Más allá de los resultados deportivos, que indudablemente son el eje de los Juegos Suramericanos de la Juventud, paralelamente a los mismos se hace un gran despliegue de actividades socioculturales, educativas y turísticas.

Por Luis Alfonso Sánchez
Jefe de Misión de Colombia en los I Juegos Suramericanos de la Juventud Lima 2013.
La nueva generación deportiva de Colombia, la de aquellos que siguen los pasos de Mariana Pajón, de Catherine Ibargüen, de Rigoberto Urán, entre muchos otros eximios representantes de nuestro deporte, se dieron cita en Lima, en los I Juegos Suramericanos de la Juventud, en 2013, un evento inspirado en los Juegos Olímpicos de la juventud y que por primera vez se realizaba en nuestro continente.
Para estos jóvenes fue una experiencia enriquecedora que les permitió trasegar en competencias de alto nivel y continuar a mediano plazo interviniendo en el calendario deportivo nacional e internacional.
En Lima, sede de este importante evento se dieron cita 14 países, y 1.000 atletas, 100 de ellos colombianos, que en 18 deportes vivieron una experiencia inédita en el continente y fortalecieron los valores del movimiento olímpico, la hermandad entre pueblos y el juego limpio.
Los Juegos Suramericanos de la Juventud tienen una particular connotación y es que además de la programación deportiva y paralela a la misma, hay una amplia y diversa programación educativa y cultural con énfasis en los valores éticos y medio ambientales. Igualmente a diferencia de otros eventos deportivos los jóvenes permanecen en su totalidad desde el inicio hasta el cierre de los juegos, aprendiendo, intercambiando experiencias e integrándose con los representantes de las delegaciones de los países participantes.
Es importante resaltar que esta modalidad denominada “Juegos de la juventud” buscan no solamente construir el camino hacia la excelencia deportiva, sino también construir campeones de la vida. Esta filosofía de “crear campeones de la competencia y la vida” es la que le da un toque particular, formativo y educativo a los juegos de la juventud.
Más allá de los resultados deportivos, que indudablemente son el eje de los juegos paralelamente a los mismos se hace un gran despliegue de actividades socioculturales, educativas y turísticas; En Lima talleres de danzas, cestería en paja y junco, gastronomía Peruana, mate burilado y conferencias Sobre el barón Pierre de Coubertin, valores olímpicos, deporte y salud, capacitación para entrenadores, entre otros, formaron parte de la oferta cultural y educativa a la cual tuvieron acceso los participantes de las delegaciones allí reunidas.

Los países anfitriones de estos juegos tienen la maravillosa oportunidad de ir más allá de la actividad deportiva, de contribuir con el desarrollo, maduración y fortalecimiento de habilidades para la vida, de todos los que allí se reúnen. Los jóvenes que participan en estos juegos se van volviendo “ciudadanos del mundo”, con una mirada más amplia y universal y recogiendo experiencias, estrategias y herramientas para convertirse en excelentes deportistas y, además, y esto es lo más importante, en mejores seres humanos.
Con la mirada puesta en la formación de deportistas Integrales, los Juegos de la juventud son el marco ideal para que organizadores, directivos, jueces, entrenadores, tutores, mentores y el país anfitrión contribuyan a que los jóvenes participantes adquieran y fortalezcan las denominadas “habilidades para el siglo XXI” o “habilidades para la vida”. Ser adaptable permitirá que el joven aprenda a gestionar el cambio. El pensamiento crítico le posibilitará discernir con criterio y tomar mejores decisiones. Vivir con empatía le facilitará tener relaciones sanas y actuar con inteligencia emocional. La integridad posibilitará que este joven deportista viva de acuerdo con sus valores y responsabilidades y actué éticamente. El optimismo y los principios de la sicología positiva le ayudarán a crear una vida emocional saludable. Al ser proactivo aprovechará las oportunidades y dará respuesta a las situaciones cambiantes y la resiliencia le dará herramientas para perseverar y superar los reveses. Qué gran oportunidad formativa nos dan los juegos de la juventud.
Este esfuerzo que hace Colombia, para participar en los Juegos de la Juventud nos permite continuar posicionándonos como potencia deportiva continental; seguir cultivando ese semillero de deportistas integrales, los cuales nos representarán en futuros eventos internacionales; seguir enalteciendo el nombre de Colombia, y, quizá, lo más importante seguir formando mejores ciudadanos del mundo.