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TOKIO 1964: Grajales, Posada, Vanegas y Arango, los mejores

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Una vez más, los dirigentes colombianos debieron superar muchos obstáculos, para conseguir los recursos destinados a la participación colombiana en Tokio 1964. Luego de una difícil colecta privada y de un fuerte aporte prometido por el Gobierno del Presidente Guillermo León Valencia se logró la presencia de un equipo con 21 atletas y 13 directivos y acompañantes.

Por Alberto Galvis Ramírez

Director de la REVISTA OLÍMPICA del COC

Miembro de la Academia Olímpica Colombiana

El viaje de Colombia a los Juegos Olímpicos de 1964 fue antecedido por una difícil campaña para la consecución de los recursos necesarios, liderada por el Comité Olímpico Colombiano y apoyada por el diario El Tiempo y Caracol Radio, que incluyó rifas, programas musicales, eventos deportivos y donaciones de empresas. El viaje costaba más de $ 300.000, de los cuales, $ 250.000 se invertirían en los pasajes aéreos y el resto en la alimentación en Tokio.

Poco más de $ 20.000 fueron conseguidos con empresas privadas, como Totogol, el concurso del fútbol profesional, que donó $ 20.000; el Sindicato de Pequeños Vendedores de Mercancías Varias, que aportó $144; el Club Icollantas y Trabajadores, con $502; empleados de la firma Sidney Ross, con $1.000; el Club Deportivo Estructuras Metálicas, con $362, y el Club Deportes Ultra Madrid, con un aporte de $50.

El viaje se programó para el martes 6 de octubre. Tres días antes, sólo se habían asegurado los $ 22.022 aportados por las empresas mencionadas. Mientras tanto, el gobierno nacional del presidente Guillermo León Valencia y de su ministro de Educación, Gabriel Betancur Mejía, prometió $ 250.000, que no alcanzarían a salir antes del viaje. Con esa promesa, el presidente del Comité Olímpico Colombiano, Mario García y García acudió a la firma Coviajes, en demanda de un crédito por esa cantidad, para los pasajes, pero debía ser respaldado con la firma de una entidad sólida, que no era precisamente el COC, sino la División Mayor del Fútbol Colombiano, Dimayor, que tenía mayor solvencia económica. 

Coviajes, sin embargo, exigió una garantía hipotecaria, que fue solicitada por la Dimayor al banco en donde tenía su cuenta. Además, Mario García y García debió dejar tres cheques personales -desde luego, sin fondos- para reforzar el préstamo.

La Dimayor logró entregar la documentación completa a Coviajes para los tiquetes aéreos, con lo que se solucionó el mayor problema. 

El tesorero del COC mendiga los últimos centavos

 “Aun faltan $40.000 fue el titular a ocho columnas de El Tiempo, el domingo 4 de octubre. Y esta cifra correspondía al sostenimiento de la representación colombiana en la sede de los juegos. Se hizo un llamado a la industria, al comercio y a la ciudadanía en general. El resultado de la campaña adelantada por Caracol, hasta ese día era de $49.027.04, de los cuales $26.775.04 correspondía al dinero recaudado en la urna, que por varios días permaneció en la entrada de la emisora Nuevo Mundo, de Caracol.

La periodista Clemencia Medina recordó en la edición de El Tiempo, del 2 de diciembre de 1981. “La Voz del Café reunió, por su parte, $4.000, durante 20 horas de trabajo y promoción. El auxilio que otorgó el Gobierno Nacional fue de $250.000, mediante un proyecto de ley en el Congreso, cifra destinada para cubrir el crédito obtenido con las empresas aéreas.

“El lunes 5 de octubre, para las cinco de la tarde estaba programada la salida de la embajada Colombia, integrada por 27 personas […].

“Mientras se preparaba todo el acto protocolario para despedir a la delegación, el tesorero del Comité olímpico Colombiano, Guillermo González, reunía como un mendigo, por cuanto almacén pudo, los últimos centavos para completar los $40.000”.

La delegación al Japón

En Tokio, frente a la edición anterior, el número de países se incrementó a 93, pero no ocurrió lo mismo con la cifra de atletas: 5.151, de los cuales 4.473 eran hombres y 678 mujeres. Colombia completaba su tercera presencia consecutiva, desde Melbourne 1956.

El 5 de octubre, sobre las seis de la tarde, dos coros femeninos de colegios de secundaria, junto a unas 1.500 personas, despedían en el aeropuerto internacional El Dorado a la siguiente nómina criolla:

Directivos:

Mario García y García, presidente del Comité Olímpico Colombiano; Humberto Chica Pinzón, presidente de la delegación y delegado de atletismo; Julio Gerlein Comelín, miembro COI; Efraín Borrero, delegado Adefútbol al Congreso de la FIFA; Alfonso Senior y León Londoño Tamayo, delegados Fedefútbol a la FIFA; Jorge Uribe Montoya, delegado al Congreso Mundial de Medicina; Yezid Trebert Orozco, médico; Guillermo González, tesorero, y Boris Rodríguez, secretario.

Deportistas y acompañantes: 

Atletismo: José Gregorio Neira, Álvaro Mejía, Hernando Gutiérrez y Pedro Grajales. Ciclismo: Carlos Peñaranda, delegado; Ricardo Pinta Zea, entrenador de ciclismo, Mario Papaya Vanegas, Fernando Bustos, Rubén Darío Gómez, Pablo Hernández, Pedro J. Sánchez, Javier Suárez, Mario Escobar y Martín Emilio Cochise Rodríguez.

Esgrima: Emilio Echeverri (delegado), Humberto Posada, Ernesto Sastre, Ignacio Posada, Didier Tamayo.

Natación: Javier Gómez (delegado y entrenador), Julio Arango y Daniel Henao.

Tiro: Juan Millón (delegado) y Álvaro Clopatofsky.

Periodistas: Humberto Jaimes Cañarete, El Tiempo; Mike Forero Nougués, El Espectador; Julio Nieto Bernal, Caracol; Marino López, Todelar; Marino García, Todelar, y Julio Arrastía, RCN.

La sorpresa de Pedro Grajales

Pedro Grajales

Las esperanzas estaban cifradas en el grupo ciclístico, en especial en el pistero Mario Papaya Vanegas y en el rutero Rubén Darío Gómez, quienes participaban por segunda vez en el certamen.

Sin embargo fue el atletismo el deporte que más colmó las expectativas, con el vallecaucano Pedro Grajales, quien en la sexta serie de los 200 metros planos estableció 21.4, para avanzar a los cuartos de final. En esta segunda instancia desmejoró su tiempo (21.7) y quedó al margen. 

A continuación tomó parte en los 400 metros llanos. En la quinta serie hizo 47.2, que le sirvió para clasificar a los cuartos de final, etapa en la que no pudo refrendar su papel previo, al registrar 47.8. Hasta ahí llegó.

Caso contrario al de la otra promesa, el atleta Álvaro Mejía, quien jamás se habituó al clima oriental y la muestra fue su último puesto en los 5.000 metros planos, tras un discreto 14.41.4, muy lejano al 13.53.1 que había hecho recientemente en España. 

El quinto lugar de Papaya Vanegas

El pistero antioqueño Mario Papaya Vanegas, quien era uno de los 44 competidores en la velocidad pura, fue también figura en los juegos. El primer tiempo logrado fue 11.1, suficiente para vencer al australiano Lewis Gordon. Luego tuvo como oponente al polaco Abyss Law Zajac, al que superó, tras cronometrar 12:07. Victorias que le dieron su cupo a los octavos de final, ronda en la que rivalizó con el francés Pierre Trentin, quien acababa de obtener el bronce en la prueba contra el kilómetro por equipos. Dejó pasmados a los especialistas al vencerlo, tras repetir el 12.07, séptimo tiempo de los ocho que seguían en carrera. Por reglamento le correspondió enfrentar al tercero, el italiano Sergio Bianchetto, bicampeón olímpico en 1960 y en 1964, en el tándem, quien, con 11.83 dejó sin chance al colombiano, quien oficialmente quedó en la quinta posición, la mejor hasta la actualidad de un escarabajo -en el ciclismo de pista- en unas justas de verano.

Cochise, inadvertido

Papaya y Cochise

Entre tanto, el estreno de Cochise Rodríguez en unos Juegos Olímpicos pasó inadvertido, al registrar 5.17.71 en los 4.000 metros, que lo llevó a concluir decimocuarto, resultado que se atribuyó a la mala partida en su serie (la cuarta) frente al anfitrión Hiromi Yamafuji. 

También participó en la prueba de ruta (194,832 kilómetros) junto a Rubén Darío Gómez, Pablo Hernández y Mario Escobar, quien a última hora sustituyó -sin mayor explicación- a Javier Suárez. Había que dar ocho vueltas a un circuito que casi siempre tuvo a Cochise y a Gómez en el lote principal, incluso, éste último alcanzó a liderarlo. En el último giro empezó a llover, de lo cual sacó gran ventaja quien saldría campeón, el italiano Mario Zanin. 

En cuanto a los demás ciclistas no hubo mucha claridad: Mario Escobar se retiró, pero al final fue clasificado como 35. Y en la tura, Rubén Darío Gómez aparece en una foto a cien metros de distancia de la raya final, con respecto al vencedor y fue encasillado 69, Cochise apareció 46, y Hernández, 78. En el caso de los muchachos de la contra reloj por equipos, Pablo Hernández arrancó resfriado y en medio de la lluvia terminó de enfermarse, en tanto que Pedro J. Sánchez pinchó en la tercera vuelta y para Javier Suárez no era propiamente su especialidad. A su vez, en la modalidad individual, Fernando Bustos quedó decimonoveno.

Esgrimista Posada, a segunda ronda

De los demás deportistas, el único que pasó de la ronda preliminar fue el esgrimista Ignacio Posada, en el torneo de sable. En combate de desempate eliminó al argentino Aldalur González. En la segunda ronda fue eliminado. Emilio Echeverri había manifestado que Roma 1960 serían sus últimas justas, pero volvió a competir en Tokio 1964, certamen al que había ido como dirigente. Tampoco se destacó. 

El tirador Álvaro Clopatofsky finalizó sin unidades, después de no hacer el mínimo puntaje que permitiera escalafonarlo en el tiro, deporte que dio dos medallas de oro a Estados Unidos y contribuyó para volver a ganar los Juegos Olímpicos, quitando el brío que llevaba Unión Soviética, en tanto que Japón, tras lucirse en lo organizativo, tuvo su cierre dorado en lo deportivo al lograr la mejor ubicación de su historia: tercer lugar.

El buen estreno de Julio Arango

Julio Arango, natación

La natación tuvo por primera vez exponentes en dos modalidades. Diego Henao lo hizo en los saltos ornamentales, sin la menor trascendencia. Por su parte, Julio Arango intervino en los 400 metros libres, sin figuración. 

Sin embargo, este niño debutante, de 14 años, estaba por mostrar lo mejor en los 1.500 metros libres, pues su actuación se convirtió en histórica para Colombia. No pasó a la segunda ronda, porque ocupó el decimoquinto lugar, con tiempo de 17.59.1, que en ese momento se convirtió en nuevo registro suramericano, al dejar para el recuerdo el distante 18.09.3 de Ricardo Morelos, establecido en el Campeonato Suramericano de Ecuador, en el año previo a los Olímpicos, en el que Arango fue segundo.

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