Dirigente deportivo y miembro de la Academia Olímpica Colombiana fallecido el pasado 3 de enero de 2021, a los 95 años de edad. Parte de los conceptos de esta semblanza fueron tomados de una entrevista practicada a Santiago Albornoz Plata, por el también académico Luis Felipe Contecha, publicada en 2020.

In Memoriam. Santiago Albornoz Plata:
Dirigente deportivo y miembro de la Academia Olímpica Colombiana fallecido el pasado 3 de enero de 2021, a los 95 años de edad.
Nacido en Bogotá, en 1926, Santiago Albornoz cursó estudios en el Colegio de la Salle, e ingeniería civil en la Universidad Nacional de Colombia.
Desde muy joven practicó esgrima, equitación, tenis de campo, tenis de mesa, golf y ajedrez. Como ingeniero civil se desempeñó en importantes cargos en el campo de las telecomunicaciones en Colombia, entre ellos como parte del Plan Nacional de Telecomunicaciones y en calidad de director de la campaña de instalación de los semáforos electrónicos en Bogotá. También trabajó para el Banco Interamericano y en múltiples sociedades de ingeniería.
En los años 50 del siglo pasado fue miembro de las federaciones deportivas nacionales de esgrima y equitación, y secretario general del Comité Olímpico Colombiano, bajo la presidencia del alemán Helbert Liebech. En 1954 fue uno de los fundadores de la Asociación Colombiana de Hockey y Patinaje, bajo la presidencia del español Juan Busquets Baró, a quien lo sucedió en la siguiente administración, y como líder de este deporte en Colombia realizó importantes actividades, especialmente de divulgación del hockey y del patinaje, en diferentes regiones del país.
A su paso por Ginebra, Suiza, como parte del Banco Interamericano conoció a la joven alemana Sigrid Schwarzkopf, con quien contrajo matrimonio en 1959. El nacimiento de su noviazgo lo recuerda con especial aprecio Santiago Albornoz: “La que sería mi señora era alemana, pero estudiaba en Ginebra, a donde se había marchado después del final de la II Guerra Mundial. Cuando llegué a Ginebra, en donde iba a estar seis meses, yo hablaba un francés bastante regular, que había estudiado en el colegio. Entonces decidí tomar clases para mejorar el francés. Una amiga me presentó a Sigrid y, efectivamente, me estuvo dando clases todos los días, de 7:00 a 8:00 AM., y ahí nació un vínculo hermoso, que nos llevó al altar”.
En 1965, Santiago Albornoz lideró, con el apoyo de las Naciones Unidas, la creación de la primera facultad de telecomunicaciones en el país, en la Universidad del Cauca, en Popayán.
“En 1960, en Colombia, no había ingeniería en comunicaciones. Yo tuve la fortuna de lograr un auxilio de las Naciones Unidas, para crear la primera Facultad de Ingeniería de Comunicaciones en el país. Sucedió entre 1963 y 1965. Las Naciones Unidas ponían como condición que no se creara en Bogotá, sino en otra ciudad del país. Después de estudiar varias posibilidades seleccionamos a la Universidad del Cauca, en Popayán y constituimos la primera facultad de Ingeniería de Telecomunicaciones de Colombia”, dijo Santiago Albornoz, en entrevista con el académico Luis Felipe Contecha, en 2020.
Agregó: “Recuerdo con enorme cariño al Rector de la Universidad, el doctor Pablo Emilio Bravo, quien nos dio toda la ayuda posible, para abrir laboratorios en dos locales de la sede de la U., y como no había profesores en Colombia trajo siete expertos del exterior. Eso fue un trabajo bestial, pero interesantísimo”.
En 1957, Santiago Albornoz fue parte del Comité Olímpico Colombiano, historia que contamos en el siguiente artículo de esta misma edición de la REVISTA OLÍMPICA.
Las últimas actividades realizadas por Santiago Albornoz en el tema deportivo fue como miembro de la Academia Olímpica Colombiana, a la cual llegó el 9 de julio de 1999, para remplazar a Bernardo Hoyos Pérez, quien había renunciado.
“Tengo una carta firmada por la actual vicepresidenta, Clemencia Anaya, quien tenía el cargo de Directora Académica en el Comité Olímpico Colombiano, en la cual me dice que se había postulado mi nombre para la Academia y que, por favor, contestara si aceptaba o no. Yo decidí aceptar la invitación. Cuando ingresé empecé a trabajar con importantes personajes, como su presidente, Mario García y García; Alberto Lozano Simonelli, gobernador del Tolima, quien era miembro y estaba vinculado a la Universidad Jorge Tadeo Lozano, y Alberto Ferrer Vargas, secretario del Comité Olímpico Colombiano, con quien había trabajado en Telecom.
“También compartí en la academia con personajes como el profesor Humberto Vaca y el abogado Jorge Enrique Molina, presidente de la Federación Colombiana de Ajedrez, abogado, senador de la república y cofundador de las universidades Central y UDCA.
“Desde entonces he compartido con dirigentes de peso, como el general Manuel José Bonet Locarno; el rector de la UDCA, Germán Anzola, y los actuales directivos, liderados por Guillermo González, todos probos y capaces”.
Durante los últimos años, Santiago Albornoz se constituyó en un importante pilar en la toma de decisiones de la Academia, gracias a su madurez, serenidad e inteligencia.
Recuerdos de sus compañeros académicos
“Fue poco tiempo para conocerlo, pero me impresionó su caballerosidad y tranquilidad. Sus análisis profundos, sus aportes y orientación en la toma de decisiones sobre deporte y olimpismo dejan en mi aprendizajes significativos. Hoy y siempre, Santiago Albornoz en mi mente y corazón”. Rocío Gámez Martínez.
«Santiago Albornoz fue, ante todo, un caballero olímpico, una persona respetuosa cumplidora del juego limpio, que no solamente teorizó acerca de los valores, sino que su vida fue un ejemplo de valores olímpicos. Creo que fue en su momento uno de los académicos más críticos, beligerantes y productivos, que deseaban que la Academia creciera y se manifestara académicamente. Fue, sin duda, uno de los académicos que apoyó en su momento la creación del primer programa de especialización deportiva, con perspectiva olímpica en el país. Esto lo digo, porque ya existía en ese momento la especialización en administración deportiva, en la Escuela Nacional del Deporte, en Cali, pero en Bogotá no había ningún programa de administración deportiva, con enfoque olímpico, y creo que aún hoy tampoco existe. Esta actividad fue muy importante, así como empezar a difundir la idea olímpica a través de documentos escritos por parte de la Academia Olímpica Colombiana. Su recuerdo me lleva a tenerlo como un hombre con una gran energía, decidido a no hablar tanto, sino a hacer, quien se unió por allá a inicios de la década del 2000, a la idea que yo promovía que era el Olimpismo en Acción, es decir, el olimpismo actuando, no teorizando, ni hablando tanto, sino mostrando qué se puede hacer y motivando a los demás a hacerlo. Su contribución al olimpismo fue grande desde su actividad como dirigente deportivo; desde su calidad de miembro del Comité Olímpico Colombiano, y, sobre todo, desde la Academia Olímpica Colombiana, para contribuir a fortalecer procesos concretos de la entidad. Era un hombre alegre, un tanto suspicaz y muy cachaco.. Era un gran pizco». Clemencia Anaya Maya, vicepresidente.