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In Memoriam. Gantcho: el mayor legado de las pesas colombianas.  

In Memoriam. Gantcho: el mayor legado de las pesas colombianas.  

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El presente reportaje narrativo se basa en la investigación Reconstrucción histórica del levantamiento de pesas desde los actores principales en Colombia, entre los años de 1985 al 2000. (Rodríguez; Rendón y Vallejo) 2020. A partir de esta investigación, los entrenadores que participaron en este estudio posibilitaron a la autora transformar estas historias de vida, en un nuevo formato investigativo desde el periodismo deportivo.

Gantcho Karouskov, q.e.p.d.

Por Ingrid Victoria Vallejo Lucena

Docente investigadora de la IU Escuela Nacional del Deporte, Master en Metodología del entrenamiento deportivo, Cuba, Esp. Periodismo Deportivo Profesional en Deporte. Docente Universidad Santiago de Cali.

Colaboran en esta reseña los profesores: Oswaldo Pinilla, Milton Correa, Eyne Acevedo y Aymer Orozco, y la ex atleta Gina Marcela Hernández.

El profesor Gantcho Karouskov marcó la historia deportiva de las pesas olímpicas en Colombia, con María Isabel Urrutia, en la división de los 75 kilogramos, al alcanzar por primera vez una medalla de oro para el país, en unos los Juegos Olímpicos, los celebrados en Sídney, Australia, en el año 2000. Este fue el punto de partida para la masificación y representación deportiva del levantamiento de pesas en el deporte colombiano.  Además rompió con los paradigmas del desarrollo de la fuerza en la mujer, para afianzar significativamente la inclusión y participación femenina, en un deporte de fuerza, como son las pesas olímpicas. 

La historia detrás de los logros deportivos cuenta que todo el proceso estuvo marcado por un sentido humano y a la vez imperativo, y por retos administrativos, para contar con el apoyo suficiente para realizar un proceso integral de atención y con el respaldo económico hacia los deportistas.  Muchas de las exigencias que el profesor Gantcho hizo en su momento a Coldeportes e Indervalle, eran con el propósito de alcanzar los objetivos planteados por estos institutos. Desde ese instante, un sin fin de anécdotas relatan el sentido humano que tenía como formador, padre de familia y colega, porque, a pesar de las adversidades se destacó por ser una persona sencilla, firme en sus convicciones y muy organizada. 

Desde 1996, El profesor Oswaldo Pinilla estuvo como entrenador auxiliar de la selección nacional de pesas, acompañando los procesos del profesor Gantcho Karouskov. 

Oswaldo Pinilla.

Pinilla comenta: “era una persona muy estricta por fuera y por dentro del entrenamiento”. Pero también reconoce su sensibilidad y rectitud para hacer las cosas. Oswaldo Pinilla, quien fuera uno de los entrenadores de más trayectoria y experiencia en la selección nacional, enfatiza cómo el legado de Gantcho trajo otra visión del entrenamiento hacia el alto rendimiento, y dejó muy en claro que sus esquemas de disciplina al estilo militar fueran  traumáticos en sus inicios, y esto, generó confrontaciones entre los mismos deportistas y entrenadores. Por ejemplo, en aquel entonces no se concebían los entrenamientos dobles, así que, adaptarse y acomodarse a estas estructuras de planificación, generaban mucho estrés físico y mental en los atletas. El profesor Oswaldo Pinilla comparte entre sus experiencias que a pesar de que tanto él como Gancho habían sido militares existían diferencias: “su método era lineal, no flexible”. La rigurosidad de sus planes de entrenamiento, producto de su formación cultural, hacía que su forma de ser se mal interpretara.  “Lo malo era entrenar doble, era la disciplina, era la exigencia”, dice Pinilla. Agrega que como colega era una persona a quien le gustaba enseñar y aprender de otros entrenadores, pues no se cerraba a la posibilidad se seguir aprendiendo y creciendo profesionalmente. Por tanto, todas estas cualidades ayudaron mucho a que el profesor Gantcho tuviera herramientas y bases muy sólidas hacia la proyección deportiva de los pesistas, y para esto, entre sus exigencias estaban las concentraciones continuas, con asistencias médica, fisioterapéutica y nutricionista. Estos nuevos elementos permitieron romper la frontera mental del pesista tercer mundista, una cortina invisible de lo imposible a lo posible, porque alcanzar la gloria sería cuestión de mentalidad, disciplina y mucho trabajo, según señalaba el propio Gancho.

Metodologías divergentes 

El profesor  Milton Correa, egresado del Instituto Superior en Cultura Física y Deporte Manuel Fajardo,  de Cuba, especialista  en teoría y metodología del entrenamiento, quien fue por muchos años docente de la Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte, cuenta momentos históricos que trazaron un imprescindible hecho, de lo que tenía que ver con las metodologías del entrenamiento deportivo, por el que experimentaba las pesas olímpicas como algo novedoso para la preparación de los pesistas colombianos. El profesor Milton comenta: “cuando estudiaba en Cuba me enteré del nuevo método que estaban implementando para los pesistas y comencé a notar los resultados deportivos en las pesas colombianas, aun cuando Cuba era el país que punteaba siempre los medalleros. Llegué a pensar que a los deportistas colombianos se les estaba dando doping. Sin embargo, todo era resultado de una metodología totalmente diferente a lo que sabía, y quería a aprender”. Milton Correa, más conocido por su seudónimo Micovi, nombre que hace alusión a su último libro, expresa haberse sometido a los entrenamientos búlgaros, sinningerir recuperantes ni suplementos, con el fin de comprobar cómo funcionaba el método búlgaro.

Con el tiempo, su experiencia y profesionalismo, por muchos años lo llevó a ser metodólogo y analista estadístico. Añade con más asertividad, que el método búlgaro del profesor Gantcho “no era máximo todos los días; era el máximo del día, que hacía el deportista”. Quería decir, que el método búlgaro lo que pretendía era controlar la capacidad de trabajo del deportista, en cuanto a parámetros de carga (kilogramos), volumen e intensidades máximas y sub máximas. Explica que el máximo del día estaba sujeto al límite o zona de intensidad en la que trabajaba el pesista, sin la necesidad de llevarlo al ciento por ciento. Comenta, que uno de los mayores problemas de comunicación era el idioma, porque el profesor Gantcho no utilizaba palabras claras en español, para explicarse de una mejor manera. 

El profesor Gantcho era muy presto a enseñar y no tenía ínfulas de superioridad, pero uno de los conflictos surgió porque no respetaba las decisiones de la federación. El profesor Micovi, con quien tuvo diferencias cuando fue directivo de la federación de pesas durante casi dos años, hasta el 2010, sin embargo resalta: “Colombia le debe el origen del desarrollo deportivo de las pesas olímpicas al profesor Ganchov Karouscov”. Agrega que quienes no lograron soportar sus entrenamientos fue porque no tenían una buena base de preparación. De esta manera reconoce que en la actualidad, el método búlgaro se ha mantenido por todos estos años, con algunas modificaciones. 

Eyne Acevedo.

La pasión de Gantcho por las pesas olímpicas.  

Eyne Acevedo y Gina Hernández, destacados pesistas colombianos, que conformaron la selección nacional en diferentes ocasiones, en las divisiones antiguas de 60 y 56 kilogramos, respectivamente, relatan con entusiasmo, agradecimiento e intensidad, las vivencias con el profesor Gantcho Karouskov. Cuentan que una vez en Bulgaria, María Isabel Urrutia, Álvaro Velazco y Eyne Acevedo se preparaban para un campeonato mundial, y un día, el profe Gantcho no llegó al entrenamiento. Dice Eyne: “Nosotros lo fuimos a buscar a su casa; cuando llegamos estaba en una reunión familiar, con toda su familia, y cuando nos vio llegar se sorprendió al ver la preocupación de nosotros por él; la familia nos acogió con afecto”. Eyne comenta que la amistad con el profesor era muy cercana y leal, inclusive fuera de los entrenamientos. “Nos sentábamos a hablar de pesas; era muy accesible, porque le gustaba que las personas aprendieran, disfrutaba mucho de su trabajo y de todo lo relacionaba con el deporte”. Para Gina y Eyne, el profesor Gantcho lo daba todo por sus deportistas; en muchas ocasiones suplía las necesidades que tuviera cualquier pesista. 

Mencionan que los entrenamientos con el profesor Gantcho “nos enseñaron a salir de la mentalidad de pobre y a entender que con el trabajo constante y arduo se podía ganar. Agregan que “cuando ya era el momento de la competencia, la estrategia podía tomar por sorpresa a los demás entrenadores, porque mandaba a los pesistas con diferentes pesos. Muchas veces, además de conseguir subir al pódium, superaban sus marcas personales”.

Ambos pesistas coinciden en la calidez del profesor Gantcho, quien siempre se destacó por ser una persona que no perseguía reconocimientos públicos, sino que se enfocaba en alcanzar resultados; ese era realmente su propósito. La relación cercana al profesor hizo que se conociera su parte más personal e íntima, como lo menciona Gina: “su mayor error fue poner en primer lugar a las pesas y después a las familias de los pesistas, pero esto no lo hacía con intención de causar daño. Era su trabajo el que lo obligaba a tomar decisiones, a alejarse de su familia por temporadas, pero era una persona extremadamente sensible, con un alto sentido familiar”. Agrega, además, que Gantcho se da a conocer como una persona muy protectora, tanto con los deportistas y su familia. Ese, era el mismo comportamiento que tenía con sus atletas: se aseguraba que no les faltara nada, y si algo faltaba, luchaba por conseguirlo.

La estructura del entrenamiento de Gantcho funcionó en Bulgaria, porque en ese país se considera a los entrenadores como héroes, mientras en Colombia no se le reconocieron a tiempo los resultados que hicieron historia en las pesas colombianas. Replicar el modelo de planificación que el profesor Gantcho implantó en Colombia hizo dar a conocer que el proceso de selección, detección y captación de talentos en edades tempranas se fundamentara en las escuelas, creando semilleros de niños pesistas, para prepararlos hacia el deporte de altos logros, estructura que hasta hoy se conserva. 

Anécdotas del profesor Aymer Orozco

A partir del convenio que se había hecho entre Bulgaria e Indervalle, la llegada del profesor Gantcho trajo cambios representativos, cambios que se mantuvieron en una constante de altos y bajos, mientras se trataba de permear la organización del deporte, con miradas más objetivas hacia lo que requería el compromiso de alcanzar los altos logros deportivos, tanto en las metodologías de entrenamiento como en la disciplina. El profesor Aymer Orozco, quien ha sido uno de los entrenadores determinantes en la formación de pesistas del alto rendimiento, se ha interesado mucho en la formación pedagógica y didáctica del entrenamiento, especialmente en etapas escolares y juveniles. En 1990 se vincula como entrenador asistente de la selección nacional, junto al profesor Gantcho Karouskov. 

Entre sus remembranzas, recuerda Orozco que un día una atleta llegó tarde al entrenamiento y el profesor Gantcho le impidió el ingreso. Entonces la pesista empujó al entrenador y fue apoyada por los atletas, quienes no estaban muy de acuerdo con los métodos de entrenamiento, porque los consideraban demasiado fuertes. Esta situación puso en la cuerda floja a Gantcho, quien fue destituido. María Isabel Urrutia, quien había sido descubierta por Gantcho, y tenía grandes posibilidades internacionales, solicita su reintegro a la selección, petición que fue aceptada.

Al regreso, Gantcho incrementó sus exigencias e hizo que las concentraciones de los deportistas abarcaran casi todo el año, factor que los alejaba más de sus familias, con las cuales pasaban muy poco tiempo. Tanto los entrenadores de los municipios de donde provenían los atletas seleccionados, como los pesistas sintieron mucha presión, ya que, si el deportista no estaba en el nivel adecuado de preparación, Gantcho lo sacaba del equipo nacional.

Otras historias de Orozco se refieren a sus estudios en pedagogía y didáctica del entrenamiento deportivo, en la Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte, en la cual tuvieron a Gantcho como profesor, en énfasis en pesas olímpicas. Cuenta que él lo iba a visitar en la noche, “con una botella de ron, para que ´soltara´ toda la información que tenía, y me enseñara uno libritos que solo yo conocí, en el que estaba escrito cómo entrenaban los niños, y los  procesos que había hecho en Bulgaria, en las etapas escolares”. Reconoce y agradece el profesor Aymer por todo lo aprendido: “La amistad con el profesor Gantcho era símbolo de lealtad e incondicionalidad”, dice. 

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