Valores. El salto de la Tregua Sagrada, al deporte para el desarrollo y la paz

El ideal defendido por Pierre de Courbertin desde finales del siglo XIX ha inspirado por generaciones al Movimiento Olímpico, a buscar en el deporte un medio para superar las diferencias entre naciones y culturas, y promover la amistad, el sentido de solidaridad y el juego limpio.

Foto: ABC Color.

Por Beatriz Elena Mejía Restrepo 

Magister en Estudios del Desarrollo, Magister en Gobierno y Políticas Públicas, Directora de Grupo Internacional de Paz, Consultora en Deporte para el Desarrollo y la Paz, Consultora en Prevención del Delito y Miembro de la Academia Olimpico Colombiana.

Tras 40 años, desde cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas declarara el 21 de septiembre como el Día Internacional de la Paz, y 20, desde que este mismo organismo lo estableciera como un día de cesación del fuego y de no violencia a nivel mundial son recurrentes los esfuerzos por dar “una pausa” a la guerra y a la violencia en y entre los países. Con los mismos loables fines, en 1992, el Comité Olímpico Internacional retoma la antigua tradición griega de la ekecheiria, para dar paso a la Tregua Olímpica, que sería respaldada un año después por las Naciones Unidas como símbolo de la paz olímpica,  promotora del fin de hostilidades entre los pueblos y las naciones. Es así como en los pasados Juegos Olímpicos de Tokio 2020, al igual que en anteriores versiones, la presidencia de la Asamblea General hizo el solemne llamamiento en relación con su observancia.

Más allá de la Tregua, el ideal defendido por Pierre de Courbertin desde finales del siglo XIX ha inspirado por generaciones al Movimiento Olímpico, a buscar en el deporte un medio para superar las diferencias entre naciones y culturas, y promover la amistad, el sentido de solidaridad y el juego limpio. Hoy, el ideal olímpico sigue más vigente que nunca, y se ha incorporado en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, al afirmarse que el deporte es un importante facilitador que contribuye con la paz, promoviendo la tolerancia y el respeto. 

Desde los años posteriores a la posguerra, tanto las formas de guerra y de violencia, como el concepto de paz se han transformado, hasta evolucionar a nuevas propuestas que consideran las causas estructurales de los conflictos violentos y posicionan enfoques más holísticos, como el de la paz positiva y la paz imperfecta, que hoy hacen parte del consenso, al admitir que más allá del silenciamiento de los fusiles, la consecución de la paz implica un cambio integral en las dinámicas locales y multilaterales, así como en las relaciones sociales para generar desarrollo equitativo e incluyente en la perspectiva social, política, económica y cultural. En la Resolución 36/67 del 1981, la Asamblea General reza: “Una paz fundada exclusivamente en acuerdos políticos y económicos entre gobiernos no podría obtener el apoyo unánime, sincero y perdurable de los pueblos, y, por consiguiente, esa paz debe basarse en la solidaridad intelectual y moral de la humanidad”. 

El salto de la paz negativa, reducida al cese de hostilidades y reconciliación entre antagonistas, hacia un paz positiva e imperfecta que reconoce la experiencia de las partes involucradas y hace una compresión de las raíces de las violencias, plantea un nuevo reto en términos de la relación deporte, olimpismo y paz. Obliga, entonces, que dentro y desde el Movimiento Olímpico se piensen formas concretas de contribuir con la prevención de todas las formas de violencia y con una paz sostenible que vincule las diferentes esferas del desarrollo.

El alcance del ideal olímpico en la sociedad de hoy debe ir desde las buenas prácticas en el sector, hasta su proyección en ámbitos externos. Con respecto a lo primero, debe garantizar el respeto por los derechos humanos de los y las atletas en el ámbito deportivo, el impacto social comunitario del legado de los mega eventos, nuevas formas de negocios éticos e inclusivos en el sector, la incorporación del enfoque diferencial y de género en las políticas públicas y la buena gobernanza como principio rector en las organizaciones que forman parte del movimiento, entre otros. En cuanto al ámbito externo debe procurar la pedagogía de los valores olímpicos aplicados, con los actores afectados por las violencias y desde sus propios territorios, y el desarrollo de acciones que promuevan las inclusión de sectores geográficos tradicionalmente excluidos y de programas que posicionen nuevos referentes comunitarios, en zonas que carecen de modelos de identificación juvenil adecuados, como parte de las posibles contribuciones en esta dirección. 

Bajo esta lógica, el Deporte para el Desarrollo y la Paz (SDP, por sus siglas en inglés) inicialmente promovido por la Organización de las Naciones Unidas y las ONG de los diferentes países ha tomado fuerza en el nuevo siglo entre el Movimiento Olímpico, gracias a lo cual se han sumado esfuerzos de diversos organismos del sector, a través del establecimiento de alianzas y programas conjuntos en las regiones, que van dejando un impacto social importante, que permite que cobre vida el principio del Olimpismo promulgado en la Carta Olímpica de “poner siempre el deporte al servicio del desarrollo armónico del ser humano, con el fin de promover una sociedad pacífica y comprometida con la preservación de la dignidad humana”.  El salto de la Tregua Olímpica al Deporte para el Desarrollo y la Paz hace parte de un proceso civilizatorio con el que el Movimiento Olímpico no puede estar en deuda. 

La hazaña del voleibol femenino y el recuerdo de Rafael Lloreda

Gratitud con quien lo soñó y no estuvo presente

Por Alberto Galvis Ramírez

Director Revista Olímpica y Secretario Academia Olímpica Colombiana

Rafael Lloreda Currea (q.e.p.d.), en 2020, con el seleccionado nacional femenino de voleibol.

El domingo pasado, el voleibol colombiano alcanzó la más grande hazaña de su historia, al clasificar, en Barrancabermeja, por primera vez a un Mundial Femenino de Mayores. Desde entonces, la celebración ha sido ruidosa e interminable y en ella han estado todos los involucrados, jugadoras, entrenadores, directivos, aficionados, etc., todos… menos uno: Rafael Lloreda Currea, el hombre que soñó y trabajó durante 38 años, para que Colombia fuera una potencia continental del voleibol, quien no estuvo presente, porque murió el pasado 29 de abril y se llevó su gran  sueño hacia la eternidad.

¡Cómo hubiera disfrutado Rafael Lloreda ese momento histórico de la clasificación de Colombia, por primera vez a un Mundial de Voleibol, con el equipo femenino! ¡De qué manera hubiera recibido las felicitaciones merecidas, porque durante su vida le aportó a su deporte del alma, cuantas ideas y acciones pudieran conducir a ese instante! ¡Cómo se hubiera confundido en abrazos con los y las integrantes del equipo, porque hubiese entendido que esa conquista también era suya, y, tal vez, especialmente suya!

Rafael Lloreda Currea comenzó su carrera en la dirigencia deportiva en 1978, cuando el periodista Mike Forero Nougués, director de Codeportes, lo eligió como director de la Junta de Deportes de Bogotá, entonces filial de Coldeportes Nacional.

En 1983 ingresó a la Federación Colombiana de Voleibol, y desde el año siguiente se desempeñó como presidente, hasta 2008, año en el cual fue elegido como parte del Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Colombiano. Desde entonces, su trabajo se amplió a todas las federaciones deportivas nacionales, pero jamás dejó de trabajar y expresar su aprecio por ese voleibol que tanto amaba. Fue durante los años siguientes, el consejero de todos los presidentes de la Federación de Voleibol, y con ellos fue construyendo el presente y el futuro, que siempre había vislumbrado y, además, el presidente de la Confederación Suramericana y Vicepresidente de la Internacional, es decir, siempre vivió en función del voleibol. 

Para su felicidad alcanzó a ser testigo del crecimiento que se empezó a registrar en los últimos cinco años, en los cuales se obtuvieron medallas de plata en los Juegos Bolivarianos Santa Marta 2017, en los Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018 y en los Panamericanos Lima 2019, en los cuales fue el jefe de Misión de Colombia. A partir de este momento soñó con la clasificación a los Juegos Olímpicos Tokio 2020, que finalmente no se logró, y a un Mundial de Voleibol.

Sabía que si se lograba lo celebraría como si fuera la más grande conquista de su vida… Y estaba preparado, al lado los equipos colombianos, especialmente el de la rama femenina, que era el que más progresos registraba, para celebrarlo a rabiar.

Y el día llegó. El pasado domingo, 12 de septiembre, Colombia alcanzó el subcampeonato suramericano femenino de mayores y el cupo para el Mundial de 2022, por primera vez en su historia.

Pero, Rafael Lloreda Currea no estuvo presente, porque el destino se lo llevó de improviso; pero sí lo estuvo en las mentes de esa generación de jugadoras que habían caminado durante sus carreras a su lado, bajo su luz, bajo su lumbre, bajo su guía.

Este es un sencillo homenaje al gestor, al líder, al cerebro de la hazaña del voleibol femenino de Colombia: Rafael Lloreda Currea.

Legado. La necesaria inclusión de la comunidad LGBTQ+ en el Movimiento Olímpico

La nueva hoja de ruta estratégica del Movimiento Olímpico internacional reconoce la deuda histórica y la necesidad presente por la defensa de la inclusión y la diversidad sexual en el deporte.

Por Catalina Melendro Blanco.

Miembro de Número de la Academia Olímpica Colombiana. Consultora en gobernanza deportiva y equidad de género en el deporte. Magíster en Ética e Integridad deportiva Universidad KU Leuven. Ex deportista selección Colombia balonmano playa. Candidata a PhD Sport and Exercise Faculty, Canturbury Christ Church University.

Foto: www.centralnd.com.mx

El Comité Olímpico Internacional (COI) ha vuelto a enfatizar la importancia de la inclusión y la no discriminación de la comunidad LGBTQ+ tanto en el Movimiento Olímpico deportivo como en la sociedad en general.

El presidente del COI, Thomas Bach, reiteró a comienzos del mes de junio pasado, que la práctica del deporte sin discriminación de ningún tipo es un derecho humano y un principio fundamental del Movimiento Olímpico. Igualmente reiteró la firme creencia en el poder del deporte para construir puentes entre personas, comunidades y culturas sin ningún tipo de discriminación basada en orientación sexual o identidad de género.

Estas palabras son igualmente respaldadas en el cuarto Principio Fundamental de la Carta Olímpica en el cual se estipula que “la práctica del deporte es un derecho humano. Todo individuo debe tener la posibilidad de practicar deporte, sin discriminación de ningún tipo y con espíritu olímpico, lo que requiere entendimiento mutuo con espíritu de amistad, solidaridad y juego limpio”.

Adicional a ello, en 2014, el COI fortaleció su compromiso con la comunidad LGBT+, en particular, al aprobar una recomendación de la Agenda Olímpica 2020 para enmendar la Carta Olímpica e incluir específicamente la no discriminación, con respecto a la orientación sexual en el Principio Fundamental 6, que ahora establece: “El disfrute de los derechos y libertades establecidos en esta Carta Olímpica se garantizará sin discriminación de ningún tipo, como raza, color, sexo, orientación sexual, idioma, religión, opinión política o de otro tipo, origen nacional o social, propiedad, nacimiento u otro estado.»

De igual manera, el compromiso del COI con la diversidad y la inclusión de la comunidad LGBTQ+ se subrayó en la reciente aprobación de la Agenda Olímpica 2020 + 5, la nueva hoja de ruta estratégica del Movimiento Olímpico, que reconoce que la igualdad de género, la inclusión y la diversidad son componentes integrales del cumplimiento de la visión de construcción del COI: un mundo pacífico y mejor a través del deporte.

El COI también ha adoptado medidas para incluir la orientación sexual en la cláusula de no discriminación del contrato de ciudad anfitriona de los Juegos Olímpicos, que exige que todas las sedes respeten los Principios y valores fundamentales del Olimpismo, en particular, la prohibición de cualquier forma de discriminación, en todo su proyecto de Juegos.

Este enfoque debió ser visible durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 teniendo en cuenta que el Comité Organizador ha adoptado la “Unidad en la diversidad”, como uno de sus conceptos centrales. El objetivo del Comité era ofrecer unos Juegos que subrayasen la importancia de la diversidad y la unidad, con el objetivo de ayudar a fomentar una sociedad que acepte y respete las diferencias.

Inauguración de la Casa del Orgullo de Tokio, Pride House Tokyo.

Un aspecto que ilustra este compromiso fue la creación de la Casa del Orgullo de Tokio (“Pride House Tokyo”) que se constituyó en el primer centro de apoyo LGBTQ+ permanente de Japón. La apertura del centro sigue un concepto que ha estado presente de alguna forma en todos los Juegos desde Vancouver 2010 y tiene como objetivo promover la comprensión de LGBTQ+ y otras minorías sexuales, al mismo tiempo que sirve como un espacio seguro que da la bienvenida a los atletas LGBTQ+, sus familias y fanáticos.

Finalmente, como parte de su compromiso con la inclusión en todo el Movimiento Olímpico, el COI también está trabajando en un nuevo marco para garantizar la implementación efectiva de los valores de equidad, seguridad y no discriminación de los y las atletas, sobre la base de la identidad de género y las características sexuales. Para ello, el COI está realizando un proceso de consulta para considerar no solo las perspectivas médicas, científicas y legales, sino también la de los derechos humanos, con énfasis en las opiniones y experiencias de los y las atletas afectadas.

Se espera que este proceso de consulta sea fundamental en el desarrollo de un nuevo marco de defensa de los derechos LGBTQ+, que cree mecanismos, políticas, enfoques adecuados y comprensivos de las diversas discriminaciones y barreras adicionales que han experimentado históricamente las personas de la comunidad LGBTQ+, en el sector deportivo. Esto, con el fin de garantizar la inclusión, la no discriminación, la equidad, la proporcionalidad y la seguridad de la comunidad LGBTQ+ en cada uno de los deportes del Movimiento Olímpico.

Estos avances resultan importantísimos, en un sector que se ha históricamente caracterizado por ser un terreno en donde las diversidades sexuales son particularmente  no visibilizadas y discriminadas. Sin embargo son también un recordatorio de que aún queda un largo camino por recorrer en favor de la igualdad, la diversidad y la inclusión de la comunidad LGBTQ+, en el Movimiento Olímpico.

Es un recordatorio de que el desarrollo del deporte hacia valores más progresistas, inclusivos, democráticos y éticos no ha estado, ni está aún garantizado plenamente y, por ende, desde el Movimiento Olímpico se debe continuar esta lucha por los derechos humanos de la comunidad LGBTQ+.

Por ello resulta importante exponer los resultados de investigadores académicos a nivel internacional, quienes defienden en términos de filosofía, prácticas y cultura organizacional, la inclusión de la población LGBTQ+ en todas las áreas del sector deportivo. De esta forma, tal como lo expone el profesor Geoffery Kohe, de la Universidad de Kent, en el Reino Unido, cuando haya desafíos en la implementación de las estrategias de inclusión y diversidad hacia la comunidad LGBTQ+, las entidades deportivas podrían centrarse en lo siguiente:

1) Mayor transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad del COI y los Comités Olímpicos Nacionales (CON) para garantizar, tanto la igualdad de representación descriptiva, como de representación sustantiva, dentro de las organizaciones olímpicas por parte de la comunidad LGBTQ+.

2) Garantizar culturas y prácticas laborales seguras para todas las personas, empleadas, voluntarios y dirigentes de la comunidad LGBTQ+.

3) Garantizar el derecho relacionado a procesos de apoyo, independientes y justos cuando ocurran problemas o incidentes frente a la orientación o identidad sexual de sus partes interesadas. (En este caso, el COI ha vuelto a dar algunos pasos en el apoyo a deportistas profesionales, no obstante, estas estructuras deben extenderse primero a todos los profesionales del deporte y también descender a todos los CON)

4) Apoyo y participación continua de los gobiernos estatales y locales, organizaciones de observatorios internacionales, académicos, medios de comunicación y partes interesadas corporativas, para hacer que el COI, los CON y sus socios rindan cuentas y tomen medidas contra todas las formas de discriminación, marginación, desigualdad y desempoderamiento.

5) Realizar compromisos reales y medibles por parte de todas aquellas personas que hacen parte del movimiento olímpico para la defensa de los derechos de la comunidad LGBTQ+, para garantizar que en todas las actividades, campeonatos y proyectos se asegure que la ética y los deberes de cuidado estén consagrados, no solo en el pensamiento y la palabra, sino también en las acciones, políticas, proyectos y la cultura organizacional misma.

Adicionalmente, en los casos en que se infrinjan estos deberes de cuidado en relación con la discriminación de género u orientación sexual se deben establecer procesos internos de manejo de escucha y participación de la comunidad LGBT+ y se trabajará por tomar medidas efectivas al respecto.

Por ello, como personas interesadas y dedicadas en preservar y promover el olimpismo como filosofía de vida, desde la Academia Olímpica Colombiana se invita a todas las personas que hacemos parte del movimiento olímpico, tanto a nivel internacional, como nacional y local, a seguir comprometidos y comprometidas con la crítica, el empoderamiento y con acciones reales y efectivas que busquen transformar los espacios, las organizaciones y las prácticas del sector deportivo, en terrenos de juego en donde todas, todos y “todes” podamos ser.

Filosofía. Los valores Olímpicos, desde la pedagogía del deporte como ultimum potentiae

«Enseñar no es transferir el conocimiento sino crear las posibilidades para su propia posibilidad o construcción»: Paulo Freire.

Por María Camila Martínez

Practicante Academia Olímpica Colombiana

El movimiento Olímpico actual identifica y expone tres valores que definen la filosofía de vida que contiene el Olimpismo: amistad, respeto y excelencia; estos se dieron a conocer primeramente en los certámenes atléticos y en la gimnástica educativa de la Grecia clásica, a partir de los relatos heroicos que Homero plasmó en los agones de La Iliada y de La Odisea. Desde allí, cada uno de ellos carga junto con su nombre más que un significado… un trofeo, pues todo aquel que se convirtiera en su  poseedor era un héroe, que merecía cruzar las puertas del Olimpo y que los mismos dioses Zeus, Hera, Apolo, y Perséfone, entre otros;  validarían su valentía, al separarse de actitudes banales que no le permitían la libertad cimentada en la ética y en el buen actuar.

Foto: Al Navío.

Como lo refleja la Grecia antigua, el agasajo del Olimpo correspondía solo a aquellos que por medio de la práctica deportiva pudieran liberar su corazón y su alma del más impuro sentir; la competencia era el  medio por el cual el hombre realizaba  una metamorfosis que no solo le enseñaba estrategias físicas para su mayor rendimiento, sino que fortalecía su corazón, alma y espíritu para enfrentar al rival y a sí mismo, y entraba  en un estado de plenitud, que le permitía hacer un cambio en su actuar, de forma  permanente.

Con el paso del tiempo, y tras esta filosofía mitológica, ha sido posible transmitir esos valores y virtudes de los relatos antiguos a la sociedad contemporánea, como lo reflejan los hechos históricos en las sociedades griegas y romanas, con eruditos medievales y la misma ilustración, épocas en las que, desde el carácter de los agones y la disposición “deportiva” se establece una clara intencionalidad educativa, en la que se pretende actuar fuera del campo o escenario de juego, bajo el autocontrol, la aceptación y disposición para seguir reglas, el sentimiento de ayuda, el trabajo en equipo y el ambiente armónico, sin importar cual fuere el resultado. En resumen: la amistad, el respeto y la excelencia.

Es claro que la educación en valores es el cimiento del progreso de la sociedad; cuando el profesional desarrolla sus estrategias y métodos de enseñanza no sólo educa a un individuo, sino que, además, contribuye al desarrollo de la sociedad. Hoy en día existen un sin número de opciones para que la población infantojuvenil comprenda con sentido de pertenencia, las virtudes que debería tener un ser humano para cumplir con sus diferentes roles sociales a lo largo de la vida. Sin embargo, la práctica deportiva es considerada uno de los más efectivos métodos generar el sentido de pertenencia y reflexión en el proceso de maduración del niño o adolescente, pues al reconocer esa experiencia en una situación real, en la que se enfrenta a un problema, y su única opción es recurrir al abanico de hábitos de respuesta que tiene en su memoria se hace necesario, casi obligatorio reaprender esos conocimientos que ya estaban implantados en su subconsciente. A esta teoría se le conoce como Aprendizaje Experiencial y se define como «el proceso mediante el cual el conocimiento se crea a través de la transformación de la experiencia » (Kolb, 1984) La filosofía de este modelo de pedagogía tiene como prioridad  todo tipo de aprendizaje del niño. De esta forma se busca desarrollar la personalidad con dimensiones holísticas.

Como entrenadores y académicos relacionados con la práctica deportiva debemos tener como aliada la pedagogía experimental que nos proponen Maria Montessori, Dewey, Decroly, Célestin Freinet  y Pestalozzi, para inculcar en los niños y en los  futuros deportistas el espíritu olímpico, en el que las buenas practicas sean la base del constructo humano y también de una sociedad fructífera, basada en la excelencia, el amor y el respeto, como lo dice el Comité Olímpico Internacional, a todos los deportistas de alto rendimiento que representan un país, quienes con disciplina lograron la materialización del sueño olímpico

El respeto de los valores olímpicos se representa en escenas como esta: en Londres 2012, el tailandés Pen-Ek Karaket reconoce a su rival, el colombiano Oscar Muñoz, como ganador del bronce, en el taekwondo, luego que los jueces revirtieran el favor en su favor.

“Representáis los tres valores del Movimiento Olímpico, la excelencia, la amistad y el respeto. Mostrad a los niños del mundo, que os seguirán en televisión, que ganar es importante, pero que participar es lo que cuenta. La excelencia significa compartir vuestra pasión con ellos libremente y mostrarles cómo se comportan los hombres y mujeres con honor y coraje” (COI, 2008).        

En  este proceso seremos coparticipes de la construcción de los ciudadanos del mañana, por medio de sus propias observaciones, reflexiones, formación y comprobación de las situaciones que la práctica deportiva trae consigo. Será posible para el niño y para el joven ampliar y rectificar lo que sabe, respecto a cómo los valores Olímpicos serán su mano derecha en el campo, en el escenario de juego y en su vida.

Sin dudarlo, la educación es un pilar fundamental en el desarrollo y crecimiento físico y mental (de forma mucho más marcada), cuando estamos en etapas o estadios sensibles para el aprendizaje. Por esta razón es necesario recordar que no podemos olvidar la pedagogía en la práctica deportiva, pues, si bien es cierto esta nos brinda por si sola experiencias que alimentarán la vida del niño en lo que a valores respecta y si esta  se acompaña de las propuestas de enseñanza metodológicas de los pedagogos ya mencionados rendirá frutos de forma contundente. Como lo decían y practicaban  los griegos,  los valores y virtudes deben presidir la escuela y la práctica deportiva, pues estas dos serán herramientas útiles para la vida pública y privada.

“La ética no es sino el cumplimiento del fin del hombre’’.

Flagelos del deporte 1. El dopaje: por el juego limpio y por la salud

A partir de esta edición y durante las siguientes, presentaremos a la juventud colombiana, desde la perspectiva de la Academia Olímpicas Colombiana, los flagelos más peligrosos que sacuden el deporte mundial, con el fin que los atletas de altos logros y quienes quieren serlo, hagan sus propios análisis de esos peligros que enfrentan día a día.

Foto: Triatletas en Red Sport.

El dopaje es el consumo de sustancias prohibidas para incrementar artificialmente el rendimiento deportivo. Es probablemente la más clara amenaza del deporte y del olimpismo, porque va en contra de la salud de los atletas y pone en riesgo su vida, por buscar alcanzar logros artificialmente.

El dopaje es un enemigo del deporte, difícil de erradicar y que ataca no sólo a los deportistas de altos logros, sino también a personas que practican el deporte como aficionados.

El dopaje es una práctica poco ética y muy peligrosa, que pone en riesgo tu carrera deportiva. Eres joven, tienes habilidades y una gran capacidad para esforzarte y ser el mejo. Concéntrate en eso, entrena juiciosamente, mejora la técnica, sigue las indicaciones de tu entrenador, pero…¡ten mucho cuidado! No recibas ningún medicamento que no sea formulado por el médico, no lo recibas de nadie, por muy cercano que sea y te inspire mucha confianza.

El caso del canadiense Ben Johnson, ha sido uno de los más visibles, en la historia del dopaje mundial.

El uso de pastillas para calmar dolores le ha costado a muchos atletas la medalla en campeonatos nacionales, mundiales y olímpicos. ¡Ojo con eso! Ten mucho cuidado, porque existe una lista de medicamentos prohibida en el deporte, y puede pasar que una de esas pastillas que te tomes contenga alguno de los elementos químicos prohibidos. Conocemos casos de deportistas que fueron castigados por dopaje y no tenían ni idea que tomarse esa pastillita podría quitarles la gloria deportiva.

También utilizar drogas para el incremento del rendimiento deportivo tiene peligrosas repercusiones en la salud de los deportistas que las consumen, en especial, en el medio y largo plazo.

Dependiendo de la sustancia dopante, el deportista puede lograr competir durante más tiempo, responder más rápido y mejor, aguantar cargas de entrenamiento o soportar mejor el dolor, con lo cual se incurre en riesgos potenciales y en nocivos efectos secundarios para la salud. ¡Muchos jóvenes han muerto por el uso de esas sustancia dopantes!

Desde el Comité Olímpico Internacional, y en cooperación con los gobiernos de muchos países se trabaja para poner fin a este flagelo. Se ha conformado la Agencia Mundial Antidopaje, AMA, para combatirlo a través de fuertes sanciones, pero también mediante la publicación de leyes muy rigurosas, la difusión de campañas de información y la firma de convenios de colaboración con distintos organismos, a favor del deporte limpio.

La trampa, que implica el dopaje, debe ser excluida de la vida de los atletas jóvenes, por el bien de su salud, y por la necesidad de una competencia justa y un deporte limpio.

Este tema del dopaje ha estado presente en el deporte desde principios del siglo XX. En algunos casos utilizando plantas y alimentos estimulantes, que en exceso igualmente afectaban a su consumidor, por que en algunos casos le ayudaban si bien no físicamente, si sicológicamente para ganar una competencia.

En los Juegos Olímpicos se recuerda particularmente Roma 1960, por la muerte del ciclista danés Knud Enemark Jensen, mientras competía. Su autopsia reveló rastros de anfetamina. Este caso aumentó la presión sobre las autoridades deportivas, para que incorporaran controles de las sustancias prohibidas.

En 1966, la Unión Ciclística Internacional (UCI) y la Federación Internacional de Futbol Aficionado (FIFA) fueron las primeras federaciones internacionales en incorporar controles de dopaje en sus respectivos campeonatos mundiales. En 1967, el Comité Olímpico Internacional (COI) creó su Comisión Médica y estableció la primera lista de sustancias prohibidas. Los controles de sustancias se introdujeron por primera vez en los Juegos Olímpicos de Invierno, en Grenoble, en 1968 y en los Juegos Olímpicos de México, también en 1968. Para ese tiempo, el dopaje cobraba la vida de otros atletas en el ciclismo, principalmente.

Te invitamos a visitar la página Web de la Agencia Mundial Antidopaje https://www.wada-ama.org/en/content/what-is-prohibited. En ella podrás investigar todo lo que te preocupe, sobre este tema tan delicado en tu vida deportiva.

Próxima edición: las apuestas.

Bodas de Oro. Cochise, primer campeón mundial individual

El 27 de agosto de 1971, el antioqueño Martín Cochise Rodríguez ganó para Colombia el primer título mundial individual de un colombiano, al imponerse en la final de los 4.000 metros persecución individual, en el Mundial celebrado en Varesse, Italia.

En 1970, el más destacado deportista colombiano de la década, el antioqueño Martín Emilio Cochise Rodríguez había superado la marca mundial aficionada de la hora, en Ciudad de México.

Un año después, el mismo atleta logó el que históricamente es considerado el primer título mundial individual de un colombiano, al ganar los 4.000 metros persecución individual.

Foto: El Tiempo.

El hecho ocurrió el 25 de agosto de 1971, hace exactamente 50 años,  después de varios intentos realizados de Cochise, desde 1966, cuando empezó a figurar entre los cinco mejores “cuatromileros” del mundo.

El sueño de ser campeón mundial inquietaba a Cochise desde hacía seis años, cuando entendió que podría lograrlo, al ser cuarto en el torneo cumplido en San Sebastián, España. Cochise viajó a Varesse acompañado por Luis H. Díaz, Jorge Hernández y José Ramón Garcés, con quienes había ganado el título panamericano de la persecución por equipos hacía pocos meses, en los Juegos Panamericanos celebrados en Cali; mientras tanto, Alvaro Pachón Morales, Miguel Samacá, Rafael Niño y Jaime Galeano se desplazaban a la población suiza de Mendrisio, distante 40 kilómetros de Varesse, para participar en las dos pruebas de ruta, también del mundial de ciclismo.

La gran noche

El 25 de agosto, Cochise establece el mejor tiempo en los cuartos de final, con 4.54.45, al vencer en la primera serie al soviético Victor Bikov. El rival que le correpondería en la final, el suizo Joseph Fush, estableció el cuarto registro, con 4.54.62.

En las semifinales, Cochise derrotó al polaco Jerzy Glowacki, mientras Fush batía al italiano Giacomo Bazzan.

El 27 de agosto de 1971 fue el día cumbre. Cochise enfrentó en la final al suizo Joseph Fush, quien quería evitar que la corona se le fuera a su país, y lo derrotó ampliamente, por casi media pista del velódromo Luigi Ganna, con un registro de 4.53.78, el mejor de la temporada en la distancia.

Casi a los treinta años, Cochise Rodríguez consiguió su máxima conquista, la que le había sido esquiva y parecía condenarlo a la eterna frustración.

Diploma que acredita a Cochise Rodríguez, como campeón mundial de los 4.000 metros persecución individual. Foto: revistamundociclistico.com

«Una especie de Eddy Merckx»

En la cima de su carrera deportiva, el colombiano recibió elogios de los más importantes comentaristas de ciclismo de Europa y del mundo, quienes no se explicaban cómo no había llegado más lejos, e inclusive alcanzado la fama del belga Eddy Merckx.

«No me explico cómo se ha perdido tanto tiempo con Cochise… Si hubiera venido a correr en Europa hace cinco años, podría advertir que este ciclista sería hoy en día una especie de Eddy Merckx. Como todos saben en Colombia y en América Latina, es un verdadero ídolo de los aficionados del Viejo Continente». Rino  Negri, Gazzeta dello Sport, 29 de agosto de 1971.

Su futuro: Los Olímpicos de Munich

Otro medio europeo señalaba que el futuro era «incierto» y que debería pensar en los Olímpicos de Munich como siguiente paso:

«El famoso campeón colombiano Martín Cochise Rodríguez, ha conservado la condición psíquica después de los Juegos Panamericanos, en los cuales ganó, para imponerse con mucho lujo en las competencias de la persecución individual. Su grande valor como persecutor, le otorga el mejor tiempo de esta temporada, y una marca que puede perdurar en esta dilatada pista. Su futuro, que parece incierto, debe acometer la próxima Olimpíada, ya que en ella, por el poco tiempo que resta, se le daría nuevamente como el gran favorito después de la debacle de muchos hombres que, por lógica, lo debían haber precedido, como el caso del francés Darmet, el italiano Tonelli, el checo Purzla y el ruso Bikov, a quienes Rodríguez venció fácilmente». Dauphine, de Francia, 29 de agosto de 1971.

«No mostró lo que tiene»

Para otros especialistas, Cochise se quedó corto en los 4.000 metros, y debió haber establecido un tiempo inferior a los 4.50:

«Si Cochise hubiera mostrado toda esa gama de actitudes fieras de sioux que planteó en las eliminatorias, a esta hora podríamos contabilizar un tiempo abajo de 4.50 en la final. Porque su cuido excesivo en la semifinal, le reportó el llegar muy fresco, tranquilo y decidido ante Fush (una real y sonora conquista de Plattner. Hay que considerar que Fush era rutero, buen trabajador y vencedor de una etapa en la pasada Vuelta del Porvenir).

«Pueden estar muy tranquilos Cochise, Costa (técnico del colombiano), y Plattner (técnico de Suiza y de Fush), por lo conquistado aquí, ya que les reporta no sólo el tenerlos en cuenta para Munich, sino los más preciados elogios por su accionar, fuera de que son dos declarados ruteros, como se sabe». L’Equipe, de Francia, 29 de agosto de 1971.

«El Pelé de la bicicleta»

El Pelé Suramericano de la Cicla, lo bautizó otro medio de información europeo, mientras se congratulaba por la felicidad que su título había causado en Colombia:

«Quisimos dialogar con Cochise en otro idioma distinto al español, pero no fue posible. Un periodista colombiano que venía en el equipo, habla en términos casi increíbles de lo que representa este hombre, recién casado, para su país. Tanto que nos quedamos perplejos y convencidos de que su triunfo por fin va a evitar el pesar de todos los colombianos.

«Este Pelé Suramericano de la Cicla, tan buen representante como el Rey del Fútbol, valió el gran éxito de su país en estos mundiales. Ha logrado la camisilla arco del cielo (arco iris), con un sacrificio que incluyó el abandono de su madre, de una joven esposa, y hasta de sus peculiares comidas.

«Dicen muchos aquí que Cochise es rico, que vive de sus rentas, pero con la ayuda de un intérprete, Cochise responde: `Lo único que tengo es un coche, una casa sin pagar, y trofeos y medallas de todos los colores y países, además del cariño de mi madre, mi esposa y 20 millones de colombianos. Nada más. Es una mentira que tenga rentas'». Le Soir, de Francia, 29 de agosto de 1971.

Momentos. Batazo del béisbol colombiano

El 27 de febrero de 1966, es decir, hace 55 años, Colombia se proclamó por segunda vez campeón mundial aficionado, en certamen realizado en Cartagena. Recordamos ese momento histórico.

Selección Colombia, campeona mundial de béisbol en Cartagena 1966.

Hace 55 años, Colombia ganó su segundo título mundial de béisbol aficionado, en certamen que se celebró en Cartagena.

Conformaron la delegación nacional, bajo la dirección el cubano Tony Pacheco, contratado por la Asociación Colombiana de Béisbol, los siguientes jugadores, todos oriundos de la costa Caribe colombiana:

Milcíades Mejía Núñez, 25 años, Barranquilla; Oscar Luis Gómez Martínez, 28 años, Cartagena; Gabriel Martínez, 21 años, Cartagena; Alberto Miranda, 29 años, Santa Marta;

Juan Guerrero, 33 años, Ciénaga; Guillermo Rodríguez Martín, 26 años, Cartagena;

Wilfrido Rodríguez, 27 años, San Estanislao; Tomás Moreno Junco, 28 años, Cartagena;

Alfonso Lambis, 23 años, Cartagena; Edmond Elías Cordero, 23 años, Montería;

Adán Pereira, 23 años, Cartagena; Astolfo Alvear Castillo, 28 años, Villarrosa (Atlántico);

Ascención Díaz Puerta, 24 años, Cartagena; Esteban Bonfante, 25 años, Cartagena;

Gerardo Guzmán, 27 años, Barranquilla; Teófilo Gutiérrez, 25 años, Barranquilla;

Arturo Forbes Roy, 18 años, San Andrés Islas; Isidro Herrera Acuña, 18 años, Cartagena;

Martin Austin, 24 años, Cartagena; Luis de Arco, 26 años, Barranquilla;

Ubaldo Esteban Salinas, 25 años, Barranquilla, y José Miguel Corpas, 22 años, Cartagena.

República Dominicana, el campeón defensor, Puerto Rico, Guatemala, México, Nicaragua, San Salvador, Antillas Holandesas, Panamá y Colombia, comenzaron el 12 de febrero en Cartagena, la XVI Serie Mundial de Béisbol Aficionado.

Desde sus primeras presentaciones, Colombia y México se insinuaron como los equipos más fuertes. Los manitos abrieron su participación estableciendo una marca mundial de ponches, el 13 de febrero, por intermedio de su lanzador Luis García, quien ponchó a 15 bateadores de Aruba en el juego inaugural, para quebrar el registro orbital que estaba en poder del cubano Jiqui Moreno, con 14, desde 1964. El juego lo ganó finalmente México, 6 0.

Colombia, debió abrir con Aruba, el domingo 14 de febrero. Su triunfo 3 0 no generó mayor entusiasmo, por la debilidad del rival, que no permitía formar una idea completa del conjunto orientado por Tony Pacheco. Las carreras fueron anotadas por Milcíades Mejía, en la segunda entrada, y Luis de Arco y Esteban Bonfante, en el quinto. El lanzador ganador fue Rafael Castro.

Nuestro país ganó su segundo juego, el 15 de febrero, por un marcador concluyente de 15-1 sobre El Salvador. En el primer episodio, la ventaja ya era de 4-0, por carreras anotadas por Luis de Arco, Wilfrido Ramírez, Milcíades Mejía, Ubaldo Salinas. En el segundo se lograron tres anotaciones más, por De Arco, Oscar Luis Gómez y Wilfrido Rodríguez. En el tercero, la única carrera fue salvadoreña, por intermedio de Joaquín Mixto, el mejor bateador del equipo. Tres carreras más llegaron en el cuarto por cuenta de Gómez, Mejía y Salinas. Las dos siguientes las lograron en el sexto episodio, Rodríguez y Mejía. De Arco y Ramírez anotaron en el séptimo, y Aguirre en el octavo. El lanzador ganador por Colombia fue Ascención Díaz.

México, entre tanto, vencía a Panamá, 2-1, para conservar el primer lugar del certamen, con un promedio de 1.000 en sus tres apariciones. Hasta ese momento se le consideraba el conjunto más opcionado al título; Colombia y República Dominicana le seguían.

A costa de Panamá alcanzó Colombia su tercera victoria en el Mundial, 2-1, en juego cumplido el 16 de febrero. Corpas fue el autor de la primera carrera en el quinto episodio; Salinas, en el séptimo, anotó la segunda. Actuó como lanzador por Colombia, Arthur Forbes.

Debido a que México no jugó en esta jornada, Colombia lo igualó en las posiciones con promedios de 1.000 en las tres intervenciones cumplidas por los dos conjuntos. La gran sorpresa parecía causarla el equipo de Puerto Rico, que acumuló su tercera victoria en cuatro apariciones, y quedó como único acompañante de Colombia y México, en el liderato.

El 17 de febrero se produjo un revés para Colombia, que bajó sus dividendos en favor de Puerto Rico, su verdugo, que parecía incontenible. La cuenta final fue de 3-2 en favor de los isleños, quienes con este resultado pasaron al segundo lugar, detrás de México, y enviaron al cuarto a los colombianos.

Los colombianos reanudaron su participación al otro día, con una contundente victoria, 9 0, ante Guatemala. Las carreras fueron anotadas, cinco en el segundo asalto, una en el tercero, y las restantes en el quinto. Fue lanzador ganador el novato Isidro Herrera, quien se insinuaba como revelación del torneo a pesar de sus escasos 18 años de edad.

México no detuvo su marcha en el lance contra el embalado Puerto Rico; ganó el juego ampliamente, 7-3, y prosiguió su camino hacia lo que se consideraba sería un paseo que concluiría con la consecución del galardón. La quinta victoria colombiana se logró a expensas de Nicaragua, el 19 de febrero, por marcador de 4 0.

La única forma de que nuestro país desmontara a México y obligara a una miniserie extra, era ganándole el 20 de febrero el crucial juego que debían sostener. Así sucedió; el conjunto criollo venció 5-4 en emocionante encuentro, que tuvo en Ascención Díaz el lanzador ganador, en una tarde memorable.

República Dominicana sería el juez supremo, porque debía enfrentar a los dos equipos punteros, en sus últimos juegos. Primero pasó Colombia, y ganó 3-2, el 21 de febrero; al otro día estaba previsto el juego de los dominicanos con los mexicanos. De ganar los primeros, Colombia sería el campeón; de suceder lo contrario, se haría necesario adelantar dos juegos para romper la paridad.

México ganó el partido, 3-1, y el torneo terminó igualado entre manitos y locales, con sendos promedios de .875.

El juvenil colombiano Isidro Herrera, la revelación del Mundial de Béisbol de 1966.

Miniserie definitiva

El 26 de febrero empezó la pequeña serie entre Colombia y México, en medio de un impresionante interés en todo el país, que miró desde los rincones más escondidos hacia el estadio Once de Noviembre, en donde se proclamaría un nuevo campeón mundial de béisbol aficionado.

El día programado, a las 8:30 PM., comenzó el primer juego, en un escenario cundido de aficionados venidos de las más importantes ciudades de la costa norte y de pueblos y veredas vecinas.

México congeló las esperanzas colombianas al ganar el primer juego 4-2. Los aztecas anotaron las dos primeras carreras en la conclusión del cuarto episodio, por intermedio de Bernardo Calvo y Jesús Patiño. Jesús Calvo y David García, en el siguiente, aumentaron a 4-0 la diferencia. Colombia anotó sus dos carreras en la novena entrada, por parte de Guillermo Rodrígues y Tomás Moreno, poco antes de desatarse una bronca por la decisión del árbitro de no validar una tercera anotación colombiana.

Con muy publicitadas amenazas de demanda del juego perdido ante México, por parte de Colombia, y que no se concretaron, se inició el segundo encuentro el 26 de febrero, que le representó a nuestro país un gigantesco paso hacia el título, al ganar inobjetablemente 11-5, bajo la guía de Rafael Castro desde el montículo. Tres carreras anotó Colombia en el primer episodio, por intermedio de Corpas, Tomás Moreno y Oscar Luis Gómez; en el tercero aumenta Guillermo Rodríguez, y en el cuatro, Austin. De ahí en adelante, Colombia conserva el control del juego, y a pesar de ceder cinco carreras -dosen el quinto, y las restantes en el noveno-, consigue aumentar la cuenta a 11, con 5 carreras en el sexto y una en el octavo.

El 27 de febrero, a las 4 de la tarde, se da comienzo al juego crucial de la serie, que llama la atención nacional, porque las posibilidades del conjunto local eran amplias, visto el desarrollo del segundo encuentro de desempate.

Colombia ganó 4-0 y se proclamó por segunda vez campeón mundial aficionado, conducido por un juvenil que no era el lanzador estrella, pero que se reveló como una auténtica promesa: Isidro Herrera, quien vapuleó a los mexicanos, especialmente después del quinto asalto.

Filosofía. En unas lejanas pistas…

“Viajar en el sonido de la brisa es ser el murmullo de los niños agitados por la vida, es ser distancia y hacedor de maravillas, volverse camino o ilustre pergamino de fantásticas historias en él inscritas…”

Fabio Alfredo Navarro Pasquali

Filósofo de la Universidad Nacional, Abogado de la Universidad Libre de Colombia, Especialista en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica de la Universidad Libre, Magíster en Historia de la Pontificia Universidad Javeriana. Ha elaborado escritos y artículos como: Descartes y la Historia del Escepticismo; Deuda Externa Latinoamericana y Un Nuevo Orden Económico internacional; Aproximación al sistema judicial 1823-1830. Continuidades y Rupturas; Corte Suprema de Justicia en la República liberal. Una Corte de Oro, entre otros.

Foto: Desmotivaciones.es

Cuando los deportistas paralímpicos nos convocan a las pistas, piscinas, pedanas o donde sea posible la competencia con la que soñaron desde la no lejana infancia, es posible pensar que la búsqueda del ser humano en principio asume la ausencia del sí mismo escindido, pero caminante de la vida como es, se convierte en hacedor de su brillante destino.

En términos del filósofo alemán Rudiger Safransky en su obra ¿Cuánta verdad necesita el hombre? discurre el ser humano desde la infancia y sus sueños de mágicos lugares y esplendorosas victorias, pese a los distintos escenarios que en el despliegue de la vida pudieren surgir o acompañar desde siempre.

“Casi todos los sueños triunfales en los que dentro y fuera, conciencia y ser, yo y mundo coexisten en mágica unidad se alimentan del repertorio de imágenes de una infancia recordada o imaginada”. (Safransky, 2004)

En esas trascendentales escenas de la infancia y la vida en general, Safransky acude a un relato de origen chino en donde se narra la historia de un viejo pintor, que a lo largo de su existencia, pintó un único cuadro y cuando lo hubo terminado reunió a sus amigos para que apreciaran su obra y manifestaran su opinión al respecto de la misma.

Un parque rodeado de bellos y ondulantes prados por los cuales trazó un camino que llevaba a una casa que se hallaba en lo alto de una colina. Una vez los amigos finalizaron la inspección del cuadro volvieron a mirar hacia el lugar en donde se encontraba su amigo el pintor; con sorpresa observaron que éste ya no estaba junto a ellos, al volver la mirada hacia el cuadro le vieron avanzar por el camino  hasta  llegar a la casa, se volvió hacia ellos y sonriendo “les dio nuevamente la espalda y cuidadosamente cerró tras de si la puerta dibujada.” R. Safransky.

Así, el deportista que a lo largo de su vida avanza por senderos que lo alejan de su inicial proceso, para ir por ese camino que serpentea entre suaves e inclinados prados,  finalmente alcanza la casa de los sueños, abre  la puerta, gira hacia sus asombrados amigos,  sonríe como el viejo pintor con cara de niño o niña y se adentra  en sus sueños  junto a los suyos, aquellos con quienes de la mano hizo sus primeros pasos y con los que poco a poco fueron creyendo en el camino–caminante y en la casa que se transformó en pista o escenario de múltiples colores.

Foto: Compara Online.

El viejo pintor se asomará por la ventana con su cara de niño o niña y verá ondear pañuelos de las gentes que llegadas a ese punto entendieron las palabras de algún incipiente escritor, en una larga noche de montañas, “viajar en el sonido de la brisa es ser el murmullo de los niños agitados por la vida, es ser distancia y hacedor de maravillas, volverse camino o ilustre pergamino de fantásticas historias en él inscritas…”(Escritos de montaña, F.Navarro)

Y entonces, el viejo pintor con su cara de niño o niña y su distante mirada, decidióavanzar a la máxima velocidad posible en las pistas o en las aguas que pintó, para ir por ellas soñando que llevaba la  esperanza  a quienes en sus casa lo miraban con sus ojos de niños o niñas y se veían como él o ella, triunfando con la sola presencia  en el podio, escuchando distantes acordes.

Una vez terminado el   cuadro  se abrió la puerta olímpica trazada como ejercicio de existencia-libertad, para así entrar en la casa común, mientras nosotros, sus espectadores, vemos a lo lejos la sonrisa que se convirtió en leyenda.

Cerrar la puerta de la casa tras de si, es el comienzo en lo más alto de los prados circundantes en los cuales sus amigos, que aún esperaban para dar una opinión sobre el cuadro, decidieron acercarse a la ventana, sin saber que saldrían de esa escena para convertirse en espectadores, cuya crítica se desvanece en el ejercicio del pintor como ser ahí que reconfigura el mundo sin pedir permiso ni contar con el aval.

Rudiger Safransky. Foto: ABC.

Por fin entendieron, diría Safransky  y  a la distancia  Nietzsche, que la puerta no es una puerta, que la puerta abierta es conciencia y libertad, es un viejo pintor con cara de niño o niña que sonríe sin motivo, pero con toda la razón que le asiste a quien se atreve a pintar una casa en lo alto de una colina y la convierte en cajón de sueños, una pista con sus vallas o sin ellas, unas pesas muy pesadas, piscinas azuladas, espadas, sables o floretes, bicicletas, una que otra jabalina y todos aquellos juguetes que de niños o niñas permitieron soñar con una medalla. Más allá de las precarias   verdades de quienes esperaban su turno para expresarlas.      

Pasado y futuro no son dos momentos distantes en la historia humana,  sino que convergen en este instante,  en  el aquí y el ahora,  en dónde el viejo pintor con su cara de niño o niña, recorre el camino para abrir la puerta y configurar el mundo hasta el punto de hacer desaparecer el cuadro con todo y pintor,  para luego, frente a todos, afirma Safransky,  hacer reaparecer el cuadro  con todo y pintor, abriendo la casa desde adentro permitiendo el baño de dorada luz por toda ella.

Bibliografía

Safransky, R. (2004). ¿Cuanta verdad necesita el hombre? Barcelona, España: Lengua de trapo, SL.

Navarro. F. (2015) Tiempo y trascendencia. Bogotá. Revista Científica. Universidad Incca de Colombia. Vol. 20. No 2.

Instituciones. ¿Qué es la Academia Olímpica Colombiana (AOC)?

La Academia Olímpica Colombiana (AOC) es una unidad de naturaleza académica, adscrita al Comité Olímpico Colombiano (COC), que tiene como fin promover y difundir el Olimpismo y sus valores en el territorio nacional, para lo cual se apoya  en instituciones educativas, deportivas y sociales, entre otras.

Desde 1992, año de su creación, desarrolla actividades propias de su naturaleza, que propendan por difundir el espíritu Olímpico, convocando a los colombianos  a estudiar e implementar los principios educativos, sociales y culturales del olimpismo, desde las bases científicas del ideal olímpico, con respeto por la libre expresión y la promoción del estudio e intercambio de ideas entre la familia Olímpica, intelectuales, científicos, deportistas, administradores deportivos, educadores, artistas y jóvenes

Entre los programas para dinamizar sus objetivos la Academia Olímpica Colombiana, AOC, y el Comité Olímpico Colombiano, COC, mediante convenios  con instituciones educativas promueven, incentivan y desarrollan actividades académicas para el estudio e investigación del Movimiento Olímpico, como Tertulias Olímpicas, Cátedras Olímpicas, Olimpismo para Todos (para niños, jóvenes, adultos y la familia), premio al Valor Olímpico, Filatelia Olímpica, participación en las Sesiones Internacionales, encuentros para jóvenes y publicaciones. La AOC convoca periódicamente a distintas personalidades para diálogos formales sobre la historia y la actualidad de temas que facilitan el cumplimiento de sus objetivo.

Los académicos fundadores, en 1992, fueron:

Alberto Lozano Simonelli

Ángel Humberto Vacca Hernández.

Eduardo Barajas Sandoval

Hernán Felipe Prieto Bernal

Hugo Ángel Jaramillo

Jorge Enrique Molina Mariño

Julio Nieto Bernal

Manuel Briceño Jáuregui

Mario García y García

Ruth María Mojica de Ariza

Sacerdote Jesuita Manuel Briceño Jáuregui, primer presidente de la Academia Olímpica Colombiana.

Presidentes

S.J. Manuel Briceño Jáuregui, 1992

Mario García y García, entre marzo de 1993 y 2001.

Alberto Lozano Simonelli, del 2001 al 2005.

Germán Collazos Quevedo, del 2005 al 2.008.

General Manuel José Bonet Locarno, del 2008 al 2013 

Germán Anzola Montero, del 2013 al 2019.

Guillermo González,  desde febrero del 2019.

Próxima edición: la Academia Olímpica Colombiana 2021: una entidad dinámica y moderna.

In Memoriam. La transparencia, el camino de Jacques Rogge

Por Clemencia Anaya Maya

Vicepresidenta AOC

El pasado 29 de agosto murió el penúltimo presidente del Comité Olímpico Internacional, el belga Jacques Rogge, un paladín de la lucha en contra del dopaje, quien tuvo una especial cercanía y simpatía con Colombia. En la siguiente nota lo recordamos con especial aprecio.

Sentí una gran tristeza al leer la noticia emitida por el Comité Olímpico Internacional,en la que anuncia el fallecimiento del ex presidente del COI, el Conde Jacques Rogge. Creo que su contribución al Movimiento Olímpico y, sobre todo, al fortalecimiento de la filosofía del olimpismo, dio un gran paso para unir todos los niveles del deporte con la sociedad contemporánea. Tenía muy claras en su mente las cuatro dimensiones que rigen nuestro movimiento: deporte, cultura, educación y desarrollo sostenible.

Jacques Rogge (q.e.p.d.)

Nació el 2 de mayo de 1942, en Gante, Bélgica, ciudad surcada por dos ríos, el Lys y el Escalda, en los que se enamoró del deporte de la vela y se hizo atleta olímpico, en representación de su país, en los Juegos Olímpicos de México 1968, Múnich 1972 y Montreal 1976. Amaba los deportes, hasta el  punto de conformar también la selección de rugby, con la que fue 16 veces campeón nacional de Bélgica y alcanzó su máximo logro, el de ser campeón mundial de vela. En esa misma ciudad se hizo  médico deportivo y posteriormente de especializó como cirujano ortopédico.

Cuando competía en Múnich 1972, por aquello de los dioses del Olimpo, el mundo tendría la oportunidad de ver el esquí acuático como deporte de exhibición y dos atletas olímpicos iniciarían una amistad que los llevaría por distintos caminos a apoyarse mutuamente.

Se trata de Jacques Rogge y el colombiano Andrés Botero, jóvenes y apasionados por el deporte, se encontraron una y otra vez, especialmente porque los dos tenían grandes sueños por hacer más grande el deporte. Mientras Rogge dejaba su carrera como atleta, para convertirse en presidente de los comités olímpicos de Bélgica y Europa (1989 – 1991),  y Botero presidente de la Confederación Panamericana de Esquí (1980-1991), sus carreras se unirían a través de la infatigable lucha por incluir el esquí náutico en el programa oficial de los Juegos Olímpicos, uno de los grandes objetivos de Botero cuando era además presidente de la Asociación Internacional de Deportes Reconocidos (ARISF[1] 1993 – 1994).

En 2001, Rogge se convirtió en el octavo presidente del Comité Olímpico Internacional y  posteriormente fue presidente honorario, hasta el pasado 29 de agosto de 2021, día de su fallecimiento. Personalmente le conocí en el Museo Olímpico de Lausana, por aquellas cosas de conferencias y reuniones del Movimiento Olímpico, en la época en que yo era Decana de la Academia Olímpica Colombiana. Recuerdo que me impresionaron dos cosas de él: su dominio del español, por supuesto con un acento francés pero impecable y el azul profundo de sus ojos.

Mas allá de estos dos aspectos me fui convirtiendo en una de sus fanáticas seguidoras, debido a que en su liderazgo vi reflejado el olimpismo en acción. No más teorías de lo que decía o escribía Coubertin; había que remangarse la camisa y empezar a ajustar algunos cambios radicales que no dudó por un instante en implementar.

Jacques Rogge, en su época de esquiador. Foto: Sport HD News.

Para él la labor con los jóvenes era inminente. Ya lo había promovido desde la ACNOE[2], al desarrollar el Festival Europeo de la Juventud. Como médico deportivo, los datos estadísticos sobre obesidad infantil y la influencia del sedentarismo en los problemas de salud en la infancia, lo llevaron a proponer y trabajar para establecer los Juegos Olímpicos de la Juventud, que fueron aprobados en la Sesión 119  del COI, en Guatemala, en julio de 2007 y que iniciarían en Singapur 2010. Para la misma fecha Rogge nombraría a Andrés Botero Phillipsbourne en calidad de miembro COI. Empezaría una etapa que iría demostrando el interés de Rogge porque más países emergentes fueran parte activa del Movimiento Olímpico y que tuvieran mas oportunidades.

Para nuestro país, el nombramiento de Botero sería una gran oportunidad, en primer lugar, porque el privilegio de tener dos miembros activos del COI (para ese entonces también hacía parte el médico Fidel Mendoza Carrasquilla), abriría mayor cantidad de oportunidades en todos los niveles del deporte, aparte de ser un gran privilegio[3] y ,en segundo lugar, porque nuestro país se preparaba hacia un camino exitoso en la organización de eventos multideportivos internacionales, al igual que para el avance en términos de resultados de nuestros atletas.

Jacques Rogge era un presidente sencillo, con el que se podía hablar y siempre tenía una sonrisa amable dispuesto a colaborar y a apoyar. Precisamente, el hecho de haber creado los Juegos Olímpicos de la Juventud en 2007, pensando en que los países emergentes tendrían al fin oportunidad de acoger eventos olímpicos nos llevó a pensar que Medellín podría ser sede de esos Juegos, en el 2018.

Como un viaje estratégico que debía ser aprovechado, recuerdo que luego de trabajar en la Academia Olímpica intensamente por el diseño para la construcción de un Museo Olímpico en inmediaciones de la sede del Comité Olímpico Colombiano y considerando que la 119 Sesión del COI se realizaba en Guatemala, tras una gestión de Andrés Botero, logramos que el presidente de la entonces ODEPA[4], don Mario Vásquez Raña, facilitara su avión para desplazar a Jacques Rogge, su esposa y asistentes hacia la ciudad de Bogotá, para hacer una visita por las instalaciones del Centro de Alto Rendimiento y el Laboratorio de Control Antidopaje[5] y terminar su paso por Colombia poniendo la primera piedra, en compañía del Alcalde de la ciudad, el 9 de julio de 2007.

De izquierda a derecha, Andrés Botero Phillipsbourne, director de Coldeportes; Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), y Ron Froehlich, presidente de la Asociación Internacional de los Juegos Mundiales (AIJM), el 26 de julio de 2013, durante una rueda de prensa con motivo de la inauguración de los IX Juegos Mundiales, en Cali. Foto EFE/Christian Escobar Mora

Durante esa visita conocí otra parte de la vida de Jacques Rogge y fui testigo del fraternal cariño y de su amistad con Andrés Botero P., que eran entrañables. Se entendían muy bien y recordaban tiempos idos joviales y alegres de su juventud y de sus luchas.

También su sensibilidad por la cultura y la música nos llevaron hasta la Catedral de Sal en Zipaquirá. Ellos, su amada esposa, Anne, y él, no imaginaban que en el descenso encontrarían el viacrucis con sus capillas resaltadas de colores azules y púrpura que le daban un carácter sacro, y al llegar el altar la música clásica interpretada por la banda sinfónica de la ciudad desde los balcones, su sorpresa fue máxima porque además los niños y niñas de la ciudad les brindaron una cariñosa bienvenida, que les conmovió.

De aquella visita también recuerdo algo particular: por una parte, su alto sentido religioso y espiritual y por el otro, un presidente del COI con el sombrero vueltiao típico de nuestro país y su amplia sonrisa, en un gesto de aceptación espontánea y sincera.

Jacques Rogge fue un dirigente que se distinguió por ser un atleta fiel a sus valores olímpicos de principio a fin, transparente, equitativo y justo, que luchó ferozmente contra el dopaje, que definía en una frase: “El dopaje es al deporte, lo que la criminalidad es para la sociedad. No podemos evitar que la gente intente hacer trampa, pero al menos ahora contamos con estrictos controles de dopaje”. No concebía otra cosa que el juego limpio y le incomodaba el más leve asomo de corrupción, por lo cual luchó radicalmente.

EL 4 de julio de 2013, en Lausana, durante la votación para elegir la sede de los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018, la ansiedad era enorme. Allí estábamos todos con el espíritu olímpico en alto dando lo mejor por una oportunidad de ser sede de un evento Olímpico. Recuerdo que en el momento en el que Jacques Rogge abrió el sobre para anunciar a Buenos Aires como la ciudad elegida, la expresión de su cara era sombría.

Ese mismo año, la Sesión del COI se celebró en Buenos Aires y Rogge entregaría la presidencia a Thomas Bach. Meses después aceptaría el cargo de Enviado Especial para la Juventud, los Refugiados y el Deporte, en las Naciones Unidas.

Baltazar Medina, presidente del Comité Olímpico Colombiano, condecora a Jacques Rogge, poco antes de comenzar los Juegos Mundiales 2013 Cali.

En el ejercicio de ese cargo vendría nuevamente a nuestro país, cuando Andrés Botero era el Director del Departamento Administrativo del Deporte. En asocio con ACNUR[6], desarrollaríamos en 2015 en Quibdó, un proyecto financiado conjuntamente para aportar a la educación, la cultura, y la paz utilizando el deporte como vehículo de transformación social.

En su visita tuvo la oportunidad de conocer de primera mano los retos enfrentados por las personas desplazadas internas en nuestro país y sentir que el apoyo del COI a través de sus programas le permitían a los jóvenes disfrutar de un ambiente seguro y un lugar de intercambio sano, para recibir apoyo e incrementar los conocimientos acerca de sus derechos y de los mecanismos de autoprotección existentes.

En esa visita logramos llevarle a Medellín para que conociera lo que ofrecíamos a través de la candidatura para los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2018. Allí luego de recorrer cada uno de los escenarios y varias de la comunas de la ciudad, nos compartió su pesar porque habrían sido unos Juegos extraordinarios dada la cercanía entre la Villa y el complejo deportivo que ofrecía la estructura de la ciudad, eso si resaltó el efecto social que habrían tenido los Juegos.

Ya para ese viaje pudimos observar que a pesar de ser un hombre relativamente joven, tenía dificultades de salud, pero su espíritu inquebrantable y su deseo de aportar a los jóvenes poniendo el deporte al servicio del ser humano lo mantuvieron activo permanentemente.

Sé que al conocer la noticia, Andrés Botero recibió un duro golpe. “Me ha dado muy duro la noticia,  lo quería mucho, él fue muy especial conmigo”. El Movimiento Olímpico deplora su partida y lo recordará siempre por la enorme huella que dejó con la creación de los Juegos Olímpicos de la Juventud en un formato que educa y prepara a los jóvenes, sobre todo, para conocer y aplicar los valores olímpicos para la vida, bien sea deportiva o profesional. De igual forma su gran lucha por librar a los Juegos Olímpicos del flagelo del dopaje

Se fue el hombre que decía que “De Coubertin tenía una energía inagotable y confianza en sí mismo”, porque Rogge aprendió de él para dar lo mejor hasta el último de sus días.


[1] Asociación que hoy reúne a 42 federaciones deportivas internacionales, que son reconocidas por el Comité Olímpico Internacional, pero no hace parte del programa de los JJOO

[2] Asociación de Comités Olímpicos de Europa

[3] Los miembros del COI  son representantes de ese organismo en sus países y no lo contrario

[4] Organización Deportiva Panamericana, hoy PanamSports

[5] Por ese entonces el único aprobado por el COI en Latinoamérica

[6] Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados