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Columna joven. Estoicismo, la calma dentro del caos

Columna joven. Estoicismo, la calma dentro del caos

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“La vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella”: Marco Aurelio

Foto: El Colombiano.

Por María Camila Martínez

Voluntaria Academia Olímpica Colombiana

En el contexto pos pandemia, muchos deportistas, entrenadores, metodólogos, apasionados por el deporte entre otros, se enfrentan a situaciones que nunca desearon que llegaran y que buscaban evitar a toda costa: pérdidas de competencias, planificaciones erróneas, etapas precompetitivas sin resultados favorables, temporadas con más derrotas que triunfos, etc… 

En el momento en el que el sentimiento de frustración se apodera del ser humano, de forma inconsciente y desapercibida se hace un nudo en la garganta; repentinamente, la presión en el pecho comienza a ser más fuerte y una sensación de desilusión desdibuja en cámara lenta la sonrisa en el rostro que aparecía,  cuando imaginábamos un resultado positivo, y casi de forma instantánea vienen a la mente aquellas imágenes en las que nos esforzamos, trabajamos y algunas veces hasta derramamos lágrimas por ver un sueño materializarse, pero que por alguna razón esta vez no se cumplió. De inmediato y como autocritica completamente destructiva aparecen preguntas: ¿por qué no lo logré si di todo de mí? ¿no soy suficiente? esto no es lo mío o, simplemente, no quiero trabajar más aquí, porque definitivamente no soy bueno.

En este momento de desesperación y penumbra, el estoicismo propone una corriente ideológica en la que es posible encontrar la calma en medio del caos desde la perspectiva.

Fundado en el siglo III A.C por el pensador Zenon de Citio, conocedor de las filosofías de Sócrates, Platón, Aristóteles y sus seguidores, basó la gobernanza del propio ser desde la razón, apropiándose y aprovechándola como regalo divino. Los componentes centrales de esta virtud, dada únicamente al hombre, son la capacidad de armarnos contra la desgracia (entendiéndola como todo aquello que afecta emocionalmente al ser humano) 

«La mayoría de los hombres son débiles y fluyen en la miseria entre el miedo a la muerte y las dificultades de la vida, no están dispuestos a vivir y, sin embargo, no saben cómo morir».

El ser humano solo podrá vivir plenamente si se despoja de las preocupaciones que lo consumen en la cotidianidad, las acciones de mejora y los procesos racionales  solo se logran con una mente en calma, y solo será posible alcanzar este estado aceptando una situación por como es y no por como hubiese querido que fuese; la realidad nos está enfrentando con un sentimiento que incomoda y que reconocemos como negativo, así que, usualmente, se deja pasar sin prestarle mucha atención, pero nunca se canaliza; para hacerlo es necesario confrontar las creencias que nos llevarán a convertirlas en emociones saludables, como lo decía Marco Aurelio: “No dejes que el futuro te moleste, te encontrarás con él, si debes hacerlo, con las mismas armas racionales con las que estás armado para luchar contra el presente´´ 

Si una situación despoja al ser humano bruscamente de la felicidad, la culpa no será de aquel momento infortunado, sino que, por el contrario, será culpable aquel que, aunque teniendo un don como el raciocinio no tuvo la valentía de utilizarlo a su favor para entender que, como el pasado, el presente, futuro e, incluso, su propia vida son algo pasajeros. 

Empieza a vivir y abre la mente, si existe un problema analiza y acepta que existe una solución y que se tienen las capacidades físicas psicológicas y mentales para solucionarlo, ya aprendiste, ¿qué esperas para luchar por el siguiente sueño? 

“Toma este momento. Sumérgete en sus detalles. Responde a esta persona, este desafío, esta acción. Deja las evasiones” Epicteto.

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