El 11 de julio de 1983 ocurrió la primera gran hazaña colombiana en el Tour de Francia. El boyacense José Patrocinio Jiménez, acompañado por sólo medio equipo de Pilas Varta, entre quienes estaba Samuel Cabrera, pues cuatro de sus integrantes habían abandonado la carrera.

Ese día, El Viejo Patro, lanzó un ataque rumbo al Alto del Tourmalet, ubicado a 2.114 metros sobre el nivel del mar es una trepada de 17 kilómetros en el corazón de los Pirineos, con un porcentaje medio de 7.,4 y rampas del 10 y 12, que hizo trizas la caravana y provocó un revolcón.
Robert Millar, el destacado trepador irlandés fue el único que aguantó el paso de Patrocinio, quien hizo el gasto durante 140 kilómetros y perdió la etapa.
“Ese día yo estaba volando, pero Robert Millar se me pegó y yo, de bobo, jalé durante 140 kilómetros. Al final, por vivo, él fue el ganador de la etapa. Ese día fue cuando el ciclismo colombiano mostró que tenía mucho que decir en las montañas del mundo”, dijo al diario El Tiempo el corredor colombiano, días después de terminada la carrera.
A Félix Levitán, el flamante director del Tour, le preguntaron después de la demostración colombiana en el Tourmalet:
«¿Recordáis una primera etapa de montaña, que haya provocado tantos desastres como la de hoy?». Y él contestó: «Mi memoria no me permite dar una respuesta tajante. En la tarde de esta maravillosa etapa Pau Luchon, el problema no es pensar en otros tiempos, sino juzgar el mérito de quienes lo hicieron. Habrá que recordar por mucho tiempo su limpidez, el valor de tantas batallas que provocaron muchos cambios, la cualidad de trepadores de los colombianos, el estado de gracia de Millar, la recuperación de Pascal Simón y, sobre todo, la extrema audacia de numerosos ruteros jóvenes ante las dificultades encontradas en la ruta». Le Parisienne, 12 de julio de 1983.
Jacques Anquetil, pentacampeón del Tour analizó a los colombianos y vaticinó lo que vendría si volvieran: «En la montaña han demostrado muy hermosas cualidades, y con la experiencia del Tour 83, pienso que habrá que temerles terriblemente si ellos participan el próximo año, como todo el mundo lo desea». L’Equipe, 24 de julio de 1983.

«Disposición y ambición»
«¿Quiénes fueron los que precipitaron los acontecimientos? Sin duda alguna los colombianos. A la hora del balance, debe señalarse el abandono de Alfonso Flórez, quien, enfermo del estómago, puso pie en tierra en el ascenso del Tourmalet, pero sólo personajes siniestros se negaran a admitir que lo realizado por Patrocinio Jiménez, Edgar Corredor y en un grado menor Samuel Cabrera, recompensan largamente el desfallecimiento del patrón de la formación […] Los protegidos de Luis Ocaña no han demorado en manifestar disposición y ambición. Y esto pesó mucho en el comportamiento de algunas estrellas, en particular, Van Impe». Sud-Ouest, 12 de julio de 1983.
«La más grande etapa del Tour»
Como «la más grande etapa del Tour», también fue definida la fracción en la cual brillaron los colombianos: «Gracias a Pascal Simón, que con Bernardeau ha luchado con estos maravillosos colombianos, nosotros hemos visto la más grande etapa del Tour. Porque no habrá otra mejor; ya lo veréis […] El equipo colombiano atrae los curiosos… ellos han venido a vivir una experiencia y a aprender y tomar sus lecciones. Y simplemente aprendiendo, se han batido dramáticamente… Colombia puede estar orgullosa de sus hijos. Ellos vinieron a prender el fuego de la revuelta». Le Depeche de Midi, 12 de julio de 1983.
Este es el video de la aquella memorable etapa: