Harvey Borrero, el mejor semifondista colombiano en los años 50 del siglo pasado y reconocido dirigente después del retiro, falleció esta semana, a los 82 años, en Chicago, Estados Unidos, en donde se encontraba visitando a sus hijos.

A Harvey Borrero se le recuerda por haber obtenido las más importantes victorias del semifondo colombiano en aquellos años, en los cuales el Valle de Cauca se convirtió en la primera potencia del deporte nacional, gracias al surgimiento de una generación de altísima calidad, formada bajo los lineamientos de un grupo de dirigentes liderados por Alberto Galindo Herrera.
Borrero fue el amo y señor de los 800 y de los 1.500 metros planos, en el concierto nacional y logró importantes figuraciones internacionales, en certámenes del deporte base y en juegos del ciclo olímpico colombiano.
En el plano internacional, Borrero emergió con fuerza en los VIII Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en 1959, en Caracas, Venezuela. Hasta ese momento, el prestigio del atletismo vallecaucano y colombiano dependía de los éxitos de Jaime Aparicio, quien desde 1946 era el mejor atleta colombiano. En ese certamen, con 20 años de edad, Harvey Borrero ganó los 1.500 metros, con nuevas marcas nacional y centroamericana, al establecer 4 minutos y 4 segundos y doblegar al favorito, el mexicano Alfredo Tinoco, quien le siguió un segundo después. En esos mismos juegos, Borrero obtuvo la medalla de plata, en los 800 metros planos y se convirtió en una de las figuras de Colombia en el certamen. El oro de Borrero fue complementado por los conseguidos por los ciclistas Mario Papaya Vanegas, en los 1.000, metros scratch, y Pablo Hurtado, Efraín Forero, Ramón Hoyos y Honorio Rea, en la prueba de ruta por equipos; el esgrimista Emilio Echeverry, en espada individual; el pesista Ney López, en el peso ligero, y el tirador Enrique Hannberg, en pistola libre.
En 1963, Harvey Borrero logró la medalla de plata en los 5.000 metros planos, en el Campeonato Suramericano realizado en Cali, en una época en la cual, el antioqueño Álvaro Mejía Flórez comenzaba a construir su brillante carrera internacional.
Después del retiro, Harvey Borrero estuvo vinculado a la dirigencia deportiva, primero, en 1980, como presidente de la Liga Vallecaucana y posteriormente, como parte de la Federación Colombiana de este deporte, tareas que alternó con su trabajo como Mayor de la Policía Nacional de Colombia y como integrante de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro de la Policía Nacional, en cargos como miembro de la Comisión de Ética.