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Academia Olímpica Colombiana. Se activa el proyecto del Museo Olímpico

Academia Olímpica Colombiana. Se activa el proyecto del Museo Olímpico

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El pasado 18 de marzo, el presidente del Comité Olímpico Colombiano, Ciro Solano Hurtado, entregó la sede de la entidad, en el barrio Teusaquillo, de Bogotá, a la Academia Olímpica Colombiana, para que allí funcione esta institución y estructure el Museo Olímpico Colombiano. Esta es la historia de una legendaria residencia, estrechamente ligada a un sector histórico del deporte bogotano.

Sede de la Academia Olímpica Colombiana, en el barrio Teusaquillo, de Bogotá.

Por Guillermo González López

Presidente Academia Olímpica Colombiana y antiguo vecino de Teusaquillo

Cuando finalizaba el siglo XIX, 1896, un alemán, Leo Siegfried Kopp, cambió sin saberlo la geografía de la ciudad de Bogotá. Leo Kopp nacido en Offenbach, Alemania, fue el noveno hijo de Leopold Kopp y Johanna Koppel. En 1886 Leo decidió partir para Bogotá, junto con su hermano Emil, en donde conoció a su futura esposa Mary Castello. La empresa fundada por Leo Kopp es la mayor cervecería de Colombia y la décima más grande del mundo. Cuenta con plantas productoras de cerveza en todo el país.

San Diego, Bogotá, en donde nació y creció la Cervecería Bavaria de la familia Kopp

El 4 de abril de 1889 adquirió un terreno en el barrio San Diego, al norte de Bogotá, en las afueras de la ciudad, alejado más o menos diez o quince cuadras del centro de la naciente metrópolis. Su objetivo fue construir allí una fábrica de cerveza que adoptó la razón social de Bavaria Kopp’s Deutsche Bierbrauerei. La ciudad empezó a mirar al norte en su vocación urbanística. Para completar el giro, con el fin de que allí vivieran sus trabajadores, Kopp fundó el Barrio la Perseverancia, con agua potable y servicios públicos, a solo un par de cuadras al oriente de la nueva Cervecería. 

Barrio La Perseverancia, en Bogotá.

Barrio obrero La Perseverancia, 

Como un imán, esta dinámica empresarial atrajo el desarrollo urbanístico de la ciudad. En ese tránsito hacia el septentrión se encontró Bogotá con lo que fue un territorio muisca y resguardo indígena de Teusacá. Se le da el nombre de Teusaquillo.

Por los años 1920 se inició un proyecto urbanístico, en lo que en ese momento era el norte de la ciudad, al sur del “caserío de Chapinero”, al que también se denominó Teusaquillo. Muy pronto se convirtió en el barrio más elegante y contemporáneo de la Bogotá de entonces, con una marcada tendencia arquitectónica victoriana. Estas casas, la mayoría de las cuales aún se conservan, fueron la vivienda de importantes familias y de líderes como Jorge Eliécer Gaitán, Enrique Santos Montejo, Laureano Gómez, Gustavo Rojas Pinilla, Otto de Greiff y Mariano Ospina Pérez. 

Allí vivió la clase alta capitalina, que se desplazó del centro histórico de la ciudad, ubicación que además fue propiciada por el Bogotazo de 1948. Un barrio que tiene vínculos sociales y arquitectónicos con los de otras ciudades del país como es el caso de San Fernando en Cali, El Prado en Barranquilla, Manga en Cartagena y Prado en Medellín. 

Pero hay que destacar algo sobre Teusaquillo, que a veces se ignora. Esta localidad de 153.025 habitantes tiene su relación con la historia deportiva y olímpica de nuestra Colombia. Allí, en donde hoy funciona un reconocido centro comercial, se inauguró el Hipódromo de la 53 y un par de años más tarde la Ciudad Universitaria, en la que apareció el tradicional Estadio Alfonso López. En 1938 se inauguró el Estadio Nemesio Camacho en tierras de la Hacienda El Campín, en la Avenida Cundinamarca, con ocasión de la realización de los I Juegos Bolivarianos de la historia, estadios que fueron escenario de las ceremonias inaugurales y de clausura de estos juegos. Albergaron con sorpresa de los cachacos las diferentes competencias deportivas, lo que vincula estrecha y definitivamente a esta localidad capitalina con nuestro deporte. 

La historia mas cercana también proporciona vínculos entre Teusaquillo y el olimpismo colombiano. A finales de la década del 70, cuando los atletas colombianos pisaron por primera vez los podios olímpicos, en una primera expresión de autonomía financiera, el COC decide usar recursos ahorrados con mucho celo y sacrificio, en la compra de un inmueble que le permita eventualmente “tener casa propia” y las miradas entonces se dirigen al elegante y refinado Teusaquillo. 

Casa del COC, en Teusaquillo.

El negocio se concretó. Se adquirió la casa ubicada en el número 37-20 de la carrera 16. Esta última, pasa por toda la localidad y comunica el centro de la ciudad con las primeros barrios del, ahora sí, norte de la ciudad. En la decada del 60 transitaban por allí escasos vehículos, entre ellos una ruta de los buses azules, de marca Fargo, en su mayoría. Los jóvenes jugaban fútbol en canchas improvisadas sobre la vía. Había que suspender el juego cuando a la distancia asomaba alguno de los pocos carros que la utilizaban.

Casa de estilo victoriano en Teusaquillo en la esquina de la Calle 37 con carrera 16, justo al lado de la casa del Comité Olímpico Colombiano, extremo izquierdo, en donde funcionan la Academia Olímpica Colombiana, la biblioteca, y que será la sede del Museo Olímpico.

“La casa de la 37” tuvo su primera remodelación inmediatamente fue adquirida. Los años habían afectado básicamente sus pisos de madera y los techos de teja de barro. Se conservó estrictamente su arquitectura y muy poco tiempo después empezó a servir a muchas causas del deporte. La “política” deportiva la utilizó como argumento para las últimas elecciones del Comité Ejecutivo, cuando las aspirantes argumentaron el uso de dineros de los deportistas para la compra de inmuebles innecesarios para el COC. Y el argumento funcionó. Entraron los enemigos de la casa de la 37 y se marcharon los que hicieron posible la aspiración.

Así y aún con ese estigma, continúo hasta nuestros días albergando varias entidades del deporte colombiano. Allí funcionaron algunas dependencias del COC, federaciones, organizaciones, comités organizadores como el del Campeonato Mundial de Ciclismo. En alguna ocasión fue arrendada a terceros.

Entrega oficial de la Casa de Teusaquillo, en Bogotá, a la Academia Olímpica Colombiana, frente a la Biblioteca Olímpica. De izquierda a derecha: Alberto Galvis Ramírez, secretario de la Academia: Guillermo González, presidente de la Academia; Ciro Solano Hurtado, presidente del Comité Olímpico Colombiano, y Armando Farfán Peña, gerente del COC.

Varias remodelaciones hoy la conservan en muy buen estado. Sus últimos inquilinos son la Academia Olímpica Colombiana, la Organización Deportiva Bolivariana, ODEBO, y la Federación Colombiana de Baloncesto. También hay un espacio privilegiado para la biblioteca. En los muros y columnas de sus dos pisos y varios salones hay documentos de la historia olímpica colombiana. Un busto del Barón Pierre de Coubertin recibe al visitante, en frente de la bandera olímpica que ondea en medio de otros confalones. Su biblioteca fue visitada en varias ocasiones por estudiantes de las cátedras olímpicas de diversas universidades de la ciudad.  Cada vez más esta casa, la de la 37, acumula historia y prestigio para convertirse en la sede del tan anhelado Museo Olímpico que ha anunciado como parte de su programa el presidente del COC, Ciro Solano.

Varios proyectos con el objetivo del Museo Olímpico figuran en los archivos del Comité Olímpico Colombiano. La idea de construirlo en los predios del Parque Simón Bolivar, donde está el Comité, existe en las dependencias de Solidaridad Olímpica, organismo del COI que ofreció no solo su intención sino además su apoyo financiero. Hay razones, como las que acá hemos narrado, con las que la casa de la 37, la de Teusaquillo, sea la sede de esta idea. Muchos países del mundo, incluidos países vecinos de Suramérica, ya lo tienen. En Colombia hay memoria, documentos, placas, fotos, medallas, implementos que reclaman su espacio. Ojalá que esta vez sí sea. 

Continuará…

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