Brenda Olaya: su inspiración es Yuri Alvear

La vallecaucana, recientemente campeona panamericana en Cali y subcampeona sudamericana de los intercolegiados de Lima, está feliz de representar a Colombia en los Juegos, sobre todo porque será en Jamundí, en donde estará acompañada por su familia y por sus amigos.  

Hace nueve años, una tía llevó a Brenda Olaya a un homenaje a Yuri Alvear en Jamundí y desde ese día, le trazó el camino en este deporte.

Hoy tiene 17 años, una canasta llena de sueños, experiencia y títulos internacionales y lo mejor, tiene de cerca en el día a día, a una entrenadora que le transmite todo su conocimiento, después de haber sido como deportista, doble medallista olímpica y triple campeona mundial. Con esta carta de presentación llegamos a conocer a Brenda Olaya, una judoca vallecaucana, que tiene como gran objetivo este año, colgarse la medalla de oro en su casa, sede del judo en los I Juegos Panamericanos Junior Cali-Valle 2021.

A pesar de una preparación que no fue la ideal, por la pandemia, este 2021 le representó a Brenda ganar en Cali el título panamericano de judo, logro que se suma al subtítulo del intercolegiado sudamericano en Perú. “Cada evento es diferente; hay que darlo todo; en el panamericano tuve muchos nervios en la final, pero me tranquilicé y le pude ganar a la dominicana, como lo hice con las niñas de Brasil, México y Perú; algunas de ellas son las mismas con las que me voy a encontrar aquí en los Panamericanos Junior, algo que me tiene muy contenta, porque vamos a competir en el nuevo coliseo de Jamundí, va a ser muy emocionante poder competir ante tu familia y tus amigos. Esperamos que nos acompañen todos los días, que vayan en familia a los escenarios y apoyen a los integrantes de la selección Colombia”.

Llega al coliseo El Pueblo, sede de la Liga Vallecaucana de Judo y después de compartir con sus compañeros cosas propias de su edad, reacciona ante un “buenas tardes” que, de manera contundente, lanza su entrenadora Yuri Alvear al llegar a dirigir el entrenamiento.

Hoy toca resistencia y fuerza, primero una rápida activación con unos 15 minutos de trote en las afueras del escenario y después, varias estaciones de fuerza que de manera consagrada cada uno va superando, son cerca de las once de la mañana, la temperatura y la exigencia es mayor, Yuri no pierde detalle para que la agenda se cumpla. Los deportistas de Cali, Palmira, Tuluá, Yumbo y sobre todo de Jamundí, la cuna del judo en el Valle del Cauca y Colombia, trabajan a fondo observando en las paredes del dojo, dos pendones muy representativos, uno con la foto gigante de su estelar entrenadora, todos quieren ser como ella, y otro con la imagen del maestro Jigoro Kano, quien, en su natal Japón, creó este apasionante deporte.

Y en ese grupo de deportistas, se destaca por sus 1.80 de estatura, una deportista de piel de ébano, con una amplia y bella sonrisa, y talvez tímida a la hora de contar lo que anhela en su carrera deportiva, eso sí, se le nota segura de lo que hace y sobre todo lo que quiere. Nació en Cali el 1 de agosto de 2004, hoy vive en Jamundí y fue allí en este municipio tan representativo para este deporte, donde le llegó la fiebre por el judo.

A Brenda Olaya, una tía le inyectó el judo y hoy es una actividad que ocupa gran parte de su vida:

 “Tenía ocho años y recuerdo que un día escuché que le iban a entregar una casa como premio a Yuri Alvear. Una tía me llevó a la ceremonia. Fue algo muy bonito y cuando estábamos en ese sitio mi tía me dijo: la voy a meter al judo, usted va a practicar este deporte, y aquí estoy, feliz porque esto es lo que me gusta y en lo que quiero llegar lejos”.

Hoy es una enamorada del judo y agradece el aporte a su formación personal que recibe de esta disciplina. “Me gusta el judo, porque me ayuda a aprender muchas cosas y a crecer en lo deportivo, pero realmente lo que más agradezco es la forma como nos ayudan a ser mejores personas, a valorar más las cosas que tenemos, y eso es algo que hace que cada día me guste más y quiera seguir en este deporte”.

Yuri Alvear no le quita el ojo a Brenda Olaya, una de sus cartas en los I Juegos Panamericanos Junior Cali-Valle 2021, le transmite sus conocimientos, sabe que la gloria, como la logró ella se consigue con sacrificio, trabajando duro, como lo hacen cada día.

Los alumnos de Yuri, entre ellos Brenda, saben que es la única forma de llegar al nivel de su entrenadora, una deportista que logró 40 medallas a nivel internacional, entre ellas, dos en Juegos Olímpicos, Londres y Rio de Janeiro. 

Comunicaciones Panamericanos Cali Valle 2021.

Ronald Gruesso: un campesino caucano cargado de sueños

Su mamá, una tía, un primo y su entrenador son hoy las personas más influyentes en la carrera deportiva, de un muchacho nacido hace 19 años en el municipio caucano de López de Micay, quien a la fecha hace parte del listado de los mejores lanzadores jóvenes del continente gracias a sus títulos en juegos y campeonatos suramericanos.

Ronald Gruesso.

La historia del atleta Ronald Grueso Mosquera se inicia en uno de los 42 municipios del departamento del Cauca, un pequeño pueblo fundado en 1910 y considerado desde 2009 como el más lluvioso del mundo (13.000 mm/año), con 19.000 habitantes que, como muchos lugares de nuestro continente,claman por mejores condiciones de vida. Un lugar que sufre por las inundaciones que provocan los ríos Micay y Naya, un pueblo enclavado en la selva tropical colombiana de donde solo se puede salir en lancha hacia Buenaventura por el océano pacifico o en pequeños aviones, desde su precario aeropuerto. Allí, el 79% de sus habitantes son afros, pero también es asiento de cinco resguardos indígenas.

Cualquier parecido con otras regiones, en otros países, es apenas la imagen de nuestra realidad continental, un lugar donde necesitar un servicio médico puede ser el límite entre la vida y la muerte y donde cae del cielo la mayor cantidad de agua, pero no hay acueducto.

De allí partió Ronald hacia Buenaventura con una pequeña maleta cargada de sueños, los que ha podido ir cumpliendo con el paso de los días. Fue un primo el que lo motivó a salir del pueblo, luego una tía le abrió las puertas de la gran ciudad y, por supuesto, su madre, la que desde siempre lo apoya en todo este viaje hacia la gloria. “En López de Micay yo era un campesino, con mi familia trabajábamos la tierra, no me pasaba por la cabeza estar dedicado al deporte, hice hasta décimo grado y mi primo Julio me motivó para que me fuera para Buenaventura. Allí terminé el bachillerato y empecé a trabajar con mi primera entrenadora, la profesora Denis (Denis Córdoba), quien vio mis condiciones a pesar de haber llegado pasado de edad, pero nunca es tarde. Fuimos a Juegos Departamentales y gané mi primer título. Luego, una tía me ofreció su casa en Cali y gracias a Dios todo se fue dando de la mano del profesor Juan Carlos Díaz, quien ha sido vital en mi carrera, ya que pude ingresar a la lista de deportistas apoyados por Indervalle”, cuenta Ronald.

Pareciera que para él todo va muy rápido, pero no es así, este caucano tiene la cabeza bien puesta y sus resultados son fruto de su disciplina y consagración. De campeón departamental en Cartago 2018, pasó a ser campeón de Juegos Suramericanos, en Chile. Como él mismo afirma, “Gracias a Dios he estado en otros eventos representando a Colombia y me he adaptado a esa presión y las cosas han salido bien. En Chile pude coronarme doble campeón suramericano en disco y bala, pero lamentablemente no pude ir al mundial de Nairobi debido a la pandemia del Covid-19, pero eso es el pasado y ahora debo prepararme para lo que viene”.

Pensando en la competencia de los I Juegos Panamericanos Junior Cali-Valle 2021, Ronald Grueso está feliz de saber que contará con la compañía de su familia y además es consciente de que será muy difícil por el cambio de implementación de juveniles a mayores. La diferencia en ese aspecto se siente, ya que según sus propias palabras “Tengo que seguir trabajando duro para los Panamericanos Junior ya que vamos a competir con peso de mayores siendo juveniles. Yo tengo como mejores marcas en disco entre 59 y 60 metros, mientras que en bala mi mejor registro es 17.90. Esperemos que con el nuevo peso las cosas salgan bien. Yo lanzo con disco de 1.750 kilogramos y ahora vamos con disco de 2.0 kilogramos, mientras que en bala el implemento pesa 6.0 kilogramos y ahora debemos lanzar con uno de 7.240 kilogramos. Se nota mucho el cambio, pero cuando uno quiere, uno puede y estoy para darlo todo por Colombia. Motiva mucho más saber que será en casa. He competido afuera sin el respaldo de mi gente, pero ahora es diferente pues será con quienes han estado a mi lado en todo este proceso. Aquí toca dar mucho más ante tu gente, ya que en la tribuna estarán quienes me han acompañado en los momentos buenos y sobre todo en los difíciles. Será lindo que se sientan mucho más orgullosos de todos nosotros”.  

Un joven como Ronald está cargado de sueños, pero los está combinando con triunfos en ese gran ascenso de su carrera que espera tenga techo en un podio olímpico: “Mi sueño es ser medallista de los Juegos Panamericanos Junior, si es de oro mejor, pero confiando en Dios todo se va dando gracias al trabajo. Sueño con ser campeón olímpico, estar en los grandes eventos del atletismo en el mundo, ganar medallas y subir a lo más alto. Esos son hoy mis grandes sueños y estoy dedicando todo mi esfuerzo para conseguirlos”. 

Es tanta la calidad de este caucano adoptado por el Valle del Cauca, que no sería justo cerrar este comunicado sin antes reseñar otro de sus logros. El pasado fin de semana, Ronald Grueso Mosquera, el hijo de la lluviosa López de Micay, siguió cosechando podios. En el Campeonato Suramericano sub 23 en el estadio Modelo Alberto Spencer de Guayaquil (Ecuador), se colgó la medalla de plata en la impulsión de la bala al colocar 17 metros 62 centímetros (28 centímetros menos que su mejor marca). El oro fue para el argentino Nazareno Sasia (19.11) y el bronce para el chileno Camilo Reyes (17.33). En lanzamiento de disco, el colombiano fue cuarto con 54 metros 92 centímetros, señal inequívoca de que este gran campeón va por el camino de la consagración y su gran reto de la temporada lo tiene al frente y lo vivirá en su propia tierra, los I Juegos Panamericanos Junior Cali-Valle 2021. Comunicaciones Juegos Panamericanos Junior Cali Valle 2021.

Steffanie quiere llegar al olimpo de los saltos

En, Medellín, tierra de clavadistas, nació la nueva promesa de esta modalidad, quien será una de las grandes cartas de Colombia, en los I Juegos Panamericanos Junior, que se realizarán en Cali y el Valle del Cauca.

Steffanie Madrigal Velásquez, la nueva joya antioqueña de los clavados.

Por Roosevelt Castro Bohórquez 

Periodista ACORD Antioquia y AIPS

Los saltos ornamentales en Steffanie Madrigal Velásquez son herencia fraterna.  Sí, la clavadista antioqueña del Club Alcatraz llegó a esta modalidad acuática, luego de que su hermano Santiago estuviera practicándola de manera intermitente, en el foso del Complejo Acuático César Zapata, de Medellín.

“Estaba muy niña, cuando mis padres me traían a ver entrenar a mi hermano, y me gustó tanto, que les dije que me quería quedar”, recuerda la hija menor de tres hermanos de Elías, un constructor de obras civiles, y de Lucy Margarita, propietaria de una agencia de arrendamientos de apartamentos. 

Es que viendo las acrobacias aéreas en las plataformas y trampolines de su hermano y de otros “niños tesos”, y a sus escasos cinco años de edad, la pequeña Tefa no dudó un instante que este deporte era para ella. 

“Me hicieron una prueba y me quedé”, evoca emocionada la saltadora paisa, nacida en Medellín el 28 de octubre de 2002.

Las primeras letras del ABC de los saltos los aprendió de Diana Urán, hermana del también clavadista Juan Guillermo Urán, quien a su vez se convirtió en un tutor y referente en los saltos de la infante estudiante del Colegio La Presentación, de Campo Amor. 

“Me gustaba cómo saltaba Juan Guillermo y especialmente su disciplina en los entrenamientos. Me pareció muy constante y se convirtió en un ejemplo a seguir”, rememora la saltadora del Club Alcatraz, afiliado a la Liga de Natación de Antioquia.

¿Patín o saltos?, una disyuntiva por resolver

Simultáneamente a los clavados, Steffanie practicaba patinaje. Los corre-corre y su respectiva carga de stress no se hicieron esperar, para cumplir los objetivos deportivos de entrenar y competir.  

“También me gustaba mucho patinar y estuve en hockey, pero mi papá me puso a escoger y opté por los saltos”. 

Así, un día cualquiera, don Elías conminó a su tímida hija, que no dudó un instante en escoger los clavados como su única opción deportiva, para su proyecto de vida.

 “Fue una decisión difícil, pero los clavados me gustaron mucho, ya que al año de empezar mi proceso en novatos me gané mi primer podio nacional, asevera la deportista, al recordar su primera medalla de bronce, en un torneo nacional de novatos, realizado en Medellín, en el 2008, cuando solo contaba con seis años de edad.

Saltos a la gloria

Ese primer podio le dio la motivación para seguir en su deporte. Era la gloria deportiva que se empezaba a gestar, bajo la égida y la mirada atenta de Diana Urán. La bellanita pulió este diamante en bruto, para seguir cosechando triunfos en las categorías infantiles y juveniles, para ayudar a su club a mantener la hegemonía en el país de esta modalidad acuática. 

Los trampolines colombianos fueron ese testigo mudo y esos cómplices silenciosos del gran amor por los saltos, de esta ornamentalista paisa, amante de los pasteles de chocolate y de las pastas.

“Mis pruebas favoritas son el trampolín de uno y tres metros y la plataforma”, comenta la ornamentalista antioqueña, a quien no le gusta mucho la remolacha, así como le tiene aversión a las personas hipócritas.  

Jerry Jaramillo Ríos toma la posta de Urán para orientar los destinos de la pequeña y sellar su primer pasaporte. Tucson fue su primera cita internacional. El Panamericano infantil, realizado en esta ciudad norteamericana, ubicada en el Estado de Arizona, ve recalar a la pequeña e ilusionada clavadista, en el 2013.

Steffania, con su técnico, Wilson Mollina, y su padre Elías.

En cinco años de práctica deportiva y con entrenamientos extenuantes, Steffanie quería que esta experiencia internacional le sirviera para catapultar su sueño olímpico, ese que albergaron y cumplieron Juan Guillermo Urán, Diana Pineda Zuleta, Víctor Hugo Ortega Serna y Sebastián Villa Castañeda, a quienes ve cercanos y de quienes se nutre a diario de sus experiencias y conocimientos.

Pero su primera experiencia fuera del país no fue la mejor. “Venía de ganar en todas las competencias y en todos los campeonatos nacionales, en mi prueba favorita del trampolín de tres metros. Cuando terminé de competir le pregunté a Jerry que cómo me había ido, y él me contesto que había quedado de cuarta. Me desilusioné un poco, pero entendí que debía entrenar más fuerte, si quería llegar a instancias mejores en los saltos”, reflexiona la bachiller, por validación, del Instituto Ferrini.

Y los resultados no se hicieron esperar. En el 2014 obtiene tres oros y dos platas, en el Suramericano Juvenil realizado en Cali; bronce en el Panamericano de Matanzas, Cuba, en el 2015;  participaciones importantes en Kazán, Rusia, y en Bolzano, Italia, en el 2016; cuatro oros y una plata, en los Juegos Suramericanos, en Chile; un oro y una plata, en los Juegos Bolivarianos, realizados en Santa Marta, ambos certámenes en el 2017, y cuatro oros y el trofeo del “Señor de Zipan”, como la mejor deportista, del suramericano juvenil en Perú, en el 2018. 

Igualmente, unas participaciones decorosas en el Grand Prix de Bolzano, Italia; en el Mundial de Corea y un valioso cuarto puesto en el trampolín sincronizado de tres metros, al lado de Diana Pineda, en los Panamericanos de Lima, Perú, en el 2019. 

“Estas últimas participaciones internacionales fueron en la categoría mayores, con Wilson Molina como entrenador”, comenta con una sonrisa tímida, la estudiante de Regencia de Farmacias del CES, admiradora de la saltadora estadounidense Krysta Palmer.

Tefa, en Venecia.

A la joven “responsable”, “constante”, “disciplinada”, “que se enfoca en lo que quiere” y “fuerte mentalmente”, como la definen varios de sus amigos de los saltos, la espera el último reto internacional en su categoría: los I Juegos Panamericanos Junior, que se realizarán en Cali y en varias ciudades del Valle del Cauca, del 25 de noviembre al 5 de diciembre de este año. 

Steffanie quiere estar en los próximos tres ciclos olímpicos, para tener la posibilidad de cumplir su máximo sueño: llegar a la máxima justa polideportiva del orbe, los Juegos Olímpicos. “Recibo muchos consejos de mis amigos y compañeros de los clavados, que ya han estado allí, y para ello me estoy preparando fuerte”, comenta la habitante del barrio Campo Amor, ubicado en la zona suroccidental de Medellín. 

Así su pasaporte va llenando hojas de visados a países, que, quizás, con el patinaje no habría podido conocer. 

Por ello no duda un instante en dar unos consejos a los que empiezan en este deporte: “que disfruten mucho de lo que hacen, que perseveren, que amen lo que estén haciendo”, concluye la saltadora paisa de sueños olímpicos, que no logró cristalizar su hermano Santiago por su intermitencia, pero quien le sirvió de inspiración para querer estar en los clavados … y quedarse. 

Steffanía, en familia.

Estiven Villar: otro pesista de alcance internacional

Con herencia familiar y con el sello de María Isabel Urrutia viene creciendo este deportista de origen caribeño y formación bogotana, que estará presente en los I Juegos Panamericanos Junior Cali Valle 2021.

Villar lleva una carrera paso a paso, con el apoyo de la Liga de Bogotá y el IDRD. 

Por César Augusto Prieto

Periodista Acord Cundinamarca

El caso de Estiven Villar, uno de los pesistas con mayor proyección para el futuro de esta disciplina en Colombia, es similar al de muchos otros deportistas que surgen a pesar de difíciles condiciones de vida y superan desde abajo a la pobreza, como un simple reflejo de la situación de miles o, quizá, millones de personas en nuestro país.

Por eso se confunde el discurso y a veces se habla de “falta de apoyo”, cuando es a través del deporte que estos atletas se forjan un camino y comienzan a descollar en el alto rendimiento y en su vida particular, como es el caso de Villar, una de las cartas fuertes de la delegación nacional para los Juegos Panamericanos Junior, en  Cali.

Y en tal camino siempre aparecen figuras claves y casi paternas, gracias a las cuales, Villar pasó de ser otro joven caribeño amante del fútbol, a un gran exponente de la reserva deportiva de Colombia. Pero pasaron años y sacrificios para llegar a este punto y, además, contar con el respaldo de figuras como su tía y medallista internacional Rusmeris Villar o la siempre legendaria María Isabel Urrutia.

De los gimnasios cartageneros y los primeros fogueos nacionales, Estiven llega hace ya siete años a Bogotá, bajo la tutela de nuestro primer oro olímpico, a depurar su técnica y arrancar en firme una carrera que lo ha llevado a ganar preseas en mundiales de menores, títulos en panamericanos sub 15 y sub 17, y una de las más reconocidas: bronce en la categoría de los 62 kilos, en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires (2018).

La reserva deportiva de Colombia tiene un gran futuro con estos deportistas que pese a su juventud tienen gran experiencia y triunfos internacionales. 

De las calles destapadas de su natal Bayunca, Bolívar, a las unidades deportivas de una fría capital, que, sin embargo, le abrió las puertas a este menudo deportista, que no niega ni con su pinta ni con su acento, su procedencia costeña, pero ya con el corazón afincado en la bandera bicolor del Distrito Capital.

Con la llegada de la pandemia, Villar, como miles de atletas de alto rendimiento en el mundo, vio frenados sus entrenamientos y competencias, pero con disciplina y el aporte de María Isabel no perdió el tiempo y ahora, ya en plena reactivación, acaba de ganar tres oros en el Panamericano sub 20, celebrado en Guadalajara (México).

Con esta misma nómina, orientada por el profesor Carvajal, representa al país en el torneo de halterofilia de la cita caleña, en donde espera ratificar dominio en su divisiona y aportar al medallero colombiano. Así, Estiven, con 20 años de edad, se consolida en una modalidad que él mismo considera “fácil”, pero de mucha constancia y dedicación… Y con ese par de madrinas, pues como se dice popularmente, “está hecho”.

Juan Caicedo: venció la obesidad y se convirtió en estrella del karate

Juan Harvey Caicedo, joven deportista que representará a Colombia en los I Juegos Panamericanos Junior, venció a su mayor rival al tomar la decisión de comenzar a practicar el karate: la obesidad.

Hace nueve años, Juan se sentía frustrado por el hecho de no practicar ningún deporte y por su condición física, hasta que un día decidió comenzar su historia como karateka, en busca de solucionar un problema que lo agobiaba. Lo que nunca imaginó fue lo que sentiría al entrar de lleno a este deporte. “El primer día me enamoré del karate”, afirmó Caicedo con una gran sonrisa el rostro.

“Lo que más me apasiona de esta disciplina es competir, sentir la adrenalina de salir e intentar siempre ser el mejor”, cuenta Juan, que además de la parte física, dice que es importante entrenar su parte mental a la hora de competir en los diferentes torneos y así estar preparado de la manera adecuada.

Para los Juegos Panamericanos Junior, Caicedo mantiene una gran rigurosidad en sus entrenamientos, visualizando cada uno de estos como si fuera una competencia y a sus compañeros como si fueran sus más grandes contrincantes. Asume cada entreno con gran profesionalismo. Una vez se pone el Judogi (su uniforme), se olvida de todo lo que hay a su alrededor y se enfoca en ser el mejor.

“La preparación previa a los Juegos Panamericanos Junior se ha llevado a través de una concentración a nivel nacional, aparte del entrenamiento que realiza la Liga”, cuenta el deportista. En la parte física y emocional se le ve preparado, ansioso y motivado para conquistar estos Juegos, puesto que llega con un buen ritmo de competencia.

A pesar de su corta edad, cuenta con una gran experiencia a la hora de disputar torneos de talla nacional e internacional, pues ha sido campeón centroamericano, sub campeón suramericano, quinto panamericano, décimo del mundo y campeón nacional en varias ocasiones, logrando con esto, destacar al país en esta disciplina y generar para muchos, la confianza de poder alcanzar una presea dorada en los Juegos Panamericanos Junior Cali-Valle 2021.

La superación, perseverancia y disciplina que tanto caracterizan a Caicedo, lo han ayudado a remontar encuentros difíciles ante grandes oponentes, demostrando que nunca se debe dar por vencido y que es capaz de superar cualquier adversidad en competencia. Las aspiraciones son cada vez mayores y sabe perfectamente que tiene todas las capacidades para ser campeón.

A sus 19 años de edad, Juan hace su carrera universitaria como profesional en deporte, apoyado por la beca que ganó gracias a los Juegos Supérate, aunque por momentos se le vuelve un poco difícil poder rendir en ambos aspectos, pues muchas veces el tiempo es corto para poder realizar los trabajos de la universidad y viajar alrededor del mundo a diferentes competiciones.

El tatami (pista donde se disputa el karate) es el lugar en el mundo en donde Juan se siente más cómodo y deja de lado todo lo que no tenga que ver con karate. Entre más difícil sea el rival, mejor es su rendimiento. Por eso, es uno de los grandes candidatos a ocupar un lugar en el podio en representación del país. 

Juan Harvey Caicedo Becerra, está preparado y motivado, para realizar una gran participación y darlo #TodoxVos. Comunicaciones I Juegos Panamericanos Junior Cali Valle 2021.

Las figuras colombianas

Esas fueron las figuras de Colombia, en los campeonatos mundiales de patinaje, en Ibagué, en lo que nuestro país obtuvo 33 medallas de oro, para ratificarse como el dominador absoluto de este deporte, tanto en ruta, como en pista.

Luz Karime Garzón.
Kollin Castro.

Honores a los mejores del mundo

Colombia, consagrado campeón anticipado del Campeonato Mundial de patinaje 2021, cerró su participación en el certamen con 33 medallas de oro, 21 de plata y cinco de bronce para un total de 59 preseas que lo consolidaron en el primer lugar de la tabla general.

Colombia ratificó, con inmensas letras de oro, que es amo y señor del patinaje de velocidad mundial. En la pista y en la ruta del patinódromo del Parque Deportivo Municipal de Ibagué, el equipo nacional alcanzo el título número 18 y el 11 que se consigue de manera consecutiva. 

Con 33 medallas de oro, ganadas en la pista y en la ruta, Colombia volvió a escribir una página gloriosa en este deporte.

Los integrantes del equipo colombiano se unieron en un solo abrazo tan pronto concluyó la última prueba de circuito. En esta ocasión fue el presidente de la Federación Colombiana de Patinaje, José Acevedo, quien corrió a abrazar a los héroes que volvían a vestir de oro al deporte colombiano. Uno a uno, los 32 integrantes de esta selección, los cuatro integrantes del cuerpo técnico, el cuerpo médico y los delegados, desfilaron ante los aficionados que los acompañaron durante siete días de competencias.

Todos merecían estar en esta fiesta de celebración, todos los que ayudaron a consolidar un triunfo monumental. Uno a uno los protagonistas de esta victoria se unieron al grupo campeón mundial, destacándose la presencia de Alberto Herrera Ayala, gerente de la Fedepatín y director general de los mundiales, quien con el presidente Acevedo ya han celebrado juntos 12 títulos.

“Me embarga una inmensa felicidad. Es uno de los momentos más grande de mi carrera como directivo del patinaje, mi primer título mundial general como presidente de la Fedepatín, logrado con  grandiosos números, con una de las selecciones más jóvenes que hemos podido tener en los últimos años” destacó emocionado José Acevedo quien añadió; “he celebrado muchos títulos anteriormente, creo que casi todos los conseguidos por nuestros patinadores, desde el 2008, 11 para ser exactos, cuando Alberto era presidente, pero este tiene un sabor muy especial, es un logro con el mismo grupo de personas que han consolidado al patinaje colombiano como el monarca mundial y como el deporte más ganador del país”.

Bodas de plata del primer título

Han pasado ya 25 años, desde 1996, cuando se celebró el mundial juvenil en Barrancabermeja, en el que Colombia se coronó por primera vez campeón, y luego, en el 2.000, repitió el título mundial pero en esta ocasión en juvenil y mayores. Desde ese momento se ha ratificado año tras año por qué este país rueda sobre patines.

Estos han sido los títulos ganados por Colombia:

Campeón Mundial Barrancabermeja – Colombia 2.000

Campeón Mundial Ostende – Bélgica 2002

Campeón Mundial Pescara – Italia 2004

Campeón Mundial Suzhou – China 2005

Campeón Mundial Anyang – Corea del sur 2006

Campeón Mundial Cali – Colombia 2007

Campeón Mundial Gijón – España 2008

Campeón Mundial Guarne – Colombia 2010

Campeón Mundial Yeosu – Corea del sur 2011

Campeón Mundial San Benedetto del Tronto – Italia 2012

Campeón Mundial Ostende – Bélgica 2013

Campeón Mundial Rosario – Argentina 2014

Campeón Mundial Kaohsiung- Taiwán 2015

Campeón Mundial Nanjing- China 2016

Campeón Mundial Nanjing – China 2017 (World Roller Games)

Campeón Mundial Heerde y Arnhem – Holanda 2018

Campeón Mundial Barcelona – España 2019 (World Roller Games)

Campeón Mundial Ibagué – Colombia 2021

Medallero colombiano en Ibagué 2021

Amenazas. Xenofobia y racismo

Como continuación de la serie de amenazas y flagelos del deporte moderno abordamos los temas de xenofobia y racismo, que siguen azotando al mundo del deporte, y contra los cuales luchan las autoridades del Comité Olímpico Internacional. 

Foto: Semana.

El deporte es una actividad que abre las puertas a todos los ciudadanos del mundo. Confluyen en él, todas las razas y todos los países del mundo, como sucede en los Juegos Olímpicos, en los que participan absolutamente todos ellos. Incluso compite en los Juegos un equipo de refugiados, para lograr la universalidad que pretenden estos Juegos.

En ese sentido, conceptos como la xenofobia y el racismo no tienen cabida en la actividad deportiva. 

Por una parte, la xenofobia, es decir el rechazo, el odio o la hostilidad hacia los extranjeros o hacia las cosas extranjeras, y por la otra, el racismo, ideología que defiende la superioridad de una raza frente a las demás y la necesidad de mantenerla aislada o separada del resto dentro de una comunidad o un país, son enfoques a los que el deporte se opone definitivamente y con todo vigor.

La xenofobia rechaza a quien viene de un país extranjero, independientemente de su raza, mientras que el racismo fundamenta la discriminación con base en la raza, con independencia que los individuos objeto de la discriminación sean originarios del mismo país.

La xenofobia y el racismo son conceptos diferentes que, no obstante, se manifiestan de maneras similares en el rechazo, la hostilidad y las actitudes discriminatorias hacia quien es diferente. 

El deporte, por el contrario, defiende, no solo una postura de igualdad, sino que va más allá, al propiciar la convivencia y la amistad. 

Los grandes héroes olímpicos, e incluso los medallistas olímpicos colombianos, son una feliz mezcla de razas y de orígenes diversos, unidos a través del deporte. 

Foto: Heraldo de Aragón.

Filosofía. Fugaz instante de la existencia

Resumen.

Puede afirmarse que la esgrima es en sí un gran escenario en el cual cada personaje representa a cabalidad el papel que le ha correspondido, pero es de anotar que todos ellos están inscritos en un sistema que opera con una simbología expresa y determinante que atrapa desde sus inicios al principiante llevándole a entender las exigencias de un mundo que tiene sus propios referentes y que frente a extraños resulta ser de naturaleza esquiva.

Foto: As.

Fabio Alfredo Navarro Pasquali

Filósofo de la Universidad Nacional, Abogado de la Universidad Libre de Colombia, Especialista en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica de la Universidad Libre, Magíster en Historia de la Pontificia Universidad Javeriana. Ha elaborado escritos y artículos como: Descartes y la Historia del Escepticismo; Deuda Externa Latinoamericana y Un Nuevo Orden Económico; Aproximación al sistema judicial 1823-1830. Continuidades y Rupturas; Corte Suprema de Justicia en la República liberal. Una Corte de Oro, entre otros.

Palabras clave. 

Esgrima, frase de armas, sable, florete, espada, en guardia, fondo, touche.

Introducción.

Ese gran sistema puede subdividirse en niveles que parten, porque no, del mundo fantástico del niño o la niña que se acercan a la esgrima motivados por gestas y batallas de héroes legendarios o mítico – legendarios que conquistaron a espada o sable en mano lejanas tierras o las profundidades del espacio en naves interplanetarias. Surgirá entonces la imperiosa necesidad de comprender y manejar la extensa red de signos y señales, significados y significantes como los utilizados por competidores de alto nivel en su preparación técnico – táctica y respondiendo al menor gesto del entrenador a velocidades cambiantes lo que de él se espera. 

Es necesario señalar que el esgrimista no sólo debe estar en capacidad de reconocer ese complejo sistema de signos y señales cuando provienen de su entrenador, sino que en gran medida el éxito de su gestión estará determinado por la capacidad de interpretar y reconocer para en consecuencia adelantar sus reacciones en frente de los argumentos de su adversario en el justo momento de competencia.

Como cualquier recién nacido debe aprender a caminar y no de cualquier manera, sino atendiendo a un ritual básico que implica perfilarse en debida forma para evitar comprometer una mayor superficie de su cuerpo en combate. En ese mismo sentido sus desplazamientos, deben en lo posible, ser simétricos para un mejor manejo de las distancias, postura de los pies en una determinada angulación. En general un gran conjunto de sutilezas que permiten un posicionamiento dinámico para el juego.

Los niveles de conocimiento continúan aumentando hasta llegar a la exigencia misma de las armas y la mayor o menor posibilidad del deportista con respecto a cada una de ellas, determinando su real vocación, habilidad y predilección. En ese punto comienza todo un proceso dirigido única y exclusivamente a comprender e internalizar las convenciones que regulan el ejercicio de cada una, en otras palabras, aprender a manejar el contexto situacional del juego según las diversas acciones propiciadas por el adversario o por él mismo.     

Un toque de distinción.

Un fin de semana cualquiera, cuando el día apenas comienza y el común de las personas bosteza aún entre sus sábanas, desde el fondo de una sala de esgrima se escucha un rugido mezcla de alegría y desahogo. Es entonces cuando se comprende que una ilusión cayo abatida en tanto otra siguió avante el trasegar de las pistas. Eso es así porque alguien no alcanzó a descifrar la lucidez del adversario que en un instante transformó la ausencia de la acción en vertiginosa y mortal flecha que cruzando los espacios voló hasta llegar al objetivo distante y el resultado “tocado” sin apelación. Touche objetivo inmediato de quien práctica la esgrima.

A diario en distintas salas de esgrima se observa a jóvenes deportistas intercambiando información con entrenadores que trasmiten tácticas, estrategias y movimientos que los lleva a perfeccionar las acciones precisas en el momento indicado para   obtener el punto necesario que consolide la victoria.

Touche o toque, se dijo en alguna oportunidad, “es una dialéctica letal que señala con su ejecución insondables caminos a recorrer y todo ello en un claro – oscuro fugaz de la existencia.” (F. Navarro) Y ello es así porque la diferencia está en saber efectuar el toque en el instante claro y distinto que el oponente permite.  

De alguna forma se recuerda al filósofo francés Rene Descartes quien escribió un tratado de esgrima y se batió en mortal combate de espada con marineros que pretendían asaltarlo. Claridad y distinción como elementos fundamentales en el pensamiento y quehacer de este filósofo para establecer la verdad, la evidencia y por supuesto la reconfiguración del saber a partir de la certeza que de ese proceso se desprende. (cartesiana, 1996) 

Caminos y confluencias.

Ambas opciones son caminos que se transitan acordes con el desarrollo de los acontecimientos, cada una de ellas llevando a distinto destino el paso de la oscuridad a la luz, está determinado por la obturación de un interruptor o botón en espada y florete o el resplandeciente vuelo del sable veloz que intercepta el paso del oponente y sus intenciones. 

A simple vista de profano no implica mayor interpretación, pero en espada y florete habrá necesidad de obturar el botón instalado en sus puntas muchas veces contra distintos adversarios para marcar la diferencia. En sable, el mágico instante en el que el oponente no lo sabe, pero la luz que se enciende y las voces victoriosas enseñan la verdad inapelable, “tocado”.  Al final el escenario se apaga y los protagonistas se pierdan por intrincadas callejuelas sintiéndose llevados en mágicos carruajes en compañía de míticos dioses del lejano olimpo.

Dos argumentos encontrados puestos en escena es en últimas, la esencia de un combate de esgrima, pero no significa que la derrota de uno de ellos se constituya en la caída definitiva del vencido pues las condiciones para su existencia no dependen de un triunfo, sino de la viabilidad de su ejecución en el tiempo. Simplemente no se dieron las condiciones para lograr imponer tal criterio, si para el vencedor, pero tampoco significa la plena vigencia de sus argumentos pues en alguna parte alguien configura en el tiempo y el espacio condiciones para revocarlo. 

Esperar, atacar, contraatacar, ir atrás o lanzarse en flecha son entre otras las razones de orden técnico que pueden asumirse para lograr dominar al adversario y dejar sin piso la teoría que sostiene su presencia en la pista, sin embargo, la esencia que nutre cualquier argumento expuesto en pista es la humildad del esgrimista que sabe que puede vencer más allá de cualquier lógica con la cual se le pretendan establecer limitaciones a la intuición que el tiempo transcurrido sobre pistas otorga.

Cada acción termina encasillada en lo que se ha denominado “frase de armas” que es deducida por observación directa del juez quien en últimas dice la ley, ejemplo sencillo de ello es la frase “ataque de la derecha contestación de la izquierda”, como es de entender el punto corresponde al tirador de la izquierda por cuanto de lo afirmado por el juez se colige que ese esgrimista paró el ataque y lo contestó.

Aparte de la verbalización de las acciones las actuaciones del juez deben ir acompañadas de una serie de señales que produce con sus brazos y manos haciendo evidente a terceros lejanos lo que está aconteciendo, todo ese procedimiento es necesario por cuanto la ulterior señalización proveniente de las máquinas puede llevar a error de interpretación por parte de los observadores por ejemplo, si las dos luces señalizadoras prenden simultáneamente. 

Una irreverente cortesía.

Puede afirmarse que en una acción de esgrima se presenten dos y hasta tres niveles de interpretación que van desde la acción propiamente deportiva a la decodificación por vía de palabra judicativa o del juez y la señalización de las acciones como fundamento de la decisión.

La irreverencia de cortar el viento, el pasmoso contraataque o el mágico salir tocando, todo ello en instantes, sin que medien palabras, buscando el toque o el punto decisivo aquel que lleva la brisa de alivio. Antes que la palabra germine, el gesto ha devenido acción como mil veces se entrenó con las sombras de la amada sala de esgrima, entonces un sable, florete o espada vuelan silenciosos hacia su destino y es ahí cuando una luz junto a una pista se abre camino para marcar la diferencia, todo ello en un instante, en un parpadeo.

Finalmente, poderoso, rugiente, bravo, destemplado, masculino, femenino interrumpido, temeroso, prolongado, corto, de una vocal o de varias, como lo quieran, de todas maneras, el grito, es un sello que caracteriza a quien lo emite y por el cual le reconocen, pero que también permite conocer el rumbo de un combate. 

Dicen quienes de esto saben que es mejor no gritar porque ello puede significar una afrenta al adversario vencido, una burla, mala educación, entre otras, de todas formas, el grito es mezcla de todas ellas, pero tiene su encanto sobre todo en una reñida final victorioso, cara a cara con el adversario, con todo el respeto que se merece.

Jean Baudrillard compara en su obra titulada De la Seducción a la mirada como arma aguda y centelleante en su movimiento tal cual el ataque en fondo en esgrima y manifiesta que es un instante indescriptible:

“El adversario apenas se da cuenta del golpe, está tocado, si, pero tocado en un sitio completamente distinto al que él creía.” (Baudrillard)  

Conclusión.

Es el instante de la máxima irreverencia porque no solamente el adversario no alcanza a advertir lo que ha sucedido, sino que el fondo o cualquier acción de esgrima que conlleve la satisfacción del toque lleva implícita la rebeldía que implica imponer el argumento que sustenta el ejecutante.

Lo planteado coloca al irreverente más allá de cualquier tipo de condiciones limitantes o conceptos emitidos que pretendiesen someterlo o porque no, inculcarle falsos respetos que le reducen su potencial competitivo. No se trata de pasar por encima de la realidad en cuanto al análisis de las condiciones objetivas que rodean cualquier competencia, por el contrario, entendidas todas ellas y tomadas las debidas precauciones, se debe mantener la irreverencia entendida como fe puesta en el propio entrenamiento. No crear ni creer en ídolos pues en caso de perder seguirán estando ahí como acicate de futuras rondas y si se les gana respetarles su historia.

Bibliografía

Cartesiana, N. d. (02 de Marzo de 1996). El país.com. Obtenido de https://elpais-com.cdn.ampproject.org/v/s/elpais.com/diario/1996/03/02/opinion/825721209_850215.html?amp_js_v=a6&amp_gsa=1&outputType=amp&usqp=mq331AQKKAFQArABIIACAw%3D%3D#aoh=16363063438610&referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.com&amp_tf=De%20%251%24s&ampsh

Baudrillard, J. (s.f.). De la seducción.

Un Congreso que sigue haciendo historia

Un Congreso que sigue haciendo historia

El Congreso Internacional de Ciencias del Deporte, del Comité Olímpico Colombiano, en su décima edición, siguió marcando la historia del conocimiento científico, en los países latinoamericanos.

El Comité Olímpico Colombiano, con el apoyo del Ministerio del Deporte de Colombia; Panam Sport; Solidaridad Olímpica; la Asociación Red de Facultades De Deporte, Educación Física y Recreación, Arcofader; el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), y La Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales (UDCA), realizó la X versión del Congreso Internacional de Ciencias del Deporte.

El certamen, que se celebró en una modalidad mixta, presencial y virtual, contó con una participación presencial de 98 personas y una virtual por la plataforma zoom, de 138 asistentes; y por los canales de YouTube y Facebook, de 150 asistentes. Así mismo, el impacto de las transmisiones ascendió a un numero de 31.666 personas, durante la realización del evento.

El congreso estuvo diseñado para actualizar a profesionales de las ciencias del deporte, tales como médicos, fisioterapeutas, entrenadores y metodólogos, entre otros, con el fin de fortalecer los conocimientos y estar a la vanguardia de lo que pasa en el entorno mundial del deporte, frente al entrenamiento, seguimiento y control del mismo, para lo cual se abrieron cinco líneas temáticas que se desarrollaron en cuatro jornadas, durante los días 28 y 29 de octubre.

Líneas temáticas

  • Planificación del entrenamiento deportivo, detección de talentos y genética deportiva.
  • Neurociencias
  • Fisioterapia y readaptación deportiva
  • Nutrición
  • Ciencia y tecnología aplicadas al monitoreo, la rehabilitación y el entrenamiento deportivo.