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Recuerdos. Víctor Mora y la San Silvestre

Recuerdos. Víctor Mora y la San Silvestre

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En la década de los años sesenta del siglo pasado surgieron grandes figuras colombianas, que alcanzaron la fama, gracias a su constancia, disciplina y perseverancia. Uno de ellos fue el atleta Víctor Mora García, quien, además de múltiples éxitos logrados, reforzaba las celebraciones del fin de año, con sus triunfos en la Carrera de San Silvestre, en Sao Paulo, Brasil.

Por Pipe Zarruk

Periodista

El 31 de diciembre del año anterior, mi amiga y colega Konnye Mora me envió fotos de su querido padre El indio Víctor Mora, quien cada fin de año nos regalaba un triunfo en la Maratón de San Silvestre o Corrida Internacional de Sao Silvestre, creada en 1925 por el periodista brasileño Cásper Líbero.  Dicho evento se convirtió en nuestra cena de año nuevo y pasó a ser el plato que degustamos los colombianos, quienes no sabíamos si nos abrazábamos por el triunfo del atleta bogotano o por la llegada de un nuevo año.

Se volvió tan querida esta competencia, que Inravisión hacía un esfuerzo, junto a varias programadoras de la época, como RTI, Punch  y Caracol, las cuales se unían para transmitir en directo lo que ocurría en las calles de Sao Paulo, y mientras en la radio locutores, narradores y comentaristas, como Juan Manuel González y Jaime Ortiz Alvear gritaban a todo pulmón, nosotros veíamos en blanco y negro las borrosas imágenes que nos llegaban vía satélite, para confirmar que en la punta de la carrera venía con un paso fuerte, un atleta bogotano, quien desde 1967 se coronó como campeón suramericano y se ganó el respeto de todo el continente y del atletismo mundial. 

Se volvió costumbre verlo ganar en los Bolivarianos y  Centroamericanos y del Caribe, y en cuanta maratón le ponían por delante.  El Indio Mora siempre lucía su corona de olivo y junto a él estaban los también atletas Domingo Tibaduiza y Silvio Salazar, uno boyacense y el otro, tumaqueño, quienes cada vez que representaban al país, levantaban sus brazos en señal de victoria en Berlín, Uruguay, Puerto Rico o donde les tocara competir. 

Imágenes de las cuadro victorias de Mora, en la Carrera de San Silvestre, en Sao Paulo, Brasil. Fotos: El Tiempo.

Cómo sería de grande Víctor Mora, que un día cualquiera estaba en el centro de Bogotá y un hábil caco le arrancó su cadena de oro y salió disparado con un pique tan veloz, el cual envidiaría el mismo Usain Bolt.  Víctor se fue detrás de él, pero no lo alcanzaba ya que no era velocista, era fondista.  Sin embargo Víctor mantuvo su paso, hasta que el ladrón callejero se cansó, Víctor lo alcanzó y recuperó su cadena. 

Hizo parte de una generación dorada que incluía boxeadores como Antonio Cervantes Kid Pambelé, Rodrigo Rocky Valdez, el recién fallecido Bernardo Caraballo y Alfonso Pérez; ciclistas como Martín Emilio CochiseRodríguez y Rafael Antonio Niño; tiradores como Helmut Bellingrodt, quienes ganaban en cualquier parte del mundo, sin importar el clima, el horario ni la fecha en el calendario.  Ganaban y buscaban la gloria; querían su corona de olivo, su medalla en el pecho, su cinturón, sin que la plata les importara.  Representaban al país con orgullo y el país entero vibraba con sus triunfos; nos ponían a llorar de alegría.  Nunca se cansaban, no se quejaban, eso sí, hablaban duro y le reclamaban a los dirigentes y a los mandatarios de turno más apoyo. Viajaban sin comodidades y no se “desconcentraban” para hacer la tarea. 

Confieso que me dio nostalgia y junto a Konnye se nos deslizaron un par de lágrimas, al recordar aquellos diciembres que nunca volverán, cuando su padre ponía de pie a un país antes del “Faltan cinco pa’ las doce” del famoso compositor venezolano Oswaldo Oropeza.  Hoy en día también nos deleitamos y vibramos con las nuevas generaciones de deportistas, pero siempre será bueno recordar que antes de ellos, hubo otros que abrieron el camino y mostraron el sendero de cómo se ganaba a puño limpio o a pata pela, para que ojalá mucho futbolista cómodo y desorbitado entienda que no solo es la plata lo que los debe mover.  Es la gloria, es la corona de olivo., esa que nos falta ver en la cabeza de los deportistas colombianos como la lucía con orgullo El Indio Víctor Mora, ¡ídolo por siempre!.  Un abrazo, chao y hasta la próxima.

Genio y figura por siempre…

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