Es normal evaluar a un atleta de alto rendimiento, desde la cinemática, en el éxito, pero resulta supremamente interesante y enormemente científico hacerlo después del aparatoso accidente sufrido. Es increíble que en solo dos meses ya ruede nuevamente por las carreteras. Esta es una evaluación sobre la recuperación del más grande talento del ciclismo colombiano en su historia.
Egan Bernal, en plena recuperación. Foto: El Colombiano.
Por José Manuel Cogollo Pineda
Ingeniero Mecánico, Periodista profesional, Analista de la cinemática del deporte.
Definitivamente, en cualquier contexto el deporte es básicamente un encuentro de energías y como hay movimiento, al final lo que el deportista expresa es su energía mecánica, por lo tanto son la energía cinética y la energía potencial, las que manifiestan qué tan grande es un deportista….Es normal evaluarlo en el éxito, pero me resulta supremamente interesante y enormemente científico y útil para toda la comunidad que está detrás de los resultados de un deportista, de su evaluación en la enfermedad y es poder medir y ver cómo un atleta de la dimensión de Egan Bernal, que se vio inmerso en tan aparatoso accidente y que en solo dos meses de tan lamentable episodio, ya ruede nuevamente por las carretera. Para algunos es extremadamente pronto; para otros, toda una dimensión excepcional de la energía que posee; para Egan, su infinito amor por el ciclismo.
Es que hablar de Egan es hablar del símbolo de la evolución del ciclismo colombiano en todas sus áreas, durante 70 años …y …cuántos aportaron con sus piernas hasta llegar a lo que hoy es Egan, como el símbolo número uno del ciclismo colombiano, que se manifiesta en su extraordinaria energía mecánica y que me apresto a analizar tomando para ellos dos referentes del ciclismo nacional …Para que ustedes puedan dimensionar la energía que lleva en su piernas y en su músculos Egan debo recurrir a dos hombres inmensos del ciclismo y de la energía en sus piernas: Cochise Rodríguez y Rafael Antonio Niño. También evaluaré un instante del Tour de Francia muy significativo: el triunfo de Gred Lemond, en 1989.
Martín Emilio Cochise Rodríguez.
Cochise alcanzó el título del record mundial de la hora en Ciudad de México, el 7 de octubre de 1970, al recorrer 47.563 metros, en una hora, equivalente a 13,18 metros por segundo. También fue campeón mundial de los 4.000 metros persecución individual, en Varesse, Italia, en 1971 con un tiempo de 4 minutos 53 segundos y 98 centésimas, equivalente a moverse a una velocidad de 13.6 metros por segundo. Se observa el gran trabajo de Cochise en la pista, que estuvo por encima de 13 metros por segundo, cifra que ningún otro colombiano se ha atrevido a hacer, ya que Cochise no solo fue un gran rutero, sino un gran pistero.
Rafael Antonio Niño, izquierda.
Por su parte, Rafael Antonio Niño ganó seis vueltas a Colombia y en la del año 1980 recorrió 1.507.000 metros, en 127.059 segundos, lo que equivale a recorrer esa distancia, a una velocidad promedio de 11.86 metros por segundo; nadie en Colombia en pruebas de ruta ha ganado a esa velocidad en ninguna competencia de ruta a nivel local o internacional.
Para mí, ellos son los dos grandes energéticos del ciclismo colombiano.
Miremos ahora el estudio cinemático de Egan: ganó el Tour de Francia a una velocidad promedio de 11.26 metros por segundo y el Giro de Italia lo hizo a una velocidad promedio de 10.97 metros por segundo, después de recorrer 3.410.000 metros, en un tiempo de 310.648 segundos.
Ahora, si evaluáramos la velocidad de Egan el día del accidente, desde lo físico no podía ir por encima de 54 kilómetros por hora, lo que equivale a 15 metros por segundo, una velocidad que no alcanzó Gred Lemond, en el año 89, cuando sorprendió a Laurent Fignon y ganó el Tour de Francia por ocho segundos. Ese día, Lemond se movió a una velocidad de 54.56 kilómetros por hora, equivalente a 15.15 metros por segundo.
Pero la energía cinética de Egan para el día del accidente, con base en esos resultados anteriores enunciados, podría ir sobre un máximo de 53 kilómetros por hora, con una masa de 68 kilogramos, incluyendo la masa de la bicicleta, lo que da como resultado una energía cinética de 7.328 joules. Clínicamente me envía una información valiosísima. Fue capaz Egan de resistir una energía tan notoria que le produjo daño en la cervicales, en el pulmón y en la rótula… y cómo esa energía que entra en su cuerpo negativamente la logra superar, y en dos meses monta en bicicleta para llevarlo a su estado natural. Es sacar esa energía negativa que le entra a su cuerpo y luego colocarse nuevamente en sus condiciones naturales, lo cual deja ver una recuperación equivalente al doble, lo cual significa que Egan maneja energías hasta de 15.000 joules, algo maravilloso para nuestro campeón, que nos alegra verlo de nuevo y en la cicla, esperando que gane la vuelta España y se convierta en un símbolo del ciclismo mundial al hacer el tri de las grandes de Europa….
¡Viva Egan!…¡Viva la cinemática de Egan!…¡Viva la energía mecánica de nuestro campeón!… 15 mil joules que son una inconmensurable medida de toda su resistente energía.
Desde su condición sacerdotal, animada por una especial vocación de servicio fue un auténtico promotor de la acción comunal, de la educación, del desarrollo y del deporte estudiantil de la provincia cundinamarquesa.
Monseñor Agustín Gutiérrez.
Por Alberto Galvis Ramírez
Director de la Revista Olímpica y Secretario de la Academia Olímpica Colombiana.
Nacido en Tibirita, Cundinamarca, el 24 de diciembre 1886, Monseñor Agustín Gutiérrez fue ordenado sacerdote el 28 de octubre de 1812, por Monseñor Bernardo Herrera Restrepo, Arzobispo de Bogotá.
Comenzó su trabajo sacerdotal como capellán de las Hermanas de la Presentación y luego fue trasladado a la parroquia de Quetame, en donde organizó escuelas rurales y centros catequísticos.
De Quetame pasó a La Peña, en donde dedicó la mayor parte de su tiempo a la educación primaria. En 1922 fue enviado a Chocontá, en donde fundó los colegios Rufino José Cuervo y María Auxiliadora; organizó la Sociedad Anónima Hidroeléctrica; trabajó junto a las administraciones en las obras de acueducto y alcantarillado, y fundó la organización de Defensa y Apoyo mutuo, para ayudar a los campesinos. Arregló el templo y construyó el atrio. Diez años después, enfrentado a los políticos, abandonó la población, luego de ser víctima de una asonada.
A finales de 1932 se posesionó en la parroquia de Junín, en el Guavio en donde organizó la Escuela de Canto y trabajó por mejorar las vías y por diseñar canchas deportivas. Cuando planeaba construir una granja agrícola pecuaria para favorecer la agricultura y la ganadería, fue trasladado a Fómeque, en donde a lo largo de 32 años, adelantó una gigantesca obra que lo convirtió en educador integral, apóstol de los campesinos, líder del desarrollo de la región, formador de maestros e impulsor del deporte.
Monseñor Gutiérrez Jiménez llegó a Fómeque el 28 de mayo de 1936, y un año después organizó la Escuela Hogar y creó la Corporación Granja Agrícola de Fómeque S.A., entidad que tenía como objetivo trabajar por la educación rural, que en 1944 se convirtió en la Sociedad Granja Agrícola S.A..
En 1938, por petición del escritor José A. León, redactó el folleto La mujer y el hogar. De 1945 a 1949, con el azadón al hombro y seguido por toda la población, lideró la construcción del edificio que sirvió como sede a la Escuela Normal Rural de Varones, que graduó la primera promoción en 1948. En 1946, representó a Colombia en un congreso de educación en Buenos Aires, en el cual expuso sus ideas.
Desde 1950, sus planteamientos para organizar el magisterio en zonas campesinas, fueron admirados en Colombia y en Latinoamérica. De igual manera, el municipio de Fómeque se convirtió en modelo de desarrollo, con base en lo que él denominó “educación integral”, es decir, formación de maestros capaces de defenderse en todos los terrenos y no únicamente en la pedagogía.
En 1955, tal como lo hizo nueve años antes, Monseñor Agustín Gutiérrez, acompañado por toda la ciudadanía, comandó la construcción del Instituto Politécnico Femenino, el teatro con 240 asientos y la Vocacional de Varones; a la inauguración de esta última, asistió el entonces Presidente de la República, Gustavo Rojas Pinilla.
Conferencia del CELAM
En 1958, por su iniciativa, se reúne en Fómeque la Conferencia Episcopal Latinoamericana, CELAM, presidida por el Cardenal Jaime de Barros Cámara, arzobispo de Río de Janeiro; en esa ocasión, se construye el Monumento a Jesús Maestro, frente al templo parroquial, obra del escultor Fernando Montañés, inaugurada al año siguiente, con motivo de la Feria de San Isidro.
En 1958, por colecta de la ciudadanía, Monseñor Gutiérrez pudo viajar a Europa, acompañado por su hermano, el también sacerdote Isaías Gutiérrez.
Ya Fómeque era el eje de muchas actividades educativas, comunales y religiosas, como el Primer Seminario de Rectores de Normales de Cundinamarca (1959); la Segunda Exposición de la Feria de San Isidro (1959), de nuevo el CELAM (1959) -instalado por su hermano Luis, gobernador del departamento-; publicaciones como Información Rural (1960) y Revolución Rural (1961); entidades como la Cooperativa Agrícola de Oriente de Cundinamarca (1963) y la Corporación Autónoma Regional (1966), y obras como el cementerio (1966), la casa parroquial (1966) y 3 urbanizaciones.
Durante esos años fueron formados profesores en todas las áreas, que en los años siguientes adelantaron una encomiable obra. Entre ellos se encontraban futuros licenciados en Educación Física, como José Antonio García Forero, nacido en Cota, años después importante técnico de atletismo en Colombia, quien recuerda al religioso con especial aprecio: “Yo estudié en la primera normal que construyó y fui testigo de su fiebre por la educación y el deporte. Era él quien lideraba, con la pica, la pala y el azadón, cualquier obra que se le ocurriera. Por su iniciativa, los martes y los jueves los estudiantes éramos llevados a los sitios en donde se construirían obras, como los escenarios deportivos que luego utilizamos, para hacer las veces de obreros. Monseñor era obsesivo y de fuerte carácter. Pero su disciplina nos formó a todos para el futuro profesional. Una vez me dio una cachetada porque no hice el trabajo como era debido. En ese momento, como suele suceder siempre, no entendí ni asimilé el castigo. Después, comprendí y me beneficié de esa lección para el resto de mi vida”.
La ausencia de Pablo VI
En julio de 1968, estaba prevista la visita del papa Pablo VI a Colombia. La ilusión de Monseñor Gutiérrez era que visitara Fómeque, considerado un importante centro religioso de América Latina. Inicialmente, el Vaticano aceptó, pero finalmente se cambió a Fómeque por Mosquera. Un mes después, el 21 de septiembre, muchos dicen que afectado moralmente por este golpe, porque su ilusión era conocer al sumo pontífice, estrecharle la mano y que bendijera a su pueblo, Monseñor Agustín Gutiérrez falleció a los 82 años de edad.
Además del ejemplo dejado entre los fomequeños, la población pudo disfrutar desde entonces de campos deportivos para baloncesto, voleibol, fútbol y tenis, y una pista de atletismo. De igual manera, por la irradiación de su gestión, todas las veredas de Fómeque contaron con mínimo una cancha de baloncesto.
Los III Juegos Suramericanos de la Juventud se realizarán del 28 de abril al 8 de mayo de 2022 en Rosario, Argentina, con la presencia de representantes de 14 países en 33 modalidades de 30 deportes. Recordamos al gimnasta Andrés Felipe Martínez, la figura colombiana en la primera celebración, en 2013, en Lima, Perú.
Andrés Martínez, derecha, oro en barras, con su compatriota Dilan Jiménez, bronce, en los I Juegos Suramericanos de la Juventud, en Lima, Perú, en 2013. Foto: Miguel Tovar/LatinContent/Getty Images.
Siete medallas, cuatro de oro, dos de plata y una de bronce, consagraron al gimnasta antioqueño Andrés Felipe Martínez Moreno como la figura de Colombia y una de las estrellas de los I Juegos Suramericanos de la Juventud, celebrados en Lima, Perú, del 20 al 29 de septiembre, de 2013.
Nacido en Medellín, el 3 de marzo de 1997, Martínez es dueño de una historia colmada de desafíos, que incluyeron un episodio triste que marcó su infancia y le exigió y brindó valor y compromiso para labrar su futuro.
Dos partes ha tenido su vida, la primera, hasta los 12 años, que transcurrió con algunas dificultades económicas, en un hogar conformado por Tulio Mario Martínez y Olga Moreno, en Medellín. A los ocho años se decidió por la gimnasia como su deporte, que empezó a practicar hasta cinco horas diarias, mientras estudiaba en el Colegio Marco Fidel Suárez.
Luego de participar en certámenes infantiles y destacarse por su calidad en la ejecución de las diferentes rutinas de la gimnasia, comenzó la segunda parte de su vida, en septiembre de 2009, cuando participaba en los Juegos Intercolegiados, en Bogotá, y su padre fue asesinado por robarlo, en su tienda de barrio en Medellín. La primera en saber la infausta noticia fue su mamá, Olga, quien de inmediato llamó al celular a Leonardo González, entrenador de gimnasia de Antioquia, y le dijo en medio del llanto: «Profe, acaban de asesinar a mi esposo, Tulio Mario, cuando atendía en la tienda». Aún Andrés Felipe no había competido. Luego de varias consultas con psicólogos de Indeportes Antioquia, el técnico determinó contarle a Andrés Felipe y dejar que tomara la decisión de competir o de regresar a Medellín. El muchacho colgó de inmediato el celular, pero a los pocos minutos llamó a su técnico y le dijo: “Voy a competir, por mi papá. Le voy a dedicar mi actuación, porque él siempre me apoyó y quiso que yo saliera adelante».
En sus ejercicios logró ganar tres medallas de oro. Una vez terminó, le dedicó la actuación a su padre, empacó y viajó a Medellín, y llegó del aeropuerto a la funeraria. Confiesa que a partir de ahí, cada vez que compite recuerda a su padre y eso le da más valor.
Andrés Felipe ha labrado una carrera que le ha permitido ganar en varias latitudes, una de ellas estos Juegos Suramericanos de la Juventud, y otra, los Juegos Olímpicos de la Juventud, celebrados en Nanjing, China, en el año 2014, en los cuales finalizó séptimo en el allaround. En esa oportunidad, Andrés Felipe estuvo cerca de conquistar una medalla en la barra, pero cometió un error que lo desplazó al quinto lugar de esta prueba.
Andrés Martínez, de Colombia, de la disciplina de gimnasia artística durante los XVIII Juegos Panamericanos Lima 2019 en Polideportivo Villa el Salvador el 30 de Julio de 2019 en Lima, Perú (Foto: JAM MEDIA).
Su siguiente objetivo eran los Juegos Olímpicos de Río 2016, pero no logró el cupo. En 2019 conformó la delegación nacional a lo Juegos Panamericanos de Lima, Perú, y se consagró al obtener bronce en la prueba de piso.
En ese mismo año fue la figura antioqueña de los Juegos Nacionales Cartagena Bolívar, al conquistar seis medallas de oro.
Aunque tampoco clasificó para Tokio 2020, Andrés Felipe sigue trabajando para continuar construyendo una carrera de por sí brillante, para honrarse a sí mismo y agradecer a su padre por los sacrificios y el apoyo brindados.
Un mensaje que publicó en Instagram, luego de obtener la seis medallas de oro en los Juegos Nacionales Cartagena Bolívar 2019, refleja la importancia que tiene para él disfrutar el deporte y ser feliz por hacer lo que gusta, antes que el mismo resultado. Este fue el mensaje, que refleja lo que significa para él el deporte como una opción de ser feliz:“LO LOGRAMOS regresamos a casa con la satisfacción de cumplir el objetivo que nos planteamos para estos juegos nacionales #bolivar2019 y quiero contarles que sólo teníamos en nuestra cabeza disfrutar de este momento, estar felices porque podemos hacer lo que nos gusta y sobretodo dar lo mejor de nosotros y representar de una manera digna a nuestro departamento. #antioquia
Y por cierto… 7 medallas de oro que nos llenaron de mucha alegría”.
Esta sentencia, bien puede incorporarse como antecedente primero de decisión tutelar, con suficiencia esclarecedora para los efectos pretendidos y la construcción de línea jurisprudencial.
Foto: Instituto Municipal de Recreación y Deporte de Cota, Cundinamarca.
Es de recordar que la premisa mayor para el reconocimiento de tales derechos como fundamentales es el análisis que hace la Corte respecto de las obligaciones asumidas por Colombia en su condición de Estado Social de Derecho.
Por Fabio Navarro Pasquali
Filósofo de la Universidad Nacional, Abogado de la Universidad Libre de Colombia, Especialista en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica de la Universidad Libre, Magíster en Historia de la Pontificia Universidad Javeriana.
En efecto, reconoce la sentencia T – 242 de 2016 la obligatoriedad que a partir de instrumentos internacionales adquirió el Estado Colombiano de reconocer y garantizar los derechos humanos, y como especial garantía hace mención de la obligación de aceptación y aplicación de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) como derechos fundamentales.
Al efectuar la remisión a sentencias originarias, se puede establecer la trazabilidad jurisprudencial al respecto del reconocimiento de derechos fundamentales, esto es, el punto arquimédico del cual se parte para entender como derechos fundamentales, el desarrollo de actividades deportivas, recreacionales o de aprovechamiento del tiempo libre, que constituyen tema de pronunciamiento de la T – 242 de 2016.
“En un principio, la Corte Constitucional estableció que por tratarse de un derecho económico, social y cultural el deporte no era fundamental por sí mismo, sino por estar en conexidad con los derechos a la educación y al libre desarrollo de la personalidad.” (2016)
Siguiendo los pasos dados por la Sala Quinta de Revisión de la Corte Constitucional para dar firmeza al fallo de 2016 se encuentra que desde la entrada en vigencia de la Constitución de 1991 y en su decurso histórico jurisprudencial, el reconocimiento de la autonomía de los derechos aquí protegidos, data el sentir de la Sala de Revisión, desde 1992 y hace tránsito jurisprudencial en posteriores y significativas sentencias, mediante las cuales se ordena la protección de los así reconocidos derechos fundamentales dados en debate y aquí expresados.
En este punto puede reconocerse, como afirma López Medina en el texto citado (p. 92), el surgimiento dentro de las nuevas condiciones constitucionales de Estado Social de Derecho, un derecho jurisprudencial y la rigurosa disciplina del precedente como técnica de interpretación y referencia obligada de sentencias en procesos de tutela.
Para entrar a fallar en la Sala de Revisión Constitucional una tutela, deben tenerse en cuenta y fijarse dinámicamente las premisas jurisprudenciales de sentencias previas, en relación con los derechos eventualmente vulnerados, como fundamento de la nueva decisión.
Así, en la sentencia T 383 de 1994 dada en Santafé de Bogotá D.C. de 31 de agosto de 1994, la sala novena de revisión de la Corte Constitucional siendo ponente el magistrado Vladimiro Naranjo Mesa, se pronuncia al respecto de la acción de tutela interpuesta por ciudadanos que se manifestaron en contra de la construcción de un Polideportivo en un barrio de la entonces Santa Fe de Bogotá.
En la formulación de la tutela, los ciudadanos solicitaron la suspensión de las obras por no contar con su expresa aprobación y la condena en costas a la Alcaldía Mayor de la ciudad, al Instituto Distrital de Recreación y Deporte y a la Junta de Acción Comunal, por los perjuicios que tales obras les ocasionaron.
Para resolver las pretensiones expuestas por los ciudadanos, la Corte Constitucional enuncia como premisa básica de decisión:
“No se amenaza un derecho constitucional fundamental cuando el Estado cumple con un principio consagrado en la Constitución.” (T-383 de 1994 citada por Corte Constitucional en la sentencia T- 242 de 2016.)
Vale la pena la anterior aclaración por parte de la alta Magistratura, pues resultaba cierto que el Estado a través de sus instituciones cumplía con sus deberes al desarrollar las obras de construcción del Polideportivo, afirmando tal aseveración en el artículo 52 de la Constitución Política: que señala: “Se reconoce el derecho de todas las personas a la recreación, a la práctica del deporte y al aprovechamiento del tiempo libre.” (T-383 de 1994. Citado en sentencia T-242 de 2016)
Hace énfasis la sentencia reseñada en la función, no solo de protección a los derechos, sino en la necesidad de conseguir a través de la institucionalidad la realización del hombre en comunidad, esto es, transformar las relaciones sociales garantizadas por el Estado en la búsqueda del bien común.
Conclusión
Previo a concluir, vale la pena hacer una breve aproximación temática filosófica al respecto.
Para el filósofo holandés Johan Huizinga el juego constituye factor fundamental en el desarrollo de la cultura, como cita Guillermo Díaz Plaja en el texto Los paraísos perdidos:
“Al lado del homo sapiens y del homo faber, un tercer arquetipo exige su atención: El homo ludens- El hombre sería, pues, además de animal sapiente y artesano, un animal capaz de jugar. “ (Diaz Plaja, 1971)
Consideraciones de esta naturaleza van modificando las condiciones de valoración de estas actividades, hasta conseguir articularlas dentro del gran escenario cultural, pero fundamentalmente en el ámbito de los derechos y capacidades, como lo expresa la filósofa norteamericana Martha Nussbawm, quien al enumerar entre las capacidades que permiten la vida digna del ciudadano en sociedad, destaca el jugar como expresión humana que lleva a la felicidad y a la satisfacción de la vida en comunidad.
Derechos como deporte, recreación y aprovechamiento del tiempo libre, dadas las características de su ejercicio, entendido la mayoría de las veces como espacios sometidos a control disciplinario, mandatos y voces, o estigmatizado como quehacer sin sentido, van adquiriendo lugar en la cultura y en el quehacer académico.
De actividades lejanas y ajenas al devenir de las sociedades se fueron transformando bajo la observación académica, en factores de desarrollo personal y social de amplio potencial en la reivindicación de la vida en general, hasta alcanzar niveles de reconocimiento suficiente para constituirse en derechos.
El juego de niños y niñas en un lote baldío, una escuela sin recursos, el eco de sus risas y veloces carreras, confrontados con la tranquilidad, también derecho, de habitantes del sector que se sintieron vulnerados por la irrupción en sus vidas de los cánticos y las rondas infantil, llevaron a abrir el trazo histórico con el cual se reconocieron como fundamentales los derechos previstos en el ordenamiento constitucional.
Veinticuatro años después de la sentencia que así ordenó y luego de largo trazo constitucional se reconoció el derecho deprecado en tutela por joven deportista que hizo de su actividad no solo una práctica sistemática, sino un ejercicio de recreación y vida.
El 17 de mayo de 1987, hace 35 años, un campesino y jardinero fusagasugueño ganó una de las tres grandes carreras del ciclismo mundial, la Vuelta a España. Empezamos a recordar una hazaña que cambió la historia de nuestro ciclismo. En este entrega compartiremos los antecedentes de este deporte en su pueblo natal, y la llegada de este sencillo hijo del campo colombiano.
Lucho Herrera, triunfador en La Línea, en la Vuelta a Colombia de 1981. Foto: El Tiempo.
Por Alberto Galvis Ramírez
Director de la Revista Olímpica y secretario de la Academia Olímpica Colombiana.
El ciclismo se practicó en Fusagasugá sin ningún orden ni objetivo, poco antes del comienzo de la Vuelta a Colombia, en 1951, porque el aparato de locomoción que era la bicicleta, eventualmente se utilizaba para improvisar carreras que no superaban los 10 kilómetros, en especial por las pésimas carreteras que existían en los sectores aledaños al pueblo.
Una vez nació la Vuelta a Colombia, la fiebre por este deporte aumentó y se empezaron a realizar competencias cívico-deportivas, entre estudiantes y comerciantes, pero sólo en bicicletas de turismo: dobles a La Aguadita -precisamente en el sector en donde nació Lucho Herrera- y al Alto de San Miguel, por una carretera llena de huecos.
En 1956 se conoció en el pueblo la primera bicicleta de carreras, de propiedad de Carlos Caicedo, estudiante del Colegio Ricaurte, hijo de un acomodado comerciante de la región. Caicedo, sin embargo, no se convirtió en ciclista, sino que utilizaba el vehículo para “chicanear” y conquistar jovencitas. A Caicedo tampoco le interesaba ser ciclista, porque corría el riesgo de dañar su fino aparato, por el mal estado de las vías.
Los turismeros, entretanto, afanados porque su bicicleta pareciera de carreras, le cambiaban los manubrios por unos curvos, a veces diseñados a martillo, pero sin introducirle las necesarias modificaciones que les permitieran un mejor rendimiento en carretera.
Motivados por la fiebre nacional del ciclismo, varios aficionados al deporte decidieron fundar en 1963 el primer club, que bautizaron Ciclo Fusagasugá. Fueron ellos: Luis Eduardo Domínguez, Jairo Cifuentes, Cristóbal Barrios y Víctor Quicano. De inmediato, los socios fundadores se trazaron la primera meta: afiliarlo a la Liga de Ciclismo de Cundinamarca, que era la más importante y activa del país.
Lucho Herrera, con sus padres Rafael y Esther.
Lucho Herrera cambia la vida de su patria chica
Sin nada especial transcurrieron los primeros años del ciclismo de la población, hasta la aparición a finales de los años 70, de un novato, tan joven, tan pobre y tan tímido como los demás. Provenía de La Aguadita, en las afueras del pueblo, en la vía que conduce al Alto de San Miguel, sin nada especial como para insinuar que sería importante en la historia deportiva siquiera local. Era el campesino hy cultivador de flores Luis Alberto Herrera, años después convertido en el más grande ciclista rutero colombiano de todos los tiempos y el más importante deportista nacido en Cundinamarca en el siglo XX, por lo menos hasta ese momento.
Al comienzo, en 1977, Lucho Herrera estuvo vinculado al Club Ciclo Ases, en cuya representación terminó vigésimo primero en el Clásico Nacional de Turismeros, prueba con la cual comenzó su carrera. Dos veces participó Herrera en la Vuelta de la Juventud: en 1978, fue vigésimo noveno, y en 1980, fue octavo y campeón de montaña.
Los éxitos empezaron a llegar en 1981, con su triunfo en la etapa de la Vuelta a Colombia que terminó en el Alto de La Línea, que fue el anuncio de sus capacidades para ascender. En 1983 cambió de club para matricularse en Ciclo Fusagasugá, al cual representó en los mejores momentos de su vida, que fueron gratos para La Ciudad Jardínde Colombia.
En 1982 volvió al Clásico RCN con el equipo antioqueño de Freskola, integrado además por Antonio Londoño, Antonio El Tomate Agudelo, Manuel Cárdenas, Carlos Mario Jaramillo y Édison Arias. El 20 de mayo, Herrera se convierte en líder indestronable al ganar la séptima etapa entre Armenia y Manizales en terreno de ascenso. Herrera fue el campeón, con victoria en la etapa de cierre, y Fabio Parra, segundo, a 1 minuto y 41 segundos de diferencia.
Su primera victoria en la Vuelta a Colombia se aplazó, porque en 1983, como parte del equipo de la Lotería de Boyacá, con Arturo Matamoros, Cristóbal Pérez, Rafael Antonio Niño ‑quien buscaba su séptimo título en la carrera‑, Rafael Acevedo y Édgar El Condorito Corredor, sufrió un accidente y debió retirarse durante la novena etapa, luego del paso por el Alto de Minas, y cuando ya había ganado en La Línea.
Lucho Herrera, con la casaca de Café de Colombia. Foto: Marca.
Primera vez internacional
Ese mismo año atraviesa el gran “charco” del Atlántico, para ser internacional por primera vez. Ocurrió después de la vuelta que abandonó, durante el Tour de L’Avenir, como parte del equipo nacional que conformó con Israel Corredor, Rafael Acevedo, Pacho Rodríguez, Pablo Wilches, José Alfonso López y Cristóbal Pérez. En ese estreno internacional, Herrera gana una etapa, es cuarto en la general, segundo de Colombia -Cristóbal Pérez terminó tercero- y subcampeón de la montaña, detrás de Rafael Acevedo.
En 1983, Lucho Herrera se retiró del club Ciclo Ases, para vincularse al Ciclo Fusa, de su pueblo natal. Ese año obtiene el bicampeonato en el Clásico RCN en el equipo Isla San Pedro de Aquitania. Herrera alcanzó el liderato en la penúltima etapa y terminó con victoria en la contrarreloj sobre 14 kilómetros, entre Medellín y el sitio Las Palmas. Además del título del clásico, se consagró campeón de montaña.
La siguiente competencia fue la Vuelta a Colombia, a la cual llegó con los bríos y la preparación suficientes para ser el campeón. Se le atravesó, sin embargo, el santandereano Alfonso Flórez, quien lo superó por 1 minuto y 25 segundos, gracias a un tempranero ataque lanzado cuando los favoritos apenas se desperezaban, al comenzar la competencia. Herrera fue figura importante de esa carrera, al ganar el 8 de junio su primera etapa en vueltas a Colombia, la que unió a Ibagué con Armenia, sobre 88 kilómetros, con paso por el Alto de la Línea, que ya era un territorio colonizado por él. En esa misma celebración y en su anhelo por destronar a Flórez, ganó su segunda etapa en vueltas, la última, disputada entre Supía y Medellín. En la modalidad de montaña, el cundinamarqués volvió a ser el campeón, con 21 puntos de ventaja sobre Patrocinio Jiménez.
Herrera terminó su temporada de 1983, con dos participaciones internacionales, la primera en la Coors Clássic, de Estados Unidos, en la cual no se destacó, y el Premio Guillermo Tell, en Suiza, en el que finalizó 33, y ganó la penúltima etapa.
Próxima edición, 3 de mayo de 2022: consagración en Alpe D’Huez y conciertos en las alturas.
La foto más representativa de la vida de Freddy Rincón fue tomada por el periodista del diario El Tiempo José Clopatofsky Londoño, el 18 de junio de 1990, en el estadio San Siro de Milán, luego de su gol ante Alemania, que significó el histórico 1-1, ante la selección que ganaría la Copa Mundo de ese año.
Foto: José Clopatofsky Londoño, El Tiempo.
Por Alberto Galvis Ramírez
Director de la Revista Olímpica y Secretario de la Academia Olímpica Colombiana.
Había sido un extraordinario partido de Colombia, ante la favorita Alemania. La selección, dirigida por Francisco Maturana había hecho méritos, inclusive, para ganar. Sin embargo, en el minuto 43 del segundo tiempo, Alemania logra un gol que aplastó las ilusiones de 40 millones de colombianos que veían el juego por televisión.
No era justo…
Si uno de los dos equipos merecía el triunfo, era Colombia…
La tristeza se apoderó de todos en nuestro país…
Otra vez, a recordar una nueva victoria moral…
Detrás de la portería alemana, custodiada por Ilgner, un descorazonado periodista-fotógrafo colombiano decidió salir de la cancha, para dirigirse a la zona de prensa a escribir la crónica de una derrota no merecida, pero, al fin y al cabo, derrota.
Era José Clopatofsky Londoño, enviado especial del diario El Tiempo, quien, con la cámara fotográfica colgada a su cuello caminó hacia la puerta de salida de la cancha del San Siro, en Milan, Italia. Sin embargo, uno de los guardias de seguridad le impidió abandonar el sitio, porque no había autorización para salir antes del final del partido.
Clopatosfsky empezó a regresar hacia el sitio que había ocupado durante el encuentro. Tenía que resignarse a captar las imágenes de la derrota, las caras largas de sus compatriotas, que habían merecido la victoria, pero, en cambia recibían una injusta derrota, ante el mejor equipo de ese Mundial Italia 1990.
Debía retratar, de nuevo, el rostro de la derrota…
Mientras miraba para cualquier lado, menos para la cancha, Clopatofsky escuchó unos alaridos que venían del campo de juego, giró la cabeza hacia la portería y se encontró de frente con la gigante imagen de Freddy Rincón, quien, salido de control corría, casualmente, hacia él, mientras gritaba desaforado y agitaba sus brazos, presa de la emoción.
Su instinto periodístico lo llevó, en un segundo, a detenerse, bajar las manos, tomar la cámara, levantarla, enfocar y disparar en dos oportunidades…
Fotos Antiguas de Bogotá y de Colombia.
Rincón alcanzó a posar unas milésimas de segundo ante la cámara, que identificó de quién era, pero pasó de largo por un lado del periodista y fue atropellado por todos sus compañeros, en la que fue, tal vez, la más grande explosión de alegría deportiva en la historia del fútbol colombiano, por lo menos hasta ese momento. Mientras tanto, millones de colombianos, en todo el mundo, frente al televisor, despertaban del letargo, de la amargura, del dolor que había producido el gol de Litbraski y gritaban sin control, agitando los brazos, como lo estaba haciendo en Milán, el coloso de Buenaventura.
Recordó Ckopatofsky: “Me grita: ‘¡gol!’ Yo tenía la cámara ahí y se fueron dos fotos; una quedó en negro y en la otra salieron hasta las amígdalas de Rincón. Yo escuché el grito, pero no vi el gol, realmente. No estaba mirando la cancha.
“Llevé la foto a que me la revelaran en la agencia AP, y allí me ofrecieron USD 5.000 por ella. Dije: ‘No, esta foto es de mi periódico’. Llamé a Colombia y dije: ‘Tengo la foto de primera página’ y la transmití…”.
“En Colombia había fiesta. Pacho Santos –jefe de redacción– me preguntó que qué iba a escribir, y en Italia ya nos íbamos era a dormir. Entonces escribí la crónica de la foto. Como toda buena foto de reportería fue un accidente”, confesó Clopatofsky, a Bendito Fútbol.
Ha partido hacia la eternidad un hombre nacido en las entrañas de ese pedacito africano estampado en el Mar Pacífico Colombiano, llamado Buenaventura, que se convirtió en modelo de talento, humildad y calidad humana: Freddy Eusebio Rincón. En esta crónica lo recuerda un paisano que vio en él, como ocurrió con todos los bonaverenses, a un modelo que superó todas las dificultades que la vida le atravesó y dejó para la historia recuerdos imperecederos, que llena de orgullo tanto a su raza, como al país entero.
Freddy Rincón, q.e.p.d. Foto: El Montemariano.
Por César Carabalí Banguera
Buenaventura, Valle, 15 de abril de 2022, especial para la Revista Olímpica del COC.
Tras haber participado en su primer mundial, el celebrado en Chile en 1962, en el cual se obtuvo un destacado 4-4 ante la Unión Soviética, el seleccionado colombiano estuvo ausente de esta cita por 28 años y fue irrelevante a nivel internacional, futbolísticamente hablando. Vuelve al torneo más importante del fútbol mundial en 1990, en la edición a disputarse en Italia, con un equipo lleno de talento, humildad y, sobre todo, con mucha ilusión.
Colombia inicia la fase de grupos con pie derecho, al vencer 2-0 a Emiratos Árabes Unidos, resultado que fortaleció la ilusión. Luego perdió 1-0 ante el seleccionado de Yugoslavia, resultado que complicaba el paso a la siguiente ronda, porque se debía jugar el todo o nada frente a la poderosa Alemania, pero gracias a un HÉROE los colombianos tuvimos un día que marcó nuestra historia.
Era el 19 de junio de ese 1990, La selección Colombia no tenía más opción que sumar puntos frente a Alemania, el mejor equipo del momento (que terminaría siendo el campeón). Tras darlo todo en la cancha, las ilusiones se esfumaban dado que en primera instancia Pierre Littbarski adelantó a los teutones en el marcador, pero las esperanzas de los Colombianos volvieron a flote cuando transcurría el minuto 90+3 y tras un pase profundo de Carlos El Pibe Valderrama, se veía correr de cara al arco alemán a un Héroe conocido, El Coloso de Buenaventura, quien como los grandes definió entre las piernas del portero Bodo Illgner, para marcar el gol que clasificaba a Colombia, estremcer el mítico estadio Giuseppe Meazza y llenar de alegría los corazones de toda una Nación.
¿Pero, quién era ese Héroe conocido como El coloso de Buenaventura, apodo asignado por su portento físico y, claramente, por la tierra que lo vio nacer?
Foto: Dallasnews.com.
Ese héroe que marcó posiblemente el gol más importante de la historia del fútbol colombiano era Freddy Eusebio Rincón Valencia, nacido el 14 de agosto de 1966, como el menor de ocho hermanos, de un hogar humilde del barrio El Jorge, de Buenaventura, el principal Puerto sobre el Pacífico colombiano, con una ubicación geográfica privilegiada, que lo hace vital para el dinamismo económico del país, pero que refleja una contradicción entre su importancia como zona de intercambio comercial y la escasez de políticas que promuevan el bienestar social y económico de la población, lo que se ve reflejado en condiciones desfavorables, en cuanto a servicios públicos, educación, seguridad, empleo y alimentación.
Los inicios de Freddy no fueron para nada alejados de esa realidad, lo que le hacía difícil concentrarse en sus objetivos, cuando no se tienen satisfechas todas las necesidades básicas. Sin embargo, estas dificultades no afectaron los sueños de un niño, que todos los días salía a la cancha más cercana de su barrio para ser feliz a través de un solo juguete: un balón.
Futbolísticamente, Freddy Rincón inicia su carrera en el Atlético Buenaventura, en el cual rápidamente destaca y llama la atención de directivos del Independiente Santa Fe, que lo vinculan al equipo cardenal en 1986. Al poco tiempo, Rincón se ganó un espacio en el equipo dirigido por Jorge Luis Pinto, a quien consideró como su padre futbolístico y quien considera a Freddy como el jugador colombiano más completo que vio. Con Rincón como referente, el equipo capitalino ganaría una Copa Colombia, y de ahí en adelante todo lo que vendría para El Coloso de Buenaventura serían éxitos, gracias a su talento.
En 1989 se vincula al América de Cali, y se convirtió en el jugador más destacado en un equipo de época, con el cual ganó las ligas colombianas de 1990 y 1992, gracias a su portento físico, velocidad y capacidad goleadora.
Foto: cadenaser.com.
En el Mundial der Italia 1990, Freddy Rincón anotó el gol del empate ante Alemania, la futura selección campeona, que se considera el más bonito e importante gol de nuestra historia.
Sus características llamaron la atención de varios equipos del extranjero, como el Palmeiras de Brasil, que tuvo el privilegiado de hacerse con sus servicios. Rincón logró con este club dos títulos importantes, en 1994, y fue reconocido por el mismísimo Vanderlei Luxemburgo, quien fue su entrenador, pues se convirtió en el primer colombiano en triunfar en la tierra de los más ganadores de mundiales. Esas actuaciones en el club carioca llamaron la atención del Nápoli de Italia, club que hace unos años venía de despedirse de su máximo ídolo, Diego Maradona, y que ve en Rincón un jugador de talla mundial.
Luego de una gran temporada en despertó el interés del club más exitoso de la historia, para convertirse en el primer colombiano en ponerse la gloriosa camiseta del Real Madrid, además de ser el primer colombiano en jugar la UEFA Champions League, el torneo más importante de clubes, que apasiona a todo el mundo, lo cual dice mucho de la grandeza del hijo de Buenaventura, quien a través del esfuerzo y dedicación llegaba a la cúspide del fútbol mundial.
A raíz de la salida del técnico Jorge Valdano, quien había pedido a la directiva el fichaje de Freddy y la llegada de Arsenio Iglesias, que no gustaba mucho de los extranjeros, sumado a la fuerte influencia del racismo que se vivía por esos tiempos en la capital española, Freddy terminó saliendo, eso sí, con la frente en alto del Real Madrid, para reencontrarse con su mejor versión nuevamente en el fútbol brasileño, el Palmeiras, Corinthians, Santos, Cruzeiro y nuevamente Corinthians, equipo en el cual es uno de los máximos ídolos y con el cual logró tres campeonatos locales e hizo historia, al ganar el primer Mundial de Clubes, en el cual Freddy, como capitán, tuvo el honor de levantar el anhelado trofeo.
Como se pudo conocer, El Coloso de Buenaventura en clubes tuvo una carrera excepcional, pero la máxima expresión de su grandeza se pudo apreciar con la camiseta de su corazón, la que más amó, sencillamente la de su seleccionado colombiano. Freddy Rincón fue vital para ese conjunto que enamoró al país y a todo el mundo, con un fútbol exquisito, que derrochaba garra y talento en copas américas, clasificatorias y mundiales, para poner a latir los corazones colombianos en varias ocasiones, como en aquel 5-0, en la casa de la gran selección Argentina, con Rincón como figura, y aquel gol frente a Alemania, que nos puso en el panorama mundial.
Ese es Freddy Rincón, un futbolista adelantado para su época, un futbolista irrepetible que podía jugar en cualquier posición y hacer diferencia, pero, sobre todo, un gran ser humano, querido por sus amigos, por su familia y por todo un país que lo considera un ídolo, por ser esa persona pujante que nos demuestra que sí se puede, por ser ese ser humano que a pesar de las adversidades dio lo mejor para entregarle alegrías a su tierra y por ser modelo de las nuevas generaciones.
Por eso hoy y siempre: “Coloso de Buenaventura, eres un héroe nacional”.
En la Asamblea General del Comité Olímpico Colombiano, celebrada el pasado 30 de marzo, fue aceptada la Federación Colombiana de Jiujitsu, con plenos derechos. En este artículo les compartimos lo más destacado de la historia de este arte marcial, que hace énfasis en los valores y principios.
Por Luis Arturo Soler
Presidente FCJJ 2006 a 2018.
El jiujitsu es un arte marcial de origen japonés, es un deporte de contacto y un excelente instrumento de Defensa Personal. Del jiujitsu se derivó el judo, cuenta con varias modalidades y un gran número de practicantes en todo el mundo.
El jiujitsu hace parte de los deportes convocados por la organización de los Juegos Mundiales, y se encuentra en los Combat Games, Asían Games, Martial Art Games y, próximamente, en los Green Games.
Es una actividad que ayuda en la formación y es una herramienta pedagógica ideal para el trabajo con niños, niñas y adolescentes, por sus valores, principios y fortalezas.
En Colombia este deporte se formalizó con la creación de la Federación Colombiana de Jiujitsu, en el 2006, después de tres años de trabajo en la organización de los diferentes clubes deportivos y sus respectivas ligas en las regiones.
Coldeportes Nacional designó un comité provisional, compuesto por Oscar Saúl Cortés, Madeline Chocontá y Arturo Soler, quienes ayudaron a agilizar los procesos de organización, y a estructurar los estatutos y la normativa general.
La FCJJ está afiliada a la Ju-Jitsu International Federation (JJIF), desde el 2006 como miembro provisional y un año después en forma plena. En ese mismo año se obtiene la personería jurídica y el primer reconocimiento deportivo por parte de Coldeportes Nacional, con lo cual queda debidamente acreditada en el Sistema Nacional del Deporte.
Desde la constitución de la Federación, siempre se ha contado con el acompañamiento y apoyo, tanto de Coldeportes Nacional, hoy en día, Ministerio del Deporte y del Comité Olímpico Colombiano COC, entidad que la afilia en forma provisional en el año 2012.
En la Asamblea del Comité Olímpico Colombiano del 30 de marzo de 2022 se obtiene la afiliación permanente y con plenos derechos, un paso importante para el desarrollo de este organismo deportivo.
En el año 2011, con el apoyo de la Federación Internacional y de la ONG Peace and Sport se crea en Colombia el Programa “Jiujitsu por la Paz”, como una serie de actividades lúdicas y deportivas dirigidas a población vulnerable, en un principio localizado en Ciudad Bolívar en Bogotá D.C. y luego se fortaleció en Cundinamarca y otras regiones del país.
Actualmente, la Federación Colombiana de Jiujitsu cuenta con 10 Ligas y más de 50 Clubes en todo el país. Así mismo se trabaja con academias privadas apoyando y acompañando el desarrollo técnico y la iniciación deportiva.
A nivel competitivo, la Federación ha realizado un proceso de crecimiento significativo, que empezó con la organización del Campeonato Panamericano Bogotá 2008. Gracias a que Cali es elegida como sede de los Juegos Mundiales 2013 se da la oportunidad de hacer el primer Campeonato Mundial de este deporte, en Colombia en el 2011, como evento test a los Juegos.
Posteriormente se logra conseguir y realizar satisfactoriamente los Campeonatos Panamericanos de Cali 2013, Sibaté 2015, Cartagena 2018, Mosquera 2021, también Suramericano Open, en Agua de Dios Cundinamarca, año 2017, Grand Prix Bogota 2019 y se repite el honor de realizar otro Mundial en la categoría mayores en Bogotá 2017, con 42 países.
El Jiujitsu cuenta con línea profesional que es coordinada por la UAEJJF, Federación de Jiujitsu de los Emiratos Árabes, a través de la empresa AJP – Abu Dhabi Jiujitsu Pro. Desde este formato se organizan campeonatos como National Pro, International Pro, Grand Slam y Mundial Pro, y Colombia es sede de estos eventos, desde el 2016.
El Jiujitsu colombiano se ha consolidado como el mejor de Pan américa y protagonista a nivel mundial. Se han alcanzado 28 medallas en el concierto orbital, en campeonatos juveniles. En mayores, sumando campeonatos mundiales, Juegos Mundiales, Combat Games y Martial Art Games, son 34, para un gran total de 62 preseas.
Doce meses y doce días después de entrar en vigencia la Constitución Política de 1991, en julio 16 de 1992, se produce la que puede considerarse primera sentencia de reconocimiento de los derechos al deporte, recreación y aprovechamiento del tiempo libre.
Foto: Entorno estudiantil.
Fabio Alfredo Navarro Pasquali
Filósofo de la Universidad Nacional, Abogado de la Universidad Libre de Colombia, Especialista en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica de la Universidad Libre, Magíster en Historia de la Pontificia Universidad Javeriana.
Adicionalmente, para estructurar estos planteamientos se acude a las sentencias T – 466 de 1992 Magistrado ponente Ciro Angarita Barón; C- 005 de 1993 Magistrado ponente Ciro Angarita Barón, T- 383 de 1994 Magistrado ponente Vladimiro Naranjo; SU – 479 de 1997. Magistrado Ponente José Gregorio Hernández Galindo, C – 317 de 1998 Magistrado Ponente Eduardo Cifuentes Muñoz, Sentencia C – 758 de 2002 Magistrado ponente Álvaro Tafur Galvis. (Recopilación en sentencia T – 242 de 2016)
Tiempo – espacio constitucional o el camino de los derechos.
Doce meses y doce días después de entrar en vigencia la Constitución Política de 1991, en julio 16 de 1992, se produce la que puede considerarse primera sentencia de reconocimiento de los derechos al deporte, recreación y aprovechamiento del tiempo libre.
En enero 14 de 1993 se produce la sentencia de Constitucionalidad (C – 005 de 1993) frente a demanda sobre artículo 322 del Código del Menor, en la cual la Corte reconoció el derecho a la recreación y los efectos armónicos de ésta sobre la educación del menor.
En sentencia de tutela 383 de 31 de agosto de 1994, la Corte Constitucional reconoce, fundada en el artículo 52 de la Constitución Política, los derechos al deporte, recreación y aprovechamiento del tiempo libre y afirma que el cumplimiento de los deberes por parte del Estado es garantía de los derechos fundamentales.
Sin descartar otras sentencias que se hubiesen podido producir en el primer período de la Corte Constitucional en la dirección aquí presentada, reconocer las tempranas manifestaciones jurisprudenciales de la Corte al respecto de los derechos en estudio, resulta de particular importancia, dada la estricta ponderación de los derechos puestos a consideración, aunada a la interpretación de los tiempos históricos constitucionales propios de la decisión para fundamentar la tutela T – 242 de 2016.
En el texto El derecho de los jueces, su autor, Diego López Medina, señala la evolución de líneas jurisprudenciales que se van afianzando, con el trazo de sentencias constitucionales que parten del análisis de un problema o punto arquimédico o de ingeniería reversa, como señala el citado autor (pág. 71) haciendo alusión a la frase atribuida a Arquímedes “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo.”
“El punto arquimédico es simplemente una sentencia con la que el investigador tratará de desenredar las relaciones estructurales entre varias sentencias. Su propósito fundamental será el de ayudar en la identificación de las “sentencias – hito” de la línea y en su sistematización en un gráfico de línea.” (López Medina, 2002. p. 70)
El problema que se suscita con la vulneración de un derecho fundamental y la correspondiente sentencia de tutela, debe considerarse como el punto arquimédico desde el cual construir líneas jurisprudenciales en torno al reconocimiento de derechos.
Propedéutica de la línea jurisprudencial
¿Cual fue la primera sentencia de tutela o de constitucionalidad y en qué fecha la Corte se pronunció reconociendo el carácter de fundamental a los derechos al deporte, recreación y aprovechamiento del tiempo libre? ¿Cuáles fueron los argumentos jurídicos expuestos para tal propósito? ¿A partir de esa primera sentencia expuesta en los términos previamente definidos se encuentran fallos de tutela que reconocen tales derechos en términos de fundamentales, siguiendo y ampliando el sentido jurisprudencial trazado en la primera sentencia?
Dar respuestas a las anteriores preguntas resulta ser de particular importancia, pues permite encontrar el punto arquimédico, a partir del cual es dable trazar las relaciones estructurales entre sentencias posteriores, que reconocen dentro de su fundamentación los lineamientos de aquella que se constituye en sentencia hito o primera en reconocer el o los derechos conculcados.
Reconocida la transgresión y determinado el derecho conculcado, la sentencia hito servirá a los propósitos de construcción y fundamentación de línea jurisprudencial, que se manifestará y reconocerá una vez se determine el lugar que asiste a las subsiguientes sentencias de la Alta Corte. Sentencia a sentencia se establecen los lineamientos jurídicos que permitieron alcanzar cotas de evolución jurisprudencial.
En la situación estudiada se partía de una no consideración de los derechos al deporte, recreación y aprovechamiento del tiempo libre como fundamentales, pero la Corte a través de distintos pronunciamientos jurisprudenciales, había trazado en el paso a paso histórico las condiciones que permitieron el asentamiento de una nueva interpretación.
En la sentencia T – 242 del 16 de mayo de 2016 proferida por la Sala Quinta de Revisión de Tutela, pese a declararse la Carencia actual de objeto por hecho superado, síadvierte la Corte a las entidades en principio transgresoras, para que a futuro se abstuvieran de limitar los derechos de sus asociados a la práctica deportiva por fuera de los escenarios oficiales
Al respecto de la vulneración de los derechos al Deporte, Recreación y Aprovechamiento del Tiempo Libre, históricamente tutelados por la Corte Constitucional según se observa en las distintas sentencias traídas a reflexión por la misma institución, puede afirmar que resultan ser el punto de apoyo o base sobre el cual se edifica la línea jurisprudencial analizada, siendo así que permite años después, tener los elementos suficientes para garantizar por vía de tutela los derechos del deportista accionante.
Transición de derechos de segunda generación a fundamentales.
Los derechos al Deporte, Recreación y Aprovechamiento del Tiempo Tibre, originariamente fueron presentados como derechos de segunda generación o los llamados Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC), que obedecían a normativa de cumplimiento distinta al tratamiento otorgado a lo derechos fundamentales. Sin embargo se asumían como de primera generación, cuando por conexidad, su vulneración transgredía el ejercicio de tales derechos.
Ejemplo de lo anterior, cuando al vulnerarse los derechos al Deporte, Recreación y Aprovechamiento del Tiempo Libre se entendía transgredido el derecho al libre desarrollo de la personalidad, éste último de primera generación, hecho que permitía establecer conexidad entre los derechos citados y, por ende, hacía viable el trámite de tutela.
Resulta de particular importancia destacar la evolución jurisprudencial constitucional, respecto de la protección de los derechos aquí estudiados, pues pese a ello, aún se mantienen principios hegemónicos de ciudadanos que, al disponer de facultades para actuar en estos escenarios, privilegian el texto legal eventualmente restrictivo en desmedro del privilegio constitucional garantista.
Por ello, se niega el reconocimiento de los derechos fundamentales y, por ende, su protección constitucional con imposiciones sostenidas en indebidas interpretaciones legales, que vician el sutil tejido axiológico, en tanto valores que se han decantado históricamente en el decurso institucional.
Resulta clara la preeminencia del texto constitucional sobre las disposiciones de carácter legal y la importancia de la jurisprudencia trazada por el alto Tribunal Constitucional, su debida aplicación en los casos concretos dada la obligatoriedad del fallo, que además adquiere en similares circunstancias, el carácter de derecho jurisprudencial, que surge como:
“Regla unida a la decisión de un caso concreto y con aplicabilidad a casos futuros por vía de analogía.” (López Medina, 2002. P. 92.)
El punto de apoyo o arquimédico a partir del cual se construye la línea jurisprudencial de los derechos al Deporte, Recreación y Aprovechamiento del tiempo libre, se encuentra en sentencias de temprana época constitucional.
Obligatoriedad y trascendencia del fallo tutelar.
Ejemplo de lo anterior, la sentencias T – 466 – 92 de la Sala Primera de Revisión, integrada por los Magistrados Ciro Angarita Barón (ponente), Eduardo Cifuentes Muñoz y José Gregorio Hernández Galindo, al atender amparo del derecho a la tranquilidad, interpuesto por vecinos de barrio aledaño a lote de terreno de la Alcaldía Municipal de Buga (Valle del Cauca), invadido por sectores de la comunidad con el propósito de establecer escenario para atender recreación y deporte de niños y niñas, alumnos de la escuela del sector, una comunidad sin recursos económicos para atender la recreación y actividades deportivas, necesarias para la formación personal y académica de los niños y niñas, frente a las pretensiones de tranquilidad de población aledaña, vecinos a la cancha deportiva. Al respecto manifiesta la Corte en el numeral segundo del fallo:
“En todos aquellos casos similares al presente por sus hechos o circunstancias, siempre que se configure un conflicto entre la tranquilidad de la comunidad y el derecho a la recreación y al deporte de sus habitantes, especialmente de los niños, la doctrina constitucional enunciada en esta sentencia tendrá CARÁCTER OBLIGATORIO para las autoridades, en los términos del artículo 23 del Decreto 2067 de 1991.” (Corte Constitucional .. S – T – 466 / 92. MP. Ciro Angarita Barón , 1992) (Palabras en mayúscula propias del texto)
Bien puede entenderse como sentencia hito producida a los doce meses y doce días de la entrada en vigencia de la Constitución Política de 1991, como ya se observó, demostrando con suficiencia plena los tiempos de reconocimiento jurisprudencial sobre los derechos al Deporte, Recreación y Aprovechamiento del tiempo libre, valorados como fundamentales desde los inicios del Estado Social de Derecho. Señaló la Corte en la sentencia de 1992:
“Después de la nutrición, salud, educación, vivienda, trabajo y seguridad social, la recreación es considerada una necesidad fundamental del hombre que estimula su capacidad de ascenso puesto que lo lleva a encontrar agrado y satisfacción en lo que hace y lo rodea. En esta medida, puede afirmarse también, que la recreación constituye un derecho fundamental conexo con el libre desarrollo de la personalidad, con todas sus implicaciones y consecuencias.” (Corte Constitucional SC – 005 / 93. Mag. Ciro Angarita Barón, 1993)Citando S -T 466 / 1992.
Próxima edición: Derechos fundamentales y el Estado Social de Derecho.
Más allá de los resultados deportivos, que indudablemente son el eje de los Juegos Suramericanos de la Juventud, paralelamente a los mismos se hace un gran despliegue de actividades socioculturales, educativas y turísticas.
Equipo de Colombia, en los I Juegos Suramericanos de la Juventud Lima 2013.
Por Luis Alfonso Sánchez
Jefe de Misión de Colombia en los I Juegos Suramericanos de la Juventud Lima 2013.
La nueva generación deportiva de Colombia, la de aquellos que siguen los pasos de Mariana Pajón, de Catherine Ibargüen, de Rigoberto Urán, entre muchos otros eximios representantes de nuestro deporte, se dieron cita en Lima, en los I Juegos Suramericanos de la Juventud, en 2013, un evento inspirado en los Juegos Olímpicos de la juventud y que por primera vez se realizaba en nuestro continente.
Para estos jóvenes fue una experiencia enriquecedora que les permitió trasegar en competencias de alto nivel y continuar a mediano plazo interviniendo en el calendario deportivo nacional e internacional.
En Lima, sede de este importante evento se dieron cita 14 países, y 1.000 atletas, 100 de ellos colombianos, que en 18 deportes vivieron una experiencia inédita en el continente y fortalecieron los valores del movimiento olímpico, la hermandad entre pueblos y el juego limpio.
Los Juegos Suramericanos de la Juventud tienen una particular connotación y es que además de la programación deportiva y paralela a la misma, hay una amplia y diversa programación educativa y cultural con énfasis en los valores éticos y medio ambientales. Igualmente a diferencia de otros eventos deportivos los jóvenes permanecen en su totalidad desde el inicio hasta el cierre de los juegos, aprendiendo, intercambiando experiencias e integrándose con los representantes de las delegaciones de los países participantes.
Es importante resaltar que esta modalidad denominada “Juegos de la juventud” buscan no solamente construir el camino hacia la excelencia deportiva, sino también construir campeones de la vida. Esta filosofía de “crear campeones de la competencia y la vida” es la que le da un toque particular, formativo y educativo a los juegos de la juventud.
Más allá de los resultados deportivos, que indudablemente son el eje de los juegos paralelamente a los mismos se hace un gran despliegue de actividades socioculturales, educativas y turísticas; En Lima talleres de danzas, cestería en paja y junco, gastronomía Peruana, mate burilado y conferencias Sobre el barón Pierre de Coubertin, valores olímpicos, deporte y salud, capacitación para entrenadores, entre otros, formaron parte de la oferta cultural y educativa a la cual tuvieron acceso los participantes de las delegaciones allí reunidas.
Desfile de Colombia en Lima 2013.
Los países anfitriones de estos juegos tienen la maravillosa oportunidad de ir más allá de la actividad deportiva, de contribuir con el desarrollo, maduración y fortalecimiento de habilidades para la vida, de todos los que allí se reúnen. Los jóvenes que participan en estos juegos se van volviendo “ciudadanos del mundo”, con una mirada más amplia y universal y recogiendo experiencias, estrategias y herramientas para convertirse en excelentes deportistas y, además, y esto es lo más importante, en mejores seres humanos.
Con la mirada puesta en la formación de deportistas Integrales, los Juegos de la juventud son el marco ideal para que organizadores, directivos, jueces, entrenadores, tutores, mentores y el país anfitrión contribuyan a que los jóvenes participantes adquieran y fortalezcan las denominadas “habilidades para el siglo XXI” o “habilidades para la vida”. Ser adaptable permitirá que el joven aprenda a gestionar el cambio. El pensamiento crítico le posibilitará discernir con criterio y tomar mejores decisiones. Vivir con empatía le facilitará tener relaciones sanas y actuar con inteligencia emocional. La integridad posibilitará que este joven deportista viva de acuerdo con sus valores y responsabilidades y actué éticamente. El optimismo y los principios de la sicología positiva le ayudarán a crear una vida emocional saludable. Al ser proactivo aprovechará las oportunidades y dará respuesta a las situaciones cambiantes y la resiliencia le dará herramientas para perseverar y superar los reveses. Qué gran oportunidad formativa nos dan los juegos de la juventud.
Este esfuerzo que hace Colombia, para participar en los Juegos de la Juventud nos permite continuar posicionándonos como potencia deportiva continental; seguir cultivando ese semillero de deportistas integrales, los cuales nos representarán en futuros eventos internacionales; seguir enalteciendo el nombre de Colombia, y, quizá, lo más importante seguir formando mejores ciudadanos del mundo.