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Ensayo. “El deporte, la forma superior de la existencia humana” 

Ensayo. “El deporte, la forma superior de la existencia humana” 

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El deportista, libre y sin ningún interés específico, acepta las reglas del fútbol, sólo por el hecho que quiere jugar, sin importar ni siquiera el grado de satisfacción que obtenga del resultado, sino el grado de satisfacción que obtenga en la práctica. 

Foto: Grecu, paso libre.

Por Pedro Hernández de Alba

Filósofo y Voluntario Academia Olímpica Colombiana

Como en un buen partido de fútbol, este ensayo, que pretende buscar una definición filosófica de los deportes, se divide en dos tiempos. Como persiste el empate después de los noventa minutos nos vamos directo a los cobros desde el punto penalti. En los primeros 45 minutos voy a exponer una noción de ética de los deportes; en el segundo, a devolverme hasta el siglo IV a.C., para captar una noción más esencial al deporte: voy a defender la idea de que este es un medio para la enseñanza de un cuerpo virtuoso, como encontramos en las Leyes de Platón. Lastimosamente, después de los noventa minutos de juego no se logró definir al ganador; para la definición por penaltis llega el filósofo español José Ortega y Gasset, quien con un penalti a lo panenka pone fin al ensayo. 

El primer tiempo comienza en la abandonada región colombiana del Magdalena Medio, en donde la incansable lucha por los abundantes medios de producción ha generado un fuerte afluente de violencia en todos los municipios que se alimentan del río Magdalena, desde Puerto Nare (Antioquia) hasta Regidor (Bolívar). En este contexto tan complicado elegí hacer la práctica social, para ver qué podía aportar mi formación como filósofo, en el trabajo de reconstruir una sociedad que se ha visto muy afectada por las secuelas del conflicto armado. Mi trabajo en el convenio Formación para la Ciudanía, que está realizando el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, del Ministerio de Educación Nacional y Ecopetrol en más de 170 colegios de la región, consistía en una sistematización cualitativa de los impactos del proceso en las comunidades educativas.  En el momento de la recolección de datos tenía un problema con la muestra que debía tomar acerca de la comprensión que los estudiantes habían tenido del proceso. Todo tipo de encuesta o entrevista no me iba a permitir captar la comprensión que tenían los alumnos acerca de su formación como ciudadanos. Gracias a este inconveniente se me ocurrió un juego llamado Etifútbol, que consistía en jugar fútbol modificando una regla. La regla más importante de este juego era que a ninguno de los jugadores les estaba permitido llamarse por su nombre, apodo o grosería; todos se debían reconocer igualmente por la segunda persona del singular (tu, vos, usted). Incumplir esta regla representaba perder un gol anotado, es decir, el reconocimiento de la igualdad tenía el mismo valor que el objetivo primordial del juego. Después del certamen entre los equipos pasaba con los estudiantes al salón para hacer una reflexión del juego; este ejercicio estaba guiado hacia la analogía que debían hacer los alumnos, entre la regla del juego y la regla moral que todo individuo debería obedecer. Como ejemplo de regla moral escribía el imperativo categórico de Immanuel Kant: obra como si la máxima de tu acción debiera tornarse, por tu voluntad, ley universal de la naturaleza (Kant, 2009, 57). El ejercicio lo realicé en tres colegios del municipio de San Martín (Cesar), con niños entre los 10 y los 14 años. Dos de los ejercicios dieron resultados positivos; en uno llegué a oír la siguiente pregunta de un alumno de unos 13 años “¿esta ley nos ayuda a que reflexionemos de nuestros actos, sí o no?”, a lo cual respondo que así es y me doy cuenta de que sí se entendió el ejercicio. En cambio, en la única escuela rural en la que hice el ejercicio me encontré al principio que les agradaba mucho la idea de jugar Etifutbol, pero cuando pasamos al ejercicio de reflexión no logré hacerles entender la analogía entre la regla del juego y la regla moral universal que rige las costumbres de todos los seres racionales. Probablemente, mi explicación no fue suficiente, pero hay que tener en cuenta las cifras de analfabetismo en Colombia, en donde el 23.5 por ciento de la población rural es analfabeta, frente a un 5.7 por ciento del promedio nacional.  

Ética y deporte

Foto: Red Historia.

Esta actividad didáctica con los niños del Magdalena Medio hizo cuestionarme por la relación entre la ética y el deporte. Justamente, el elemento del seguimiento de reglas en el juego deportivo permite vislumbrar la capacidad humana para autoimponerse leyes que permiten el trato justo entre congéneres. Para hacer este análisis es importante detenerse en una breve explicación histórica acerca de la consideración ética del deporte. El primer postulado ético del deporte viene del reconocido padre del olimpismo moderno, el Barón Pierre de Coubertin, quien en 1894 fundó el Comité Olímpico Internacional bajo el lema “Lo más importante en la vida no es la victoria, sino la lucha. Lo principal no consiste en vencer, sino en haber luchado bien” (Solánes, 2013, 51).  Además, siempre fue muy importante para el humanista olímpico, que los JJOO den a la juventud universal la ocasión de un encuentro dichoso y fraternal, con el cual se disipará poco a poco esta ignorancia en que viven los pueblos, unos con respecto a los otros, ignorancia que mantiene los odios, acumula los malos entendidos y precipita una lucha sin cuartel.  Esa misión pacificadora del olimpismo se fundamenta en la Carta Olímpica, en donde se define al olimpismo como una filosofía que exalta las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu; en palabras de Coubertin : “El olimpismo es un estado de espíritu surgido de un doble culto, el del esfuerzo y el de la euritmia” (Durántez, 55), que busca un ensamblaje de belleza y bondad.

Foto: La mente es maravillosa.

El ejemplo de Sócrates

El segundo tiempo de este partidazo entre conceptos para definir al deporte comienza hace 2.500 años en la antigua Grecia. La tercera historia que les voy a contar es la de Sócrates, pero no el personaje principal de la obra platónica, sino el futbolista brasilero. Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza nació en la ciudad de Belem, en el año de 1954. Fue un espigado mediocampista del Corinthians y de la selección brasilera. Con el equipo de Sao Pablo marcó 41 goles y ganó  tres campeonatos paulistas, además marcó gol en el partido que perdió Brasil contra Italia, para quedar eliminado del Mundial de España 1982. Con el famoso equipo paulista formó con sus compañeros  la “Democracia Corinthiana”. Este movimiento surgió en 1981, cuando llegó de técnico un joven sociólogo que cambió el orden jerárquico del club y redistribuyó el poder de manera equitativa. Desde ese momento, jugadores, utileros, entrenadores, cocineros, tenían voz y voto en las decisiones que normalmente tomaban los dirigentes. Esta expresión pacífica buscó convertirse en un símbolo de oposición a la dictadura militar que se impuso en Brasil desde 1964 y hasta 1985. 

Juego y educación

Después de esta tercera historia ahora voy a mostrar la articulación que se da entre el juego y la educación (Paideia). Esta es la cuestión a desarrollar en la interpretación que doy del único diálogo de Platón, en el que no se encuentra el personaje de Sócrates. En las Leyes el Ateniense, Clinias y Megilo construyen en su discurso la legislación de Magnesia. Para hablar de los deportes voy a guiarme teniendo en cuenta que los juegos que se describen en el libro VII y VIII probablemente son los Juegos Olímpicos, ya que para la época que este diálogo se representaba en la Academia ya habían pasado tres siglos de celebración de las competencia veraniegas. En el VII vemos que es necesario criar y educar a la ciudadanos para que estos reconozcan la ley. Por eso, la cuestión en este momento del diálogo es dar cuenta de cómo es posible que el alma del niño sea mejor humorada y más bondadosa. Esto no se obtiene consintiendo al niño la mayor cantidad posible, sino más bien intentado evitarle dolores para que llore menos y tenga un mejor temperamento. Pero tampoco se debe ser represivo, para evitar que se formen lo niños con alta susceptibilidad a las emociones, más específicamente hacia el miedo. Por eso, el argumento defendido por el Ateniense es que no está bien una vida que sólo persiga los placeres, ni tampoco, en modo alguno, una que sólo huya de las penas, sino más bien una que se contente con lo que está en el medio entre unas y otras (792d). Lo anterior ni busca producir en el infante un miedo hacia los extremos ni experimentar placeres inmoderados ni sufrir dolores extremos. 

Próxima edición: La gimnasia y la música como puntos de equilibrio.

Bibliografía

José Manuel Pabón, Manuel Fernández-Galiano, Platón, Las Leyes , CPCE ed, Madrid 1999 

Katherine Zuckert, Platos Philosophers , The University of Chicago Press, Chicago 2009 

E.B, England, The Laws of Plato Vol II, Books VII, XII, Manchester University Press, Manchester 1921

José Ortega y Gasset, El origen deportivo del Estado, Revista de Occidente, Madrid 1924

Raul Francisco Sebastián Solanes , La ética del deporte en el contexto actual de la filosofía, desde la aportación de la Modernidad Crítica, Tesis doctoral Universidad de Valencia 2013  

Juan Carlos Siurana, La ética del deporte desde la justicia como igualdad de oportunidades en la ética del discurso, Quaderns de Filosofía i ciència ‘’ 79-90, Valencia 2007 

Kant,I. (2009) Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres. Trad, García Morente,M. Madrid: Encuentro Ed 

Durántez Corral, C, Pierre de Coubertin El Humanista Olímpico, Musee Olympique Lausanne, Lausanne 1994 


[i] Un estadio equivale a 177.6 metros

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