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Crónica. Oraciones por Egan, desde el cielo

Crónica. Oraciones por Egan, desde el cielo

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El 18 de julio de 2020, un niño de 13 años, que se había convertido en símbolo del triunfo de Egan Bernal en el Tour de Francia, en 2019, perdió la vida en carreteras de la Sabana de Bogotá. Hoy recordamos a Julián Esteban Gómez, precisamente en un momento difícil para Egan, por el grave accidente sufrido en la misma carretera, cercana a su natal Zipaquirá. Egan sabe que tiene un ángel en el cielo, que ora por su recuperación.

Egan Bernal, con Julián Esteban. Foto: elmundo.es.

Por Juan Diego Oviedo Alegría

Estudiante de la Especialización en Periodismo Deportivo de la Escuela Nacional del Deporte, END.

El llanto incontrolable, su puño cerrado golpeando el manubrio de su pequeña bicicleta, su mano derecha santiguándose (gesto muy propio de los colombianos) en señal de agradecimiento por un deseo concedido. Estas fueron las imágenes y escenas que coparon la atención de las cámaras que se apostaron aquel 28 de julio de 2019 en la plaza principal de Zipaquirá, Cundinamarca.

Era una mañana calurosa en la que cientos de habitantes de este municipio, reconocido por su Catedral de Sal, se preparaban para disfrutar de la mayor fiesta deportiva alcanzada por zipaquireño alguno. Entre centenares de asistentes, el protagonista de estas imágenes era un niño de figura delgada, camiseta blanca y casco azul, quien no superaba un metro con cincuenta de estatura y con tan solo 13 años de edad, y se destacaba entre la muchedumbre que se había congregado para ser testigo de la mayor hazaña que un deportista colombiano hasta ese momento hubiera logrado. Irrumpió entre los medios nacionales e internacionales por sus gestos espontáneos en los cuales se reflejaba el sentimiento de felicidad de millones de colombianos. 

Era Julián Esteban Gómez, un practicante y amante del deporte que más gloria le ha dado a nuestro país. Sus inicios se dieron en la modalidad del ciclo montañismo, entre los cuales tuvo como su primer entrenador al profesor Carlos Muñoz y posteriormente a Fabio Rodríguez de quien vale la pena recordar fue ciclista profesional en los equipos Pony Malta, Glacial y el Class Cajastur, además, uno de los gregarios de oro del ciclista suizo Tony Rominger, quien ganó en tres ocasiones la Vuelta a España.

Julián Esteban, a pesar de su corta edad, mostraba un talento innato para el deporte de las bielas y los pedales. Tanto era su amor por esta disciplina que no se cansaba de repetirle a su abuelo materno Guillermo Torres (a quien le decía “pa Guillermo”, como muchos niños en Colombia que ante la ausencia del amor y la figura paternal llaman de esta manera a sus abuelos): “cuando yo sea grande quiero ser como Egan Bernal, ganar el Tour de Francia y el Giro de Italia”.

Y para Julián, como para todos los aficionados en Colombia, llegó el tan anhelado domingo 28 de julio de 2019, cuando por primera vez para Latinoamérica en la historia del Tour de Francia, la cual es considerada por los expertos como la más grande prueba del pedalismo en ruta, un joven de tan solo 22 años, nacido en este pueblo cundinamarqués llegaba vestido con la camiseta amarilla a los Campos Elíseos, en París, Francia. Era Egan Bernal, a quien Julián, con mucho orgullo y amor lo llamaba “su amigo” y quien sería el pedalista más joven en los últimos 110 años en ganar, desde que Faber Francois, en 1909, lograra el título en la Ronda Gala, con algunos días más joven que el colombiano.

Grato recordar a Efraín el Zipa Forero, nacido en Zipaquirá el 4 de marzo de 1930, exciclista colombiano, ganador de cuatro campeonatos nacionales de ciclismo en ruta, en 1950, 1953, 1954 y 1955, quien en los anales de la historia quedará registrado como el primer campeón de la vuelta a Colombia del año 1951, luego de ganar siete etapas en esta carrera. 

Llanto y alegría de Julián Esteban, cuando Egan Bernal ganó el Tour de Francia. Foto: Quéhubomedellín.

Era perfectamente entendible la emoción y felicidad que Julián compartía con sus amiguitos y compañeros de equipo a través de la pantalla gigante ubicada en la plaza principal zipaquireña, por supuesto, si nunca antes el deporte colombiano había volado tan alto.

No se había podido comparar hasta la fecha el logro más importante por colombiano alguno con los títulos obtenidos en boxeo, automovilismo, fútbol, atletismo, levantamiento de pesas, bicicross, ciclismo, sin desmeritar los títulos en la Vuelta a España y el Giro de Italia. No cabe duda que Egan Bernal era el referente, el ídolo, el ejemplo a seguir para Julián Esteban, quien en su corta carrera deportiva había logrado triunfos en su categoría en competiciones como la Copa Mezuena, Copa Colombia y Panamericanos en Ciclo montañismo.

Pasaron cerca de doce meses para que los medios nacionales e internacionales tuvieran como noticia a Julián Esteban, pero como bien lo dice un cantautor guatemalteco “las nubes grises también hacen parte del paisaje”, y esas nubes se posaron sobre un hogar zipaquireño el fatídico 18 de julio de 2020, cuando siendo aproximadamente las 8 AM., Julián lejos de imaginarse que sería su última jornada de entrenamiento invitó a su “Pa Guillermo” y a su tío Guillermo Caicedo a dar una vuelta por los alrededores de la sabana cundinamarquesa.  Este mini pelotón de tres pedalistas rodaba por un camino entre las localidades de Zipaquirá y Cajicá, cuando infortunadamente en su trayectoria aparece en escena un tracto camión, cuyo conductor, según testigos del hecho, les empezó a pitar  fuertemente desde varios metros atrás, lo que pudo producir aturdimiento en nuestro valiente y pequeño pedalista, quien perdió el control sobre su caballito de acero y quedó atrapado en las llantas del vehículo, y murió de manera instantánea.

La infausta noticia conmocionó tanto al país y a la prensa internacional que este jovencito de tan solo 13 años volvió a las primeras planas de los medios de comunicación ya que era recordado como aquel niño que como ninguno gozó y disfrutó del título de su amigo y “parcero”. Por cosas del destino, hoy sus figuras engalanan un mural, obra de los artistas Luis Carlos Cifuentes y Emerson Cáceres pintado en honor al Campeón Egan Bernal y agregando unas alas a la figura de Julián Esteban, alas que no lo pudieron impulsar a lo más alto de las empinadas carreteras colombianas y europeas, como era su deseo.

Nunca sabremos hasta dónde habría podido llegar Julián Esteban en su carrera deportiva. Vale la pena destacar lo expresado por su técnico Rodríguez: “Estaba en el proceso. No puedo decir si iba a ser un buen escalador, si iba bien al reloj o en la montaña, porque a esa edad, pues se hace es un proceso con los niños”.

Lejos estábamos de imaginar que las lágrimas de emoción, su puño cerrado en señal de victoria, su mirada al cielo en agradecimiento de aquel 28 de julio de 2019 serían los mismos gestos que de impotencia y dolor viviríamos millones de personas por su trágica y repentina partida a la eternidad.

Ahora, el infortunio acompañó a Egan, su ídolo, quien se empieza a recuperar de las graves lesiones sufridas en un accidente, en la misma carretera. Egan tiene hoy al mundo entero del ciclismo orando por él, especialmente a Julián Esteban, desde el cielo.

Luis Carlos Cifuentes y Emerson Cáceres, creadores del mural en homenaje a Egan Bernal y Juan Esteban Gómez lo reformaron después de la muerte del niño, a quien le pusieron alas. Foto: Canal RCN.


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