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Semblanza. Causa y efecto: Sebastián Arenas, en el arco compuesto

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María Paula Monroy Nieto
Comunicadora social y periodista del Comité Olímpico Colombiano
Especial para la Revista Olímpica Digital

Manuel Sebastián Arenas Díaz, el inglés que a sus tres años se radicó en Colombia, país que escogió para representar como cualquier otro deportista colombiano, con orgullo, “berraquera” y dedicación. 

A los 12 años de edad, el hijo de Wilson Arley Arenas y Lina Marcela Díaz conoció el arco en el municipio de Sabaneta, en Antioquia, ese instrumento que hoy en día se ha vuelto su compañero y lo ha llevado a recorrer el mundo representando a Colombia.  

Todo empezó en el año 2010, cuando Dairon Jaramillo, entrenador de la Selección Antioquia, llegó un día al colegio de Sabaneta con un arco preguntando si había alguien interesado en aprender del deporte, a lo que Arenas dijo que sí por pura curiosidad: “el deporte llegó nuevo en 2010 y el profe Dairon llegó al colegio con los arcos mostrando los accesorios y explicando el deporte, y la verdad uno curioso, uno veía una flecha y se sorprendía”.

Sin embargo, la sorpresa fue para él, pues fueron sus ganas y su ambición por aprender de este deporte que, al día de hoy, con tan solo 22 años, ha sido medallista de oro nacional, bolivariano, suramericano y, recientemente de manera virtual, panamericano, así como medallista de bronce individual en el mundial juvenil y por equipos en el mundial de México 2017.  

El arco compuesto

Para muchos, el deporte del tiro con arco es desconocido, por ende, no es visto como un deporte de alto rendimiento, sino como un hobbie, de hecho, Arenas tampoco conocía esta disciplina e incluso él, veía el tiro con arco como una forma de pasar el tiempo. 

No cabe duda de que el antioqueño estaba hecho para ser deportista de alto rendimiento. Practicó varios deportes, incluido el baloncesto y el fútbol y, según lo que cuenta, no era malo o como dice él, “no era tronco”. Sin embargo, se decidió por el tiro con arco por gusto, curiosidad y porque era un deporte individual, en el que sabía que debía trabajar mucho la parte mental y en el que vio la posibilidad de triunfar.

“Me fue gustando mucho. Cuando me pasaron un arco el profesor me fue viendo esa ambición y esas ganas de cumplir en el deporte, me vio futuro”, expresó.

En cuanto a la modalidad, su entrenador es el responsable del éxito del colombiano, pues fue Jaramillo quien decidió que Sebastián debía enfocarse en el arco compuesto y no en el recurvo: “eso fue decisión del profesor, yo empecé en recurvo, pero en esa modalidad ya habían muchos arqueros buenos, entonces para ese tiempo mi entrenador estaba buscando el equipo de compuesto para los Juegos Departamentales y me dijo “usted Arenas, compuesto” y cuando cogí el compuesto me sentí súper bien y con ese empecé a tirar distancia oficial y ahí fue cuando dije: sirvo pa’ esto”. 

Afuera de la diana

Como una flecha que solo puede ser tirada al impulsarla hacía atrás, Arenas ha superado las dificultades que se le han presentado y en ellas ha encontrado oportunidades que lo acercan cada vez más a sus objetivos, pues expresa que nunca se ha rendido, ya que ha pasado de estar en lo más bajo, a ser el primero en el ranking nacional.

Para el colombiano, el momento más difícil y retador de su carrera deportiva fue en el 2015 cuando se encontraba disputando su primera competencia internacional, el Mundial Juvenil. 

En esta competencia, el colombiano fue el primero en clasificar, lo cual sorprendió a todo el combinado nacional, pero sobre todo a él, porque en dicho Mundial estaban los arqueros internacionales que él veía como referentes por la cantidad de logros obtenidos.

Arenas recuerda que le tocó disputar el partido del Mundial ante el contrincante que en teoría es el más fácil, pues en los ‘braquets’ de clasificación de individual, el último en clasificar compite contra el primer clasificado, es decir, Sebastián; por ende, se podría decir que el antioqueño tenía una probabilidad más alta de llegar a la final, pero este no fue el caso.

“Para el día de individuales pasó un huracán, una tormenta exagerada y así se realizó la competencia. A mí, personalmente, el viento y la lluvia siempre me pegan fuerte cuando es en temas de competencia y en este partido perdí contra el que había clasificado de último, entonces fue un choque bastante fuerte, ya que quedé con un sin sabor porque a pesar de que clasifiqué primero y el primer día fue notición y todo, ya para el otro me eliminaron y sentí que no hice nada, porque perdí por un punto”, recuerda Sebastián.

Sin embargo, Sebastián expresa que, a pesar de haber perdido, esta situación la vio como un aprendizaje, debido a que la última competencia en la que estuvo, el Online Archery Cup, disputado el pasado mes de septiembre de 2020, Arenas clasificó de octavo para los cuartos de final, por lo cual debió disputar el partido ante el primer clasificado al que le ganó.

El blanco y el paso a paso

El objetivo siempre ha sido claro, desde pequeño Arenas siempre le ha apuntado al 10 de la diana, el puntaje máximo, pero esto no lo habría logrado sin el apoyo de sus padres, quienes lo han apoyado en cada una de sus decisiones deportivas.

Lina, su mamá, ha sido la persona que lo ha acompañado en todo su proceso deportivo, incluso, ha llorado con su hijo las derrotas, y ha gozado con él los triunfos, pues tanto el éxito como el fracaso los siente como suyos. Ahora bien, si hablamos de Wilson, su padre, ha sido y es otro pilar fundamental en el proceso del atleta, ya que de no haber sido porque su padre le consiguió su primer arco compuesto, quizás hoy no estarían leyendo esta semblanza. 

No cabe duda de que el apoyo recibido por sus padres aceleró el proceso del deportista; además, cada vez lo iban apoyando más y más, porque empezaron a ver los resultados y, también porque el entrenador hablaba con ellos para expresarles que su muchacho tenía futuro para este deporte.

Un futuro impresionante sin duda alguna, pues han sido sus ganas, su constancia, su disciplina y su paciencia las virtudes que reconoce el mismo deportista que han sido las que lo han llevado a representar a Colombia.

“Para este deporte se necesita la dedicación y las ganas de entrenar, porque es un deporte en el que uno debe ir todos los días a disparar. Este es un deporte que requiere constancia para no perder la sensación del disparo, nosotros trabajamos mucho con sensaciones que es ¿cómo nos adaptamos al arco? por lo que, si dejamos de disparar una semana, el arco se siente diferente”, explica Arenas.

Sin embargo, el arquero también reconoció que una de sus debilidades es la ansiedad y el autocontrol: “hay veces que me estallo muy fácil y eso en una competencia afecta demasiado. Por ejemplo, cuando tiro una flecha mala trato de no perder la calma y seguir adelante, pero muchas veces uno se queda enfrascado en esa flecha y eso hace que las otras se vayan igual, entonces lo que hay que hacer es aceptar que si se fue pues ya no se puede hacer nada, no puedes cambiar el resultado de esa flecha, pero si puedes cambiar el de las otras, es por eso que estoy trabajando para mejorar eso”.

Dentro de esta búsqueda por mejorar, Arenas trabaja mucho su capacidad de concentración, fijando sus pensamientos únicamente en la diana. Esto lo logra a través de la respiración, pues le ayuda a “calmar el ritmo del corazón” y, además, lleva mentalmente el paso a paso de su técnica, que va desde cómo se para, cómo coge el arco, cómo lo abre y cómo acomoda la mano para apuntar: “llevo ese paso a paso en mi mente y digo bueno ya abrí el arco, ya estoy apuntando y ahí ejecuto el disparo y cae en 10”.

“Entrena hasta que tus ídolos se transformen en rivales”

Daniel Muñoz y Sebastián Arenas

Para el arquero colombiano esta es una de las frases con las que más se siente identificado: “la verdad esa frase siempre me ha gustado mucho, porque uno también tiene como ese referente y ese ídolo que es muy bueno en el deporte y, ahora que estoy con los mejores del país, es un orgullo saber que todo el entrenamiento, las ganas y el tiempo que le he dedicado al deporte ha dado frutos, de repente ahora yo también puedo ser un ídolo para los niños que están comenzando y me pueden ver como un referente en el deporte”.

De hecho, uno de los referentes de Sebastián Arenas es el arquero colombiano Daniel Muñoz, quien hace unas semanas fue su rival en la final del torneo virtual y al cual venció por un punto.

Lo que se viene

Para nadie es un secreto que el tiempo esta a favor de este arquero colombiano, quien tan solo tiene 22 años y un largo camino por recorrer.

Por esta razón, el antiqueño no para de prepararse. En el mes de noviembre, el equipo nacional tendrá una concentración con miras al Campeonato Panamericano de Monterrey 2021, las Copas Mundo y los torneos internacionales online.

Sebastián tiene claro lo que viene para él. Es por esto que su sueño a corto plazo es seguir representando a Colombia, a mediano espera terminar su carrera profesional en ingeniería informática y, también sueña con ser campeón mundial y ser reconocido como un ícono del deporte; a largo plazo, Arenas espera terminar su carrera deportiva como atleta sin salirse del todo del deporte, pues se ve en un futuro como entrenador. Sin embargo, esto no le preocupa en la actualidad, pues considera que está dando lo mejor de si mismo para seguir en el deporte triunfando.

El arquero colombiano, Manuel Sebastián Arenas Díaz es la prueba fehaciente de que cuando una causa con grandes objetivos se une a una excelente virtud, como lo es la paciencia, los efectos no podrían ser otros que el éxito.

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