En medio de la polémica por su salida de la Fórmula Uno, Juan Pablo Montoya volvió a los Estados Unidos donde incursionó en una serie mediática pero al mismo tiempo desconocida: la Nascar, además de hacer presencia nada menos que en una de las carreras más importantes de ese país: las 24 Horas de Daytona, donde consiguió tres triunfos.

Por Jorge Camilo Puentes
Periodista
Fotos: Facebook de Juan Pablo Montoya.
Concluida de forma prematura su etapa en la Fórmula Uno, Juan Pablo Montoya volvió a los Estados Unidos, pero en esta oportunidad, a incursionar en la serie Nascar, el famoso campeonato de autos en serie, con una gran maquinaria comercial respaldada en ese país, pero al mismo tiempo muy poco conocida a nivel mundial, comparada con otros campeonatos de automovilismo.
La llegada de Montoya en su momento fue una oportunidad para la categoría de llegar al mercado suramericano. Ya había algunas incursiones en México, con la realización de algunas carreras e, incluso, una divisional para los pilotos locales; pero ya Suramérica era un nuevo escenario.
Eso sí, su paso no fue bien visto en Colombia, ya que muchos lo catalogaban como un preludio a su retiro o un paso atrás en su carrera. Los más románticos aseguraban que con esto se ponía punto final a la ilusión de ver a un colombiano como campeón mundial de la máxima división en el automovilismo.
Aun así, el bogotano tuvo un primer año marcado por su periodo en la Fórmula Uno, en el que participó en algunas pocas carreras de Nascar, en calidad de fogueo o preparación, al tiempo que cumplía compromisos comerciales con la marca alemana Mercedes Benz; en total hizo presencia en tres pruebas de 2006 de la mano de su antiguo patrón: Chip Ganassi; en todas ellas no concluyó.

Los inicios
El debut absoluto de Juan Pablo Montoya sería al año siguiente, con Chip Gannasi y a bordo de un Dodge Charger, un vehículo en apariencia más pesado que lo que acostumbraba manejar, aunque con menor caballaje. Así, y con 32 años, el colombiano volvía a ser novato en una competencia; concluyó esa temporada con una victoria y un segundo lugar, además de quedar en el puesto 20.
Uno de los grandes desafíos del volante nacional fue el competir en un escenario en el cual llevaba mucho tiempo en no correr: las pistas ovaladas (había estado en ellas, pero en monoplazas); de hecho su única victoria en ese año fue en el Circuito de Sonoma, aunque también obtuvo un segundo lugar fue en un sitio muy popular para él: el óvalo de Indianápolis.
Ese mismo año, Montoya lograría su primera gran victoria en su regreso a Estados Unidos: las 24 Horas de Daytona,. De la mano del equipo Chip Ganassi y con un automóvil prototipo logró la primera de sus tres victorias, teniendo como compañeros al mexicano Salvador Durán y al local Scott Pruett, un histórico del automovilismo americano. Debemos aclarar, que la carrera se hace en un ovalo adaptado para la realización de esta prueba, que se cumple desde 1966.

Sus mejores años en Nascar
Para el 2008, en Nascar, Montoya no saboreó triunfos, logró un podio y al final quedó en la plaza 25 de la general, aunque repitió victoria en Daytona con Scott Pruett compartida con otros dos pilotos: el mexicano Guillermo Rojas y el escocés Dario Franchitti, quien había sido su rival en la serie CART, en 1999.
El 2009 sería sin duda, el mejor año del colombiano en la serie americana de autos de producción, porque terminó octavo en la clasificación general, con más de 6.000 puntos acumulados en la temporada. No ganó carreras, pero al menos logró cinco podios en la competencia, su mejor producción en Nascar.
La victoria no volvería sino al año entrante, cuando conquistó el primer puesto en la fecha 22, cumplida en el circuito de Watkins Glen, aunque no pudo mejorar su participación en la general y quedó por fuera de los primeros 10 puestos.
Declive en Nascar y tercer triunfo en Daytona
Montoya seguiría tres temporadas más en Nascar, de la mano del equipo Chip Ganassi, pero no volvió a ganar más carreras; de hecho solo consiguió dos podios más y tampoco pudo terminar dentro de los diez primeros puestos de la clasificación general; eso sí, en ese periodo logró su tercera victoria en las 24 Horas de Daytona, acompañado del mexicano Guillermo Memo Rojas y los estadounidense Scott Pruett y Charlie Kimball.
Con este triunfo el bogotano quedaba como el segundo latinoamericano con más victorias en esa carrera. Compartió dicho honor con el mexicano Memo Rojas y el brasileño Cristian Fittipaldi (uno de sus rivales en la serie Cart) y quedó a una victoria del mexicano Pedro Rodríguez, el latinoamericano más exitoso en Daytona.

Fiebre de automovilismo en Colombia
Durante el periodo de Montoya en Nascar, Colombia comenzó a ver una nueva semilla de pilotos que, inspirados en su legado, comenzaron a incursionar en el automovilismo mundial, en busca de emular lo hecho por el colombiano.
Nombres como Sebastián Saavedra, Gustavo Yacamán, Omar Julián Leal, Carlos Huertas, Carlos Muñoz y Óscar Tunjo comenzaron a sonar en el plano internacional al ganar carreras en Estados Unidos y Europa y alimentar la ilusión de tener a otro nacional en la Fórmula Uno. No obstante, muchos de ellos se quedaron en el camino o siguieron en otras modalidades de este deporte, debido a los altos costos que implica llegar a esa instancia.
Para el 2014, el equipo de Nascar busca hacer una renovación, y ese proceso termina por afectar a Juan Pablo Montoya, quien no sigue más en la escuadra; en consecuencia, deja el equipo y la serie Nascar aunque a los 39 años da otro importante salto, al volver a la IndyCar y con el equipo Penske, uno de los más emblemáticos del deporte motor estadounidense.
Próxima entrega: su regreso a la IndyCar.