Análisis. Los alcances de la Norma 50. Por Guillermo González López

Guillermo González López, presidente de la Academia Olímpica Colombiana se refiere al párrafo 2 de la Regla 50 de la Carta Olímpica, la cual califica de inaplicable e indefendible. Explica las dificultades ya reconocidas de su utilización y el riesgo de una aplicación selectiva a juicio exclusivo del COI. Así mismo señala las iniciativas la Academia para escuchar la voz de los atletas colombianos en un proceso de investigación recién iniciado.

Los cinco deportes más raros, que fueron olímpicos

Por Romina Miranda 

www.aadeporte.com.ar

Los Juegos Olímpicos tuvieron todo tipo de deportes: de los más comunes a los más extraños. En esta oportunidad, los cinco deportes más raros que se vieron en dicho torneo.

Tirar de la cuerda

Los equipos debían tirar de cada lado de la cuerda, en lucha con un equipo contrario y ganaba el equipo que superaba en punto estipulado. Esta disciplina era ampliamente practicada por luchadores. De acuerdo con las investigaciones, Reino Unido fue el país que más medallas obtuvo. Solamente perduró desde el 1900 hasta 1920.

La Federación Internacional de Sogatira (TWIF) organiza campeonatos mundiales por equipos nacionales cada dos años, para torneos indoor y de exterior y una competición similar por equipos. Es reconocida como deporte por parte del Comité Olímpico Internacional.

Duelo de pistolas

Surgido en 1908, los competidores hombres se disparaban entre sí. Si bien puede sonar violento o morboso, las balas estaban hechas de cera. Además, los deportistas utilizaban abrigos y máscaras protectoras. Nadie resultó asesinado.

Además, otra curiosidad es que se disparaba de una distancia de 20 o 30 metros a ¡un maniquí! Pura denominación fastuosa, pero en la práctica era distinto.

Hockey sobre ruedas

De una sola participación olímpica, en Barcelona 1992, esta disciplina era muy similar al hockey sobre hielo solo que se realizaba con patines de ruedas. En esa oportunidad, Argentina se llevó la medalla de oro.

Trepar la cuerda

Piensa simplemente en una escuela de Estados Unidos y los videos donde los estudiantes trepan hasta arriba de todo. Este deporte debutó de forma olímpica en 1896 y la forma de evaluar era con la toma de tiempo para ver cuál era el competidor que más rápido subía. Solamente duró hasta 1932, luego no existió más en unos Juegos.

Vuelo en globo aerostático

Solamente se realizó en los Juegos Olímpicos de París 1900. Consistía en llevar un globo aerostático hasta un determinado lugar que estaba marcado en el suelo y se debía descender lo más cerca posible de dicha marca. Actualmente, el COI no lo considera como un deporte.

Medio ambiente. Una visión universal (V). Acercamientos constitucionales

Fabio Alfredo Navarro Pasquali

Filósofo de la Universidad Nacional, abogado de la Universidad Libre de Colombia, especialista en filosofía del derecho y teoría jurídica de la Universidad Libre y magíster en Historia de la Pontificia Universidad Javeriana.

¨La naturaleza no era objeto de responsabilidad humana, pues cuidaba de sí misma. La ética tenía que ver con el aquí y ahora. A cambio de los antiguos imperativos éticos, entre los cuales el imperativo Kantiano constituye el parámetro ejemplar: “actúa de tal modo, que el principio de tu acción se transforme en una ley universal”. Jonas propone un nuevo imperativo: “actúa de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica”, o expresándolo de modo negativo: “No pongas en peligro la continuidad indefinida de la humanidad en la tierra.” (De Siqueira, 2009, p.172)  

Introducción

El filósofo alemán Hans Jonas plantea la necesidad de cambiar el paradigma filosófico  en la forma de asumir la responsabilidad sobre el así llamado mundo natural  y el lugar del ser humano como protector de la naturaleza y en consecuencia garante de la vida.

Para fundamentar tal pretensión establece una relación entre las formas de vida humana y la explotación desbordada de la  naturaleza y sus recursos, afectando las expectativas de vida y la supervivencia planetaria. Quizá pueda afirmarse sobre el pensamiento de Hans Jonas, la observación de una humanidad con alta ejecución de modelos productivos, desarrollo tecnológico y explotación de recursos, pero sin fundamentos teórico–prácticos éticos  humanísticos suficientes para entenderse como una más de las especies existentes, la interdependencia que habita con ellas y la continuidad de la vida común.

Para Jonas, el ser humano debe entender y en consecuencia actuar, de forma tal que su quehacer vital garantice la vida presente y futura del ser humano, en armonía con el entorno natural que le es consustancial. Significa lo anterior la urgente necesidad de transformación humana asumiendo la responsabilidad como categoría ética de estricto cumplimiento. José Eduardo de Siqueira en su texto El principio responsabilidad de Hans Jonas  cita:“Actúa de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica”. (De Siqueira, 2009, p.172)

La responsabilidad como forma ética de presentarse el ser en un mundo natural convulsionado y sus sistemas de vida alterados en extremo es la categórica alternativa de Hans Jonas, para lograr unos ciertos equilibrios que permitan recomponer sistemas de vida alterados, dando alternativas y garantías a las generaciones por llegar.    

Foto: www.semillerosdeportivos.com

Una lectura constitucional o de la responsabilidad frente a actuales y futuras generaciones

En la sentencia T–760 de 2007, la Corte Constitucional señala, respecto de la Constitución ecológica, o lo que se puede entender como el ordenamiento constitucional dispuesto en la dirección de proteger el medio ambiente como principio estructural, del cual surge la obligación para el Estado Colombiano de protección fundamental para la vida de los ciudadanos que a hoy habitan el territorio, como la de aquellos que a futuro lo harán.

El criterio advertido por la Corte Constitucional de protección, que ordena la Constitución Política se funda en dos importantes vertientes de análisis, que contribuyen a establecer una sólida postura ius filosófica, en la consolidación de temprano origen de los así llamados derechos intergeneracionales. De una parte debe entenderse el llamado del Alto Tribunal Constitucional al señalar como obligación del Estado y de especial cuidado, la protección de las “riquezas naturales de la Nación”, dada su especial significación para el “orden jurídico”. De otra parte, trae la sentencia en estudio el reconocimiento de los derechos que asisten a los ciudadanos a gozar de un ambiente sano.

Ahora, una dificultad mayor es entender que la riqueza natural, en términos de ambiente sano y protegido, incluye al ser humano que habita los distintos territorios, es decir, no es posible asumir la bondad protectora, sin que medie tal proyección de ejercicio vital.

Pensar en derechos intergeneracionales implica una generación que viene luego de una que se encontraba ejerciendo su existencia en un determinado espacio geográfico, y como resultado de su ejercicio vital dio lugar a sus descendientes, quienes a su vez harán lo propio en ese mismo escenario.

Los derechos intergeneracionales, cuya definición apunta a la protección del medio ambiente, entendido como escenario en el cual el ser humano, junto a otras especies, establece su forma de vida y la desarrollan como proceso de adaptación e interactuación en justa proporción garantista de derechos comunes.

Esos derechos comunes deben entenderse como ejercicio cotidiano individual o colectivo orientado a garantizar la vida humana presente, sostenida en un medio que le proporciona las condiciones necesarias de supervivencia; es decir, la protección de la vida humana se halla en relación directa con la salvaguarda del entorno y medio natural, recursos hídricos, páramos, especies animales, flora, especies nativas y demás componentes del mismo.

Lo anterior, en el entendido que dichas garantías no sólo benefician en el aquí y el ahora la vida, sino que se extienden en el tiempo generacional humano y de las demás especies, dado que ella, la vida, no es posible en un medio adverso y destruido en función de sistemas de producción que avanzan en términos de explotación de recursos por largos períodos, dejando sin posibilidad de recuperación las áreas comprometidas, llevándolas a   la irreparable extinción.

Puede entenderse de lo anteriormente expuesto, que la obligatoriedad de protección por parte del Estado no cesa con la firma de la concesión, acuerdos o cualquier otro instrumento que faculte a entidades nacionales o extranjeras la explotación de sectores del territorio nacional.

Tal vigilancia debe estar sometida a controles periódicos de orden legal y/o constitucional, dado el caso, máxime que los tiempos de explotación trascienden generaciones, esto es, la explotación concedida a diez, veinte o treinta años desborda los lineamientos del control de la consulta previa, dadas las implicaciones nefastas derivadas del proceso de explotación del recurso comprometido sobre el medio ambiente en general; ejemplo de ello: afectaciones hídricas, material particulado en el aire con incidencia en efectos cancerígenos, afectaciones respiratorias y de salud, en general.

En esos largos plazos se compromete la vida de esa primera generación que recibe el impacto  de establecimiento de tales nuevas condiciones de vida, y, subsecuentemente las generaciones posteriores pueden padecer trastornos genéticos, por ejemplo, en territorios de explotación de minerales radioactivos, sustancias ambientales peligrosas que lleven a tal transmisión, contaminación de aguas o desaparición de las fuentes hídricas, con el consecuente efecto sobre la vida humana o de especies animales, sin descontar el desplazamiento forzado ante tales graves circunstancias.

Llegar a tales planteamientos por parte de la Corte Constitucional significa haber adelantado un largo camino, una trayectoria que parte para su formación y asimilación constitucional, de la doctrina que, fundada en acuerdos binacionales firmados por países que se empeñaban en la protección de determinadas especies o de áreas específicas de interés para los países firmantes, sirvió para trazar ese inicial camino. La Corte Constitucional de Colombia señala al respecto:

“La mayoría de reglas internacionales sobre la conservación del medio ambiente se presentó dispersa en tratados bilaterales concertados en el marco tradicional de la cooperación transfronteriza”[…] “los pocos tratados multilaterales concluidos con un objetivo medioambiental específico se limitaron, bien a proteger ciertas especies (de flora y fauna), elegidas en su mayoría por su mera utilidad económica.” (Cita la Corte: Remiro Brotón, Antonio. Derecho Internacional. Capítulo XXXIX, pág. 1126. McGraw-Hill, Madrid, 1997.) (S – T 760 de 2007)

Foto: Triatlón Noticias

Conclusiones

En esa búsqueda de fundamentos jurídico–filosóficos capaces de orientar la construcción del pensamiento rector que estableciera parámetros de protección, no sólo para el medio ambiente, sino que llevara consigo el sentido   profundo de vida para el ser humano, en términos de presente y futuro  puede afirmarse que la salvaguarda del medio ambiente se va constituyendo en imperativo que trasciende el riguroso marco jurídico, para establecerse como mandato universal de buena voluntad, dado que su observancia garantiza la vida de futuras generaciones.

Vale la pena recordar la sentencia T – 760 – 07 de la Corte Constitucional, antes vista, cuando al referirse al tema ambiental señala el largo proceso surtido en diferentes instancias internacionales, para lograr una cierta conciencia que hiciera posible, no solo el reconocimiento de los derechos conculcados por el desconocimiento del problema ambiental y la degradación de la vida, sino que deja en claro la urgencia de medidas que garanticen la vida actual y futura en términos de dignidad.

Señala la Alta Corte Constitucional los esfuerzos de protección ambiental a lo largo del siglo XX, como razón universal, desplegados en distintas manifestaciones políticas de Estados comprometidos en la protección ambiental:  Declaración de Estocolmo del año 1972, Carta Mundial de la Naturaleza de 1982, Cumbre de la tierra – Declaración de Río de 1992 y la Resolución 45/94 de la Asamblea General de las Naciones Unidas  “Sobre la necesidad de asegurar un medio ambiente sano para el bienestar de las personas se reconoció la existencia de un lazo entre la verdadera realización global de la dignidad humana y un medio ambiente de calidad.” (Constitución ecológica, 2007) 

Bibliografía

Constitución ecológica, S-T 760 / OT (Corte Constitucional 25 de septiembre de 2007).

De Siqueira, j. E. (29 de junio de 2009, p.172). https://saocamilo-sp.br>artigo. Obtenido de saocamilo-sp.br>artigo.

Remiro Brotón, Antonio. Derecho Internacional. Capítulo XXXIX, pág. 1126. McGraw-Hill, Madrid, 1997.)

Sentencia Corte Constitucional T- 760 de 2007

Valores. Luis Díaz, modelo ejemplar de inclusión

Por Clemencia Anaya Maya

Vicepresidenta Academia Olímpica Colombiana

La semana pasada, por cosas de la vida, me senté a ver el partido de Colombia contra Argentina que disputaba el cupo a la final de la Copa América. La verdad sea dicha, no soy fanática del futbol profesional masculino y me encontré con muchos momentos del partido que bien vale la pena analizar desde mi concepto personal del olimpismo.

Cuando hablamos de valores olímpicos, siempre hacemos referencia a la conducta íntegra que deben tener los atletas a la hora de competir o, sencillamente interactuar, en cualquier medio en el que se encuentren. Ellos son el centro de atención, la referencia inmediata, el ejemplo a seguir y el tema de conversación en todas las esferas.

Esa noche vi habilidosos futbolistas, que con su típico estilo teatral intentan manipular decisiones de los árbitros y jueces durante el partido. Observé con decepción gestos antideportivos que rayan en lo vulgar, por parte de reconocidas figuras de los equipos más destacados del mundo.

No quiero dar nombres ni señalar exactamente sus gestos o palabrotas, ni señalar con el dedo a uno u otro. Todos los que observamos el partido esa noche fuimos testigos de comportamientos que merecen ser sancionados y que el público aficionado debería rechazar enérgicamente. Pero, infortunadamente se ha vuelto una costumbre  “hacerse el loco” y seguir la vida como si no se hubiera visto nada.

Para mi consuelo, en medio de todo ese caos en términos de valores apareció un jugador que nunca había visto y que con su fortaleza, compromiso y liderazgo, atravesó el campo de juego desafiando la defensa argentina, demostrando seguridad en sí mismo y una decisión inquebrantable de alcanzar su objetivo, hasta lograr anotar un gol a favor de Colombia.

Luis Díaz. Foto: golcaracoltv.com

De inmediato me robó la atención, ¿quién es, de dónde salió y en qué equipo juega? Luis Díaz es un futbolista de la Guajira me dijeron y ahí sí que mi entusiasmo fue mayor. No había escuchado acerca de un talentoso jugador como este, desde que el Guajiro Romero en Baloncesto me dejaba atónita con su habilidad por allá en la década del 70. Después cuando me dijeron que nació en Barrancas, me encontré con que ese pueblo está ubicado a 100 km. de Riohacha y que fue fundado en el año 1664 por Fray José Barranco y luego se convirtió en Municipio, en 1862.

Cosas como esas son las que con su talento irradia un buen atleta. Aprendemos de lugares, de historia, de situaciones y orígenes que impulsan a la gente a alcanzar sus sueños. Luis Fernando Díaz Marulanda es un joven que proviene de una familia humilde, honesta y trabajadora que ama el deporte. Pero aquí debemos destacar como muy relevante el hecho de que pertenece a la comunidad Wayuu, que es la etnia indígena que predomina en la región de la Guajira. Ellos representan el 19.42 por ciento de la población indígena del país, de acuerdo con la ONIC (Organización Nacional Indígena de Colombia), que hoy se enorgullece de tener uno de sus representantes en la selección Colombia.

Al conocer acerca de su proceso encontré el importante papel que jugó su familia en su formación. Es que encontrar una familia unida, la madre Silenis Marulanda y el padre Luis Manuel Díaz, educando y acompañando a su hijo en la práctica deportiva, nos ratifica cuánto representa para un niño o una niña esa compañía permanente no solo de sus padres, sino de sus abuelos. La bondad de esa fuerte relación familiar le permitió a Lucho Díaz superar momentos de dificultad, como el hambre que le hacía pensar en regresar a su hogar, pero los sueños eran tantos y la ilusión tan grande, que era capaz de superarlo todo, para encontrar una oportunidad que le permitiera ayudar a su familia.

Su padre, entrenador de niños entre los 5 y los 14 años de edad, le inculcó el amor por el fútbol y alimentó su pasión por ser el mejor. Sus primeros pasos con la selección Wayuu lo fueron llevando por el camino del éxito. Su velocidad y agilidad, así como su habilidad con el balón, estoy segura que han encendido el fuego interior en muchos niños y niñas indígenas, que quieren llegar a representar internacionalmente a nuestro país.

Luis Díaz, en 2015, con la selección Colombia Wayuu. Foto: www.golcaracoltv.com

Su aporte al fútbol  es excelente, pero a la vida nacional es gigantesco. Estamos hablando hoy de inclusión, de participación y equidad, así como de igualdad de oportunidades, que se identifican todas juntas en un solo nombre: Luis Díaz. Él con su talento y su fortaleza ha abierto la puerta para miles de nuestros niños y niñas indígenas que podrían destacarse en tiro con arco, en remo, en canotaje y tantas otras disciplinas que les son tan naturales y en las que probablemente podrían brillar.

Una vez más, un icono en alza nos ratifica el poder transformador del deporte, sea cual fuere la disciplina que se practique. Seguramente, el impacto de este significativo momento, más allá del gol marcado por Lucho Díaz que le abrirá nuevas puertas, nos llevará en el tiempo a encontrar otros atletas con raíces indígenas de nuestro país en las selecciones nacionales. Lo que vemos hoy es que este honorable wayuu lleva consigo el ancestro de generaciones que habitaron la Guajira, un guerrero con convicción y compromiso, que ha demostrado desde su corta edad que tiene un gran sueño y lucha por él con fortaleza.

Lucho Díaz es hoy el modelo ejemplar de inclusión en nuestro país y podría afirmar con certeza que cambiará la historia quinientos años después, para conquistar  al pueblo español que doblegó en su momento a sus ancestros. Qué grande es el deporte, qué instrumento tan poderoso tenemos en nuestras manos.

Por eso en su momento el Barón Pierre de Coubertin nos legó para la humanidad su famosa Oda al Deporte, de la cual transcribo las siguientes estrofas:

III

¡Oh deporte, tú eres la justicia!

la perfecta equidad, la gran virtud,

la fortaleza física y moral.

IV

¡Oh deporte, tú eres la audacia!

cuando conducen la agilidad y el temple

alcanzan la llama invicta.

V

¡Oh deporte, tú eres el honor!

los títulos que confieres se adquieren

con lealtad y respeto.

Gratitud a la familia Díaz Marulanda, por hacer del fútbol una opción de vida, en especial para su talentoso hijo. Su ejemplo puede ser acogido por muchos hogares que desean una formación para sus hijos en medio de la disciplina, el respeto, la amistad y la búsqueda de la excelencia.

El deporte rompe barreras, no discrimina ni raza, ni género, ni religión, ni política, ni condición social ni mucho menos origen étnico. El deporte une a la humanidad y en esta época de pandemia, demostrará en los próximos días, que es el único capaz de hacer esfuerzos sobrehumanos para mostrar lo mejor de los atletas hombres y mujeres  en Tokio 2020.

Colombia, con todas sus estrellas

Por Alberto Galvis Ramírez

Director Revista Olímpica y Secretario de la Academia Olímpica Colombiana

El pasado 30 de junio se cerró el periodo clasificatorio para los Juegos Olímpicos Tokio 2020, luego de un año, que si bien es cierto fue extra en el ciclo olímpico que comenzó en Río 2016, pudo ser aprovechado a medias en todo el mundo, para lograr los soñados cupos y formar parte del selecto grupo de atletas que protagonizarán el máximo certamen deportivo del mundo.

Luego de la clasificación colombiana para Londres 2012, de 107 atletas y para Río 2016, de 148 (finalmente fueron 147), lograron la casilla 70 compatriotas, cifra, que no alcanza a ser el 50 por ciento del total de los anteriores Juegos, pero que sí es suficiente para esperar buenos resultados.

Y este optimista concepto lo expresamos, porque, a pesar de la considerable disminución de clasificados, en los 71 que lograron los cupos están quienes tienen las mejores opciones de obtener preseas, es decir, las posibilidades de nuestro país se mantienen intactas.

Dieciséis deportes estarán presentes por Colombia, en Tokio 2020, todos representados por nuestros mejores atletas olímpicos del momento, a partir de los ocho medallistas de Río y de otros campeones de corte mundial que se han venido agregando al selecto club de los aspirantes a medallas olímpicas.

Al observar los clasificados a Tokio nos hallamos ante los nombres de seis medallistas en Río que vuelven con más años, pero también con superior madurez:

Mariana Pajón Londoño, aquella niña que estuvo presente, con 16 años, como invitada a los Juegos Olímpicos de Beijing, la antesala de la inclusión del BMX en el programa olímpico, que ocurrió cuatro años después, en Londres 2012, en donde se consagró como la segunda campeona olímpica colombiana, título refrendado cuatro años después, en Río 2016. A Tokio llegará una Mariana Pajón, con 29 años, en la plenitud de su madurez personal y deportiva, con una gran opción de consagrarse por tercera ocasión consecutiva, como medallista, ojalá de oro, para que su nombre se reafirme entre las grandes atletas de la historia olímpica. 

Foto: Adam Pretty/Getty Images.

Caterine Ibargüen, quien a los 37 años buscará su tercera medalla olímpica en serie, tarea que le exigirá una sobredosis de esfuerzo, por el surgimiento de nuevas figuras en el concierto internacional del salto triple. De lograr su tercera medalla reafirmará su nombre en el grupo de los mejores atletas olímpicos de la historia. De no lograrlo, su sello, de todas maneras seguirá grabado en los abales del deporte mundial, por ser además de triunfadora, un modelo de vida, digno de ser imitado por las nuevas generaciones.

Yuberjen Martínez, con 29 años, volverá a los cuadriláteros, en la división de los 52 kilogramos, con más entusiasmo y optimismo que hace cinco años. En Río siempre afirmó que buscaría la medalla de oro, y estaba capacitado para obtenerla. Sin embargo fue segundo y desde entonces prometió que no descansaría hasta tanto no se consagrara campeón olímpico, y, de inmediato, comenzó su nuevo ciclo olímpico, con la meta puesta en el más alto sitial, en Tokio, a donde llegará en la plenitud de sus condiciones.

Ingrit Valencia Victoria, con 32 años, pionera de los triunfos internacionales de nuestro boxeo, también terminó con una dolorosa espina su participación en Río, no obstante traer una presea de bronce, en los 51 kilogramos. Ese primer escalón, y sus grandes avances en los últimos cinco años, le permiten soñar con volver al podio, ojalá en el más alto escalón.

Luis Javier Mosquera, con 26 años, bronce en las pesas de Río 2016, luego de la descalificación por dopaje del tercero, resultado que logró a los 21 años, estará en Tokio con cinco años de madurez, es decir, en el promedio más óptimo de edad y desarrollo, y con el dolor de haber peleado por el oro en Río, y no haber podido lograrlo. Es la más importante carta nacional del levantamiento de pesas, deporte afectado por el flagelo del dopaje, que puso en entredicho la presencia de Colombia en Tokio.

Carlos Alberto Ramírez, de 27 años, la gran sorpresa de Río 2016, volverá para buscar reafirmarse como uno de los grandes del BMX, luego de su espectacular tercer lugar en Río, posición que lo ubica entre los candidatos a pelear las medallas en la capital japonesa. Ramírez es el resultado de un proceso largo y cuidadoso, que comenzó cuando apenas tenía ocho años.

A este grupo se unen atletas que han emergido en los últimos años:

Anthony Zambrano, de 23 años, subcampeón mundial de los 400 metros planos, es la mayor carta del atletismo de pista en Colombia. Durante los últimos tiempos, Zambrano ha ganado un espacio en la élite del atletismo mundial, y a Tokio llegará con una importante opción de ganar una medalla. Sus últimas participaciones, como parte de su preparación, le han permitido lucirse en diferentes escenarios del atletismo mundial.

Relevo de 4×400 metros, conformado por, Alejandro Perlaza, de 26 años; Alexander Solís, de 28 años; Carlos Lemos, de 33 años, y Diego Palomeque, de 28 años, una cuarteta que se ha dado el lujo de ocupar un lugar de privilegio en una de las pruebas más técnicas del atletismo, ha merodeado medallas de bronce en certámenes de corte mundial, lo que le asigna un lugar entre los aspirantes a ocupar el podio de Tokio 2020.

Céiber Ávila, boxeador de 32 años, quien estuvo cerca de obtener una medalla, en los 57 kilogramos, de los Juegos de Río 2016. En cuartos de final perdió, en decisión discutida, con el ruso Misha Aloian, resultado que le causó una enorme frustración, y estuvo a punto de sacarlo del boxeo competitivo. Espera esta vez tener la revancha.

Rigoberto Urán, de 35 años, medallista de plata en ciclismo de ruta, en Londres 2012, participa por tercera vez. Su experiencia, inteligencia y sagacidad le permiten ser considerado candidato a medalla, en Tokio. Además de Urán, Colombia tiene importantes cartas en la misma prueba: Daniel Martínez, de 25 años, destacado en pruebas de las características del trazado de Tokio; Esteban Chaves, de 31, y Nairo Quintana, de 31.

El tenis, cuenta con la dupla de Juan Sebastián Cabal y Robert Farah, quienes han sido los número uno del mundo, en dobles. En su estreno, en R+io, doblegaron a la pareja número uno del mundo, pero luego perdieron y quedaron por fuera.

La marcha colombiana tiene sus propias cartas:

Éider Arévalo, de 28 años, ha sido campeón mundial juvenil y de mayores, en los 20 kilómetros marcha. Estos serán sus terceros Juegos Olímpicos. En Londres 2012 ocupó la casilla 20, en su estreno olímpico, y en Río, cuando contaba con alguna opción de buena figuración en la misma prueba, finalizó 15. Esteban Soto, de 27 años fue la sorpresa de la marcha colombiana, en Río 2016, al finalizar noveno en los 20 kilómetros; con cinco años más de experiencia, se considera que podría buscar mejorar esa posición. Sandra Lorena Arenas, de 27 años, vuelve a los Juegos, luego de participar, sin éxito, en Río; esta vez llega con plena madurez.

Este es, más o menos, el abanico de estrellas que llevará Colombia a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, en procura de igualar lo realizado en Río 2016.

Aniversario. La Educación Física colombiana cumplió 85 años (2)

Por Mg. Germán Preciado Mora

Licenciado en Educación Física Universidad Pedagógica Nacional.  Magíster en Administración Universidad de la Salle. Docente Secretaría Educación de Bogotá, Colegio Alfonso López Pumarejo. Líder Coach Nodo Actividad Física y Cuerpo de la Red de Docentes Investigadores – REDDI y de la Red Local de Educación Física de Kennedy,  miembro Red Distrital Educación Física. Gerente de Gerpremo Inversiones. Consejero Drafe Puente Aranda.  Miembro Misión de Educadores y Sabiduría Ciudadana de Bogotá.

En 1935 como un acto de apoyo y respuesta a lo anterior, el Presidente por petición de la Comisión Nacional de Educación Física y de Gabriel Anzola Gómez, director de Educación de Cundinamarca, autoriza a la Comisión Nacional para que, aprovechando los contactos establecidos con el instituto chileno, retomen diálogos con el profesor Joaquín Cabezas García y le soliciten que recomiende algunos profesionales chilenos  para que  se desplacen a nuestro país a organizar todo lo relacionado con la Educación Física.  Es así como en noviembre de 1935 se logra concretar la contratación de  una misión chilena integrada por dos técnicos en Educación Física, el profesor  Candelario Sepúlveda Lafuente, quien era inspector de Educación Física de la ciudad de Santiago, y el profesor Ramón Quintana Carrasco, quien se desempeñaba como catedrático del Instituto Superior de Educación Física de la Universidad de Chile. Los mencionados profesores arriban a nuestro país en la cuarta semana del mes de marzo de 1936.

Candelario Sepúlveda, El Tiempo, domingo 1 de diciembre de 1935, pagina 14

A su llegada a Colombia,  Candelario Sepúlveda Lafuente es nombrado Director Nacional  de Educación Física y dentro de sus funciones se le encarga la organización urgente del curso de Instructores de Educación Física para maestros en comisión, que se desarrolla entre el 11 de mayo y el 5 de septiembre de 1936, con la participación de 180 alumnos, entre militares de diferentes rangos,  policías, maestros en ejercicio y jóvenes estudiantes de diferentes regiones de Colombia, que habían terminado recientemente sus estudios secundarios, y  que aunque en su mayoría no conocían de Educación Física, sí decidieron formarse en esta disciplina, dado el ofrecimiento que se hizo desde el gobierno de recibir una beca y la posibilidad de ubicación laboral.  Del artículo primero del Decreto 1069 de mayo 12 de 1936 se puede inferir que el mencionado curso tuvo el siguiente plan de estudios: anatomía, fisiología, química, nutrición, psicología y gimnasia.  Según Vaca (1993) el “curso fue tan intensivo, que posteriormente se validó por dos años” (p.13), para el plan de estudios del Instituto Nacional de Educación Física. Las clases teóricas de este curso se trabajaban en las instalaciones de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, ubicadas en lo que hoy día es la dirección de reclutamiento del ejército nacional, en el sector del Parque de los Mártires, y la gimnasia  en la Antigua Escuela Militar ubicada en lo que hoy día es el Hotel Tequendama, en la ciudad de Bogotá. A su vez  el profesor Ramón Quintana Carrasco es nombrado como Asesor Técnico de la Dirección Nacional  de Educación Física. 

El Tiempo, lunes 30 de marzo de 1936, página 7.

Asimismo a la Misión Chilena, se le encarga  la planeación, organización y gestión para la creación de un Instituto para la formación de maestros de Educación Física, lo cual se logra concretar con la promulgación del Decreto No. 1528 del jueves 25 de junio de (1936).  Este decreto determina que el Instituto Nacional de Educación Física, INEF, dependerá de la Dirección Nacional de Educación Física y que tendrá por fin: “formar el profesorado, instructores y entrenadores del ramo; organizar y dictar cursos de información  y orientación rápida de instructores y profesores de Educación Física; realizar las investigaciones necesarias acerca de la salud y el desarrollo físico del niño colombiano y poner al servicio de los enfermos su gabinete de kinesiterapia” (p.1).

Los cursos que hasta el momento se mencionaron y describieron, aunque pueden considerarse un buen intento por parte del gobierno, para la capacitación del profesorado encargado de la Educación Física del país, no le quitan la génesis de la formación profesional de los educadores físicos, al plan de estudios que se estableció en el artículo 15 del mismo Decreto 1528 (1936), en los siguientes términos: “los estudios durarán tres años y se someterán al plan de estudios que va a continuación”(p.3), expresados en ramos y con intensidades en horas semanales, que en el ámbito deportivo estaban divididos para hombres y para mujeres así:

RAMOSAÑOS
Psicología2—-—-
Pedagogía, Historia de la Pedagogía—-22
Educación Teórica ( Física )—-32
Didáctica de la Educación Física—-—-3
Anatomía4—-—-
Fisiología22—-
Mecánica del movimiento—-11
Bioquímica21—-
Biología2—-—-
Nutrición y Dietética—-11
Inglés (traducción)111
Primeros Auxilios—-—-1
Puericultura (Mujeres)—-—-1
Kinesiterapia—-—-2
Gimnasia Práctica Mujeres333
Gimnasia Práctica Hombres333
Natación Mujeres111
Natación Hombres111
Juegos Pedagógicos11—-
Deportes Mujeres11—-
Deportes Hombres111
Atletismo Mujeres111
Atletismo Hombres111
Danza y Gimnasia Rítmica Mujeres221
Gimnasia Rítmica Hombres111
Tiro al Blanco Hombres111
Esgrima Mujeres111
Esgrima Hombres111
Música y canto oral221
Redacción Deportiva—-—-1
 
Total Clases semanales——————————-
Mujeres252324
Hombres252324

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El Tiempo, lunes 30 de marzo de 1936, página 7.

Asimismo, en el artículo 3 del Decreto 1528 (1936) se especifican las clases de alumnos que atenderá el Instituto Nacional de Educación Física, en los siguientes términos:

Habrá dos clases de alumnos: los que siguen el curso regular, por consiguiente, el plan completo de estudios, que recibirán el título de profesores de Educación Física, y aquellos cuyas condiciones se especificarán en cada caso y que harán cursos rápidos, a fin de obtener el grado de instructores de educación física, entrenadores deportivos y atléticos, masajistas y encargados de plazas de deportes y juegos infantiles…. (p.1).

Como respuesta a lo decretado, el 11 de septiembre, según la circular No. 45 (1936) se organizó un curso de un año de duración, que se iniciaría el 1º de octubre de 1936, para la capacitación de profesores de gimnasia y que tendría las siguientes materias en su programa general: anatomía, pedagogía, esgrima, fisiología, mecánica del aparato locomotor, deportes, bioquímica, gimnasia práctica, biología, gimnasia rítmica, educación física teórica y didáctica, nutrición, primeros auxilios, psicología, música y canto coral.

Teniendo ya un plan de estudios aprobado, el INEF, enfoca ahora todos sus esfuerzos, a poder  dar inicio a  la formación profesional de profesores de educación física, por lo que se determinó el lunes 1 de febrero de 1937, como la fecha de inicio de las labores académicas, para los tres cursos dispuestos para optar por el título de profesor de educación física, que en total sumaban 100 estudiantes, de todo el territorio colombiano, algunos de los cuales se encontraban becados desde sus regiones. Por problemas en el proceso de admisión de los aspirantes al primer curso y por no haber culminado las reparaciones locativas en el local donde funcionaba el INEF, dentro de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, en el Parque de los Mártires (Carrera 15 No.9-50), las clases se iniciaron el lunes 15 de febrero de 1937 para los estudiantes de los cursos 2 y 3 (que eran los mismos que habían tomado los cursos dictados por la misión chilena, de que se habló anteriormente)  y desde el 22  de febrero para los de primer año.  Con la proyección de que el Instituto Nacional de Educación Física pudiera tener su sede propia en un edificio anexo al estadio de fútbol, en el nuevo campus de la Universidad Nacional en la ciudad universitaria se le asignó un presupuesto cercano a los $150.000 pesos, que además también se debían  utilizar para  su funcionamiento administrativo y  académico, en el primer año. 

Placa Conmemorativa de los 40 Años de la educación física, en el Edificio C, de
la Universidad Pedagógica Nacional, en la calle 72 de Bogotá.

El transcurso del año 1937, estuvo lleno de sucesos que pusieron en riesgo la continuidad del recién iniciado  proceso formativo profesional de profesores de Educación Física. Entre estos se pueden mencionar:

-El regreso a Chile a inicios de febrero del Director del INEF, profesor Candelario Sepúlveda y la designación por poco tiempo de varios directores, en su orden: Ramón Quintana Carrasco (11 de febrero 11), Alfonso Esguerra Gómez (12 de marzo), Hernando Ordóñez (13 de julio).

-El cambio de plan de estudios, ya que el establecido en el artículo 15, del Decreto 1528 se modifica el 21 de agosto de 1937, mediante el Decreto 1550.

-El cambio forzoso de sede, del local dentro de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, a una casa arrendada, ubicada en la carrera 8 No. 9-93 (que hoy se conoce como la casa de los comuneros y donde funciona en la actualidad la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá), dada la toma, vandalismo, expulsión  y lanzamiento que realizaron los estudiantes de odontología, medicina y farmacia de la Universidad Nacional a las instalaciones, materiales y personal del INEF el jueves16 de septiembre, a partir de las 4:00 PM.

Sin embargo, a pesar de todo lo anterior, el 21 de diciembre de 1937 se gradúan los primeros profesores de Educación Física, al culminar las asignaturas previstas para el tercer año y cumplir con todos los requisitos exigidos, entre ellos la elaboración y sustentación de una  memoria  (tesis) relacionada con las materias de su línea de trabajo.  El grupo de doce pioneros estuvo conformado por: Ana María Chaves Posada, Gilma Wills Olaya, Rita Perdomo, Elisa Gaviria, Rosa Cubillos, Josefina Chávez Sicard, Carlos Arias, Justo Peñalosa, Alberto Rendón, Enrique Vargas, Luis E. Sánchez y Miguel García.

Diploma de la Tesis de Ana María Chaves Posada, profesora de la primera promoción
de profesores de Educación Física, graduada el 21 de diciembre de 1937.

De ahí en adelante y hasta nuestros días, la formación profesional de docentes  para educación física, se ha visto envuelta en una serie de acontecimientos, sucesos y decisiones, sobre todo de tipo político y normativo (generadas en su mayoría por los cambios de gobierno), que en algunos momentos la han llevado a la crisis (hasta el punto de casi desaparecer al tener que suspender labores académicas) y en otros han colocado a la profesión y al educador físico en un pedestal muy alto dentro del sistema educativo y la sociedad colombiana, por los aportes que se han hecho a la formación integral de la niñez y juventud, a la salud y el bienestar de la población y sociedad colombiana; y a la realización de grandes movimientos, actividades y eventos: sociales, deportivos, de exhibición, culturales,  académicos, investigativos e innovadores.

Próxima edición: Hitos de la historia de la educación física.

Historia 29. Nueve medallas, en Londres 2012

Para los Juegos Olímpicos Londres 2012, Colombia incrementó considerablemente la cantidad de atletas respecto a las anteriores participaciones, al lograr 105 cupos, de los cuales asistieron 104, es decir, 37 más que los presentes en la anterior celebración, la de Beijing 2008.

En Londres, Colombia dio un gran salto en el balance al obtener inicialmente ocho medallas, una de oro, con Mariana Pajón, en el BMX; tres de plata, con la atleta Caterine Ibargüen; el pesista Oscar Figueroa, y el ciclista Rigoberto Urán, y cuatro de bronce, con el taekwondista Oscar muñoz; la judoca Yuri Alvear; la luchadora Jackeline Rentería, y el ciclista de BMX, Carlos Mario Oquendo. Ocho años después, la cifra total de medalla subió a nueve, al serle adjudicada una presea de bronce a la pesista Ubaldina Valoyes, quien terminó sexta, por dopaje de tres de las rivales que le ganaron.

Colombia, encabezada por la medallista de oro, Mariana Pajón, al frente, en el desfile de los Juegos de Londres 2012. Foto: Lars Baron/Getty Images.

Esta fue la nómina nacional en Londres 2012:

Oficiales:

Misión: Ciro Solano Hurtado, jefe de Misión; Gustavo Villegas Restrepo, subjefe; Rafael Lloreda Currea, tesorero; Hélder Navarro Carriazo, jefe de Disciplina; Héctor Vélez Uribe, administrativo, y Santiago Botero, representante de los Atletas.

Equipo de Ciencias Aplicadas: Mauricio Serrato Roa, jefe Médico; Gustavo Adolfo Castro Vargas, médico Ortopedista; Carolina Caicedo Hernández, fisioterapeuta; Juan Carlos Quiceno Noguera, médico; Carolin Ávalos Ardila, fisioterapeuta; Ana Cristina Pazos Ochoa, fisioterapeuta, Winston Tobón Ochoa, médico Ortopedista, y Rafael Zabaraín Pinto, psicólogo.

Equipo Técnico Metodológico: Antonio Arias Chaparro, director Deportivo; Eduardo González Restrepo, metodólogo de Combate; Diego Toro Castillo, metodólogo de Arte y Precisión; Andrés Duque, metodólogo de Tiempo y Marca, y Luis Alveiro Quiroz Meneses, metodólogo Deportes de Pelota.

Comunicaciones: Alberto Galvis Ramírez, director; Jairo Giraldo Jiménez, attaché de Prensa, y Julio César Sandoval Silva, periodista.

Atletas

Arquería Recurvo: Daniel Pineda y Ana María Rendón.

Atletismo: Brigitte Merlano y Lina Flórez, 100 m. vallas; Elieceth Palacios, Alejandra Idrobo, Darlenys Obregón y Nelcy Caicedo, relevo 4×100 m.; Yomara Hinestroza, 100 m. planos; Lina Flórez, 100 m. vallas; Norma González, 200 m. planos; Jennifer Padilla, 400 m. planos; Princesa Oliveros, 400 m. vallas; Rosibel García, 800 m. planos; Ángela Figueroa, 3.000 m. obstáculos; Sandra Lemus, impulsión de bala; Ely Johana Moreno, lanzamiento de martillo; Flor Denis Ruiz, lanzamiento de jabalina; Caterine Ibargüen, salto triple; Yolanda Caballero y Erika Abril, maratón; Arabelly Orjuela, Ingrid Hernández y Lorena Arenas, marcha 20 km.; Dayron Márquez, lanzamiento de jabalina; Isidro Montoya, 100 m. planos; Diego Palomeque, 400 m. planos; Rafith Rodríguez, 800 m. planos; Paulo César Villar, 110 m. vallas; Juan Carlos Cardona, maratón; Luis Fernando López, James Rendón y Éider Arévalo, marcha 20 km.; Wanner Miller, salto alto, y Freddy Hernández, marcha 50 km.

Boxeo: Jeisson Monroy, 80 kg.; César Villarraga, 64 kg., y Eduard Marriaga, 60 kg.

Ciclismo: Mariana Pajón, Andrés Jiménez y Carlos Mario Oquendo, BMX; Laura Abril, cross country; Leonardo Páez, MTB; María Luisa Calle y Juan Esteban Arango, ómnium; Diana García y Juliana Gaviria, velocidad equipos; Fabián Puerta, keirin; Arles Castro, Edwin Ávila, Weimar Roldán y Kevin Ríos, persecución equipos, y  Rigoberto Urán, Fabio Duarte y Sergio Luis Henao, fondo y CRI.

Esgrima: Saskia Van Erven García, florete individual.

Ecuestre: Daniel Bluman y Rodrigo Díaz, salto.

Fútbol: Lady Patricia Andrade, Caterine Natly Arias, Natalia Ariza, Darly Estefany Castaño; Julieth Paola Domínguez, Natalia Gaitán, Tatiana Ariza, Daniela Montoya, Kellis Johana Peduzine, Hazleydi Yorello Rincón, Carmen Elisa Rodallega, Liana Milena Salazar, Sandra milena Sepúlveda, María Catalina Usme, Oriánica Velásquez, Melissa Ortiz, Ingrid Julieth Vidal y Ana María Montoya.

Gimnasia artística: Jessica Gil y  Jorge Hugo Giraldo, general aparatos.

Judo: Yadinis Amaris, 57 kg. y Yuri Alvear, 70 kg.

Pesas: Rusmeris Villar, 53 kg.; Lina Rivas y Jackeline Heredia, 58 kg.; Ubaldina Valoyes, 75 kg.; Carlos Berna y Sergio Rada, 56 kg.; Oscar Figueroa, 62 kg., y Doyler Sánchez, 69 kg.

Lucha: Carolina Castillo, 48 kg.; Jackeline Rentería, 55 kg., y Ana Talia Betancur, 72 kg.

Natación: Carolina Colorado, 100 y 200 m. espalda; Mateo de Angulo, 400 m. libres; Omar Pinzón, 100 y 200 m. espalda y 200 m. mariposa.

Clavados: Sebastián Villa, plataforma 3 m., y Víctor Ortega, plataforma.

Taekwondo: Oscar Muñoz,  58 kg.

Tenis: Santiago Giraldo y Alejandro Falla, Individual: Juan Sebastián Cabal y Alejandro Falla, dobles.

Tenis de mesa: Paula Medina, individual.

Triatlón: Carlos Javier Quinchará, olímpica.

Tiro: Danilo Caro, fosa olímpica.

Vela: Andrey Quintero, lasser, y Santiago Grillo, tabla vela.

El 27 de julio se celebró la ceremonia de inauguración de Londres 2012, en el estadio Olímpico, con la presencia de 80.000 espectadores y una audiencia de 900 millones de televidentes, una de las más altas cifras de estas aperturas en los Juegos Olímpicos y la más grande en el Reino Unido y en Estados Unidos.

El ciclista Rigoberto Urán cruza la meta como segundo, en la prueba de ruta de Londres 2012, para obtener la medalla de plata, primera de Colombia en esos Juegos. Foto: Getty Images.

La “descalificación” anticipada de Urán

Mientras todos disfrutaban del final de la ceremonia de inauguración, la delegación colombiana recibía la noticia que el ciclista Rigoberto Urán no había sido mencionado en la lista de participantes en la prueba de ruta, que se realizaría al otro día, temprano, lo que podría significar que podría no estar inscrito. Una vez hechas las pesquisas se confirmó que no estaba inscrito, pero por un error de la organización, que se logró subsanar media hora antes de comenzar la carrera.

Ese sábado 28, Urán se consagró en la prueba de ruta sobre 250 kilómetros, que se disputó en el Mall, una avenida del centro de Londres, en un recorrido que comenzaba en uno de los lugares más tradicionales de la capital británica, unos metros adelante del Palacio de Buckingham y al lado del Hyde Park, una de las más grandes y concurridas zonas verdes de la ciudad.

La tripleta colombiana debía medirse a unos rivales que conformaban la élite del ciclismo mundial, lo que no permitía abrigar muchas esperanzas de medalla.

Sin embargo, cuando eran menos los kilómetros para la meta que los recorridos, el paisa Rigoberto Urán se involucra en una fuga con 20 corredores más. Surge una ligera expectativa. Eran muchos y muy buenos, para pensar que Urán pudiera alcanzar una medalla. Sin embargo, a 10 kilómetros de la meta, Urán se escapa solitario con el kasajo Alexandre Vinokourov, con quien trabaja de manera coordinada para lograr una ventaja, que aunque no parecía suficiente para darle confianza, sus perseguidores no lograban disminuir, a medida que se acercaba el final del recorrido. Finalmente, Urán es segundo y gana la primera medalla colombiana en los Juegos.

Oscar Albeiro Figueroa Mosquera celebra la obtención de la medalla de plata, en el levantamiento de pesas, categoría de los 62 kilogramos, en Londres 2012. Foto: Lars Baron/Getty Images.

Angustia y medalla para Oscar Figueroa

Oscar Figueroa llegó a los Juegos Olímpicos de Londres, como candidato a una de las medallas del levantamiento de pesas, en los 62 kilogramos.

El 30 de julio, Figueroa comenzó su participación en el arranque, alzando 137 kilogramos; luego, 140, y en los 142 se quedó, para finalizar en esta modalidad en la tercera posición, detrás del norcoreano Kim Un-Guk y del indonesio Irawan Eko, en ese orden.

Con la esperanza y la fe de lograr el oro, pero con una desventaja matemática luego del arranque, Figueroa salió para el envión, pero con una arriesgada estrategia que estuvo a punto de dejarlo por fuera del podio.

Con su entrenador, Oswaldo Pinilla, habían establecido comenzar en 170 kilogramos, pero mientras avanzaba la prueba y sus más fuertes rivales superaron este tope, decidieron subir su comienzo a 177 kilogramos, que estaba por encima de la marca olímpica actual. Una vez el coreano del norte Kim Un Guk, a la postre ganador del oro, estableció nuevas marcas mundial y olímpica y terminó su participación, Figueroa se lanzó en pos de ese registro, pero fracasó en sus dos primeros intentos. Pero Figueroa sabía qué se estaba jugando en su vida, y se llenó de valentía, para salir a escena y agotar la opción que le quedaba: si fracasaba terminaría en cero en el envión y finalizaría su participación con los 142 kilogramos del arranque, como total, es decir, sería el último en su división.

Una vez en el tablado, Figueroa levantó los 177 kilogramos, nueva marca olímpica, que igualaron el registro total del indonesio Irawan Eko, con 317 kilogramos, pero por menor peso corporal se hizo acreedor a la medalla de plata.

La colombiana Yuri Alvear explota de emoción, al lograr al medalla de bronce, en los 70 kilogramos, del judo de Londres 2012. Foto: Jamie Squire/Getty Images.

La fortaleza espiritual de Yuri Alvear

El recorrido de Yuri Alvear en los 70 kilogramos del judo de los Juegos Olímpicos de Londres tenía como el más cercano antecedente, una medalla de plata en el Campeonato Panamericano celebrado ese año,

Yuri comenzó su participación en Londres frente a la brasileña María Portela, a quien venció  por ippon, en dos minutos y cuatro segundos, resultado que la llenó de confianza. En octavos de final se midió a la angoleña Antonia Moreira, a quien también superó por ippon, a 23 segundos del tiempo reglamentario. Después vendría su único sinsabor de los Juegos, en cuartos de final, en su enfrentamiento con la francesa Lucie Dacosse, actual campeona mundial y número uno del ranking, con quien cayó en solo 10 segundos, y perdió las opciones del oro y de la plata, aunque aún quedaba la del bronce. Para llegar a la medalla de bronce, Yuri Alvear debió superar dos rondas de repechaje. El primer combate, ante la eslovena Rasa Sraka, cuarta cabeza de serie del torneo, a quien le ganó, a los tres minutos y 46 segundos, pero quedó fuertemente resentida, por golpes extras recibidos de su rival.

Para ganar la medalla de bronce, Alvear venció a la china Fei Cheng, sexta del ranking mundial, con quien había perdido sus dos únicos enfrentamientos, y se volvía a medir a ella. El combate, celebrado el 2 de agosto, fue parejo y llegó hasta el final de los cinco minutos reglamentarios, pero Yuri lo ganó, por waza-ari y yuko, es decir, por la puntuación de los jueces.

Caterine Ibarguen, durante su participación en el salto triple, de Londres 2012, prueba en la cual logró la medalla de plata. Foto: Adam Pretty/Getty Images.

La casta de Caterine Ibargüen

Caterine Ibargüen también debió luchar y sufrir para obtener la medalla de plata, en el salto triple de Londres 2012. Era una de las favoritas, con Olga Rypakova, de Kazahistán y Olga Saladuha, de Ucrania, y así se comportó durante la competencia.

En los días anteriores a los Juegos Olímpicos, Caterine Ibargüen demostró estar psicológicamente preparada para la prueba, aunque presentó una molestia en la parte posterior de la pierna izquierda.

La actuación de Caterine Ibargüen, ese 5 de agosto, el mismo día en el que 20 años antes, la también atleta paisa Ximena Restrepo lograra la primera medalla olímpica de una mujer colombiana, en los 400 metros de Barcelona 1992, fue histórica. Al final de la ronda de clasificación estableció un  guarismo de 14.42, para terminar cuarta. En ese momento, Rypakova había logrado el 14,98 metros, con el cual ganó la medalla de oro, registro tres centímetros superior a la marca de la colombiana, obtenida en el Grand Prix Ximena Restrepo, en Medellín, en febrero de 2012.

Ibargüen logró escalar hasta la segunda posición, con 14.67, antes del último salto, pero en su cierre, la ucraniana Olga Saladuha la aventajó, con 14.79, y le quitó parcialmente la medalla de plata.

En el último intento, Caterine Ibargüen consiguió 14.80, es decir, un centímetro más que Saladuha, para recuperar la medalla de plata que tenía en ese momento embolatada.

El colombiano Oscar Munoz Oviedo, durante el combate que le representó la medalla de bronce, en taekwondo, en Londres 2012. Foto: Hannah Peters/Getty Images.

“El Pollo Tapao” de Valledupar

Oscar Muñoz Oviedo, joven de 19 años, comenzó su participación en los 58 kilogramos, con una victoria sobre el argelino Yamine Mokdad, 8-1.

Luego salió al escenario para enfrentar a Al Kabati Tameen, de Yemen, y lo superó, 14-2. El turno le correspondió al español Joel González, de 23 años, doble campeón mundial, en 2009 y 2011, y doble campeón de Europa, en 2010 y 2012, quien lo aventajó desde el comienzo ylo relegó a la búsqueda del bronce.

En su enfrentamiento del repechaje ante el tailandés Pen-Ek Karaket, Oscar Muñoz, a lo largo del combate mantuvo el control y el puntaje a su favor, aunque en el último segundo, un error propio de su juventud estuvo a punto de privarlo del bronce. Acumulaba 6-4, en su favor y Muñoz atacó, y en el último segundo su osada actitud le costó un supuesto toque en un costado del protector de la cara, que fue anotado por el juez como válido. En un suspiro, el juvenil de Valledupar había perdido la medalla, 7-6. Sin embargo, Álvaro Vidal, su entrenador sacó la última carta: una tarjeta que había adquirido y no usado durante todo el campeonato, para pedir revisión del video, que permitió definir el bronce a su favor.

Jackeline Renteria Castillo celebra su segunda medalla olímpica, bronce, en la lucha, 55 kilogramos, en Londres 2012. Foto: Quinn Rooney/Getty Images.

La jerarquía de Jackeline Rentería

Jackeline comenzó su participación en la primera ronda ante la norcoreana Han ko, a quien venció 3-1. Luego, en cuartos de final superó a la ecuatoriana Silette Antes Castillo, también por 3-1. Después vino el combate por la semifinal, ante la canadiense Tony Verbeek, con quien cayó 3-0 y perdió la opción del oro y la plata.

Para buscar esta presea se enfrentó a la ucraniana Tetyana Lazareva, con quien llegó al último asalto, 1-1, que fue extremadamente parejo, hasta el extremo de ser definido por una balota, que señaló el último movimiento de las dos contendoras. Jackeline extrajo la roja, es decir, perdió, y quedó sometida a una postura física de desventaja, con la pierna alzada, lo que implica una alta vulnerabilidad, y de la cual muy pocos luchadores salen ganadores.

En el último movimiento, Jackeline Rentería sacó su casta. La Lazareva empezó a empujarla hacia la zona de color rojo, para marcar el punto de la victoria. Cuando todo parecía perdido, Jackeline hizo un giro, le ganó la espalda y marcó los dos puntos que le dieron la victoria, 3-1, y le hicieron acreedora al bronce, sexta medalla de nuestro país estos Juegos y la segunda de una mujer colombiana en la historia.

Mariana Pajón celebra el triunfo en el BMX, de Londres 2012, que le representó a Colombia su segunda medalla de oro en la historia olímpica. Foto: Clive Brunskill/Getty Images.

Mariana Pajón: el oro que le faltaba a Colombia

El 10 de agosto, cuando comenzó la programación del BMX existía en Colombia la convicción que las seis medallas acumuladas ya eran una hazaña, porque el máximo número que se habían alcanzado en unos Juegos era de tres, en el lejano Munich 1972. Pero también se tenía el secreto anhelo de ganar ese esperado oro, que premiara el trabajo realizado y lograra ubicar al país en una mejor posición.

Ese compromiso tenían los bicicrossistas, Mariana Pajón, Andrés Jiménez y Carlos Mario Oquendo, en especial la primera, que era considerada la más fuerte candidata a obtener esa anhelada y necesaria medalla de oro.

Mariana Pajón fue la mejor siempre. Su demostración más contundente la dio en las tres series semifinales, que ganó, con buena diferencia sobre sus rivales. ¿Cuál era el temor? Un accidente, propio de este tipo de competencias, que borrara el inmenso e incuestionable favoritismo. Pero todo se conjugó para que ganara de principio a fin, y registró un tiempo de 37.706.

Carlos Mario Oquendo Zabala, durante su participación en el BMX masculino de Londres 2012, que le representó el bronce. Foto: Bryn Lennon/Getty Images.

Carlos Oquendo: el mejor cierre para Colombia

Aún se celebraba el oro de Mariana, cuando sonó la pistola de la última prueba de BMX, en la rama masculina. Dos colombianos se habían alineado en la final: Andrés Jiménez y Carlos Mario Oquendo. Jiménez era quien tenía mejor chance, por su trayectoria y por sus resultados en la competencia.

Oquendo llegó a la final, luego de clasificar 14 en la primera serie; cuarto, en cuartos de final, y cuarto, en semifinales.

Jiménez fue quinto en su primera serie; tercero, en la segunda, y cuarto en la semifinal, es decir, logró un superior balance que su compatriota Oquendo.

Sin embargo fue Oquendo quien pudo sacar partido de una mejor ubicación y de la suerte que no acompañó a Jiménez, quien se rezagó en la mitad del recorrido, tras una caída en la cual estuvo involucrado.

Oquendo fue una tromba, porque afrontó el compromiso con especial entrega y coraje, e impulsado por la hazaña que había logrado su paisana y compañera Mariana, minutos antes.

Ocho años después, bronce de Ubaldina

Ubaldina Valoyes llegó a Londres como la mejor de América y una de las grandes del mundo, con una alta opción de obtener medalla en Londres. Había ganado ganó oros en los juegos Suramericanos, Centroamericanos y del Caribe y Panamericanos. Nadie le ganaba. Era muy respetada.

Hasta los Juegos Olímpicos Londres 2012 llegó como campeona Panamericana, en la categoría de los 69 kilogramos, es decir, como la número uno del continente americano. Decidió cambiarse de 75 a 69 kilogramos. Se preparó para Londres 2012 con mucha dedicación y disciplina, pensando en retirarse en lo más alto, en el podio. Pero el destino puso a la mejor de este lado del mundo a ser sexta en los Juegos Olímpicos Londres 2012. Este resultado le causó frustración y con ella se retiró años después.

Sin embargo, en 2020 No entendía qué me había pasado, porque había hecho bien el trabajo, pero los resultados no habían sido los esperados.

Ubaldina Valoyes

La novena medalla en Londres 2012 la obtuvo Colombia ocho años después, cuando su ganadora, la pesista Ubaldina Valoyes, ya se había retirado del deporte activo. En los Juegos Olímpicos de Londres 2012, Ubaldina levantó, en la categoría de los 69 kilogramos, 246 kilos (111 en el arranque y 135 en el envión) para finalizar en la sexta casilla y obtener su tercer diploma olímpico, luego de los obtenidos en Atenas 2004 y Beijing 2008.

Sin embargo, ese sexto lugar se transformó hoy en el tercer lugar y la hace merecedora de la medalla de bronce. Durante los años siguientes, el Comité Olímpico Internacional adelantó una tarea de rastreo a las pruebas de orina entregadas por los medallistas olímpicos y detectó dopaje en las bielorrusas Maryna Shkermankova y Dzina Sazanavets, cuarta y quinta, respectivamente, por lo que la colombiana ascendió a la cuarta casilla. Poco después, en noviembre de 2020, la rumana Roxana Cocos, segunda, también resultó positiva, por lo cual la kazaja Anna Nurmukhambetova, tercera, accedió al segundo puesto y Ubaldina ascendió al tercero, para asegurar la medalla de bronce.

Historia 28. Salazar, Solís y Rentería, nuestros medallistas

Jamás en la historia, unos Juegos Olímpicos modernos generaron tanta expectativa y controversia como los de Beijing o Pekin, en el año 2008, por temas como la contaminación de la ciudad sede y la presencia política e ideológica del gigante asiático.

En estas justas estuvieron en acción un total de 10.902 atletas de 204 países, tres más que los que asistieron a Atenas 2004.

Del 8 al 24 de agosto, Beijing fue el epicentro del deporte mundial, en un certamen que contó con 302 pruebas, en 28 deportes (tras la inclusión del BMX, en ciclismo), mientras el fútbol se celebró en las ciudades de Qinhuangdao, Tianjin, Shenyang y Shanghái, mientras que las regatas de vela y las pruebas de hípica se llevaron a cabo en los puertos de Qingdao y de Hong Kong, respectivamente.

Estas fueron de lejos los más costosos Juegos Olímpicos, hasta entonces, porque sobrepasaron los 44.000 millones de dólares, tres veces más que el presupuesto de su antecesor, Atenas.

Colombia participó en sus 17° Juegos Olímpicos con un total de 67 atletas, en 15 deportives, en una delegación que estuvo integrada de la siguiente manera:

Arquería: Sigrid Romero, Natalia Sánchez y Ana María Rendón.

Atletismo: Rosibel García, Zuleima Aramendiz, Yomara Hinestroza, Johanna Moreno, Darnelys Obregón, Bertha Sánchez, Sandra Zapata, Daniel Grueso, Juan Carlos Cardona, Luis Fernando López, Rodrigo Moreno, Geiner Mosquera, James Rendón y Paulo Villar.

Boxeo: Eléider Álvarez, Deivis Julio, Darley Pérez, Óscar Rivas y Jonathan Romero.

Ciclismo: María Luisa Calle, Arles Castro, Jairo Pérez, José Serpa, Rigoberto Urán, Carlos Alzate, Juan Esteban Arango, Santiago Botero, Juan Pablo Forero, Augusto Castro (BMX), Andrés Jiménez (BMX), Sergio Salazar (BMX) y Leonardo Páez (Mountain Bike).

Ecuestres: Manuel Guillermo Torres.

Gimnasia: Natalia Sánchez y Jorge Hugo Giraldo.

Judo: Yuri Alvear y Mario Valles.

Levantamiento de Pesas: Lady Solís, Mércedes Pérez, Ubaldina Valoyes, Tulia Ángela Medina, Luis Pineda, Sergio Rada, Carlos Andica, Óscar Figueroa, Edwin Mosquera y Diego Fernando Salazar.

Lucha: Jackeline Rentería, Doris Patiño, Jarlis Mosquera y Freddy Serrano.

Natación: Camilo Becerra, Carolina Colorado, Julio César Galofre, Ómar Pinzón, Eika Stewart, Víctor (clavados).

Remo: Rodrigo Ideus.

Taekwondo: Gladys Mora.

Tenis de mesa: Paula Medina.

Tiro: Diego Duarte Delgado.

Vela: Santiago Grillo.

El colombiano Diego Salazar levanta 138 kg en la modalidad de 62 kg para ganar el bronce, de los XXIX Juegos Olímpicos. EFE/Rungroj Yongrit

Diego Salazar saca la casta

El lunes 11 de agosto, tres días después de la inauguración de los Juegos Olímpicos, el pesista vallecaucano Diego Salazar entró en acción, y tuvo que vivir el drama de su compatriota Óscar Figueroa, quien, debido a una lesión, no pudo levantar los 128 kilogramos que se pedían en el arranque.

Precisamente Salazar había sufrido una situación parecida, en Atenas 2004, de la cual aprendió y le sirvió para competir en estas justas con mayor motivación.

Como buen trabajador empezó de menos a más en el arranque, levantando progresivamente 132, 136 y 138 kilos, para finalizar esta parte de la prueba solo por detrás del local Zhang Xiangxiang, y por delante de otro de los favoritos, el indonesio Tryatno.

Ya en la prueba del envión, el pesista tulueño tuvo una estrategia similar, para levantar 163 kilos en el primer intento, 165 en el segundo y 167 en el tercero y último, suficiente para colgarse la plata, con un total de 305 kilogramos, ocho kilos más que Tryatno, aunque con mucha diferencia frente al ganador de la prueba, Xiangxiang, quien levantó 319, en total. Su actuación le significó a Colombia, la tercera medalla de plata en unos Juegos Olímpicos, luego de las conseguidas por el barranquillero Helmut Bellingrodt, en Múnich 1972 y en Los Ángeles 1984.

La pesista colombiana Leidy Solís, de 18 años, finalizó cuarta en la categoría de los 69 kilogramos. Seis años después fue ascendida al segundo lugar, por descalificación, por dopaje, de dos rivales que la aventajaron.

Leidy Solís, seis años después

En el momento de su competencia, la pesista también vallecaucana Leidy Solís, de 18 años, finalizó cuarta, en semipesados, al levantar 240 kilos. Sin embargo, seis años después recibió la medalla de plata, por dopaje de dos de sus rivales que la aventajaron. En la misma categoría, Tulia Ángela Medina fue sexta, con 230 kilos. En los pesados, Ubaldina Valotes terminó séptima, con 244 kilos; en mediano, Mercedes Pérez, novena, con 217. En varones, Carlos Andica, décimo, en semipesado, y en ligero, Luis Pineda, quince, con 299 kilos. Al último pesista, Edwin Mosquera, una lesión lo marginó de su participación.

En la misma categoría, la colombiana Tulia Ángela Medina terminó en sexta posición, con 230 kilos. En la división de los pesados, Ubaldina Valoyes fue séptima, con 244 kilos; en mediano,Mercedes Pérez, novena, con 217. En varones, Carlos Andica terminó décimo, en semipesado, con 356 kilos, y en ligero, Luis Pineda finalizó 15, con 299 kilos. Al último pesista, Edwin Mosquera, una lesión lo marginó de su participación.

Jackeline Rentería, tercera medalla colombiana

La luchadora Jackeline Rentería obtuvo la tercera medalla colombiana en este certamen, bronce, en la categoría de los 55 kilogramos, en el estilo libre. A pesar de que la china Li Xu le arrebató el sueño de luchar por el oro, la deportista caleña superó este incidente y se dispuso a pelear por el bronce, ante la rumana Ana María Paval.

La lesión en su tobillo izquierdo no fue impedimento para buscar esta presea. Con su entrenador Víctor Capacho, Rentería elaboró una estrategia para impedir que su rival pudiese lastimarla en esta zona. 

Más fácil de lo que se pensaba, Jackeline se deshizo de la europea, tras asumir el control de la pelea desde el primer segundo, para alcanzar la décima segunda medalla para el país, en 76 años de participación oficial olímpica, desde Berlín 1936.

Los demás luchadores tuvieron fugaces participaciones: Doris Patiño, en el peso pluma, cayó en el primer combate, con la italiana Verónica Calabrese; Jarlis Mosquera finalizó de 19, en superligero, y Freddy Serrano, pluma, concluyó 14, todos en estilo libre.

Destacados Botero y Jiménez

En el balance de los demás colombianos vale la pena resaltar lo realizado en  ciclismo, por Santiago Botero, quien venía de debitar con victoria de etapa y título como el mejor escalador del Tour de Francia, y tuvo una digna presentación en la prueba de ruta, luego de terminar séptimo, a solo 12 segundos del vencedor, el español Samuel Sánchez.

En el mismo deporte, Andrés Jiménez se lució en el estreno olímpico del BMX, al culminar su prueba en el cuarto lugar, mientras que sus compañeros Sergio Salazar y Augusto Castro llegaron hasta la instancia de cuartos de final.

Los otros ciclistas colombianos de ruta terminaron así: José Serpa, 40, a 2.38; Rigoberto Urán no terminó, y Botero fue 24, en la contrarreloj individual.

En el ciclismo de pista, Carlos Alzate fue 16, en los 4.000 metros persecución individual; Jairo Pérez, Juan Esteban Arango, Arles Castro y Juan Pablo Forero finalizaron décimos, en la persecución por equipos, y María Luisa Calle perdió el tercer lugar en la prueba por puntos, con la española Leire Olebarría, y en los 3.000 metros persecución individual finalizó décima.

En clavados, Víctor Hugo Ortega y Juan Guillermo Urán concluyeron sextos, en la plataforma diez metros. En trampolín de tres metros, Diana Pineda fue 20.

En natación carreras, Carolina Colorado finalizó 19, en 100 metros espalda, y 38, en 50 metros libres y 100 metros mariposa; Érica Stewart, 32, en 200 metros combinado individual; Camilo Becerra, 49, en 50 metros libres, y 53, en 100 metros mariposa; Julio César Galofre, 43, en 200 metros libres, mientras Omar Pinzón participó en cinco pruebas: 100 metros espalda (26), 200 metros espalda (18), 200 metros mariposa (30), 200 metros combinado individual (30) y 400 metros combinado individual (21).

Luis Fernando López fue el mejor del atletismo nacional, en Beijing 2008, al finalizar noveno en los 20 kilómetros marcha.

López, el mejor del atletismo

El oficial de policía Luis Fernando López fue el más destacado del atletismo colombiano, al finalizar noveno en los 20 kilómetros marcha, prueba en la que James Rendón quedó de 31 y Sandra Zapata, de 34. En los 50 kilómetros marcha, Rodrigo Moreno fue 21.

En el mismo deporte superaron la primera instancia: Yomara Hinestroza y Darlenys Obregón, al pasar a cuartos de final de los 100 y los 200 metros planos, respectivamente; Rosibel García llegó a la semifinal de los 800 metros, con 1.59.38; Paulo César Villar, también fue semifinalista en los 100 metros con vallas, y una lesión lo marginó de la disputa por un cupo a la final; Daniel Grueso llegó a cuartos de final, en 100 planos, y en 200 fue eliminado; Geiner Mosquera se quedó por fuera en la primera instancia de los 400 planos; Juan Carlos Cardona fue 43 y Berta Sánchez, 62, en el maratón; Zuleima Aramendiz, 39, en jabalina, y Johana Moreno, 36, en martillo.

El boxeador Darley Pérez alcanzó los cuartos de final del boxeo, y perdió la opción de obtener una medalla. Foto: El Tiempo.

El boxeo cerca de una medalla

Del quinteto de boxeadores, Darley Pérez, del peso ligero, estuvo a un combate de ser medallista. No participó en la ronda inicial, porque el sorteo lo ubicó en la segunda fase, en la que venció a Asilbek Tasabeyev, de Kirguistán, y en cuartos de final perdió con el ruso Aleksey Tischenko y finalizó quinto. En superpesados, Oscar Rivas superó al búlgaro Kubrat Pulev, y luego perdió con el italiano Roberto Cammerelle para terminar séptimo. Jonhatan Romero, del peso gallo, cayó en la entrada con el francés John M’Bumba, y Eléider Álvarez, semipesado, sucumbió en su estreno con el británico Tony Jeffries.

En arquería, Colombia se estrenó con un décimo puesto en equipo recurvo olímpico, con Natalia Sánchez, Ana María Rendón y Sigrid Romero. En individual, Rendón finalizó 16; Sánchez, 48, y Romero, 57.

En gimnasia, Natalia Sánchez fue 53, y Jorge Hugo Giraldo, 42, en concurso general.

Los cuatro restantes atletas, solitarios en sus respectivos deportes, finalizaron así: Santiago Grillo, 35, en vela (windsurf); Rodrigo Ideus, 27, en reno; Paula Medina, 54, en sencillos del tenis de mesa, y Gladys Mora, perdió en su primer combate del taekwondo, con la china Yang Shu-Chun.

Al finalizar los Juegos Colombia ocupó la posición 65, con dos medallas de plata y una de bronce. Los Juegos los ganaron los anfitriones chinos, con 100 preseas en total.

Historia 27. María Luisa y Mabel, medallistas en Atenas 2004

La cuna de los Juegos Olímpicos, Grecia, fue el escenario de la conquista de dos medallas más para Colombia, en la cita ecuménica realizada en el año 2004.

La ciclista antioqueña María Luisa Calle y la pesista chocoana Mabel Mosquera fueron las deportistas nacionales consagradas en los primeros Juegos Olímpicos del siglo XXI.

La pesista ganó su presea y llegó con ella a Colombia. La ciclista no, porque fue despojada, por supuesto dopaje, y debió adelantar un proceso que duró 14 meses, para reconquistarla.

Los Juegos Olímpicos regresaban a su cuna, al escenario natural donde el lunes 6 de abril de 1896 se había cumplido el más sublime sueño del padre del Olimpismo, el Barón Pierre de Coubertin: la reinauguración de los Juegos Olímpicos, los primeros de la Era Moderna. Más de un siglo después, algo similar ocurría exactamente en el mismo recinto -totalmente renovado- para acoger 10.625 participantes de 201 países, en la primera vez que tomaron parte más de doscientas naciones de los cinco continentes, para competir del 13 al 29 de agosto del 2004.

Dos medallas y notables avances de Colombia

Nuestro país asistió con 53 deportistas. El balance general fue excelente, porque se conquistaron dos medallas de bronce, con la pesista Mabel Mosquera y la ciclista María Luisa Calle, y, tres deportistas más estuvieron cerca de obtener idéntico metal: Juan Camilo Novoa, en boxeo, y Gladys Mora, en taekwondo, quienes terminaron cuartos; Juan Guillermo Urán, finalista en clavados, y Fabiola Zuluaga, en tenis, quien avanzó dos rondas.

Esta fue la delegación colombiana:

Atletismo: Zuleima Aramendiz Mejía, Melissa Murillo Rivas, Digna Luz Murillo Rivas,

Luis Fernando López Erazo, Sandra Patricia Zapata Portela, José Alirio Carrasco Lemus, Paulo Cesar Villar Nieto, Juan Carlos Cardona Rivas, Catherine Ibargüen Mena,

Felipa Alicia Palacios Hinostroza y Norma González Camilde.

Boxeo: Carlos José Tamara Paternina, Likar Arturo Ramos Concha, José David Mosquera Mosquera, Juan Camilo Novoa Aguinaga y Óscar Eduardo Escandón Berrío

Ciclismo: Marlon Alirio Pérez Arango, Santiago Botero Echeverri, Víctor Hugo Peña Grisales, Wilson Meneses Gutiérrez, María Luisa Calle Williams, José Rodolfo Serpa Pérez, Leonardo Fabio Duque y Luis Felipe Laverde.

Ecuestres: Cesar Alberto Parra Bautista.

Esgrima: Ángela María Espinosa Toro.

Gimnasia: Jorge Hugo Giraldo López.

Judo: Lisseth Johanna Orozco Pallares, Mario Antonio Valles Velásquez y Sergio Andrés Camacho Redondo.

Pesas: Mabel Mosquera Mena, Tulia Ángela Medina Alcalde, Nelson Castro Velásquez, Héctor Fabio Ballesteros Vélez , Diego Fernando Salazar Quintero, Carmenza Delgado Castillo, Ubaldina Valoyes Cuesta, Carlos Hernán Andica Andica y Óscar Albeyro Figueroa Mosquera.

Lucha: Luis Fernando Izquierdo Martínez.

Natación: Juan Guillermo Urán Salazar, Camilo José Becerra Velasco, Ómar Andrés Pinzón García y Paola Duguet Durán.

Taekwondo: Gladys Alicia Mora Romero, Julián Alberto Rojas Rivera y Paola Andrea Delgado Díaz.

Tenis: Fabiola Zuluaga Amado y Catalina Castaño Álvarez.

Tiro: Diego Duarte Delgado, Amanda Haydee Mondol Cuéllar y Danilo Caro Guarnieri

Triathlon: Fiorella D’Croz

Mabel Mosquera. Foto: El Colombiano.

Mabel, tras las huellas de María Isabel

Antes de llegar a territorio helénico, los pesistas habían hecho historia durante el Mundial de Canadá (noviembre 2003) en el que habían alcanzaron el máximo de cupos -nueve- al que podía aspirar un país en los Juegos. Entre ellas estaba la chocoana Mabel Mosquera, quien había sido quinta en la cita ecuménica, con lo cual aseguró su presencia en Atenas, para más exactitud, en las afueras, en donde quedaba el lugar escogido para el torneo, el Centro Olímpico de Halterofilia Nikaia.

El 15 de agosto de ese año, la deportista de raza negra alcanzó la medalla de bronce en el levantamiento de pesas de los Juegos Olímpicos celebrados en Sydney, Australia, en la categoría de menos de 53 kilogramos.

Sucesora de la generación iniciada por María Isabel Urrutia, Mosquera, de 35 años de edad, fue tercera en la competencia, al levantar 197,5 kilogramos, 87,5 en arranque y 110 en envión. El registro final le permitió secundar en el podio a la tailandesa Udomporn Polsak, quien registró un total de 222,5 kilos para obtener el oro, y a la indonesia Raema Rumbewas, con 210 kg., quien ganó la plata.

Contratiempos superados

El comienzo fue muy inquietante para Mabel Mosquera, pues las cosas no le resultaban. De sus tres turnos en el primer estilo, arranque, había desperdiciado dos. Los nervios estaban haciendo de las suyas. Por lo tanto, el siguiente intento debía ser válido, de lo contrario, quedaría eliminada. Levantó 87.5 kilogramos. Había hecho lo más importante: seguir en carrera. Eso le sirvió para ubicarse tercera en la tabla, pero también para darse cuenta que el oro no estaba a su alcance, porque la primera, Udomporn Polsak, de Tailandia, había alzado diez kilos más, mientras que la segunda, Raema Lisa Rumbewas, de Indonesia, dejó la marca en 95 kilos, también distante de la suya. La lucha directa por el bronce olímpico era con la bielorrusa Anastasiya Novikova (87.5 k.) y con la rumana Marioara Monteanu (85 k.).

Un segundo problema surgió para el día final: un corte en una pierna, que debió ser atendido y exigió una venda que la acompañó el domingo 15 de agosto, día de su consagración.

Ese día, Udomporn Polsak logró fácil el oro, con 222.5 kilogramos y Raema Lisa Rumbewas, la plata, con 210. La pelea era por la medalla de bronce, entre Mosquera, Monteanu, y Novikova.

Seguridad y consagración final

En esa ronda final, en envión, Mabel mostró mayor seguridad. Al regresar al escenario, por milésima vez se había encomendado a esa imagen de San Martín de Porres, que siempre la acompañaba. En el primer intento alzó 105 kilos; Novikova 102.5, y Monteanu, 95.

En el segundo, Mabel levantó 107.5 kilos; Novikova, 107.5, Monteanu, 105.

En el tercero, Mabel Mosquera se fue lejos, con 110 kilos; Monteanu alzó 105, y Novikova no pudo con 110 kilogramos, por lo que se quedó con los 107.5 anteriores. Con esto, la colombiana aseguraba su medalla de bronce, segunda de Colombia en pesas, y séptima, en total, en su historia. Eso le valió para que en diciembre de ese 2004 fuera designada como la Deportista del Año por las agremiaciones periodísticas más representativas del país.

Al terminar la prueba, la medallista olímpica confesó que, aunque sintió miedo todo el tiempo tenía también una gran seguridad sobre las posibilidades de obtener una medalla. “A pesar de lo asustada que estaba sabía que tenía cómo subir al podio. De cualquier manera, si no lo hubiese logrado, mi meta era dejar con mi actuación felices y orgullosos a mis dos hijos”, señaló la campeona.

Las pesas estuvieron cerca de obtener otra medalla, en los 56 kilogramos, varones, por cuenta de Óscar Figueroa, quien la perdió por la misma circunstancia que cuatro años atrás había favorecido a María Isabel Urrutia: el menor peso corporal. Figueroa levantó 280 kilogramos y terminó tercero, empatado con el bielorruso Vitaly Derbenyov y el turco Sedat Artuc; este último fue el ganador del bronce, por tener 57 gramos menos que el colombiano.

Los resultados de los otros pesistas fueron: Nelson Castro, noveno con 262.5 kilogramos; Tulia Medina y Héctor Ballesteros octava y noveno, respectivamente, en pesado; Carmenza Delgado, novena en súper-pesado; Ubaldina Valoyes, octava en semipesado; Carlos Andica, decimoctavo, en mediano, y Diego Salazar, sólo lo intentó en arranque (135 k.), pero en todos falló debido a una lesión.

María Luisa Calle.

Empieza la odisea de María Luisa Calle

La segunda hazaña colombiana en los Juegos Olímpicos Atenas 2004 comenzó el 25 de agosto de 2004 y terminó catorce meses después. Su protagonista, la única mujer del equipo de ciclismo, la antioqueña María Luisa Calle Williams, en la prueba por puntos.

Sin embargo su comienzo, el 21 de agosto, no fue bueno, porque en los 3.000 metros persecución individual, no obstante superar a la estadounidense Erin Mirabella, alcanzó el noveno puesto y quedó eliminada.

Cuatro días después estaba otra vez en la pista del Velódromo Olímpico de Atenas para competir en la prueba por puntos, pactada a 100 vueltas, con puntos cada cinco.

La actuación de María Luisa fue dramática. En el segundo embalaje ganó tres puntos, tras ser tercera; en el tercero sumó otros tres, y en el cuarto cinco, por cruzar la meta en el primer lugar.

Venía la última vuelta. A la colombiana le faltaba un punto para asegurar la medalla de bronce. Sin embargo sufrió una caída. Se levantó y con el uniforme roto y las piernas raspadas reinició la marcha para finalizar quinta en el último embalaje y ganar ese punto que le otorgaba la medalla, con 12 puntos acumulados.

La felicidad de ella y del país fue total. María Luisa Calle subió al podio, al lado de la mexicana Belem Guerrero (plata) y de la rusa Olga Slyusareva (oro).

La triste noticia del dopaje

Sin embargo, en el mismo epílogo de las justas, el domingo 29 de agosto, se produjo la noticia que sacudió al país: María Luisa Calle había dado positivo por heptaminol, luego del examen al que fue sometida. La pistera recordó que horas antes de la carrera se había tomado una pastilla de neosaldina para el dolor de cabeza, pero esa droga no tenía ningún componente prohibido. El COI escuchó su versión, en la cual negó rotundamente haber consumido alguna sustancia no autorizada. Sin embargo, el COI argumentó que cada atleta era responsable de lo que aparezca en su organismo. Resultado: descalificada y despojada de la medalla de bronce, que tuvo que devolver, para ser entregada a la cuarta, Erin Mirabella.

El presidente del Comité Olímpico Colombiano, Andrés Botero, manifestó que el COC recurriría al Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS), para defenderla: “Estamos estudiando el caso para llevarlo a esa Corte, porque este no es un hecho común de dopaje, sino uno especial. Vamos a demostrar la inocencia de María Luisa con pruebas, porque aquí no se quiso engañar a nadie ni recurrir a la trampa”. Se encargó del caso el abogado Andrés Charria Sáenz, quien tendría que luchar en contra de la tradición que indicaba que todos los casos similares de apelación ante el COI, se habían perdido.

Triunfo, catorce meses después

En marzo del 2005, la pedalista fue hasta Lausana, Suiza, sede del TAS, acompañada de su médico y de Charria, a exponer su caso. Durante cuatro horas fue escuchada. Su tesis se basó en el testimonio de Don Catlin, director de Análisis Olímpico de la Universidad de California, Estados Unidos, quien decía que la neosaldina (el componente que tenía la pastilla para el dolor de cabeza tomada antes de la carrera) podía transformarse de manera orgánica en heptaminol. La tesis fue contundente.

El miércoles 19 de octubre, por primera vez en la historia del COI y de la Agencia Mundial Antidopaje, Wada, era devuelta una medalla despojada por dopaje, victoria histórica para el deporte colombiano y para el abogado Andrés Charria.

Colombia volvía a quedar oficialmente con dos medallas de bronce en Atenas y nueve en su historia. La paisa también quedó en la historia como la primera ciclista nacional en lograrlo. Curiosamente los cuatro primeros medallistas habían sido hombres y las cuatro siguientes, mujeres, hasta los Juegos Olímpicos Atenas 2004.

Las actuaciones de los demás ciclistas fueron modestas. En la ruta individual de fondo, Santiago Botero fue 31 y Luis Felipe Laverde, 36; Víctor Hugo Peña abandonó en el décimo giro, por calambres, y Marlon Pérez se retiró en la primera vuelta por una caída. En la contra reloj individual, Botero concluyó octavo y Peña decimoquinto. En la pista, Wilson Meneses ocupó la casilla trece en el kilómetro contra el reloj, y el dúo Leonardo Duque-José Serpa terminó 16, en la madison.

Juan Camilo Novoa.

Destacados Novoa, en boxeo, y Urán, en natación

A excepción del paisa Juan Camilo Novoa, quien estuvo a un combate de la medalla de bronce, los demás boxeadores colombianos fracasaron. Tras el sorteo, Novoa pasó directo a la segunda fase, luego le ganó por decisión al húngaro Vilmos Balog, y posteriormente perdió con el surcoreano  Kim Jeong Jo. Terminó de cuarto.

Entretanto, el tolimense Óscar Escandón pasó directo a segunda ronda, en la que cayó con el alemán Rustam Rahimov; el antioqueño José David Mosquera perdió de entrada con el estadounidense Vicente Escobedo; el barranquillero Likar Ramos sucumbió en su estreno con Mikhail Bernadsky, de Bielorrusia; el sucreño Carlos Tamara derrotó por decisión en primera instancia al marroquí Redouane Bouchtouk, pero después fue vencido por el italiano Alfonso.

Juan Guillermo Urán. Foto: El Colombiano.

En la natación se destacó el clavadista Juan Guillermo Urán, quien pasó por primera vez a una final, gracias a su sexto y último salto, en la plataforma de diez metros. Los demás fueron discretos: la hoy estrella nacional de la natación, el bogotano Ómar Pinzón hizo su estreno mundial en Atenas 2004; su participación duró dos minutos, siete segundos y 26 centésimas, el tiempo que empleó en los 200 metros espalda en la serie uno de la etapa previa, en la que fue eliminado. Camilo Becerra, por su parte, ocupó los puestos 36 y 53, en los 50 y en los 100 metros libres, y fue 37, en los 100 metros mariposa; Paola Duguet, 27 en 800 metros libres y 29, en los 400 metros libres,

Gladys Mora. Foto: Taekwondo Data.

Mora, de taekwondo, cerca de la medalla

El taekwondo también estuvo a un suspiro de darle una medalla a Colombia, con Gladys Mora, a quien un error la privó de esa hazaña. En las preliminares venció a la guatemalteca Euda Carías, a la nepalés Sangina Baidya y a la indonesia Juana Putri, y cayó con la china Chen Shih HSien. En el pleito definitivo, contra Yaowapa Boorapolchai, de Tailandia, en el tercer asalto, los jueces la castigaron por una falta técnica y perdió la pelea con la asiática, quien subió al podio para recibir el bronce de la categoría de 49 kilogramos. Los demás: Julián Rojas, en pesado, y Paola Delgado, pluma, fueron derrotados.

Fabiola Zuluaga, a segunda ronda

En la fase inicial del tenis salió Catalina Castaño al perder con la griega Eleni Daniilidou. En cambio Fabiola Zuluaga avanzó, gracias al triunfo 6-4 y 6-1 sobre la serbia Jelena Jankovic, y luego, en tres sets sacó a la argentina Paola Suárez, con parciales 7-6,  2-6 y/ 9-7. Finalmente, la italiana Francesca Schiavone la eliminó en tres episodios 7-6, 1-6 y 3-6. En dobles las luxemburguesas Anne Kremer y Claudine Schaul vencieron a Zuluaga y a Castaño, 6-2 y 6-1.

Diego Duarte fue el más sobresaliente en el tiro. En el primer día del skeet fue noveno, al acumular 73 puntos en tres rondas (24-24-25); en la segunda jornada bajó al decimoquinto puesto al lograr 47, para un total de 120 unidades. Danilo Caro fue 33, con 108 puntos (24-24-21-21-18) en fosa olímpica y Amanda Mondol concluyó 13 en pistola deportiva 25 metros y 35, en pistola de aire diez metros.

De los tres judocas, ninguno superó la ronda preliminar. Mario Valles cayó con el brasileño Flávio Canto; Sergio Camacho, con el australiano Semír Pepic, y Lisseth Orozco, con la kazaja Tatyana Shishkina.

Discreto, el atletismo

En el atletismo, Zuleima Aramendiz estuvo nublada en lanzamiento de jabalina; Melissa Murillo fue quinta en la serie inicial de 100 metros planos; en los 20 kilómetros marcha, Sandra Zapata fue 46, y Luis Fernando López, 24; en maratón, Alirio Carrasco y Juan Carlos Cardona terminaron 43 y 51, respectivamente; en salto, largo Catherine Ibargüen fue 30; en el relevo corto (4×100) Digna Luz Murillo, Melissa Murillo, Felipa Palacios y Norma González, se quedaron en la apertura. Pasaron de ronda Digna Luz Murillo, quien en los 100 metros lisos llegó hasta los cuartos de final, etapa en la que quedó de cuarta, serie que daba tres cupos. En los 110 metros con vallas, el samario Paulo Cesar Villar tuvo un inicio fulgurante al ganar su serie, la cuatro, con tiempo de 13.44, luego de derrotar al campeón mundial y olímpico Allen Johnson. En cuartos de final terminó su sueño.

De los atletas únicos en cuatro deportes, el equitador César Parra quedó 46, en adiestramiento mixto; la esgrimista Ángela Espinosa ganó su primer combate 15-8 a la surafricana Natalia Tychler y después cayó 3-15, con la alemana Britta Heidemann. Su puesto final fue 29. El gimnasta Jorge Hugo Giraldo no sobresalió en ninguno de los seis aparatos en la ronda clasificatoria, de ahí que no superó esa etapa: terminó de 32, en el concurso general; el luchador Luis Fernando Izquierdo peleó dos veces con idéntico número de derrotas, por eso finalizó de décimo, y la triatleta Fiorella D’Croz concluyó de 42, con 2.12.03.46.

Historia 26. María Isabel Urrutia, primer oro olímpico de Colombia, en Sidney 2000

Por Alberto Galvis Ramírez

Director Revista Olímpica. Secretario Academia Olímpica Colombiana

Por segunda vez en la historia, los Juegos Olímpicos se realizaban en la antípoda del planeta, Australia, allí mismo en donde Colombia fue una de las 67 delegaciones nacionales que desfilaron en el Estadio Olímpico Cricket Ground, en Melbourne 1956.

El honor como abanderada se lo había dado el COC a la ciclista María Luisa Calle Williams, pero declinó, porque el acto tendría una duración de tres horas y ella debía competir al otro día. El honor le correspondió entonces a María Isabel Urrutia Ocoró, quien había participado en el atletismo de los Juegos Olímpicos de Seúl, 12 años antes, y esta vez regresaba al máximo certamen ecuménico, pero para participar en levantamiento de pesas, junto a Carmenza Delgado y a Nelson Castro.

Los demás integrantes del equipo nacional fueron: en atletismo: Alirio Carrasco, Gilmar Mayo, Jimmy Pino, Iglandini González, Digna Luz Murillo, Norma González, Sabina Moya, Melisa Murillo, Felipa Palacios y Ximena Restrepo;  en boxeo: Francisco Calderón, José Leonardo Cruz y Andrés Ledesma; en natación: Diana Pineda, Isabel Cristina Ceballos, Juan Guillermo Urán, Fernando Jácome, Germán Martínez, Camilo Becerra y Alejandro Bermúdez; en ciclismo: Marlon Pérez, María Luisa Calle, John Freddy García, Freddy González, Rubert Albeiro Marín, Víctor Hugo Peña, Santiago Botero, Flor Delgadillo y Diego Garavito; en equitación: Manuel Guillermo Torres; en esgrima: Ángela Espinosa y Mauricio Rivas; en lucha: Edison Hurtado; en taekwondo: Milton Castro; en tenis: Mariana Mesa y Fabiola Zuluaga; en tiro: Danilo Caro, Adriana Rendón y Andrés Felipe Torres, y en triatlón: Carmenza Morales.

María Isabel Urrutia, primera colombiana en lo más alto de un podio olímpico.

Empieza la jornada de mayor gloria olímpica

Cinco días después de haber arrancado la vigésima séptima edición de las justas, el inolvidable miércoles 20 de septiembre del 2000, a partir de las 2:30 PM. (10:30 PM. del martes en el país, por las 16 horas de diferencia), Colombia empezó vivir su mayor jornada de gloria olímpica, al entrar en competencia el levantamiento de pesas, rama femenina, 69-75 kilogramos, con 11 atletas inscritas.

Primero entraron en escena aquellas pesistas que se consideraban de menor rango. A continuación, el grupo de las élite, en el cual estaba la colombiana. En el primer intento, arranque, alzó 107.5 kilogramos. En el segundo se resbaló y falló. En el tercero, consciente de que no había un mañana se decidió por los 110 kilos. Visto bueno. Solamente la kazaja Tatyana Khromova levantó lo mismo.

Momento de alegría de María Isabel Urrutia, al ganar la medalla de oro en Sidney 2000.

Empate y título, por menor peso corporal

A continuación, el estilo de envión. De entrada alzó 132.5 kilogramos; enseguida, 135, y luego, 137.5, pero los músculos se aflojaron y la barra se le cayó, por lo que el segundo ejercicio quedó como el válido. Hizo un total de 245 kilogramos.

El turno era para las grandes rivales en el Sydney Convention and Exhibition Centre, la nigeriana Ruth Ogbeifo y la china Yi Hang Kuo, quienes alzaron lo mismo que la colombiana, 245 kilogramos, para generar un triple empate.

En ese momento, María Isabel Urrutia supo que había ganado la medalla de oro, porque el primer ítem para desempatar era el menor peso corporal. Ella había registrado 73.28 kilogramos, mientras Ogbeifo, 74.20, y Hang Kuo 74.52.

Gracias a un hombre “cruel y duro”

Eran las 10:53 PM. en el país (2:53 PM., en Australia), cuando por primera vez una atleta criolla hizo entonar el Himno Nacional, en el certamen deportivo más importante del planeta. Ahora estaban totalmente justificados los cuatro meses de estricto régimen en Bulgaria, en la última fase preparatoria, como antesala de Australia, al lado de su gran mentor, Gantcho Karouskov, a quien ella definió como “un hombre cruel, duro, pero fue quien me llevó a la gloria. Era mi guía. Los últimos 30 días de concentración fueron difíciles. Peleamos, tuvimos desamores, pero el día de la competencia eso pasó al olvido. Si no hay exigencia en las pesas, no se puede triunfar”.

El logro de María Isabel fue la única presea dorada de Suramérica en las justas, lo que al final de temporada le valió ser designada como la Deportista del Año, por parte de todas las asociaciones periodísticas del país. Además, la rectora mundial la eligió como la segunda mejor pesista del Siglo XX.

Poco faltó para que la cartagüeña Carmenza Delgado Castillo también subiera al podio en el levantamiento de pesas, en su primera incursión olímpica en la siguiente categoría, más de 75 kilogramos. Le hicieron falta 10 kilos para ser tercera. En arranque alzó 115 kilos y en envión 145, para un total de 260 kilogramos, mientras que la medallista de bronce, la estadounidense Cheryl Haworth, acreditó 270 kilos. A su vez, el tercero de los halteros del reducido grupo, el vallecaucano Nelson Castro, ocupó la décima primera casilla, con 260 kilos levantados (115 arranque, 145 envión), en la división de los 56 kilos.

Fabiola Zuluaga.

La lucha de Caro y Fabiola

En tiro, el bogotano Danilo Caro tuvo un destacado papel, al ser séptimo en fosa olímpica, con 115 puntos; el vallecaucano Andrés Felipe Torres concluyó noveno en blanco móvil 10 metros, con 573 puntos, mientras que Adriana Rendón fue 11 en pistola de aire, 10 metros (381 puntos).

En el tenis, Colombia por primera vez llevó dos representantes. En sencillos, Fabiola Zuluaga tuvo un fabuloso estreno, al superar a la francesa Amelie Mauresmo; después le ganó a la belga Els Callens. En cuartos de final, la española Arantxa Sánchez-Vicario la sacó, con parciales de 6-2 y 6-0. En dobles, la cucuteña y la risaraldense Mariana Mesa, cayeron de entrada en tres episodios (6-7, 7-5 y 4-6) contra la dupla tailandesa de Tamarine Tanasugarn y Benjamas Sangaran.

Danilo Caro.

Relevo de 4×100, en semifinales

Tras su frustrada presencia en Atlanta 1996, por lesión, Ximena Restrepo conformó la cuarteta del relevo corto (4×100), que llegó hasta semifinales, junto a Melisa Murillo, Digna Luz Murillo y Felipa Palacios. Esta atleta, además, fue también semifinalista en los 200 metros planos, en la que sería su última intervención en Juegos Olímpicos. Además, Sabina Moya fue penúltima en el lanzamiento de la jabalina; Iglandini González, 40, en el maratón, igual posición que Alirio Carrasco, en varones; Jimmy Pino se quedó en la fase previa de los 200 metros planos; Gilmar Mayo fue 23, en el salto alto, con 2.24 metros, y Norma González finalizó quinta en la serie inicial de los 400 metros planos, prueba que tuvo otra colombiana en acción, aunque en representación de España, la caucana Norfalia Carabalí, quien llegó hasta cuartos de final.

Los demás, sin trascendencia

En natación, ningún colombiano pasó de las preliminares. Isabel Cristina Ceballos fue 26, en 100 metros pecho y 27, en los 200 metros pecho; Alejandro Bermúdez, 28, en los 200 metros pecho y 35, en 400 metros combinado individual; Camilo Becerra, 44, en 50 metros libres; Germán Martínez, 50, en los 100 metros pecho; Fernando Jácome, 34, en los 200 metros libres y 47, en los 100 metros libres. En cuanto a los clavadistas, Diana Pineda fue 34, en trampolín tres metros, y Juan Guillermo Urán, 27, en plataforma de 10 metros, y 41, en trampolín tres metros.

En la esgrima, Ángela Espinosa terminó 35, tras perder el primer pleito, nueve toques contra 15, frente a la suiza Sophie Lamon; en tanto que Mauricio Rivas ganó al suizo Nick Heffernan (15-10), luego al estonio Kaido Kaaberma (15-13) y en el tercer combate perdió ante el surcoreano Lee Sang-Gi (13-15). Finalmente se ubicó, 14, en sus terceros y últimos Juegos Olímpicos.

De los boxeadores, José Cruz, peso ligero, ganó en la apertura a Giovanni Frontin, de Islas Mauricio, después Raimkulov Almazbek, de Kirguistán, lo derrotó; el welter Francisco Calderón pasó directo a segunda ronda, en la que lo sacó el ruso Oleg Saitov. Al pluma Andrés Ledesma su presencia le duró el pleito que perdió con el tailandés Kamsing Somluck.

El discreto estreno de María Luisa

En su primera participación olímpica, María Luisa Calle no se destacó. La competencia inicial, 3.000 metros persecución individual, la recibió con un último puesto en la ronda clasificatoria, con 3.44.395 minutos, y en la prueba por puntos concluyó 11, con dos unidades. En la misma  competencia, pero en masculino, Marlon Pérez terminó 21, a dos vueltas del ganador, sin haber sumado en ninguno de los 16 embalajes. En ruta gran fondo en carretera, el único que pasó la meta fue Rubert Albeiro Marín, en el puesto 31, a 1.38 del campeón alemán Jan Ullrich. No concluyeron: John Freddy García, Freddy González, Víctor Hugo Peña y Santiago Botero. En cuanto a los dos exponentes del ciclomontañismo, Flor Marina Delgadillo fue 24, mientras Diego Garavito se cayó en la primera de las siete vueltas y se retiró.

Finalmente, el taewkondista Milton Castro quedó de quinto; el equitador Manuel Guillermo Torres logró la mejor figuración de sus presencias olímpicas, al ser 14, en la prueba final de salto mixto individual. El luchador Edison Hurtado tuvo tres rivales en fase clasificatoria: venció 3-0 al primero, el griego Nikolaos Loizidis, y luego perdió por paliza con el armenio Gevorgyan Arayik (0-10) y con el ruso Arsen Gitinov (0-11), y quedó fuera. En el triathlón, Carmenza Morales fue 33, con tiempo de 2.13.43.38.