Skip to content

Principios. Sesenta años de periodismo libre, en la senda del olimpismo

Principios. Sesenta años de periodismo libre, en la senda del olimpismo

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

“Un periodista de ética rotunda puede desaparecer, pero jamás dejarse vencer en su lucha por ver brillar la verdad”, máxima que rige la vida del periodista Héctor Julio Chaparro Mesa, un ser humano de honor, autoconstruido a contracorriente y contrapoder, como los grandes maestros de la humanidad, en el servicio de contar la verdad de los hechos, premiado con el Altius a Vida y Obra otorgado por el COC.

Héctor Chaparro recibe el Altius a la Vida y Obra, entregado por José Luis Echeverry, primer vicepresidente del COC, y Hélder Navarro, fiscal Principal.

Por Hernando Ayala M.

Periodista

Especial para la REVISTA OLÍMPICA   

En la senda del olimpismo desde el periodismo camina hace sesenta años Héctor Julio Chaparro Mesa, un ser humano de honor, autoconstruido a contracorriente y contrapoder, como los grandes maestros de la humanidad en el servicio de contar la verdad de los hechos.

Periodismo, exhalación constante del espíritu en expresión libre, graba en la memoria lo contado hasta el aliento final, antes del olvido. ¿Cuántos años hay que vivirlo? Lo esencial es la intensidad en la entrega. Así como Filípides soltó la última sílaba de su mensaje, sin oxígeno hasta culminar su misión vital por la que entregó todo, o como Julio Daniel héroe de nuestro héroe de hoy, Héctor Julio como sus dos referentes, ha dado todo por el periodismo en el deporte.

Desde aquel junio de 1961 cuando María Inés Hurtado, operadora del máster en Radio Sogamoso le abrió por primera vez al aire un micrófono para ver si servía como locutor, Héctor Julio no dejó de pensar y actuar como relator deportivo. Al año siguiente nació el primogénito de esta alianza vital con María Inés, su esposa en los sesenta años de camino periodístico.

Seis décadas de servicio al deporte olímpico colombiano, han visto trasegar a Héctor Julio Chaparro por micrófonos, cabinas de radio en emisoras y estadios, páginas editoriales en ciudades como Sogamoso, Duitama, Bogotá, Bucaramanga, Valledupar, Cali y Villavicencio, en donde afincó su testimonio de vida y obra, hasta cualquier lugar del mundo. Uní el inicio de mi recorrido en 1981 al lado del sello Chaparro, con Vanguardia Deportiva, y en cuarenta años coincidimos,, entre muchas gestas, en Atlanta 96, Juegos Olímpicos del Centenario era moderna; en Guadalajara 2011; Londres 2012, y Río de Janeiro 2016, él, en Olímpicos, y yo, en Paralímpicos.

En 1988 narrábamos juntos mi última vez en una producción radial nuestra de fútbol desde El Campín y abrimos el primer micrófono al aire al periodista Juan Roberto Vargas, al iniciar su carrera desde Villavicencio en nuestro proyecto editorial global Nueva Colombia. Héctor Julio Chaparro, nómada trashumante de tecnologías, medios y formatos, migró hasta el periodismo digital con su periódico Deporte Total punto com.     

Vale conocer qué piensan tres conciencias de todas las que más confían en su integridad de ser humano que dice todo del porque llegar a ser periodista de semejante estatura.

“Chaparrito, hombre de gran talla …”

Así lo describe Daniel Chaparro, su nieto: “Mi abuelo se sienta y estrella sus dedos sobre el teclado. Mi abuelo lee un comunicado y me dicta una nota con una velocidad que trato de seguir estrellando mis dedos sobre el teclado. Mi abuelo anuncia por teléfono los resultados deportivos de la jornada. Durante dos minutos la familia enmudece, la cuadra calla, solo se escucha su voz en la radio. Mi abuelo inunda la casa con sus periódicos, zigzagueamos entre cajas que los conservan.

“Mi abuelo es un hombre no alto a quien llaman “Chaparrito” que casi todos los días hizo lo suyo: trabajar en periodismo sobre deporte olímpico. Ya son más de 60 años de carrera. Unos 22 mil días entregado al oficio, con dignidad y nobleza. Por eso recibió el galardón Altius Vida y Obra, el pasado 15 de diciembre.

Mi abuelo recibe abrazos de un colega, un deportista, un dirigente deportivo, en la mesa donde estamos. Veo a mi abuelo recibir esos abrazos desde lo alto de las pomarrosas. Esa es su verdadera estatura, como la de todos los hombres y mujeres, que silenciosamente trabajan día tras día por el deporte en Colombia”, escribe su nieto Daniel Chaparro.

Con su esposa y su hija saboreando el título Honoris Causa, de Comunicador Social, otorgado por la Universidad del Llano.

“El respeto a mi Padre … “

Magali Chaparro, su hija, dice de él: “Héctor Julio Chaparro Mesa, mi padre, es un hombre que siempre ha merecido mi mayor respeto y admiración.  

“Su compromiso y disciplina con el trabajo, su responsabilidad y amor por su familia, su sabiduría y avidez de conocimientos; su sensibilidad social y respeto por los derechos humanos y la igualdad, han marcado toda mi vida. 

“Recuerdo cuando le acompañaba a escuchar boleros y salsa, su música preferida, amenizada con unas buenas cervezas heladas, y me contaba emocionado sus vivencias y deseos de recorrer el mundo, visitando países lejanos y próximos, en su quehacer de periodista deportivo. Ese mundo para él, lleno de oportunidades de conocer diversas culturales y sus gentes.

“Su amor por mi madre y hermanos ha sido infinito, así como sus muestras de afecto y cariño.

“Mi Papi es un ser fantástico y no ceso de agradecerle todo lo que hizo porque nuestras vidas hayan sido rectas, dignas y llenas de los valores que él y mi madre, con su cariño, día a día nos enseñaron”.

“A mi padre le debo el ejemplo formador de centrar la vida en la dignidad y el respeto que ví siempre en mi familia y transmití a mis hijas con mi esposo”, síntesis de Magali Chaparro Hurtado en fiel interpretación de sus hermanos Julio Daniel (RIP) Héctor Rolando y Juan Manuel, los tres dedicados a construir con la palabra. En la misma coherencia su hermana Miroslava, en Europa.

Bajos sus párpados

Con un poema lo describe Rolando Chaparro, su hijo:

“Hoy vi a mi padre y reconocí sus ojos

Detrás de esos párpados cuidadosos que me estrujaron siempre

Lo vi. Él lo hizo siempre.

“Su lenguaje como antes fue místico

Pues mantenía lugares imposibles

A los que nunca llegaré

Detrás de mi acostumbrada manía de cobijas y almohadones

Fue terrible su voz. 

“La escucho aún

Encapuchada en una camisa negra y desgastada

Que reconoce los viajes conocidos

Y aquellos que vendrán.

“Su presencia incomoda al auditorio

Pues habla de comarcas y regiones

En las que el hielo es cotidiano

Y pesa duro.

“Larga es la recolección.

Breve ha sido la jornada”.

Con una fe mística

¿Cuál es el Altius, la excelencia humana del Periodista? El periodismo disfrutado cuando existieron cronistas auténticos, relatores que exprimían hasta el último recurso para hacer vivir cada epopeya del heroísmo deportivo, es el aprendido y practicado por Chaparro, movido siempre por su mística fé suprema en la vocación.

Sólo el periodismo único, esencial, libre, independiente a ultranza, a contrapoder, tiene futuro. El practicado por Gabo y Camus en su unísono del “más bello de los oficios”, servir a la buena fe de todos los otros. La gratificación máxima para el periodismo leal, fidedigno, de a pie en la calle es ser creíble.

Alcanzar esa estatura en periodismo en seis décadas y seguir contando a sus 81 años vividos, dan fe de una trayectoria. En ese punto queda el galardón Altius inaugurado para la Vida y Obra de un deportista genuino. En significado Olímpico, deportistas son todos quienes dedican su vida al deporte, y el periodista, consagrado a esta expresión humanista lo es tanto como los atletas y todos los servidores fieles al ideal deportivo.

Filípides eterno en su legado, tiene en común con el periodismo la misma esencia, contarlo todo con veracidad fidedigna hasta exhalar su último suspiro.  

Gran lustre Altius en punto máximo para este acontecimiento, acierto mayor en la creación y primera asignación a la vida y obra de un Maestro.

Artículos DE LA REVISTA relacionados

PATROCINADORES