Historia 6. Colombia llega al ciclo olímpico

Primera delegación colombiana, en unos Juegos del ciclo olímpico, los IV Centroamericanos y del Caribe, en Ciudad de Panamá, en febrero de 1938.

Alberto Galvis Ramírez, Director de la Revista Olímpica y secretario de la Academia Olímpica Colombiana.

Después de la participación colombiana en los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936, la delegación regresó al país, con algunas lecciones aprendidas y varias misiones asumidas.

En términos generales las lecciones se referían al encuentro con ese exclusivo, sofisticado y exigente mundo olímpico, muy diferente al que se imaginaban: los atletas, aplanchados por la tremenda inferioridad física y técnica, al volver a los rústicos escenarios nacionales con ganas de cambiar las condiciones terminaron solo compartiendo de palabra lo visto y vivido en Alemania, porque el ritmo de la organización en Colombia era inferior a sus deseos ya su impulso. Los dirigentes, mejor dicho, Alberto Nariño Cheyne, vicepresidente del Comité Olímpico Colombiano y director de Educación Física de Cundinamarca vivió su propia aventura y regresó con una misión imaginada y diseñado en su mente y en el papel, los Juegos Bolivarianos, que debía organizar tan solo dos años después, en Bogotá.

En febrero de 1937, Julio Gerlein Comelín renunció a la presidencia del Comité Olímpico, por diferencias con su vicepresidente, Nariño Cheyne, quien lo remplazó de inmediato.

Ya como cabeza del COC, Nariño se encontró en medio de un desierto, porque ni siquiera existía alguna norma que le diera vida a nuestro deporte, y menos las condiciones para suplir las necesidades de unos inexistentes Juegos Bolivarianos, que debían ser fabricados de la nada .

En Bogotá sólo se contaba con un estadio decoroso, en construcción, en el interior de la Universidad Nacional, pero destinado a la población estudiantil, y escenarios para las prácticas cerradas de deportes como el tenis y el baloncesto.

La alcaldía de la ciudad era ocupada por el dirigente liberal Jorge Eliécer Gaitán, nombrado por el presidente de la República, Alfonso López Pumarejo, quien lideraba un programa para conmemorar los 400 años de la ciudad, que se cumpliría en agosto de 1938. Lo primero que hizo Nariño fue escoger esa fecha para realizar los Primeros Juegos Bolivarianos. Después lograr que el burgomaestre incluyera el certamen, como punto central de dichos actos.

El tercer paso fue convencer a Gaitán de ser su aliado en el tema más costoso de la organización de los juegos: la construcción de un estadio decoroso, tema que causaría una gran polémica en el año siguiente.

Alberto Nariño Cheyne.

El Alcalde y el Presidente se enfrentan

A los pocos días, Gaitán destinó $ 250.000 para la construcción del nuevo estadio. La noticia causó revuelo político en Bogotá, porque el Presidente de la República, jefe directo del alcalde, no estaba de acuerdo con la inversión de esos dineros, porque consideraba que era suficiente con el escenario que se construía en esos momentos en la Universidad Nacional, y que podría servir como sede principal de los Juegos Bolivarianos.

Sin embargo, la teoría de Gaitán se impuso y avanzó adelante la idea de la construcción del nuevo estadio para Bogotá. En ese momento, la ciudad se extendía desde las Cruces hasta Chapinero, de sur a norte, y de La Perseverancia hasta poco antes de los potreros que luego ocuparía la Carrera 30 o Avenida NQS. En este lugar existía una hacienda llamada El Campín, de propiedad de los herederos del político liberal Nemesio Camacho. Alberto Nariño Cheyre comenzó a negociar este terreno, pero en su primera conversación con uno de los hijos del dueño, Luis Camacho Matiz, se enteró de su valor: $ 250.000, que era todo el dinero que había para organizar los juegos, y eso incluía comprar el lote y construir el estadio.

Luego de varias reuniones lograron que los Camacho Matiz donaran el terreno a Bogotá, con dos condiciones: que llevara el nombre del padre y que sólo se utiliza para escenarios deportivos.

Equipo de fútbol de Colombia, en Panamá 1938

Estreno en el ciclo olímpico

Antes de los Primeros Juegos Bolivarianos, programados en agosto de 1938, Colombia asistió por primera vez a un evento múltiple del Ciclo Olímpico, los IV Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en Panamá, del 5 al 24 de febrero de 1938, con la mayoría de deportistas que actuarían en la cita de Bogotá, seis meses después.

En el certamen actuaron 1.216 atletas, 50 de ellos colombianos, en representación de diez países del área centroamericana: México, Panamá, Jamaica, Honduras, Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Cuba, que he estado participando en las dos ediciones anteriores, y Colombia y Venezuela, quienes hicieron su estreno.

Las dos únicas medallas obtenidas por Colombia fueron de bronce, la primera a cargo del equipo de fútbol dirigido por el argentino Fernando Paternoster, y la segunda en tenis, con Carlos Bauer y Jorge Combariza, en dobles.

También se destacaron los ciclistas Guillemo Pignaloza y Marco A. Gutiérrez, quienes fueron cuartos en los 1.000 metros contrarreloj y 1.000 metros scratch, respectivamente.

«Mensaje de paz, por la sabana cundinamarquesa»

Los Primeros Juegos Bolivarianos se celebraron en 16 deportes: ajedrez, atletismo, baloncesto (ambas ramas), béisbol, boxeo, ciclismo, ecuestres, esgrima, fútbol, ​​golf, levantamiento de pesas, lucha, natación, tenis, tiro y voleibol masculino , con la participación activa de Colombia en todos.

Fueron inaugurados el 6 de agosto de 1938, en el estadio de la Universidad Nacional, con participación de 738 deportistas de Colombia (294), Bolivia (80), Ecuador (120), Perú (119), Venezuela (100) y Panamá ( 25), que desfilaron por la pista de carbonilla, ante autoridades y deportistas de esas naciones. A la cabeza de los actos protocolarios estuvo el presidente de la República, Alfonso López Pumarejo, quien al otro día entregaría el poder a Eduardo Santos, quien ya tenía en su agenda de trabajo la clausura, el 22 de agosto siguiente.

En los bolivarianos, Colombia ganó 19 medallas de oro, 26 de plata y 14 de bronce y fue subcampeón en la general, después de Perú, que era potencia suramericana.

Cecilia Navarrete.

El primer título internacional de Colombia en su historia fue ganado en esos Primeros Juegos Bolivarianos, por la cundinamarquesa Cecilia Navarrete, quien se impuso en los 100 metros planos, y luego se proclamó campeona del lanzamiento de disco y del relevo de 4×100, acompañada en esta prueba por Adiela Jiménez, Raquel Gómez y Berta Navia. Todo esto unido a la medalla de plata obtenida en los 50 metros planos, le valieron ser considerado la reina de los juegos.

La Morochita , como se le llamaba, estaba destinada a los 50, a los 100 metros y al relevo de 4×100, pero fue inscrita, de relleno, en el lanzamiento del disco. “Nunca en mi vida había lanzado disco. El técnico Hogarty me dijo que girara suave y que enviara el disco a cualquier distancia, y así lo hice. Al final quedé campeona ”, recordó la deportista, en entrevista con el autor.

El también cundinamarqués Jorge Nova fue el único campeón masculino de Colombia, en el atletismo de los juegos, al ganar la competencia de 25 kilómetros, con un tiempo de una hora, 16 minutos y 1/5 segundos. Nova coronaba así una carrera que lo había consagrado como el mejor fondista nacional en los últimos años.

Otra figura de Colombia en esos juegos fue el tirador cundinamarqués Enrique Muñoz, quien logró tres medallas de oro, en precisión revólver 25 metros, en pistola 50 metros y en fusil de guerra 25 metros. En esta disciplina también obtuviste oro, Enrique París, en rifle 50 metros.

Los deportes ecuestres y el golf le siguieron en medallas de oro al atletismo y al tiro. En ecuestres, la figura fue el entonces mayor y posteriormente general, el santandereano Alberto Gómez Arenas, quien obtuvo dos medallas de oro, en adiestramiento y salto de obstáculos.

El golf, le aportó dos preseas de oro más a Colombia, con el bogotano Alberto Gamboa, quien ganó el título individual y con su hermano Rafael, el de equipos. Con ello comenzó una carrera que lo consagraría como uno de los grandes campeones nacionales, durante diez años, en duelos inolvidables con su paisano Enrique Bambuco Samper.

La lucha dejó dos ganadores, Egidio Díaz, en la división gallo, y Roberto Urrea en pluma.

Equipo masculino de baloncesto de Colombia, campeón en los IJuegos Bolivarianos, en Bogotá, en 1938.

Los Primeros Juegos Bolivarianos también consagraron con medallas de oro a los luchadores Egidio Díaz, en la división gallo, y Roberto Urrea, en pluma; al ajedrecista Luis Augusto Sánchez, en particular; al equipo masculino de polo acuático, ya los conjuntos masculino y femenino de baloncesto, que generó un fenómeno grande entre los aficionados bogotanos, en especial el primero.

Preseas colombianas de plata y bronce

Conquistaron medallas de plata para Colombia: los atletas José Domingo Sánchez, en 200 metros; José del Carmen Gómez, en 800 metros; el equipo de relevos de 4×400, conformado por Castillo, Rubio, Uribe y Sánchez; Humberto Perea, en salto triple; Guillermo Falconert, en lanzamiento de jabalina; Cecilia Navarrete, en 50 metros planos; Adiela Jiménez, en 100 metros, y Elvira Valbuena, en lanzamiento de disco. El nadador Mario Cajiao, en 200 metros pecho. El ajedrecista Alfonso Herrera, en particular. El golfista Carlos Escobar; Los ciclistas Gómez y Gutiérrez en tándem -única vez que se realizaron esta modalidad en ciclo de dos puestos. El pesita Navas Gómez.Los luchadores Enrique Díaz, en ligero, y Benito Duarte, en welter. Los tenistas Jorge Combariza, en sencillos, y Enriqueta Taque Silva y Ana Isaza, en dobles, y Combariza e Isaza, en dobles mixtos. Los tiradores del equipo de tres posiciones. Y el equipo masculino de voleibol.

Los bronces estaban a cargo de los atletas Carlos Uribe, en 400 metros planos; Rafael Cotes, José Domingo Sánchez, Pineda y Humberto Perea, en el relevo de 4×100; Castillo, Rubio, Uribe y Sánchez, en 4×400 metros; Campo Elías Gutiérrez, en lanzamiento de disco; Raquel Gómez, en los 500 metros planos, y Blanca Gónima, en lanzamiento de disco. El ajedrecista Miguel Cuéllar Gacharná, en particular. El golfista Carlos Gómez, en particular. Los ciclistas, Rafael Vásquez, en velocidad; Gómez, Marco A. Gutiérrez, Rafael Vásquez y Pedro González, en la persecución por equipos, y Pedro González, en la ruta sobre 100 kilómetros. Los equipos de esgrima en florete, sable y espada.Los nadadores G. Ortíz, en 100 metros espalda y el equipo de relevos de 4×200 metros, y el clavadista Bernardo Restrepo, en trampolín de tres metros.

Eduardo Santos. Foto: Señal Colombia.

Decreto copiado del Uruguay

El 3 de diciembre de 1938, el presidente de la República, Eduardo Santos, promulga el decreto 2216, copiado de la legislación uruguaya, que pretendía darle vida al deporte asociado y solidez jurídica a la existencia del Comité Olímpico Colombiano, COC, aunque sin soltar el manejo de la entidad, en ese momento en manos de uno de sus funcionarios, Alberto Nariño Cheyne, director de Educación Física de Cundinamarca.

En dicho decreto, el deporte colombiano dependía totalmente del gobierno, situación que coadyuvaría al no reconocimiento del COC, por parte del COI, en los diez años siguientes.

El artículo primero establecía: “El deporte en Colombia estará regido por entidades nacionales que se denominarán ‘asociaciones colombianas’, por entidades seccionales que se denominarán ‘ligas’, y por entidades municipales, que se denominarán ‘comités deportivos’”1.

A continuación se reconocían 16 asociaciones, algunas inexistentes, otras en ciernes y la minoría, en incipiente funcionamiento. Del total de entidades aceptadas, ocho tenían como sede a Bogotá: ajedrez, atletismo, basquetbol masculino, deportes ecuestres, esgrima, polo, tiro y voleibol; dos, a Cali: ciclismo y waterpolo y natación; dos, a Santa Marta: boxeo y lucha libre, y una, a Barranquilla: fútbol, Cartagena: béisbol, Ibagué: basquetbol femenino y Medellín: golf.

El gobierno señala las funciones del COC

El gobierno aceptaba que el COC debía ser una entidad independiente: “Artículo 15. El Comité Olímpico Colombiano funcionará de acuerdo con las atribuciones y deberes que asigna el Comité Olímpico Internacional a los Comités Olímpicos Nacionales, y tendrá como principal gestión la de asegurar la participación y concurrencia de los deportistas y atletas colombianos en las olimpíadas, certámenes y congresos internacionales, y concursos a los cuales sea invitada Colombia”.

Sin embargo, en la conformación de la entidad debía haber, además de los directivos escogidos por las asociaciones nacionales, un delegado del COI y uno de cada asociación deportiva nacional, representantes del Ministerio de Educación Nacional, del ejército, de la marina, de la policía, de cada una de las comisiones departamentales de educación física, de la Comisión Nacional de Educación Física, de la Universidad Nacional y de la Dirección Nacional de Bellas Artes.

“El deporte avanzó gracias a Nariño”

Las normas establecidas por el gobierno nacional en el decreto 2216 causaron dos efectos contrarios: beneplácito, porque la estructura ordenada buscaba brindarle al deporte colombiano las herramientas que necesitaba para funcionar, y bloqueo, por la influencia ejercida por el gobierno nacional en el manejo del Comité Olímpico Colombiano, lo que impedía la aprobación de la entidad por parte del COI.

Así recordó esta etapa el periodista Mike Forero Nougués: “En el deporte colombiano todo se hacía como lo determinaba Nariño Cheyne, porque era el mayor conocedor del tema en Colombia, era incansable en su ritmo de trabajo y recibía remuneración, por lo menos del gobierno. El COC y el deporte colombiano nacieron y crecieron, porque Nariño Cheyne así lo quiso”.

El Comité Olímpico Colombiano empezó a funcionar primero en las oficinas que ocupaba su presidente, Nariño Cheyne, en la Dirección de Educación Física, es decir, la dependencia se dividía entre las muchas actividades inherentes a su cargo oficial, y las pocas que resultaban de las actividades en el COC.

Luego, el COC pasó a ocupar un piso en arriendo, en un edificio ubicado en la Avenida Jiménez con carrera quinta, frente al diario El Espectador. La residencia estaba dotada de muebles viejos y permanecía vacía gran parte del tiempo, por lo menos hasta cuando los dirigentes se reunían para tomar las determinaciones necesarias ante alguna participación internacional.

1 DECRETO 2216, del 3 de diciembre de 1938, Ministerio de Educación Nacional.

Continúa…

Ver historias anteriores de esta serie:

Historia 1. Ocho sucesos pioneros de nuestro deporte olímpico

Historia 2. Barranquilla apunta hacia la creación del COC

Historia 3. Gerlein, presidente del COC. Colombia se estrena en Olímpicos

Historia 4. Acta de Constitución del COC

Historia 5. Sudadera y recuerdos de Pedro Emilio Torres

Libros. Egan Bernal y los hijos de la cordillera

Egan Bernal, libros

Es un amplio recuento del desarrollo del ciclismo profesional en Colombia. Guy Roger, reportero desde hace más de treinta años en el diario deportivo francés L’Équipe, viajó a Colombia, en donde la tragedia y las dificultades se entrelazan con los sueños y los triunfos. El amor por el ciclismo, en los escarabajos, surge entre las montañas y los valles colombianos, a lo largo de las laderas de los Andes, en un paisaje que se narra en presente, para revivir cada carrera. En las historias de los principales corredores, a partir de la década de 1950, el autor resalta el valor de los esfuerzos colectivos, que condujeron a la victoria de Egan Bernal en el Tour de Francia 2019 y que abren el camino para las futuras generaciones.

Guy Roger parte de la historia de Egan Bernal y su triunfo en el Tour de Francia 2019, para narrar la tradición del ciclismo colombiano. El autor recoge las victorias, retos y derrotas de los grandes ciclistas colombianos de los últimos 70 años, desde Efraín El Zipa Forero y Cochise, pasando por Lucho Herrera, hasta llegar a Nairo Quintana, Rigoberto Urán y Egan Bernal. El libro ganó el premio Louis Nucéra 2021 en Francia, y esta edición, con prólogo de Carlos Vives, es la segunda coedición de Laguna Libros y Luna Libros.

Los beneficios de la venta de este libro, que corresponden a Guy Roger se obsequiarán a la Fundación Esteban Chaves, consagrada a los niños con problemas ortopédicos y a la formación de jóvenes ciclistas.

Guy H. Roger es un periodista francés, reportero durante 31 años en el medio deportivo L’Équipe. Especialista en ciclismo, ha escrito también sobre fútbol, rugby, boxeo y baloncesto. Fue laureado por el mejor artículo deportivo (premio LCL) en 1995. Es coautor de 50 ans de sport: 1946–1995 , La Coupe du Monde 1930–1998 (ambos publicados por L’Équipe) y L’Équipe raconte le Tour de France (Robert Laffont). Egan Bernal y los hijos de la cordillera, su primer libro como autor único, fue ganador del premio Louis Nucéra 2021.

Historia 7. Parálisis mundial y aceptación de Colombia, en el COI

Competencia de fondo, en los V Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 1946.

Por la II Guerra Mundial, el Comité Olímpico Internacional canceló los Juegos Olímpicos programados en 1940, en Helsinki, Finlandia, y en 1944, en Londres.

El 2 de septiembre de 1945 finalizó la II Guerra Mundial y de inmediato Londres empezó a trabajar por organizar los programados para 1948, cuya sede le fue ratificada, aunque en medio de las dudas, por el empobrecimiento ocasionado por la conflagración en Europa.

Un año después, Colombia realizó en su territorio los segundos juegos múltiples, los V Centroamericanos y del Caribe, en Barranquilla, mientras las autoridades del deporte nacional pensaban en los Olímpicos de Londres 1948.

El certamen de Barranquilla contó con el aval del Comité Olímpico Colombiano, presidido por el arquitecto bogotano Humberto Chica Pinzón, quien estuvo acompañado por Jorge Garcés, como primer vicepresidente; el periodista Mike Forero Nougués, como segundo vicepresidente; monseñor Carlos Alberto Rodríguez Plata, primer presidente de la Asociación Colombiana de Atletismo e impulsor de la Semana Bolivariana, en calidad de tesorero; el ajedrecista Miguel Cuéllar Gacharná, quien era el secretario; el licenciado Alberto Gómez Moreno, como vocal y José Antonio Bonett, quien se desempeñaba como Revisor Fiscal.

Trece banderas ondean  el día de la inauguración, tres más respecto a las que estuvieron en Panamá, ocho años antes, que fueron: Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Jamaica, México, Panamá, Puerto Rico y Venezuela. Guatemala regresa y Trinidad y Tobago, República Dominicana y Curazao (en esa época una de las Antillas Holandesas), hacen su estreno. Nicaragua fue el único país afiliado a la Odecabe, que no asiste. El número de atletas también se elevó: 1.540 (294 mujeres), la cifra más alta de países y de competidores desde su creación, 20 años antes.

Grupo de jueces de Colombia, en los V Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 1946.

Colombia obtuvo cinco medallas de oro, tres individuales, dos a cargo del nadador Luis E. González, en 400 y 1.500 libres; una, del golfista Enrique Samper Brush, y las otras dos en deportes de conjunto: béisbol y fútbol.

Colombia ganó, además, ocho medallas de plata, a cargo del boxeador Julio Zamudio, en la división de los 75 kilogramos; de la cuarteta ciclística, conformada por Roberto Sarmiento, Vicente Torres, Gilberto Cuevas y Jaime Gómez, en los 4.000 metros persecución, con un tiempo de 6.47.1; de los gimnastas Guillermo Concha, en clavas (muchas figuras), y Julio Valderrama, en tumbling o gimnasia acrobática; los golfistas Alberto Gamboa y Enrique Samper, en dobles, y el primero, en individual; y los equipos de polo acuático y de sóftbol.

Hubo tres medallas de bronce, con los gimnastas Jaime Jiménez, en ejercicio con clavas, y Guillermo Concha, Juan Caballero, Julio Valderrama, Humberto Cepeda, Oswaldo Llamas y Víctor Suárez, por equipos, y los esgrimistas Juan Di Domenico, Oscar Holguín, Emiliano Camargo y Antonio Dagar, en florete por equipos.

Los V Juegos Centroamericanos y del Caribe fueron ganados por Cuba, que desplazó al anterior campeón, México, con 29 medallas de oro, de las 110 en disputa. Panamá ratificó el tercer lugar de la pasada edición, con 13 títulos, mientras Puerto Rico se mantuvo cuarto, con nueve títulos, y Jamaica, quinto,  con seis coronas. A continuación, finalizó Colombia, con 16 medallas en total, cinco de oro, ocho de plata y tres de bronce.

Por primera vez, presencia militar

El martes 4 de noviembre de 1947 fue realizada la asamblea electiva del Comité Olímpico Colombiano, en la sede del Ministerio de Educación Nacional.

Enfrentamientos entre la actual cúpula de la entidad, presidida por el arquitecto Humberto Chica Pinzón, y un grupo de dirigentes que querían un cambio, presagiaba una reunión agitada.

Después de cuatro horas de debates fue elegido el nuevo COC para los próximos cuatro años, comandado por el coronel Leopoldo Uribe, con suplencia de Fernando Caballero. Del grupo que acompañaba a Chica Pinzón, sólo sobrevivió José Antonio Bonnet, quien actuaba como Revisor Fiscal, y fue promovido al cargo de primer vicepresidente.

En el nuevo Comité Ejecutivo se destaca la presencia de Eduardo Santos Calderón, sobrino del ex presidente de la República, Eduardo Santos, copropietario del diario El Tiempo.

Leopoldo Uribe y Humberto Chica Pinzón.

El grupo completo quedó de la siguiente manera:

Presidente: Coronel Leopoldo Uribe; suplente: Fernando Caballero. Primer Vicepresidente: José Antonio Bonnet; suplente: Carlos García Solano. Segundo Vicepresidente: Cayetano Cañizares; suplente: Rodolfo Kohn Olaya. Secretario: Arturo Torres; suplente: Manuel Hernández. Tesorero: mayor Roberto Esguerra; suplente: Camilo Restrepo. Revisor Fiscal: Eduardo Santos Calderón; Suplente: Alfonso Londoño. Vocal: mayor Willy Holman; suplente: Rafael Isaza.

Tarea inmediata: los II Juegos Bolivarianos

En el ejercicio de sus funciones, la nueva Junta Directiva se planteó la posibilidad de no asistir a los II Juegos Bolivarianos, programados a finales de diciembre de ese año y enero de 1948, en Lima, Perú, por falta de recursos.

Sin embargo, el nuevo COC consideró que ese certamen serviría para seguir enfocando el trabajo hacia los Juegos de Londres y solicitó una audiencia al Presidente de la República, Mariano Ospina Pérez, quien escuchó la petición y se comprometió a hacer las gestiones para que el país creador de los Juegos Bolivarianos, no estuviera ausente en su segunda celebración, así hubiese muy poco tiempo para conseguir los dineros necesarios.

Casi de inmediato, el presidente Ospina Pérez presentó al Congreso de la República un proyecto de ley, que empezó a hacer su lento trámite interno en el cuerpo colegiado, para destinar $ 170.000 a esa delegación.

La aprobación del Congreso ocurrió el 4 de diciembre, 21 días antes del comienzo de la justa.

Foto: El Universal de Cartagena

En el béisbol, Colombia se ratifica como potencia

En la antesala del viaje a Lima se produjo un hecho que ratificó a Colombia como potencia del béisbol, al celebrarse en Cartagena la Novena Serie Mundial, que fue ganada por la selección nacional, con la mayoría de jugadores que habían triunfado en esa modalidad, en los V Juegos Centroamericanos, de Barranquilla.

El evento se celebró del 29 de noviembre al 20 de diciembre, de 1947, con la presencia de novenas del área centroamericana: Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, Guatemala, Puerto Rico, México Venezuela y Colombia, y la ausencia de importantes países, como Estados Unidos, República Dominicana, Inglaterra y Cuba.

Colombia llegó a la final al derrotar a México, 4-3 y Costa Rica, 9-2; perder con Venezuela, 4-1; vencer a El Salvador, 13-0, y a Guatemala, 8-0, y ser superado por Puerto Rico, 3-0.

La final la disputaron Colombia y Puerto Rico, el 20 de diciembre en horas de la tarde, juego que fue ganado por los locales, 5-0, con carreras de Araujo, Bustos,  Crisón, Cavadía y Ramírez.

Integraron el equipo, bajo la dirección del cubano Andrés Pelayo Chacón: Carlos Petaca Rodríguez, Ramón Varita Erazo, Andrés Venao Flórez, Carlos Pipa Bustos, Pedro Chita Miranda, Humberto Papi Vargas, Enrique Quique Hernández, Roberto Pepín Pérez, Armando Niño Bueno Crisón Julio Isidoro Cobby Flórez, José Judas Araujo, Manuel Policía Peñaranda, Andrés Fantasma Cavadía, Cipriano Flaco Herrera, Marcial Jolo Miranda, Ernesto Jiki Redondo, Dagoberto Ronquecito López, Julián Pololo de Ávila y Miguel Chiva Ramírez.

Aceptación de Colombia en el COI

A finales de 1947, el Comité Ejecutivo del COC, presidido por el coronel Leopoldo Uribe, envió una nueva solicitud, con la intención de ser incluido oficialmente en el COI y poder participar en los Juegos Olímpicos programados en agosto del año siguiente, en Londres.

Colombia fue aceptada durante la sesión del 29 de enero de 1948, celebrada en Saint Moritz, Francia, bajo la presidencia del sueco Johannes Sigfrid Edström.

Colombia recibió el reconocimiento en desarrollo del quinto punto de la reunión, junto con las solicitudes presentadas por Líbano, Pakistán, Siria y Puerto Rico.

Textualmente se lee en el acta correspondiente a ese día, un texto corto y escueto que dice:

“5. Nouveaux comités olympiques nationaux.

La C.E. propose de reconnaître les C.O.N. suivants:

  • Colombie
  • Liban
  • Pakistan
  • Syrie
  • Porto-Rico

Aceptté è l’unanimité”.

Significa:

“5. Nuevos comités olímpicos nacionales.

La C.E. (Comisión Ejecutiva) propone el reconocimiento de los C.O.N. (Comités Olímpicos Nacionales) siguientes:

  • Colombia
  • Libia
  • Pakistán
  • Líbano
  • Puerto Rico

Acepta por unanimidad”.

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Historia 3. Gerlein, presidente del COC. Colombia se estrena en Olímpicos

Historia 4. Acta de Constitución del COC

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Historia 6. Colombia llega al ciclo olímpico

Crónica. Todo el poder para Egan Bernal

Carlos Arribas, El País de España.

Foto: www.lanetaneta.com

De los Abruzos es Dario Cataldo, ciclista con alma de artista que recorre orgulloso sus carreteras guiando a Marc Soler, y si tuviera tiempo, si fueran de paseo y no compitiendo por su vida en una carrera que no tiene piedad de los que se despistan –del pobre Mohoric, el mejor bajador del pelotón, que da una vuelta de campana completa agarrado a una bicicleta que se rompe en cachos y acaba tendido, con conmoción cerebral–, Cataldo le señalaría, quizás, allí en la distancia, pequeños pueblos “agarrados a las laderas de las montañas grises, yermas, áridas como dispuestos sobre grandes escaleras”, como escribía Fontamara; le contaría sus tragedias, terremotos, las matanzas de poblaciones civiles por las tropas nazifascistas, de ritos paganos de pueblos antiguos como tocar campanas con los dientes o sacar a Santo Domingo en procesión con la imagen invadidas por serpientes vivas y gordas.

Y le hablaría de que la historia son ellos, la escriben entre todos, y le hablaría de esperanza, de la belleza y del placer de vivir allí, y de historias milagrosas, de cómo un pueblecito, Roccaraso, logró 70 años más tarde que Alemania indemnizara a los descendientes de los 128 habitantes a los que masacró en 1943; o de cómo otro pueblecito miserable, Rocca di Cambio, el municipio más alto de los Abruzos, 1.434 metros, logró que una etapa del Giro de 1965 terminara allí, y cómo, por encanto, al pueblo llegó la electricidad, y se asfaltó su carretera y se construyó una estación de esquí, allí, en medio de la nada, a la que llamaron Campo Felice, y allí arriba, bastantes años después llora feliz Egan, que seguramente no sabrá nada de los Abruzos, pero en los que se siente como en su casa, en su mundo, él, el niño al que llaman desde hace tiempo el Niño Maravilla de Zipaquirá, un ciclista de instinto, de inspiración, después de su ascensión maravillosa, su milagro, hasta la victoria de etapa, su primer triunfo de etapa en una grande, pues ganó el Tour del 19 con la frustración de que la etapa en la que atacó y logró el maillot amarillo no acabó nunca, se cortó en la cima del Iseran, y él nunca pudo levantar los brazos, hasta la maglia rosa, que viste por primera vez al final de la novena etapa de su primer Giro.

Allí Egan, así lo cuenta él, se sumerge en una burbuja, en su mundo, del que surge como una aparición, una exhalación que paraliza a los dos fugados de lejos que abren pista, Bouwman y Bouchard, que se apartan asustados, se echan a un lado, pues temen que el vendaval que levanta Egan, volando con el viento a favor, se les lleve por delante, así les adelantó el colombiano que se había dicho, nada más empezar a rodar en tierra, a falta de kilómetro y medio al 9%, muy bien, ahora se trata de ir a tope a tope durante cuatro minutos, de no pensar en nada, de no mirar a nadie, a tope, a tope, y lo que pase pasará. Y Vlasov, uno de los favoritos, acelera a falta de 600 metros y quizás no le vea Egan, que sale detrás a falta de 500 metros, y acelera, acelera, y no para. Y ni siquiera levanta los brazos al cruzar la meta, solo, destacado, con unos segundos de ventaja, los suficientes. “Y no los levanté porque ni siquiera sabía que había ganado la etapa”, dice. “Iba en mi mundo, tan concentrado, que no me di cuenta de que había pasado a todos”.

Egan Bernal manda en el Giro de Italia como un verdadero patrón

Ha pasado a los fugados. Ha dejado atrás a sus rivales. A Marc Soler, el mejor de los españoles, no le va nada mal la compañía de Cataldo, pues cede solo 12s; Ciccone, el otro abruzense del pelotón, y Vlasov llegan a 7s; Remco, la pulga de blanco que ha sufrido, a 10s, y es segundo en la general, a 15s de Egan que reclama todo el poder para él pese a que, explica, no confiaba en sí mismo tanto como confiaban sus compañeros. “Han sido dos años muy difíciles desde que gané el Tour”, dice el colombiano, de 24 años. “Muy duros física y mentalmente”. Se retiró del Tour del 20 con la espalda destrozada, y el invierno de la pandemia fue duro por el recuerdo de cómo el Tour del 19, el de su victoria, no se disputó al completo. “Y fueron mis compañeros los que decidieron, mediada la etapa, que había que ir a por la fuga, que había que ir a por todo, etapa y maglia, y yo no quería poner al equipo a tope para una llegada tan explosiva, que pensaba que no me iba bien”, añade Egan, y con los hechos completa todas la palabras, deseos casi proféticos, que pronunció por la mañana, antes de salir, en la plaza del Plebiscito de Castel di Sangro. “No quiero añadir nada a lo que ya he dicho muchas veces sobre la situación en Colombia”, dijo el ciclista de Zipaquirá, quien repetidamente ha mostrado su preocupación por su pueblo y su apoyo a una salida negociada al conflicto. “Ahora quiero enfocarme solamente en darle alegrías. A mí me gustaría tener la rosa ya… Si pudiera…”.

Crónica publicada en El País, de España, el pasado domingo, cuando el colombiano, con un ataque fulminante en un puerto de tierra, obtiene el liderato, en la novena etapa de su primer Giro.

Filosofía. La Universidad de Cundinamarca vuelve a apoyar a Olimpismo para Niños

Decenas de niños que recibieron las cartillas de Olimpismo para Niños, en la sede de la Universidad de Cundinamarca, sede Soacha, el 22 de junio de 2017, durante la celebración del Día Olímpico de ese año.

Lic. Fernando Ardila Patiño, Docente Universidad de Cundinamarca y Voluntario Academia Olímpica Colombiana.

En el año 2017, la Academia Olímpica Colombiano realizó el lanzamiento de su programa Olimpismo para Todos, en su primera etapa, Olimpismo para Niños, en las instalaciones de la Universidad de Cundinamarca (UDEC), sede Soacha. En ese entonces se presentó a la sociedad colombiana, un programa que parecía ser ambicioso, pero que exigía un gran esfuerzo organizativo y fuertes recursos para dotarlo de las herramientas necesarias.

En el 2021, vuelve la Universidad de Cundinamarca, con su programa Ciencias del Deporte, a vincularse de lleno a Olimpismo para Niños. desde sus actividades de Extensión Universitaria: docencia, investigación y extensión.

Ciencias del Deporte, de la UDEC, ha destinado unos docentes que se dedicarán a crear eventos y actividades que permitan hacer crecer este programa en el municipio de Soacha, Cundinamarca. Para lograrlo, los docentes cuentan con el apoyo de los estudiantes del programa, y ​​de la misma unidad de extensión de la universidad, para lograr este propósito.

Un paso importante para consolidar esta nueva estrategia fue la capacitación que recibieron los docentes del programa Ciencias del Deporte de la Universidad de Cundinamarca, de parte de los miembros de la Academia Olímpica Colombiana, durante los días 11 y 12 de mayo del presente. Durante dos jornadas, la Junta Directiva de la Academia, conformada por Guillermo González López, presidente; Clemencia Anaya Maya, vicepresidenta, y Alberto Galvis Ramírez, secretario, además de los académicos José Antonio García Forero y Martha Moncada de Rojas, expusieron los contenidos filosóficos del programa, para la adecuada ejecución entre los niños de Soacha.

Una vez obtenida esa capacitación de manos de los académicos, corresponda a los docentes de la UDEC, iniciar sus programas y labores, encaminadas a hacer crecer este programa.

Además, uno de los semilleros del programa Ciencias del Deporte, Deporte y postconflicto, liderado por el docente Fernando Ardila (el autor de este artículo) se ha puesto al frente del proyecto y ha comenzado labores para concretar el desarrollo de una APP, que sea descargada desde las tiendas virtuales, con el propósito de llegar a la niñez que cuenta con un smartphone, para que puedan acceder y conocer, gracias a la tecnología, la filosofía del olimpismo, con lo cual se ampliará la cobertura de este programa.

De acuerdo con los planes, se cumplirá con el propósito de promover el valor intrínseco del deporte, denominado “espíritu deportivo”, entendido como la celebración del espíritu, el cuerpo y la mente del ser humano, la esencia del olimpismo, que se refleja en los valores que hallamos en el deporte y que este hace realidad, como:

  • Salud
  • Ética, juego limpio y honradez.
  • Excelencia en el desempeño.
  • Carácter y educación.
  • Alegría y diversión.
  • Espíritu de equipo.
  • Dedicación y compromiso.
  • Respeto de las normas y de las leyes.
  • Respeto hacia uno mismo y hacia los otros participantes.
  • Valentía.
  • Espíritu de grupo y solidaridad.

Olimpismo para Niños comprende seis cartillas para colorear, cada una con 16 páginas, que desarrollan los siguientes temas:

  • Historia del Olimpismo en el mundo.
  • Educación Olímpica.
  • Personajes Olímpicos del Mundo.
  • Historia Olímpica de Colombia.
  • Medallistas Olímpicos de Colombia.
  • Simbología olímpica.

Los cuatro núcleos objetivos del programa Olimpismo para Todos son los siguientes:

  • Olimpismo para niños.
  • Olimpismo para jóvenes
  • Olimpismo para adultos
  • Olimpismo para la familia.

Este será un paso importante para llegar cada vez más a las nuevas generaciones, para que se compenetren con esta filosofía y podamos desde esta alianza UDEC-Academia Olímpica Colombiana permear con esta maravillosa filosofía, a las nuevas generaciones.

Universidad de Cundinamarca, sede Soacha.

Historia 8. Tiburón y Camargo, figuras colombianas en Londres 1948

Luis Tiburón González, segundo, de izquierda a derecha.

En 1948, el movimiento olímpico mundial recuperó su ritmo, interrumpido por la Segunda Guerra Mundial, con la celebración de los Juegos Olímpicos, en Londres.

Aunque la prioridad de toda Europa era la reconstrucción, por los estragos causados ​​por la conflagración, la capital inglesa organizó un certamen de alta calidad.

Colombia, por gestiones adelantadas desde la Dirección Nacional de Educación Física, encomendada al licenciado Numael Hernández, aprobó los dineros necesarios para el envío de un equipo con un cuadro directivo conformado por José Antonio Bonnet, presidente del Comité Olímpico Colombiano, COC y Jefe de Misión ; Alberto Nariño Cheyne; el Mayor Roberto Esguerra, y Cayetano Cañizares.

Los deportistas fueron los atletas Jaime Aparicio, en los 400 metros con vallas y Mario Rosas, en la misma prueba y en los planos. Los nadadores Luis Child y Luis Eduardo Tiburón González. Los esgrimistas Alfonso Ahumada, Miguel Valderrama y Emiliano Camargo. Los luchadores Ricardo Caballero, en 56 kilos; Miguel Ortiz, en 61, y Hernando Corredor, en 66, (como reemplazo). Y Los tiradores, los capitanes González y Enrique Muñoz.

Austeridad y fastuosidad

El jueves 29 de julio, en el fastuoso Estadio de Wembley fueron inauguradas las justas, con la presencia de 4.099 atletas en representación de 59 países, más de lo que se podría esperar, por los efectos de la guerra.

A las 2:30 PM. (hora local), los 80 mil asistentes se levantaron para al Rey Jorge VII, quien vestía el uniforme de almirante de la marina británica, ya la Reina Isabel, quien lucía un traje ligero de seda azul y un sombrero de anchos bordes, con adornos azules y de oro.

A continuación sonó una salva de 21 cañonazos y la antorcha olímpica ingresó al escenario, conducida por John Mark, considerado el más sobresaliente atleta británico del momento. Poco después de las tres de la tarde se dio apertura en forma solemne a los Juegos Olímpicos Londres 1948.

Los seis atletas colombianos y los cinco dirigentes desfilaron en decimosexto lugar y recibieron los aplausos de rigor.

Luego de la ceremonia se realizó una cena colectiva en el lujoso Claridge Hotel, ofrecida a todos los equipos por el Primer Ministro inglés, Clement Attlee, recordado por haber derrotado en las elecciones legislativas a Winston Churchill, uno de los grandes triunfadores en la guerra.

La sorpresa del esgrimista Camargo

El nadador Luis Tiburón González era el único colombiano de quien se tenían referencias en los Juegos, por lo que había hecho durante los Centroamericanos y del Caribe, de Barranquilla, en 1946, y en los Bolivarianos, de Lima, en 1947. Además, para la fecha de los Olímpicos ocupaba el décimo tercer puesto en el escalafón mundial de los 1.500 metros, estilo libre.

Sin embargo, la figura colombiana fue toda una sorpresa. El esgrimista Emiliano Camargo clasificó cuarto en espada y logró avanzar a la segunda ronda. Mientras tanto el mayor Ahumada alcanzó cuatro victorias en 15 toques. En la siguiente fase, Camargo finalizó tercero, al acumular tres victorias en 19 toques, lo que le valió ser el único suramericano en pasar a semifinales.

Su compatriota Ahumada, por su parte, se encasilló último, sin triunfos en su serie, por lo que quedó al margen de la competencia.

En la ronda semifinal el destino se ensañó contra el sorprendente colombiano Emiliano Camargo, porque una herida en su brazo derecho le impidió presentarse al siguiente combate.

A pesar de esta adversidad, Camargo fue la sorpresiva figura colombiana en el certamen más exigente y difícil, y en una disciplina con poco desarrollo en el medio colombiano.

Tiburón González avanzó a semifinales

El nadador Luis Tiburón González fue la segunda figura colombiana en los Juegos Olímpicos, al avanzar en los 1.500 metros hasta semifinales, ronda en la que fue séptimo en la segunda serie, que ganó Jimmy McLane, de Estados Unidos, después medallista dorado. Entre tanto, en los 400 metros libres fue eliminado, al quedar cuarto en la serie inicial, mientras que Child concluyó quinto, en la apertura, y quedó por fuera de la competencia.

En cuanto al dúo de atletas, Jaime Aparicio se clasificó cuarto en la segunda serie eliminatoria de los 400 metros con vallas, y quedó eliminado. Lo mismo ocurrió con su compatriota Mario Rosas, quien ocupó la misma posición en sus dos series eliminatorias de los 400 planos y con vallas.

A continuación, los luchadores fueron eliminados en su primera participación.

De esa manera, concluía la tercera participación colombiana en unos Juegos Olímpicos, cuyo momento alarmante fue la intensa lluvia que hizo trasladar varias competencias al complejo Earl’s Court, en el Barrio Chelsea. Tras una alegría incontenible y la felicidad por el regreso de las magnas justas, el Duque de Edimburgo y la Duquesa de Kent, el Príncipe Bernardo y la Princesa Juliana de Holanda, el Vizconde y la Vizcondesa Mountbaten y demás miembros soberanos, junto al cuerpo diplomático , engalanaban la ceremonia de clausura de los Juegos. Una vez terminada la alocución de despedida, la bandera de los cinco anillos descendió lentamente del mástil mientras repicaban las trompetas de la Guardia Real y el cañón tronaba. El pabellón era el mismo que las tropas aliadas encontradas durante la ocupación a Berlín,

Historia 1. Ocho sucesos pioneros de nuestro deporte olímpico

Historia 2. Barranquilla apunta hacia la creación del COC

Historia 3. Gerlein, presidente del COC. Colombia se estrena en Olímpicos

Historia 4. Acta de Constitución del COC

Historia 5. Sudadera y recuerdos de Pedro Emilio Torres

Historia 6. Colombia llega al ciclo olímpico

Historia 7. Parálisis mundial y aceptación de Colombia, en el COI

Historia 9. Colombia vuelve a los Juegos Olímpicos, para no faltar nunca más

Heraldo de Colombia en la inauguración de Melbourne 1956, segundo de derecha a izquierda.

El ambiente nacional que rodeó el viaje de Colombia a Melbourne, Australia, para los Juegos Olímpicos de 1956 era agitado, porque ya existía una ruptura del general Rojas Pinilla, con los líderes de los partidos tradicionales colombianos, Liberal y Conservador, cuyos dirigentes habían apoyado su nombre, pero ahora querían sacarlo del poder, porque consideraban que su gestión había sido fatal para el país.

Por el cierre de El Espectador, el periodista Mike Forero Nougués había ingresado a la Cadena Caracol, desde la cual comenzó la campaña para que el país volviera a los Juegos Olímpicos, respaldado por su colega Carlos Pinzón. En 1954, los dos diarios nacionales clausurados por Rojas Pinilla se reabrieron con otros nombres. Forero Nougués regresó a El Espectador -es decir, a El Independiente-, y Humberto Jaimes Cañarete, quien dirigía deportes en El Tiempo antes de la clausura, retornó a Intermedio. Los dos serían los únicos periodistas de diarios impresos que viajarían con la delegación a Melbourne, en 1956.

Un viaje de 32 horas

La delegación nacional fue dotada por el gobierno de dos uniformes, uno de competencia y otro de gala, para los desfiles y diferentes actos sociales programados.

El viaje del equipo nacional duró 32 horas a bordo del avión HK-136 de la empresa Avianca, que había sido reformado en sus tanques de gasolina, para lograr que el combustible alcanzara. Sin embargo, la aeronave hizo paradas en varias islas del Pacífico, para ser sometido a revisiones.

“Como se trataba de un avión comercial de pasajeros, utilizado para rutas cortas, sus sillas eran tan incómodas, que los deportistas se peleaban el suelo para tirarse en él a dormir”5, recuerda Mike Forero.

El avión partió el 18 de noviembre a las 4 de la tarde, del aeropuerto de Techo, en Bogotá. La primera parada fue en Barranquilla. De allí el avión salió con destino a Brownsville, Estados Unidos. Luego atravesó California para llegar a San Francisco, en donde se le hizo la primera revisión y se llenó de combustible. Abandonó la plataforma continental y después de 12 horas aterrizó en Hawai, para un nuevo chequeo. El siguiente destino fue la isla Nandy Cantón, en donde paró exclusivamente para otra revisión. De ahí se dirigió a las Islas Fiyi. Posteriormente pasó por encima de Sydney, la capital de Australia, y tras dos horas más de vuelo aterrizó en su destino, Melbourne.

Mike Forero Nougués lideró campaña para que Colombia volviera a los Juegos Olímpicos.

La delegación colombiana

Esta fue la delegación colombiana que reinició las participaciones en Juegos Olímpicos:

Atletismo: Jaime Aparicio, Rubén Guevara, Guillermo Zapata, Alfonso Muñoz, Carlos Sierra.

Esgrima: Emiliano Camargo, Gabriel Blando, Emilio Echeverri, Alfredo Yanguas, José del Carmen Gómez y Pablo Uribe.

Ciclismo: Ramón Hoyos, Jorge Luque, Pablo Hurtado, Jaime Villegas, Honorio Rúa, Leonel Ángel Mejía, Héctor Monsalve, Octavio Echeverri, Diego Calero, Mario Vanegas y Roberto Buitrago.

Levantamiento de Pesas: Carlos Caballero y Ney López.

Natación: Gilberto Martínez, Sergio Martínez y Álvaro Gómez.

Tiro: Juan Millón, William Peters, Carlos Olano Cruz, Enrique Hannaberg y Guillermo Padilla, el presidente del COC.

Una hermosa mujer con tacones altos…

Con la delegación colombiana que participó en los Juegos Olímpicos de Melbourne, Australia, viajó la Reina del Deporte, Yolanda Pulecio, quien sirvió de compañía a los deportistas y causó especial impacto en Australia, por su belleza, cultura y elegancia. La reina del deporte colombiano desfiló al frente de la delegación y generó un concepto de un comentarista de radio, que impactó en la delegación colombiana: “Es la primera vez en el mundo que vemos a una mujer desfilar en una pista de atletismo, con tacones altos y, aún así, sin perder su natural elegancia”. Al año siguiente, Yolanda Pulecio, llamada también Mamá Yolanda por su apoyo a campañas a favor de los gamines, contrajo matrimonio con Gabriel Betancourt Mejía, Ministro de Educación durante el gobierno del general Rojas Pinilla. De esa unión nacieron dos hijas: Astrid e Ingrid Betancurt, famosa años después por haber sido candidata a la presidencia de la República y haber sufrido un largo secuestro de las Farc.

Descalificaciones y lamentables errores

Los esgrimistas fueron los primeros colombianos en salir a la escena olímpica. El 23 de noviembre, en la mañana, Gabriel Blando, Emilio Echeverri y Pablo Uribe, sembrados en el grupo B, perdieron en florete ante Inglaterra, y en la tarde, frente a Italia, y quedaron descalificados.

Luego, en espada, en el Grupo C, no obstante dos victorias obtenidas por Emilio Echeverry y Emiliano Camargo, el equipo, complementado por Alfredo Yanguas y Pablo Uribe perdió, 14-2 ante Hungría y quedó por fuera. Finalmente, en sable, el conjunto, que debía competir con Estados Unidos y Hungría, no participó.

En tiro, los selectivos en el país se habían hecho en skeet y las competencias eran en fosa olímpica, lo que descartó de entrada a Carlos Olano Cruz y a Juan Millón y redujo el grupo a tres participantes.

En el platillo (pichón) William Peters fue vigésimo segundo, con 53 puntos, frente a 195 del campeón Galliano Rossini. A su vez, Enrique Hannaberg, tras catorce  pruebas de pistola y 32 de siluetas se ubicó como el mejor latino, con 533 puntos. De otra parte, en 50 metros carabina tres posiciones, el Coronel Guillermo Padilla (presidente del COC) se encasilló cuadragésimo cuarto, con 983 puntos, contra 1.172 del ganador, Anatoli Bogdanov, de la Unión Soviética.

Jaime Aparicio Rodewalt.
Jaime Aparicio Rodewalt.

Fuera Aparicio, nadadores y pesistas

En natación, Sergio Martínez quedó eliminado en la primera serie de los 100 metros libres, al hacer el quinto tiempo (1.00.02). También su hermano Gilberto, en los 400 metros libres, al quedar séptimo, con 4.54.4. Para completar la jornada, Álvaro Gómez fue eliminado por utilizar el estilo de nado incorrecto, en los 200 metros pecho.

Algo similar ocurrió en la halterofilia con uno de los integrantes, el vallecaucano Ney López, quien fue eliminado por errores técnicos en los tres intentos, en la división de las 131 libras. En cuanto a Carlos Caballero, en la misma categoría, se lesionó sin terminar su participación.

Quedaban atletas y ciclistas. De los primeros, el único referenciado era Jaime Aparicio porque había estado presente en Londres 1948. En los 400 metros con vallas hubo 28 inscritos, repartidos en seis series, y a él le correspondió la tercera. El colombiano fue una exhalación en la partida, por lo que comandó el grupo hasta los 150 metros, pero tras un codo a codo en los últimos 15 metros cedió su opción y quedó tercero y eliminado, porque únicamente había cupo para dos.

El 28 de noviembre, Jaime Aparicio intervino en los 400 metros lisos y terminó segundo en su serie, pero como había 43 participantes, sólo lograba la clasificación a la siguiente ronda el primero. Rubén Guevara, inscrito en esa prueba, no participó, por enfermedad.

En los 110 metros con vallas, Guillermo Zapata quedó al margen en la primera vuelta al llegar último (sexto) en la serie, que ganó el estadounidense Jack Davis, con 14 segundos.

El 26 de noviembre Colombia fue último en el relevo de 4×400, con una desventaja de 17 segundos. En esta prueba, el atleta vallecaucano Carlos Sierra fue acusado de haber callado una lesión, para asistir a los juegos, hecho que se reflejó en su mala presentación en esa prueba.

Las expectativas de los ciclistas 

Los ciclistas también tenían cierto reconocimiento, en especial por sus recientes actuaciones en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, de 1954 y en los Panamericanos de México, en 1955. Sin embargo no lograron buenos resultados.

En la pista, Leonel Ángel Mejía perdió sus enfrentamientos con Evrad Godefroid, de Bélgica, Van Phuoc Lee Vietnam y Richard Ploog de Australia, tercero en la final, en los 1.000 metros sprint.

Entre tanto, en el kilómetro contra reloj -velocidad pura- Octavio Echeverri fue decimoquinto. En su participación fue derrotado por el italiano Leandro Faggin, finalmente ganador de la medalla de oro.

En la persecución por equipos se presentaron ocho países. En la ronda inicial el rival colombiano era Pakistán, país que no se presentó. Aun así, Colombia, con Ramón Hoyos, Octavio Echeverri, Honorio Rúa y Héctor Monsalve debía hacer un tiempo para avanzar de serie, pero el guarismo de 5.09.02 fue el más pobre de todos, por lo que la cuarteta quedó eliminada.

Buen cierre de Ramón Hoyos

Restaba la prueba de ruta de Gran Fondo en Carretera, a la cual asistieron Rúa, Hoyos, Jaime Villegas, Jorge Luque y Pablo Hurtado. Ramón Hoyos se destacó porque estuvo involucrado en las posiciones de honor, pero en los metros definitivos fue desplazado. Terminó en el puesto 13 y fue el segundo mejor latinoamericano, después del mexicano Magdaleno Cano, noveno, en la prueba ganada por el italiano Ercole Baldini, último campeón mundial de ruta. Los demás colombianos finalizaron en puestos posteriores, menos Jorge Luque, que se retiró por una caída.

Terminaron los Juegos Olímpicos con triunfo de la Unión Soviética con 37 finales ganadas, cinco más que Estados Unidos.

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Actualidad. El COI lanza un plan de acción de deporte seguro y salud mental para atletas de élite

Foto: Comité Olímpico Internacional.

El pasado 12 de mayo, fue presentado al Comité Ejecutivo (CE) del Comité Olímpico Internacional (COI) dos nuevas iniciativas importantes y tangibles, destinadas a proteger aún más el bienestar físico y mental de los atletas: el Plan de Acción de Deporte Seguro del COI y la Salud Mental en Élite Kit de Herramientas para Atletas. Ambos proyectos son parte de la implementación práctica de la Recomendación 5 de la Agenda Olímpica 2020 + 5, que subraya el compromiso del COI, de desarrollar programas e iniciativas para garantizar que todos los atletas puedan entrenar y competir en un entorno deportivo seguro.

Fortalecimiento de la prevención del acoso y el abuso en el deporte 

El Plan de Acción de Deporte Seguro del COI, redactado tras un proceso de consulta con las partes internas y eternas interesadas está alineado con la Declaración de Derechos y Responsabilidades de los Atletas y establece seis objetivos.

Los primeros cuatro objetivos, que se refieren a la responsabilidad del COI como líder del Movimiento Olímpico, buscan inspirar y apoyar al Movimiento Olímpico,        en la promoción del deporte seguro y el bienestar de los atletas en todo el mundo para 2030. Estos objetivos son:

  • Implementar el Certificado de Oficial Internacional de Salvaguardia en el Deporte.
  • Apoyar la implementación de políticas y procedimientos de protección, entre todas las partes interesadas.
  • Alentar a los integrantes del Movimiento Olímpico, a establecer un puesto de Oficial de Salvaguardia dentro de sus organizaciones y ocupar dicho puesto con un oficial certificado a través del Certificado Internacional de Oficial de Salvaguardia en el Deporte.
  • Apoyar a los comités olímpicos nacionales (CON) a través de Solidaridad Olímpica, para brindar educación de protección a sus partes interesadas nacionales (atletas y séquito) a través de seminarios web, cursos y becas internacionales.

Dos objetivos adicionales están directamente relacionados con la responsabilidad del COI como propietario de los Juegos Olímpicos y se esfuerzan por garantizar que los Juegos Olímpicos estén a la vanguardia en el campo de la protección y el bienestar de los atletas. Estos objetivos, como se indica en la Recomendación 5 de la Agenda Olímpica 2020 + 5, son:

  • Asegurar que las consideraciones para la protección de los atletas se incluyan en cada etapa del ciclo de vida de los Juegos Olímpicos y los Juegos Olímpicos de la Juventud.
  • Promover los valores del deporte seguro entre los deportistas y su entorno en los Juegos Olímpicos y los Juegos Olímpicos de la Juventud.
  • El Plan de acción de deporte seguro completo se puede encontrar aquí . 

Se establecerá una Unidad de Deporte Seguro del COI en el Departamento Médico y Científico del COI, que será responsable de supervisar la implementación de estos objetivos, en consulta con el Grupo de Trabajo de Prevención del Acoso y Abuso en el Deporte del COI, presidido por SAR el Príncipe Feisal, miembro del COI. Al Hussein.  
Durante los últimos cuatro años, el COI ha ampliado sus esfuerzos para fomentar y promover entornos deportivos seguros en los Juegos Olímpicos y de la Juventud y en todo el Movimiento Olímpico. Estos esfuerzos han incluido la publicación del Kit de herramientas de salvaguardia de los atletas del COI y la implementación del Marco de salvaguardia del tiempo de los Juegos del COI en cada edición de los Juegos Olímpicos y Olímpicos de la Juventud. 

Aunque se ha logrado un progreso significativo, la investigación, combinada con una amplia consulta a las partes interesadas, ha puesto de relieve que es necesario hacer más para abordar la prevención del acoso y el abuso en el deporte.

Kit de herramientas del COI sobre salud mental en deportistas de élite

Se ha desarrollado un conjunto de herramientas del COI sobre salud mental en atletas de élite para ayudar a las partes interesadas del Movimiento Olímpico, incluidas las Federaciones Internacionales (FI), los CON, los Comités Paralímpicos Nacionales (NPC), los miembros del séquito de los atletas, los profesionales sanitarios y otras partes interesadas como equipos, en el desarrollo e implementación de iniciativas relacionadas con la protección y promoción de la salud mental y el bienestar de los deportistas de élite. 

El conjunto de herramientas proporciona una descripción general de los síntomas y trastornos de salud mental que se observan con mayor frecuencia en los atletas de élite, y las funciones y responsabilidades de los grupos de partes interesadas clave en la creación de entornos deportivos psicológicamente seguros, así como recursos, información y programas educativos adicionales del COI. 

Apoya y complementa la información relacionada con la salud mental y el bienestar que ya está disponible para los atletas a través de la campaña #MentallyFit del IOC Athlete365, que se puede encontrar en la página de la comunidad Athlete365 .

El conjunto de herramientas es una iniciativa conjunta de la Comisión Médica y Científica del COI y las comisiones de Atletas y Entorno de Atletas del COI. Ha sido desarrollado bajo la guía experta del Grupo de Trabajo de Salud Mental de la COI y un Grupo de Trabajo Virtual compuesto por representantes de FI, CON y NPC. 

Abhinav Bindra, campeón olímpico y miembro de la Comisión de Atletas del COI y del Grupo de Trabajo de Salud Mental del COI, reafirmó lo fundamental que es para los atletas considerar su salud mental tan importante como su salud física: “El bienestar humano debe estar en el corazón del rendimiento atlético de élite. Los atletas deben sentirse empoderados y nutridos, tanto física como mentalmente. La salud mental y la salud física son dos mitades de un todo, y el cuidado de ambas debe considerarse una prioridad».

La necesidad de orientación y apoyo en el área de la salud mental se ha magnificado aún más por la pandemia actual de COVID-19, con una encuesta Athlete365 2020 que encontró que el 32 por ciento de los atletas encuestados notaron tener dificultades para controlar la salud mental.

El kit de herramientas del COI sobre salud mental en deportistas de élite se puede descargar aquí.

Análisis. Entre filosofía y realidad

Foto: Comité Olímpico Internacional.

Clemencia Anaya Maya, Vicepresidenta AOC

Con todo esto del COVID 19 parece una fantasía hablar de Juegos Olímpicos. Todas las delegaciones, por estos días hacen inmensos esfuerzos por seguir adelante con el sueño de llegar a Tokio guardando la fe y la esperanza. Sin embargo el virus sigue ah, í como una sombra que va de un lado para otro conservando la característica de los últimos meses estresante y amenazante.

Hace más o menos un mes, el porcentaje de la población que quiere que se cancelen los Juegos estaba en 72 por ciento. Ahora está en el 60 por ciento, y esto obedece a que Japón ha extendido el estado de emergencia en Tokio hasta finales de mayo y está luchando por contener un aumento en los casos de COVID-19, lo que genera más dudas sobre si los Juegos llegan a la arena olímpica o no.

Lo cierto es que la palabra “aplazamiento” ninguna de las partes la quiere pronunciar o escuchar. A eso se suma el hecho que el público prácticamente excluido de los Juegos. Se ha dicho que a finales de junio se tomará la decisión acerca de permitir o no el acceso a los escenarios del público nacional, pues los extranjeros han sido excluidos.

Cada vez que veo los videos del recorrido de la antorcha olímpica, siento desasosiego y angustia… Lo que antes era un sonido jubiloso entre vivas, alegría y aplausos en medio de sonrisas ha cambiado un gesto sórdido e inexpresivo, en el que retumban los pasos del relevista y se escucha el silencio del público ausente y lejano.

Actualmente se llevan a cabo eventos clasificatorios en Tokio a puerta cerrada… Las medidas buscan, por supuesto, frenar el contagio, pero le restan el espíritu alegre y festivo que aportan a estos momentos, los acompañantes, los espectadores, los fanáticos, mejor dicho, el condimento que le da gusto y sabor a las competencias…

Para esta semana estaba previsto que el presidente del COI, Thomas Bach, viajara a Japón para entre otras cosas, hacer parte del recorrido de la Antorcha Olímpica, pero su viaje ha sido aplazado lo más probable hasta junio, debido a la estratégica situación del virus , que ha puesto prácticamente en jaque, al organismo deportivo líder del Movimiento Olímpico en el mundo.

El primer ministro japonés ha recibido una petición de cancelación de los Juegos, firmada por 320.000 personas, según conocimos a través de la agencia de noticias Kyodo. El presidente de la Comisión de Coordinación de Tokio 2020, el australiano John Coates, miembro del COI, respetuoso del sentimiento japonés ha dicho que siguen haciendo todos los esfuerzos para estar listos el 23 de julio, día de la inauguración.

En medio de tantas noticias de un lado y de otro, mi preocupación está centrada en las palabras del primer ministro de Japón, Yoshihide Suga, quien la semana pasada dijo que el COI tendría la última palabra, e insistió en que su gobierno no había priorizado los Juegos sobre la salud pública. Durante una reunión se le preguntó si los Juegos seguirían adelante, en caso de aumentar el contagio en la población, y su respuesta fue, “nunca he puesto los Juegos Olímpicos en primer lugar. Mi prioridad ha sido proteger la vida y la salud de la población japonesa. Primero debemos prevenir la propagación del virus «.

Mientras todo esto sucede en Japón, la Organización Mundial de la Salud, a través de director ejecutivo de su Programa de Emergencias Sanitarias, Michael J. Ryan, reconoció una vez más el gran esfuerzo que el mundo entero está haciendo, pero enfatizó acerca de la forma como “este virus se transmite en lugares en donde las personas se mezclan en alta densidad, durante períodos prolongados de tiempo”.

“El objetivo de la protección de los atletas es evitar ese tipo de contacto y proximidad, crear un ambiente de seguridad para todos, sea cual fuere la proporción”. Ante la marcada preocupación de los medios internacionales agregó: «algunas de esas decisiones no se pueden tomar hasta más cerca del evento, porque depende de la situación epidemiológica en ese momento, por lo que no es una falla en absoluto por parte de los organizadores» .

Foto: Comité Olímpico Internacional.

Por otra, parte el tiempo apremia y las delegaciones no se pueden detener a pensar en todo esto. Los Jefes de Misión de los 206 países que se espera hagan presencia en Tokio corren a esta hora para tener todo a tiempo.

Veamos el caso de Brasil la delegación suramericana más grande. El Jefe de Misión es el Vicepresidente del Comité Olímpico, Marco La Porta. Los primeros atletas brasileños llegarán a Tokio dos semanas antes de la inauguración, en busca de que tengan las mejores condiciones de entrenamiento en ese país. Él sabe muy bien que necesita tener todo listo con mucha antelación y que la logística es clave en la Misión. Ha realizado varios viajes a Japón, para identificar las necesidades. Están desplazando a cerca de  20 contenedores con todos los tipos de equipos posibles, pues con la pandemia han tenido que comprar miles de tapabocas, zapatos desechables y alcohol, en todas sus presentaciones. Entre los equipos deportivos que desplazan llevan botes (vela), tatamis para deportes de combate, sacos de boxeo, equipos de musculación y material de entrenamiento de levantamiento de pesas.

Si fuera en condiciones normales, los Juegos Olímpicos de Tokio ya exigirían un gran desafío, en cuanto a zona horaria, clima y alimentación. Pero la pandemia ha hecho que la complejidad de la operación sea aún mayor. Además de toda la estructura ofrecida por los organizadores deben proteger sus atletas reduciendo el riesgo de contaminación por el coronavirus, a toda costa.

Todo se mueve simultáneamente, todo indica que el balón está en manos del COI y que este organismo tendrá que tomar la decisión final y asumir la responsabilidad bien sea porque se lleven a cabo con todas las restricciones y medidas de seguridad que se han establecido a través de los Play Books o Manuales de procedimiento para la pandemia generada por el COVID 19 o que se cancelen definitivamente los Juegos. 

El siglo XXI, a diferencia del anterior, en el que por esta época se luchaba por incluir otros deportes, permitir la entrada de las mujeres al programa olímpico y superar la pandemia generada por la gripa española de 1918 ha sido critico, acerca de la forma como evolucionó la organización de los Juegos, hacia lo que algunos denominan “gigantismo”, el incremento de los casos de dopaje y otras formas de corrupción, que han puesto en duda la credibilidad en el Movimiento Olímpico. De ahí que haya sido necesario establecer la Agenda 2020 en el 2014 y ahora, recientemente, hayamos conocido la nueva ruta estratégica del COI, con la Agenda 2020 + 5.

Esta impredecible situación está midiendo la capacidad de visión del COI, su profundo conocimiento de la filosofía de su creador, el Barón Pierre de Coubertin, que soñó el olimpismo como una filosofía de vida que pone el deporte al servicio de la humanidad.

La historia hablará de Tokio 2020 como los Juegos que demostraron la capacidad de resilencia de los atletas y señalará las decisiones del COI que pusieron en tensión a todo el Movimiento Olímpico, al mostrar la antorcha olímpica, como la luz que ilumina el camino de la esperanza para la humanidad.

La pregunta a resolver es: ¿acaso lo que estamos viendo hoy es la humanidad al servicio del deporte? El momento es crítico, sin duda. Esperamos poderlo superar pronto, en beneficio de la sociedad contemporánea y de la alegría de las futuras generaciones que verán en estas decisiones, grandes enseñanzas en términos de respeto, excelencia, amistad, juego limpio y buen ejemplo.

Clasificados. Jorge Luis Vivas, por sus segundos Olímpicos

Nació en Turbo, Antioquia, pero se crio en Carepa. A los 14 años, por iniciativa propia se acercó al entrenador Darío Sepúlveda y le dijo que quería entrenar con el grupo de boxeadores del Colegio Adventista. Él le respondió: “te espero mañana, a las 6:00 AM., con dos vendas”. Así fue: al otro día, a las 6:00 AM., Jorge Luis Vivas llegó al coliseo con las vendas y comenzó en forma su vida en el boxeo.

Vivas comenzó participando en torneos regionales y en el 2004 compitió en el primer campeonato departamental, en Santa fe de Antioquia, en el que conquistó su primera medalla de plata, y una motivación para seguir puliendo su técnica, sus ataques y todos sus movimientos.

Entonces fue visto por el profesor Abelardo Parra, quien lo invitó a que entrenara en el Centro de Desarrollo Deportivo. Al año siguiente (2005) participó en el Nacional de Boxeo y finalizó tercero, en su categoría. Al año siguiente alcanzó el título departamental.

En el 2009 comenzó su proceso en la preselección nacional, bajo el mando de Jesús Martínez, quien había visto y valorado sus condiciones. Jorge Luis Vivas siguió construyendo su carrera con disciplina, esfuerzo y dedicación, hasta que en el 2011 viajó con la selección Colombia a Cuba, en mi primer viaje internacional, que fue una experiencia enriquecedora.

Luego participó en el Panamericano Continental; en los Juegos Bolivarianos Trujillo 2013, en los cuales fue medalla de oro; en los Juegos Suramericanos Santiago 2014, en los que ganó plata; en los Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014, y en los Juegos Panamericanos Toronto 2015, certamen en el que alcanzó presea de plata.

Confiesa el deportista que esta experiencia fue indescriptible por muchos motivos: “la magnitud del evento, en un país tan bello; la posibilidad de medir nivel con los mejores del continente, y, lo mejor, que por primera vez en la historia, dos deportistas de Urabá estaban en el podio. Me refiero a mi compañero y amigo Deivis Julio Blanco, quien fue medalla de plata en los 91 kg, a quien conozco hace mucho tiempo y salió también de mi escuela, y a mí”.

Estos dos bronces se sumaron, para el boxeo colombiano en Toronto 2015, a los tres bronces que ganaron Ingrit Valencia, en los 51 kilogramos; Céiber Ávila, en los 52 kilos, y Juan Carlos Carrillo, en los 81 kg.

A pesar del éxito en su carrera, Vivas ha recibido fuertes golpes, en un deporte de contacto como el boxeo. Uno de los que más recuerda ocurrió en 2010, en San Pedro de Urabá, en el último asalto. Iba ganando 14 a 2, en la final departamental, contra Óscar Torres, de Córdoba, quien en ese torneo peleaba por Bogotá. A pesar de la amplia diferencia, Torres le dio un derechazo que lo mandó al piso, y perdió la pelea por KO.

Jorge Luis Vivas es creyente y aunque no ha tenido cosas en abundancia no le ha faltado nada. Es cabeza de hogar, porque responde por su mamá, su pareja y sus hijos. Dice que la mamá es lo más importante en su vida, es su motor. Su apoyo incondicional le ha servido mucho. Considera que gracias a ella ha podido llegar a donde está.

La mejor experiencia en su carrera la vivió en 2016, cuando lo llamó el presidente de la Federación Colombiana de Boxeo y le dijo que lo habían seleccionado como el Deportista del Año, para el reconocimiento que realiza el Comité Olímpico Colombiano, en competencia con Deivis Julio. La Federación se inclinó por él, debido al oro obtenido en los Juegos Nacionales, el resultado en los Panamericanos y la dificultad de las peleas que enfrentó este año. “Me siento muy contento de haber hecho parte de la ceremonia, que se realizó en Bogotá y me llena de motivación para mantenerme como el mejor del país”, dice.

Otro de los grandes recuerdos que acumula Vivas en su vida corresponde es su clasificación para los pasados Juegos Olímpicos Río 2016, en los cuales acumuló importante experiencia, para seguir construyendo una carrera, que lo llevará por segunda vez a unos Olímpicos, los de Tokio 2020, en los cuales espera luchar por un cupo en el podio.