Sencillas explicaciones sobre temas básicos, del certamen que se celebrará en la capital del Cesar, del 24 de junio al 5 de julio de 2022.
¿Qué son los Juegos Bolivarianos Valledupar 2022?
Es el certamen multideportivo de la Organización Deportiva Bolivariana (Odebo) que abre las competencias del ciclo olímpico para los siete países que la conforman, y se disputa cada cuatro años con la participación de Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela, además de algunos países invitados, que en esta ocasión, al igual que hace cuatro años, serán El Salvador, Guatemala, República Dominicana y Paraguay.
Los Juegos Bolivarianos rescatan el ideal de integración y unidad del libertador Simón Bolívar, a través del deporte, como estrategia de desarrollo para los países y ciudades que tienen la oportunidad de organizarlos.
¿Cuándo y dónde se realizarán?
Los Juegos Bolivarianos se disputarán del 24 de junio al 5 de julio y tendrán como sede principal a Valledupar. También habrá competencias en las subsedes de Chimichagua (remo, canotaje, triatlón y natación aguas abiertas), Cali (ciclismo de pista), Bogotá (esquí náutico, ecuestre, golf y squash), y Cundinamarca (vela y tiro deportivo).
¿Quiénes pueden participar en los Juegos Bolivarianos?
En los Juegos Bolivarianos pueden participar atletas de alto rendimiento de los países miembros de la Odebo y otros países invitados, que en esta ocasión serán El Salvador, Guatemala, República Dominicana y Paraguay.
¿Hace cuánto tiempo se disputan?
Los Juegos Bolivarianos se disputan desde 1938, año en el que Bogotá organizó las primeras justas. Colombia también fue sede en Barranquilla 1961, Armenia y Pereira 2005 y Santa Marta 2017.
¿Cuál es la generación de empleo estimada?
Se estima que durante la planeación, organización y realización de los Juegos Bolivarianos Valledupar 2022 se generarán 1.000 empleos directos y 2.000 indirectos.
¿Cuántas medallas se disputarán en los Juegos Bolivarianos?
En la edición XIX de los Juegos Bolivarianos Valledupar 2022 se disputarán 400 medallas de oro, 400 medallas de plata y 483 de bronce. Se entregan más medallas de bronce porque en los deportes de combate y en disciplinas como el squash y el tenis de mesa, los semifinalistas aseguran la presea de bronce. En total serán 1.285 medallas en disputa.
¿Qué países han dominado en las anteriores ediciones de los juegos?
En las tres primeras ediciones ganó Perú; Venezuela dominó en 13 ediciones consecutivas, entre 1961 y 2009, y Colombia fue el campeón en las dos últimas (Trujillo 2013 y Santa Marta 2017).
¿Qué escenarios se construyeron para los Juegos Bolivarianos?
La Unidad Deportiva Oscar Muñoz será uno de los principales legados de los Juegos Bolivarianos. Allí están el estadio de atletismo, el coliseo de combates, el coliseo de baloncesto, el estadio de sóftbol y el estadio de béisbol. Igualmente se construyen las piscinas de la UPC, donde también estará el coliseo de gimnasia. Igualmente se construirá la pista de BMX de Villa Dariana y además se adecuaron otros escenarios como el estadio de fútbol Armando Maestre Pavajeau, el Complejo de Tenis, el Coliseo Julio Monsalvo, el Patinódromo Elías Ochoa Daza y Coliseo de la Feria Ganadera.
¿Cuántos deportes se disputarán en los Juegos Bolivarianos?
En total serán 33 deportes y 54 disciplinas. Un deporte, por ejemplo, es la natación, que tendrá las disciplinas de natación carreras, natación artística, natación en aguas abiertas y polo acuático.
¿Dónde se realizará la edición XX de los Juegos Bolivarianos?
La sede para los próximos Juegos Bolivarianos será Gauyaquil (Ecuador), como lo decidió la Asamblea de la Odebol, el pasado 18 de diciembre de 2021.
Tizanidina, microdosis de EPO, cetonas, tramadol … son algunas de las nuevas drogas que se están utilizando para dopar a los ciclistas. Las autoridades del ciclismo mundial luchan para sacar a este deporte del laberinto en el cual cada día se sumerge más.
Ilustración: El Mundo, de España.
Por Ulises Culebro
Publicado en el diario El Mundo, de Madrid, el 27 de febrero de 2022.
Sólo por citar dos más, Leonardo Piepoli, positivo por salbutamol y CERA en 2007 y 2008, o Patxi Vila, positivo por testosterona en 2008, trabajan al más alto nivel en el Movistar Team. «Aún queda gente de la antigua escuela. Así que cuidadito con volver al pasado y con el intrusismo, porque el negocio ya se desmoronó una vez y puede volver a ocurrir», advierte Zabala, que también ejerció como director de rendimiento del cuadro navarro entre 2013 y 2020. En fechas recientes, el fichaje de Rolf Aldag como número dos de la estructura del Bora-Hansgrohe, suscitó numerosos comentarios. Criado en la cantera de aquel Telekom tantas veces investigado por sus abusos con EPO, testosterona y hormonas de crecimiento, el alemán procedía de un Bahrein envuelto en sospechas y llegaba de la mano de Enrico Gasparotto, que tantas veces en el pasado debió quitarse de encima la sombra del doctor Ferrari.
Por mucho que cueste asimilarlo, los nombres de estas sustancias siguen resultando familiares en el mundillo. Las microdosis de EPO conviven en nuestros días con la irrupción de nuevos productos, como la tizanidina, descubierta en tres muestras recogidas por la policía durante el pasado Tour de Francia. «Actúa directamente sobre los músculos, permitiendo que se relajen. En teoría podría favorecer la recuperación, un factor crucial en carreras de tres semanas, donde tras etapas de 180 km, los ciclistas tienen dificultades para dormir, debido a la contracción excesiva de la masa muscular», analiza Michel Audran, director del prestigioso laboratorio de Chatenay-Malabry, a las afueras de París. Hace sólo tres semanas, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), anunció que estudiará los efectos de este fármaco, ante la opción de incluirlo en su lista de productos prohibidos.
En cuanto a las microdosis de EPO, Audran opta por un tono algo distanciado. «La ventana de detección, que era de alrededor de 24 horas, se ha ampliado hasta más de 48. Quien opte por ingerir cantidades tan pequeñas (7-10 UI/kg) deberá inyectarse cada dos días y durante varias semanas. Así que los mencionados avances deberían limitar su uso. Sin embargo, hay que saber que la EPO, a diferencia de los esteroides anabolizantes, diuréticos, broncodilatadores o estimulantes, no es uno de los objetivos prioritarios los controles», argumenta a este periódico el profesor emérito de la Universidad de Montpellier.
Otro debate acuciante afecta a las cetonas, suplementos alimenticios de carácter sintético, cuya ingesta ya es moneda común en el pelotón. Guillaume Martin, Romain Bardet, Thibaut Pinot, Arnaud Demare o Nairo Quintana han elevado la voz contra esta práctica. Aunque no figure en la lista negra de la UCI o la AMA, alegan que favorece las sospechas, al manejarse en las zonas grises del reglamento. En cambio, Zabala rechaza estas tesis de forma categórica. «Como investigador y científico del deporte te puedo asegurar que no hay estudios rigurosos que fundamenten una mejora en el rendimiento. Más bien se trata de un efecto placebo. Si cada pequeña dosis cuesta 50 euros, todo el mundo supone que algo tan caro debe funcionar. Es un tema muy controvertido, pero yo le diría a un ciclista: ‘No te gastes tu dinero en eso», sostiene el preparador navarro.
En los últimos meses, la AMA encargó al grupo dirigido por Zabala en la Universidad de Granada dos estudios sobre el efecto del tramadol, un medicamento prohibido hace tres años por la UCI, de forma tan unilateral como sorpresiva. «Muchos sostuvieron, sin ninguna base científica, que era el causante de las caídas masivas. Pero este opiáceo no empeora el nivel cognitivo, sino que se usa para el dolor crónico. Se ha demonizado, dejando de lado, por ejemplo, el caso del Stilnox, un somnífero de uso común que algunos seguirán utilizando cuando cuelguen la bici», describe Zabala sobre el medicamento con el que fue sorprendido en 2017 Juanjo Lobato.
En algún momento de su vida, a comienzos de este siglo, José Manuel Maestre debió enfrentarse a alguna tesitura similar. O más escabrosa. «En el pelotón actual podemos distinguir entre quien hace trampas y quien no, pero en mi época el dopaje estaba totalmente normalizado», cuenta desde Londres el ex ciclista del Fuenlabrada. En la capital británica, donde trabaja bajo los auspicios de un programa del Ministerio de Educación, Maestre propone otros sugestivos enfoques. Los propios de un perfil casi único en nuestro país: el de un ex profesional reconvertido en investigador.
Jesús Manzano. Foto: Todo Colección.
«Sigo viendo un claro desequilibrio entre las medidas de opresión y las de prevención. Todo el dinero se destina a la amenaza, pero no al trabajo en las escuelas o en la formación a los padres», arranca el doble ganador de etapa en la Volta a Catalunya (2002) y Vuelta a Asturias (2003). Pese a aquellos prometedores resultados, Maestre optó por la retirada con sólo 27 años, poco antes de las explosivas revelaciones de Jesús Manzano. «El dopaje me quitó el ciclismo, pero me dio una tesis doctoral y una vida académica que nunca pensé que fuera a tener», admite el autor de Millennials en el ciclismo español 2.0: Nueva propuesta de lucha contra el dopaje.
«Quise abrir otros horizontes y no seguir el camino de siempre, como entrenador o mánager deportivo. Mi equipo me ofreció sólo un año de contrato, pero yo no iba a jugármelo todo a una carta», rememora sin demasiada nostalgia. «Siempre se ha intentado engañar al sistema, con la obsesiva búsqueda del detalle. La situación ha mejorado, especialmente en cuanto a la exhaustividad de los controles, pero sigo pensando que hay que desarrollar otros modelos. Y cuidar a los equipos pequeños, darles más facilidades, ya sea reduciendo el número de corredores en las grandes vueltas o dejándoles competir en función de las categorías», desliza con afán pedagógico.
Falacia ad ignorantiam
Maestre sabe muy bien que durante las dos últimas décadas, el ciclismo se ha recluido en esa célebre falacia ad ignorantiam. «Me gustaría repetir, por enésima vez, que la ausencia de pruebas no es prueba de su ausencia. En cualquier caso, el hecho de que la UCI haya alertado a la AMA de nuevas prácticas dopantes sugiere que nos estamos acercando a otra crisis», completa Stephen Moston, autor de Detecting Doping in Sport (Routledge, 2016). Conocido por sus radicales propuestas para destapar a los tramposos, este investigador aborda el problema desde la perspecticva de la psicología forense y la criminología. «Existe una clara corriente de opinión entre los ciclistas limpios para que se regule e investigue mejor. En ese sentido creo que el punto de inflexión para el necesario avance pasaría por castigos en aplicación de los respectivos códigos penales», finaliza el australiano.
¿Cómo vislumbrar, pues, una salida en el laberinto? Desterrando cualquier tentación maximalista, cualquier elixir a modo de panacea, Brissonneau agita aún más la polémica. Hasta cuestionar los cimientos mismos del deporte. «Como sociólogo, lo único que puedo decir es que estamos en una lógica policial que siempre pretende endurecer las medidas antidopaje. Siempre más dinero, más pruebas, más visitas de los vampiros. Sin embargo, como antiguo deportista, me siento feliz por no haber sufrido todo eso. Dios mío, entonces, ¿hacia dónde vamos?», concluye el responsable de Le dopage dans le cyclisme professionnel au milieu des années 1990: une reconstruction des valeurs sportives, publicado en 2007.
Sus últimas preguntas, erizadas de entusiasmo, no deben dejar a nadie indiferente. «¿Cuándo terminará esta carrera por la pureza? ¿No podría destinarse este dinero a otras facetas del desarrollo del deporte? ¿No deberíamos permitir en algún momento que los profesionales de primer nivel se gestionen por sí mismos?».
Con dos metros y cinco centímetros de estatura y una estampa propia del baloncesto, este bugueño desde niño respiró esgrima, porque su mamá, Olga Lucía Quevedo, quien fue una destacada deportista, lo impulsó, lo apoyó y lo dirigió. Luego de participar en Río 2016 se graduó como profesor de esgrima, en París.
John Edison Rodríguez.
El panorama deportivo de John Edison Rodríguez en su natal Buga, pasó primero por el fútbol, la natación y el voleibol. A pesar de crecer en medio de trofeos y de historias de su madre, campeona en esgrima, él no se inclinaba por las espadas y las máscaras.
En el barrio Santa Bárbara, de La Ciudad Señora, la división de gustos por el deporte se sostuvo hasta el día en que John se vió solo. Y esa soledad se debía a que Olga Lucia Quevedo, su mamá, y Valentina, su hermana, intercambiaban viajes e historias de Estados Unidos y Europa. Mientras John no pasaba de cortas travesías a Tuluá o Pereira. Ese fue el detonante para que, definitivamente, John Edison tomara en serio la esgrima. A partir de este instante se inició su carrera deportiva.
El 2005, en Buenos Aires, Argentina, fue el momento clave para John Edison. Por fin pudo hacer su primer viaje internacional y comprobó que tenía las condiciones suficientes para ganarse un espacio en el deporte.
Con 15 años, una estatura de 1.75 m. y zurdo fueron las condiciones para que desde un comienzo se hiciera diferente. Y a esto se le deben sumar los consejos de Olga Lucía, que además de mamá se convirtió en su entrenadora. “Fue muy importante tenerla a mi lado, pero era difícil, porque a siempre me exigió más” señala John, al recordar esos primeros instantes en las salas de esgrima en el coliseo de la sexta en Buga.
Pero nunca dudó; por el contrario se convenció de las cualidades que día a día iba descubriendo de la mano del trabajo, y fue ganándose un espacio dentro de las figuras de la esgrima en el país. En la fase juvenil combinó los estudios con los entrenamientos y lo hizo bastante bien. Creyó que podría hacer lo mismo en la categoría de mayores, y con mucha vocación se inscribió en la Universidad San Buenaventura, de Cali, para iniciar estudios de Derecho.
Pero fue allí, después de cuatro semestres, cuando una vez más la vida lo puso a decidir: ¿el estudio o el deporte? Y el combate lo ganó el deporte. Decidió dedicarse a la esgrima y tomó una gran decisión: viajar a Francia.
Paris, sinónimo de sacrificio
Dejar la comodidad de la casa no fue un problema. Los sueños por crecer en la esgrima eran más grandes y John, conocedor de esto, se entregó por completo a sus sesiones de preparación, apoyado por el Club Saint Gratien, al cual representa desde 2014.
Pero al mismo tiempo que comenzó con su fase deportiva debió buscar trabajo. Como lo ha hecho durante toda su vida, las circunstancias lo han obligado a dividir el tiempo. Pero ahora, lejos de casa, era más complicado. La primera oportunidad laboral la consiguió aspirando pisos en un gran edificio en la capital francesa, pero a pesar de que conseguía lo suficiente para sufragar sus gastos, la dificultad radicaba en las dos horas diarias de trayecto que debía cumplir para llegar al entrenamiento.
Posteriormente se vinculó como trabajador a un restaurante escolar, que estaba tan solo a un minuto del sitio, en donde entrenaba, con el objetivo de participar en los Juegos Olímpicos Río 2016.
Y logró clasificar para cumplir el sueño de estar presente en unos Juegos Olímpicos. Asistió a Rio 2016, y finalizó 24, en la modalidad de espada.
Desde ese momento, su vida dio un giro importante, porque al regreso a París empezó sus estudios para convertirse, en 2019, en profesor de tres armas, sable, espada y florete en el Instituto Nacional de Francia.
Aunque no clasificó para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, continuó dedicado a su deporte, en la capital de Francia, en la tarea de formar esgrimistas para competir en un país auténticamente esgrimista.
En los Juegos Panamericanos de Lima 2019, John Rodríguez estuvo a punto de alcanzar una hazaña de altas proporciones, por cuanto se enfrentó en las semifinales al múltiple medallista olímpico, el venezolano Jesús Limardo, con quien iba perdiendo 10-5 y logró empatarlo 10-10, para finalmente caer 11-10 y perder la oportunidad de disputar el oro, pero asegurar el bronce panamericano.
Esa es a grandes rasgos la historia del vallecaucano John Edison Rodríguez, el esgrimista más alto del mundo, con 2.05 m., y un verdadero histórico colombiano en este deporte.
Jugador y árbitro de baloncesto y voleibol, Maestro instructor de Educación Física, dirigente deportivo, docente y periodista, su gran compromiso fue ayudar a la construcción del deporte de Cundinamarca, después de la separación de Bogotá, por la creación del Distrito Especial, en 1955.
Francisco Paco Sanabria, como juez de voleibol.
A pesar de haber nacido en Boyacá, el espíritu que animó siempre a Francisco Paco Sanabria, era cundinamarqués. Nacido el 25 de octubre de 1940, en Chiquinquirá, a los tres años viajó a Tocaima con sus padres, Efraín Sanabria, mecánico, e Isabel Ferro, administradora de empresas y contadora, pero dedicada a la administración de su almacén de ropas y telas. Paco Sanabria era el mayor de dos hermanos, Campo Elías e Ignacio, éste último, como él, licenciado en Educación Física.
Muy joven regresó a Chiquinquirá para adelantar sus estudios básicos, interno en la Escuela Julio Flórez, labor que alternó con deportes como los dos que cultivó toda su vida, el baloncesto y el voleibol. En las vacaciones regresaba a Tocaima para visitar a sus padres; entre las tareas que desempeñaba en estas visitas, estaba la de “perifoneador” en el almacén en el que trabajaba su padre: el joven Paco era el locutor oficial para anunciar los productos que allí se vendían y poner la música del almacén.
Posteriormente se trasladó a Pereira para adelantar estudios superiores y alcanzó el título de Técnico Industrial Mecánico, en la Escuela Técnica Industrial.
Su pasión, sin embargo, era el deporte. Viajó entonces a Bogotá, en donde ingresó a la Escuela Nacional de Educación Física, cuya sede estaba localizada en inmediaciones del Parque Nacional, y se graduó como Maestro Instructor, denominación que recibía en la época la educación física; durante esta etapa ingresó al Colegio de Árbitros de Voleibol de Cundinamarca. Como juez de esta disciplina, se desempeño en torneos departamentales y universitarios hasta 1958, año en el que actuó por primera vez como juez nacional, en el campeonato que se llevó a cabo en Tocaima, con la presencia de 16 delegaciones.
Paco Sanabria trabajó por el crecimiento del deporte de Cundinamarca.
Presencia internacional
En ese momento comenzó una importante carrera que duraría 25 años, tarea que alternó con el arbitraje del baloncesto y con la docencia. En 1969, Sanabria se convirtió en juez internacional de voleibol en el suramericano cumplido en Caracas, Venezuela. En 1971 participó como juez en el certamen múltiple más importante que se ha realizado en Colombia, los VI Juegos Panamericanos.
En 1977 representó a nuestro país, como juez en el I Campeonato Mundial Juvenil, que se llevó a cabo en Rio de Janeiro, Brasil, en donde le correspondió dirigir las acciones del encuentro que entregó la medalla de bronce femenina, disputado entre las selecciones de Canadá y Estados Unidos. En 1979, Francisco PacoSanabria decide darle paso a las nuevas generaciones del arbitraje y abandona su labor de juez, pero sigue vinculado a la administración deportiva, inicialmente en el oficio que venía desempeñando, como profesor en poblaciones cundinamarquesas, como Cachipay, Viotá, Tocaima y Ubaté, tareas que le habían permitido participar en juegos intercolegiados y escolares y en la continua tarea de capacitación que se adelantaba desde la División de Educación Física de la Secretaría de Educación del departamento, bajo el liderazgo del profesor Jorge López Gamboa, pionero de la organización deportiva de Cundinamarca. Junto a López, Sanabria cumplió una importante tarea de construcción de un nuevo deporte regional, luego de la separación de Bogotá DE.
En 1965, Paco Sanabria es nombrado en comisión como director de la Junta de Deportes de Cundinamarca, cargo que desempeñó hasta 1971, año en el cual la entidad se convierte en Jundeportes y es integrada al sistema Coldeportes. Hasta 1985, Sanabria trabajó con la seccional de Cundinamarca. Ese año se vincula a la administración de Coldeportes Bogotá, hasta 1997, cuando es llamado por Luis Enrique Torres, director de la Junta en Cundinamarca para que vuelva a trabajar con el departamento. En esta etapa, Paco Sanabria es el encargado de coordinar el deporte asociado y competitivo con las ligas deportivas en el departamento.
Uno de los sueños no cumplidos por Paco Sanabria en su amplia carrera deportiva, fue no haber podido desempeñarse como árbitro internacional de baloncesto.
La vena periodista
Cuando tenía 18 años, Paco Sanabria empezó cultivó una amistad con el periodista y locutor Alberto Piedrahita Pacheco, quien a raíz de su juventud, lo entrevistó cuando dirigía un partido de baloncesto del torneo departamental, en la cancha de los Ferrocarriles Nacionales, en la estación de la Sabana, en Bogotá. Desde entonces Sanabria explotó su vena periodística, como colaborador en las transmisiones de baloncesto y voleibol que realizaba Piedrahita en el coliseo cubierto El Campín, en la Vuelta a Colombia en Bicicleta, en los juegos nacionales y en el tradicional programa La Barra de las Doce. El placer que le brindaba este pasatiempo terminó cuando Amador Amaya Castro, director de la Junta de Deportes de Cundinamarca, para la cual trabajaba, lo puso a elegir entre su trabajo y su periodismo; desde luego se inclinó por el primero, porque era el que le daba el sustento diario.
Francisco Sanabria falleció en Bogotá, en el año 2009.
En los años ochenta del siglo XX apareció en el fútbol antioqueño el entrenador Luis Alfonso Marroquín, quien cambiaría la mentalidad del fútbol colombiano, en favor de los valores y los principios. Sin embargo, una trampa de uno de sus jugadores, en un campeonato nacional lo privó del título conquistado y lo impulsó a seguir adelante para inculcar el “juego limpio,” en todos sus pupilos.
Luis Alfonso Marroquín, con algunos equipos que dirigió.
Por Roosevelt Castro B.
Periodista, creador del programa Tarjeta verde.
El doctor Cristhian Barnard, precursor del primer trasplante al corazón, murió de un ataque cardíaco. Beethoven, uno de los más grandes músicos alemanes, era sordo. Más aún, Alfred Hitchcock, el maestro del suspenso, se mantenía irascible y era producto de sus temores y sus miedos. Son algunas de las paradojas más representativas de varios seres humanos que lograron trascender.
Con lo anterior puedo asegurar que el nombre de Luis Alfonso Marroquín Osorio giró entre lo paradójico “pues vivió para el juego limpio, pero la vida no le jugó igual”.
El Marroco que conocí
A Luis Alfonso Marroquín Osorio lo conocí en 1980. Hacía su tránsito de director técnico de los equipos del Colegio San Ignacio de Medellín a tomar la posta de Ramiro Monsalve en los seleccionados antioqueños, dos años después.
En esos momentos yo fungía una doble misión futbolera: dirigía un equipo llamado Medellincito y perifoneaba como periodista deportivo en el programa Pantalla Deportiva.
Medellíncito y el periodismo: dos retos simultáneos
Nuestra primera misión, iniciando los años 80 surgió de la necesidad obligada de “no frustrar los sueños futbolísticos” de varios niños que no dejaron participar en el último Babyfútbol organizado por Guillermo Hinestroza Isaza.
A finales de 1979, Hinestroza Isaza me llama para hacer parte de la organización de esta fiesta infantil de los goles y las gambetas. Él ya había tenido varios acercamientos con Hernán Gómez Agudelo, gerente del DIM, para realizarlo a nombre del cuadro rojo de Antioquia. Gómez Agudelo ya conocía la trayectoria del polifacético hombre de la pelota y la radio antioqueña, pues, al igual que él, habían jugado en Huracán, de Medellín, en los albores de la profesionalización del fútbol en Colombia.
De igual forma porque Hinestroza Isaza ya tenía la experticia en la realización de este tipo de eventos deportivos, pues tenía tres a cuestas cómo mandamás de Babyfutbol en Colombia.
Luis Alfonso Marroquín, con el periodista Roosvelt Castro, creador del programa de la Tarjeta Verde.
Con el último realizado en 1973, en el Coliseo Cubierto Iván de Bedout, surgieron grandes figuras para El Poderoso. Gustavo Nilsen Zapata, Orlando Pérez, entre otros y quienes engrosaron la plantilla profesional roja, le dieron el recambio poderoso y la motivación dirigencial para volver a repetir este ágape futbolero.
Lo malo del asunto fue que el afamado periodista deportivo se fue “lanza en ristre” contra el dirigente del fútbol, pues este, según Guillermo, “lo quería gratiniano”, es decir gratis.
Los micrófonos de Radio Popular y los fantasiosos personajes que salían de la potente voz de Hinestroza Isaza, empezaron a ridiculizar la situación. Le dijeron: “Chiflamicas Tumbalocas”, “El Padre Anacleto”, “Lepogo” y “Jaoral II”, que no callaron sus voces, y Goles y Comentarios se convirtió en una especie de tribunal de inquisición en contra de Gómez Agudelo.
La retaliación no se hizo esperar. A principios de diciembre le suspenden la licencia de locutor a Hinestroza Isaza. El Ministerio de Comunicaciones envío un prontuario al Radio Sistema Federal y, por dos años apagaron el micrófono para Don Guillo.
De igual forma, los dos equipos que habíamos conformado para competir en el torneo fueron expulsados sin mediar palabras. Así nació Medellíncito.
El Torneo infantil mutó su nombre. Ya no se llamó Babyfútbol sino “Torneo de la Esperanza”. El escenario no cambió: se realizó en el Coliseo Iván de Bedout, con mucha de la reglamentación primigenia, como el límite de estatura. Gómez Agudelo incorporó a su equipo de trabajo al odontólogo Antonio Franco Ruiz y al entrenador de las divisiones menores José María Ramacciotti. De igual forma, un Hugo Castaño Triviño estampaba las camisetas y se encargaba de la logística del Festival, en el que salió campeón El Dorado orientado por Elcías Pérez.
René Higuita, Andrés Escobar, Óscar El Galea Galeano, Tucho Ortiz Junior, Carlos Gaviria y Guillermo Álvarez, entre otros, surgieron de este festival infantil del balón.
De otro lado, los pequeños poderositos del Medellincito recalaron a la Liga Antioqueña de Fútbol. Se inscribieron en la Cuarta Categoría, sin pago alguno. La Universidad Pontificia Bolivariana los cobijó. Allí entrenaron, allí sudaron, allí conocieron a Alberto Escobar Acevedo, un profesor del bachillerato e igualmente a un hombre que empezaría a transformar al balompié paisa: Luis Alfonso Marroquín Osorio.
Yo también recalé a Pantalla Deportiva, un espacio en el dial antioqueño, que se emitía por Radio Popular, del Radio Sistema Federal. Lo dirigía Orlando Alarca Gaviria (q.e.p.d), quien fuera “padre periodístico” de Anselmo Quiroz, Lucho Escobar, Santy Martínez, Eduardo Sánchez y Diego Echeverry, entre otros.
Marroco sigue la senda de Tucho y hace pasantía con Monsalve
Para 1981 llega a la dirección de los seleccionados antiqueños el bellanita Luis Alfonso Marroquín Osorio, asesorando al titular Ramiro Monsalve. Quiere darle orden a la casa, ya que el año anterior los juveniles habían perdido el título, en partido extra jugado en Cali contra la selección Magdalena, por marcador de 1-0. En la blanca y verde de Antioquia jugaron Carlos Mario Hoyos, Santiago Escobar, Luis Fernando Chonto Herrera, Juan Jairo Galeano, Javier Arango, Luis Fernando Valero, entre otros. Los costeños tenían entre sus filas a Carlos El Pibe Valderrama. Después se conocería que los de la Costa Atlántica serían despojados del título por “chanchullos”, cediéndole la corona juvenil a Putumayo.
Marroquín criticó el “Juego sucio” costeño, por ello empezó a depurar los procesos de inscripción de los jugadores. Así colaboró un año con el fútbol maicero.
Como una hormiga laboró ese año, viendo cómo Antioquia se subía a lo más alto del podio en la categoría mayores y seguía en deuda con los juveniles y prejuveniles.
En 1982 ya es propietario del sillón de técnico. La deuda se saldó. Con nóminas de lujo y de gran riqueza técnica, la sub 16 y la juvenil se llevan lo campeonatos nacionales. Luis Carlos Perea, Leonel Álvarez, Gustavo Pérez, Marcos Velásquez, Néstor Piza, Rubén Bedoya y René Higuita, entre otros, asumieron el reto de rescatar el oro para Antioquia, y así darle el sexto título en la juvenil y el primero en la prejuvenil.
Y no sólo eso sucedió. El juego limpio empezó a brillar por los estadios colombianos, de la mano del estratega antioqueño, nacido el 19 de enero de 1948.
Selección nacional, en el torneo Juventud de América, en Asunción, Paraguay, en 1985, que empezó a cambiar el fútbol colombiano.
Sin mácula
La Copa Coca-Cola sigue surtiendo la cantera del balompié nacional. En 1983, Antioquia repite título con los juveniles, bajo la égida del popular Marroco, con la asistencia de Hugo Castaño Triviño. Este último también llevó a Antioquia a obtener el máximo galardón de balompié nacional, pero con la categoría Prejuvenil.
El Fair Play se convierte en el estandarte maicero e igualmente en un estilo de vida. Los seleccionados antioqueños empezaron a marcar la pauta de juego limpio, en el balompié aficionado de Colombia.
Este mismo año viaja a Brasil. De allí trae un modelo de formación deportiva, que transformaría positivamente al fútbol colombiano. Las Escuelas de Fútbol son el modelo deportivo que empieza a inquietar al “eterno aprendiz”, como se autocalificaba este gran hombre del fútbol. Este sueño duraría tres años en coronarse.
Para 1984, Antioquia registró una nómina de lujo, en la que casi un 90 por ciento de sus integrantes casi tres años después se vistieron las camisetas del fútbol rentado colombiano.
Mauricio Porras, John Edison Álvarez, Gelvet Garzón, Arturo Cárdenas, Felipe Pérez, Wilson James Rodríguez, John Jairo Tréllez y René Higuita, entre otros, defendían el título obtenido el año anterior.
Pero ocurrió lo impensado: el adalid del juego limpio sufrió en carne propia la expulsión de su seleccionado. El jugador Campo Elías Zúñiga, de la subregión de Urabá, jugó con los papeles de su hermano menor Víctor Manuel. Antioquia fue descalificada.
La mácula recayó en el balompié aficionado nacional, pues, al descubrir otros chanchullos y las adulteraciones en la edad de algunos jugadores de Bolívar y Bogotá, la Difútbol le otorgó el título a San Andrés, seleccionado que ni siquiera participó en el hexagonal final que dictaminaba el campeón.
Igualmente, el patrocinador oficial retiró su apoyo definitivo al balompié aficionado del país.
Marroquín salió bien librado, pues se comprobó que el dolo fue del jugador y el “profe” no tuvo nada que ver en el asunto. El juego limpio del bellanita salió airoso y es premiado con dirigir la tricolor nacional en el Campeonato Sub-20 antes “Torneo Juventudes de América”, que se jugaría en Asunción, Paraguay, a principios del año siguiente.
Próxima edición: Se consolida el Marroquín pedagogo.
El pasado 16 de marzo, a las 9:00 AM., en transmisión virtual desde el Estadio de atletismo Pedro Grajales se llevó a cabo la elección de los ocho finalistas en el concurso de la mascota del Campeonato Mundial de Atletismo sub 20, Cali 2022, que se realizará del 1º al 6 de agosto, del presente año.
Dos miembros de World Athletics, dos del Comité organizador, un representante del Ministerio del deporte, uno de INDERVALLE y uno de la Secretaría del deporte de Cali, pudieron apreciar más de 80 propuestas creativas, evaluando, una a una, su originalidad, creatividad y su relación con la región, la ciudad y el deporte.
Muy entusiasmada se notó a Maria Ramos, Directora de Marca y Marketing de World Athletics: “Se logró que haya diversidad y originalidad entre las mascotas finalistas, tratando de que los animales, la gente y la cultura de la región y Cali queden representados plenamente”. Opinión compartida por Carlotta Breda, coordinadora de marca de World Athletics.
Carlos Felipe López, gerente de Indervalle se mostró complacido: “Creo que fue un buen ejercicio inicial para escoger la mascota, con una participación amplia. Quedamos muy tranquilos”.
La CEO del mundial, Ivanna Velilla, dio parte de tranquilidad y anunció lo que viene con estas mascotas elegidas: “La participación del concurso fue todo un éxito. Más de 100 propuestas fueron enviadas… con el apoyo del Ministerio del deporte, el Comité Olímpico Colombiano, Indervalle y la Secretaría del Deporte de Cali, se realizó una votación que dejó ocho finalistas que serán publicados en las redes sociales del mundial, para que la comunidad haga la elección final”.
Radiante se mostró el presidente del Comité Organizador y de la Federación Colombiana de Atletismo, Ramiro Varela, ante el resultado de la convocatoria: “Estamos muy felices de haber tenido tanta oferta nacional en el concurso de la mascota. Muy contentos por la masiva participación, hemos elegido las mejores 8 mascotas y pronto sabremos cuál será la ganadora”
¿Qué sigue?
-Desde este 21 de marzo se subieron a Instagram las ocho mascotas. Las personas tendrán del 21 al 24 de marzo para dar “me gusta” y comentar. Solo será válido un comentario por usuario.
-Los cuatro que más tengan en la sumatoria de likes y comentarios pasarán a la semifinal. Luego se archivarán todos los posts.
-El 28 de marzo se publicarán los cuatro semifinalistas y tendrán hasta el 29 de marzo para dar “me gusta” y comentar. Los que tengan más en la sumatoria de los dos pasarán a la final. Luego se archivarán todos los posts.
-El 30 de marzo se publicarán los finalistas y tendrán para dar “me gusta” y comentar hasta el 31 de marzo. Ganará el que tenga más en la suma de likes y comentarios.
Estas son las ocho mascotas finalistas, dentro de las cuales estará la elegida por el público, para representar al evento y a nuestra cultura en la cita mundial.
Calidoso
En la fauna colombiana habita una especie que ciertamente ha tenido la capacidad para sobrevivir, la fuerza para luchar y la nobleza para respetar al resto de especies que habitan en su territorio. Por supuesto, hablamos del Oso de Anteojos, uno de los animales más queridos y representativos de nuestro país y fuente de inspiración para el desarrollo de “Calidoso”.
En la jerga vallecaucana el término calidoso se utiliza para referirse a una persona que consideramos talentosa, o como reconocimiento hacia alguien que desempeña un buen trabajo.
Chonti
El ocelote se destaca por su agilidad, haciendo referencia al atletismo. También por ser el felino más común en el Valle del Cauca, con presencia en todos los Parques Nacionales Naturales.
Los colores elegidos fueron con base a la calidez de la gente del Valle del Cauca, una metáfora a su amabilidad y calidad humana.
El nombre Chonti sale del chontaduro, fruta tradicional de esta región del país.
Larto
Larto es un hermoso lagarto azul de Gorgona, único en nuestro hermoso país. Se ubica en la isla Gorgona, en pleno océano Pacifico.
Es muy veloz, viste de azul, representando el cielo de nuestra sucursal. Es carismático, alegre, colorido y lleno de sabor, como nuestra gente caleña.
Nuestra mascota viste un uniforme de color negro, que representa el ébano, como la madera: ese color intenso y poderoso que pasa por cada uno de nosotros.
Chonto
Está inspirado en el Gato del río, uno de los más representativos íconos de Cali, y en el chontaduro, ƒruto representativo en la cultura del valle.
Chonto es símbolo de la caleñidad. Siempre optimista, dispuesto a darlo todo en el campo de juego y orgulloso de blandir su bandera para representar su nación.
Llito
Llito es dinámico, ágil y muy juvenil; es carismático e independiente; le gusta recibir a los turistas con una alegre sonrisa, con sus colores fuertes resalta a donde va y llama la atención de los visitantes de nuestra región.
Llito viste la camiseta del Campeonato Mundial de Atletismo sub-20 Cali 2022.
Chony
Chony es una mascota muy alegre y optimista, siempre regala una sonrisa y le da un sabor exótico y cálido a todos los que visitan nuestra región.
Es atlético, lleno de energía y mucho sabor caleño, siempre dispuesto a dar una sonrisa y un abrazo a quien lo visite.
Mirru
Mirru es un personaje creado a partir de los valores y elementos representativos de la cultura caleña, el gato surge a partir de la escultura del maestro Hernando Tejada y que con el paso del tiempo se ha convertido en un símbolo de la caleñidad, representando, la unión, la reformación, la magia y la simpatía de los caleños.
Sus colores y brazos están inspirados en las alas y colores de las más de 560 especies de aves exóticas y urbanas que se pueden encontrar en los cielos de Cali.
Waco
Como la mayoría de los felinos representa fuerza, vitalidad y velocidad; asimismo se quiere recordar a la comunidad que es una especie amenazada y que debemos protegerla.
Lleva una camiseta roja y una pantaloneta azul claro que son los colores de las banderas deportiva y del departamento del Valle del Cauca, respectivamente; también porque son colores que comunican poder, fuerza, transparencia y alegría.
Este es el texto que escribió el Nobel colombiano Gabriel García Márquez, luego de asistir a un partido de fútbol, en el Estadio Romelio Martínez de Barranquilla, publicado en el diario El Comercio, de Lima, Perú, en junio de 1950.
Ilustración: www.panamericanworld.com.jpg.
Y entonces resolví asistir al estadio. Como era un encuentro más sonado que todos los anteriores tuve que irme temprano. Confieso que nunca en mi vida he llegado tan temprano a ninguna parte y que de ninguna tampoco he salido tan agotado. Alfonso (Fuenmayor) y Germán (Vargas Cantillo) no tomaron nunca la iniciativa de convertirme a esa religión dominical del fútbol, con todo y que ellos debieron sospechar que alguna vez me iba a convertir en ese energúmeno, limpio de cualquier barniz que pueda ser considerado como el último rastro de civilización, que fui ayer en las graderías del municipal. El primer instante de lucidez en que caí en la cuenta de que estaba convertido en un hincha intempestivo fue cuando advertí que durante toda mi vida había tenido algo de lo que muchas veces me había ufanado y que ayer me estorbaba de una manera inaceptable: el sentido del ridículo. Ahora me explico por qué esos caballeros, habitualmente tan almidonados, se sienten como un calamar en su tinta cuando se colocan, con todas las de la ley, su gorrita a varios colores.
Es que con ese solo gesto quedan automáticamente convertidos en otras personas, como si la gorrita no fuera sino el uniforme de una nueva personalidad. No sé si mi matrícula de hincha esté todavía demasiado fresca para permitirme ciertas observaciones personales acerca del partido de ayer, pero como ya hemos quedado de acuerdo en que una de las condiciones esenciales del “hinchaje” es la pérdida absoluta y aceptada del sentido del ridículo, voy a decir lo que vi -o lo que creí ver ayer tarde- para darme el lujo de empezar bien temprano a meter esas patas deportivas que bien guardadas me tenía. En primer término, me pareció que el Junior dominó a Millonarios desde el primer momento. Si la línea blanca que divide la cancha en dos mitades significa algo, mi afirmación anterior es cierta, puesto que muy pocas veces pudo estar la bola, en el primer tiempo, dentro de la mitad correspondiente a la portería del Junior. (¿Qué tal va mi debut como comentarista de fútbol?).
Heleno de Freitas.
Por otra parte, si los jugadores del Junior no hubieran sido ciertamente jugadores sino escritores, me parece que el maestro Heleno habría sido un extraordinario autor de novelas policíacas. Su sentido del cálculo, sus reposados movimientos de investigador y finalmente sus desenlaces rápidos y sorpresivos le otorgan suficientes méritos para ser el creador de un nuevo detective para la novelística de policía. Haroldo, por su parte, habría sido una especie de Marcelino Menéndez y Pelayo, con esa facilidad que tiene el brasileño para estar en todas partes a la vez y en todas ellas trabajando, atendiendo simultáneamente a once señores, como si de lo que se tratara no fuera de colocar un gol sino de escribir todos los mamotretos que don Marcelino escribiera. Berascochea habría sido, ni más ni menos, un autor fecundo, pero así hubiera escrito setecientos tomos, todos ellos habrían sido acerca de la importancia de las cabezas de alfiler. Y qué gran crítico de artes habría sido Dos Santos –que ayer se portó como cuatro– cortándole el paso a todos los escribidorcillos que pretendieran llegar, así fuera con los mayores esfuerzos, a la portería de la inmortalidad. De Latour habría escrito versos. Inspirados poemas de largometraje, cosa que no podría decirse de Ary. Porque de Ary no puede decirse nada, ya que sus compañeros del Junior no le dieron oportunidad de demostrar al menos sus más modestas condiciones literarias.
Y esto por no entrar con los Millonarios, cuyo gran Di Stéfano, si de algo sabe, es de retórica.
Gabriel García Márquez. Foto:Semana.
No creo haber perdido nada con este irrevocable ingreso que hoy hago -públicamente- a la santa hermandad de los hinchas. Lo único que deseo, ahora, es convertir a alguien. Y creo que va a ser a mi distinguido amigo, el doctor Adalberto Reyes, a quien voy a convidar a las graderías del Municipal en el primer partido de la segunda vuelta, con el propósito de que no siga siendo -desde el punto de vista deportivo- la oveja descarriada.
Gabriel García Márquez-Junio de 1950
EL COMERCIO Perú Diario GDA (Grupo de Diarios de América)
La Corte Constitucional amparó los derechos fundamentales de un deportista de alto rendimiento, a quien le impusieron medidas restrictivas para la práctica del deporte.
Foto: atletismosuramericano.org.
Fabio Alfredo Navarro Pasquali
Filósofo de la Universidad Nacional, Abogado de la Universidad Libre de Colombia, Especialista en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica de la Universidad Libre, Magíster en Historia de la Pontificia Universidad Javeriana.
Resumen.
En la sentencia de tutela 242, de 2016, la Corte Constitucional decide sobre la protección de los derechos fundamentales de un deportista de alto rendimiento a quien, debido a su práctica recreativa privada, afín con su realización deportiva con instituciones del Sistema Nacional del Deporte, le fueron impuestos procedimientos restrictivos a sus derechos, que impedían, entre otras, su actividad recreativa libre y la posibilidad de representación, derivada de su buen posicionamiento en los registros competitivos.
Resulta importante destacar para los efectos del presente trabajo, el seguimiento histórico a través de distintas sentencias de diversos años adelantado por la Corte Constitucional, Sala Quinta de Revisión de Tutela, a través de la sentencia T-242 de 2016, sobre el desarrollo jurisprudencial de los derechos al deporte, recreación y aprovechamiento del tiempo libre.
Permite tal retrospectiva histórica analizar el desarrollo conceptual y determinar el desplazamiento de los derechos mencionados, considerados en principio como derechos de segunda generación, asociados a derechos económicos sociales y culturales, que solo adquirían condición de primera generación o fundamentales cuando era evidente la conexidad con derechos fundamentales.
A partir de tal desarrollo jurisprudencial, como lo destaca la misma Corte Constitucional, se produjo como resultado reconocer la autonomía de los derechos al deporte, recreación y aprovechamiento del tiempo libre como derechos fundamentales autónomos susceptibles de protección inmediata, una vez solicitada la acción tutelar.
El devenir jurídico–filosófico de la Alta Corte a través de las distintas sentencias traídas al expediente revisado permitió no solo reconocer la legitimidad de la acción incoada, y con ella los derechos al deportista, pese a que se declaró en la parte resolutiva la carencia actual de objeto, por hecho superado.
Palabras clave
Jurisprudencia constitucional, precedente jurisprudencial, deporte, recreación, tiempo libre, derechos fundamentales.
Introducción.
Para llegar a la decisión sobre la eventual vulneración de los derechos que el deportista manifestó en su escrito de tutela como vulnerados, la Sala Quinta de Revisión de la Corte Constitucional, siendo Magistrada ponente la Doctora Gloria Stella Delgado, procedió a revisar el fallo de única instancia proferido por el Juez 51 penal con Función de Garantías de Bogotá, de 28 de septiembre de 2015, mediante el cual se declaró la improcedencia del amparo tutelar deprecado por el deportista en contra de la federación y liga del respectivo deporte, como se reseña en acápite inicial del texto tutelar.
Previo a resolver, se estudia en la sentencia la evolución jurisprudencial de los derechos al deporte, recreación y aprovechamiento del tiempo libre y de aquellos que les son consustanciales para su ejercicio, en el entendido del amplio espectro garantista de la Constitución Política de 1991.
Así entonces, derechos como el libre desarrollo de la personalidad, educación, libre asociación, salud y trabajo, como destaca la sentencia son considerados como fundamentales para el análisis de la situación puesta a consideración, pues no resulta posible asumir la existencia aislada de un derecho, sino que debe, como efectivamente se hace, evaluar el peso específico y la evolución histórica de la jurisprudencia constitucional de cada uno de los derechos conculcados, lo cual, a su vez, permite entender el desarrollo histórico institucional en la garantía y respeto por los derechos de los asociados.
Consideraciones histórico jurisprudencial de los derechos al deporte, recreación y aprovechamiento del tiempo libre
Es preciso destacar que dentro de las consideraciones de la Corte en la sentencia citada, señala respecto del deporte, recreación y aprovechamiento del tiempo libre, su inicial adscripción a los derechos de segunda generación, toda vez que eran actividades asociadas a los denominados derechos económicos, sociales y culturales, destacando a renglón seguido la evolución axiológica y, por ende, su reconocimiento como derechos fundamentales autónomos, indicando:
“Lo anterior se funda en las siguientes razones: (i) a la luz de los instrumentos internacionales que consagran las obligaciones del Estado colombiano, todos los Derechos Humanos deben ser garantizados; (ii) la adopción del modelo de Estado Social de Derecho conlleva el reconocimiento de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales como fundamentales.” (Corte Constitucional. Derecho al deporte, recreación y aprovechamiento del tiempo libre, 2016)
La anterior transcripción forma parte del recaudo histórico adelantado por la Sala Quinta de Revisión de tutelas para entrar a decidir. Es así que se remonta a las sentencias S – T – 660 de 2014 y S – T 560 – 2015 siendo Magistrada ponente en ambos casos la Magistrada Gloria Stella Ortiz Delgado.
Los grandes líderes políticos y gerentes deportivos, desde hace un buen tiempo vienen trabajando fuertemente en lograr que las grandes ciudades de todos los países le apuesten a invertir en la posibilidad de realizar eventos de talla internacional, como los Juegos Olímpicos o campeonatos mundiales de diferentes disciplinas deportivas. Sin embargo, son muchos los temas para considerar.
Foto: Comité Olímpico Internacional.
Por Ana María Arias Castaño
Profesora de Planta del Programa Ciencias del Deporte de las Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales U.D.C.A.
A través de la Declaración adoptada por 121 Estados Miembros de la UNESCO en la Quinta Conferencia de Ministros y Altos Funcionarios de la Educación Física y el Deporte (MINEPS V), aprobada en Berlín, Alemania, el 30 de mayo de 2013 se estableció como tecnicismo el significado de grandes acontecimientos deportivos, “como aquellos acontecimientos que atraen a un gran número de espectadores y la atención de los medios de comunicación nacionales o internacionales”. En este sentido, del texto podemos colegir, que el tema es de gran relevancia y pertinencia en el ámbito nacional e internacional, considerando la función e impacto de estos eventos de gran magnitud.
De otra parte, es importante establecer el significado o definición de lo que se considera como megaevento. La palabra mega “grande”, evento “acontecimiento” se define como una actividad realizada en función de marcar en el tiempo un suceso significativo, que como tema central tendrá el cumplimiento de un objeto social, político, deportivo o artístico. Así mismo, según el concepto establecido como anexo en la declaración de Berlín 2013, acerca de los megaeventos deportivos, se puede decir que son aquellos “acontecimientos deportivos de mayor entidad, que llaman la atención del mundo entero y generan inversiones globales, como por ejemplo: los Juegos Olímpicos, los juegos Paralímpicos, la Copa Mundial de la FIFA, la Eurocopa de la UEFA, entre otros”.
En suma, para el mundo en general se ha tornado importante identificar los significados del concepto de megaevento teniendo en cuenta que esto determinará la cooperación internacional y la inversión en escalas significativas.
Foto: Revista Bifurcaciones.
Naturaleza, alcance y concepción
Tal como se refleja en el escrito del autor Airton Saboya Valente Junior y según Roche (2012), “los megaeventos deportivos son acontecimientos a gran escala, con un carácter grandioso, que cuentan con una atracción global y poseen un significado internacional”. Esto quiere decir, que un megaevento es un poderoso medio masivo para atraer el interés de una sociedad del entretenimiento de talla mundial. Así mismo, Hall, 1992; Hiller, 1998 y Radicchi, 2012, mencionan: “Los megaeventos deportivos son llamativos para los medios de comunicación a escala internacional y expresan una amplia inversión económica, de infraestructuras, servicios de logística y seguridad por parte del anfitrión”. En tal sentido, la principal característica de esta actividad es su capacidad de atracción de espectadores y audiencia mundial, y de esta misma forma, las ingentes repercusiones o impactos dados a sus anfitriones (Horne y Manzenreiter, 2006; Maening y Zimbalist, 2012), en otras palabras, una de las tantas diferencias entre los “mega” eventos y los eventos normales.
En algunos casos se concibe erróneamente el megaevento como una actividad que se desarrolla en función del crecimiento cultural de las personas, utilizando para ello recursos propios, gubernamentales y/o privados, brindando a través de ellos espacios diferentes a los tradicionales, argumentado en su propósito momentos de felicidad y crecimiento social. En contravía de lo que se considera una ciudad, ya que esta, hoy es entendida como una aglomeración de personas, con un grado de organización para la vida colectiva.
Sobre las base de las consideraciones anteriores, es ineludible contextualizarse con algunas posturas necesarias para poder establecer el impacto de los grandes acontecimientos deportivos. Para estos efectos, es importante señalar que en la realización de grandes eventos deportivos se han identificado los siguientes elementos: la participación política del gobierno, el avance tecnológico (sistemas de información), la reforma física del espacio público, la economía, el patrocinio, el turismo que influyen y determinan de alguna manera la imagen de dicha ciudad. En efecto podría surgir una pregunta ¿Vale la pena que las ciudades realicen grandes sacrificios e inversiones, cuando definitivamente existen problemas de desigualdad social y pobreza en algunos sectores territoriales?
En la revisión de este tema se pudo encontrar que es imposible desligar el impacto que genera significativamente a la ciudad que realiza este tipo de evento, que al mismo evento como tal. Pero algo más interesante: se plantea que existen dos posturas sobre esta materia, justificando la necesidad de preparar una ciudad para que cumpla con las exigencias técnicas de un grupo de actividades deportivas, que de no ser así, jamás podrá desarrollar un acontecimiento de gran magnitud, como lo es un “megaevento”; estas son: construcción – creación y rehabilitación de los espacios.
Los grandes líderes políticos y gerentes deportivos desde hace un buen tiempo vienen trabajando fuertemente en lograr que las grandes ciudades de todos los países le apuesten a invertir en la posibilidad de realizar eventos de talla internacional, como los Juegos Olímpicos o campeonatos mundiales de diferentes disciplinas deportivas. Estos líderes quieren ejercer un trabajo que diferencie dos tipos de impactos: “el impacto sobre el conjunto de la sociedad y el impacto en el territorio” (Impacto de las grandes construcciones deportivas en las ciudades, Ruth Rioja Marcos, 2004). Teniendo en cuenta este tipo de reflexiones nacen dudas alrededor del verdadero dilema: ¿Qué buscan generar estos procesos en las ciudades anfitrionas?, ¿Cómo se beneficia la ciudad en función del desarrollo de los megaeventos? Y, finalmente ¿Quién se beneficia al final de la realización de los mismo, la gente, la ciudad o el poder?
Foto: Deporte San Luis.
El dilema con el megaevento
Teniendo en cuenta lo que recoge la Carta Internacional de la Educación Física, la Actividad Física y el Deporte 2015, la cual menciona: “todas las organizaciones y entidades interesadas en el ámbito del deporte, deben velar por que las ciudades sede de los megaeventos reciban un legado sostenible en sus ambientes de costos financieros, consecuencias ambientales y sociales, el posterior uso de la infraestructura y el efecto sobre la participación del deporte y la actividad física”. Es importante señalar, que hay una gran apuesta para establecer un proceso de igualdad de oportunidades por las cuales existan mecanismos accesibles que faciliten la postulación de todas las ciudades para ser sede de dichos eventos. Así se ve reflejado en las consideraciones establecidas para la Agenda 2020 del Comité Olímpico Internacional, planteando que “El cambiante clima político y económico mundial ha impactado la preparación y los costos relacionados con la organización de los juegos”, más allá de estos pronunciamientos del COI, se ven mayores posibilidades a través de la reforma de los requisitos para poder participar del proceso de candidatura, especialmente asegurando que la propuesta de organización de este tipo de eventos sea atractiva y sostenible para todas las ciudades.
En el marco de las consideraciones anteriores y a partir del concepto de dilema que se define como: “un situación o problema que puede resolverse a través de dos soluciones pero que ninguna de las dos resulta completamente aceptable o, por el contrario, que las dos son igualmente aceptables”, este escrito postula un dificultad a través de la cual se evalúa si es necesario y fundamental que las ciudades inviertan todo su esfuerzo en la realización de los megaeventos, esto a partir de la evaluación de la posibilidad de establecer un esquema de trabajo que facilite la igualdad de oportunidades para todos o que sencillamente el poder solamente le apueste a masificar aspectos, ampliar cobertura con el fin de justificar el uso de los recursos o definitivamente apostar a la diversificación del deporte en este caso para la ciudad.
A partir de allí, viene una discusión difícil, acerca de establecer parámetros importantes de justicia social, encaminada a favorecer, como su término lo dice, a grupos sociales formados por personas, que desempeñan diferentes roles dentro de la sociedad, que como tal tienen derechos y deberes, por solo hacer parte de la misma. Dentro de este proceso de discusión podríamos decir entonces que sería necesario conocer qué opinión tienen los ciudadanos de un país acerca de tener muy cerca un evento de tan grande magnitud.
Vale la pena resaltar, que así mismo como la justicia social reconoce a todos los principios por los cuales se rigen las reglas y normas de la sociedad, también es significativo saber que a pesar de querer incluir a todos en ciertos aspectos, al inicio de cada decisión se buscará beneficiar una parte de la sociedad contada a partir de cumplir las primeras necesidades, sobre todo en favorecer ciertas posiciones que suelen al principio solo fortalecer una estructura básica de un país. Aun así, naciendo de la teoría de la justicia del autor (Jhon Rawls) es importante para este dilema tener en cuenta dos principios que podrán auxiliar la toma de decisiones: el primero, siempre mantener la igualdad en derechos y deberes; el segundo, la desigualdad social trabajada en beneficios compensadores para todos. De allí que las personas menos favorecidas o más desfavorecidas sean tenidas en cuenta como fuente primaria para cumplir metas de gobierno ya establecidas.
En consecuencia, en este tipo de decisiones se podría trabajar otra teoría que habla acerca del riesgo, la cual define las posibilidades existentes de los resultados que se obtendrán a partir de la toma de decisiones, que a la vez puntualizarán prioridades desde el principio, pero que aún no se determinan como urgentes. Dentro estas teorías se trabajan principios encaminados a mejorar los posibles beneficios que generan una tendencia a la igualdad, queriendo compensar de alguna manera a todos los actores que se ven involucrados en el dilema.
Llama mucho la atención de la teoría de Jhon Rawls, cómo sin querer se ha venido trabajando en definir aspectos en función de la imparcialidad a partir del cumplimiento de dos condiciones importantes: las instituciones (“aquellos mecanismos de índole social y cooperativo que procuran ordenar y normalizar el comportamiento de un grupo de individuos”) que deberán ser justas y que dicha sociedad acepte voluntariamente los beneficios que se obtendrán en función de lo desarrollado.
Foto: www.femexjiujitsu.org.mx.
Entonces, el dilema de este escrito nace del siguiente interrogante: ¿los megaeventos son realmente un aporte a la sociedad o al poder? Razón por la cual me permito entregar una aproximación de respuesta, obviamente, en el marco de las siguientes conclusiones:
Es importante evaluar, qué busca la organización con la realización de un mega evento, sin dejar de lado la definición de prioridades de una institución, ciudad, región o país.
Se puede evidenciar en varios de los artículos revisados, que la inversión de los recursos puede llegar a ser significativamente alta, pero el costo beneficio muy bajo, con el agravante del alto endeudamiento, el cual puede ser impagable para los gobiernos nacionales y locales.
Los mandatarios hacen caso omiso a inminentes riesgos que puede generar la organización de un mega evento.
Es importante que para este tipo de acontecimientos tan significativos para el mundo, se razone a partir del principio de la justicia, que permita distribuir todo de manera igual para todos.
A pesar de poder conocer las posibles opciones para saber si un megaevento se debe realizar o no en un país o ciudad, existe una incertidumbre que se define en su totalidad por ser una actividad propia de justicia social. Esto, definido a partir de apropiarse de un punto de vista en comparación de quien lo hace.
En este momento el dilema de realizar o no un megaevento en ciudades pequeñas, medianas o grandes puede ser resuelto a partir de establecer una oportunidad de igualdad para todos y cada uno de los ciudadanos, por encima de que se establezcan reglas para que se beneficien solamente los mismos que desde el inicio estructuraron las necesidades a partir de otros análisis precarios.
Referencias
-DOSSIER: Mundial de Brasil 2014: Una Fiesta (pero no) para todos, 2104.
-Vila, T. D., Darcy, S., & Alén, E. (2014). JUEGOS OLÍMPICOS Y PARALÍMPICOS EN BRASIL: APRENDIENDO DE BARCELONA Y SIDNEY/Jogos olímpicos e paraolímpicos no brasil: Aprendendo com barcelona e Sidney/Olympic and paralympic games in brazil: Learning from barcelona and sydney.Revista De Administração De Empresas, 54(2), 222-230. Retrieved from http://search.proquest.com/docview/1513194870?accountid=47900.
-De Rioja Marcos, Ruth, (2004), Impacto de las grandes construcciones deportivas en las ciudades.
-Magrinyá Francesc, Mayorga Miguel, 2008, Diseñar la ciudad para el deporte en los espacios públicos.
-Mayor Camilo, Cali Capital Deportiva, más que un juego – [email protected].
-Rawls, John, 2006, Teoría de la Justicia.
-Coldeportes, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Carta Internacional de la Educación Física, de la Educación Física y el Deporte, 2015.