La tercera y última entrega de la semblanza biográfica del piloto Juan Pablo Montoya hablará sobre el retorno del bogotano a la serie CART (ahora denominada IndyCar) así como su incursión en las carreras de resistencia en Estados Unidos y Europa.
Luego de los monoplazas, ahora el bogotano viene haciendo incursiones exitosas en los prototipos de resistencia.
Por Jorge Camilo Puentes
Periodista
Luego de su periodo en Nascar y concluida su etapa con el equipo Chip Ganassi, Juan Pablo Montoya, en 2014, a la edad de 39 años retorna a la modalidad que le significó prestigio internacional: la serie CART, ahora denominada IndyCar, como parte del equipo Penske, uno de los más emblemáticos del deporte motor estadounidense.
En este conjunto, Montoya coincidió con el que fuera uno de sus rivales en el pasado: el brasileño Helio Castroneves, además del australiano Will Power, y tuvo como rivales a los también colombianos Sebastián Saavedra, Carlos Muñoz y Carlos Huertas, quienes volvieron a Estados Unidos, tras no poder seguir en Europa.
Montoya terminó aquella primera temporada en la cuarta casilla de la general, con 586 puntos, y con una victoria en Pocono, en la cual su compañero de equipo Will Power se llevó el título.
Eso sí fue una primera temporada, en la cual el bogotano estuvo inmiscuido en polémicas, la más importante de todas fueron unas declaraciones en las cuales mencionó que no ayudaría a los pilotos colombianos, en caso de que estos tuvieran alguna opción por el títulos, declaraciones por las que fue tildado de apátrida, aunque luego expresó que sus palabras fueron tomadas fuera de contexto.
De su segundo periodo en la formula CART (ahora IndyCar) se recuerda mucho su segundo triunfo en Indianapolis.
Ganador en Indianapolis y subcampeón de la IndyCar
La temporada 2015 en la IndyCar fue mucho mejor para el piloto nacional, pues Montoya comenzó el año ganando en San Petersburgo (Florida) y acumuló dos podios en Long Beach y el Gran Premio de Indianapolis, antes de sumar su segunda consagración en las 500 Millas de Indianápolis, en las cuales, el bogotano superó a su compañero de equipo, Will Power, y al neozelandés Scott Dixon, quien se estaba convirtiendo en uno de sus más férreos rivales.
Tres cuartos lugares y un segundo podio le dieron a Montoya la posibilidad de llevarse el título de la temporada, pero en la cita final terminó perdiendo el título ante Dixon. No obstante los dos haber sumado el mismo número de puntos: 556, el oceánico se llevó el título por más carreras ganadas; curiosamente, el colombiano perdió el título, de la misma forma como lo había conquistado en 1999.
Su última temporada completa en IndyCar (2016) ya no fue la misma. Una victoria y dos terceros puestos fue lo más sobresaliente en el campeonato, en el cual clasificó.
Así mismo el bogotano volvió a saborear otro título en el automovilismo estadounidense.
Incursión en el Endurance
Para el 2017 el bogotano no volvió a IndyCar, aunque sí ha hecho algunas incursiones en las 500 Millas de Indianápolis. Ahora paticiparía en la categoría de carreras de resistencia y de la mano del Team Penske.
Montoya llegó concretamente al IMSA Sports Car Championship, famosa división de carreras de resistencia en Estados Unidos, para competir en automóviles prototipos, en este caso con un modelo Accura modificado; aquel año solo concurrió a una carrera, pero ya en 2018 compitió toda una temporada y finalizó quinto en su división, al conquistar cuatro podios, teniendo como compañero al estadounidense Dane Cameron; así mismo incursionó en las 24 Horas de Le Mans, en la división LMP2, y logró el tercer puesto en su categoría.
Para el 2019 volvió a saborear un título, en lo que fue su segundo año en la IMSA Sports Car Championship. De la mano de Cameron, el colombiano logró tres carreras, un segundo lugar y tres terceros puestos, con lo que logró el título con un puntaje final de 302; sus triunfos fueron en Mid Ohio, Belle Isle y Laguna Seca.
En el 2020 y con la pandemia del COVID 19 presente, el colombiano buscó sin éxito defender su título, y sólo consiguió quedar sexto con 36 puntos, con tres podios.
Eso sí, para el 2021, el bogotano incursionó en el Campeonato Mundial de Resistencia y en la categoría en la que mejor le ha ido: la LMP2, en la división ProAm. Logró una victoria en su clase en las 24 Horas de Le Mans y abrió el debate sobre si esto era o no válido para la conquista de la triple corona del automovilismo mundial (toda vez que su triunfo no lo logró en la máxima división de dicha competencia).
Montoya aún sigue ligado al automovilismo, sigue pensando en correr, pero ahora también sigue de cerca los pasos de su hijo Sebastián, quien aspira ser pronto el segundo colombiano en la Fórmula Uno.
Ahora Juan Pablo sigue de cerca los inicios de su hijo Sebastián en el deporte motor.
Un hecho ocurrido en el campeonato profesional de fútbol femenino, en México, se constituyó la semana pasada en una afrenta al Juego Limpio en el deporte. Los invitamos a que lo vean en este video y a que lean un artículo escrito por la Vicepresidenta de la Academia Olímpica Colombiana, Clemencia Anaya, sobre los valores y principios que se violaron con esta conducta, publicado en la siguiente nota de esta edición de nuestra REVISTA OLÍMPICA.
Todos los competidores sobre el campo de juego deben estar en igualdad de condiciones, todos tendrán la misma oportunidad y todos deben respetarse unos a otros. El código de honor existe en cada disciplina deportiva. No es un mero ritual vano y protocolario; es que los atletas, deportistas o competidores deben ver en el adversario a un amigo y no a un enemigo.
Foto: Diario Marca.
Por Clemencia Anaya Maya
Vicepresidenta AOC
Por estos días, en los que a cada instante escuchamos noticias nefastas sobre el avance de las tropas soviéticas en Ucrania, cada imagen no llega mas profundo y nos cuesta creer que el mundo está al revés.
Una y otra vez hemos escuchado que hoy hace falta la educación en valores y que la sociedad ha olvidado principios fundamentales y humanos de comportamiento social y comunitario.
El deporte no es ajeno a ello. Ya en otras oportunidades lo he expresado: el objetivo de ganar parece cegar todo el entorno y hacer que cada uno haga lo que sea para lograr la victoria…
La semana pasada, un hecho sacudió el mundo deportivo por un acto al parecer insólito, en el que una jugadora de futbol del equipo femenino el Toluca de México “aprovecha lesión de portera del San Luis para anotar”…
Los narradores de fútbol se dieron gusto criticando y resaltando el hecho, como un antagonismo al juego limpio y a la conducta que deberían haber asumido las jugadoras, al ver lesionada a la portera. Tan fácil como es señalar con el índice lo que es evidente y juzgar con mórbida conciencia, un hecho que sucedió en fracción de segundos.
Por supuesto que todos quisiéramos ver sobre el campo de juego, comportamientos respetuosos, gentiles y dignificantes hacia el adversario. Pero un hecho como este deja mucho en qué pensar. Por un lado, la reacción inmediata de la jugadora frente a la portera: una vez ve que se lesiona y pierde el control de la pelota decide centrar para que una compañera pueda anotar el gol. Por el otro lado, la jugadora que recibe el balón frente al arco, observa a la portera tirada sobre el campo gritando de dolor, y no vacila en anotar el gol. Esos dos momentos son los que con vehemencia son censurados por los medios, las redes sociales y los fanáticos.
Pero revisemos un poco en profundidad. En el mundo de hoy, la mayoría de entrenadores inculcan en sus equipos, su propia filosofía de juego. En algunos casos es el ganar a como dé lugar, por encima de lo que sea, utilizando, incluso, instrumentos para lastimar a los adversarios. No es el caso de rasgarse las vestiduras, pero sí de entender la dimensión de lo que digo. He escuchado muchas veces historias de casos lamentables, en los que entrenadores mandan a sus jugadores, no a competir, sino a hostigar a los adversarios para hacerlos desconcentrar y generar crisis al interior del campo de juego.
Vivimos en un mundo de intereses, en el que peligrosamente los deportistas se ven atrapados, sin darse cuenta, y asumen la filosofía de trabajo de sus entrenadores. No es que defienda a las jugadoras del Toluca, es que sería muy bueno poder saber qué pensaron y por qué actuaron así, poder determinar si hubo conciencia o, sencillamente, en el afán de anotar ni se dieron cuenta de la caída de la portera.
Lo positivo de todo esto es la reflexión que sobre el hecho podemos hacer, para entender en nuestro caso la dimensión humana del olimpismo, que es una filosofía que respeta la vida y pone el deporte al servicio de la humanidad para construir un mundo mejor y más pacífico.
Foto: Actualidad Arbitral.
Repaso histórico
Debido a sus características religiosas, dentro de las cuales se enmarcaban toda una serie de ritos en honor al dios Zeus, los Juegos Olímpicos Antiguos fueron sembrando un ambiente espiritual y sagrado, que permitió fortalecer en la cultura helénica, la búsqueda de la excelencia a través del esfuerzo físico.
Hoy hablamos del “espíritu olímpico”, esa actitud mediante la cual denotamos algo muy subjetivo que está representado en la alegría del esfuerzo y en la entrega valerosa que, fortalecida con la mística, se ve complementada con principios morales y patrióticos, que hacen de un atleta un modelo a imitar por quienes lo rodean y admiran, convirtiéndolo en ídolo, cosa que lo acerca a lo divino, práctica que en otras culturas y en otros tiempos fueron observadas.
En la antigüedad, teniendo en cuenta que para la época no había cronómetros, ni otros elementos que hoy tenemos para dirigir una competencia, los jueces, sencillamente llevaban consigo una vara larga, que blandían sobre el atleta que no se detenía ante la señal de rendición del adversario. Dicha señal consistía en levantar la mano con el índice extendido, gesto que era interpretado como “me rindo”, y el combate debería terminar. En caso de no detenerse el combate, y a fin de garantizar la vida del atleta, el juez golpeaba con la vara, la espalda del atleta que debía detener el ataque.
Todos los competidores sobre el campo de juego deben estar en igualdad de condiciones, todos tendrán la misma oportunidad y todos deben respetarse unos a otros. El código de honor existe en cada disciplina deportiva. No es un mero ritual vano y protocolario; es que los atletas, deportistas o competidores deben ver en el adversario a un amigo y no a un enemigo.
En definitiva es aquella persona con la que a pesar de enfrentarnos en el juego podemos compartir alegremente un momento de esparcimiento, años de competencia y además de conocerle y verle aparecer en un escenario u otro, en una copa mundo, o en un torneo regional y olímpico, es la persona que me hace grande, es aquella que quiero superar, por lo que me entreno y me esfuerzo por dar lo mejor, porque sin su presencia y su esfuerzo, yo no sería el mejor o la mejor en mi actividad.
Entrenadores, profesores, directivos y atletas deben conocer estos fuertes valores que hacen grande la razón de nuestra vida, el deporte. No queremos ver actos que atenten contra la integridad y el derecho a la vida de los atletas y deportistas y, mucho menos, dejarlos para inadvertidos.
Este miércoles, 9 de marzo, a partir de las 11:00 AM. la Academia Olímpica Colombiana realiza la primera Tertulia Olímpica del año 2022, de manera virtual, que será la número 99, de su historia de 30 años de existencia.
Equipo colombiano en Beijing 2022.
Hace pocos días concluyeron los Juegos Olímpicos de Invierno, en Beijing, China, con la presencia de un equipo colombiano, por segunda vez de manera oficial, conformado por los atletas Michael Poettoz, Carlos Quintana y Laura Gómez.
Ese será el motivo de la primera tertulia de la Academia Olímpica Colombiana en el año 2022, que se realizará este miércoles, 9 de marzo, a partir de las 11:00 AM. de manera virtual, por una de las salas de zoom, del Comité Olímpico Colombiano.
El certamen será emitido desde la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales, UDCA, al norte de Bogotá, con la presencia de, además de los atletas mencionados, de Hélder Navarro Carriazo, jefe de Misión de Colombia en la capital china, y Sebastián Uprinmy, ex participante en este certamen y asesor de Colombia en el tema de los deportes de invierno. De la misma manera estará presente el Presidente de la Academia Olímpica Colombiana, Guillermo González López, quien será el regidor de la tertulia; otros miembros de la institución, adscrita al Comité Olímpico Colombiano, y un grupo de estudiantes de la UDCA, institución de educación superior aliada del COC, quienes al final de la tertulia formularán sus inquietudes a los presentes.
La tertulia será transmitida en vivo por el canal de YouTube, OlimpicoCol, que en este momento está implementando el Comité Olímpico Colombiano, que estará en el aire a partir del próximo mes de abril, con ocho horas diarias de programación.
Giovanny Urshela. Foto: El Universal, de Cartagena.
Por Freddy Jinete Daza
Periodista
Aunque las conversaciones siguen en la Florida entre la Major League Baseball (MLB) y la Asociación de Peloteros de Grandes Ligas (MLBPA) es momento oportuno para actualizar la lista de colombianos en las nóminas o “roster” para la temporada 2022.
Sin llegar a ser todavía una potencia en América Latina, Colombia registra una cifra significativa de jóvenes firmados al béisbol organizado, varios de los cuales logran cumplir sus sueños, otros lo siguen persiguiendo y varios son dejados libres.
En un deporte en el cual el techo está en las Ligas Mayores (MLB), en Estados Unidos, los colombianos tienen que ganarse el derecho enfrentando a los nativos de USA, Canadá, México, República Dominicana, Cuba, Venezuela, Panamá, Nicaragua, Japón, China y Corea, entre otros, en una dura y muchas veces desigual competencia.
La oportunidad de firmar al béisbol organizado es el primer paso; llegar y sostenerse en las Grandes Ligas es tarea de titanes, heroicos guerreros que dejan su impronta en el auto denominando “mejor béisbol del mundo”.
La mayoría de los colombianos, incluidos los grandes medios masivos tradicionales de comunicación y las muy modernas redes sociales, no logran dimensionar la importancia de las firmas, el seguimiento a los jugadores y el gran esfuerzo de los muchachos por sobresalir en el competido mundo del béisbol.
El impacto económico y socio cultural de las firmas, los ingresos que perciben los trabajadores del béisbol organizado en Colombia (Scouts, entrenadores, etc.), les ha cambiado la calidad de vida a muchas familias en el territorio nacional.
Los recientes éxitos del béisbol colombiano en el plano internacional: medalla de Oro en los Juegos Panamericanos Junior Cali 2021, Medalla de Bronce en la Copa Mundial de Béisbol WBSC U-23 México 2021 y el título de Caimanes de Barranquilla en la Serie del Caribe Santo Domingo 2022 son campanazos de alerta de calidad y altura.
El béisbol colombiano (federación, ligas, clubes, escuelas de formación, academias, clubes profesionales, departamentos, municipios y regiones en general) necesitan más apoyo estatal y privado.
Los doce colombianos en el 2022…
Para facilitar la nota a los no entendidos en la materia, segmentaremos la lista de peloteros colombianos en las organizaciones de Grandes Ligas en tres bancos (roster activo, roster de 40 e invitados a los campos de entrenamiento).
En los roster activos de Grandes Ligas ocho (8) colombianos tienen hoy asegurado su cupo para comenzar la temporada 2022, cuando se logre firmar el convenio colectivo entre MLB y la MLB.
Los ocho colombianos en “Roster” Activos son los siguientes:
1. Giovanny Urshela (Yankees de Nueva York-Infielder).
2. José Quintana (Piratas de Pittsburgh-Lanzador).
3. Jorge Alfaro (Padres de San Diego-Receptor).
4. Harold Ramírez (Cachorros de Chicago-Jardinero).
5. Oscar Mercado (Guardianes de Cleveland-Jardinero).
6. Luis Patiño (Rays de Tampa Bay-Lanzador).
7. Nabil Crismatt (Padres de San Diego-Lanzador).
8. Jhon Romero (Nacionales de Washington-Lanzador).
Ronaldo Hernández.
En “Roster” de 40:
En la lista de peloteros en “Roster” de 40 se encuentran tres (3) colombianos.
1. Ronaldo Hernández (Medias Rojas de Boston-Receptor).
2. Jeter Downs (Medias Rojas de Boston-Infielder).
3. Jordan Díaz (Atléticos de Oakland-Tercera Base).
Invitado al campo de entrenamientos:
Como invitado especial (no roster) al campo de entrenamientos de Grandes Ligas encontramos a Meibrys Viloria (Rangers de Texas-Receptor).
Donovan Solano.
Agentes Libres
El ganador del “Bate de Plata” como el segunda base más ofensivo de la Liga Nacional en el 2020, Donovan Solano es agente libre, estudia las diferentes ofertas que está recibiendo y se decidirá en los próximos días.
Por su parte el segundo lanzador colombiano con mayor número de victorias en las Grandes Ligas, Julio Teherán, es también «Agente Libre”, sus representantes buscarán su regreso a la gran carpa.
Posdata: hay varios peloteros colombianos en Ligas Menores, algunos con experiencia en Grande Ligas, con posibilidades de ser llamados en cualquier momento a los campos de entrenamientos.
El presente reportaje narrativo se basa en la investigación Reconstrucción histórica del levantamiento de pesas desde los actores principales en Colombia, entre los años de 1985 al 2000. (Rodríguez; Rendón y Vallejo) 2020. A partir de esta investigación, los entrenadores que participaron en este estudio posibilitaron a la autora transformar estas historias de vida, en un nuevo formato investigativo desde el periodismo deportivo.
Gantcho Karouskov, q.e.p.d.
Por Ingrid Victoria Vallejo Lucena
Docente investigadora de la IU Escuela Nacional del Deporte, Master en Metodología del entrenamiento deportivo, Cuba, Esp. Periodismo Deportivo Profesional en Deporte. Docente Universidad Santiago de Cali.
Colaboran en esta reseña los profesores: Oswaldo Pinilla, Milton Correa, Eyne Acevedo y Aymer Orozco, y la ex atleta Gina Marcela Hernández.
El profesor Gantcho Karouskov marcó la historia deportiva de las pesas olímpicas en Colombia, con María Isabel Urrutia, en la división de los 75 kilogramos, al alcanzar por primera vez una medalla de oro para el país, en unos los Juegos Olímpicos, los celebrados en Sídney, Australia, en el año 2000. Este fue el punto de partida para la masificación y representación deportiva del levantamiento de pesas en el deporte colombiano. Además rompió con los paradigmas del desarrollo de la fuerza en la mujer, para afianzar significativamente la inclusión y participación femenina, en un deporte de fuerza, como son las pesas olímpicas.
La historia detrás de los logros deportivos cuenta que todo el proceso estuvo marcado por un sentido humano y a la vez imperativo, y por retos administrativos, para contar con el apoyo suficiente para realizar un proceso integral de atención y con el respaldo económico hacia los deportistas. Muchas de las exigencias que el profesor Gantcho hizo en su momento a Coldeportes e Indervalle, eran con el propósito de alcanzar los objetivos planteados por estos institutos. Desde ese instante, un sin fin de anécdotas relatan el sentido humano que tenía como formador, padre de familia y colega, porque, a pesar de las adversidades se destacó por ser una persona sencilla, firme en sus convicciones y muy organizada.
Desde 1996, El profesor Oswaldo Pinilla estuvo como entrenador auxiliar de la selección nacional de pesas, acompañando los procesos del profesor Gantcho Karouskov.
Oswaldo Pinilla.
Pinilla comenta: “era una persona muy estricta por fuera y por dentro del entrenamiento”. Pero también reconoce su sensibilidad y rectitud para hacer las cosas. Oswaldo Pinilla, quien fuera uno de los entrenadores de más trayectoria y experiencia en la selección nacional, enfatiza cómo el legado de Gantcho trajo otra visión del entrenamiento hacia el alto rendimiento, y dejó muy en claro que sus esquemas de disciplina al estilo militar fueran traumáticos en sus inicios, y esto, generó confrontaciones entre los mismos deportistas y entrenadores. Por ejemplo, en aquel entonces no se concebían los entrenamientos dobles, así que, adaptarse y acomodarse a estas estructuras de planificación, generaban mucho estrés físico y mental en los atletas. El profesor Oswaldo Pinilla comparte entre sus experiencias que a pesar de que tanto él como Gancho habían sido militares existían diferencias: “su método era lineal, no flexible”. La rigurosidad de sus planes de entrenamiento, producto de su formación cultural, hacía que su forma de ser se mal interpretara. “Lo malo era entrenar doble, era la disciplina, era la exigencia”, dice Pinilla. Agrega que como colega era una persona a quien le gustaba enseñar y aprender de otros entrenadores, pues no se cerraba a la posibilidad se seguir aprendiendo y creciendo profesionalmente. Por tanto, todas estas cualidades ayudaron mucho a que el profesor Gantcho tuviera herramientas y bases muy sólidas hacia la proyección deportiva de los pesistas, y para esto, entre sus exigencias estaban las concentraciones continuas, con asistencias médica, fisioterapéutica y nutricionista. Estos nuevos elementos permitieron romper la frontera mental del pesista tercer mundista, una cortina invisible de lo imposible a lo posible, porque alcanzar la gloria sería cuestión de mentalidad, disciplina y mucho trabajo, según señalaba el propio Gancho.
Metodologías divergentes
El profesor Milton Correa, egresado del Instituto Superior en Cultura Física y Deporte Manuel Fajardo, de Cuba, especialista en teoría y metodología del entrenamiento, quien fue por muchos años docente de la Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte, cuenta momentos históricos que trazaron un imprescindible hecho, de lo que tenía que ver con las metodologías del entrenamiento deportivo, por el que experimentaba las pesas olímpicas como algo novedoso para la preparación de los pesistas colombianos. El profesor Milton comenta: “cuando estudiaba en Cuba me enteré del nuevo método que estaban implementando para los pesistas y comencé a notar los resultados deportivos en las pesas colombianas, aun cuando Cuba era el país que punteaba siempre los medalleros. Llegué a pensar que a los deportistas colombianos se les estaba dando doping. Sin embargo, todo era resultado de una metodología totalmente diferente a lo que sabía, y quería a aprender”. Milton Correa, más conocido por su seudónimo Micovi, nombre que hace alusión a su último libro, expresa haberse sometido a los entrenamientos búlgaros, sinningerir recuperantes ni suplementos, con el fin de comprobar cómo funcionaba el método búlgaro.
Con el tiempo, su experiencia y profesionalismo, por muchos años lo llevó a ser metodólogo y analista estadístico. Añade con más asertividad, que el método búlgaro del profesor Gantcho “no era máximo todos los días; era el máximo del día, que hacía el deportista”. Quería decir, que el método búlgaro lo que pretendía era controlar la capacidad de trabajo del deportista, en cuanto a parámetros de carga (kilogramos), volumen e intensidades máximas y sub máximas. Explica que el máximo del día estaba sujeto al límite o zona de intensidad en la que trabajaba el pesista, sin la necesidad de llevarlo al ciento por ciento. Comenta, que uno de los mayores problemas de comunicación era el idioma, porque el profesor Gantcho no utilizaba palabras claras en español, para explicarse de una mejor manera.
El profesor Gantcho era muy presto a enseñar y no tenía ínfulas de superioridad, pero uno de los conflictos surgió porque no respetaba las decisiones de la federación. El profesor Micovi, con quien tuvo diferencias cuando fue directivo de la federación de pesas durante casi dos años, hasta el 2010, sin embargo resalta: “Colombia le debe el origen del desarrollo deportivo de las pesas olímpicas al profesor Ganchov Karouscov”. Agrega que quienes no lograron soportar sus entrenamientos fue porque no tenían una buena base de preparación. De esta manera reconoce que en la actualidad, el método búlgaro se ha mantenido por todos estos años, con algunas modificaciones.
Eyne Acevedo.
La pasión de Gantcho por las pesas olímpicas.
Eyne Acevedo y Gina Hernández, destacados pesistas colombianos, que conformaron la selección nacional en diferentes ocasiones, en las divisiones antiguas de 60 y 56 kilogramos, respectivamente, relatan con entusiasmo, agradecimiento e intensidad, las vivencias con el profesor Gantcho Karouskov. Cuentan que una vez en Bulgaria, María Isabel Urrutia, Álvaro Velazco y Eyne Acevedo se preparaban para un campeonato mundial, y un día, el profe Gantcho no llegó al entrenamiento. Dice Eyne: “Nosotros lo fuimos a buscar a su casa; cuando llegamos estaba en una reunión familiar, con toda su familia, y cuando nos vio llegar se sorprendió al ver la preocupación de nosotros por él; la familia nos acogió con afecto”. Eyne comenta que la amistad con el profesor era muy cercana y leal, inclusive fuera de los entrenamientos. “Nos sentábamos a hablar de pesas; era muy accesible, porque le gustaba que las personas aprendieran, disfrutaba mucho de su trabajo y de todo lo relacionaba con el deporte”. Para Gina y Eyne, el profesor Gantcho lo daba todo por sus deportistas; en muchas ocasiones suplía las necesidades que tuviera cualquier pesista.
Mencionan que los entrenamientos con el profesor Gantcho “nos enseñaron a salir de la mentalidad de pobre y a entender que con el trabajo constante y arduo se podía ganar. Agregan que “cuando ya era el momento de la competencia, la estrategia podía tomar por sorpresa a los demás entrenadores, porque mandaba a los pesistas con diferentes pesos. Muchas veces, además de conseguir subir al pódium, superaban sus marcas personales”.
Ambos pesistas coinciden en la calidez del profesor Gantcho, quien siempre se destacó por ser una persona que no perseguía reconocimientos públicos, sino que se enfocaba en alcanzar resultados; ese era realmente su propósito. La relación cercana al profesor hizo que se conociera su parte más personal e íntima, como lo menciona Gina: “su mayor error fue poner en primer lugar a las pesas y después a las familias de los pesistas, pero esto no lo hacía con intención de causar daño. Era su trabajo el que lo obligaba a tomar decisiones, a alejarse de su familia por temporadas, pero era una persona extremadamente sensible, con un alto sentido familiar”. Agrega, además, que Gantcho se da a conocer como una persona muy protectora, tanto con los deportistas y su familia. Ese, era el mismo comportamiento que tenía con sus atletas: se aseguraba que no les faltara nada, y si algo faltaba, luchaba por conseguirlo.
La estructura del entrenamiento de Gantcho funcionó en Bulgaria, porque en ese país se considera a los entrenadores como héroes, mientras en Colombia no se le reconocieron a tiempo los resultados que hicieron historia en las pesas colombianas. Replicar el modelo de planificación que el profesor Gantcho implantó en Colombia hizo dar a conocer que el proceso de selección, detección y captación de talentos en edades tempranas se fundamentara en las escuelas, creando semilleros de niños pesistas, para prepararlos hacia el deporte de altos logros, estructura que hasta hoy se conserva.
Anécdotas del profesor Aymer Orozco
A partir del convenio que se había hecho entre Bulgaria e Indervalle, la llegada del profesor Gantcho trajo cambios representativos, cambios que se mantuvieron en una constante de altos y bajos, mientras se trataba de permear la organización del deporte, con miradas más objetivas hacia lo que requería el compromiso de alcanzar los altos logros deportivos, tanto en las metodologías de entrenamiento como en la disciplina. El profesor Aymer Orozco, quien ha sido uno de los entrenadores determinantes en la formación de pesistas del alto rendimiento, se ha interesado mucho en la formación pedagógica y didáctica del entrenamiento, especialmente en etapas escolares y juveniles. En 1990 se vincula como entrenador asistente de la selección nacional, junto al profesor Gantcho Karouskov.
Entre sus remembranzas, recuerda Orozco que un día una atleta llegó tarde al entrenamiento y el profesor Gantcho le impidió el ingreso. Entonces la pesista empujó al entrenador y fue apoyada por los atletas, quienes no estaban muy de acuerdo con los métodos de entrenamiento, porque los consideraban demasiado fuertes. Esta situación puso en la cuerda floja a Gantcho, quien fue destituido. María Isabel Urrutia, quien había sido descubierta por Gantcho, y tenía grandes posibilidades internacionales, solicita su reintegro a la selección, petición que fue aceptada.
Al regreso, Gantcho incrementó sus exigencias e hizo que las concentraciones de los deportistas abarcaran casi todo el año, factor que los alejaba más de sus familias, con las cuales pasaban muy poco tiempo. Tanto los entrenadores de los municipios de donde provenían los atletas seleccionados, como los pesistas sintieron mucha presión, ya que, si el deportista no estaba en el nivel adecuado de preparación, Gantcho lo sacaba del equipo nacional.
Otras historias de Orozco se refieren a sus estudios en pedagogía y didáctica del entrenamiento deportivo, en la Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte, en la cual tuvieron a Gantcho como profesor, en énfasis en pesas olímpicas. Cuenta que él lo iba a visitar en la noche, “con una botella de ron, para que ´soltara´ toda la información que tenía, y me enseñara uno libritos que solo yo conocí, en el que estaba escrito cómo entrenaban los niños, y los procesos que había hecho en Bulgaria, en las etapas escolares”. Reconoce y agradece el profesor Aymer por todo lo aprendido: “La amistad con el profesor Gantcho era símbolo de lealtad e incondicionalidad”, dice.
Luego de casi dos décadas de vida deportiva, y a sus 28 años de edad, Estefanía Álvarez Piedrahita anuncia su retiro de la natación artística. Lo hace con el deber cumplido de ser, junto con Mónica Saraí Arango Estrada, las primeras en su modalidad y del país acuático en llegar al olimpo de los juegos. Igualmente, se despide exorcizando su timidez, realizando duelos y dejando un legado acuático a ritmo del mapalé, la salsa o de “histerias”.
Estefanía Álvarez Piedrahita dijo adiós al nado sincronizado de altos logros.
Por Roosevelt Castro B.
Periodista ACORD Colombia y AIPS.
Estefanía Álvarez nace en Medellín, Colombia, el 25 de agosto de 1994, en el hogar conformado por Andrea, ejecutiva de cuentas de Bancolombia, y Gabriel, comerciante.
Su niñez y preadolescencia transcurren en el Barrio Belén. “Estudié en la Rosalía Suárez y luego pasé al Colegio San Rafael, en donde me gradué como bachiller. En la Escuela empecé las clases de natación, en el Centro Vacacional de Bancolombia, en donde me vieron capacidades y me aconsejaron que siguiera el proceso en la Liga, y así lo hicimos”, evoca la segunda hija entre tres hermanos de la familia Álvarez Piedrahita.
Es el año 2002, cuando la pequeña niña llega al Complejo Acuático César Zapata. “Al principio lo hice recreacional. Luego, dos veces iba al Complejo. Después, tres y hasta 4 veces”, recuerda la estadística de la Universidad Nacional y estudiante de Gerencia de Proyectos de EAFIT.
Estefanía, arriba, con su madre y hermanos.
En sincronía con sus sueños
Su talento y habilidad en el agua no pasan inadvertidos para la gente del Centro de Iniciación y Formación al Alto Rendimiento, CIFAR, programa cazatalentos de la Liga Antioqueña de Natación.
Es la cubana Celia Torrado, coordinadora del programa, la que ve en Estefanía ese diamante en bruto para el nado sincronizado.
“Me hicieron unas pruebas en el CIFAR y me quedé en esta bonita modalidad, que me permitió llegar al Club Estrellas, en el cual tuve a Sandra Villegas como mi primera entrenadora”, rememora la nadadora artística paisa, amante del reguetón, el rock y la comida vegana.
Su carrera deportiva va en ascenso. Para el 2005 es convocada a la selección Antioquia infantil. Es Diana Cristina Roldán la que evalúa y hace el llamado de las pequeñas sirenas sincronizadas, para defender los colores blanco y verde del departamento.
“Recuerdo que una a una fuimos llamadas por Diana Cristina, y para sorpresa mía quedé en el listado final”, expresa Estefanía, con un dejo de nostalgia. Igualmente, una mezcla de sentimientos encontrados tuvo la sincronizada paisa en su primera convocatoria. “Me alegré mucho, a pesar de ser la última en ser llamada, pero lastimosamente no pude ir al Nacional, pues tres días antes de viajar me dio apendicitis. Lo bueno de todo fue que el equipo ganó la de oro y lo celebré mucho, pues era mi primera medalla con las selecciones Antioquia”, comenta la hermana amorosa de Santiago y Miguel.
Para el 2006 vuelve a la selección. El Interligas ve desfilar su talento en las pruebas de solo, dúo y equipo. “Mi primera compañera duetista fue Natalia Arango, con la que hicimos un buen papel, ante rivales tan grandes como las vallecaucanas”, comenta la también practicante de porrismo en su colegio.
Danza sobre el agua, con la tricolor…y con el dolor
El 2009, y a sus 15 años, le trae noticias halagüeñas y tristes: llega a la selección Colombia, y un año después ve cómo sus padres se separan.
Hace dúo con Daniela Giraldo y con Juliana Arbeláez, en defensa de los colores paisas de la danza sobre el agua.
Asiste a suramericanos con el equipo de la tricolor. Son años de aprendizaje y mucha disciplina.
Tres años después, y en el 2012, balbucea sus primeras palabras acuáticas en las palabras de un dúo, que quiere clasificar a unos Juegos Olímpicos. La vallecaucana Jennifer Cerquera es su pareja.
“Ese año me llaman para hacer parte de la selección Colombia, en la prueba de dúos, con Jennifer. Con ella participo en los clasificatorios a los Juegos Olímpicos de Londres, pero no logramos obtener el tiquete”, asevera la sirena sincronizada paisa y habitante del barrio Calasanz de Medellín, a donde recala toda su familia, luego de la separación de sus padres.
La separación fue un “mazazo” fuerte para la familia Álvarez Piedrahita, que a Estefanía lleva a aislarse un poco, para encontrar un refugio haciendo florecer las aguas con sus danzas llenas de talento, en las piletas colombianas y del orbe acuático sincronizado.
Estefanía Álvarez y Mónica Sarai Arango, dueto legendario.
Surgen el dúo olímpico y su sueño
Siendo suplente de dueto Saraí Arango-Laura Márquez, ve cómo Antioquia se cuelga el oro en los Juegos Nacionales de 2012, dirigida por Paula García Pizarro. Cali es el epicentro de la natación artística de Colombia y las piletas panamericanas son ese testigo mudo de la hazaña sincronizada paisa.
“Allí surgió la necesidad de que un dúo de la misma región fuera el representante de Colombia en el ciclo olímpico. El presidente de la Liga de Natación de Antioquia Rafael Cuartas tuvo esa brillante idea y lideró el proyecto, que fue apoyado por el Óscar Vásquez cuando asumió el mandato del Comité Ejecutivo de la Liga en el 2013. Así fue como Saraí y yo empezamos en ese proceso, soñando con llegar por primera vez a unos Juegos Olímpicos”, afirma Estefanía, con una tímida sonrisa.
Al principio parecía una misión imposible, pues los temperamentos de Saraí y Estefanía son diametralmente opuestos. Es que a pesar de que sus movimientos son idénticos en el agua, fuera de ella tienen personalidades distintas.
¿La dicharachera, explosiva y alegre Mónica Sarai hará pareja con la tímida e introvertida Estefanía? Se preguntaban los amantes del nado sincronizado antioqueño. Las respuestas eran desoladoras: “Ese dueto no prosperará”, “será complicado con esos temperamentos tan diferentes”, “no creo que duren mucho”, eran algunas voces de desaliento que escuchaban Paula Andrea García Pizarro, entrenadora de las selecciones Antioquia, y Sylvia Mendizábal, una asesora española que contrató la Liga de Natación para ayudar a cumplir el cometido.
La primera prueba de fuego que afrontaron fue el Campeonato Nacional Interligas del 2013, realizado en Medellín. Eran los últimos días del mes de mayo, cuando la Liga de Natación fue la anfitriona del certamen deportivo. Las miradas estaban en el dúo antioqueño, en un deporte de apreciación y subjetivo, que es sinónimo de arte, belleza, danza y precisión.
La exhibición en el agua requiere la precisión en el manejo del tiempo, fuerza, flexibilidad, balance y coordinación en sus movimientos, mientras que los jueces puntúan dos rutinas (la técnica y la libre), basados en normas de ejecución, impresión artística y dificultad.
Para sorpresa de muchos, el dúo Sarai-Estefanía se cuelga el oro en las rutinas libre y técnica. Así nace esta yunta sincronizada, que empieza a mostrar sus bondades en la danza acuática.
Estefanía, en Río 2016.
Podios en la senda olímpica
Para mediados de junio de 2013 tienen su primera cita internacional. Mountroux, Suiza, las ve danzar en sus piletas y colgarse el bronce. La alegría de los amantes de esta modalidad acuática es inmensa, en una disciplina deportiva que empezó a surgir en La Capital de la Montaña a mediados de los años sesenta, de la mano de Beatriz Helena Correa y su Ballet Acuático de Medellín.
De igual forma, ambas se colgaron medalla de oro en los Juegos Bolivarianos de Lima 2013, bronce en los Juegos Suramericanos de Santiago 2014 y plata en los Juegos Centroamericanos Veracruz 2014. Además, en 2015 finalizaron quintas en el Open de Francia y terceras en el de Alemania.
Es el Open de California, en el 2014, el que les da el pasaporte definitivo, para que este par de sirenas sincronizadas paisas se quede definitivamente representando los colores amarillo, azul y rojo del país en la senda olímpica a Rio de Janeiro 2016.
La flexibilidad y la fuerza en brazos de Estefanía, unidas a la solidez en piernas de Mónica Saraí, su coequipera, e igualmente, la paciencia y el conocimiento de Paula García Pizarro, asesorada por la española Marga Crespi, logran lo impensado: convertirse en las primeras danzarinas del agua colombianas en clasificar a unos Juegos Olímpicos. En Río 2016 representaron nuestra cultura con el mapalé, el currulao, la cumbia y ritmos afro-caribes.
Para el 2018 contribuye con la creación y fundación del Club Aqua Swing. “El club es una manera de contribuir al recambio y al desarrollo de nuestro deporte” manifiesta la paisa, quien labora en el Observatorio del Deporte de Indeportes Antioquia.
Estefanía Álvarez con algunas de las medallas ganadas para Antioquia, en su brillante carrera deportiva.
Cinco años después, lograron de nuevo el tiquete. Tokio, Japón, vio de nuevo al dúo colombiano, conformado por Estefanía Álvarez Piedrahita y Mónica Saraí Arango Estrada, llegar a la máxima justa polideportiva del planeta.
Al ritmo de salsa danzaron las sirenas sincronizadas, para convertirse en ese referente que necesitaba las nuevas generaciones de la natación artística colombiana. Fue el baile de despedida de Estefanía.
“Desde antes de ir a los clasificatorias hacia Tokio le decía a todo el grupo interdisciplinario que este sería mi último ciclo olímpico y que me retiraría, por ello no hubo tanto trauma en ello”, dice Estefanía, con una seguridad en sus palabras producto de exorcizar su timidez y elaborar duelos personales.
“A la natación artística le debo todo y por ello quiero regresar a enseñar y devolverles lo que en casi dos décadas me dio este deporte”, concluye la mujer berraca, inteligente y ambiciosa, como ella se autodefine.
Así, la danza sobre el agua del país despide a Estefanía, al son del mapalé, de la salsa o de las histerias que canta Def Leppard diciéndole: “¡Gracias!”
En el Día Internacional de la Mujer, que se celebra hoy en el mundo, queremos rendir un homenaje a las mujeres atletas colombianas, quienes se han posicionado como excelentes deportistas de alta competencia. Sin embargo, las políticas deportivas implementadas son genéricas y desconocen algunas de sus necesidades.
Yuri Alvear, en Londres 2012 (Foto Jamie Squire/Getty Images).
Yanet Lucumí Balanta
Mg. Educación – Metodóloga Indeportes Quindío.
Al hablar sobre la participación de las mujeres colombianas en el deporte de altos logros, se puede decir que cada día figuran más en campeonatos federados, han sido finalistas y medallistas mundiales; en los eventos del Ciclo Olímpico se han destacado por obtener un buen porcentaje de la medallería nacional, y en el caso de los Juegos Olímpicos se cuenta con multimedallistas, como Mariana Pajón, Caterine Ibargüen, Yuri Alvear y Jacqueline Rentería.
En ese sentido, la pregunta emergente es: ¿por qué las atletas colombianas han venido cosechando estos triunfos, en una actividad que en su inicio fue exclusiva de los hombres, como lo estableció el Barón Pierre de Coubertin? Lucumí, Casallas y Parra (2006) identificaron los siguientes factores, como los que han incidido en el posicionamiento de las mujeres:
Apoyo incondicional de la familia.
Fogueo internacional.
Patrocinio del estado a través de programas deportivos.
Patrocinio de la empresa privada.
Factor sociocultural.
Características individuales.
Condición fisiológica.
Entrenamiento con los hombres.
Edad deportiva.
De igual manera, las investigadoras conceptualizaron altos logros deportivos, alto rendimiento y posicionamiento deportivo, de la siguiente manera:
Ubaldina Valoyes, medallista olímpica.
Altos logros deportivos.
Es lo máximo que puede conseguir un deportista. Dependen de su nivel de desarrollo y de las circunstancias sociales, económicas y políticas. Los altos logros son individuales, y resultado del entrenamiento y de las condiciones para el alto rendimiento deportivo.
Alto rendimiento
El deporte de alto rendimiento está directamente relacionado con la competencia y con los procesos sistémicos de entrenamiento encaminados a logros deportivos de niveles superiores, campeonatos mundiales y del ciclo olímpico, como Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos y Juegos Olímpicos.
Estos procesos de entrenamiento responden a la persona como ser humano integral y, por tanto, no se limitan al rendimiento físico a partir de la ciencia. Implican procesos éticos, de salud, de pedagogía, de psicología y de profesionalización, entre otros, integrados a la ciencia para potenciar posibilidades humanas. El alto rendimiento deportivo debe contar con unas condiciones esenciales para su excelente desarrollo, como lo menciona Sánchez Bañuelos (2005), entorno del deportista, entorno de entrenamiento y el construido por las investigadoras, entorno de fogueo-competencia.
Posicionamiento deportivo
Es la capacidad que posee un deportista de obtener altos logros deportivos, que brinda la posibilidad de estar ubicado en la posición número uno del ranking nacional y figurar en eventos mundiales y del ciclo olímpico, desde Juegos Bolivarianos, hasta Juegos Olímpicos. Implica, a su vez, la imagen del deportista, que le otorga un reconocimiento social.
Muriel Coneo, derecha.
Discusión
Las mujeres colombianas, al obtener medallas en los eventos del Ciclo Olímpico, específicamente en Juegos Olímpicos, han visto cómo se visibilizan sus capacidades en el deporte de alto rendimiento y se constituyen como nuevos actores sociales Tuber (2003), citando a Gemma Orobitg. Si bien es cierto que “la participación femenina colombiana en Juegos Olímpicos ha sido menor, comparada con México, Cuba y España”, también es verdad que esos resultados han sido fruto del esfuerzo, la dedicación y, en cierto porcentaje, del apoyo del Estado.
Las mujeres, al igual que los hombres, en Colombia han sido vinculadas a programas de apoyo deportivo, en igualdad de condiciones, como lo establece la ley colombiana. Y es necesario tener en cuenta, que las mujeres tienen diferentes necesidades y satisfactores de esas necesidades, y fisiológicamente poseen una estructura distinta, desempeñan roles particulares dentro de la sociedad y requieren de condiciones específicas.
No se trata de unas condiciones especiales, sino de entender las propias de la mujer, y que como deportistas deben ser tenidas en cuenta, para mantener un equilibrio en su ser como persona. No se puede entender a la mujer deportista colombiana desde las teorías de otros países, sino desde las realidades sociales, culturales y económicas nacionales; por ello, es importante crear políticas desde esas realidades y necesidades de las mujeres deportistas colombianas.
Doris Patiño.
La participación y los altos logros de la mujer atleta colombiana están presentes en diferentes disciplinas deportivas, y los resultados deportivos dependen de las condiciones que la rodean en lo personal, familiar, social e institucional. Las mujeres en Colombia han empezado su participación en el deporte desde edades tempranas (judo, taekwondo, baloncesto) y en muchos de estos, sus padres han sido deportistas o entrenadores, o de alguna manera fueron influenciadas por ellos, a través de su ejemplo y apoyo.
En la cultura colombiana, la mujer ha sido educada para obedecer, servir, cumplir con las labores y responsabilidades dentro de la casa. Ha sido más limitada su libertad frente a salidas o permisos fuera del hogar, a diferencia de los hombres. Dicha práctica la ha obligado a adquirir mayor responsabilidad y a tener la capacidad de desarrollar más de una tarea a la vez, con excelencia.
Las mujeres saben que socialmente han sido excluidas de algunas actividades, por lo que han desarrollado más capacidad de lucha para demostrar que tienen los mismos derechos y que pueden practicar todas las modalidades deportivas, con fuerza de voluntad. Son luchadoras. Cuando les ponen una limitante la superan con orgullo. Por ejemplo, si les dicen: “usted no puede practicar ese deporte, porque es pequeña o porque quedó embarazada”, creen en sus capacidades y se dedican al máximo para demostrar que sí lo pueden lograr y que estaban equivocados quienes les hacían la advertencia.
Las mujeres deportistas colombianas no tienen mucha claridad de las políticas de Estado a favor del deporte. Ese desconocimiento no les permite luchar por sus derechos. Por ello, en ocasiones sienten que tienen que esforzarse más, para merecer lo que por ley está establecido; sienten que están mendigando los apoyos que les ofrecen; tienen temor al expresar sus inconformidades, pues las excluirían nuevamente, y han trabajado muy duro para tener que volver atrás.
Para ellas es muy importante que sean suplidas sus necesidades básicas cuando están dentro del deporte, y sentirse tranquilas y protegidas por la familia deportiva conformada por el entrenador y los compañeros de entrenamiento. Pero, en especial, sentirse protegidas por los dirigentes deportivos, quienes tienen mayor responsabilidad, por ser quienes administran la actividad que realizan.
Sara López.
El posicionamiento de la mujer deportista colombiana, en términos de resultados, se establece en diferentes niveles, en consideración con el número de participaciones en certámenes del ciclo olímpico. Se encontró que existe un nivel uno, en el cual las deportistas ocupan posiciones en los medalleros de los campeonatos mundiales y del ciclo olímpico; un nivel dos, en el que las deportistas en ocasiones repetidas son finalistas en campeonatos mundiales y del ciclo olímpico; un nivel tres, donde repiten ciclos olímpicos y sus logros deportivos, aunque no figuren en una final, les permiten realizar las marcas o registros establecidos por el COI y la federación deportiva internacional correspondiente a su deporte, para participar en dichos eventos internacionales.
Así aportaron en este trabajo, algunos lineamientos para la formulación de políticas a favor de la mujer deportista, que comprendió el apoyo económico en periodo de gestación y maternidad hasta que adquiriera nuevamente su condición deportiva, equidad en los incentivos deportivos fruto de los resultados deportivos.
En otro sentido, se evidencia que aún hay vacíos y necesidades específicas de la mujer atleta por suplir, como tener en cuenta el cumplimiento de las condiciones para el alto rendimiento y los procesos adaptativos desde la fisiología femenina; el equilibrio entre deporte, educación, maternidad y desempeño laboral; un mayor apoyo de preparación nacional e internacional para los equipos de mujeres que obtienen altos resultados deportivos; capacitación permanente a entrenadores en entrenamiento a mujeres; penalización a entrenadores que manipulan o violan a las atletas; mayor apoyo y continuidad en los procesos de entrenamiento, como concentraciones nacionales e internacionales, y fogueo continuo de alto rendimiento.
Como parte de la celebración del Día de la Mujer, les rendimos un homenaje a las mujeres, a través de quienes, comandadas por Ana Edurne Camacho lideran la organización de los Juegos Bolivarianos Valledupar 2022.
Ana Edurne Camacho, directora de los Juegos Bolivarianos Valledupar 2022.
En el deporte, las mujeres se han ganado un merecido espacio, como deportistas y como dirigentes, siempre con excelentes resultados.
Y los Juegos Bolivarianos de Valledupar 2022 son una prueba de ello. En el grupo de trabajo de la organización de las justas, que se realizarán del 24 de junio al 5 de julio próximos, hasta el momento hay 78 personas, de las cuales 38 son mujeres, es decir, cerca del 45 por ciento. Y varias son coordinadoras de las diferentes áreas
Hace algunos años había muy pocas mujeres en la planeación y organización de certámenes de esta magnitud, pero ahora son piezas fundamentales, por ser planificadoras, organizadas, ordenadas y vitales en este tipo eventos.
No en vano, en la edición XIX de los Juegos Bolivarianos Valledupar 2022, la directora es una mujer, idónea y preparada, con gran experiencia en el mundo del deporte. Es licenciada en Educación Física y toda su vida ha estado vinculada al deporte.
Se trata de Ana Edurne Camacho Corredor, quien es la actual secretaria del Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Colombiano (COC); además fue directora de Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte de Bogotá (IDRD) y presidente de la Federación Colombiana de Levantamiento de Pesas.
En los eventos multideportivos se desempeñó como directora de los Juegos Nacionales de 2004 y directora técnica también en las máximas justas multideportivas del país en otras oportunidades, así como de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Además, en su momento, fue subdirectora de Coldeportes, entidad que posteriormente se transformó en Ministerio del Deporte.
Ella es la líder de este proyecto, que se convertirá en el principal certamen deportivo que se haya organizado en Valledupar, la tierra del vallenato, en el que el deporte también será leyenda.
Pero en Colombia, el legado de las mujeres se extenderá en estos Juegos Bolivarianos, ya que la jefa de misión de la delegación nacional también es mujer: Irma Lucía Ruiz, quien es a la vez la segunda Vicepresidenta del Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Colombiano, del que también forma parte Fanny Echeverry, como vocal.
Con el liderazgo de ellas, su experiencia y sabiduría, el éxito de las justas está garantizado, para seguir demostrando que las mujeres están para seguir haciendo historia, como la han hecho también las atletas. No en vano, de las 34 medallas olímpicas que tiene Colombia, 17 las han logrado las mujeres.
Ernesto Jiqui Redondo, fallecido este mes, será recordado por su vida dedicada al béisbol, pero, especialmente, por haber sido uno de los artífices de los dos primeros títulos alcanzados por Colombia, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 1946, y en la Serie Mundial de Béisbol Cartagena 1947.
Ernesto Jiqui Redondo, en su época estelar como beisbolista. Foto: Federación Colombiana de Béisbol.
El béisbol colombiano sorprendió al mundo, primero, al conquistar el título de los V Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en 1946, en Barranquilla, y luego, al ganar la serie mundial de 1947, que tuvo lugar en Cartagena. Y en las dos oportunidades contó con la presencia de Ernesto Jiqui Redondo, como uno de sus principales baluartes.
A Barranquilla le otorgaron en 1940 la sede de la sexta celebración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe correspondientes a 1942. Sin embargo, la ausencia en la ciudad de algunos de los más importantes escenarios de competencia obligó al aplazamiento del certamen, hasta 1946.
Uno de dichos escenarios era el diamante de béisbol, que no obstante la masiva práctica de este deporte entre los pobladores del Corralito de Piedra, no tuvo el apoyo de las autoridades regionales y nacionales, para su construcción. Inclusive, cuatro meses antes del comienzo del certamen, aún no existía el escenario más esperado por los cartageneros. El problema lo solucionaron las administraciones municipal y nacional, que se unieron para edificar un recinto suficiente para el torneo. Las obras se iniciaron el 23 de agosto de 1946 y terminaron 92 días después, el 25 de noviembre, 13 días antes del comienzo de la justa, que dieron vida al posteriormente denominado estadio Tomás Arrieta.
Tres hechos inéditos caracterizaron esta quinta celebración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. El primero, la fecha, del 8 al 28 de diciembre, inusual para un certamen múltiple internacional, aunque normal en las celebraciones de los Juegos Nacionales de Colombia, hasta ese momento. El segundo: por primera vez, la sede es una ciudad no capital de un país. Y el tercero, su llegada a Suramérica, luego de haberse realizado las anteriores versiones en naciones de Centroamericana.
Trece banderas ondean el día de la inauguración, tres más respecto a las que estuvieron en Panamá, ocho años antes, que fueron: Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Jamaica, México, Panamá, Puerto Rico y Venezuela. Guatemala regresa y Trinidad y Tobago, República Dominicana y Curazao (en esa época una de las Antillas Holandesas), hacen su estreno. Nicaragua fue el único país afiliado a la Odecabe, que no asiste.
El número de atletas también se elevó: 1.540 (294 mujeres), la cifra más alta de países y de competidores desde su creación, 20 años antes.
Cinco jugadores que lograron los títulos en Barranquilla 1946 y en Cartagena 1947.
Primer título mundial de béisbol
Durante esos V Juegos Centroamericanos y del Caribe, de Barranquilla, se registró otro hecho pionero en la historia del deporte colombiano. Dentro de las conquistas de los colombianos se destacó el título del béisbol, alcanzado por una selección conformada en su totalidad por jugadores de la región caribe colombiana.
El significado del resultado va más allá del área centroamericana. Días antes de terminar la serie, la Asociación Internacional de Béisbol determinó reconocer este evento como el campeonato mundial de 1946, por la presencia de equipos provenientes de la región en donde mejor béisbol se jugaba, a saber: Cuba, Puerto Rico, Costa Rica, República Dominicana, Panamá, México, Venezuela y Colombia. Por esta razón, la victoria lograda en esos juegos se constituye en el primer título mundial obtenido por Colombia.
Conformaron el equipo nacional: Carlos Petaca Rodríguez, Andrés Venao Flórez, Humberto Papi Vargas, Armando Niño Bueno Crisón, Pedro Chita Miranda, Carlos Pipa Bustos, José Judas Araujo, Julio ZurdoGalofre, Julio Isidoro Cobby Flórez, Ramón Varita Erazo, Andrés Fantasma Cavadía, Marcial Jolo Miranda, Enrique Quique Hernández, Manuel Policía Peñaranda, Miguel Ñato Ramírez, Ernesto Jiki Redondo, Julián de Avila, Dagoberto Ronquecito López y El Pollo Zambrano.
Empate con Dominicana y final irregular
La novena anfitriona se proclamó campeona luego de vencer a Cuba, 1-0; a Puerto Rico, 9-2; a Costa Rica, 13-0; a República Dominicana, 2-0; a Panamá, 6-0, y a México, 7-1, y perder ante Venezuela, 5-2, en al ronda eliminatoria.
En las finales superó a Cuba, 2-0, y empató 1-1 ante República Dominicana. Estos marcadores dieron como resultado un empate en el primer lugar entre colombianos y dominicanos, lo que obligaba a un partido extra de desempate, que fue programado para el 28 de diciembre, a las 2:00 de la tarde.
Sin embargo, directivos de la delegación dominicana anunciaron que no jugarían ese partido extra, porque el viaje de regreso estaba programado con anticipación para la víspera, y que no abordar dicho vuelo implicaría cancelar 5.000 dólares por un expreso. Por lo anterior solicitaban a la organización que declararan campeones a los dos países. La posición de los dominicanos fue respaldada por su presidente, el dictador general Rafael Leonidas Trujillo, quien, además, les ordenó regresar tal como estaba previsto y exigió el título compartido.
En efecto, el 27 de diciembre, los dominicanos partieron de Barranquilla. El 28, a la hora señalada, Colombia ganó el título, ante la ausencia de su rival.
Este galardón fue el primer título mundial ganado por Colombia, en su historia. Y en él estuvo presente Ernesto Jiqui Redondo.
Un año después, Colombia se ratifica como potencia
También a finales del año siguiente, Colombia se ratificó como potencia del béisbol, al ganar la IX Serie Mundial celebrada en Cartagena, de nuevo con la presencia de Ernesto Jiqui Redondo, acompañado por la mayoría de jugadores que habían triunfado en esa modalidad, en los V Juegos Centroamericanos, de Barranquilla, el año anterior.
El evento se celebró del 29 de noviembre al 20 de diciembre, de 1947, con la presencia de novenas del área centroamericana: Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, Guatemala, Puerto Rico, México Venezuela y Colombia, y la ausencia de importantes países, como Estados Unidos, República Dominicana, Inglaterra y Cuba.
Colombia llegó a la final al derrotar a México, 4-3 y Costa Rica, 9-2; perder con Venezuela, 4-1; vencer a El Salvador, 13-0, y a Guatemala, 8-0, y ser superado por Puerto Rico, 3-0.
La final la disputaron Colombia y Puerto Rico, el 20 de diciembre en horas de la tarde, juego que fue ganado por los locales, 5-0, con carreras de Araujo, Bustos, Crisón, Cavadía y Ramírez.
Integraron el equipo, bajo la dirección del cubano Andrés Pelayo Chacón: Carlos Petaca Rodríguez, Ramón Varita Erazo, Andrés Venao Flórez, Carlos Pipa Bustos, Pedro Chita Miranda, Humberto Papi Vargas, Enrique Quique Hernández, Roberto Pepín Pérez, Armando Niño Bueno Crisón Julio Isidoro Cobby Flórez, José Judas Araujo, Manuel Policía Peñaranda, Andrés Fantasma Cavadía, Cipriano Flaco Herrera, Marcial JoloMiranda, Ernesto Jiqui Redondo, Dagoberto Ronquecito López, Julián Pololo de Ávila y Miguel ChivaRamírez.