En el Día Internacional de la Mujer, que se celebra hoy en el mundo, queremos rendir un homenaje a las mujeres atletas colombianas, quienes se han posicionado como excelentes deportistas de alta competencia. Sin embargo, las políticas deportivas implementadas son genéricas y desconocen algunas de sus necesidades.

Yanet Lucumí Balanta
Mg. Educación – Metodóloga Indeportes Quindío.
Al hablar sobre la participación de las mujeres colombianas en el deporte de altos logros, se puede decir que cada día figuran más en campeonatos federados, han sido finalistas y medallistas mundiales; en los eventos del Ciclo Olímpico se han destacado por obtener un buen porcentaje de la medallería nacional, y en el caso de los Juegos Olímpicos se cuenta con multimedallistas, como Mariana Pajón, Caterine Ibargüen, Yuri Alvear y Jacqueline Rentería.
En ese sentido, la pregunta emergente es: ¿por qué las atletas colombianas han venido cosechando estos triunfos, en una actividad que en su inicio fue exclusiva de los hombres, como lo estableció el Barón Pierre de Coubertin? Lucumí, Casallas y Parra (2006) identificaron los siguientes factores, como los que han incidido en el posicionamiento de las mujeres:
- Apoyo incondicional de la familia.
- Fogueo internacional.
- Patrocinio del estado a través de programas deportivos.
- Patrocinio de la empresa privada.
- Factor sociocultural.
- Características individuales.
- Condición fisiológica.
- Entrenamiento con los hombres.
- Edad deportiva.
De igual manera, las investigadoras conceptualizaron altos logros deportivos, alto rendimiento y posicionamiento deportivo, de la siguiente manera:

Altos logros deportivos.
Es lo máximo que puede conseguir un deportista. Dependen de su nivel de desarrollo y de las circunstancias sociales, económicas y políticas. Los altos logros son individuales, y resultado del entrenamiento y de las condiciones para el alto rendimiento deportivo.
Alto rendimiento
El deporte de alto rendimiento está directamente relacionado con la competencia y con los procesos sistémicos de entrenamiento encaminados a logros deportivos de niveles superiores, campeonatos mundiales y del ciclo olímpico, como Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos y Juegos Olímpicos.
Estos procesos de entrenamiento responden a la persona como ser humano integral y, por tanto, no se limitan al rendimiento físico a partir de la ciencia. Implican procesos éticos, de salud, de pedagogía, de psicología y de profesionalización, entre otros, integrados a la ciencia para potenciar posibilidades humanas. El alto rendimiento deportivo debe contar con unas condiciones esenciales para su excelente desarrollo, como lo menciona Sánchez Bañuelos (2005), entorno del deportista, entorno de entrenamiento y el construido por las investigadoras, entorno de fogueo-competencia.
Posicionamiento deportivo
Es la capacidad que posee un deportista de obtener altos logros deportivos, que brinda la posibilidad de estar ubicado en la posición número uno del ranking nacional y figurar en eventos mundiales y del ciclo olímpico, desde Juegos Bolivarianos, hasta Juegos Olímpicos. Implica, a su vez, la imagen del deportista, que le otorga un reconocimiento social.

Discusión
Las mujeres colombianas, al obtener medallas en los eventos del Ciclo Olímpico, específicamente en Juegos Olímpicos, han visto cómo se visibilizan sus capacidades en el deporte de alto rendimiento y se constituyen como nuevos actores sociales Tuber (2003), citando a Gemma Orobitg. Si bien es cierto que “la participación femenina colombiana en Juegos Olímpicos ha sido menor, comparada con México, Cuba y España”, también es verdad que esos resultados han sido fruto del esfuerzo, la dedicación y, en cierto porcentaje, del apoyo del Estado.
Las mujeres, al igual que los hombres, en Colombia han sido vinculadas a programas de apoyo deportivo, en igualdad de condiciones, como lo establece la ley colombiana. Y es necesario tener en cuenta, que las mujeres tienen diferentes necesidades y satisfactores de esas necesidades, y fisiológicamente poseen una estructura distinta, desempeñan roles particulares dentro de la sociedad y requieren de condiciones específicas.
No se trata de unas condiciones especiales, sino de entender las propias de la mujer, y que como deportistas deben ser tenidas en cuenta, para mantener un equilibrio en su ser como persona. No se puede entender a la mujer deportista colombiana desde las teorías de otros países, sino desde las realidades sociales, culturales y económicas nacionales; por ello, es importante crear políticas desde esas realidades y necesidades de las mujeres deportistas colombianas.

La participación y los altos logros de la mujer atleta colombiana están presentes en diferentes disciplinas deportivas, y los resultados deportivos dependen de las condiciones que la rodean en lo personal, familiar, social e institucional. Las mujeres en Colombia han empezado su participación en el deporte desde edades tempranas (judo, taekwondo, baloncesto) y en muchos de estos, sus padres han sido deportistas o entrenadores, o de alguna manera fueron influenciadas por ellos, a través de su ejemplo y apoyo.
En la cultura colombiana, la mujer ha sido educada para obedecer, servir, cumplir con las labores y responsabilidades dentro de la casa. Ha sido más limitada su libertad frente a salidas o permisos fuera del hogar, a diferencia de los hombres. Dicha práctica la ha obligado a adquirir mayor responsabilidad y a tener la capacidad de desarrollar más de una tarea a la vez, con excelencia.
Las mujeres saben que socialmente han sido excluidas de algunas actividades, por lo que han desarrollado más capacidad de lucha para demostrar que tienen los mismos derechos y que pueden practicar todas las modalidades deportivas, con fuerza de voluntad. Son luchadoras. Cuando les ponen una limitante la superan con orgullo. Por ejemplo, si les dicen: “usted no puede practicar ese deporte, porque es pequeña o porque quedó embarazada”, creen en sus capacidades y se dedican al máximo para demostrar que sí lo pueden lograr y que estaban equivocados quienes les hacían la advertencia.
Las mujeres deportistas colombianas no tienen mucha claridad de las políticas de Estado a favor del deporte. Ese desconocimiento no les permite luchar por sus derechos. Por ello, en ocasiones sienten que tienen que esforzarse más, para merecer lo que por ley está establecido; sienten que están mendigando los apoyos que les ofrecen; tienen temor al expresar sus inconformidades, pues las excluirían nuevamente, y han trabajado muy duro para tener que volver atrás.
Para ellas es muy importante que sean suplidas sus necesidades básicas cuando están dentro del deporte, y sentirse tranquilas y protegidas por la familia deportiva conformada por el entrenador y los compañeros de entrenamiento. Pero, en especial, sentirse protegidas por los dirigentes deportivos, quienes tienen mayor responsabilidad, por ser quienes administran la actividad que realizan.

El posicionamiento de la mujer deportista colombiana, en términos de resultados, se establece en diferentes niveles, en consideración con el número de participaciones en certámenes del ciclo olímpico. Se encontró que existe un nivel uno, en el cual las deportistas ocupan posiciones en los medalleros de los campeonatos mundiales y del ciclo olímpico; un nivel dos, en el que las deportistas en ocasiones repetidas son finalistas en campeonatos mundiales y del ciclo olímpico; un nivel tres, donde repiten ciclos olímpicos y sus logros deportivos, aunque no figuren en una final, les permiten realizar las marcas o registros establecidos por el COI y la federación deportiva internacional correspondiente a su deporte, para participar en dichos eventos internacionales.
Así aportaron en este trabajo, algunos lineamientos para la formulación de políticas a favor de la mujer deportista, que comprendió el apoyo económico en periodo de gestación y maternidad hasta que adquiriera nuevamente su condición deportiva, equidad en los incentivos deportivos fruto de los resultados deportivos.
En otro sentido, se evidencia que aún hay vacíos y necesidades específicas de la mujer atleta por suplir, como tener en cuenta el cumplimiento de las condiciones para el alto rendimiento y los procesos adaptativos desde la fisiología femenina; el equilibrio entre deporte, educación, maternidad y desempeño laboral; un mayor apoyo de preparación nacional e internacional para los equipos de mujeres que obtienen altos resultados deportivos; capacitación permanente a entrenadores en entrenamiento a mujeres; penalización a entrenadores que manipulan o violan a las atletas; mayor apoyo y continuidad en los procesos de entrenamiento, como concentraciones nacionales e internacionales, y fogueo continuo de alto rendimiento.