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Rutas de gloria. Una mirada a la preparación de Luis Javier Mosquera

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Por Ingrid Victoria Vallejo

Profesora de la Escuela Nacional del Deporte

En los pasados Juegos Olímpicos en Rio 2016, el levantamiento de pesas de Colombia dejó un antecedente prometedor, de buen augurio, para los próximos Juegos Olímpicos, en Tokio 2020. Así lo confirmó Luis Javier Mosquera en estas justas olímpicas, al lograr la presea de plata, con un total de 331 kg. en la categoría de los 67 kg.  De esta misma manera, Mercedes Pérez se destacó con un valioso cuarto puesto del ranking total de la categoría de los 64 kg. con una marca de 227 kg., al igual que Santiago Rodallegas, quien se ubicó en el quinto puesto, en la categoría de los 81 kg, con una marca de 359 kg.

Foto: Marca Claro Colombia.

Los tres pesistas dejaron claro el alto nivel deportivo de las pesas en Colombia. Sin embargo, no todos tuvieron la oportunidad de competir en esta ocasión, porque un grave problema de dopaje dejó por fuera a cinco pesistas, y a Colombia al borde de su descalificación para ese certamen.

Finalmente, Mosquera obtuvo una plata, que refrendó el gran nombre olímpico de Colombia en este deporte.

Cuando hablamos de la participación de las pesas en los Olímpicos, muchos profesionales y aficionados de este hermoso deporte nos preguntaron: ¿Cómo fue el proceso de selección de los pesistas para los Juegos Olímpicos en Tokio 2020? Los grandes esfuerzos por parte de la Federación de Levantamiento de Pesas se tuvieron que seleccionar sólo tres deportistas, del amplio grupo conformado por pesistas que podrían subir a un podio.

Damaris Delgado, la mujer que enamoró a Luis Javier Mosquera de las pesas olímpicas y lo ha dirigido en su carrera cuenta que su formación deportiva empezó con ella a los siete años, en Yumbo, Valle. La motivación por la práctica del levantamiento de pesas le nació a Mosquera, cuando sus hermanos también entrenaban con Damaris, y se convirtieron en modelos a seguir. “Los Mosquera, dice Damaris eran muchachos con muchas condiciones para el deporte, especialmente, para las pesas. Entre ellos, Luis Javier, el menor, quien demostró a muy temprana edad, que tenía habilidades físicas, ya que la base de su formación se basaba en ejercicios coordinativos, que a menudo Damaris incorporaba en las sesiones de sus clases para la enseñanza del levantamiento olímpico. Esto permitió que, en un par de años, Javier adquiriera una técnica muy sobresaliente para su edad. Esta particularidad tiene que ver la estrecha relación que existe entre la preparación técnica y el desarrollo de las capacidades coordinativas. El estímulo de los ejercicios coordinativos, como el equilibro, la lateralidad, la adaptabilidad, el acoplamiento, la orientación y la diferenciación entre otras, proporcionan, una riqueza motriz de la coordinación intermuscular y permiten que se tenga mayor habilidad y facilidad, al coordinar segmentos corporales, es decir, cabeza, miembro superior, tronco y miembro inferior. Esto posibilita que las ejecuciones de los ejercicios técnicos se realicen con habilidad y destreza. Damaris comenta: “era un muchacho muy flexible para hacer los ejercicios, y a la semana, realizó bien las dos rutinas, arranque y envión”. Las aptitudes de Javier llevaron a Damaris, a seguir el proceso de iniciación deportiva, del proceso de preparación, en la cual ella se ha especializado por más de 25 años. Así fue como Javier, a los pocos años de practicar pesas comienza a competir con niños de mayor edad.

Luis Javier, el alumno; Damaris, la profesora.

Con el paso del tiempo, Luis Javier creció y el desarrollo físico tuvo que ver con la versatilidad de la preparación, Damaris cuidaba que Luis Javier practicara otras disciplinas deportivas, como patinaje, que lo hacía de manera esporádica; atletismo, dos veces en la semana; natación, una vez en la semana, y pesas, que era el deporte que tenía más volumen en tiempo de su preparación, ya que lo realizaba tres veces en la semana. Esto fue determinante para el desarrollo motriz que adquirió en la etapa de su infancia y adolescencia, ya que es la manera idónea de cuidar y proveer la salud de los niños, para el desarrollo integral de habilidades. Con el paso del tiempo, los entrenamientos se vuelven más intensos. Luis Javier entra a la etapa de la formación y especialización deportiva a los 14 años, y enfatiza más en el desarrollo de la fuerza especial ósea, de la fuerza rápida y explosiva. En él se había creado una base biológica de la fuerza de resistencia para soportar grandes volúmenes (repeticiones). Ahora entraría a otro proceso de preparación determinante para alcanzar más logros deportivos.

Entre las anécdotas con Luis Javier Mosquera, Damaris cuenta que, cuando se fue para Chía, Cundinamarca, a buscar oportunidades que no resultaron, vuelve, pero no quería entrenar pesas. Damaris lo busca para entrenar y prepararlo. Cuando él tenía alrededor de 16 años lo motiva a continuar, y comienza una preparación física muy fuerte, pues él tenía una edad apropiada para prepararse para nuevos retos, como lo sería su primer campeonato mundial sub 17. Era la primera vez que había realizado una preparación física tan fuerte; algunas veces lloraba del dolor que le causaba la fatiga muscular. Aun así, Damaris resalta la fortaleza mental de Luis Javier, ya que siempre era él quien animaba a los demás a terminar los entrenamientos extenuantes, nunca se daba por vencido, tenía una capacidad volitiva increíble para no dejar nada a medias, le disgustaba no lograr algo en los entrenamientos, y no soportaba el fracaso, cuenta Damaris.

No toda preparación es plana en el tiempo. Luis Javier también tuvo muchos quiebres en su vida, época muy corta y pasajera, en la que casi se pierde en las drogas, pero que gracias al apoyo de su entrenadora, Damaris, su padre y sus hermanos logra salir de ese mal momento. Otro duro episodio que tuvo que superar fue la muerte de su padre, cuando era aún muy joven.

El resto de su historia la conoce el mundo entero, sus consagraciones mundiales, y las dos medallas olímpicas conquistadas, una en Río 2016 y la otra en Tokio 2020. Con sus resultados, Luis Javier demostró templanza, coraje, capacidad de sacrificio y resiliencia, para no decaer y claudicar, sino seguir adelante tumbando obstáculos para trazar sus ruta de gloria.

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