Ya se siente Beijing 2022

En la recta final se encuentra la realización de los Juegos Olímpicos de Invierno Beijing,  que se realizarán del 4 al 20 de febrero de 2022, en siete deportes y 15 disciplinas y con la presencia de público chino debido a la pandemia de Covid-19, pero sin espectadores extranjeros.

Por Williams Viera

Periodista. Desde Carolina del Norte, Estados Unidos

De nuevo, la pandemia del COVID marcará los Juegos Olímpicos, esta vez, los de Invierno, que se realizarán el próximo año, en Beijing, China, que, por determinación del Comité Olímpico Internacional (COI, sigla por su nombre en inglés) contarán con estrictas medidas de bioseguridad, como ocurrió en Tokio 2020. Con ello se busca evitar que este certamen se convierta en un foco de contagios, en un momento en que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha expresado que en el mundo se registran 234 millones de infectados, mientras la enfermedad que causa el nuevo coronavirus ha matado al menos a 4.8 millones de personas.

Pero más allá del tema pandemia, Estados Unidos exigirá a sus atletas que se vacunen antes del próximo 1º. de diciembre, si tienen intenciones de participar en esos Olímpicos, en los que estarán deportistas de 81 naciones, entre ellas, Colombia, Brasil, Argentina, Ecuador, Haití, México, Perú y Puerto Rico, en representación de Latinoamérica.

En los dieciséis días que van a durar las competencias, 736 deportistas de invierno, 514 varones y 222 mujeres, se reunirán en la capital china y en Zhangjiakou, para competir por 109 medallas de oro, siete más que las que se entregaron en la celebración anterior.

En medio de tantos nombres que ya se mencionan con respecto a los participantes que van a estar en los Juegos de Invierno, al menos, se habla de los colombianos Andrew Teall y Carlos Quintana, quienes, en la prueba de 10 kilómetros para hombres del Campeonato Mundial de Esquí Nórdico, realizado en Alemania, consiguieron el cupo numérico para China, el próximo año.

Colombia espera clasificar a ocho deportistas en las justas invernales chinas y las esperanzas de una buena figuración están en el patinaje y en el esquí.

Cintya Denzler.

En el espejo

Mientras se conoce el resto de nombres que llevarán la bandera colombiana, una mirada en el retrovisor nos permite ver los Juegos Olímpicos de Invierno que se cumplieron en 2010, en Vancouver, Canadá. En ese certamen, la única participante nacional fue Cynthia Cici Jennifer Denzler, en esquí alpino.

Por aquellos días, la gente se preguntaba:

“¿Y quién es Cynthia Denzler?”.

Y ella, con una sonrisa respondía:

“Soy una esquiadora de padres suizos. Nací en Estados Unidos, pero cuando cumplí 17 años de edad mi padre y mi madre se trasladaron a Bogotá e instalaron una empresa de confección de ropa. Entonces se nacionalizaron y ese trámite migratorio me permitió conseguir mi tercera nacionalidad”.

Al público, que cada día es más exigente, sobre todo en Noruega, les parecía imposible que un colombiano participara en los Juegos Olímpicos de Invierno de la Juventud, en Lillehammer-2016.

En el diario Aftenposten escribieron la historia de Michael Poettoz:

“Es un esquiador que nació en Cali, Colombia, pero a los dos años fue adoptado por una pareja francesa. Aprendió a esquiar en Les Carroz d’Araches, Francia”, apareció en un recuadro con la foto de Poettoz, quien en la competencia de slalom no terminó en la primera carrera, mientras en el slalom gigante se ubicó 35 en la primera prueba. Sin embargo, no finalizó la segunda carrera.

“Me agoté. Mi cuerpo no me daba más de lo que di, pero hablaron de Colombia y eso es lo importante”, dijo Poettoz en ese momento. 

La ambición de los deportistas colombianos en los Juegos Olímpicos de Invierno en PyeongChang, Corea del Sur-2018, estuvo encabezada por Poettoz y junto a él, Pedro Causil, patinador sanandresano; Sebastián Uprimny, esquiador bogotano, y Laura Gómez, patinadora antioqueña profesional e ingeniera biomecánica, formados en territorio cafetero.

“Estamos haciendo un proceso. El participar en Juegos de Invierno es enfrentar pruebas contra el clima que, en ocasiones, nos maltrata, a pesar de la preparación que realicemos”, fue una de las reflexiones que dio a conocer Causil.

Sin embargo, el caso que se recuerda de esas competencias fue la clasificación de Gómez a esas justas, un hecho que enalteció el orgullo nacional.

Se considera que Diego Amaya Martínez, de 18 años, bogotano y residente en Estados Unidos, es de nuevo cuota de esperanza para Colombia en China, luego de haber ganado la medalla de plata en el mass start 5.000 metros, en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Invierno Lausana 2020, primera presea olímpica alcanzada por un colombianos en unos Olímpicos de Invierno. 

Pedro Causil.

Fechas claves

El Comité Paralímpico Internacional y el Comité Organizador de los Juegos de Beijing 2022 establecieron que el próximo 12 de noviembre de 2021 deben inscribirse los miembros de la delegación en los que estarán, entre otros, entrenadores, médicos, fisioterapeutas, agregados de prensa, jefe de delegación y aquellos deportistas que estén acreditados para la fecha indicada.

Sin embargo, las inscripciones deportivas se cerrarán el 18 de febrero de 2022 para los seleccionados y los clasificados para la cita Olímpica de Invierno.

Los deportes en los que se va a competir son los siguientes: bobsleigh, biatlón, curling, hockey sobre hielo, trineo, patinaje (que comprende artístico, pista corta y velocidad) y esquí (que comprende esquí alpino, de fondo, estilo libre, combinado nórdico, saltos de esquí y snowboard).

Un toque político

Los ojos del mundo, a pesar de que faltan cuatro meses, están puestos en los Juegos de Invierno de Beijing 2022, mientras China enfrenta una creciente presión internacional por varios temas, desde el mal manejo del coronavirus hasta presuntos abusos de derechos humanos contra los musulmanes uigures, en la región occidental de Xinjiang.

En ese contexto, el país asiático asegura que la preparación del certamen va a la perfección, y con ello mostrará sus fuerzas nacional y global.

Sin embargo, la demócrata Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, insiste en un boicot diplomático para los Juegos Olímpicos de Invierno Beijing 2022, argumentando violaciones de derechos humanos por parte del gobierno chino.

“No podemos proceder como si no hubiese nada malo, con el hecho de que los Juegos Olímpicos se celebren en China. Los líderes mundiales no deberían acudir a la competencia debido a un genocidio que ocurre mientras estás allí en tu asiento. Honren a sus deportistas desde su país. Que haya un boicot diplomático si, al final, esos juegos se realizan. El silencio es inexcusable”, dijo Pelosi.

Mientras sigue el tire y afloje por la realización de los próximos Juegos de Invierno, los deportistas se preparan y participan en los torneos clasificatorios. Los chinos que residen en Estados Unidos, cada vez que les hablan del tema, se encogen de hombros.

“Podemos darle un panda gigante llamado Bing Dwen Dwen, la mascota oficial de los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022. Bing significa hielo y también simboliza la pureza y la fuerza; mientras Dwen Dwen representa a los niños. La mascota encarna la energía y la fuerza de voluntad de los atletas y ayudará a promover el espíritu olímpico”, dicen.

Entonces, la gente recibe aquellos suvenires mientras los que pasan en sus autos y camionetas los ven con la boca abierta. Ya se siente Beijing. 

Reminicencias. Mis gratos recuerdos en la UPTC 

Por Ana Edurne Camacho Corredor

Secretaria General Comité Olímpico Colombiano

Egresada de la Escuela de Educación Física de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Tunja, la actual Secretaria General del Comité Olímpico Colombiano recuerda momentos inolvidables que vivió en la UPTC, y se une a la celebración de los 50 años de la Escuela.

Ana Edurne Camacho.

Hoy mi corazón palpita mas rápido, debido a la emoción que siento al escribir con ocasión de los 50 años de Mi Escuela de Educación Física. Son muchos los recuerdos de los maravillosos años vividos en la U.P.T.C. que quedaron para siempre en mi vida: los profesores y su entrega, los compañeros y su calidez, el contacto con el conocimiento, el descubrimiento de mis perfiles y las vivencias. Pero, también, las pilatunas que nunca faltaron, las impertinencias propias de la edad, los amores furtivos y las rumbas que nos recargaban de calor, en medio de los helados amaneceres de mi Tunja del alma, es decir, todo aquello que hace de la vida universitaria, un momento único e irrepetible, a partir, desde luego, de un serio compromiso permanente con la academia.

Nos formamos con la ilusión de llegar a ser los mejores docentes, entrenadores y administradores, y hoy puedo decir que… ¡lo logramos! Son muchos años, muchos alumnos formados y muchas actividades realizadas, en las cuales hemos dejado el legado de nuestra profesión, que ha sido un elemento esencial para las nuevas generaciones.

A través de estos largos años, mi dedicación a la administración del deporte en Colombia ha sido soportado desde los conocimientos adquiridos en la Escuela de Educación Física  y por el interés personal por hacer las cosas cada día mejor, siempre resaltando y agradeciendo las bases sólidas que supe aprovechar de mis profesores. Con el paso de los años vamos adquiriendo una personalidad que, si se logra desmenuzar en partes esenciales, nos permite descubrir que somos el resultado de muchos temperamentos  y conocimientos recibidos desde niños: de nuestros padres, en el hogar; de cada profesor, en la escuela; de cada maestro, en la academia; de sus regaños, a veces rechazados por culpa de nuestra inmadurez; de las vivencias con cada compañero, en fin, de cada segundo que vivimos en ese universo que nos permitió prepararnos para penetrar en ese mundo laboral, tan exigente y tan lleno de obstáculos y retos, en el cual caminamos para escribir nuestra historia. Como quisiera  volver a mi Escuela de Educación Física, para permanecer por siempre, sumergida en su maravilloso mundo de conocimientos.

Por esa gratitud y por la labor que han desempeñado en la formación de tantas generaciones, felicito a los docentes del departamento de Educación Física, especialmente al Licenciado Ramón Octavio Chaparro Peña, quien el 12 de octubre de 1971, el rector de entonces,  Armando Suescún  Monroy,  le encomendó la tarea  de dirigir el otrora Departamento. Desde entonces han pasado muchos años de arduo trabajo, para llevar a nuestra  hoy  llamada Escuela  de Educación Física, a posicionarse en el contexto nacional, por su enfoque pedagógico y humanístico.

Soy una convencida que Dios y la vida nos dan las oportunidades, pero es cada uno quien decide hacia donde ir,  y la promoción de 1983, indudablemente, marcó una gran historia, no solo en la Escuela de Educación Física  de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, sino en  todo el territorio nacional, en el cual nos hemos desempeñado los integrantes de ese grupo privilegiado. No me cabe la menor duda, que cada egresado de la Escuela ha dejado su impronta en cada una de sus ejecutorias profesionales, huella que revela la presencia de lo aprendido en las aulas de nuestra  institución y que se extiende de generación en generación transportada por cada uno de nuestros alumnos.

A mis compañeros, un saludo fraterno y de gran afecto, por todos los momentos vividos, no solamente durante nuestro paso por la bella Tunja, sino por lo que podemos  compartir  hoy. 

Para Gladys Jaimes, mi reconocimiento y agradecimiento eterno, por ser la docente humanística responsable de ser quien soy en el deporte colombiano.

Gracias infinitas a la vida, porque si he podido  consolidar mi trabajo y mi profesión en cada actividad realizada a través de tantos años, ha sido porque la formación dada en el seno de mi familia y de la Escuela de Educación Física de la U.P.T.C. pudieron construir en mí los conocimientos justos y los comportamientos adecuados para lograrlo.

Bodas de oro. La Educación Física y sus cinco décadas en la UPTC, de Tunja

La Escuela de Educación Física, Recreación y Deporte de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Tunja, UPTC, cumplió ayer, 4 de octubre, 50 años. Este es un recuento de ese medio siglo de actividades, de  uno de los más importantes programas formativos de profesionales en educación física del país.

MG. Gladys Jaimes Jaimes, investigadora

MG. Yofre Danilo Sanabria Argüello, investigador.

Grupo de investigación Tendencias Pedagógicas, UPTC.

Instalaciones deportivas UPTC, años setenta del siglo XX.

La comunidad académica y deportiva rinde homenaje de reconocimiento y gratitud a la Escuela de Educación Física Recreación y Deporte de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, con sede en Tunja, departamento de Boyacá, al cumplir 50 años de labores académicas y científicas, en la formación de juventudes con las más altas calidades profesionales y humanas, en pro de un equilibrio de la educación intelectual, moral y física, bajo principios de responsabilidad y compromiso con la sociedad y la comunidad Uptecista, en beneficio de la construcción de un mejor país para la vida.

El departamento de Educación Física de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (hoy Escuela de Educación Física Recreación y Deporte), fue creado mediante la Resolución N° 400 del 4 de octubre, de 1971, adscrito a la Facultad de Ciencias de la Educación, proyecto liderado por el Magister Ramón Octavio Chaparro Peña (q.e.p.d.),  delegado por el entonces rector de la UPTC, Doctor Armando Suescún Monroy, y el decano de la Facultad de Ciencias de la Educación, Doctor Javier Ocampo López. Este primer director inicia sus tareas académicas en el segundo semestre de 1971. Un año después, el Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior (ICFES), le concede licencia de iniciación de labores académicas, mediante acuerdo N° 3, del 16 de febrero de 1972.  Posteriormente, en 1975, este mismo Instituto le concede la aprobación al programa de Educación Física, mediante el acuerdo 293, del 14 de noviembre, (Jaimes, 2.012).

Los criterios que dieron origen a la creación de este magno proyecto educativo, se fundamentaron,esencialmente, en tres razones curriculares propias de la década de los años 70 en la UPTC y de la educación escolar del departamento de Boyacá. El primer criterio consistió en la multiprofesionalización de la universidad, con el surgimiento de nuevas carreras; el segundo radicó en el fortalecimiento de un sistema regional universitario para Boyacá (Beltrán, 2004), y el tercero se afianzó en la consolidación de la formación integral de los niños y jóvenes de los colegios, debido a la carencia y escasa vinculación de profesionales en el área de Educación Física, (Jaimes, 2.012).

Magister Ramón Octavio Chaparro Peña, (q.e.p.d.), fundador del programa en la UPTC de Tunja.
 

Con base en los anteriores referentes históricos se narra la génesis de la Escuela de Educación Física de la UPTC, que evocamos desde mediados del año de 1971, cuando se concede su fundación a través de la colaboración de instituciones pares, como Coldeportes, el Ministerio de Educación Nacional (MEN) y la Misión Pedagógica Alemana.

El naciente currículo se inicia en el primer semestre académico, con 23 estudiantes jóvenes, para dar cumplimiento a la normatividad del programa, el cual contemplaba tres niveles de formación profesional: Experto, Técnico y Licenciado, con una duración de dos, tres y cuatro años, respectivamente. De estos estudiantes noveles mencionados anteriormente se graduaron en la primera promoción 13 aspirantes, los cuales fueron proclamados profesionales, el 5 de diciembre de 1975, (Chaparro 2020).  

Las áreas con las que se inicia este programa estaban conformadas por: Formación específica, Formación profesional docente y Formación social y humanística. El currículo con el cual nace el departamento de Educación Física cuenta con las características propias de un currículo técnico Tayleriano, que preparaba para el trabajo, con una filosofía de pensamiento positivista; su énfasis se caracterizó en el deporte de rendimiento básico escolar, la gimnasia educativa y la gimnasia olímpica. El deporte era considerado como un fin en los lineamientos curriculares de esta profesión, (Jaimes,2.012).

Así mismo es importante resaltar la colaboración de la Misión Pedagógica Alemana, a través de sus representantes: el Doctor Federiche y el Licenciado Heino Ulmer, quienes se encargaron de suministrar los programas académicos y los lineamientos curriculares; Coldeportes también hizo su aporte significativo, a través del asesoramiento académico de la licenciada en Educación Física y jefe de la división de Educación, la profesora Consuelo Zea (q.e.p.d.). 

En la década de los años ochenta, el desarrollo científico, tecnológico y social determinó la orientación del maestro upetecista; la investigación científica toma fuerza en la formación de estos profesionales, (Beltrán, 2004).

En cuanto al currículo específico del departamento de Educación física se continuó con el currículo técnico, yla tecnología educativa, en la cual la prioridad seguía siendo el deporte como un fin. También, se dio importancia a la gimnasia en todas sus modalidades. En este periodo, el ICFES implementa una reforma curricular basada en el sistema de ULAS (unidades de labor académica y social) en todos los programas de la educación superior, con el fin de unificar criterios académicos a nivel nacional, (Cansino,1998).

A comienzos de la década de los noventa, el programa crea dos especializaciones, una en pedagogía de las ciencias del deporte, con énfasis en rendimiento básico y otra en recreación. Las principales reformas curriculares en el Sistema Educativo en la década del noventa tuvieron relación con la Constitución Política de Colombia de 1991, la ley 30 de 1992 y la ley general de educación 115 de 1994, en las cuales se mantiene la educación física como enseñanza de carácter obligatorio, así como el fomento a las diversas actividades deportivas recreativas y culturales. En 1995 también se promulga la Ley 181, llamada Ley Marco del Deporte.

A partir de la Ley 30, de 1992, el Departamento de Educación Física cambia su denominación por el de Escuela de Educación Física Recreación y Deporte, y a la vez se hace una reforma curricular. El plan 318, cuyos principales lineamientos se basaron en tres campos: formación específica, fundamentación científica y formación social y humanística. En este plan se incluyeron asignaturas de impacto en este momento, como la recreación y la psicomotricidad, para la primera y segunda infancias.

En el año de 1999, al finalizar el siglo XX se realizó otra reforma curricular; el Plan 319, acorde con las exigencias del decreto 272 de 1998. En este plan de estudios, la escuela implementa algunas novedades como: la informática, las competencias comunicativas, el patinaje, el seminario de ciclo básico y la sistematización de experiencias. También es relevante anotar que, con este plan, la Escuela obtuvo la acreditación previa mediante Resolución N° 1278 del 17 de mayo del año 2000, como requisito del MEN, para seguir su funcionamiento académico.

En la década del año 2.000, en la apertura del nuevo milenio, la sociedad industrial ha evolucionado hacia lo que conocemos como sociedad del conocimiento y las comunicaciones, las cuales han contribuido a la ruptura de fronteras, políticas y sociales; surge entonces una nueva forma de educarse a través de las competencias. En esta década el énfasis se acentúa en los créditos académicos, en la acreditación de alta calidad de los programas y en la acreditación institucional. 

En este sentido, el Consejo Académico de la UPTC, acatando las normas establecidas por el MEN en el Decreto 2566 de 2003, en el cual ordena a todos los programas de Educación Superior del país, expresarse en créditos académicos, actualiza esta normatividad y surge el Plan de Estudios 310. En este mismo periodo académico se le otorga la Acreditación de Alta Calidad, por primera vez a la Escuela de Educación Física, Recreación y Deporte, por cuatro años, mediante la Resolución N° 5668, del 20 septiembre del 2006. Como resultados de esta acreditación se desarrollaron dos planes de mejoramiento: la creación de la Maestría en Pedagogía de la Cultura Física, proyecto liderado por la Magister Gladys Jaimes Jaimes y el Magister Ramón Octavio Chaparro Peña; así mismo, el proyecto sobre la extensión del programa en la sede upetecista de Chiquinquirá, liderado por los magísteres Luis Arturo Monroy Guerrero y Argelio Reyes Acuña.  

Para mediados del año 2009, el consejo académico establece un nuevo ajuste curricular, el plan 31001, que reglamenta los criterios para la implementación del sistema de créditos y define las áreas en los programas de pregrado, así: Área General, Área Interdisciplinar, Área Disciplinar y Área de Profundización. La reforma se fundamenta en el Acuerdo 050, de 2008; en la Resolución 040, del mismo año; en la ley General de Educación, y en la ley 30. 

A comienzos de esta década, en el año 2000 se crea el grupo de investigación Tendencias Pedagógicascon registro de Colciencias 0078722, que sirvió de sustento fundamental a la creación de la Maestría en Pedagogía de la Cultura Física, (Chaparro,2020).

En el mes de noviembre del año 2016, en esta segunda década del milenio, la Escuela de Educación Física, crea un segundo grupo de investigación, ACFYDE, con registro 0078535, de Colciencias; en este mismo año también recibió la visita de los pares académicos del CNA, a los cuales se les socializó el ajuste curricular del plan 31002. Con este programa curricular, la Escuela recibe por segunda vez la acreditación de alta calidad por cuatro años, mediante resolución del MEN, N° 27737 de 2017, (Chaparro, 2020).

En la década del 2020, la formación académica se inicia con muchos problemas por la pandemia del Covid 19, periodo muy difícil para la educación. En el 2021, la UPTC se apresta a una nueva propuesta curricular sobre el plan de estudios del programa, con una mirada futurista hacia la globalización de los currículos, a partir de los resultados de aprendizaje (RA), exigencia establecida por el Ministerio de Educación Nacional, en el Decreto 1330 de 2019, con fines de acreditación y registro calificado para la Educación Superior, (Aponte & Calle, 2.020). 

Finalmente, permítanos dar los agradecimientos a todos los que colaboraron con este excelso proyecto formativo: al Mg. Ramón Octavio Chaparro Peña, “ el maestro de maestros”, por el legado educativo, deportivo y cultural que le dejó a las juventudes boyacense y colombiana; al Comité Olímpico Colombiano (COC), por conceder este espacio de su prestigiosa revista, para socializar esta línea de tiempo histórica del programa de Educación Física Recreación y Deporte en su efemérides número 50; de igual manera, nuestros agradecimientos a la Secretaria del COC, Magister, Ana Edurne Camacho Corredor, hija ilustre de la gloriosa UPTC, de Tunja, por la gestión desarrollada en la divulgación de este relato histórico. 

Referencias

-Archivo General. Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Tunja. 1.971 – 2.021

-Archivo Rectoría. UPTC. Tomo IV 1.970.

-Aponte, C., & Calle, J. (2.020). Internacionalización del currículo a partir de resultados de aprendizaje.Medellín: IU Digital de Antioquia.

-Beltrán, J. (Tunja). La Pedagogía a finales del siglo XX. 2.004: Búhos Editores.

-Cansino, C. (1.998). 25 años del programa de Educación Física en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Estructuras curriculares. Recopilación Histórica. Tunja: UPTC.

-Chaparro, S. (2.020).  Antecedentes históricos de la Escuela de Educación Física de la UPTC de Tunja. Tesis, Maestría en Pedagogía de la Cultura Física.

-Flórez, H. (2.020) Historia de la Educación Física En Colombia.    https://prezi.com/bx-ifrcpslc2/historia-de-la-educacion-fisica-en-colombia/

-Jaimes, G. (2.012). Cuatro décadas de currículo en el programa de Educación Física de la UPTC y su prospectiva para el siglo XXI. Tunja: Primer Congreso de egresados de la Maestría en Pedagogía de la Cultura Física, 2016.

MEN. (2.000). Lineamientos curriculares. Educación Física, Recreación y Deporte. Magisterio.

Medio ambiente. El juego de los tiempos ¿Un futuro incierto? (IV)

Hace falta una conciencia universal, que permita alcanzar el sentido de la responsabilidad trazado desde la Ley de Origen o Ley de la Madre y las tantas otras manifestaciones de los pueblos ancestrales que pueblan el territorio Nacional y la perspectiva que desde la filosofía plantean el obrar en función del bien común.

Fabio Alfredo Navarro Pasquali

Filósofo de la Universidad Nacional, Abogado de la Universidad Libre de Colombia, Especialista en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica de la Universidad Libre, Magíster en Historia de la Pontificia Universidad Javeriana. 

Introducción.

En el sentido expuesto a lo largo de los escritos que han precedido vale observar la conexidad entre el ser humano como especie y las demás que le son consustanciales para el hecho de la vida. No es posible entender la autonomía humana sin considerar las condiciones del sistema natural–planetario, esto es, la multiplicidad sistémica que obra en la relación hombre–naturaleza, como lo afirma la Sala plena de la Corte  Constitucional, en la sentencia S-C 339 / 02, citando documentación del Ministerio del Medio Ambiente, Departamento de Planeación Nacional y el Instituto Humboldt, los principios de lo tangible e intangible en la relación entre el ser humano y el medio natural con fundamentales para la viabilidad de la vida presente y futura y patrimonio de la Nación.

“La biodiversidad es patrimonio de la Nación y tiene un valor estratégico para el desarrollo presente y futuro de Colombia. 

La diversidad biológica tiene componentes tangibles a nivel de moléculas, genes y poblaciones, especies y comunidades, ecosistemas y paisajes. Entre los componentes intangibles están los conocimientos, innovaciones y prácticas culturales asociadas.

La biodiversidad tiene un carácter dinámico en el tiempo y en el espacio y se deben preservar sus componentes y procesos evolutivos.

Los beneficios derivados del uso de los componentes de la biodiversidad deben ser utilizados de manera justa y equitativa en forma concertada con la comunidad.”  (Corte Constitucional. Mag. Ponente. Jaime Araujo Renteria , 2002)

Principio de precaución. 

Puede afirmarse una cierta afinidad entre el principio de responsabilidad propuesto por el filósofo alemán Hans Jonas con las leyes de pueblos ancestrales que reclaman desde su historia la necesidad de actuar frente al mundo natural en función de cautelas vitales dispuestas en esas sus propias expectativas de vida futura. 

No debe olvidarse la Ley de Origen de los pueblos de la Sierra o el concepto de la autonomía del individuo y su quehacer histórico-comunitario del pueblo guambiano, así como tantas otras manifestaciones y llamados de pueblos originarios, en el sentido de preservación del medio natural como ejercicio fundamental para garantizar la vida de generaciones futuras. 

El principio de precaución desarrollado por distintas culturas, a través de acciones que, atendiendo circunstancias provocada por actividades económicas desbordadas en aras del consumo, que pese a los beneficios   obtenidos, afectaban la estabilidad de especies sometidas a explotación, pretendía regular a través del uso racional de los recursos, las condiciones de vida presente y futura.

Este principio de precaución, en la actualidad permite a las autoridades competentes la adopción de medidas cautelares, ante la sospecha que productos o la utilización de tecnologías sean peligrosos para la vida de la ciudadanía. Tales medidas de precaución pueden tomarse, aunque no existan estudios definitivos que así lo confirmen.

El principio de precaución tiene una larga tradición legal en Colombia, como señala la abogada de la Universidad Santo Tomás de Bogotá, Sandra Milena Bermúdez Cárdenas en artículo  titulado La evolución del principio de precaución en Colombia y su aplicación para la protección y cuidado del medio ambiente.

Éste principio, también denominado de Cautela, afirma, tiene su origen en la Ley 23 de 1973, que facultó al ejecutivo de forma extraordinaria para expedir el Decreto Ley 2811 de 1974, mediante el cual se crea el Código de los Recursos Naturales renovables y de protección al Medio Ambiente:

“En Colombia, el principio de precaución o cautela encuentra sus bases en la Ley 23 de 1973, que concedió las facultades extraordinarias al ejecutivo para la expedición del Decreto Ley 2811 de 1974, el Código de los Recursos Naturales renovables  y de protección al Medio Ambiente, señala en el artículo primero como objetivo de la mencionada disposición normativa: “prevenir y controlar la contaminación del medio ambiente y buscar el mejoramiento, conservación y restauración de los recursos naturales renovables, para defender la salud y bienestar de todos los habitantes del territorio nacional”. (Cárdenas, 2016)

En los desarrollos jurisprudenciales de la Corte Constitucional se encuentran decisiones dirigidas a consolidar la responsabilidad, como principio que garantice el futuro, esto es, a partir de la protección de derechos individuales y colectivos se estatuyen lineamientos de acción protectora como el citado principio de precaución, el derecho al agua individual y colectivo, no solo para las actuales generaciones, sino que las decisiones de la Corte se extienden a la protección de generaciones futuras.

En la Sentencia C – 220 de 2011, la Corte Constitucional establece la protección de los recursos hídricos, en el entendido de su preeminencia como derecho, que en sentir de la Corte es fundamental hoy y siempre. Al recabar la Corte en el principio de humildad del hombre frente a la naturaleza, señala:

“El principio de humildad de otro lado, obliga a comprender que el ser humano es dependiente de la naturaleza, de modo que la naturaleza no puede ser entendida como una simple fuente de recursos dominada por el hombre, sino como un sistema complejo en el que el hombre interactúa con otros agentes y del que depende para vivir.”  (Corte Constitucional.. Mag Ponente Eduardo Montealegre Lynnett, 2011)       

Acercamiento a una Conclusión.

A lo largo de este trazo teórico encontramos de forma variada el sentido de la necesidad de una conciencia universal, que permita alcanzar el sentido de la responsabilidad trazado desde la Ley de Origen o Ley de la Madre y las tantas otras manifestaciones de los pueblos ancestrales que pueblan el territorio Nacional y la perspectiva que desde la filosofía plantean el obrar en función del bien común, imperativo categórico de Enmanuel Kant, principio responsabilidad de Hans Jonas.

Sumado a lo anterior, las distintas sentencias de las cortes Constitucional y Suprema de Justicia colombianas, que han fundado sus pronunciamientos en profundos análisis sobre las implicaciones y nefastas consecuencias ambientales derivadas de un inapropiado manejo, resultado de modelos de producción que a hoy desconocen las implicaciones futuras para el bien común.  

Bibliografía

-Corte Constitucional. Mag. Ponente. Jaime Araujo Renteria , S C 339/02 (Corte Constitucional 7 de mayo de 2002).

-Cárdenas, S. M. (9 de Septiembre de 2016). La evolución del principio de precauciómn en Colombia y su aplicación para la protección y cuidado del ambiente. Obtenido de https: //repository.usta.edu.co

-Corte Constitucional.. Mag Ponente Eduardo Montealegre Lynnett, SC 220/11 (Corte Constitucional 29 de Marzo de 2011).

Memoria 1. Edwin Guevara gana un primer título, casi imposible

El año de 1996 terminó con la consagración del bogotano Edwin Guevara como campeón mundial de la modalidad libre del patinaje artístico, en la categoría de mayores, después de superar una grave lesión y sufrir fuertes dolores durante su participación. Por eso, su consagración fue heroica.

Edwin Guevara gana su primer titulo mundial de patinaje artístico.

Por Alberto Galvis Ramírez

Director de la Revista Olímpica y secretario de la Academia Olímpica Colombiana

En 1995, el bogotano Edwin Guevara había llegado a Girón, Santander, al Mundial de Patinaje de Mayores, en la modalidad de artístico, con la convicción de tener con qué pelear por la medalla de oro, en la prueba libre. Sin embargo finalizó cuarto, lo que le generó una frustración que le duraría durante el año siguiente, previo al Mundial de Mar del Plata, Argentina, en 1996, al que llegó luego de un fuerte trabajo de preparación y con una mentalidad triunfadora superior a la sentida el año anterior.

El equipo colombiano estuvo conformado además de Guevara, por Santiago Medina, Ana María Neira, Mauricio Jaramillo y Heidi Alonso, sin director técnico, porque Gabriel Gómez, quien había sido el orientador de las selecciones nacionales en los últimos años, se había retirado. Tampoco contaba el conjunto con psicólogo y médico. La responsabilidad recaía en cada deportista, en especial en el más veterano, el bogotano Guevara, quien desde su llegada tenía la seguridad de que sería campeón del mundo en la modalidad libre, porque decía que no le dolía nada y le salía bien hasta la risa.

Su aliado y el de todo el conjunto nacional fue el bogotano Mario López, quien dirigía el equipo de Chile y desde el primer día se acercó a sus compatriotas para acompañarlos y asesorarlos. 

Dos días antes de comenzar las prácticas oficiales, y en una demostración de lo bien que se sentía Guevara, decidió jugar en la pista con piruetas de diversa clase. De pronto ejecutó el triple loop y como cayó mal, lo repitió. La segunda vez fue peor, porque aterrizó en la punta del pie. Con una risa nerviosa se acercó a Mario López y le dijo: 

-Mario, me jodí el pie.

-Hombre no se ponga con chistes ahora. 

-Mario, que me jodí el pie- repitió el deportista casi gritando. 

El médico de la organización lo examinó y le dictaminó esguince del cuello del pie en primer grado y desgarre parcial del tendón de Aquiles. De inmediato el galeno le dijo que no podía participar en el torneo. 

-Eso ni pensarlo- le dijo Guevara.

Mario López, el orientador de Guevara en 1992.

«Seis minutos para ser campeón y un año para quejarme del dolor» 

Comenzaron los tres días más dramáticos de su vida. Inyecciones de Voltarén en grandes cantidades para aliviar el dolor y la inflamación; una bota de hielo todas las noches; otra bota de yeso blando, y el pie levantado a todas horas, fueron algunas recetas aplicadas. Además, no debía hacer el más mínimo ejercicio, es decir, los entrenamientos quedaban prohibidos.

De pronto apareció la lluvia y los tres días que faltaban para la prueba de libre se convirtieron en cuatro, pues el agua se filtró por goteras del techo del coliseo, inundó la pista y obligó al aplazamiento del torneo. 

El concepto médico era que Guevara luchaba contra un imposible, porque ningún deportista con una lesión tan seria, había podido participar en un mundial de artístico. 

Convencido de eso, Mario López le dijo que debía olvidarse de competir. El deportista le respondió con seguridad: 

-Mario, tengo seis minutos para ser campeón del mundo y un año para quejarme del dolor del pie. 

Edwin Guevara había convivido con el dolor desde el comienzo de su carrera y había aprendido a manejarlo y hasta a dominarlo. Se enfrentó con valor a las primeras lesiones y siempre supo darle el significado adecuado para no dejarse doblegar por él. 

Para ello siempre contó con los consejos de su técnico, Gabriel Gómez, quien le decía continuamente que lo importante era pelear la medalla de oro, así saliera de la pista rumbo al hospital. Esas lecciones de valentía le habían forjado una especial resistencia ante los más duros desafíos. 

En ese momento, cuando todos pensaban que no sería capaz, él estaba convencido de lo contrario. 

Con esa convicción, Edwin Guevara empezó a calentar para el programa corto, que se celebró el 7 de diciembre. El dolor era insoportable. El calentamiento lo hizo sin saltos, sólo girando sobre sus patines. De pronto empezó a golpear el piso con el pie enfermo. Nadie entendía qué pretendía. Él quería dormirlo, pero lo único que logró fue aumentar el dolor. 

Cuando le correspondió el turno salió a la pista y empezó a danzar al son de una salsa afrocubana de Alfredo de la Fe, variaciones de Chaikovski, Las cuatro estaciones de Vivaldi Los caballeros de la mesa redonda. Durante los dos minutos de su intervención, sólo sintió dolor y más dolor. De lo demás, no se acuerda. 

Menos de 24 horas después, el 8 de diciembre de 1996, durante el programa largo, Edwin Guevara repitió la historia de dolor, pero con el doble de duración. Sabía que el patinaje artístico no era un deporte de sentimientos, porque la cara que se pone cuando se hacen los giros es mecánica. 

Inflamado, adolorido, forrado con todos los aditamentos existentes, para tratar de aislar el dolor, convencido de que el dolor era una mentira y animado por su propio optimismo y el tercer lugar obtenido en el programa corto, Guevara se dirigió al coliseo para la prueba final, que lo podría llevar a la gloria o al infierno, en el mejor año de su vida deportiva. 

La hora del programa largo había llegado. Y también la del final del drama. Edwin Guevara salió a la pista y danzó durante cuatro minutos, mientras el dolor apenas le dejaba percibir las notas de Fiebre Latina y de melodías de Kenny Gieff, Bach y Beethoven. 

Recuerda de ese momento el intenso dolor que sentía en su pie y su mundo de pasos y giros animados por melodías que iban cambiando, mientras decenas de personas en silencio, giraban a su alrededor. 

Cuando terminó escuchó los aplausos, porque eran muy fuertes, pero el dolor lo obligó a salir aprisa de la pista. Se retiró a un costado para quitarse los patines y explotar de la desesperación. Había terminado la pesadilla y ahora lo único que quedaba era el veredicto de los jueces, frente a una actuación que él no recordaba.

Cuando aún estaba aturdido por el dolor, Mario López se le acercó y lo felicitó porque había logrado el mayor  puntaje otorgado por los jueces y era el campeón del mundo en la modalidad libre.

-No me mame gallo- le dijo. 

-No hombre, es en serio -le respondió López. Guevara creyó que era cierto, cuando se le vinieron encima todos los integrantes del equipo colombiano y deportistas de otros países, para felicitarlo. 

Ahí sí el dolor pasó a un segundo plano para dar lugar al festejo porque había  logrado coronar el sueño de toda su vida, y de qué manera: derrotando a sus fuertes rivales, al tremendo dolor de una lesión y a la incredulidad general. 

Memoria 2. Guevara, por segunda vez, campeón mundial

Cuatro años después de haber ganado la primera medalla mundial de artístico, en la prueba delire, Guevara volvió a triunfar, esta vez en torneo mundial celebrado en el Coliseo El Salitre, de Bogotá.

El colombiano Edwin Guevara, medalla de oro en el Mundial de Patinaje de 1998, en danza libre, en ele ertamen realizado en el Coliseo El Salitre, de Bogotá.

Por Alberto Galvis Ramírez

Director Revista Olímpica

Secretario Academia Olímpica Colombiana

Colombia organizó el Cuarto Campeonato Mundial Juvenil y el Cuadragésimo Cuarto de Mayores de Patinaje Artístico de 1998, porque Alemania e Italia, sede y subsede originales, respectivamente, renunciaron. El Comité Internacional de Patinaje Artístico, CIPA, le ofreció en 1997 los torneos a la Federación Colombiana, propuesta que fue aceptada. 

La sede escogida fue Bogotá y el escenario el Coliseo El Salitre. El mismo año de la designación se registró el primer tropiezo importante porque la FIRS rechazó la pista del escenario escogido, el Coliseo El Salitre, por considerarla muy pequeña. Para ampliarla fue necesario tumbar las dos últimas graderías, además de removerla por completo para poner en su lugar una de cemento. 

Además de este cambio sustancial, el Coliseo El Salitre sufrió remodelaciones en los baños y los camerinos, y le fueron incorporados nuevos equipos de luces y sonido. 

El primer torneo realizado fue el de la categoría juvenil, del 5 al 8 de noviembre de 1998. Delegaciones de Argentina, Australia, Canadá, Colombia, Cuba, Chile, China Taipei, España, Francia, Alemania, Inglaterra, Italia, México, Nueva Zelanda, Portugal, Suiza, Estados Unidos, Uruguay y Ecuador, comenzaron la contienda en el remodelado coliseo de la unidad deportiva bogotana sobre una pista considerada de buena calidad, aunque todavía pequeña a pesar del arreglo.

Los favoritos eran los italianos, quienes en el anterior mundial de la categoría celebrado en Reus, España, habían ganado siete de las ocho medallas de oro disputadas. En el grupo elite europeo se destacaban Luca D’ Alisera, campeón mundial en Libre y Combinada en el último mundial; Elsa Faccioti, su principal patinador en Figuras y Combinada, y Erika Calaceci, campeona mundial juvenil en 1997. 

Sus rivales más difíciles, según apreciaciones de su técnico Mirko Manarini, eran los representantes de Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Australia y Argentina. 

El equipo júnior colombiano estuvo conformado de la siguiente manera: Juan Manuel Lemus Morales, de Bogotá, en figuras, libre, danza y pareja; Mauricio Jaramillo Peláez, de Caldas, en figuras y libre; Camilo Andrés Sepúlveda Sánchez, de Bogotá, en figuras; Lina María López Martínez, de Bogotá, en figuras; Adriana Giannina López Pulido, de Bogotá, en libre; Angélica Acevedo Díaz, de Bogotá, en libre, y Mónica María Mock-Kow Delgado, del Valle, en figuras. 

Angélica Acevedo era la colombiana con mejores antecedentes, porque en el más reciente mundial había terminado 15, en la modalidad Libre, y 27, en la de de figuras. 

El cuerpo técnico estuvo integrado por Consuelo Velasco, Mario López Toro, Jairo Antonio Suárez, Olga Mendoza de Ramírez y Félix Cárdenas Piñeros. 

Colombia, encabezado por su campeón mundial Edwin Guevara, en la ceremonia de inauguración del Mundial de 1998.

La sorpresa de Camilo Sepúlveda

Las competencias del torneo juvenil comenzaron a las 9:30 de la mañana del 5 de noviembre, frente a una escasa concurrencia de 200 personas, reunidas en las tribunas del Coliseo El Salitre.

En la disputa de la primera medalla de oro los favoritos italianos sufrieron el primer traspié al ganar la prueba de figuras la estadounidense Tracy Wilson, quien relegó al segundo lugar a la campeona mundial, Elissa Faccioti, de Italia. El bronce se lo adjudicó la alemana Costance Hossfeld. 

La mejor colombiana fue Monick Mock Kow, en el puesto 15, seguida por Angélica Acevedo, en el 16, quien mejoró su actuación del anterior mundial celebrado en Reus, España, en el cual finalizó 27.

En al segunda competencia, danza libre, la pareja de Estados Unidos, integrada por Celeste Guzmán y Logan Boggs, le dio un nuevo golpe a los italianos, al obtener la medalla de oro. El subtítulo fue para Gran Bretaña, con la dupla integrada por Viana Mac Mahon y Peter Cade, y el bronce para los italianos Mara y Alexander Punitti. 

La primera reacción italiana se produjo en la tercera competencia masculina, la de figuras, en la cual sus representantes ganaron las medallas de oro y plata. En efecto, Manuel Puliti sorprendió al campeón mundial, su compatriota Luca D’Alisera, y se adjudicó el título, mientras el candidato principal quedaba segundo. La medalla de bronce la obtuvo el argentino Luis de Mattia. 

La sorpresa de esa primera contienda del torneo fue el quinto lugar del colombiano Camilo Sepúlveda, dirigido por la primera figura colombiana, Edwin Guevara, al superar a competidores que llegaron con mejores antecedentes, como el español Jordi Ruiz, el neocelandés Jonhatan May, el suizo Raphael Egli y el estadounidense William Schoenfeld, quienes le siguieron en la clasificación. El también colombiano Mauricio Jaramillo logró, igualmente, una buena presentación en esta prueba al terminar noveno. 

Sepúlveda comenzó tercero, en la primera figura; en la segunda fue sexto; en la tercera repitió esa posición, y en la cuarta terminó octavo. Finalmente la suma de los puntajes lo ubicó en la quinta casilla.

En el segundo día de competencias Estados Unidos ganó las medallas de oro y plata de la prueba de Danza, Programa Largo, con las duplas conformadas por Julianne Hines y Shane Lashua, y Theresa Dennis y Edrick Stewart. El bronce se lo adjudicó Italia, con María Zanforlin y Federico Deglin. 

Los mayores, a la pista 

A las 9:30 de la mañana del 11 de noviembre de 1998 comenzó el Cuadragésimo Cuarto Mundial Senior o Mayores de Patinaje Artístico en el que se consagraría por segunda ocasión el bogotano Edwin Guevara.

Representantes de Colombia, Canadá, Nueva Zelanda, Uruguay, Eslovenia, Tai Pei, Australia, Argentina, Gran Bretaña, Alemania, Estados Unidos, Portugal, España, Chile, Italia, Japón, Francia, México y China, durante cuatro días disputaron las medallas en juego. 

Colombia estuvo representada por Edwin Alfonso Guevara Cabanillas, de Bogotá, en figuras y libre; Carlos Fernando Ríos Suárez, de Boyacá, en danza; César Alexander Forero García, de Bogotá, en pareja libre; Willy Augusto Trujillo Heusser, de Bogotá, en pareja libre; Ana María Neira Grajales, de Bogotá, en figuras y libre; Wendy Annia Hidalgo Vargas, de Bogotá, en figuras y libre; Pilar Andrea Delgado Ramos, de Bogotá, en pareja libre; Luisa Margarita Moya Rubio, de Bogotá, en danza; Sandra Carolina Otálora López, de Bogotá, en pareja libre, y Sandra Yanet González, de Antioquia, en figuras. 

El miércoles 11 de noviembre comenzaron las finales con la prueba de figuras damas, dominada por las patinadoras argentinas María Eva Gianastassio, quien ganó el oro, y Carolina Pogliano, la plata. El tercer lugar lo obtuvo Elke Dederichs, de Alemania. Las colombianas fueron discretas: Sandra González fue 13; Ana María Neira, 19, y Wendy Hidalgo, 26. 

Al otro día saltó a la pista Edwin Guevara, la principal figura de Colombia, para participar en figuras, prueba en la que no contaba con opción, porque sus especialidad era la danza libre. Guevara finalizó noveno en su estreno entre el grupo de 17 participantes. La prueba fue ganada por el alemán Steffan Muller, con segundo lugar de su compatriota Adrian Stolzenberg, y tercero del italiano Daniele Tofani.

La siguiente competencia fue la de parejas libre, en la cual ganaron el título los italianos Patrick Venerucci y Beatrice Palazzi, quienes fueron seguidos en el orden por Gabriela Mugica y Flavio Fissolo, de Argentina, y Laura Marzocchini y Mateo Cechetti. 

Colombia estuvo representada por las parejas conformadas por Carolina Otálora y Willy Trujillo, y Pilar Delgado y César Forero, quienes ocuparon posiciones discretas. 

Al otro día se abría la contienda con la cual Colombia soñaba por cuenta de Edwin Guevara, quien buscaría repetir la hazaña conseguida dos años antes en Mar del Plata, Argentina, en la prueba de danza libre. 

Nerviosismo general alrededor de Guevara 

«Edwin está muy bien. Se muestra sensacional en libre. En realidad va en franco ascenso. De todas formas lograr un título no es fácil, aunque con Edwin Guevara honestamente se puede», afirmó el técnico colombiano Mario López horas antes de comenzar el bogotano su participación.

Las dudas que expresaba López sobre las posibilidades del colombiano eran generales en el equipo nacional, en la federación y en la organización, por una grave lesión que había sufrido en su espalda el deportista, que lo había obligado a retirarse en 1997, poco menos de un año después de ganar la medalla de oro. 

En esa ocasión, Guevara fue sometido a la tercera intervención quirúrgica para corregir un problema en una vértebra que se había desplazado de su sitio. En ese momento el concepto de los médicos era pesimista y no le daban probabilidades de volver a las competencias. Cuando se conoció que Bogotá realizaría el mundial de 1998, Guevara se entusiasmó de nuevo con tanta fuerza que desestimó y desafió la opinión de los galenos. Sabía que con 31 años de edad aún era joven y tenía viva la oportunidad de repetir la hazaña del 96. En pos de ese objetivo, conquistar su segunda medalla de oro, regresó a los entrenamientos con la misma disciplina de siempre y con el objetivo de consagrarse en su ciudad natal. 

La competencia de danza libre comenzó con el programa corto que se celebró el viernes 13 de noviembre, en horas de la noche. En su estreno en la prueba para la cual era uno de los favoritos, Guevara empezó a despejar parte de las dudas que existían sobre su condición física. Realizó una notable presentación y terminó en el primer lugar de la clasificación, para asegurar el 25 por ciento de la medalla de oro.

La calificación promedio recibida, que osciló entre 9,4 y 9,7, le otorgó al colombiano el valor agregado de ser el último participante en el programa largo, lo que significaba que cuando saliera a la jornada final del otro día ya conocería los puntajes de sus rivales. El tercer factor que animaba a Guevara era que de terminar triunfador crecería la posibilidad de ganar otra medalla en la combinada. 

En la misma jornada fueron entregadas las medallas de las pruebas de libre y combinada, rama femenina. En la primera el oro correspondió a la italiana Cristina Bertulizzi; la plata, a la alemana Elke Dederich, y el bronce, a la estadounidense Heather Mulkey, de solo 13 años, una de las sorpresas del torneo. En la segunda ganó Elke Dederichs, de Alemania; seguida por Cristina Bertuluzzi, de Italia, y Sabrina Tomassini, también de Italia. 

El 14 de noviembre de 1998 fue el día consagratorio para Edwin Alfonso Guevara Cabanillas, campeón mundial de danza libre dos años antes y gran esperanza de Colombia en esta ocasión. 

Minutos antes de comenzar su participación se reunieron en la pista de calentamiento del Coliseo El Salitre, el deportista, los técnicos de Colombia, Mario López y Gabriel Gómez, el psicólogo y el Presidente de la Federación, Carlos Orlando Ferreira, para la última sesión práctica con destino a su participación final. El ambiente era tenso. El brillante resultado de la víspera había resucitado el optimismo en el grupo, pero aunque nadie lo decía, todos sentían temor por lo que pudiera pasar con la espalda durante la presentación. 

Majestuoso, imponente y …campeón 

“Voy a intentar el reto más grande del patinaje artístico: volver a ser campeón del mundo a una edad en la que, se cree, la curva deportiva comienza a bajar. Ya pasé la barrera de los 30 años, pero quiero demostrar que puedo dar mucho más”, dijo Guevara al diario El Tiempo, minutos antes de comenzar su participación.

A la pista del Coliseo El Salitre salió un gigante vestido de negro, elegante, imponente y plástico, y comenzó su presentación mientras los 3.000 compatriotas reunidos en las tribunas permanecían en silencio. 

En ese momento, el italiano Mauro Mazzoni había realizado un programa casi perfecto que le valió la mejor calificación, seguido por el argentino Walter Iglesias, quienes eran en teoría los más difíciles rivales del local. 

Lo primero que transmitió Guevara cuando salió a la pista para dar comienzo a su actuación fue seguridad. Luego desarrolló sus giros, sus triples y sus desplazamientos con técnica, belleza, equilibrio y madurez. El dolor desapareció durante los cuatro minutos que estuvo en la pista. Al terminar quedó en el ambiente la sensación que tendría la más alta calificación, lo que a la postre sucedió, cuando los jueces levantaron sus tabletas y le dieron un promedio de 9,6, en mérito técnico, y 9,5, en impresión artística, las más altas de todos los participantes. Inclusive el juez alemán Seeger Losth lo calificó con 10 en mérito técnico, puntaje muy extraño en un mundial de mayores. Estas fueron las notas otorgadas por los siete jurados: 

Consuelo Velandia, de Colombia: 9,8 en Mérito Técnico, y 9,6, en Impresión Artística; James Taylor, de Nueva Zelanda: 9,5 y 9,4; Florence David, de Francia: 9,9 y 9,8; Seeger Losth, de Alemania: 10,0 y 9,9; Patricia Wallace, de Australia: 9,4 y 9,3; Debbie Houston, de Estados Unidos: 9,5 y 9,2, y Rodolfo Tivoni, de Uruguay: 9,7 y 9,7. 

La medalla de plata la otorgaron los jueces al italiano Mazzoni y el bronce al argentino Iglesias. El segundo colombiano en la competencia fue Martín Hernández, quien ocupó la posición 16.

El técnico que inició a Guevara en el patinaje y lo acompañó en las dos conquistas doradas fue Gabriel Gómez, quien expresó con profundo orgullo: «En esta prueba se califica todo, se tiene en cuenta todo: la técnica, la dificultad, la parte artística, la coordinación, el aparejamiento con la música, los triples etc. Yo creo que el mérito de Edwin para ganar esta medalla estuvo en su limpieza, en la que fue diferente a los demás participantes. No se cayó, no vaciló, estuvo seguro, impecable en sus desplazamientos y en sus ejercicios». 

En la última prueba del programa, Danza Parejas, los patinadores de Estados Unidos ganaron todas las medallas. El oro, la dupla de Candi Powderly y Ronald Brenn; la plata, Melisa Quinn y Adam White, y el bronce Harriet Graham y Jeffrey Clement. 

La Combinada varones dio como resultado el título para Daniele Toffani, de Italia; la plata para Mauro Mazzoni, también de Italia, y el bronce para Adrian Stolzenberg, de Alemania. En el cómputo general Italia ganó el título del torneo. 

Amenazas III. La violencia

Apreciado atleta: la tercera amenaza del deporte que te queremos compartir, para que tu vida transcurra dentro de los valores y principios del olimpismo es la violencia. Lee con atención los siguientes párrafos y acude a tu inteligencia y equilibrio, para evitar caer en ella. 

Foto: Mejor con salud.

El deporte debe generar lazos de amistad, en general, entre los ciudadanos del mundo, no solo entre los atletas. 

El valor propuesto debe superar barreras de género, raza, religión, condición económica o política, y lograr niveles de convivencia y tolerancia, como los que son posibles en las villas olímpicas de los Juegos Olímpicos, en las que conviven y comparten pacíficamente atletas de todos los países del mundo.

Opuesta a este postulado está la violencia, que aparece, tanto dentro como fuera de los escenarios deportivos, violencia que surge básicamente de la necesidad de obtener resultados, a costa, incluso, del juego limpio que caracteriza y fundamenta la competencia deportiva. 

La presión por obtener esos resultados se ve potenciada, en ocasiones, por las condiciones de los escenarios deportivos, la importancia de la competencia y la ausencia de medidas de prevención y control del público.

Factores como la actuación inadecuada de los jueces y árbitros, la exacerbación producida por los medios de comunicación y las celebraciones desproporcionadas de la victoria o la venganza por la derrota suelen ser agentes catalizadores.

El deporte es un instrumento de desarrollo social, en el que se expresan los valores de una sociedad, por lo que cualquier acto violento tiene repercusión en la comunidad que lo practica o lo celebra. 

Esta violencia, entendida como la intención de hacer daño a personas u objetos relacionados con las competencias deportivas, no solo es física, sino también psíquica y moral.

Debemos tener siempre en cuenta, que nada justifica un acto de violencia. Ni en la derrota, frente a la que se debe actuar con aceptación, ni en la victoria, que debe ser gallarda y respetuosa del rival. Ganar y perder son competencias con las que el deporte prepara para la vida.

Próxima edición: la corrupción.

La hazaña. Brayan Carreño y su danza dorada

La medalla de oro conseguida por Brayan Carreño , en figuras obligatorias, del Campeonato Mundial de Patinaje Artístico, en Asunción, Paraguay, lo consolida como el patinador colombiano más laureado en la historia de este deporte. Además de Carreño, Colombia logró dos bronces más, con Carolina Báez y Jeshua Folleco, en categoría juvenil.

El colombiano Brayan Carreño, medalla de oro en patinaje artístico, modalidad figuras obligatorias.

Por Herich Frasser

Director de Comunicaciones de la Federación Colombiana de Patinaje.

Fotos: Federación Colombiana de Patinaje.

Unos patines viejos y empolvados, que reposaban en un rincón de la Liga de Patinaje del Valle, fueron los que forjaron el presente dorado de Brayan Carreño Ceballos, el mismo que empezó a construir en el 2008, a sus 8 años de edad, cuando llegó por primera vez a una pista de patinaje artístico por invitación de una compañera de colegio. Esta es una corta pero fructífera carrera deportiva, durante la cual, ha conseguido a nivel mundial, en la categoría juvenil, tres medallas de oro, dos de plata y dos de bronce, para ser el patinador artístico colombiano más laureado en la historia de esta disciplina deportiva. 

Para Brayan Carreño, en el baile, más exactamente en la salsa, el ritmo de su Cali natal, estuvo su primer contacto con el deporte; “yo llegué a lo que es el baile, porque eso es muy común aquí en la ciudad de Cali, para mí. Pararse en un escenario frente a un público, hacer eso, lo consideraba un deporte. En ese entonces tenía tan sólo cinco años” y una afición que, sin quererlo, le daría la base para poder convertirse en el mejor patinador de danza del mundo. Su paso por una de las escuelas de baile más importante de la capital del Valle del Cauca, Delirio, sería tan solo el inicio. 

“Cuando cumplí los ocho años, aproximadamente, mi mamá y mi papá tomaron la decisión de buscar un deporte que me brindará más herramientas, que me diera más oportunidades, como acceder a una beca universitaria, que era lo que ellos planeaban, debido a que nosotros no poseíamos los recursos como para obtener un título universitario. Esa fue la meta de ellos. Empezaron a buscar otra disciplina, para llegar primero a natación, en la que me empecé a desempeñar bien, pero tuve un accidente por fuera de las piscinas, y eso fue lo que me llevó a no seguir más con este deporte”, recuerda Brayan al momento de narrar sus inicios. 

“En ese tiempo había una compañera del colegio, que siempre nos hablaba de que ella practicaba patinaje artístico, que era un deporte no convencional muy lindo, pero nosotros nunca nos habíamos animado a verla. Pero ya teniendo el escenario al frente de donde mi hermano Jonathan entrenaba BMX, ingresamos, y tan pronto entramos, el patinaje artístico me cautivó, y mi pensamiento era que yo podía lograrlo, ya que sabía bailar; solamente me faltaba aprender a patinar. Y lo primero que hicimos fue buscar el apoyo para poder ingresar a este deporte. La primera persona que me ayudó fue Ramiro Velasco, expresidente de la liga, que, sin dudarlo, me dio mis primeros patines. Recuerdo que los sacó de un rincón, los más empolvados, los más viejitos, y ahí comencé con los patines sobre cuatro ruedas”. 

Brayan Carreño con con Carolina Báez, la colombiana que ganó la primera medalla femenina en un Mundial de Artístico, bronce, en figuras obligatorias.

El primer entrenador de alto rendimiento de Brayan Carreño fue Mario López, quien lo formó durante dos años. Luego llegarían los argentinos Enrique de Mata y Pedro Romero, quienes hicieron que no solamente mejorará exponencialmente para poder llegar a un gran nivel, sino que consiguieron que el patinador vallecaucano alcanzara la capacidad de enfrentarse a competencias internacionales, lo que le permitió que Brayan Carreño ganar múltiples medallas mundiales. 

Así es como Brayan Carreño, a los 18 años de edad, había conseguido subir al podio, por cuatro mundiales consecutivos. Fue precisamente en su natal Cali, en el Campeonato Mundial de 2015, cuando ganó su primera medalla de bronce en la modalidad de danza junior.  

Un año después, en Novara, Italia, Brayan repetiría su actuación en danza junior y conseguiría su segunda presea mundialista, la segunda de bronce, en su corta carrera. 

En el 2017, en Nanjing, China, en el marco de los primeros World Roller Games, Brayan Carreño sorprendió a todos, al adjdicarse la medalla de plata en figuras obligatorias, y tres días después se subiría por primera ocasión a lo más alto de podio, para reclamar su primera medalla de oro en la modalidad de danza, y entregarle a Colombia un título que no conseguía en esta disciplina hacia 19 años. El último campeón mundial del país en patinaje artístico había sido Edwin Guevara, en el mundial realizado en Bogotá en 1998.

En el 2018, el patinador colombiano llegaría al Campeonato Mundial de La Vendée, Francia, precedido por los resultados obtenidos anteriormente y por una extensa temporada de preparación, que lo colocaba como el favorito para repetir el título, esta vez en territorio europeo.  Y logró mucho más de lo presupuestado: no solo igualó lo hecho en el año 2017, sino que lo superó. Obtuvo la medalla de oro en figuras obligatorias, para convertirse en el segundo colombiano en ganar dos títulos mundiales en patinaje artístico, logro que había conseguido Edwin Guevara en el 96 y 98, y fue más allá, y sumó su tercera presea dorada al ganar de nuevo en la danza. En el 2019, debutaría en la categoría absoluta durante el mundial de los World Roller Games de Barcelona. En territorio español Brayan lograría el quinto lugar en figuras obligatorias y el cuarto puesto en danza.

A la cita mundialista de Asunción, Paraguay, el patinador colombiano llegó con la firme convicción de alcanzar la máxima distinción, y lo consiguió en su primera prueba, la de figuras obligatorias. Un oro que se convierte en su logro más importante hasta el momento.

Brayan Carreño, durante la actuación que le mereciera la medalla de oro, en figuras obligatorias, en el Mundial de Patinaje Artístico, en Asunción, Paraguay.

Reconocimiento. El COC exalta a Antonio Marmolejo

El Comité Olímpico Colombiano reconoció la brillante trayectoria y la histórica labor deportiva realizada por Antonio Marmolejo al ser el primer colombiano en terminar el Rally Dakar, considerado el más difícil del mundo. 

José Luis Echeverry, izquierda, vicepresidente del COC, entrega el reconocimiento a Antonio Marmolejo, en Cali.

En acto realizado en Cali, la semana pasada, el Comité Olímpico Colombiano condecoró al automovilista Antonio Marmolejo, quien se convirtió en el primer colombiano en la historia, en culminar el Rally Dakar, en Arabia Saudita.

Marmolejo recibió la distinción de manos del primer Vicepresidente del COC, José Luis Echeverry,   quien destacó su hazaña, de haber concluido la edición 42 del Dakar, en Arabia Saudita, en la categoría side by side a bordo de una Can- AM Maverick marcada con el No.437, en un inhóspito recorrido de 12 etapas de más de 7.000 kilómetros.

“Este premio que recibo a nombre del Comité Olímpico Colombiano, representa el esfuerzo de toda mi vida dedicada a este deporte que me apasiona”, expresó el campeón, ante una nutrida concurrencia de empresarios, amigos y periodistas que se reunieron para ser testigos de esta importante ceremonia de exaltación.

“Antonio corría con bandera española, pero tuve la oportunidad de conversar con él y convencerlo de que compitiera por Colombia, a través de la Federación Colombiana de Automovilismo” contó José Luis Echeverry Azcárate, vicepresidente del Comité Olímpico Colombiano al entregar la distinción al campeón en el salón Colombia del Hotel Dann Carlton en Cali. 

La ceremonia tuvo momentos de gran emoción cuando Antonio reseño algunas de las grandes dificultades que ha tenido en varias competencias. Con su voz entrecortada y con lágrimas que rodaron por su rostro manifestó: “Definitivamente soy más fuerte conduciendo”. Los aplausos fueron la respuesta de todos los asistentes. 

Memoria. La doble consagración del béisbol

A raíz de la medalla de bronce obtenida por Colombia, en el Mundial U 23 de Béisbol, que terminó el domingo pasado, en Hermosillo, México, vale la pena recordar las dos consagraciones colombianas en este certamen, pero de la categoría de Mayores, en los mundiales de 1946, en Barranquilla, y de 1966, en Cartagena.

Integrantes del la novena colombiana que ganó el primer título mundial de béisbol, en 1946, en Barranquilla, comandada por Carlos Petaca Rodríguez.

En diciembre de 1946, Barranquilla fue sede de los V Juegos Centroamericanos y del Caribe, hasta ese momento el más importante certamen deportivo realizado en territorio nacional.

Durante el certamen ocurrieron dos hechos importantes para el béisbol colombiano: la construcción del primer diamante, con las especificaciones técnicas internacionales, y la primera conquista mundial de Colombia, porque las autoridades internacionales decidieron darle esa categoría a la contienda centroamericana.

A pesar de los cuatro años extras que tuvo Barranquilla para construir los escenarios de los V Juegos Centroamericanos y del Caribe, por el cambio de 1942 a 1946, algunas obras no estuvieron listas.

El mayor dolor de cabeza fue el estadio de béisbol, que cuatro meses antes del comienzo de la justa no existía. El problema lo solucionaron las administraciones municipal y nacional, que se unieron para edificar un recinto suficiente para el torneo. Las obras se iniciaron el 23 de agosto de 1946 y terminaron 92 días después, el 25 de noviembre, 13 días antes del comienzo del certamen, y dan lugar al posteriormente denominado estadio Tomás Arrieta.  

Tres hechos inéditos caracterizaron esta quinta celebración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. El primero, la fecha, del 8 al 28 de diciembre, inusual para un certamen múltiple internacional. El segundo: por primera vez, la sede es una ciudad no capital de un país. Y el tercero, su llegada a Suramérica, luego de haberse realizado las anteriores versiones, en naciones de Centroamericana.

Trece banderas ondean  el día de la inauguración, tres más respecto de las que estuvieron en Panamá, ocho años antes, que fueron: Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Jamaica, México, Panamá, Puerto Rico y Venezuela. Guatemala regresa y Trinidad y Tobago, República Dominicana y Curazao (en esa época una de las Antillas Holandesas) hacen su estreno. Nicaragua fue el único país afiliado a la Odecabe, que no asiste.

El número de atletas también se elevó: 1.540 (294 mujeres), la cifra más alta de países y de competidores, desde su creación, 20 años antes.

Arturo Petaca Rodríguez.

Colombia obtuvo cinco medallas de oro, tres individuales, dos a cargo del nadador Luis E. González y una del golfista Enrique Samper Brush, y las otras dos en deportes de conjunto: béisbol y fútbol.

Durante los Quintos Juegos Centroamericanos y del Caribe, de Barranquilla, se registró otro hecho pionero en la historia del deporte colombiano. Dentro de las conquistas de los colombianos se destacó el título del béisbol, alcanzado por una selección conformada en su totalidad por jugadores de la región caribe colombiana.

El significado del resultado va más allá del área centroamericana. Días antes de terminar la serie, la Asociación Internacional de Béisbol determinó reconocer este evento como el campeonato mundial de 1946, por la presencia de equipos provenientes de la región en donde mejor béisbol se jugaba, a saber: Cuba, Puerto Rico, Costa Rica, República Dominicana, Panamá, México, Venezuela y Colombia. Por esta razón, la victoria lograda en esos juegos se constituye en el primer título mundial obtenido por Colombia en un deporte de conjunto. 

La novena anfitriona se proclamó campeona luego de vencer a Cuba, 1-0; a Puerto Rico, 9-2; a Costa Rica, 13-0; a República Dominicana, 2-0; a Panamá, 6-0, y a México, 7-1, y perder ante Venezuela, 5-2, en al ronda eliminatoria.

En las finales superó a Cuba, 2-0, y empató 1-1 ante República Dominicana. Estos marcadores dieron como resultado un empate en el primer lugar entre colombianos y dominicanos, lo que obligaba a un partido extra de desempate, que fue programado para el 28 de diciembre, a las 2:00 de la tarde.

Sin embargo, directivos de la delegación dominicana anunciaron que no jugarían ese partido extra, porque el viaje de regreso estaba programado con anticipación para la víspera, y que no abordar dicho vuelo implicaría cancelar 5.000 dólares por un expreso. En efecto, el 27 de diciembre, los dominicanos partieron de Barranquilla. El 28, a la hora señalada, Colombia ganó el título, ante la ausencia de su rival. 

Parte de la delegación nacional, que ganó en 1966, el segundo título mundial de béisbol, en Cartagena.

Segundo título, en 1966

En febrero de 1966 ocho delegaciones fueron protagonistas del certamen, que contó con la presencia de delegaciones de República Dominicana, el campeón defensor, Puerto Rico, Guatemala, México, Nicaragua, San Salvador, Antillas Holandesas, Panamá y Colombia, que comenzaron el 12 de febrero en Cartagena, la XVI Serie Mundial de Béisbol Aficionado.

Desde sus primeras presentaciones, Colombia y México se insinuaron como los equipos más fuertes. Los manitos abrieron su participación estableciendo una marca mundial de ponches, el 13 de febrero. Los mexicanos, en efecto, por intermedio de su lanzador Luis García, poncharon a quince bateadores de Aruba en el juego inaugural, y quebraron el registro orbital que estaba en poder del cubano Jiqui Moreno, con 14, desde 1964. El juego lo ganó finalmente México, 6‑0.

Colombia, como le sucedió a México, debió abrir con Aruba, el domingo 14 de febrero. Su triunfo 3‑0 no generó mayor entusiasmo, por la debilidad del rival, que no permitía formar una idea completa del conjunto orientado por Tony Pacheco. Las carreras fueron anotadas por Milcíades Mejía, en la segunda entrada, y Luis de Arco y Esteban Bonfante, en el quinto. El lanzador ganador fue Rafael Castro.

Colombia ganó su segundo juego el 15 de febrero, por un marcador concluyente de 15‑1 sobre El Salvador. En el primer episodio, la ventaja ya era de 4‑0, por carreras de Luis de Arco, Wilfrido Ramírez, Milcíades Mejía, Ubaldo Salinas. En el segundo se lograron tres anotaciones más por De Arco, Oscar Luis Gómez y Wilfrido Rodríguez. En el tercero, la única carrera fue salvadoreña, por intermedio de Joaquín Mixto, el mejor bateador del equipo. Tres carreras más llegaron en el cuarto, por cuenta de Gómez, Mejía y Salinas. Los dos siguientes llegaron en el sexto, por Rodríguez y Mejía. De Arco y Ramírez anotaron en el séptimo, y Aguirre en el octavo. El lanzador ganador por Colombia fue Ascención Díaz.

México, entre tanto, vencía a Panamá, 2‑1, conservando el primer lugar del certamen, con un promedio de 1.000 en sus tres apariciones. Hasta ese momento se le consideraba el conjunto más opcionado al título; Colombia y República Dominicana le seguían.

A costa de Panamá alcanzó Colombia su tercera victoria en el Mundial, 2‑1, en juego cumplido el 16 de febrero. Corpas fue el autor de la primera carrera en el quinto episodio; Salinas, en el séptimo, anotó la segunda. Actuó como lanzador por Colombia, Arthur Forbes.

Debido a que México no jugó en esta jornada, Colombia lo igualó en las posiciones con promedios de 1.000 en las tres intervenciones cumplidas por los dos conjuntos. La gran sorpresa parecía causarla el equipo de Puerto Rico, que acumuló su tercera victoria en cuatro apariciones, y quedó como único acompañante de Colombia y México en el liderato.

El 17 de febrero se produjo un revés para Colombia, que bajó sus dividendos en favor de Puerto Rico, su verdugo, que parecía incontenible. La cuenta final fue de 3‑2 en favor de los isleños, quienes con este resultado pasaron al segundo lugar, detrás de México, y enviaron al cuarto a los locales.

Colombia ganaba a Puerto Rico 2‑0 al final del cuarto episodio, pero errores cometidos en el quinto, en el sexto y en el octavo, otorgaron la ventaja definitiva al rival.

El resultado adverso no eliminó la esperanza de conquistar la corona mundial; los colombianos, por el contrario, reanudaron su partipación al otro día, con una contundente victoria, 9‑0, ante Guatemala. Las carreras fueron anotadas, cinco en el segundo asalto, una en el tercero, y las restantes en el quinto. Fue lanzador ganador el novato Isidro Herrera, quien se insinuaba como revelación del torneo a pesar de sus escasos 18 años de edad.

México no detuvo su marcha en el lance contra el embalado Puerto Rico; ganó el juego ampliamente, 7‑3, y prosiguió su camino hacia lo que se consideraba sería un paseo que concluiría con la consecución del galardón. La quinta victoria colombiana se logró a expensas de Nicaragua, el 19 de febrero, por marcador de 4‑0.

La única forma de que nuestro país desmontara a México y obligara a una miniserie extra, era ganándole el 20 de febrero el crucial juego que debían sostener. Así sucedió; el conjunto criollo venció 5‑4 en emocionante encuentro, que tuvo en Ascención Díaz el lanzador ganador, en una tarde memorable.

República Dominicana sería el juez supremo, porque debía enfrentar a los dos equipos punteros, en sus últimos juegos. Primero pasó Colombia, y ganó 3‑2, el 21 de febrero; al otro día estaba previsto el juego de los dominicanos con los mexicanos. De ganar los primeros, Colombia sería el campeón; de suceder lo contrario, se haría necesario adelantar dos juegos para romper la paridad.

México ganó el partido, 3‑1, y el torneo terminó igualado entre manitos y locales, con sendos promedios de .875.

Isidro Herrera, el juvenil héroe de Colombia, en el Mundial de Béisbol de 1966.

El 26 de febrero empezó la pequeña serie entre Colombia y México, en medio de un impresionante interés en todo el país, que miró desde los rincones más escondidos hacia el estadio Once de Noviembre, en donde se proclamaría un nuevo campeón mundial de béisbol aficionado.

El día programado, a las 8:30 p.m., comenzó el primer juego, en un escenario cundido de aficionados venidos de las más importantes ciudades de la costa norte y de pueblos y veredas vecinas.

Pero México congeló las esperanzas colombianas al ganar el primer juego 4‑2. Los aztecas anotaron las dos primeras carreras en la conclusión del cuarto episodio, por intermedio de Bernardo Calvo y Jesús Patiño. Jesús Calvo y David García, en el siguiente, aumentaron a 4‑0 la diferencia. Colombia anotó sus dos carreras en la novena entrada, por parte de Guillermo Rodrígues y Tomás Moreno, poco antes de desatarse una bronca por la decisión del árbitro de no validar una tercera anotación colombiana.

Con muy publicitadas amenazas de demanda del juego perdido ante México, por parte de Colombia, y que no se concretaron, se inició el segundo encuentro el 26 de febrero, que le representó a nuestro país un gigantesco paso hacia el título, al ganar inobjetablemente 11‑5, bajo la guía de Rafael Castro desde el montículo. Tres carreras anotó Colombia en el primer episodio, por intermedio de Corpas, Tomás Moreno y Oscar Luis Gómez; en el tercero aumenta Guillermo Rodríguez; y en el cuatro, Austin. De ahí en adelante, Colombia conserva el control del juego, y a pesar de ceder cinco carreras _2 en el quinto, y las restantes en el noveno_, consigue aumentar la cuenta a 11, con 5 carreras en el sexto y una en el octavo.

El 27 de febrero, a las 4 de la tarde, se da comienzo al juego crucial de la serie, que llama la atención nacional porque las posibilidades del conjunto local son amplias, visto el desarrollo del segundo encuentro de desempate.

Colombia ganó 4‑0 y se proclamó por segunda vez campeón mundial aficionado, conducido por un juvenil que no era el lanzador estrella, pero que se reveló como una auténtica promesa: Isidro Herrera, quien vapuleó a los mexicanos, especialmente después del quinto asalto.