El 17 de mayo de 1987, hace 35 años, un campesino y jardinero fusagasugueño ganó una de las tres grandes carreras del ciclismo mundial, la Vuelta a España. Empezamos a recordar una hazaña que cambió la historia de nuestro ciclismo. En este entrega compartiremos los antecedentes de este deporte en su pueblo natal, y la llegada de este sencillo hijo del campo colombiano.

Por Alberto Galvis Ramírez
Director de la Revista Olímpica y secretario de la Academia Olímpica Colombiana.
El ciclismo se practicó en Fusagasugá sin ningún orden ni objetivo, poco antes del comienzo de la Vuelta a Colombia, en 1951, porque el aparato de locomoción que era la bicicleta, eventualmente se utilizaba para improvisar carreras que no superaban los 10 kilómetros, en especial por las pésimas carreteras que existían en los sectores aledaños al pueblo.
Una vez nació la Vuelta a Colombia, la fiebre por este deporte aumentó y se empezaron a realizar competencias cívico-deportivas, entre estudiantes y comerciantes, pero sólo en bicicletas de turismo: dobles a La Aguadita -precisamente en el sector en donde nació Lucho Herrera- y al Alto de San Miguel, por una carretera llena de huecos.
En 1956 se conoció en el pueblo la primera bicicleta de carreras, de propiedad de Carlos Caicedo, estudiante del Colegio Ricaurte, hijo de un acomodado comerciante de la región. Caicedo, sin embargo, no se convirtió en ciclista, sino que utilizaba el vehículo para “chicanear” y conquistar jovencitas. A Caicedo tampoco le interesaba ser ciclista, porque corría el riesgo de dañar su fino aparato, por el mal estado de las vías.
Los turismeros, entretanto, afanados porque su bicicleta pareciera de carreras, le cambiaban los manubrios por unos curvos, a veces diseñados a martillo, pero sin introducirle las necesarias modificaciones que les permitieran un mejor rendimiento en carretera.
Motivados por la fiebre nacional del ciclismo, varios aficionados al deporte decidieron fundar en 1963 el primer club, que bautizaron Ciclo Fusagasugá. Fueron ellos: Luis Eduardo Domínguez, Jairo Cifuentes, Cristóbal Barrios y Víctor Quicano. De inmediato, los socios fundadores se trazaron la primera meta: afiliarlo a la Liga de Ciclismo de Cundinamarca, que era la más importante y activa del país.

Lucho Herrera cambia la vida de su patria chica
Sin nada especial transcurrieron los primeros años del ciclismo de la población, hasta la aparición a finales de los años 70, de un novato, tan joven, tan pobre y tan tímido como los demás. Provenía de La Aguadita, en las afueras del pueblo, en la vía que conduce al Alto de San Miguel, sin nada especial como para insinuar que sería importante en la historia deportiva siquiera local. Era el campesino hy cultivador de flores Luis Alberto Herrera, años después convertido en el más grande ciclista rutero colombiano de todos los tiempos y el más importante deportista nacido en Cundinamarca en el siglo XX, por lo menos hasta ese momento.
Al comienzo, en 1977, Lucho Herrera estuvo vinculado al Club Ciclo Ases, en cuya representación terminó vigésimo primero en el Clásico Nacional de Turismeros, prueba con la cual comenzó su carrera. Dos veces participó Herrera en la Vuelta de la Juventud: en 1978, fue vigésimo noveno, y en 1980, fue octavo y campeón de montaña.
Los éxitos empezaron a llegar en 1981, con su triunfo en la etapa de la Vuelta a Colombia que terminó en el Alto de La Línea, que fue el anuncio de sus capacidades para ascender. En 1983 cambió de club para matricularse en Ciclo Fusagasugá, al cual representó en los mejores momentos de su vida, que fueron gratos para La Ciudad Jardín de Colombia.
En 1982 volvió al Clásico RCN con el equipo antioqueño de Freskola, integrado además por Antonio Londoño, Antonio El Tomate Agudelo, Manuel Cárdenas, Carlos Mario Jaramillo y Édison Arias. El 20 de mayo, Herrera se convierte en líder indestronable al ganar la séptima etapa entre Armenia y Manizales en terreno de ascenso. Herrera fue el campeón, con victoria en la etapa de cierre, y Fabio Parra, segundo, a 1 minuto y 41 segundos de diferencia.
Su primera victoria en la Vuelta a Colombia se aplazó, porque en 1983, como parte del equipo de la Lotería de Boyacá, con Arturo Matamoros, Cristóbal Pérez, Rafael Antonio Niño ‑quien buscaba su séptimo título en la carrera‑, Rafael Acevedo y Édgar El Condorito Corredor, sufrió un accidente y debió retirarse durante la novena etapa, luego del paso por el Alto de Minas, y cuando ya había ganado en La Línea.

Primera vez internacional
Ese mismo año atraviesa el gran “charco” del Atlántico, para ser internacional por primera vez. Ocurrió después de la vuelta que abandonó, durante el Tour de L’Avenir, como parte del equipo nacional que conformó con Israel Corredor, Rafael Acevedo, Pacho Rodríguez, Pablo Wilches, José Alfonso López y Cristóbal Pérez. En ese estreno internacional, Herrera gana una etapa, es cuarto en la general, segundo de Colombia -Cristóbal Pérez terminó tercero- y subcampeón de la montaña, detrás de Rafael Acevedo.
En 1983, Lucho Herrera se retiró del club Ciclo Ases, para vincularse al Ciclo Fusa, de su pueblo natal. Ese año obtiene el bicampeonato en el Clásico RCN en el equipo Isla San Pedro de Aquitania. Herrera alcanzó el liderato en la penúltima etapa y terminó con victoria en la contrarreloj sobre 14 kilómetros, entre Medellín y el sitio Las Palmas. Además del título del clásico, se consagró campeón de montaña.
La siguiente competencia fue la Vuelta a Colombia, a la cual llegó con los bríos y la preparación suficientes para ser el campeón. Se le atravesó, sin embargo, el santandereano Alfonso Flórez, quien lo superó por 1 minuto y 25 segundos, gracias a un tempranero ataque lanzado cuando los favoritos apenas se desperezaban, al comenzar la competencia. Herrera fue figura importante de esa carrera, al ganar el 8 de junio su primera etapa en vueltas a Colombia, la que unió a Ibagué con Armenia, sobre 88 kilómetros, con paso por el Alto de la Línea, que ya era un territorio colonizado por él. En esa misma celebración y en su anhelo por destronar a Flórez, ganó su segunda etapa en vueltas, la última, disputada entre Supía y Medellín. En la modalidad de montaña, el cundinamarqués volvió a ser el campeón, con 21 puntos de ventaja sobre Patrocinio Jiménez.
Herrera terminó su temporada de 1983, con dos participaciones internacionales, la primera en la Coors Clássic, de Estados Unidos, en la cual no se destacó, y el Premio Guillermo Tell, en Suiza, en el que finalizó 33, y ganó la penúltima etapa.
Próxima edición, 3 de mayo de 2022: consagración en Alpe D’Huez y conciertos en las alturas.