In Memoriam. Harvey Borrero

Harvey Borrero, el mejor semifondista colombiano en los años 50 del siglo pasado y reconocido dirigente después del retiro, falleció esta semana, a los 82 años, en Chicago, Estados Unidos,  en donde se encontraba visitando a sus hijos.

Harvey Borrero gana la competencia nacional de la milla, en 1959. Foto: El Espectador.

A Harvey Borrero se le recuerda por haber obtenido las más importantes victorias del semifondo colombiano en aquellos años, en los cuales el Valle de Cauca se convirtió en la primera potencia del deporte nacional, gracias al surgimiento de una generación de altísima calidad, formada bajo los lineamientos de un grupo de dirigentes liderados por Alberto Galindo Herrera.

Borrero fue el amo y señor  de los 800 y de los 1.500 metros planos, en el concierto nacional y logró importantes figuraciones internacionales, en certámenes del deporte base y en juegos del ciclo olímpico colombiano.

En el plano internacional, Borrero emergió con fuerza en los VIII Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en 1959, en Caracas, Venezuela. Hasta ese momento, el prestigio del atletismo vallecaucano y colombiano dependía de los éxitos de Jaime Aparicio, quien desde 1946 era el mejor atleta colombiano. En ese certamen, con 20 años de edad, Harvey Borrero ganó los 1.500 metros, con nuevas marcas nacional y centroamericana, al establecer 4 minutos y 4 segundos y doblegar al favorito, el mexicano Alfredo Tinoco, quien le siguió un segundo después. En esos mismos juegos, Borrero obtuvo la medalla de plata, en los 800 metros planos y se convirtió en una de las figuras de Colombia en el certamen. El oro de Borrero fue complementado por los conseguidos por los ciclistas Mario Papaya Vanegas, en los 1.000, metros scratch, y Pablo Hurtado, Efraín Forero, Ramón Hoyos y Honorio Rea, en la prueba de ruta por equipos; el esgrimista Emilio Echeverry, en espada individual; el pesista Ney López, en el peso ligero, y el tirador Enrique Hannberg, en pistola libre.

En 1963, Harvey Borrero logró la medalla de plata en los 5.000 metros planos, en el Campeonato Suramericano realizado en Cali, en una época en la cual, el antioqueño Álvaro Mejía Flórez comenzaba a construir su brillante carrera internacional.

Después del retiro, Harvey Borrero estuvo vinculado a la dirigencia deportiva, primero, en 1980, como presidente de la Liga Vallecaucana y posteriormente, como parte de la Federación Colombiana de este deporte, tareas que alternó con su trabajo como Mayor  de la Policía Nacional de Colombia y como integrante de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro de la Policía Nacional, en cargos como miembro de la Comisión de Ética.

Despedida. Andrea Olaya le dijo adiós al deporte

Fue motor de medallas para el Huila en los Juegos Nacionales, la atleta huilense con más podios en los certámenes del ciclo olímpico y carta fuerte de nuestro país, en los Mundiales de Lucha.

Andrea Olaya. Foto: Huila TV.

Andrea Olaya Gutiérrez fue indiscutiblemente, una de las mejores luchadoras de Colombia, durante los 12 años que duró su carrera en la alta competencia, pionera, además de este deporte entre las mujeres del departamento del Huila.

Durante su carrera deportiva, Andrea Olaya logró, entre muchas otras foiguraciones importantes, ganar dos medallas de oro y una de bronce en tres Juegos Nacionales, los celebrados en 2012, en 2015 y en 2019; una medalla de bronce en los Juegos Panamericanos Lima 2019; una medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018; un oro y un bronce, en dos Juegos Suramericanos, y medallas más en los Juegos Bolivarianos.

De igual manera se destaca su participación, en la lucha de los Juegos Olímpicos Río 2016 y un quinto puesto en los Mundiales de Lucha del año en 2014.

Durante la entrega del Plan de Estímulos a los atletas del Huila, realizada en Neiva, el pasado 21 de diciembre, la señora Gloria Amparo Gutiérrez, madre de Andrea, leyó unas palabras escritas por su hija, en las cuales expresa sus intenciones de retirarse del deporte de altos logros.

“Hoy tengo sentimientos encontrados, porque aunque muchos ya deben saberlo o imaginarlo, al ver que he estado un poco ausente, he utilizado este tiempo para organizar mi mente, mi vida y mis sentimientos…y debo comunicarles oficialmente, y con gran dolor en mi alma, la decisión de retirarme de mi amado deporte, la Lucha Olímpica.

“En mi forma de ser siempre ha estado el todo o nada, yo he sido movida por la pasión, el amor y la motivación diaria de ser mejor… pero esa pasión ya no me acompaña en mi camino deportivo, y no puedo faltarle al respeto a mi deporte y mi misma, al seguir haciendo algo sin ganas o por mantener un estímulo económico. Eso no va conmigo”.

Principios. Sesenta años de periodismo libre, en la senda del olimpismo

“Un periodista de ética rotunda puede desaparecer, pero jamás dejarse vencer en su lucha por ver brillar la verdad”, máxima que rige la vida del periodista Héctor Julio Chaparro Mesa, un ser humano de honor, autoconstruido a contracorriente y contrapoder, como los grandes maestros de la humanidad, en el servicio de contar la verdad de los hechos, premiado con el Altius a Vida y Obra otorgado por el COC.

Héctor Chaparro recibe el Altius a la Vida y Obra, entregado por José Luis Echeverry, primer vicepresidente del COC, y Hélder Navarro, fiscal Principal.

Por Hernando Ayala M.

Periodista

Especial para la REVISTA OLÍMPICA   

En la senda del olimpismo desde el periodismo camina hace sesenta años Héctor Julio Chaparro Mesa, un ser humano de honor, autoconstruido a contracorriente y contrapoder, como los grandes maestros de la humanidad en el servicio de contar la verdad de los hechos.

Periodismo, exhalación constante del espíritu en expresión libre, graba en la memoria lo contado hasta el aliento final, antes del olvido. ¿Cuántos años hay que vivirlo? Lo esencial es la intensidad en la entrega. Así como Filípides soltó la última sílaba de su mensaje, sin oxígeno hasta culminar su misión vital por la que entregó todo, o como Julio Daniel héroe de nuestro héroe de hoy, Héctor Julio como sus dos referentes, ha dado todo por el periodismo en el deporte.

Desde aquel junio de 1961 cuando María Inés Hurtado, operadora del máster en Radio Sogamoso le abrió por primera vez al aire un micrófono para ver si servía como locutor, Héctor Julio no dejó de pensar y actuar como relator deportivo. Al año siguiente nació el primogénito de esta alianza vital con María Inés, su esposa en los sesenta años de camino periodístico.

Seis décadas de servicio al deporte olímpico colombiano, han visto trasegar a Héctor Julio Chaparro por micrófonos, cabinas de radio en emisoras y estadios, páginas editoriales en ciudades como Sogamoso, Duitama, Bogotá, Bucaramanga, Valledupar, Cali y Villavicencio, en donde afincó su testimonio de vida y obra, hasta cualquier lugar del mundo. Uní el inicio de mi recorrido en 1981 al lado del sello Chaparro, con Vanguardia Deportiva, y en cuarenta años coincidimos,, entre muchas gestas, en Atlanta 96, Juegos Olímpicos del Centenario era moderna; en Guadalajara 2011; Londres 2012, y Río de Janeiro 2016, él, en Olímpicos, y yo, en Paralímpicos.

En 1988 narrábamos juntos mi última vez en una producción radial nuestra de fútbol desde El Campín y abrimos el primer micrófono al aire al periodista Juan Roberto Vargas, al iniciar su carrera desde Villavicencio en nuestro proyecto editorial global Nueva Colombia. Héctor Julio Chaparro, nómada trashumante de tecnologías, medios y formatos, migró hasta el periodismo digital con su periódico Deporte Total punto com.     

Vale conocer qué piensan tres conciencias de todas las que más confían en su integridad de ser humano que dice todo del porque llegar a ser periodista de semejante estatura.

“Chaparrito, hombre de gran talla …”

Así lo describe Daniel Chaparro, su nieto: “Mi abuelo se sienta y estrella sus dedos sobre el teclado. Mi abuelo lee un comunicado y me dicta una nota con una velocidad que trato de seguir estrellando mis dedos sobre el teclado. Mi abuelo anuncia por teléfono los resultados deportivos de la jornada. Durante dos minutos la familia enmudece, la cuadra calla, solo se escucha su voz en la radio. Mi abuelo inunda la casa con sus periódicos, zigzagueamos entre cajas que los conservan.

“Mi abuelo es un hombre no alto a quien llaman “Chaparrito” que casi todos los días hizo lo suyo: trabajar en periodismo sobre deporte olímpico. Ya son más de 60 años de carrera. Unos 22 mil días entregado al oficio, con dignidad y nobleza. Por eso recibió el galardón Altius Vida y Obra, el pasado 15 de diciembre.

Mi abuelo recibe abrazos de un colega, un deportista, un dirigente deportivo, en la mesa donde estamos. Veo a mi abuelo recibir esos abrazos desde lo alto de las pomarrosas. Esa es su verdadera estatura, como la de todos los hombres y mujeres, que silenciosamente trabajan día tras día por el deporte en Colombia”, escribe su nieto Daniel Chaparro.

Con su esposa y su hija saboreando el título Honoris Causa, de Comunicador Social, otorgado por la Universidad del Llano.

“El respeto a mi Padre … “

Magali Chaparro, su hija, dice de él: “Héctor Julio Chaparro Mesa, mi padre, es un hombre que siempre ha merecido mi mayor respeto y admiración.  

“Su compromiso y disciplina con el trabajo, su responsabilidad y amor por su familia, su sabiduría y avidez de conocimientos; su sensibilidad social y respeto por los derechos humanos y la igualdad, han marcado toda mi vida. 

“Recuerdo cuando le acompañaba a escuchar boleros y salsa, su música preferida, amenizada con unas buenas cervezas heladas, y me contaba emocionado sus vivencias y deseos de recorrer el mundo, visitando países lejanos y próximos, en su quehacer de periodista deportivo. Ese mundo para él, lleno de oportunidades de conocer diversas culturales y sus gentes.

“Su amor por mi madre y hermanos ha sido infinito, así como sus muestras de afecto y cariño.

“Mi Papi es un ser fantástico y no ceso de agradecerle todo lo que hizo porque nuestras vidas hayan sido rectas, dignas y llenas de los valores que él y mi madre, con su cariño, día a día nos enseñaron”.

“A mi padre le debo el ejemplo formador de centrar la vida en la dignidad y el respeto que ví siempre en mi familia y transmití a mis hijas con mi esposo”, síntesis de Magali Chaparro Hurtado en fiel interpretación de sus hermanos Julio Daniel (RIP) Héctor Rolando y Juan Manuel, los tres dedicados a construir con la palabra. En la misma coherencia su hermana Miroslava, en Europa.

Bajos sus párpados

Con un poema lo describe Rolando Chaparro, su hijo:

“Hoy vi a mi padre y reconocí sus ojos

Detrás de esos párpados cuidadosos que me estrujaron siempre

Lo vi. Él lo hizo siempre.

“Su lenguaje como antes fue místico

Pues mantenía lugares imposibles

A los que nunca llegaré

Detrás de mi acostumbrada manía de cobijas y almohadones

Fue terrible su voz. 

“La escucho aún

Encapuchada en una camisa negra y desgastada

Que reconoce los viajes conocidos

Y aquellos que vendrán.

“Su presencia incomoda al auditorio

Pues habla de comarcas y regiones

En las que el hielo es cotidiano

Y pesa duro.

“Larga es la recolección.

Breve ha sido la jornada”.

Con una fe mística

¿Cuál es el Altius, la excelencia humana del Periodista? El periodismo disfrutado cuando existieron cronistas auténticos, relatores que exprimían hasta el último recurso para hacer vivir cada epopeya del heroísmo deportivo, es el aprendido y practicado por Chaparro, movido siempre por su mística fé suprema en la vocación.

Sólo el periodismo único, esencial, libre, independiente a ultranza, a contrapoder, tiene futuro. El practicado por Gabo y Camus en su unísono del “más bello de los oficios”, servir a la buena fe de todos los otros. La gratificación máxima para el periodismo leal, fidedigno, de a pie en la calle es ser creíble.

Alcanzar esa estatura en periodismo en seis décadas y seguir contando a sus 81 años vividos, dan fe de una trayectoria. En ese punto queda el galardón Altius inaugurado para la Vida y Obra de un deportista genuino. En significado Olímpico, deportistas son todos quienes dedican su vida al deporte, y el periodista, consagrado a esta expresión humanista lo es tanto como los atletas y todos los servidores fieles al ideal deportivo.

Filípides eterno en su legado, tiene en común con el periodismo la misma esencia, contarlo todo con veracidad fidedigna hasta exhalar su último suspiro.  

Gran lustre Altius en punto máximo para este acontecimiento, acierto mayor en la creación y primera asignación a la vida y obra de un Maestro.

Historia. El final de la dictadura, en el COC

El presente artículo es un testimonio del dirigente Santiago Albornoz Plata, fallecido el pasado 3 de enero, de aquel momento de 1957, en el cual terminó la dictadura del General Gustavo Rojas Pinilla, en Colombia, y también el control que tenía el mandatario sobre el Comité Olímpico Colombiano, a través de uno de sus generales, impuesto en la presidencia.

Herbert Liebesch, derecha, elegido presidente del Comité Olímpico Colombiano, en 1957. En la foto lo acompaña el vallecaucano Alberto Galindo Herrera.

El año de 1957 fue definitivo para Colombia y para el COC. Por acuerdo entre los dirigentes de los partidos tradicionales, Liberal y Conservador, el 10 de mayo fue derrocado el general Gustavo Rojas Pinilla, y sustituido por una junta de gobierno.

El fin de la dictadura sería también el final del control que ejercía el gobierno sobre el Comité Olímpico Colombiano, porque el general Guillermo Padilla, quien había sido escogido por el propio presidente de facto, también dimitió. El nuevo ministro de Educación Nacional apoyó la constitución de un comité ejecutivo de transición, para el COC, pero con directivos vinculados al deporte y no al gobierno anterior.

Sin embargo, quienes ocupaban los cargos en el COC, por designaciones de la dictadura, se resistían a abandonarlos. Por eso, la asamblea electiva, realizada en la sede del COC de la Avenida Jiménez con carrera 5ª fue “agitada”, según cuentan testigos, como el ingeniero Santiago Albornoz, delegado de la Asociación de Hockey y Patinaje:

“La primera determinación que había que tomar era la de la persona indicada para ser el líder de ese cambio, que debía ser civil, apolítico, no beligerante y de buena imagen. Surgió entonces la idea de nombrar en la presidencia a un dirigente deportivo alemán, Herbert Liebesch, quien se había desempeñado como director de Educación Física y era el presidente de la Asociación Colombiana de Atletismo. Su nombre generó confianza y unión entre los delegados y logró conjurar otras candidaturas impulsadas por los anteriores directivos”.

En la primera vicepresidencia fue escogido Manuel López de Mesa, delegado del fútbol, dueño de Jabonería López, patrocinador del principal equipo de fútbol de la cercana población de Girardot. En la segunda vicepresidente, Alberto Gómez Moreno, profesor de Educación Física y representante del baloncesto colombiano. En la secretaría, los delegados escogieron al esgrimista y delegado de este deporte Emiliano Camargo, con suplencia de Santiago Albornoz, de la Asociación de Hockey y Patinaje. Como tesorero, a Manuel Gallo, delegado del golf. 

En la revisoría fiscal del COC fue designado el periodista barranquillero Edgar A. Senior, quien años después emprendería una campaña que terminaría con la descalificación como aficionado, del ciclista colombiano Martín Emilio Cochise Rodríguez, en la antesala de los Juegos Olímpicos de Munich 72.

“Yo fui secretario durante tres años -recordó Santiago Albornoz en entrevista con el académico Luis FelipeContecha, en 2020-. Al año y medio unas federaciones deportivas de la costa, especialmente las de fútbol, boxeo y tenis de mesa se levantaron contra el Comité Olímpico, porque no estaban de acuerdo con la presencia de Liebech en la presidencia, por ser extranjero. 

“El resultado fue que vino una asamblea muy violenta muy dura, en la que el alemán, decidió presentar renuncia, porque dijo que no quería ser responsable de una división. Entonces renunciamos todos los miembros del Ejecutivo. Sin embargo,  la asamblea -por solicitud del maestro Cuéllar Gacharná, campeón de ajedrez de Colombia, con quien, por ser yo también ajedrecista tenía una especial relación- me postuló para que siguiera en la secretaría. Acepté, porque nuestro grupo dimitente me dio el aval, porque querían que hubiera continuidad en el trabajo, y permanecí otro año y medio más, hasta que me propusieron un trabajo importante fuera del país y tuve que renunciar.

In Memoriam. Santiago Albornoz Plata 

Dirigente deportivo y miembro de la Academia Olímpica Colombiana fallecido el pasado 3 de enero de 2021, a los 95 años de edad. Parte de los conceptos de esta semblanza fueron tomados de una entrevista practicada a Santiago Albornoz Plata, por el también académico Luis Felipe Contecha, publicada en 2020.

Santiago Albornoz Plata, q.e.p.d.

In Memoriam. Santiago Albornoz Plata: 

Dirigente deportivo y miembro de la Academia Olímpica Colombiana fallecido el pasado 3 de enero de 2021, a los 95 años de edad. 

Nacido en Bogotá, en 1926, Santiago Albornoz cursó estudios en el Colegio de la Salle, e ingeniería civil  en la Universidad Nacional  de Colombia. 

Desde muy joven practicó esgrima, equitación, tenis de campo, tenis  de  mesa, golf y ajedrez. Como ingeniero civil se desempeñó  en importantes  cargos en el  campo de  las  telecomunicaciones en Colombia, entre ellos como parte del  Plan Nacional  de  Telecomunicaciones  y en calidad de director de  la  campaña de  instalación de  los semáforos electrónicos en Bogotá. También trabajó para el  Banco Interamericano y en múltiples sociedades  de  ingeniería.

En los años 50 del siglo pasado fue miembro de las federaciones deportivas nacionales de esgrima y equitación, y secretario general del Comité Olímpico Colombiano, bajo la presidencia del alemán Helbert Liebech. En 1954 fue uno de los fundadores de la Asociación Colombiana de Hockey y Patinaje, bajo la presidencia del español Juan Busquets Baró, a quien lo sucedió en la siguiente administración, y como líder de este deporte en Colombia realizó importantes actividades, especialmente de divulgación del hockey y del patinaje, en diferentes regiones del país.

A su paso por Ginebra, Suiza, como parte del Banco Interamericano conoció a la joven alemana Sigrid Schwarzkopf, con quien contrajo matrimonio en 1959. El nacimiento de su noviazgo lo recuerda con especial aprecio Santiago Albornoz: “La que sería mi señora era alemana, pero estudiaba en Ginebra, a donde se había marchado después del final de la II Guerra Mundial. Cuando llegué a Ginebra, en donde iba a estar seis meses, yo hablaba un francés bastante regular, que había estudiado en el colegio. Entonces decidí tomar clases para mejorar el francés. Una amiga me presentó a Sigrid  y, efectivamente, me estuvo dando clases todos los días, de 7:00 a 8:00 AM., y ahí nació un vínculo hermoso, que nos llevó al altar”.

En 1965, Santiago Albornoz lideró, con el apoyo de las Naciones Unidas, la creación de la primera facultad de telecomunicaciones en el país, en la Universidad del Cauca, en Popayán. 

“En 1960, en Colombia, no había ingeniería en comunicaciones. Yo tuve la fortuna de lograr un auxilio de las Naciones Unidas, para crear la primera Facultad de Ingeniería de Comunicaciones en el país. Sucedió entre 1963 y 1965. Las Naciones Unidas ponían como condición que no se creara en Bogotá, sino en otra ciudad del país. Después de estudiar varias posibilidades seleccionamos a la Universidad del Cauca, en Popayán y constituimos la primera facultad de Ingeniería de Telecomunicaciones de Colombia”, dijo Santiago Albornoz, en entrevista con el académico Luis Felipe Contecha, en 2020.

Agregó: “Recuerdo con enorme cariño al Rector de la Universidad, el doctor Pablo Emilio Bravo, quien nos dio toda la ayuda posible, para abrir laboratorios en dos locales de la sede de la U., y como no había profesores en Colombia trajo siete expertos del exterior. Eso fue un trabajo bestial, pero interesantísimo”.

En 1957, Santiago Albornoz fue parte del Comité Olímpico Colombiano, historia que contamos en el siguiente artículo de esta misma edición de la REVISTA OLÍMPICA.

Las últimas actividades realizadas por Santiago Albornoz en el tema deportivo fue como miembro de la Academia Olímpica Colombiana, a la cual llegó el 9 de julio de 1999, para remplazar a Bernardo Hoyos Pérez, quien había renunciado.

“Tengo una carta firmada por la actual vicepresidenta, Clemencia Anaya, quien tenía el cargo de Directora Académica en el Comité Olímpico Colombiano, en la cual me dice que se había postulado mi nombre para la Academia y que, por favor, contestara si aceptaba o no. Yo decidí aceptar la invitación. Cuando ingresé empecé a trabajar con importantes personajes, como su presidente, Mario García y García; Alberto Lozano Simonelli, gobernador del Tolima, quien era miembro y estaba vinculado a la Universidad Jorge Tadeo Lozano, y Alberto Ferrer Vargas, secretario del Comité Olímpico Colombiano, con quien había trabajado en Telecom.

“También compartí en la academia con personajes como el profesor Humberto Vaca y el abogado Jorge Enrique Molina, presidente de la Federación Colombiana de Ajedrez, abogado,  senador de la república y cofundador de las universidades Central y UDCA.

“Desde entonces he compartido con dirigentes de peso, como el general Manuel José Bonet Locarno; el rector de la UDCA, Germán Anzola, y los actuales directivos, liderados por Guillermo González, todos probos y capaces”.

Durante los últimos años, Santiago Albornoz se constituyó en un importante pilar en la toma de decisiones de la Academia, gracias a su madurez, serenidad e inteligencia.

Recuerdos de sus compañeros académicos

“Fue poco tiempo para conocerlo, pero me impresionó su caballerosidad y tranquilidad. Sus análisis profundos, sus aportes y orientación en la toma de decisiones sobre deporte y olimpismo dejan en mi aprendizajes significativos. Hoy y siempre, Santiago Albornoz en mi mente y corazón”. Rocío Gámez Martínez.

«Santiago Albornoz fue, ante todo, un caballero olímpico, una persona respetuosa cumplidora del juego limpio, que no solamente teorizó acerca de los valores, sino que su vida fue un ejemplo de valores olímpicos. Creo que fue en su momento uno de los académicos más críticos, beligerantes y productivos, que deseaban que la Academia creciera y se manifestara académicamente. Fue, sin duda, uno de los académicos que apoyó en su momento  la creación del primer programa de especialización deportiva, con perspectiva olímpica en el país. Esto lo digo, porque ya  existía en ese momento  la especialización en administración deportiva, en la Escuela Nacional del Deporte, en Cali, pero en Bogotá no había ningún programa de administración deportiva, con  enfoque olímpico, y creo que aún hoy tampoco existe.  Esta actividad fue muy importante,  así como empezar a difundir la idea olímpica a través de documentos escritos por parte de la Academia Olímpica Colombiana. Su recuerdo me lleva a tenerlo como un hombre con una gran energía, decidido a no hablar tanto, sino a hacer, quien se unió por allá  a inicios de la década del 2000,  a la idea que yo promovía que era el Olimpismo en Acción, es decir, el olimpismo actuando, no teorizando, ni hablando tanto, sino  mostrando qué se puede hacer y motivando a los demás a hacerlo.  Su contribución al olimpismo fue grande desde su  actividad como dirigente deportivo; desde su calidad de miembro del Comité Olímpico Colombiano, y, sobre todo, desde la Academia Olímpica Colombiana, para contribuir a fortalecer  procesos concretos de la entidad.  Era un hombre alegre, un tanto suspicaz y muy cachaco.. Era un gran pizco». Clemencia Anaya Maya, vicepresidente.

Análisis. Contracorrientes para el deporte comunitario en Colombia

Si quisiéramos hacer una radiografía de Colombia en términos del paz y justicia social, por ejemplo, como reza el Objetivo de Desarrollo Sostenible ODS 16, bastaría con una aproximación al estado del deporte social comunitario.

Por Beatriz Elena Mejía Restrepo

Integrante de la Academia Olímpica Colombiana

Foto: Grupo Internacional de Paz

En pasados días fue aprobada la nueva Ley del Entrenador(a) Deportivo(a), que busca dignificar la profesión, proteger a los practicantes del deporte y exigir la formación y capacitación de los entrenadores y las entrenadoras. Un paso necesario y bien logrado, pero que advierte su doble filo, en un país en donde las condiciones de exclusión y pobreza no son mitigadas por los actos legislativos, sino que terminan estos por acrecentar la franja de ilegalidad e informalidad, siempre que el estado no los acompañe de instrumentos de política y una inversión social para ejecutarlos y que les permita a los colombianos y a las colombianas acceder a los derechos de manera equitativa.  Esperamos que este caso sea una excepción en el país de Macondo, en donde cinco años, ni siquiera 10, bastarán para dar un salto social en el deporte comunitario, si la tendencia actual se mantiene. 

Si quisiéramos hacer una radiografía de Colombia en términos del paz y justicia social, por ejemplo, como reza el Objetivo de Desarrollo Sostenible ODS 16, bastaría con una aproximación al estado del deporte social comunitario, en un ejercicio  que excluye a las principales ciudades (Bogotá, Medellín y Cali) y que incluye 94 territorios de municipios PDET´s, comunidades indígenas, zonas de frontera binacional y otros municipio lejos de la centralidad, en las que el 58,6 por ciento de los entrenadores y entrenadoras no cuentan con estudios tecnológicos o profesionales en deporte y en donde el 72,3 por ciento de estos procesos se mantienen en la informalidad y no están conformados como clubes deportivos, por diversas razones, entre las que se encuentran la desconfianza en las instituciones que conforman el Sistema Nacional de Deporte, con las que no se sienten representadas.  

¿Y qué del contexto? Estos procesos son iniciativas deportivas impulsadas por la comunidad (uno o varios de sus miembros), para el logro de objetivos deportivos y no deportivos (de desarrollo personal, comunitarios y sociales). Entre los analizados, se encuentra que el 73,4 por ciento tienen entre sus beneficiarios a víctimas del conflicto; 62,8 por ciento, a migrantes (principalmente venezolanos), y 29,8 por ciento, excombatientes. Ninguno de estos se articula con programas gubernamentales para activar rutas de atención. Por un lado, en el centro del país, los partidos políticos se disputan la bandera de la paz y, por el otro, las comunidades, muy lejos de estos dan ejemplo de integración y reconciliación. A su vez,  solo el 33 por ciento  incluye a mujeres entre sus practicantes y el 11,7 por ciento, como entrenadoras. Gran tarea la que aún nos falta por la equidad de género, como principio en las relaciones humanas y sociales, y cuyos esfuerzos deben ir más allá de las grandes ciudades.

Con respecto a los escenarios deportivos, la mayoría estos se encuentran en condiciones indignas, sin techo y sin sistema de desagüe (incluyendo zonas en donde llueve el 80 por ciento del año), sin iluminación, sin agua, sobre tierra en desnivel, sin cemento o gramilla apta, sin cerramiento y, obviamente, sin otros elementos que en estos territorios se consideran lujos, como bancas para jugadores, camerinos, graderías de público, zonas sanitarias, entre otros…“Doña Carmen , estamos recogiendo plata pa´la caneca de la cancha, ¿va a poner?”.

¡Así pues, se vive El Deporte es de Todos en las comunidades, y tal vez el Ministerio aún no se da cuenta, tal vez, si, tal vez,  es culpa de las comunidades, esas que son invisibles!

Medio ambiente. “Pequeños pasos, para grandes cambios” 

El programa premiado el pasado 15 de diciembre, por el Comité Olímpico Colombiano, con el Altius al Medio Ambiente reconoce un trabajo liderado por la vicepresidenta de la Federación Colombiana de Bowling, Gloria Inés Arango, en favor del medio ambiente y del impulso de este deporte entre los pobladores de Riosucio, Chocó.

Los niños de Riosucio, Chocó, son los más importantes beneficiarios del plan adelantado por Gloria Inés Flórez, desde la Federación Colombiana de Bowling.

“Creo que estamos dando pequeños pasos para grandes cambios, dijo Gloria Inés Arango, odontóloga en ejercicio, vicepresidenta de la Federación Colombiana de Bowling, creadora y líder del programa premiado, por el COC.

Agregó: “El premio del Comité Olímpico Colombiano a la contribución ambiental es un reconocimiento institucional a la colaboración y gestión de los deportistas y las ligas del país, que donaron bolas y pines para la promoción y practica del bowling en el Chocó, a quienes extendemos este premio. Este reconocimiento nos invita y nos compromete a seguir mejorando la base social y la calidad de los clubes y la gestión administrativa y deportiva de las ligas y de la Federación. Felicitaciones para los ganadores y para todos aquellos que contribuyen y hacen posible la gestión y el posicionamiento de la Federación Colombiana de Bowling, con visión de futuro”. 

El programa creado y liderado por Gloria Inés Arango comprende la recolección de material deportivo (pines, bolas, maletines, zapatos) donado por la comunidad del bowling colombiano, que ha sido usado por los deportistas y que puede ser reutilizado por los niños y jóvenes del municipio de Riosucio, Chocó, para contribuir a la preservación del medio ambiente y a su vez al fomento y masificación del deporte, en niños de escasos recursos, con miras a la creación de una nueva liga en el Departamento.

Pista de bolo, improvisada en un lugar público de Riosucio, Chocó.

El proyecto tiene dos componentes, uno social y otro ambiental. Inicialmente se empezó con la recolección de las bolas y elementos deportivos en desuso competitivo, pero, con vida útil recreativa. En lo social, el propósito es el de fomentar el deporte del bowling en el municipio de Riosucio, Chocó. Gloria Inés Arango consigue que le regalen de una bolera en desmonte, un juego de pines y tres bolas de bowling y los entrega al director de Inder Riosucio, Chocó, Edwin Martínez. El burgomaestre graba el proceso y envía los videos a los miembros del órgano de administración de la Federación, para que le hagan el seguimiento respectivo. Entonces surge la idea de hacer una “donatón” de implementos deportivos en desuso, para su reutilización, y a la vez, para reducir el impacto ambiental.

A través de las redes sociales de la Federación Colombiana de Bowling se emprende una campaña direccionada a todos las ligas, boleras y deportistas que practican esta disciplina, en solicitud de  donación de todos aquellos implementos que ya no usan y que generalmente están ocupando espacios en garajes, habitaciones, y bodegas de las boleras, incluyendo, además, las bolas que se encuentran en mal estado o fracturadas, inservibles para deportistas, tanto competitivos como recreativos, que han sido reparadas. 

“Es importante resaltar que el proceso de recolección de los mencionados elementos deportivos se continúa periódicamente, de acuerdo, con los criterios ambientales de las cinco erres ecológicas (reducir, reparar, recuperar, reutilizar y reciclar), con el primer objetivo de fomentar la práctica del bowling en la región, y finalmente, con el gran propósito de promover la Liga de Bolo del Chocó”, señala Glorias Inés. 

Actualmente se ha recogido implementación usada y fracturada de las ligas de Boyacá, Cundinamarca, Valle, Atlántico, Antioquia, Club del Comercio de Pereira, Bogotá y Quindío, que ya se encuentra en Riosucio.

Gloria Inés Arango, vicepresidenta del Órgano de Administración de la Federación Colombiana de Bowling, acompañada por el  Presidente de la entidad, Cecilio Falcon, recibe el Altius al Medio Ambiente, entregado por Irma Lucía Ruiz, vicepresidenta del Comité Olímpico Colombiano. 

Vocación. Correa Pastrana: un líder natural 

“Por sus obras los conoceréis” es la frase que refleja la excelsa condición humana y profesional de Jorge Correa Pastrana, quien recibió el pasado 15 de diciembre, el Altius a Vida y Obra, como dirigente deportivo, entregado por el COC.

Jorge Correa Pastrana, con Edson Arantes Do Nacimiento, Pelé.

Por Carlos Julio Guzmán

Periodista

Ariano, del 23 de marzo (“fuego” dicen los astrólogos que con los nacidos bajo ese signo), Jorge Correa Pastrana llegó a Bogotá desde su natal Neiva, para convertirse a los 22 años en el Contador de la Dimayor, entidad rectora del fútbol profesional de Colombia. El muy recordado José Chalela y Chalela, Presidente de la entidad, y León Londoño Tamayo, gerente de ella, encontraron en Jorge, un funcionario de visión, capaz y decidido. En esa casa del centro de Bogotá, en donde funcionaba la Dimayor, (calle 15 carrera 5), otras personas de inmensa calidad profesional y humana, como Pacho Guerra, León Londoño y Alfonso Senior Q. vieron su capacidad, y sin afán, pero sí con audacia, admitieron que se convertiría en la figura que destacamos dentro del conjunto de dirigentes del fútbol en nuestro país.

Su ascenso dentro del organigrama se fue dando en la medida en que sus ideas eran aplaudidas y aplicadas en lo estadístico y, por supuesto, en lo deportivo. Animado a estudiar y conocer el movimiento de empresas afines en Suramérica, Correa Pastrana admitió que su visión en varios temas era compartida por otro emprendedor industrial afincado en Cali, pero enamorado del fútbol y de su Deportivo Cali. y me refiero a don Alex Gorayeb…

Correa Pastrana acompañado de León Londoño, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol.

En busca de más “status” y, obvio, más cómodas instalaciones, Dimayor se instaló en el piso 15 de la Torre Colombia, calle 26 con carrera 13, en la que se compartía espacio con Publisa, agencia de publicidad en la que trabajaban Juan Harvey Caicedo y Alberto Piedrahita Pacheco, en esta historia también muy “parceros” de Jorge. Chascarrillos, tabacos suministrados por Leoncito, naipe y dados para alternar horas de ocio, obvio, el scotch y muchas, muchísimas historias siempre inolvidables formaban parte de las extensas y a veces duras jornadas de trabajo. El tener conocimientos en mercadeo, ser recursivo y buen conversador le dieron resultado, al consolidar en 1990 siendo ya Presidente de Dimayor, la creación del torneo de ascenso. La entonces llamada Copa Concasa fue el programa consentido y sufrido durante muchos años de emprendimiento. 

Después de 12 años de ser cabeza de Dimayor, como su Presidente, y 40 años de intensa labor en muchos cargos dentro del futbol local e internacional entró a la fase de “¡reposo activo!”, si, porque, jamás dejó de aportar ideas y practicar deporte, siempre su pasión, a tal punto que hoy a sus 80 marzos, ejerce como tenista senior.

Mauricio, Andrés y Ricardo, sus herederos, lo han disfrutado desde siempre. Ah y en el disco duro no deja de lado los clásicos(!) que domingo a domingo en la sede de Millonarios al norte de la capital se disputaban equipos en los que líderes eran, por un lado, Jorge y Dino Gallo, y por el otro, Humberto Salcedo Jr. y Hernán Peláez.

No ha sido complicado describir brevemente a este opita que, a veces, marcaba en su hablado el acento característico de los huilenses frente al “cantadito” tolimense de Piedrahita. 

Jorge Correa fue el gran impulsor de la Copa Concasa, en al división de Ascenso del fútbol profesional colombiano.

Otrosí: conmovido recuerda su paso como Presidente del equipo de su tierra, el Atlético Huila, así como pesar desnuda su expresión facial, cuando se menciona la frustración al no haber llegado a la Presidencia de la Federación Colombiana de fútbol.

No es más.. tampoco menos.. Gracias Jorge… por todo… 

Filosofía. Mujer, educación y democracia (II)

Recreación, deporte y aprovechamiento del tiempo libre se erigen como los escenarios de resignificación, espacios en donde es posible el encuentro múltiple signado por la igualdad que los juegos propician y que luego llevan al escenario deportivo en dónde, a pesar de las diferencias propias de las pistas, en función de resultados, persiste como tejido de alto valor simbólico el reconocimiento del otro/otra, más allá del momento competitivo

Fabio Alfredo Navarro Pasquali

Filósofo Universidad Nacional. Abogado Universidad Libre. Posgrado  en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica. Universidad Libre. Magister en Historia Universidad Javeriana.

Ulteriores reflexiones. 

En publicación previa quedaron establecidos los parámetros propios de un debate que atañe directamente a las condiciones de vida en democracia y cómo la educación debe garantizar el justo equilibrio de los derechos que hacen posible la coexistencia de formas de vida comunitaria, entendiéndolas dentro de un mismo escenario geográfico con distintas historias, pero enraizadas y entrelazadas por el curso de los tiempos.

Libertad e igualdad, derechos que no solo son garantes del ejercicio democrático, sino que en sí mismo considerados son la democracia, dada la importancia que cada uno tiene, pero no existiendo de forma independiente, sino que se encuentran en condiciones de coexistencia, esto es, una libre igualdad o una igual libertad. Despejada tal ecuación ha de darse como resultado la vida en democracia, caso contrario, no estarían dada las condiciones para la pervivencia de una sociedad.

Para resolver las distintas dificultades que entraña el desenvolvimiento de los derechos primigenios fundamentales de libertad e igualdad, sin que el privilegio de su ejercicio recaiga en uno de ellos en desmedro del otro, conservando al desbalance democrático, se hace necesario construir desde la educación, también entendida como derecho, y que debe recibir como es dable comprender, el efecto irradiante de los derechos, ahora entendidos como principios de libertad e igualdad.            

Al ejercer un derecho como la libertad-igualdad se están ejerciendo el conjunto de los derechos que asisten al ciudadano, pues estos principios garantizan su existencia. ¿Es posible pensar el derecho al libre desarrollo de la personalidad, por ejemplo, sin el efecto irradiante de los principios igual–libertarios?

La relación entre libertad y educación estaría entonces mediada por la igualdad, pero entendiéndose que el principio irradiante no surge de un derecho aislado, sino que en él convergen las dos premisas democráticas y ellas deben necesariamente ser organizadas en función de saberes que permitan a cada uno de los ciudadanos inmersos en el proceso educativo validarse en el sistema desde sus propios principios, pero en consonancia con los  valores supremos de aquellos que ostentan, como él, la condición de las diferencias, habitando el mismo territorio. 

Derechos como libertad e igualdad, entendidos como principios, deben articularse como sistema que pueda constituirse en ámbito de saberes capaces de contener la cotidiana realidad, como condición de la praxis educativa. La educación, como catalizador de principios  de igual–libertad, propios de un sistema democrático.

La igualdad sólo es posible como ejercicio de fundamentación democrática, en el cual debe considerarse como premisa fundamental y escenario dialéctico de la palabra–acción–palabra: el saber que todo otro es distinto y que uno mismo lo es frente a la vida y cultura del otro. La moral, si bien es racional no por ello es absoluta. 

“Para avanzar en la dirección propuesta se tiene como elemento básico de reflexión el derecho a la igualdad, entendido como el reconocimiento de las diferencias, entre ellas de género, raza, sexo, credo religioso y demás características especiales que hacen de cada ser humano un ser irrepetible.” (Navarro Pasquali, Mujer, educación y democracia, 2013)

Una de las mayores inquietudes respecto del avance en la formación de ciudadanos y ciudadanas, y el debido establecimiento de relaciones sociales acordes con principios, que permitan el desarrollo social garantizado, tiene que ver con el desarrollo de la plena conciencia respecto de una vida comunitaria, en la cual las autonomías individuales o grupales rindan tributo al ejercicio democrático, sustentado en el respeto, como también en la incorporación y aceptación de las diferencias que, paradójicamente, los atan en un mismo contexto de desenvolvimiento histórico. 

Entender el desarrollo histórico del presente que se habita significa conocer no solo la propia procedencia, sino ser capaz de asumir al o a los otros que coexisten en el mismo espacio geográfico, pero con lecturas e interpretaciones de la realidad, desde perspectivas diversas. Por ello, la necesidad de constituir desde la educación los escenarios adecuados al desarrollo de la sensibilidad como ejercicio de afirmación personal–contextual y a partir de ese propio reconocimiento construir sensibilidad colectiva.

 La proyección del ser colectivo, capaz de evolucionar en términos de igualdad a través de la educación incluyente, permite la formación de generaciones subsiguientes capaces de forjar su propio y común destino histórico. La educación debe ser apartada de modelos doctrinarios que no reconozcan la multiplicidad de diferencias al interior del conjunto de la Nación porque ello en la práctica deshace el sentir y raigambre de las   distintas comunidades. Así se entiende el sentido de sentencias de la Corte Constitucional al garantizar   derechos de ciudadanos que han acudido   en busca de protección respecto de sus propias prácticas ancestrales, comunitarias, religiosas   o educativas, entre   otras. 

La educación es un derecho que por principio democrático concierne a todo ciudadano o ciudadana, que además es inherente a la pretensión de una comunidad política en general, de elevar el nivel cultural, científico y de formación humanística, a partir   del ejercicio   histórico que, concita las distintas formas de interpretación de los tiempos y su confluencia como pasado–presente de sus comunidades. Derecho a la educación, desde el cual sea posible establecer caminos para resolver las diferencias, siendo tal proceso la propedéutica o camino implícito, para entender el tejido de significados y significantes subyacente para reconocerse en medio de las diferencias.        

El escenario educativo es el lugar por excelencia, en el que se construye democracia desde esa perspectiva igualitaria; es allí en donde la comunidad se muestra plena  y  diversa. Cada uno de sus miembros, estudiantes o maestros, distintos entre sí, establecen las condiciones de relación necesarias para realzar lo individual–identitario, sin perder de vista y, por el contrario, llevando a su máxima consideración la expresión colectiva. 

Mujer, deporte y democracia.  

En ese escenario la reflexión sobre la mujer y su lugar en la sociedad debe partir de ella misma, lo cual significa pensar en  un mundo que  no es  ajeno a las consideraciones que se traen, por el contrario, se afirman en esa dinámica que tiene como referente  esos lugares de producción, como la casa, la  escuela, el colegio, la universidad, el deporte, el mundo cotidiano que, deben generar el espacio  para su propia construcción como ser humano, se decía en aquella ponencia que hoy sirve de base a este escrito.

“El deporte, como uno de los campos transitados por la mujer y por el hombre, ciudadanos ambos de un Estado entendido como social de Derecho, parte de la temprana elaboración del patio de recreo, lugar de diferencias, de acuerdos y desacuerdos, de niñas y niños, de normas establecidas por ellos, de forma horizontal no impositiva y aceptadas dentro de la dinámica lúdica que los motiva en planos de igualdad. De allí se trasladan a las pistas deportivas, también con el fin de construir sociedad.”  (Navarro Pasquali, Mujer, educación y democracia, 2013)

La formación en valores retroalimenta procesos, dinámicas sociales, entendimientos, desde la puesta en escena de quienes históricamente han estado al margen de la palabra. La educación adquiere un nuevo sentido, pues en el horizonte del estudiante surgen prioridades humanas, sociales e históricas antes ocultas en su proceso formativo. Vale remitirse en ese sentido de espacios ocultos y quizá ajenos a la mujer y a otros sectores de población, a pronunciamientos  de la Corte Constitucional Colombiana cuando asume  la protección de derechos a la recreación, al aprovechamiento   del tiempo libre y al deporte, señalando que  aquellos espacios  constituyen el escenario privilegiado en donde los niños y niñas definen su relación con el mundo y hacen de la realidad una lectura no jerárquico autoritaria, sino que a través del juego recrean la realidad en términos de aceptación de normas que surgen  de la interacción  entre ciudadanos, que al mismo nivel se articulan en función de democracia.

Surge de lo así planteado la necesidad de dar nuevos sentidos y significados al ser humano o, como se planteó en escrito precedente, resignificarlo a partir de nuevas formulaciones sobre dignidad y ejercicio de ciudadanía, asumiendo la educación como proceso no solo formativo, sino como propedéutica o camino que debe llevar a nuevas formas de horizontal comunicación.

La ciudadanía no se obtiene a partir de una determinada edad. Sé es ciudadano de un Estado desde el momento mismo del nacimiento, entendidas claro está las  distintas etapas que se deben cumplir para lograr desde la escuela una vez en esa fase, los fines del Estado frente a sus asociados. 

La educación no es un férreo sistema pasivo, sino que conlleva el conocimiento de la historia de los distintos protagonistas sociales y el patrimonio común que como memoria de ese devenir se constituye en factor de unidad a partir de las diferencias   que confluyen en la formación del joven ciudadano. 

Esta definición de democracia confiere entonces profundo sentido y valor a esos escenarios en donde niños, niñas y adolescentes, cualquiera sea su origen, van construyendo ciudadanía incluyente. Recreación, deporte y aprovechamiento del tiempo libre se erigen como los escenarios de re significación, espacios en donde es posible el encuentro múltiple signado por la igualdad que los juegos propician y que luego llevan al escenario deportivo en dónde, a pesar de las diferencias propias de las pistas, en función de resultados, persiste como tejido de alto valor simbólico el reconocimiento del otro/otra más allá del momento competitivo.  (Navarro Pasquali, Mujer, educación y democracia, 2013)

Referencias Bibliográficas

Añón, María José. Igualdad, diferencias y desigualdades. México. D.F., Distribuciones Fontara, 2001.

Arias Londoño, Melba. Derechos humanos de la mujer, del niño y del adolescente. Santafé de Bogotá, 1996.

Hoyos Vásquez, Guillermo. Serna Arango, Julián. Gutiérrez Ruiz, Elio Fabio. Borradores para una filosofía de la educación. Bogotá, D.C., Siglo del Hombre Editores,  2007.

Hoyos Vásquez, Guillermo. Las ciencias necesitan de las humanidades y las artes. Innovación y Ciencia. Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia, Vól. XVII, No 3. Bogotá, D.C., 2010.

Laclau, E. y Mouffe, Ch. Hegemonía y estrategia socialistaHacia una radicalización de la democracia. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2006.

Ruiz Patiño, Jorge. La política del SportÉlites y deporte en la construcción de la nación colombiana. 1903 – 1925. Bogotá, D.C., PUJ, La Carreta Editores, 2010.

Gaviria, Carlos. Sentencia de Constitucionalidad  022/96. Corte Constitucional Colombiana. Constitución Política de Colombia. Bogotá, D.C., Legis

Navarro, Pasquali, F. (2013). Mujer, educación y democracia. Insights.

Principios. La fortaleza de la verdad, en el deporte y en la vida

Hace unos días, exactamente el 8 de enero pasado, a los setenta y ocho años se fue de este mundo Andrew Jennings, uno de los periodistas deportivos más importantes del mundo. Yo conocí de sus grandes capacidades como investigador por allá en año 1992, cuando se desató una de las polémicas más grandes de finales de siglo XX, acerca de la corrupción en el Movimiento Olímpico y en el deporte mundial.

Andrew Jennings. Foto: Marca.

Por Clemencia Anaya Maya 

Vicepresidenta Academia Olímpica Colombiana

Andrew Jennings fue muy popular por esa década por sus denuncias muy bien argumentadas y respaldadas por sus investigaciones minuciosas y detalladas. El tema fue arrollador, debido a que los implicados se defendían diciendo que estaba en juego la imagen del Comité Olímpico Internacional y que él era un brabucón.

Lo que más admiré  de él fue su habilidad para trabajar en equipo con otros periodistas, sin egos y protagonismos. Existía en él un enorme compromiso con la esencia del deporte,  su carisma y fuerza fueron vitales para develar lo que estaba afectando las raíces del deporte, ese deporte que todos queremos limpio, pacífico, en igualdad de condiciones, respetuoso del adversario, del cuerpo, la mente y el espíritu.

Fue él quien se atrevió a abrir la ventana y gritar al mundo que era necesario generar cambios en las estructuras, que había que mirar el deporte en retrospectiva y ponerlo al servicio de las nuevas generaciones en forma limpia y transparente. Que había que hacer efectiva la filosofía olímpica por que el deporte se lo estaban gozando los intereses personales de unos pocos y los atletas eran considerados como los gladiadores de Roma.

Por supuesto que su labor no fue fácil, pero si fructífera. Tuvo que enfrentar muchísimas acusaciones ante los estrados judiciales y, en todo caso, logró demostrar que actuaba con la verdad. En otras palabras, Jennings fue un luchador en el sentido literal de la palabra, jamás se dio por vencido, siempre estaba en la jugada buscando información de  hechos que exponían el lado oscuro de los negocios deportivos, siempre buscó ansiosamente la colaboración con colegas afines, siempre en modo de combate cuando se enfrentaba a los asesores, abogados, expertos de los medios y deportes, líderes tratando de excusar lo imperdonable. Andrew Jennings se convirtió en un modelo a seguir para las futuras generaciones de periodistas desde principios de la década de 1990, cuando comenzó a descubrir la corrupción, la codicia y la mala gestión en el corazón del Movimiento Olímpico internacional.

Para los que sentimos el periodismo deportivo fundamental a la hora de profundizar sobre situaciones que vive el deporte y que deben corregirse para garantizar su espíritu formativo y competitivo, en busca de la excelencia del ser humano y, por ende, de la sociedad contemporánea, este hombre fue el primer periodista de investigación en romper los muros del silencio y las conspiraciones en el deporte mundial, y las nuevas generaciones de atletas, activistas y periodistas están hoy ocupados en la construcción de su legado y en responsabilizar  a quienes tienen que responder por sus actos.

Su primer libro se llamó  El señor de los anillos (1992), que escribió con su colega Vyv Simson, fue realmente recibido en el mundo como un lanza llamas que puso en aprietos a muchos dirigentes deportivos y que les llevó a los dos periodistas a recibir una condena de cinco días de cárcel en el tribunal de Canton de Vaud en Lausana, por difamación del COI. Como resultado Andrew Jennings fue excluido durante años de los eventos del COI. Pero eso no lo detuvo, al contrario lo motivó a escribir su siguiente libro Los nuevos señores de los anillos (1996), en el cual expuso más prácticas corruptas en las federaciones deportivas internacionales y en el COI. El dúo de libros estableció estándares completamente nuevos y más altos para la cobertura periodística del deporte y alimentó la indignación mundial provocada por el escándalo de los Juegos Olímpicos de Invierno Salt Lake City 2002, que llevó al Comité Olímpico Internacional a tomar medidas drásticas, destituir miembros COI y les costó a varios la presidencia de los comités olímpicos nacionales implicados.

Joseph Blatter. Foto: El Mundo.

Los sobornos de Blatter 

En 2001, Jennings, que ya era reconocido como controvertido en el contexto mundial del deporte, durante una rueda de prensa de la FIFA le preguntó al presidente Blatter si alguna vez había recibido un soborno. La pregunta no buscaba otra cosa que motivar a la reflexión en el entorno del fútbol y, en especial, a tocar la conciencia de los honestos. Al poco tiempo recibiría información anónima de personas al interior de la estructura de la FIFA, con quienes consiguió pruebas contundentes que encenderían la llama de la transparencia en las organizaciones deportivas internacionales. Su labor contribuyó a revelar cómo los negocios sucios hacían parte de la FIFA, tema que dejaría claramente escrito en su libro ¡Foul! El mundo secreto de la FIFA: sobornos, manipulación de votos y escándalos de entradas (2006).

Como resultado, la FIFA le prohibió la entrada a todos sus eventos y lo amenazó con demandas legales que jamás llegaron, porque no tenían peso jurídico para controvertirlo.

Cada vez más fuerte y consolidado como el bastión de la verdad y la transparencia en el deporte, Jennings trabajó con la BBC, en una serie de documentales con base en sus investigaciones, que dieron a conocer en el mundo todas las irregularidades de este organismo deportivo internacional y llamaron la atención de autoridades fiscales en Estados Unidos y en el FBI, que lo invitaron en el 2009 a ser parte de una investigación secreta sobre la FIFA.

De allí el mundo vería un resultado contundente. Joseph Blatter tuvo que renunciar. Era el primer presidente de una federación deportiva internacional que caía por corrupción. El mundo miraba atónito cómo el deporte había sido utilizado por inescrupulosos, que se escondían detrás de imágenes de liderazgo y gestión, tema que se extendería para implicar a dirigentes del fútbol en diferentes partes del mundo, incluso en nuestro país.

Foto: Show y Sports.

Verdad y fundamento

Con el tiempo, la red de periodistas que de un continente a otro apoyaban a Jennings con información, desarrolló en acciones el valor de la redes en el desempeño de las comunicaciones. Investigadores de todo el mundo se beneficiaron de la generosidad de Andrew, al compartir consejos, información y contactos con personas en las que confiaba. 

Jennings no se permitía ni la pereza, ni la mediocridad y criticaba a aquellos periodistas que se esforzaban por sacarse las fotos con los dirigentes deportivos y hacían migas con ellos para recibir prebendas y beneficios. La fortaleza de su trabajo estuvo siempre respaldada por las pruebas que conseguía, información veraz y transparente, que lo llevó a conectarse con los fanáticos y los funcionarios de la estructura del Movimiento Olímpico.

Su contribución al deporte fue la búsqueda infatigable de un ambiente limpio y transparente que hiciera honor al deporte, como lo fue en Olimpia, con la celebración de los festivales atléticos en honor al dios Zeus. Sus investigaciones permitieron descubrir delitos graves y generaron la necesidad de reformas profundas en el deporte mundial y olímpico.

Andrew Jennings dejó este mundo con la misión cumplida. Muchos periodistas deportivos seguirán su camino para proteger al deporte de los peligros que le acechan por mala gestión, corrupción, acoso sexual, dopaje e intereses particulares.

Es perentorio resaltar que el Movimiento Olímpico “abarca las organizaciones, atletas y demás personas que se ajusten a la Carta Olímpica. El objetivo del Movimiento Olímpico es contribuir a la construcción de un mundo mejor y más pacífico, educando a la juventud a través de una práctica deportiva conforme con el Olimpismo y sus valores. Que Las tres principales partes constitutivas del Movimiento Olímpico son el Comité Olímpico Internacional (COI), las Federaciones Deportivas Internacionales (FI) y los Comités Olímpicos Nacionales (CON)”[1].

“Además de sus tres principales partes constitutivas, el Movimiento Olímpico incluye también a los COJO (comités organizadores de juegos olímpicos), a las federaciones deportivas nacionales, a los clubes y a las personas dependientes de las Federaciones Internacionales y de los comités olímpicos nacionales, particularmente a los atletas cuyos intereses constituyen un elemento fundamental de la acción del Movimiento Olímpico, así como a los jueces, árbitros, entrenadores y demás personal oficial y técnico del deporte. Incluye, asimismo, a otras organizaciones e instituciones reconocidas por el COI”[2].

Y todos los que estamos relacionados con el Movimiento Olímpico, no importa si en el nivel nacional o internacional, debemos acatar la Carta Olímpica. Así lo expresa la Carta Olímpica: “Toda persona u organización que pertenezca de alguna manera al Movimiento Olímpico está sujeta a las disposiciones de la Carta Olímpica y ha de respetar las decisiones del COI”, ese organismo deportivo mundial que rige el Movimiento Olímpico y todas las organizaciones reconocidas, como en nuestra región, la Organización Deportiva Panamericana, actualmente conocida como Panam Sports; la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe (Odecabe); la Organización Deportiva Centroamericana (Ordeca), y la Organización Deportiva Suramericana (Odesur), tiene a su haber la orientación de la Carta Olímpica en todos sus apartes.

Actualmente, y después de grandes escándalos que generaron crisis al interior del COI, podemos decir que la lupa está sobre las actuaciones de todos los actores que intervienen en todos los niveles y sectores, en todos las regiones del mundo, para garantizar que el deporte se mantenga limpio y transparente, basados en la verdad y el respeto por el juego limpio. Sólo de esta manera el mundo podrá seguir gozando de un escenario pleno de excelentes atletas, que con su esfuerzo y dedicación, cada cuatro años llegan a los juegos  olímpicos de verano y de Invierno, a demostrar como en la antigüedad, que la excelencia humana se manifiesta sobre la arena olímpica.

Andrew Jennings no solo fue un periodista investigativo apasionado por la verdad y la transparencia en el deporte. Fue un espíritu combativo, como definiría en 1924 Pierre de  Coubertín: “la vida es simple porque la  lucha es simple. El buen luchador retrocede, pero no abandona; se doblega, pero no renuncia. Si ante él se yergue lo imposible, da un rodeo y llega más lejos. Si le falta aliento descansa y espera. Si queda fuera de combate anima a sus compañeros con su palabra y su presencia. E incluso, cuando todo se derrumba a su alrededor, la desesperación no penetra en su interior”. Con su actuación durante más de 30 años por señalar la mala gestión, la corrupción y lo oscuro que sucedía en el deporte se jugó una carta definitiva en busca de la verdad, la luz y la justicia.

*Texto basado en el boletín de prensa  de Play the Game https://mailchi.mp/playthegame/andrew-jennings-1943-2022-the-incomparable?e=00b0a36436


[1] Carta Olímpica 2021, Norma 1 (1-2)

[2] Carta Olímpica 2021 Norma 1 (3)