Los grandes líderes políticos y gerentes deportivos, desde hace un buen tiempo vienen trabajando fuertemente en lograr que las grandes ciudades de todos los países le apuesten a invertir en la posibilidad de realizar eventos de talla internacional, como los Juegos Olímpicos o campeonatos mundiales de diferentes disciplinas deportivas. Sin embargo, son muchos los temas para considerar.

Por Ana María Arias Castaño
Profesora de Planta del Programa Ciencias del Deporte de las Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales U.D.C.A.
A través de la Declaración adoptada por 121 Estados Miembros de la UNESCO en la Quinta Conferencia de Ministros y Altos Funcionarios de la Educación Física y el Deporte (MINEPS V), aprobada en Berlín, Alemania, el 30 de mayo de 2013 se estableció como tecnicismo el significado de grandes acontecimientos deportivos, “como aquellos acontecimientos que atraen a un gran número de espectadores y la atención de los medios de comunicación nacionales o internacionales”. En este sentido, del texto podemos colegir, que el tema es de gran relevancia y pertinencia en el ámbito nacional e internacional, considerando la función e impacto de estos eventos de gran magnitud.
De otra parte, es importante establecer el significado o definición de lo que se considera como megaevento. La palabra mega “grande”, evento “acontecimiento” se define como una actividad realizada en función de marcar en el tiempo un suceso significativo, que como tema central tendrá el cumplimiento de un objeto social, político, deportivo o artístico. Así mismo, según el concepto establecido como anexo en la declaración de Berlín 2013, acerca de los megaeventos deportivos, se puede decir que son aquellos “acontecimientos deportivos de mayor entidad, que llaman la atención del mundo entero y generan inversiones globales, como por ejemplo: los Juegos Olímpicos, los juegos Paralímpicos, la Copa Mundial de la FIFA, la Eurocopa de la UEFA, entre otros”.
En suma, para el mundo en general se ha tornado importante identificar los significados del concepto de megaevento teniendo en cuenta que esto determinará la cooperación internacional y la inversión en escalas significativas.

Naturaleza, alcance y concepción
Tal como se refleja en el escrito del autor Airton Saboya Valente Junior y según Roche (2012), “los megaeventos deportivos son acontecimientos a gran escala, con un carácter grandioso, que cuentan con una atracción global y poseen un significado internacional”. Esto quiere decir, que un megaevento es un poderoso medio masivo para atraer el interés de una sociedad del entretenimiento de talla mundial. Así mismo, Hall, 1992; Hiller, 1998 y Radicchi, 2012, mencionan: “Los megaeventos deportivos son llamativos para los medios de comunicación a escala internacional y expresan una amplia inversión económica, de infraestructuras, servicios de logística y seguridad por parte del anfitrión”. En tal sentido, la principal característica de esta actividad es su capacidad de atracción de espectadores y audiencia mundial, y de esta misma forma, las ingentes repercusiones o impactos dados a sus anfitriones (Horne y Manzenreiter, 2006; Maening y Zimbalist, 2012), en otras palabras, una de las tantas diferencias entre los “mega” eventos y los eventos normales.
En algunos casos se concibe erróneamente el megaevento como una actividad que se desarrolla en función del crecimiento cultural de las personas, utilizando para ello recursos propios, gubernamentales y/o privados, brindando a través de ellos espacios diferentes a los tradicionales, argumentado en su propósito momentos de felicidad y crecimiento social. En contravía de lo que se considera una ciudad, ya que esta, hoy es entendida como una aglomeración de personas, con un grado de organización para la vida colectiva.
Sobre las base de las consideraciones anteriores, es ineludible contextualizarse con algunas posturas necesarias para poder establecer el impacto de los grandes acontecimientos deportivos. Para estos efectos, es importante señalar que en la realización de grandes eventos deportivos se han identificado los siguientes elementos: la participación política del gobierno, el avance tecnológico (sistemas de información), la reforma física del espacio público, la economía, el patrocinio, el turismo que influyen y determinan de alguna manera la imagen de dicha ciudad. En efecto podría surgir una pregunta ¿Vale la pena que las ciudades realicen grandes sacrificios e inversiones, cuando definitivamente existen problemas de desigualdad social y pobreza en algunos sectores territoriales?
En la revisión de este tema se pudo encontrar que es imposible desligar el impacto que genera significativamente a la ciudad que realiza este tipo de evento, que al mismo evento como tal. Pero algo más interesante: se plantea que existen dos posturas sobre esta materia, justificando la necesidad de preparar una ciudad para que cumpla con las exigencias técnicas de un grupo de actividades deportivas, que de no ser así, jamás podrá desarrollar un acontecimiento de gran magnitud, como lo es un “megaevento”; estas son: construcción – creación y rehabilitación de los espacios.
Los grandes líderes políticos y gerentes deportivos desde hace un buen tiempo vienen trabajando fuertemente en lograr que las grandes ciudades de todos los países le apuesten a invertir en la posibilidad de realizar eventos de talla internacional, como los Juegos Olímpicos o campeonatos mundiales de diferentes disciplinas deportivas. Estos líderes quieren ejercer un trabajo que diferencie dos tipos de impactos: “el impacto sobre el conjunto de la sociedad y el impacto en el territorio” (Impacto de las grandes construcciones deportivas en las ciudades, Ruth Rioja Marcos, 2004). Teniendo en cuenta este tipo de reflexiones nacen dudas alrededor del verdadero dilema: ¿Qué buscan generar estos procesos en las ciudades anfitrionas?, ¿Cómo se beneficia la ciudad en función del desarrollo de los megaeventos? Y, finalmente ¿Quién se beneficia al final de la realización de los mismo, la gente, la ciudad o el poder?

El dilema con el megaevento
Teniendo en cuenta lo que recoge la Carta Internacional de la Educación Física, la Actividad Física y el Deporte 2015, la cual menciona: “todas las organizaciones y entidades interesadas en el ámbito del deporte, deben velar por que las ciudades sede de los megaeventos reciban un legado sostenible en sus ambientes de costos financieros, consecuencias ambientales y sociales, el posterior uso de la infraestructura y el efecto sobre la participación del deporte y la actividad física”. Es importante señalar, que hay una gran apuesta para establecer un proceso de igualdad de oportunidades por las cuales existan mecanismos accesibles que faciliten la postulación de todas las ciudades para ser sede de dichos eventos. Así se ve reflejado en las consideraciones establecidas para la Agenda 2020 del Comité Olímpico Internacional, planteando que “El cambiante clima político y económico mundial ha impactado la preparación y los costos relacionados con la organización de los juegos”, más allá de estos pronunciamientos del COI, se ven mayores posibilidades a través de la reforma de los requisitos para poder participar del proceso de candidatura, especialmente asegurando que la propuesta de organización de este tipo de eventos sea atractiva y sostenible para todas las ciudades.
En el marco de las consideraciones anteriores y a partir del concepto de dilema que se define como: “un situación o problema que puede resolverse a través de dos soluciones pero que ninguna de las dos resulta completamente aceptable o, por el contrario, que las dos son igualmente aceptables”, este escrito postula un dificultad a través de la cual se evalúa si es necesario y fundamental que las ciudades inviertan todo su esfuerzo en la realización de los megaeventos, esto a partir de la evaluación de la posibilidad de establecer un esquema de trabajo que facilite la igualdad de oportunidades para todos o que sencillamente el poder solamente le apueste a masificar aspectos, ampliar cobertura con el fin de justificar el uso de los recursos o definitivamente apostar a la diversificación del deporte en este caso para la ciudad.
A partir de allí, viene una discusión difícil, acerca de establecer parámetros importantes de justicia social, encaminada a favorecer, como su término lo dice, a grupos sociales formados por personas, que desempeñan diferentes roles dentro de la sociedad, que como tal tienen derechos y deberes, por solo hacer parte de la misma. Dentro de este proceso de discusión podríamos decir entonces que sería necesario conocer qué opinión tienen los ciudadanos de un país acerca de tener muy cerca un evento de tan grande magnitud.
Vale la pena resaltar, que así mismo como la justicia social reconoce a todos los principios por los cuales se rigen las reglas y normas de la sociedad, también es significativo saber que a pesar de querer incluir a todos en ciertos aspectos, al inicio de cada decisión se buscará beneficiar una parte de la sociedad contada a partir de cumplir las primeras necesidades, sobre todo en favorecer ciertas posiciones que suelen al principio solo fortalecer una estructura básica de un país. Aun así, naciendo de la teoría de la justicia del autor (Jhon Rawls) es importante para este dilema tener en cuenta dos principios que podrán auxiliar la toma de decisiones: el primero, siempre mantener la igualdad en derechos y deberes; el segundo, la desigualdad social trabajada en beneficios compensadores para todos. De allí que las personas menos favorecidas o más desfavorecidas sean tenidas en cuenta como fuente primaria para cumplir metas de gobierno ya establecidas.
En consecuencia, en este tipo de decisiones se podría trabajar otra teoría que habla acerca del riesgo, la cual define las posibilidades existentes de los resultados que se obtendrán a partir de la toma de decisiones, que a la vez puntualizarán prioridades desde el principio, pero que aún no se determinan como urgentes. Dentro estas teorías se trabajan principios encaminados a mejorar los posibles beneficios que generan una tendencia a la igualdad, queriendo compensar de alguna manera a todos los actores que se ven involucrados en el dilema.
Llama mucho la atención de la teoría de Jhon Rawls, cómo sin querer se ha venido trabajando en definir aspectos en función de la imparcialidad a partir del cumplimiento de dos condiciones importantes: las instituciones (“aquellos mecanismos de índole social y cooperativo que procuran ordenar y normalizar el comportamiento de un grupo de individuos”) que deberán ser justas y que dicha sociedad acepte voluntariamente los beneficios que se obtendrán en función de lo desarrollado.

Entonces, el dilema de este escrito nace del siguiente interrogante: ¿los megaeventos son realmente un aporte a la sociedad o al poder? Razón por la cual me permito entregar una aproximación de respuesta, obviamente, en el marco de las siguientes conclusiones:
- Es importante evaluar, qué busca la organización con la realización de un mega evento, sin dejar de lado la definición de prioridades de una institución, ciudad, región o país.
- Se puede evidenciar en varios de los artículos revisados, que la inversión de los recursos puede llegar a ser significativamente alta, pero el costo beneficio muy bajo, con el agravante del alto endeudamiento, el cual puede ser impagable para los gobiernos nacionales y locales.
- Los mandatarios hacen caso omiso a inminentes riesgos que puede generar la organización de un mega evento.
- Es importante que para este tipo de acontecimientos tan significativos para el mundo, se razone a partir del principio de la justicia, que permita distribuir todo de manera igual para todos.
- A pesar de poder conocer las posibles opciones para saber si un megaevento se debe realizar o no en un país o ciudad, existe una incertidumbre que se define en su totalidad por ser una actividad propia de justicia social. Esto, definido a partir de apropiarse de un punto de vista en comparación de quien lo hace.
- En este momento el dilema de realizar o no un megaevento en ciudades pequeñas, medianas o grandes puede ser resuelto a partir de establecer una oportunidad de igualdad para todos y cada uno de los ciudadanos, por encima de que se establezcan reglas para que se beneficien solamente los mismos que desde el inicio estructuraron las necesidades a partir de otros análisis precarios.
Referencias
-DOSSIER: Mundial de Brasil 2014: Una Fiesta (pero no) para todos, 2104.
-Julio Sánchez Cristo. (2005). El dilema. Portafolio, Retrieved from http://search.proquest.com/docview/334534963?accountid=47900
-Vila, T. D., Darcy, S., & Alén, E. (2014). JUEGOS OLÍMPICOS Y PARALÍMPICOS EN BRASIL: APRENDIENDO DE BARCELONA Y SIDNEY/Jogos olímpicos e paraolímpicos no brasil: Aprendendo com barcelona e Sidney/Olympic and paralympic games in brazil: Learning from barcelona and sydney.Revista De Administração De Empresas, 54(2), 222-230. Retrieved from http://search.proquest.com/docview/1513194870?accountid=47900.
-De Rioja Marcos, Ruth, (2004), Impacto de las grandes construcciones deportivas en las ciudades.
-Magrinyá Francesc, Mayorga Miguel, 2008, Diseñar la ciudad para el deporte en los espacios públicos.
-Mayor Camilo, Cali Capital Deportiva, más que un juego – [email protected].
-Rawls, John, 2006, Teoría de la Justicia.
-Coldeportes, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Carta Internacional de la Educación Física, de la Educación Física y el Deporte, 2015.