Recuerdos. La derrota anticipada en El Campín

A los 21 años de edad, Bernardo Caraballo recibe la oportunidad de pelear por el título mundial del peso gallo, ante el brasileño Eder Jofre, en el estadio El Campín de Bogotá, combate que pasó a la historia de Colombia por ser el primero, por los sucesos previos y posteriores al pesaje, y por su desenlace.

Cartel del combate por el título mundial gallo, entre Bernardo Caraballo y Eder Jofre. Primer Tiempo.

Por Alberto Galvis Ramírez

Director de la Revista Olímpica y Secretario de la Academia Olímpica Colombiana.

Pocos colombianos creían en una derrota del morocho cartagenero Bernardo Caraballo, en ese combate por el título mundial gallo con el brasileño Eder Jofre, programado en el estadio El Campín, de Bogotá, el 27 de noviembre de 1964. El enorme carisma del ex lustrabotas que se había convertido en una estrella del deporte colombiano de los años sesenta; la ansiedad nacional generada por la conquista del primer título mundial de boxeo, y las enormes condiciones de Caraballo, considerado el mejor pegador de esa división en el mundo, eran poderosos argumentos para creer en la victoria. El país se olvidó de todo, y en la semana anterior al combate, el único tema de interés era la pelea y los pronósticos que se hacían sobre las posibilidades del colombiano.

«Caraballo nació para campeón», escribía días antes del combate, Melanio Porto Ariza, Meporto: «Una feria de opiniones eleva el voltaje de las pasiones, antes de la reunión boxística del 27 en El Campín, en la que Colombia se convierte en el centro de la atención mundial, porque en esta ciudad capital, conocida por sus poetas y escritores, dos hombres se darán de golpes, mas humanitariamente que en los tiempos de Calígula, por lograr el campeonato del mundo.

«Eder Jofre, un joven brasileño que es el boxeador por antonomasia, quiere retener ese filón productor de un millón de pesos al año, y Bernardo Caraballo, un hijo de la miseria, busca la coronación de un largo sueño colombiano, y que sean para él esos 100.000 dólares que ahora gana el carioca por año. Aunque sea verdad, a Bernardo lo que le interesa es demostrarles a sus compañeros de cuadra, en San Diego o Getsemaní, en Chambacú o Esperanza (barrios populosos de Cartagena), que él nació para campeón.

«Pero ¿cómo dar opiniones más o menos justas, si Jofre siempre ha peleado en un mundo ajeno al nuestro… Brasil, México o Japón; mientras Bernardo se ha enfrentado a los de esa otra parcela mundial, Estados Unidos, Panamá, Centroamérica, Venezuela y Tailandia?» (1).

Tanto Caraballo como Jofre llegaron invictos a dicho combate. El colombiano, con 43 peleas disputadas; 22 ganadas por nocaut; 20, por decisión y una empatada, y el brasileño, con 48 celebradas; 35 ganadas por K.O.; 10, por decisión, y las restantes tres empatadas.

Foto: El Tiempo.

Fue tal la importancia de la pelea de Caraballo, que hasta las brujas intercedieron por él en Cartagena:

«En ciertos rincones de determinados barrios populosos de Cartagena se prendieron espermas y se colocaron osamentas humanas alrededor de retratos gigantes de Eder Jofre, los cuales fueron cubiertos de alfileres. El azufre, el incienso y el azul de bolita, jugaron papel importante para nuestras brujas. También se quemaron cuernos de res para haber dado mayor fuerza a la tendencia extremista»(14).

Miles de personas sufrieron las tensiones provocadas por el combate, que fue televisado en directo, y se emocionaron con los movimientos y los golpes del aspirante colombiano, con la esperanza de que el final fuera favorable para él. 

Sin embargo, en el séptimo asalto, a los dos minutos y 50 segundos, Jofre envió a la lona a Caraballo, quien, de manera extraña, permaneció acurrucado a la espera de que terminara el conteo.

Muchas fueron las críticas lanzadas contra el boxeador cartagenero, a quien se le tildó de cobarde por no haber querido levantarse para seguir el combate.

Pasaron algunos años antes de que se conociera una triste verdad: la pelea fue una completa farsa, porque ya la había ganado por anticipado Jofre, pues Caraballo no dio el peso reglamentario en la báscula.

«Vamos en esta obra a hacer una revelación que se ha mantenido en secreto durante 21 años. El match entre el colombiano Bernardo Caraballo y el brasileño Eder Jofre, llevado a cabo en Bogotá, el 27 de noviembre de 1964, no se cumplió en disputa del título mundial de los gallos, que poseía el carioca. El nuestro rebasó en la báscula las 118 libras, y no hubo forma de que diera ese peso en las horas reglamentarias que tuvo para rebajar, muy a pesar de todos los actos forzados a que fue sometido por su apoderado y entrenador, el cubano Sócrates Cruz. Este no controló los alimentos y el peso de su pupilo. Caraballo fue llevado al sacrificio, al más cruel de los holocaustos. Se le hizo trotar por las calles de Bogotá, con un grueso buzo de lana; subir la alta colina de Monserrate, con la misma vestimenta; darse un ardiente baño turco, y, finalmente, ingerir pastillas para deshidratar. Nada de ello sirvió. Bernardo no dio las 118 libras.

«Ante el hecho anterior, se firmó un documento por medio del cual se dejaba establecido que si el colombiano ganaba el combate, no obtenía el título, por haberlo perdido en la báscula; si el brasileño era el vencedor, el documento firmado sería desgarrado, y aquí no ha pasado nada. En el apartamento de George Parnaussus, del Hotel Tequendama, actuando como testigos Ramón G. Velásquez y Abraham Katzenelson, se firmó el documento entre Aristides Jofre -padre de Eder- y Sócrates Cruz» (3).

(1) Melanio Porto Ariza, El Espectador, 25 de noviembre de 1964.

(2) y (3) Ignacio Amador de la Peña, en su libro Luces sobre el ring.

Video de la pelea, publicado por Primer Tiempo:

Crónica. “Esta pelea se la dedico a ese man que está ahí”

Antes del combate con Mimun Ben Alí, en 1963, Bernardo Caraballo quiso rendirle homenaje al presidente de Colombia, quien se hallaba en el ring side. “Esta pelea, dijo, se la dedico al señor Presidente de la República de Colombia, al doctor… al doctor… al doctor”, y se le olvidó el nombre del homenajeado. Agregó: “hombe, al man ese que está ahí…que es el presidente de todos los colombianos”.

Bernardo Caraballo, en los años sesenta del siglo XX, en Bogotá. Foto: El Universal de Cartagena.

Por Fidel Leottau Beleño

Periodista de Visión del Deporte.

El hombre se acaricia su crespa cabellera, casi totalmente blanca, lanza un suspiro y sonríe con nostalgia. Aún alcanza a mostrar la dentadura perfecta que lo distinguió siempre. Sabemos que el tema del boxeo le apasiona. Pero, al mismo tiempo, la melancolía le hace mover algunas fibras. Porque si algo se puede hablar de él, de Bernardo Caraballo, de El Beny, es su pasión innegociable por el deporte que lo invistió de fama y le hizo recorrer el mundo a punta de fintas mágicas y caricias con guantes que noqueaban rivales. Fintas mágicas? ¿Caricias?. Sí. No mal interprete nada. Porque El Beny demostró al mundo que el boxeo es una profesión de artistas. De bailarines con guantes.

Él sabía por qué a ese deporte se le llama el arte de fistiana. Y llenaba al rival de caricias: una a las falsas costillas, otra al hígado, otra al abdomen y una final al mentón. El pincel enguantado variaba la forma de recorrido: uppercuts, ganchos, rectos y swings. Y también variaba la frecuencia: jabs rápidos o lentos, combinación de uno y dos, ripostes rápidos. El adversario caía, pero a pesar de que estaba vencido nunca se le veía triste, era como si acabara de asistir a una exposición de arte, con la única diferencia de que él oficiaba como el lienzo sobre el cual se exponía. El Beny le daba la mano al caído, saludaba al público que lo aclamaba y enseguida abrazaba a sus inseparables Zunilda y Marelvis, su esposa y su hija.

Y buscaba un micrófono de reportero rápidamente para dedicarle el triunfo a su madre Santos Rodríguez, a quien pocos minutos antes del combate, por otro micrófono, le había pedido que encendiera una vela. Era en esos momentos cuando El Beny dejaba ver al buen hijo, al excelente esposo y al padre amoroso. Es decir, al ser humano que habita bajo la piel de gladiador. Al hombre de quien se habló más de lo que se sabía.

El hombre detrás del gladiador

La presencia de su esposa Zunilda y de su hija Marelvis, así como la evocación permanente de su madre, manifiestan todo el amor que Bernardo Caraballo siente por su familia. Él sabe que el mayor porcentaje de su éxito como boxeador se debió al apoyo irrestricto que recibió de cada uno de sus miembros. Por eso, su esposa y su hija lo acompañaban a todos sus combates; incluso, a los que efectuaba fuera de Colombia. De allí que recuerde con una alborozo casi infantil, los días que compartió con ellas en hoteles de cinco estrellas del país y del exterior: “¡Ajá!, de manera que Zunilda se comió las verdes, ¡eche!, también tenía derecho a comerse las maduras” sentencia el Beny, movido por el espíritu justiciero y agradecido de quien reconoce los esfuerzos y sacrificios de su compañera incondicional. También las imágenes de Caraballo subiendo al cuadrilátero con su hija en los brazos, son un recuerdo todavía fresco en la mente de muchos aficionados.

La niña subía con las mismas batas que subía su padre. Con el mismo número y color, aunque en miniatura. Cabe recordar aquí, que una de las tantas peculiaridades de este boxeador era la gran cantidad de batas que utilizaba para subir al ring. Luego, se las iba quitando, una a una, al mismo tiempo que se las iba quitando a su hija, hasta que ambos quedaban con el torso desnudo. Pero la niña se bajaba, porque el padre tenía algo importante que hacer con ese señor que está ahí al frente, con los guantes puestos. Con tamaña influencia, si Marelvis no fue pugilista se debió a que su padre, que vivió la experiencia de dar y recibir golpes, más lo primero que lo segundo, sabía que ese deporte no era apto para una mujer.

Foto: El Universal, de Cartagena.

De Bocachica para el mundo

En el ambiente caribe de la siempre agitada aldea de Bocachica, un niño habría de ser el mejor regalo de año nuevo que jamás haya recibido el hogar formado por Domingo Caraballo Guzmán y Santos Rodríguez. Ese día, 1º de enero de 1942, nació Bernardo, el séptimo de los once hijos que tuvo Domingo. Los primeros años de su vida, Bernardo los pasó en su isla natal.

Sin embargo, en 1950 la familia se trasladó a Cartagena. Aquí, en medio de las penurias que el buen destino le ofrece a sus elegidos, Beny vislumbraba un futuro promisorio que sacara a la familia de la situación económica en la que vivían, mientras vendía café y lustraba los zapatos a los señores elegantes venidos de Manga. Ya, por ese entonces, sabía la historia de muchos hombres que ganaron la gloria y noquearon la pobreza con los puños. A los dieciséis años comprendió lo irremediable: su vida y su futuro tenían que forjárselos a punta de golpes. El coliseo del barrio de Manga fue el escenario inicial y mágico también, porque un año más tarde el chileno Julio Carvajal, un artesano del boxeo que se dedicaba a descubrir y a pulir diamantes en bruto, llegó hasta el coliseo y encontró al adolescente bailoteando frente a un saco. Y le llamó la atención su estilo aguajero, pero elegante y, lo más importante en este deporte, efectivo. Carvajal supo desde aquel día que el muchacho tenía un porvenir prometedor, porque además de su calidad boxística tenía algo de lo que carecían los pugilistas de ese entonces en el país: carisma. Así comenzó su dilatada carrera. En el año 1961, después de realizar 61 peleas como aficionado, Bernardo Caraballo se enfrentó a José González, en lo que se convirtió su salto al profesionalismo. Y aquí empieza la leyenda, la misma que fue tejiendo a lo largo de 124 peleas profesionales, de las cuales sólo perdió diez, dos de ellas por título mundial y recibió únicamente cuatro nocauts, todo un récord, si se tiene en cuenta la calidad de los púgiles a los que se enfrentó. Tuvo encuentros duros, extenuantes, pero ninguno como el de la vez que se enfrentó a Ñato Marcel. ¿Ñato? ¿cómo era su nombre?, indagamos al Beny. “Así se llamaba, Ñato. Ese no era su apodo, sino su nombre”, nos dice con el rostro lleno de inusual seriedad. Fue la pelea más dura, todo un espectáculo de titanes:  “Nos dimos hasta en la cédula”, recuerda el Beny y se toca inconscientemente su barbilla, como si estuviera recibiendo todavía los golpes de Marcel. Pero si el enfrentamiento con Ñato Marcel fue el más duro no fue precisamente el mejor. Este sitial lo ocupa su combate con Masahíto Harada, en Tokio, en junio de 1967. Fue una demostración brillante de boxeo la que brindó Caraballo entre los nipones y todo mundo lo dio como ganador y nuevo campeón orbital. Perdón, no todo el mundo: los jueces vieron ganar a Harada. Algunas semanas después trajeron la cinta de la pelea y la proyectaron en el teatro Padilla. Los cartageneros pudieron comprobar, entonces, que el atraco en Tokio fue descaradamente evidente. Esa era la segunda ocasión en la que disputaba sin éxito un título mundial. La primera fue el 27 de noviembre de 1964, cuando se enfrentó al brasileño Eder Jofre, en Bogotá. El frío bogotano y el exceso de trabajo al que fue sometido para rebajarle un sobrepeso, facilitaron el trabajo del brasileño que, en el séptimo asalto, le conectó un golpe al hígado. Caraballo escuchó el conteo sin reponerse y todos los colombianos, que miraban las incidencias en televisores a blanco y negro, sentían como si la paulatina y fatídica cuenta de diez también señalara un nocaut en sus corazones. Éstas, sin embargo, no fueron las únicas peleas memorables del Beny.

Fueron muchas, en muchos rincones del mundo y, como lo dice el record, con pocas derrotas. Desde América hasta el Lejano Oriente, Bernardo Caraballo desplegó una imagen hechizante y victoriosa. Frente a sus puños cayeron hombres de todas las razas y tamaños, pero casi todos de un sólo peso: gallos. Él, como esta ave majestuosa cantó en patios ajenos y agitó sus alas para celebrar los triunfos, un canto que se acabó en el año 1977, después de una pelea intrascendente en Santiago de Chile, con el local Astorga. Quizás como un mecanismo de defensa, para no recordar el momento triste de su despedida, la prodigiosa memoria de Caraballo, que recuerda todo con una precisión de relojero, le juega una mala pasada. De Astorga hoy sólo recuerda su apellido, y hasta titubea para traerlo a sus labios.

Foto: Armando López Buendía.

La magia del Benny

Bernardo Caraballo fue un boxeador singular. Nadie llenó coliseos más que él. Nadie arrastró tanto a los fanáticos, ni los enloqueció. Fue un “campeón sin corona” y, aunque esa frase es un lugar común, a ninguno se ajusta tanto como a él. Y, a pesar de que muchos intentaron quitarle ese sitial con la lengua, nadie pudo. No importaba que le achacaran borracheras, parrandas y hasta romances imaginarios: él era el ídolo, el campeón indestronable en el corazón de la hinchada. ¿Tragos? Sí, pero mucho menos de los que se dijeron. Y, sobre todo, no mientras tuviera un compromiso deportivo por delante. Por lo menos, esa fue la enseñanza que le dejó su pelea con Baldomiro Pinto, un brasileño, en Barranquilla. “Yo debía enfrentarme con Baldomiro Pinto, pero antes de la pelea me fui a visitar a mi compadre Chepe, y a mí como que se me olvidó que iba a pelear y me puse a tomar. Y toma que toma. Bueno, como dos horas antes del combate me fueron a buscar:  No friegue, Caraballo, estás jodido, ponerte a tomar antes de la pelea. Y yo dije, para que no se enojaran: ¡Erda!, lo que pasa es que se me olvidó. Y me llevaron para el Coliseo Humberto Perea. Y la gente cuando me vio llegar empezó a gritar ‘¡Caraballo, Caraballo!’ y yo alzaba la mano para saludar, pero ¡qué va!, yo no veía nada por la borrachera. Total, me metieron al camerino y allí me dormí. Cuando desperté ya tenía puestos los guantes, la pantaloneta y las botas. Ya estaba listo para pelear, y ni me di cuenta cuando me pusieron esas cosas. Yo recuerdo que subí al ring y empecé a brincotear, pero era de la pea. Le gané por decisión, pero le había dado una paliza.

“Después, cuando bajaba del cuadrilátero, se me acercó un brasileño, el mánager de Baldomiro Pinto, y me dijo:- ¡Eso Caraballo!, eso es mucho, mucho condiciones. Y yo le respondí: -¿Condiciones? ¡Si estoy en condiciones te lo mato! No ves que estoy borracho”.

La espontaneidad como virtud

Cuando se tiene un diálogo con Bernardo Caraballo y se escucha la ordenada y sabia forma como se expresa, hay que preguntarle, ineludiblemente, cuál es su nivel académico:

“Segundo de primaria”, responde él, mientras levanta su frente, ya de por sí altiva. Alguien que no sepa lo que aprendía un estudiante de segundo de primaria en aquel tiempo, tal vez preguntaría: ¿Y por qué te expresas tan bien?. “El roce, todo lo que aprendí después fue por el roce. Esa es la impronta saludada y defendida por los amigos de Caraballo. Su sabiduría popular y la espontaneidad de su expresión, difícilmente se puede aprender en un aula de estudio. El mismísimo Napoleón Perea Castro (q.e.p.d.), su amigo personal e inolvidable periodista radial, reconocía en Caraballo a un hombre preocupado por los buenos modales: hablar, comer, vestir, caminar, boxear, tratar a las demás personas. Todo con decencia y respeto. Fue esa espontaneidad la que le impidió abochornarse la noche de 1963, cuando se enfrentó a Mimun Ben Alí, en Bogotá. Antes del encuentro, el boxeador costeño quiso rendirle homenaje al presidente de Colombia, quien sin saber gran cosa de boxeo se hallaba entre las personalidades acomodadas en ring side. “Esta pelea se la dedico al señor Presidente de la República de Colombia, al doctor…al doctor…al doctor”, y se le olvidó el nombre del homenajeado y lo señalaba con el guante derecho como tratando de forzar el recuerdo. “Hombe, al man ese que está ahí…que es el presidente de todos los colombianos”. Diez días más tarde, el presidente Guillermo León Valencia lo llamó al Palacio de Nariño y alguien del gabinete le preguntó, por qué le había dicho “ese man” al primer mandatario. Caraballo le respondió con algo que Sócrates Cruz, su manejador de siempre, le había enseñado: “Mira la palabra ‘man’ no es nada malo, eso es ‘hombre’, en inglés. Claro, El Beny, no comprendía el alcance de ser el presidente de un país, ni la carga despectiva en el alma andina de esa palabra anglosajona, y Sócrates Cruz, le dijo, en broma, que si no pedía disculpas lo iban a suspender de por vida: “Hombe, qué suspender de por vida, ni qué suspender de por vida, no ves que yo soy el campeón”.

Con Zunilda, su esposa. Foto: El Tiempo.

Cuando Bernardo Caraballo habla de Zunilda, lo hace con una admiración inocultable. Con veneración, para más señas: “Yo no sé que hubiese sido de mí, como boxeador o como hombre, si Zunilda no hubiese estado en mi vida. ¿Sabes?, a pesar de estar metido en esto del boxeo, en donde a uno le llueven mujeres y le calientan el oído, a mí jamás se me pasó por la mente dejarla por ninguna otra mujer, ni por una reina de belleza. Y de reinas de belleza sabía él. 

El día que llegamos a su casa para realizar este reportaje, Zunilda estaba sentada frente a su máquina de coser, tratando de aportar a la economía familiar, mientras Beny atendía la cocina. “Soy bueno para esto”, dijo sin ningún rubor. Hay que ayudar a Zuni, porque una mano lava la otra. Y esa unión permanente les ha permitido gozar de cinco hijos, tres varones y dos hembras, y 16 nietos que se convierten en la mejor diversión dominical de los abuelos. Sólo uno de ellos, Bernardito, practicó boxeo, pero Zunilda se opuso porque ya no estaba para colocar compresas de agua caliente y árnica en los moretones de nadie. Los demás hicieron otras cosas. Sus hijos gemelos se inclinaron por el fútbol. Uno de ellos era arquero, pero imposible decir cuál porque eran idénticos. Y su otra hija Yulis del Socorro estudió economía. Pero Caraballo no sólo ha luchado para sacar a sus hijos y esposa adelante. Sus hermanos también gozaron de su bondad.

Regaló una casa a un hermano y otra a una hermana. Y colaboró para que otros hermanos adelantaran estudios profesionales: Lisandro estudió ingeniería química en Pereira; Domingo, idiomas en Medellín, y Juan, derecho. Esta solidaridad fraterna echa por tierra las especulaciones de que Beny prendía los cigarrillos con los billetes y que le costó, incluso, un pequeño incidente con Napoleón Perea: “Yo estaba tomando donde Juancho Rubio, con unos amigos, y llegó Napo, recuerda. De pronto el hombre se acerca donde mí, indignado, y me tiró una trompada. Yo la esquivé y él me tiró otra. Yo apenas le decía, ‘cálmate, Napo, cálmate’. Al día siguiente, Napoleón andaba con un pañuelo en la cara y decía que yo lo había levantado a golpes. Claro, él estaba enojado porque yo dizque no ahorraba, sino que andaba emborrachando a mis amigos.

Por eso su mensaje es ese: “Los jóvenes no deben consumir drogas, porque eso además de atentar contra su salud, atenta contra la estabilidad familiar y contra la dignidad de las personas. Así mismo, referirse a él, es hablar de un hombre locuaz, pero sincero, halagador de las mujeres y fiel a una. De alguien que, en sus bríos juveniles, se regodeaba en directo con las interpretaciones de Alci Acosta, Johnny Moré, Orlando Contreras, Rolando La Serie y otros boleristas sobresalientes de este lado del mundo, en El Príncipe, un cabaret de lujo en la zona de tolerancia de la vieja Cartagena, mientras La Campeona, una memorable mujer, famosa entre los bohemios de la ciudad, bamboleaba sus descomunales caderas por entre las mesas. En fin, hablar de Bernardo Caraballo es reconocer al hombre espontáneo que no tuvo vergüenza de pedir una cuchara en un restaurante de Pekín, porque no sabía usar los palillos cantoneses, y como nadie le atendió la solicitud, entró personalmente a la cocina y cogió el providencial utensilio. 

Coliseo Bernardo Caraballo, en Cartagena. Foto: Caracol.com

Dice: “Valió la pena aguantar golpes para que la gente lo quiera a uno y lo recuerde. Vea que en vida me rindieron el homenaje de colocar mi nombre al coliseo. Los homenajes deben rendirse en vida para que la persona muera feliz. Por eso no me arrepiento del boxeo. Es más, si naciera de nuevo, otra vez sería boxeador, sería lo que he sido siempre, sólo con una diferencia, esta vez sí sería campeón mundial”. 

In Memoriam. La gigantesca huella de Bernardo Caraballo

El pasado 20 de enero falleció, en Cartagena, a los 87 años de edad, Bernardo Caraballo, el primer boxeador colombiano que peleó por un título mundial de boxeo. Aunque no consiguió la corona abrió la senda para que otros colombianos lograran entregarle al país muchas coronas.

Bernardo Caraballo, con su entrenador, el cubano Sócrates Cruz.

Por Alberto Galvis Ramírez

Director de la Revista Olímpica y Secretario de la Academia Olímpica Colombiana.

A finales de la década de los años 50 del siglo pasado surgieron las primeras grandes figuras del boxeo colombiano en su historia, concretamente en Cartagena. Después de más de 30 años de actividades regularmente organizadas, en las calles de los barrios más pobres de la capital de Bolívar, los muchachos afrodescendientes se trenzaban a golpes mientras soñaban con ser campeones mundiales. 

Elías Lian fue el primer pegador que estuvo al borde de ganar una corona, pero en la rama aficionada, en el II Campeonato Mundial de Diamantes que se celebró en 1958, en Ciudad de México. En 1957, Lian participó también, a pesar de las dificultades económicas, pero perdió en la primera intervención.

«En aquella época no había auxilios oficiales para el incremento de los deportes. Los propios dirigentes y algunas taquillas cubrían los gastos que demandaba una movilización al interior del país o al exterior de Colombia. Entonces los dirigentes se contaban con los dedos de las manos… La Asociación Colombiana de Boxeo, Acobox, presidida por el samario Tomás Emilio Mier, hizo saber que su entidad no contaba con un solo peso para cubrir los gastos que demandaba la asistencia de Colombia al Campeonato Cinturón de Diamantes, de Seattle. Recomendaba que en Cartagena se lograra el dinero para la movilización de Lian a Estados Unidos. La entidad bolivarense era tan pobre en materia económica, que existía gracias a los aportes personales de sus escasos directivos, entre los que se recuerdan a José Manuel Zapata, Enrique Dusterdieck, Pedro Ramos, Antonio de Lavalle, Julio Pinedo Brugués, Antonio Irizarri y Luis Carlos Rodríguez.

El periodista Ignacio Amador de la Peña acompañó a Lían en esa participación y relata: «Se montó una serie de programaciones -dos semanales- en el Circo Teatro de San Diego, que produjeron para la compra dos boletos aéreos y vestimenta boxística de Elías Lian. No hubo para viáticos. Se hizo escala en la Ciudad de México el 27 de julio de 1957. Se pernoctó en el hotel Ritz de la gran metrópoli mexicana. A las 3:17 AM. del día 28, la capital azteca fue sacudida por un tremendo terremoto. Se derrumbó un piso del hotel; hubo muertos y heridos, y en la pieza de Lian y de este redactor, nadie se despertó. A las 9:05 AM. de ese 28, se partió de México hacia USA. La tragedia quedó atrás» (1).

Lian fue eliminado por el cubano Servelio Fuentes, pero quedó con las ganas de regresar el año siguiente, convencido de que podría mejorar su actuación, lo que en efecto sucedió, porque en 1958 Lian llegó hasta la final, en la cual perdió con el venezolano Enrique Tovar, en la categoría welter, por abandono.

Lian era el ídolo de los cartageneros, pero al poco tiempo empezó a serle robado tal privilegio por un simpático y dicharachero pegador afrodescendiente, quien utilizaba un estilo único en Colombia, que combinaba exagerados movimientos con el cuerpo sobre el cuadrilátero, y con la lengua por fuera de él: Bernardo Caraballo.

Caraballo era un lustrabotas que como tantos otros se metió a boxeador, y a los 18 años, cuando nadie lo conocía, dejó boquiabiertos a colombianos y venezolanos, al enfrentarse al numero uno del peso mosca, el venezolano Ramón Arias, y los dejó aún más sorprendidos, lo mismo que a las autoridades del boxeo mundial, al derrotarlo en 10 asaltos.

Caraballo en uno de sus combates con el japonés Harada.

«Un desconocido muchacho colombiano, con sólo 18 años de edad, hace su primera pelea a 10 asaltos, enfrentado nada menos que con el primer peso mosca del mundo, el venezolano Ramón Arias. Se consideró un crimen que el empresario Filemón Cañate Bernett programara ese encuentro, teniendo en cuenta el noviciado del colombiano y el largo historial pugilístico del venezolano. A pesar de la oposición que un buen sector de la prensa deportiva del Litoral Atlántico de Colombia hizo a lo que se llamó ‘desigual combate´, este se llevó a cabo en el estadio Once de Noviembre, de Cartagena, en una fresca tarde del 12 de diciembre de 1961, ante un lleno a reventar, guiado el público más que todo por la fama del ídolo de Venezuela, que presentaba uno de los palmarés más prestigiosos de pegador alguno de la América Latina, en esa oportunidad. A Ramón Arias se le quería ver en el tinglado cartagenero a como diera lugar. No importaba quién fuera su contendor, pues hacía muy largo tiempo que a la Heroica ciudad no arribaba un pugilista de los kilates del maracucho, y no podía perderse esa oportunidad. Ese ignorado muchacho colombiano, que hacía su debut como estelarista ante el número uno de los moscas del mundo, respondía al nombre de Bernardo Caraballo, quien entre los lustrabotas del barrio era conocido con el remoquete de El Venao.

«Ramón Arias cayó vencido en diez electrizantes rounds, y la noticia corrió a la velocidad de un rayo por todo el planeta. Fuera de Venezuela engendró sorpresa; dentro de la patria del inmortal Bolívar, produjo escándalo» (2).

La revancha fue solicitada de inmediato y también de inmediato aceptada por Víctor Prieto, Chico de Hierro, y José Manuel Morales, Moralito, entrenador y manejador de Caraballo. El combate se cumplió el 30 de marzo de 1962, en  el Nuevo Circo de Caracas, con árbitros y jueces venezolanos, y Caraballo gana por puntos y ampliamente. A los 19 años es incluido en el escalafón de la revista The Ring, como uno de los aspirantes al título de los pesos gallos.

Caraballo fue un auténtico fenómeno de masas, no superado por ningún otro pegador, ni siquiera por los campeones mundiales que ha tenido el país.

Además de la pelea por el título mundial, con el brasileño Eder Jofre, que reseñamos en la nota siguiente de esta edición de la REVISTA OLÍMPICA, Caraballo se paseó por cuadriláteros del mundo exhibiendo su calidad en busca de la corona, que finalmente no conquistó, pero fue suficiente para dividir la historia de nuestro boxeo en dos partes. Contra el japonés Fighting Harada disputó Caraballo por segunda vez el título de los gallos, el 3 de julio de 1967, en Tokio, y fue vencido por decisión de los jueces, no obstante haber dejado una importante impresión de su calidad.

Así reseñó años después esta pelea, Gustavo Arango, de El Universal, de Cartagena: 

«Harada tenía las de ganar. Era su país. Era su público el que gritaba su nombre en una de las tribunas. Era su público también ese amplio sector de la concurrencia que guardaba silencio muy educado y sólo aplaudía al final de cada round.

«Si la cifra dada por los organizadores de la pelea es exacta, en el Nipon Budokan Hall, diez mil novecientas noventa y seis entradas a favor del japonés y sólo cuatro en favor de Caraballo.

«En Cartagena, Colombia, aún no salía el sol. En las calles de la madrugada se veía mucha gente que giraba como mosca en torno a los dos periódicos de la ciudad y especialmente a sus teletipos, a la espera de conocer el resultado de la pelea.

«A esa misma hora también, una mujer y sus tres hijos esperaban. Rezaban y esperaban.

«Caraballo supo que estaba en el Japón en una pelea por el título y que había gente esperando que ganara, cuando un puño de Harada lo conectó en el primer asalto y lo derrumbó.

«Eso no le gustó a Caraballo para nada. Reaccionó con tal violencia, que el round en que cayó para muchos quedó empatado.

«La pelea siguió y Caraballo bailó. Se movió con su agilidad felina. Cambió guardia y a veces peleó zurdo. Se movía, se agachaba, sorprendía a Harada con la rapidez de sus manos y sus pies.

«Y Harada respondía con su obstinación de japonés, conectando algunos puños rotundos sobre el baile que tenía al frente, volviendo la cara de Caraballo algo hinchada, húmeda y amoratada.

«Pero Caraballo también conectaba. Llegaba con su brazo de lanza hasta la cara de piedra del japonés.

«La pelea fue la primera por título mundial en la historia, que quedaba con siete rounds empatados. Se dieron que da miedo.

«Al final llegó el momento de escuchar el resultado. Los rostros de piedra de los japoneses se miraban asustados. Los cuatro colombianos que lo acompañaban, el embajador, el cónsul, Camilo Morales y Sócrates Cruz, gritaban eufóricos y sudorosos. Le decían a Caraballo `¡ganamos!’, y estaban convencidos de que habían ganado, hasta que el presentador leyó la decisión y el árbitro levantó la mano de Fighting Harada […]  `Yo le gané a él. Lo partí en tres partes. Las dos cejas y el pómulo. Esa pelea me la quitaron. A mi él sólo me abrió una ceja’.

«Bernardo Caraballo se acercó para mostrar la cicatriz, pero no recuerda en qué ojo era. Al final cree recordar que fue el izquierdo, y una leve rayita, una cicatriz invisible es lo único que le queda de los puños de Masahiko Fighting Harada.

«Pero Caraballo no recuerda ese episodio con rabia. Recuerda mas bien lo feliz que terminó. Cuando el juez levantó la mano de Harada, el mismo Caraballo buscó al japonés y también se la levantó. `Yo le levanté la mano, sentí emoción, bastante alegría’.

«El japonés devolvió la atención visitándolo más tarde en el camerino. `Me dijo que yo era muy buen boxeador, que tenía bastante rapidez de piernas y de manos'(16).

A Jofre y Harada se unen dos colombianos que fueron los únicos que pudieron vencer a Caraballo, en su vida. Fueron Orlando Jiménez, de Cartagena, el 10 de octubre de 1969, y el bogotano Miguel Espinosa, el 23 de noviembre de 1971, en Bogotá.

Como profesional, Caraballo hizo 124 peleas, ganó 111, 35 por K.O.; empató 3 y perdió 10. Después del retiro entró a trabajar a Colpuertos, empresa con la cual aseguró un futuro decoroso para él y para su familia.

Aparte de Caraballo, Colombia tenía tres pegadores más que en la misma década escalaron posiciones en busca de la oportunidad de una pelea por el título mundial. El 15 de mayo de 1965, en Caracas, Mario Rossito se enfrentó con el campeón del peso welter ligero, el venezolano Carlos Morocho Hernández, y perdió por nocaut, en el cuarto asalto.

Antonio Mochila Herrera -quien salvó el honor colombiano en la recordada noche de El Campín el 27 de noviembre de 1964, al derrotar al brasileño Sebastiao Nascimento, campeón de Suramérica- también peleó contra un monarca mundial, aunque no por el título, el 14 de diciembre de 1967, en Los Ángeles. Fue ante Raúl Rojas, en la división de los plumas, a 15 asaltos, y también cayó derrotado por puntos.

Por último, Enrique Higgins, perdió ante el mismo pegador el 28 de marzo de 1968, en Los Angeles, por puntos.

«No exageremos. La historia comienza», escribía el periodista Melanio Porto Ariza,  después del combate de Caraballo y Jofre. Y así fue. Con Caraballo, finalmente malogrado, se dividió la historia del boxeo profesional colombiano, porque se comprobó que los pegadores nuestros ya estaban a la altura de los mejores del mundo. El primero que alcanzó la esquiva primera  corona de boxeo para Colombia fue Antonio Cervantes, Kid Pambelé, quien conquistó el título de los welter junior, el 28 de octubre de 1972, en Ciudad de Panamá.

(1) y (2) Ignacio Amador de la Peña, libro Luces sobre el ring.

(3) Gustavo Arango, El Universal, de Cartagena, 6 de julio de 1992.

La Comisión de Atletas realizó actividades de aprendizaje

Durante los I Juegos Panamericanos Cali Valle 2021, en el hotel Spiwak, de Cali se instaló un punto de encuentro de la Comisión de Atletas del Comité Olímpico Colombiano, con el apoyo de la Dirección Académica. Este espacio fue diseñado para que los deportistas colombianos participantes en los Juegos pudieran conocer acerca del olimpismo, la comisión de atletas y la violencia en el deporte, en espacios de interacción, con la presencia también de deportistas de diferentes delegaciones. Fueron actividades lúdicas que les permitieron reforzar aún más sus conocimientos frente al movimiento Olímpico, a través de los juegos centrados en los valores Olímpicos, mediante diversión e información.

La participación de los atletas  de Colombia, México, Brasil y Chile, entre otros, fue un aporte importante para el cumplimiento de los objetivos de la jornada,  que dejó ver que no hay barreras de lenguaje, cuando se gira en torno al trabajo en equipo y al juego.

Los temas abordados durante el desarrollo de las actividades a lo largo de la semana estuvieron enmarcados en los temas educativos del olimpismo:

Experimentar la alegría del esfuerzo a través del deporte y la actividad física.

Aprender a jugar limpio

Respetar a uno mismo, a los demás y al entorno.

Dar lo mejor de uno mismo, aspirando a la excelencia

Vivir en armonía y equilibrio: cuerpo, voluntad y mente

Así mismo, el Ministerio del deporte estuvo acompañando las diferentes jornadas, con temas de salud mental en los atletas y violencia en los momentos de entrenamiento y competencia 

El equipo de lucha, haciendo honor a estos cinco temas, logró armar la torre de equilibrio, luego de tres intentos fallidos, tras identificar fortalezas en cada uno de ellos y lograr una cohesión de equipo y una comunicación asertiva para alcanzar el objetivo de armar la torre.

Dentro de estas actividades de gamificación, aplicadas a la socialización de los temas educativos del olimpismo se propusieron diferentes juegos de reto tanto individual como grupal.

El tangram se trabajó en equipo, hasta lograr el primero que armara la figura, para luego ir cambiando las figuras propuestas.

Torres de madera. Por medio de maderas de colores se colocan cartas para armar la figura que se representa en la carta, respetando el orden de los colores y la secuencia que se presentan en cada una de ellas.

Agilízate, juegos de velocidad mental y agudeza visual, en los cuales los atletas evaluaban su concentración y capacidad de reacción frente a constantes cambios de objetivos.

Suspend, juego de equilibrio, que consiste en armar una torre en suspensión, evitando que se caigan las fichas de los demás y sin ir hacer trampas a los compañeros que siguen.

Análisis. La necesidad de ser agradecidos

Estas son algunas reflexiones dirigidas a los atletas, en relación con la obligación de agradecer  siempre a quienes los han apoyado, para conquistar la gloria deportiva y con ella, el éxito personal.

Efraín Forero Triviño.

Por Williams Viera

Periodista, desde Estados Unidos.

La gratitud en el género humano es algo que a través de la historia no se percibe en la mayoría de los deportistas, especialmente entre los colombianos, a excepción de los ciclistas de ruta que sorprenden después de finalizar una extenuante etapa en la que sufrieron y sintieron que agonizaban debido a los intensos dolores provocados por una caída, por las afecciones en la espalda o en las rodillas que no paran de crujir por culpa de las tendinitis registradas durante la competencia.

Durante años, debido a la radio, se escuchan las palabras de los pedalistas, sin editar, como se acostumbra en la televisión o en las redes sociales que se convirtieron en verdaderas cloacas modernas.

En los archivos sonoros de Caracol y de RCN se encuentran verdaderas reliquias con las voces de Efraín El Zipa Forero Triviño, de Carlos La Bruja Montoya, de Ramón Hoyos Vallejo, de Martín Cochise Rodríguez, de Javier Amado El Ñato Suárez, de José Patrocinio Jiménez, de Alfonso Flórez, de Rafael Antonio Niño, de Miguel Samacá, de Álvaro Pachón, de Luis Alberto Herrera y de Fabio Parra, sólo por mencionar algunas. Si se escucha con cuidado cada grabación, el discurso parece ser el mismo con tonalidades diferentes.

“Un saludo pa’ mi ‘apá’ y pa’ mi amá’”; gracias a la tienda de don José, en Zipaquirá, por apoyarme”; “gracias a la fábrica de gaseosas en la que trabajo”, dijo El Indomable Zipa en la emisora Nueva Granada, por la que transmitía Carlos Arturo Rueda los detalles de la primera Vuelta a Colombia.

Por aquellos días de 1951 se contaba que un año antes, El Zipa, de 20 años de edad, en solitario, había realizado una travesía desde Bogotá hasta Manizales en bicicleta y que la hizo al cruzar el Páramo de Letras en su ‘cicla’, que tenía ruedas con neumáticos balón 26 x 2.125 que saltaban y se estrellaban en el agreste terreno.

La leyenda urbana dice que aquella ascensión descomunal de 83 kilómetros que empieza en las orillas del Magdalena, a 500 metros sobre el nivel del mar, hasta las cumbres cercanas al Nevado del Ruiz, a 3.760 metros de altitud, fue realizada por El Indomable Zipa entre senderos de tierra, rocas y lodo. Después descendió otros 30 kilómetros, hacia Manizales, ciudad a la que llegó por la noche, en donde fue recibido como héroe.

“Un ciclista de otro mundo. Efraín El Zipa Forero se detuvo en un puesto a la vera del camino y se tomó dos tazas de aguapanela con queso, para recuperar fuerzas, y luego se bañó en una quebrada con lo que se quitó el polvo de la carretera, antes de llegar a Manizales. Él le agradeció a la señora que le regaló aquel alimento”, en un aparte de la nota que publicó el diario La Patria, por aquel acontecimiento.

Jaime Aparicio Rodewalt.

Otro momento

Sin que nadie lo supiera se había iniciado la mercadotecnia en Colombia a través del agradecimiento. Meses después, Jaime Aparicio Rodewaldt, primer atleta colombiano en colgarse una medalla de oro en los I Juegos Panamericanos que se realizaron en Buenos Aires, Argentina, el miércoles 28 de febrero de 1951, logró la marca de 53.4 segundos, en los 400 metros vallas, en el estadio Antonio Vespucio Liberti y cuando levantó los brazos en la meta, dijo: “A veces volteo al cielo, sonrío y digo, ‘Yo sé que fuiste Tú’. ¡Gracias Dios!”.

Y después de aquellas palabras, nadie agradeció el esfuerzo de las entidades que daban su apoyo, tanto en lo individual como en lo colectivo, en el momento de participar en un certamen nacional o internacional.

Un asunto de cultura

Si se revisan viejas grabaciones de eventos transmitidos o las más recientes se encuentra que el deportista colombiano, en el instante de gloria, olvida a los patrocinadores o a las personas que los hacen crecer, hasta convertirlos en referentes de la disciplina que practican en una clara demostración de “ingratitud, que es la hija de la soberbia”, como diría Miguel de Cervantes Saavedra, autor de El Quijote.

Y los ejemplos sobran cuando se registran las derrotas. Las crónicas en los diarios dan a conocer las impertinencias de los deportistas al igual que en la radio o en los noticieros de la televisión mientras que en las redes sociales se les ve y se les escucha creyéndose muy por encima de los demás, es decir, soberbios e incapaces de ser agradecidos, aun con Dios, de quien se dice que existe; pero Él no tiene ninguna prisa en hacerlo saber.

José Carpintero, sociólogo español radicado en Cali, sobre la ingratitud del deportista, dice, “Es un asunto de cultura o de ADN. El género humano es así.  Es uno de los sentimientos más desagradables que puede reflejar cualquier persona. Esto es muy común en el deportista, pero también se ve en otras esferas de la humanidad”.

Lucas Paquetá. Foto Caracol TV.

Sin embargo…

Como van las cosas, nada es más difícil que la gratitud. En el panorama nacional lo contrario es el pan diario o es la cultura o el ADN que tenemos los colombianos.

Sin embargo hay que establecer algunas diferencias notables. Lucas Paquetá, volante de la Selección Brasil y del Olympique de Lyon, sorprendió al mundo con algo que nadie esperaba.

“Reinaldo Rueda, técnico de Colombia, fue una persona que cambió mi vida. Él me puso a jugar, apostó por mí y le agradezco mucho esa oportunidad en el Flamengo de Río de Janeiro, en el 2017, en una época difícil para los jóvenes formados en el club”, dijo Paquetá.

No basta con ser agradecido, sino que es indispensable. Los deportistas, sean de élite o los que apenas empiezan, en Estados Unidos expresan su agradecimiento a quienes los preparan, a las compañías que los patrocinan y, obviamente, a las entidades oficiales que les proporcionan lo necesario para llegar a la cima. 

Esa manera de ser la asimilan desde la época en que están en la escuela debido al mensaje de los docentes, quienes recalcan que para pedir algo deben anteponer “please”. Es decir: “por favor”. Y también, agradecer. Y lo hacen, con “thank you” que se convierte en un coro uniforme: “Gracias”.

Muhammad Alí. Foto: Antena 2.

Uno de esos ejemplos fue el boxeador Muhammad Alí, quien nunca olvidó que Joe Martín desempeñó un papel, aunque mínimo, en su ascenso a la fama. Martín le enseñó a boxear, lo pulió y lo convenció a subirse al avión que llevaría a la delegación estadounidense a los Juegos Olímpicos de Roma de 1960. “Si bien Angelo Dundee fue quien me preparó para los grandes combates que tuve como boxeador profesional. Martín ocupa un lugar en mi corazón. Me convenció de subirme a un avión luego de conversar durante dos horas en el Central Park en Louisville”, dijo Alí, el hijo más famoso de Kentucky.

Pero hay más del hombre que se opuso a su reclutamiento por parte de las fuerzas armadas de su país durante la guerra de Vietnam y la anécdota la contó la velocista Wilma Rudolph, quien fue la reina de los Juegos de Roma, por los oros conquistados en 100, 200 y 4×100 metros, en la pista del Estadio Olímpico.

Ella y Cassius Clay, así se llamaba él antes de cambiarse el nombre, estuvieron a punto de tener un romance y por ello, Wilma contó una anécdota. “Nunca perdió la oportunidad de gritar que era campeón olímpico. Estaba orgulloso de sí mismo, pero igualmente de su país. Se pavoneaba por el pueblo con su medalla de oro puesta. Nunca se la quitaba. Dormía con ella y nos decía que todo se lo agradecía a Joe Martín, por convencerlo de subirse a un avión para ir a Roma”.

María Isabel Urrutia.

Un asunto de ADN

El hecho que un deportista o una persona como usted o quien escribe estas líneas, sea agradecido, habla bien del corazón y hace que su corazón hable.

O si no que lo diga Cristiano Ronaldo. Él no olvida y siempre agradece a Edna, una joven que trabajaba en un restaurante de comida rápida en Lisboa, Portugal.

“Ahora que soy famoso en el fútbol quiero encontrar a Edna y a sus compañeras que nos daban de comer, gratis, a mí y a mis compañeros del Sporting. Le quiero agradecer porque me alimentó cuando tenía hambre. Eso, una persona nunca debe olvidarlo”, dijo Ronaldo, en un reportaje para la televisión estadounidense.

Otro detalle. Lionel Messi, Gabriela Sabatini, Emanuel Ginóbili y Paula Pareto, entre otros atletas, entrenadores y ex deportistas argentinos, en un video enviaron un mensaje de esperanza y agradecimiento para todos aquellos que luchan contra la pandemia. Los profesionales de la medicina consideraron aquella actitud como “un lindo gesto”.

Un mensaje

Sin duda que el mensaje de Jáder Maza, jugador monteriano y al servicio del Envigado FC, sorprendió al deporte colombiano en el momento en que dijo, “recuerdo mucho al profesor Pablo López, de Montería. Él me fundamentó en mi proceso de formación como jugador y como persona integral”.

Aquellas palabras demostraron que se pueden contar con los dedos de las manos los deportistas que agradecen a la gente que los ayuda a conseguir sus objetivos y que los acompañan en el camino, en lo bueno y en lo malo.

Y para no ir muy lejos, la atleta Norfalia Carabalí y la pesista María Isabel Urrutia dedicaban sus éxitos, cada vez que eran entrevistadas por sus logros, en primer lugar, al Comité Olímpico Colombiano, por su apoyo incondicional y luego analizaban cómo había sido cada prueba en la que competían.

En el ambiente, sin embargo, aún se escucha a Martín Emilio Cochise Rodríguez cuando decía: “Compre pilas Varta y apoye el ciclismo colombiano”; lo curioso del caso es que esa empresa patrocinó al equipo profesional de fútbol de Manizales y ninguno de sus jugadores o directivos, cada vez que eran entrevistados en la radio, hacían alusión al sponsor, para que sus ejecutivos se sintieran satisfechos por haberlos apoyado. 

Para cerrar un frase pronunciada por John F. Kennedy, el trigésimo quinto presidente de Estados Unidos: “Siempre hay que encontrar el tiempo, para agradecer a las personas que hacen una diferencia en nuestras vidas”.

Filosofía. Mujer, educación y democracia (II)

La autoridad del maestro, del autor, la fuerza de la tradición, las costumbres y demás elementos que nutren los idearios propios de los pueblos, sus creencias tienen la doble posibilidad de convertirse en condiciones propias del progreso o en rémoras que lo obstruyen.

Foto: La Tercera.

Fabio Navarro Pasquali

Filósofo Universidad Nacional, Abogado Universidad Libre.

Educación y ciudadanía

La educación debe necesariamente recalar en los elementos sobre los cuales construir ciudadanía y consecuencialmente democracia y para ello debe, necesariamente, dar prioridad a la autenticidad de la enseñanza, dejando los aspectos prácticos al nivel propio de la evolución educativa, es decir, el camino de lo auténtico develará los aspectos prácticos que hayan de tenerse en cuenta por parte del maestro en la interacción con el alumno.

En ese punto deben tenerse en cuenta, sin lugar a dudas, las expresiones sobre las cuales gravita la educación y que hacen de dicho proceso el escenario en el cual confluyen la tradición culturalmente señalada y afirmada, y de la cual se pretende en múltiples casos recabar el concepto supremo de autoridad académica.

La autoridad del maestro, del autor, la fuerza de la tradición, las costumbres y demás elementos que nutren los idearios propios de los pueblos, sus creencias tienen la doble posibilidad de convertirse en condiciones propias del progreso o en rémoras que lo obstruyen.

Para enfrentar tal dilema, que resulta ser de máxima consideración en el desarrollo de la educación como proceso deberá necesariamente el maestro evaluar las condiciones adecuadas para privilegiar uno de los extremos en conflicto.

Para ello deberá ponderar con suficiencia las condiciones implícitas y explícitas de cada uno de los factores confrontados, esto es, la tradición, su peso específico y los desafíos de la modernidad con sus avatares; analizar el momento histórico de la toma de su decisión, y la fundamentación suficientemente aclaratoria del por qué inclina su privilegio decisorio en una u otra dirección. El estudiante deberá conocer y seguir todo el proceso de pensamiento del maestro y avalarlo, si fuere el caso, o establecer los parámetros de su crítica en profundidad.

Debe aclararse que no es un proceso sencillo. El maestro afirmado sobre su experiencia y conocimiento incide en las decisiones respecto de los juicios de valor que sus estudiantes tracen en uno u otro sentido. Al momento de tomar una decisión y haberse equivocado en la ponderación valorativa de uno de los extremos dilemáticos habrá no solo gestado su propia equivocación, sino que esta hace tránsito al discurrir cotidiano de sus estudiantes.

La complejidad del problema resulta ser mayor, si apreciamos que no solo se trata de analizar un evento cualquiera, sino que se trata de observarlo y entenderlo en contexto, es decir, asumir que tienen una raigambre cultural, unos anclajes sociales y por ello su manifestación y presencia en el entorno popular.

¿Rigidez o flexibilidad?

Rigidez o flexibilidad, otro dilema que aparece en el curso de ese proceso educador. Es decir, atenerse a la tradición o variar sustancialmente las apreciaciones y conceptos en favor de unas nuevas posturas o de unas posturas que tradicionalmente se han manifestado como sustancialmente afectas al cambio de enfoque educativo, social, político, etc.

Deben sostenerse los elementos propios de la tradición sobre los cuales se puedan articular los cambios que el diario vivir de los pueblos así requiera. ¿Pero, cómo identificar tales elementos culturales en ese abigarrado entorno? ¿Cómo destacar sus personajes sin el menoscabo del paso del tiempo que puede hacer de ellos simples títeres de la historia? ¿Cómo entender sin el autoritarismo de una moral impuesta, qué conducta de los ciudadanos puede elevarse a rango de ley universal? Y finalmente ¿Cómo hacer para que esa ley universal no sea un proceso de homogenización de identidades sino que sea el lugar de la multiplicidad, identitaria de la unidad donde no se agotan esas identidades sino que ocupan su propio lugar.

Educación, formación, ciudadana y democracia

La educación, como proceso de formación ciudadana, en atención a la construcción de democracia ha de atenerse entonces al rígido proceso de la formación en valores que debe conducir a entender y practicar con la suficiente flexibilidad las diferencias entre los seres humanos, sus propias deficiencias, pero también sus aprontes y aportes culturales en términos de construcción social.

Ese reconocimiento del otro es un volver al otro deslegitimado y recomponerlo a él, en tanto nos recomponemos nosotros ante él. No es un proceso en el cual una de las partes “reconoce” al la otra como parte de una relación no biunívoca, sino que termina siendo una impostura que mantiene las relaciones en los términos ya dados, es decir, un alguien que desde su lugar social dice reconocer a quienes han sido históricamente invisibilizados.

Surge entonces la pregunta por el ser humano, y henos de vuelta a Hoyos:

“Pero esta pregunta por la verdad del ser, que es precisamente la que define al ser humano, a su existir en cuanto Dasein, se ha olvidado desde hace mucho, desde los orígenes de la filosofía como ciencia primera en Grecia. Al ser olvidada ha perdido sentido, se la considera no pertinente, no útil, no necesaria para el hombre contemporáneo, cuyo sentido de ser es cada vez el de la ciencia , la técnica , la tecnología y la innovación. Términos de una lógica lineal que no requiere ser referida a la sociedad.” (Hoyos, 2007, p.22).

¿Resignificar al ser humano es entonces el escenario propio de la educación en términos de formación de ciudadanos, multitud que deviene potencia constitutiva en los mejores términos de Spinoza en el Tractatus Theologicus Políticus?

Resignificar al ser humano en términos de la educación significa no quedarse en el escenario teórico de la enseñanza, sino que debe asumirse el gran contexto en el cual sin lugar a dudas la práctica adquiere sentido profundo. Si se mantiene la propuesta inicial en términos de la triada educación – ciudadanía – democracia, esta última deviene como el ejercicio reiterado del proceso descrito en tanto resultado, pero también como su insumo fundamental, es decir, para que ella sea el resultado debe ser también la propuesta.

Esto lleva a pensar que el maestro en su pretensión formadora no solo debe contemplar el despejar de sombras el camino de su estudiante, sino que habrá de entender que a través de él es posible develar las sombras que acompañan el entorno de aquel que le escucha, pero también las propias porque en ese proceso así descrito, el estudiante, no es uno sino muchos incluyendo al maestro.

Maestro o maestra y estudiantes no son fragmentos de una realidad desolada, atomizada sino que constituyen el entorno sustancial en el cual se construyen mutuamente.

Volver a lo humano

Pregunta que puede pasar por insensata ¿Cómo es posible pensar en un volver a lo humano si ni siquiera supimos que nos habíamos ido? ¿En qué momento la palabra, nuestra palabra dejo de ser el espacio de la intersubjetividad, del acercamiento, de la posibilidad de construirse, diferenciarse, sentirse auténtico, autónomo, no medible, no técnica ni tecnológicamente posible en términos de un alto rendimiento valorado competitivamente?

Es posible acercarse a una respuesta si se piensa en una educación que no alcanza para todos o que si alcanza se funda en el monólogo de la tristeza o del saber competitivo no solidario, ajeno a los silencios de quienes no pueden apropiárselo y lo ven como el adorno ilustrado, displicente, de palabra vertical no horizontal que no teje espacios sociales porque no los entiende.

“(…) Husserl era consciente del significado de la comunicación humana para restaurar el sentido auténtico de lo humano, que también para él, así su fenomenología trascendental se quedara rezagada en ese punto decisivo, solo se realiza a partir de la intersubjetividad.” (Hoyos, 2007, p.68).

Esa intersubjetividad dada en el escenario de la palabra, de la comunicación surge como presupuesto de nuevos paradigmas que asumen más allá de la centralidad de la razón a la comunicación:

“Por ello podemos decir que el cambio de paradigma es la detrascendentalización de la razón. Ya no se trata de preguntar por las condiciones de posibilidad del conocimiento a partir de la autorreflexión sobre una razón que constituye, sino que se intenta reconstruir las distintas formas de conocer y de actuar comunicativamente en el mundo de la vida.” (Hoyos, 2007, p.72).

Conclusiones

A lo largo, a través y en favor de la triada educación– ciudadanía – democracia, debemos anotar que la comunicación es elemento y condición que la hace posible. A contrario sensu, no es posible siquiera suponer una democracia en la que el silencio sea el mérito atribuible al ciudadano “ejemplar”.

Una democracia en silencio es el colofón de una educación vacua y sin sentido, de una enseñanza en la que las ciencias, que tienen como objeto de reflexión al ser humano, han sido relegadas y sometidas a estigmatización.

No es posible pensar una democracia que no tenga como línea transversal el ejercicio de la igualdad como derecho que hace posible la reivindicación de otros tantos, en el horizonte ciudadano. Entender las diferencias, es aceptar la existencia del otro u otra que piensa y siente distinto, sin que por ello se pierda el sentido crítico en cuyo ejercicio es posible tal construcción democrática.

La formación en valores y el diálogo permanente, deben ser entendidos como elementos consustanciales de todo proceso educativo, es decir, la educación como proceso democrático en el cual se privilegien, en consonancia, escenarios de igualdad y libertad.

La escuela como lugar de recepción del discurso igualitario en el cual pluralismo y multiculturalismo, siguiendo el pensamiento de Añón en el texto Igualdad, diferencias y desigualdades, sean la teoría y la práctica más importante a desarrollar por el ciudadano, en nuestro caso por niños y niñas que desde ese lugar primario nutren los procesos sociales.

Para concluir, es necesario dejar en claro que toda reflexión sobre la mujer atraviesa necesariamente el conjunto social, cultural y político del cual ella es parte sustancial.

Pensar a la mujer supone hacerlo entendiendo su propio lugar de producción, es decir, más allá de la descripción apasionada del poeta, que también tiene su lugar, están los derechos políticos, jurídicos, económicos, sociales y culturales de los cuales tiene que apersonarse y dar cuenta en el día a día de su existencia y en los roles que desempeña.

Referencias Bibliográficas

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ARIAS LONDOÑO, Melba. Derechos humanos de la mujer, del niño y del adolescente. Santafé de Bogotá, 1996.

HOYOS VÁSQUEZ, Guillermo. SERNA ARANGO, Julián. GUTIÉRREZ RUIZ, Elio Fabio. Borradores para una filosofía de la educación. Bogotá, D.C., Siglo del Hombre Editores, 2007.

HOYOS VÁSQUEZ, Guillermo. Las ciencias necesitan de las humanidades y las artes. Innovación y Ciencia. Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia, Vól. XVII, No 3. Bogotá, D.C., 2010.

LACLAU, E. y MOUFFE, Ch. Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2006.

RUIZ PATIÑO, Jorge. La política del Sport. Élites y deporte en la construcción 11 de la nación colombiana. 1903 – 1925. Bogotá, D.C., PUJ, La Carreta Editores, 2010.

GAVIRIA, Carlos. Sentencia de Constitucionalidad 022/96. Corte Constitucional Colombiana. Constitución Política de Colombia. Bogotá, D.C., Legis, 1996.

La filosofía: una experiencia deportiva en las pesas olímpicas 

El deporte en Colombia se convierte en un medio de ascenso social, que busca estratificarse en una sociedad desigual de oportunidades, lo que hace que, para el deportista, el deporte represente, una puerta de vinculación al sector económico, cediéndole mejor calidad de vida.  

Por Ingrid Vallejo

Ms.C Metodología del entrenamiento deportivo UCCFD Manuel Fajardo, de Cuba. Esp. Periodismo Deportivo. Profesional en Deporte. Docente investigadora. Grupo de investigación EDUCAR 2030 IU Escuela Nacional del Deporte

Construcción y pensamiento del cuerpo.

¿El deporte te llevó a estudiar filosofía? No, contesta Gustavo Castro Imitola, aspirante a la titulación en filosofía, quien ya se desempeña como docente de ética y filosofía en la Institución Educativa Nuevo Colegio María Montessori de Soledad 2000, en el municipio de Soledad, Atlántico. Gustavo, en sus experiencias hace una simbiosis, entre la filosofía y el deporte, ya que también fue pesista atlanticense y actual juez internacional del equipo oficial nacional de jueces, para los I Juegos Panamericanos Junior Cali Valle 2021, que se están realizando en la ciudad de Santiago de Cali y sedes del Valle. 

Resalta Gustavo: “Las experiencias de lo aprendido, brindó responsabilidades en la enseñanza de la técnica, a jóvenes que apenas se estaban incorporando a la práctica deportiva de las pesas olímpicas”; esto, debido a que Luis Carlos Arrieta, actual entrenador de la selección nacional del equipo mayores, preparaba a sus pesistas en la escuela de formación que nacía en ese momento y que aún se mantiene vigente, ya que su objetivo era disponer de la preparación teórica–intelectual de sus pesistas, como dinámica pedagógica y formativa. Gustavo menciona que: “El levantamiento de pesas se fue convirtiendo en un proyecto de vida, en una construcción de identidad a través del deporte, con la intención de ser deportista de alto rendimiento”. Estas experiencias deportivas lo llevaron a ser hoy docente en filosofía, abstraer que existe una sociedad culturalmente carente cuando se cree “quien cuida la cultura del cuerpo, descuida la cultura intelectual”. Se entiende así, la concepción del cuerpo como un resultado del dualismo, un cuerpo dividido y opuesto, como diría Gustavo, “creer que hay dos dimensiones humanas, por un lado, la mente y por otro el cuerpo”. Si bien, la antigua Grecia ha sido una de las culturas filosóficas más enriquecidas con posturas del pensamiento acerca del cuerpo, y esto, deja clara, una vasta reflexión hacia lo que simboliza y representa el cuerpo humano. Fuera y dentro del deporte es importante identificar, que la cultura del cuerpo va más allá de un resultado deportivo, por lo tanto, explica que a través del cuerpo se logra interpretar el juicio de un individuo. Los alcances de un logro honesto, en términos de salud, se armonizan en su forma, disposición y funcionalidad. El cuerpo musculoso o definido, para los griegos representaba la belleza, la integración del joven en la sociedad, y distinción del sexo masculino y femenino. A pesar de las diferentes corrientes filosóficas, Aristóteles nos acerca a entender el cuerpo como un todo, en el cual la concepción de dicho cuerpo no es dividida. Esta última concepción del cuerpo se ve integrada en la preparación deportiva que recibe todo deportista que busca resultados deportivos, expresando valores determinantes, como disciplina, autocuidado, respeto, perseverancia, voluntad, resiliencia y heroísmo. Por lo tanto, en el deporte competitivo, la dicotomía del cuerpo implica un desbalance en la formación y preparación de los atletas, resultado de privación psíquica y emocional o intelectual. 

Gustavo Castro Imitola.

Normatividad, ética y otras perspectivas

El deporte de alto rendimiento incorpora ciencias transversales para la preparación de un deportista integral. Sin embargo, su dimensión humana no se define por el seguimiento de las normas, sino, por la problematización del pensamiento crítico. Para Gustavo, los deportistas son seres políticos, y, como tales, la norma establecida, aunque esté legalizada no necesariamente significa que la norma sea buena, porque existe una consciencia propia de concebir el mundo que los rodea (el deporte) y el que gira en su entorno de desarrollo. La academia ha desarrollado investigaciones de modelos pedagógicos para caracterizar y profundizar cuáles son las estrategias y estructuras que refleja el deporte competitivo o de altos logros. Como efecto presta más atención a los modelos de educación conductual y poco a los modelos educativos constructivistas dentro de la práctica deportiva, lo que conduce a que el deportista pierda autonomía como ser político. A esto Gustavo lo denomina “una ética heterónoma a la que les es impuesta y no ética autónoma”, por lo que agrega, “la adaptación al sistema debe ser en colectivo, pero autónoma”. Hace hincapié: “el deportista debe desarrollar la ética autónoma, por los compromisos que tiene y por los objetivos que quiere alcanzar en su disciplina, pero no por la ética que el medio le impone”, de manera que el deportista representa en la sociedad, un ser humano simbólico, que retribuye a todas las esferas de una sociedad, que desde su práctica y hacer deportivo gestiona emociones, conductas, valores, economía, pensamiento y educación, entre otras citas que se queden en el camino. 

El deporte entendido como fenómeno social reivindica los nuevos conocimientos a través de la experiencia práctica, planteando lo teórico a una praxis y de ésta, a una nueva experiencia, si bien, Paulo Freire se refería a este concepto en términos de una educación de igual a igual, que se manifiesta de forma horizontal y no vertical, cuando se trata de enlazar la coyuntura del ser político a un sistema educativo que permea culturas, valores y la constitución de un ser humano integral. Por lo tanto, para Gustavo, el deporte en Colombia se convierte en un medio de ascenso social, que busca estratificarse en una sociedad desigual de oportunidades, lo que hace que, para el deportista, el deporte represente, una puerta de vinculación al sector económico, cediéndole mejor calidad de vida.  

Es de precisar, que la obediencia ciega a la normatividad, es negativa, porque no deja de ser un estado autoritario, lo que el pensamiento crítico y reflexivo aproxima a aprender a convivir en un mundo polarizado, cambiante y diverso, invitando a ser seres humanos más empáticos, compasivos y solidarios, valores éticos que favorecen para la congregación de todos en hermandad, sin distinción de color, nación, religión o pensamiento. Es así, como el arte de pensar delibera en el deporte, un compromiso autónomo y consciente a la confabulación de los valores olímpicos, fomentando la participación activa y accesible para todos. 

Investigación. Evaluación del Escolar Antioqueño 

Esta evaluación es la fase I de un programa que permitirá la caracterización, percentilización y determinación de las características mencionadas para definir programas de enriquecimiento motriz (percentiles bajos) detección temprana de talentos deportivos (percentiles alto) y sistema de vigilancia epidemiológica de factores de riesgo para enfermedades crónicas desde temprana edad. Resumen de ponencia presentada en el X Congreso Internacional de Ciencias del Deporte, realizado por la Dirección Académica del Comité Olímpico Colombiano, los días 27, 28 y 29 de octubre de 2021.

Foto: Liga Antioqueña de Fútbol.

Por Mario Andrés Quintero Velásquez, Oscar Mario Cardona Arenas, Felipe Eduardo Marino Isaza, Olga Quiroz Bastidas y Juan Fernando Saldarriaga.

Resumen 

Objetivo: el propósito general del escolar antioqueño es caracterizar física, antropométrica y socialmente al grupo de 6 a 14 años, del departamento de Antioquia.

Objective: the general purpose of the Escolar Antioqueño is to characterize physically, anthropometrically and socially the group of 6 to 14 years of the department of Antioquia.

Metodología: estudio observacional tipo Cross-Sectional. La variable resultado principal será el nivel de condición física estimada (Outcome primario). Se considera como la primera fase de un sistema de caracterización de pruebas físicas, antropométricas nutricionales y psicosociales de los niños y niñas de 6 a 14 años en el departamento de Antioquia.

Methodology: cross-sectional type observational study. The main outcome variable will be the estimated fitness level (Primary Outcome). It is considered as the first phase of a characterization system of physical, anthropometric, nutritional and psychosocial tests of boys and girls from 6 to 14 years old in the department of Antioquia.

The sample was determined with the minimum threshold for the realization of percentile tables by age and sex. A value of 280 individuals per age group was estimated as follows: age groups from 6 to 14 years, sex: male and female. For a primary sample of 5.040 individuals.

La muestra se determinó con el umbral mínimo para la realización de tablas de percentiles por edad y sexo. Se estimó un valor de 280 individuos por grupo de edad así: grupos de edad de 6 a 14 años, sexo: masculino y femenino. Para una muestra primaria de 5.040 individuos.

Resultados: el total de individuos evaluados en el departamento de Antioquia fueron 5.683. Todos los evaluados fueron escolarizados. Se priorizó el Valle del Aburra debido a que esta área representa el mayor número de habitantes en el departamento. La evaluación se llevó a cabo  en treinta municipios del departamento de Antioquia, representando a cada una de las nueve subregiones. El periodo de recolección de datos comprende los años 2017 al 2019.

Results: the total number of individuals evaluated in the department of Antioquia was 5683. All those evaluated were educated. The Aburra Valley was prioritized because this area represents the largest number of inhabitants in the department. The evaluation was carried out in thirty municipalities of the department of Antioquia, representing each of the nine sub regions. The data collection period includes the years 2017 to 2019.

Conclusiones: Esta evaluación es la fase I de un programa que permitirá la caracterización, percentilización y determinación de las características mencionadas para definir programas de enriquecimiento motriz (percentiles bajos) detección temprana de talentos deportivos (percentiles alto) y sistema de vigilancia epidemiológica de factores de riesgo para enfermedades crónicas desde temprana edad. 

Conclusions: this evaluation is phase I of a program that will allow the characterization, percentilization and determination of the aforementioned characteristics to define motor enrichment programs (low percentiles), early detection of sports talents (high percentiles) and an epidemiological surveillance system for performance factors. Risk for chronic diseases from an early age.

Palabras clave: pruebas físicas, evaluación nutricional, actividad física, sobrepeso y obesidad

Key words: physical activity, fitness test, nutritional evaluation

Agradecimientos: al grupo de trabajo de medicina deportiva de Indeportes Antioquia (María Mercedes Becerra, Daniel Londoño, Diego Jaramillo y Adriana García) y al grupo de trabajo de la subgerencia de Fomento y desarrollo deportivo de Indeportes Antioquia (Marcela Arias, Héctor Cuervo, German Vásquez, Diana Roldán) y al estadístico Danny Cardona.

Academia. Olimpismo para Todos alcanzó la segunda etapa

El programa de la Academia Olímpica Colombiana, del Comité Olímpico Colombiano, continuó la consolidación en su primera etapa, Olimpismo para Niños y Niñas, y puso en marcha la segunda, Olimpismo para Jóvenes, que alcanzaron una importante cobertura en diferentes regiones del país.

Niños de escuelas y colegios del sur de Bogotá, con las cartillas de Olimpismo para Niños, de la Academia Olímpica Colombiana, distribuidas por el Instituto Distrital de Recreación y Deporte, IDRD.

Durante el año 2021, el programa Olimpismo para Todos, de la Academia Olímpica Colombiana, del Comité Olímpico Colombiano, consolidó el segundo nivel y puso en marcha el segundo, de los cuatro contemplados en el programa. Se trata de Olimpismo para Niños y niñas y de Olimpismo para Jóvenes, que lograron, el primero reafirmar sus piezas impresas y estructurar las digitales que sirvan para tener una mayor cobertura, y el segundo, abrir su espacio virtual.

En efecto, durante el año que está a punto de concluir, se consolidó el programa en Bogotá, gracias al apoyo del Instituto Distrital de Recreación y Deporte, IDRD, que dirige Blanca Durán, y que lidera Alejandro González, con el grupo de Jornada Escolar Complementaria. Durante el año, las cartillas de Olimpismo para Niños y Niñas llegaron a buena cantidad de pequeños de las Escuelas incluidas en Jornada Escolar Complementaria, especialmente del sur de la capital del país. En varias actividades, decenas de niños y niñas, acompañados de  sus profesores, trabajaron coloreando las cartillas y recibiendo el acompañamiento para comprender los contenidos de dichas publicaciones. Al final del año, el IRDR, por intermedio de su directora, se comprometió a darle un especial impulso al programa, en el año 2022.

De la misma manera, la Academia Olímpica Colombiana dio comienzo al programa con la Secretaría de Educación Medellín, gracias al respaldo de su secretaria, Martha Alexandra Agudelo, quien ofreció todo su apoyo para que el grupo liderado por Clara Lía Atehortúa, en Jornada Escolar Complementaria, imprimiera una edición de las seis cartillas, para poner en marcha el programa, durante el año 2022.

También Olimpismo para Niños y Niñas llegó a Quibdó, Chocó, para capacitar a un buen grupo de docentes, que se han encargado de distribuir las cartillas y acompañar a pequeños de varios sectores urbanos y rurales, en el conocimiento de los valores y principios del movimiento olímpico.

La tercera ciudad que dio comienzo al proceso de adopción de Olimpismo para Niños y Niñas fue Pereira, en donde se realizó una tertulia, en la cual la Academia Olímpica Colombiana socializó los detalles generales del programa y empezó su estructuración regional, bajo el mando del licenciado en Educación Física y miembro de la Academia Olímpica Colombiana Eduardo Pérez Restrepo.

Finalmente, el grupo de Olimpismo para Todos, conformado por Alberto Galvis Ramírez,  coordinador, y Guillermo González, Clemencia Anaya Maya, José Antonio García Forero, Martha Moncada de Rojas, Myriam Leonor Suárez, Beatriz Mejía Restrepo, Catalina Melendro, Fernando Ardila Patiño y Martín Alonso Henao actualizaran los contenidos de las cartillas, con la nueva información y los nuevos postulados definidos, por el Comité Olímpico Internacional, durante los Juegos Olímpicos Tokio 2020, que servirán en los próximos tres años, antes de París 2024.

El Ministerio apoya Olimpismo para Jóvenes

De igual manera, la segunda etapa del programa, Olimpismo para Jóvenes, fue puesta en marcha por la Escuela Virtual del Deporte, del Ministerio del Deporte. La entidad, de acuerdo con la base conceptual elaborada por la Academia Olímpica Colombiana, creó unas piezas digitales, que se convirtieron en pruebas para los estudiantes del programa Supérate. De acuerdo con normas establecidas por la Escuela Virtual del Ministerio, los jóvenes que deseen formar parte del programa Supérate, antiguos Intercolegiados, deberán superar la prueba de conocimientos elaborada.

Termina el año 2021 con una buena proyección de Olimpismo para Todos, en sus primeras etapas, que en el 2022 espera llegar a cinco regiones más de Colombia.

Investigación. Condición de salud en niños, niñas y adolescentes, en edad escolar

Este artículo se refiere a factores de riesgo en la salud de jóvenes deportistas entre los 10 y los 17 años, debido al bajo nivel de condición muscular en miembros superiores e inferiores y a un alto porcentaje de tejido graso y de perímetro de cintura. Resumen de ponencia presentada en el X Congreso Internacional de Ciencias del Deporte, realizado por la Dirección Académica del Comité Olímpico Colombiano, los días 27, 28 y 29 de octubre de 2021.

Foto: Clínica Corachan.

Por Diana Marcela Zapata Torres, Daniel Ignacio Oliveros Wilches, Danny Wilson Sanjuanelo Corredor y Eliana Castro Caicedo.

Introducción: el incremento de factores de riesgo cardiometabólico en edad escolar ha generado alarmas en elsistema de salud pública, asociado al efecto negativo que desencadena una baja condición física o imbalance en peso corporal, durante los procesos de crecimiento.

Introduction: the increase in cardiometabolic risk factors in school age has generated alarms in the publichealth system, associated with the negative effect that triggers a low physical condition or imbalance in bodyweight during growth processes.

Materiales y métodos: propósito determinar la composición corporal y condición física de niños, niñas yadolescentes en Cundinamarca Colombia, para establecer factores de riesgo frente a la edad. Se realizó estudio descriptivo correlacional, que involucró una muestra de 693 niños, niñas y adolescentes entre 10 y 17años. Se obtuvieron datos sociodemográficos además de variables primarias en composición corporal, comopeso, talla, IMCzscore, porcentaje graso, índice de cintura; en condición física los test de salto largo sin impulso,Sit And Reach y dinamometría manual y sus correlaciones

Materials and Method: purpose to determine the body composition and physical condition of children and adolescents in Cundinamarca Colombia, to establish risk factors against age. A descriptive correlational study was realized, involving a sample of 693 boys, girls and adolescents between 10 and 17 years old.Sociodemographic data were obtained in addition to primary variables in body composition such as weight,height, BMIzscore, fat percentage, waist index; in physical condition the Standing Long Jump Test without impulse, Sit and Reach and manual dynamometry and their correlations.

Resultados: alteración del IMCzscore en 17,8%, 25.1 por ciento de mujeres con porcentaje graso alto y 20.4 por ciento, en hombres; aumento del perímetro de cintura en el 15.4 por ciento de las mujeres y el 18.4 por ciento en hombres; déficit en flexibilidad, en el 30.2 por ciento de mujeres y 35.5 por ciento, de hombres; bajonivel de condición muscular en miembros superiores, en el      25.1 por ciento de mujeres y 24.0 por ciento, dehombres, y bajo nivel de fuerza muscular en miembros  inferiores en el 53.7 por ciento de mujeres y el 26.8 por ciento de hombres. 

Se evidenciaron las correlaciones significativas negativas entre porcentaje graso y talla (r: -0.0112; p 0.0033),porcentaje graso y salto largo (r: -0.411), porcentaje graso y fuerza prensil mano derecha (r: -0.164), porcentaje graso y fuerza prensil mano izquierda y porcentaje graso (r: -0.168), salto largo e IMCzscore (r: -0.133) todascon p < 0.0001.

We could found significant negative correlations between fat percentage and height (r: -0.0112; p 0.0033), fatpercentage and (r: -0.411), fat percentage and right hand grip strength (r: -0.164), fat percentage and left hand grip strength and fat percentage (r: -0.168), Standing Long Jump Test rerults and BMIzscore (r: -0.133) all withp <0.0001.

Conclusiones: se determinan factores de riesgo, debido al bajo nivel de condición muscular en miembros superiores e inferiores y un alto porcentaje de tejido graso y de perímetro de cintura, los cuales podrían generar alteración en el estado de salud de los participantes. Se establecen manifestaciones tempranas en la variación de la composición corporal, como indicador de tamizaje de riesgo a partir de IMCzscore relacionados con los procesos de crecimiento y desarrollo

Palabras Claves: salud, condición física, composición corporal, niño.

Conclusions: risk factors are determined, due to the low level of muscular condition in the upper and lowerlimbs and a high percentage of fat tissue and waist circumference, which could cause alteration in the health status of the participants. Early manifestations are established in the variation of body composition as a riskscreening indicator from BMIzscore related to growth and development processes.

Keywords: health, physical condition, body composition, children.

Materials and Method: purpose to determine the body composition and physical condition of children and adolescents in Cundinamarca Colombia, to establish risk factors against age. A descriptive correlational study was realized, involving a sample of 693 boys, girls and adolescents between 10 and 17 years old.Sociodemographic data were obtained in addition to primary variables in body composition such as weight,height, BMIzscore, fat percentage, waist index; in physical condition the Standing Long Jump Test without impulse, Sit and Reach and manual dynamometry and their correlations.