En ninguna parte del mundo se ha registrado un hecho tan curioso como el sucedido con la familia Wilches Tumbia, en Colombia. Cuatro hermanos fueron ciclistas de alta competencia y dos de ellos se destacaron en el exterior, al final de la década de los años ochenta y comienzos de la de los noventa, del siglo pasado.

Por Alberto Galvis Ramírez
Director de la Revista Olímpica del COC y secretario de la Academia Olímpica Colombiana.
Pablo, Ricardo, Gustavo y Marcos Wilches Tumbia, todos campesinos, constituyeron la denominada “Wilchería” en el ciclismo colombiano, en la mayor parte del tiempo en distintos equipos, y en una temporada, la de 1986, los cuatro en el conjunto profesional de Manzana Postobón.
Hijos de los esposos Anselmo Wilches y Blanca María Tumbia, oriundos los dos de San Bernardo, Cundinamarca, ermitaños por culpa de la violencia partidista de los años 50, los integrantes de la “Wilchería” fueron naciendo en diferentes lugares del departamento.
La historia de los hermanos Wilches comenzó después del 9 de abril de 1948, día en el que fue asesinado el dirigente político Jorge Eliécer Gaitán, y los esposos Anselmo y Blanca María debieron deambular por los campos cundinamarqueses, en busca de paz. En Pasca nació su primer hijo, a quien llamaron Pablo. El Rosal, Norvega, La Piñuela, Los Manzanos y Albán, entre otros, fueron las estaciones de su rodar, en defensa de la supervivencia.
Pablo fue el primero en asumir responsabilidades de adulto, en las tareas del campo, en especial, luego de que su padre empezara a sufrir por una hernia, que lo limitó laboralmente. Entonces, el más grandecito de la prole se convirtió en un hábil y experto cabretero de yuntas de bueyes, sembrador de papa, desyerbador, fumigador, partero, inseminador y enfermero de vacas, labores por las cuales recibía una mínima paga, que completaba el dinero alcanzado por su madre en la siembra y venta de hortalizas, en Subachoque y El Rosal. Hasta 1976, Pablo sólo podía emplear el tiempo desde antes del amanecer y hasta bien entrada la noche, en esas agotadoras tareas, y de vez en cuando distraerse jugando tejo, billar, gallos y consumiendo cerveza; lo único que podía hacer todo el día era fumar: inundaba sus pulmones con el humo salido de, por lo menos, dos paquetes de cigarrillos al día.
El anterior ritmo de vida presagiaba que Pablo Wilches sólo podría aspirar en la edad adulta a sobrevivir como un ser humano normal, con las complicaciones derivadas del cigarrillo. Era casi imposible el deporte, y menos, el ciclismo.
“Viejo”, pero con ambiciones
Era el año de 1976. Inscrito en el club Continental, pronto fue el estreno del ya jefe de hogar, en una competencia nacional, la Clásica de Turismeros, ganada por Fabio Santiago, mientras él concluía quinto, un puesto por debajo de otro novato con ambiciones: Fabio Enrique Parra.
Mientras el mayor luchaba por hacerse ciclista, los otros hermanos eran indiferentes ante el destino de quien les debía señalar la ruta: Ricardo era empleado de una floristería, y de vez en cuando montaba en bicicleta; Marcos, estudiaba y en sus ratos libres recogía repollos en el campo, y Gustavo era ayudante de albañilería y soñaba con ser jugador de Independiente Santa Fe.
Llegó el año de 1980, el del estreno de Pablo, de 25 años de edad, en la Vuelta a Colombia, en la cual finalizó 36. A partir de entonces, Pablo Wilches decidió ser solo ciclista, porque encontró buenas opciones para ganar el dinero necesario para el sustento de sus dos familias, por cuanto unió su vida con la de su novia, Lucía Rodríguez. Esta nueva motivación lo impulsó a luchar para superar los obstáculos normales de todo ciclista principiante, el primero, el patrocinio. Hasta ese momento, había sido ayudado por empresas pequeñas, como la Casa Agrícola, de propiedad de Antonio Vásquez; ahora, en el vecino municipio de Madrid recibía el espaldarazo de la misma empresa, de Drogas Álex, del Asadero Matecaña y de los agricultores de la región.
Pasarían aún dos años para que el cundinamarqués fuera visto como un ciclista importante. Sucedió en el Clásico RCN, de 1982, que corrió patrocinado por Surtitiendas, de Bogotá, de propiedad de Eugenio Arias, y finalizó en la quinta posición. Esta actuación le sirvió para ser contratado por el equipo de la Empresa Licorera de Santander, acompañado por Carlos Emiro Gutiérrez, José Leonel Medina, Germán Marín y Efraín Guevara, bajo la dirección de Pedro Pablo Valdivieso, equipo que ganó con Gutiérrez, la siguiente carrera, la Clásica de la Costa.
Una victoria de etapa en la Vuelta a Colombia; su primer triunfo internacional, en la Vuelta a Guadalupe, y su presencia en el equipo nacional que corrió el Tour de L’Avenir, cerraron el año de 1982 para Pablo Wilches. En esta última carrera fue gregario de Cristóbal Pérez, tercero en la general y en el escalafón mundial de aficionados del año.
Aparece “La Wilchería”
En ese año, surgió “La Wilchería”: Ricardo siguió con sus coqueteos al ciclismo, ahora convertido en su deporte, y Gustavo y Marcos, definitivamente se animaron, por la perseverancia de su hermano mayor; se vincularon a diversos clubes, y comenzaron sus propias carreras como ciclistas de competencia.
Después de varios años de incertidumbres, por la difícil situación económica de la familia, factor que les hacía intermitente su permanencia en el deporte, los cuatro hermanos Wilches lograron empleos en diferentes equipos nacionales, en la más rentable época del ciclismo colombiano, por los aires de triunfo que soplaban desde Europa, gracias al triunfo de Alfonso Flórez, en el Tour de L’Ávenir, y a las ambiciosas proyecciones que se hacían con los atrevidos escarabajos.
En 1983, el más adelantado de los Wilches, Pablo, perteneció al equipo del Banco de Colombia. En 1984 formó parte del equipo Leche la Gran Vía. A mediados de 1984 fue partícipe de la hazaña alcanzada por Martín Ramírez en la Dauphiné Liberé. En 1985, a pesar de ser gregario, ganó la Clásica de Cundinamarca. Ese año, Gustavo realizó su primera salida internacional, en la Clásica Ecos del Torbes, en Venezuela, en donde ganó una etapa y la montaña. También ese año triunfó en dos etapas en la Vuelta a Guadalupe y obtuvo el cetro de la montaña.
En 1986, el equipo Manzana Postobón pudo llamarse “Wilchería Postobón”, porque cuatro de sus integrantes eran los hermanos Pablo, Ricardo, Gustavo y Marcos.

La consagración en España y en Colombia
El año de 1987 fue excelente para el cundinamarqués Pablo Wilches, quien fue contratado por el equipo Café de Colombia, para la gran temporada europea. Fue 10º en la Vuelta a España y coequipero de Lucho Herrera en la conquista del título, el más sonado de la historia rutera colombiana. Semanas después derrotó a Herrera en la Cuadragésima Séptima Vuelta a Colombia. En esta carrera, su hermano Gustavo terminó en la tercera posición.
Después de la competencia cumbre del calendario nacional, Pablo regresó al Viejo Continente, para correr con Café de Colombia el Tour de Francia, pero cuando marchaba quinto en la general sufrió una caída y debió retirarse.
En 1988, Pablo Wilches tuvo una excelente temporada internacional, gracias a lo cual ganó la Rueda de Oro de la revista Mundo Ciclístico, como el mejor corredor del año, sin haber triunfado en alguna prueba importante: vigésimo, en la Vuelta a España; segundo, en el Clásico RCN; cuarto, en la Vuelta a Colombia; segundo, en la Clásica de Boyacá, y octavo, en la de Santander. En el exterior, su mejor figuración sucedió en la Dauphiné Liberé, al finalizar quinto.
Su hermano Gustavo, entretanto, no tenía buena suerte en su lucha por ganar la Vuelta a Colombia de ese año 88, porque tuvo que abandonarla, por accidente, infortunio que se repitió en 1989.
Uno baja, el otro sube
El año de la consagración de Gustavo Wilches coincidió con el comienzo del descenso de su hermano Pablo. Ocurrió en 1990. Gustavo tuvo una temporada brillante: campeón de las Clásica de Fruterías Patty y de Antioquia, y el Clásico RCN, como antesala de su gran victoria en la Cuadragésima Vuelta a Colombia, prueba en la cual contó con la ayuda de su hermano Pablo, quien fue tercero. El cierre de la temporada para Gustavo, sin embargo, fue infortunado, porque en la Dauphiné Liberé sufrió una violenta caída que le provocó fractura de clavícula y omóplato, esguince de cadera, lesión en un oído y dos hematomas cerebrales. Después de permanecer 45 días hospitalizado en Divonne les Bains, Francia, regresó al país, y al retornar a las competencias en el Caracol, volvió a caerse y a fracturarse la clavícula. Con este accidente terminó su temporada de 1990, como el número 1 de Colombia, en la Rueda de Oro de Mundo Ciclístico. Un excelente duodécimo puesto en la Vuelta a España, con el equipo de Pony Malta, fue lo más importante de Pablo, en 1990.
El año siguiente fue malo para los dos más importantes miembros de “La Wilchería”. Pablo ganó la Triple Escalada, la Vuelta a Colombia y el Clásico RCN., pero en todas fue descalificado por dopaje. Gustavo fue décimo octavo en el Clásico RCN, no participó en la Vuelta a Colombia y quedó por fuera del límite de tiempo en la Vuelta a España.
En 1993, “La Wilchería” se empezó a desintegrar, por el retiro del mayor, Pablo.
La mala suerte de Gustavo y Marcos
Gustavo y Marcos, entretanto, hallaron la rueda de la fortuna en los últimos años de sus carreras deportivas. En 1993 formaron parte del equipo nacional dirigido por Marcos Bustamante, que corrió la Clásica de Occidente, en Costa Rica. Cuando esta prueba terminó, Bicicletas Haisa y Tiendas El Globo los contrataron para correr la vuelta a ese país.
A partir del año siguiente y hasta el retiro, en 1998, los dos hermanos Wilches fueron contactados por el empresario francés Alan Claus, para asistir a los Criteriums, carreras-espectáculo que se realizan en diferentes lugares de Europa, con ciclistas contratados y que corren en sectores cerrados a los cuales acude y paga numeroso público, según un libreto preestablecido.
En 1998, Gustavo y Marcos Wilches Tumbia se retiraron del ciclismo, para vivir de negocios relacionados con su deporte, el primero de ellos con sedes en Ciudad de México y San José de Costa Rica. El año 2002 fue negro para la “Wilchería”, por cuanto Marcos fue asesinado y Gustavo detenido, acusado de tráfico de drogas, pero poco tiempo después fue liberado.