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Psicología. Los demonios del éxito

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La mejor gimnasta en la historia de Estados Unidos dio una lección magistral de cómo manejar la intensa presión que tienen los atletas de élite. Simone Biles, en un momento culminante, levantó su voz y dijo:“¡Basta ya!”.

Foto: El País.

Por Williams Viera

Periodista independiente, desde Estados Unidos

La historia dirá que los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se iniciaron el 23 de julio y terminaron el 8 de agosto de 2021 debido a la pandemia del coronavirus, que encerró al género humano y lo mandó, sin querer, a utilizar tapabocas, con lo que se buscaba impedir que la infección que causaba el letal virus dejara de propagarse.

Dirá, también, que participaron 205 naciones que enviaron 11.326 deportistas que compitieron en 339 eventos distribuidos en 33 modalidades Olímpicas.

Igualmente dirá que Estados Unidos, en el medallero olímpico se ubicó en el primer renglón, luego de obtener 39 medallas de oro; 41, de plata, y 33 de bronce, para un total de 113, mientras que Colombia ocupó la casilla 66 con cuatro preseas de plata y una de bronce.

Sin embargo, en esas justas salió a la luz algo inusual que llegó hasta los consultorios de psicología, aquellos que investigan las afecciones mentales a través del psicoanálisis.

Simone Arianne Biles, de 24 años de edad, la mejor gimnasta en la historia de Estados Unidos, hizo una declaración que movió los cimientos del deporte de alta competencia y la misma llegó hasta la Casa Blanca y desde ahí se regó como pólvora en la sociedad estadounidense.

“Ya es suficiente. Abandono por cuestiones de salud mental”, dijo Biles, y se retiró antes de participar en el torneo de gimnasia por equipos en la cita Olímpica.

Después del tiempo transcurrido de la deserción de la deportista, los especialistas en temas de psicología al escucharla consideran que al verbalizar “sus demonios sin censura puede aliviar la histeria reprimida que lleva en su interior”.

Sin embargo, hay un detalle que vale la pena registrar y son las palabras de Steve Magness, entrenador de rendimiento para atletas olímpicos y autor del libro Real Toughness que saldrá próximamente.

“En ocasiones, lo mejor que puede hacer una atleta para fortalecer su desempeño es tomar un descanso. Sobre todo, cuando está pasando por un mal momento y la manera más rápida de recuperar la vitalidad y la energía es alejarse para concentrarse. Después de dos actuaciones decepcionantes consecutivas, fue sabio de parte de Biles detenerse y despejarse”, dijo Magness.

De igual manera, Magness aseguró que “no se trata de apretar los dientes y aguantar todo; se trata de tener el espacio para tomar la decisión correcta a pesar de la presión, el estrés y el agotamiento”.

Una lección

El caso de la gimnasta Biles seguirá en el ambiente. Hace poco sucedió algo similar con el ciclista boyacense Miguel Ángel Superman López, en la etapa 20 de la Vuelta a España: sufrió una crisis mental y paró en plena carretera, con lo que se produjo un escándalo mediático.

Las dos situaciones se asemejan, de acuerdo con los especialistas en temas mentales, y en ambos, los deportistas dieron una lección magistral de cómo manejar esa presión, cuando reconocieron que no eran capaces de dar el 100 por ciento de sus capacidades.

Al aficionado, al periodismo y al común de la gente le es difícil entender el tipo de presión que enfrentan los atletas de élite, luego de asombrar a las multitudes. Y más en este tiempo, en que deben soportar la observación, el permanente escrutinio y hasta la intimidación inmediata, debido a las redes sociales.

“Sentía el peso del mundo en mis hombros y no podía lidiar con lo que tenía que hacer en los Juegos Olímpicos de Tokio”, escribió Biles, en Instagram.

Y mientras ella daba a conocer su razón del porqué de su retiro, en Twitter, usuarios de esa red, lamentaban el suceso, pero decían que era más valioso renunciar que ganar, y calificaron la decisión de Biles como una conducta débil y perezosa, propia de la generación Z.

Sin embargo, olvidaban que Simone Biles tuvo una infancia complicada. Sus padres eran adictos. Su madre, alcohólica, entraba y salía de prisión mientras que con sus hermanos vivió varios años en un orfanato, hasta que sus abuelos, Ron y Nellie, los adoptaron.

“Nunca pude contar con mi madre biológica. Recuerdo que siempre tenía hambre y miedo”, dijo Biles.

Olvidaban que Simone Biles fue víctima de abuso sexual por parte del médico del equipo, Larry Nassar. Más de 250 atletas fueron parte de esa denuncia y la justicia dictaminó una condena histórica: 60 años por la posesión de pornografía infantil y entre 40 y 175 años de prisión, por las agresiones sexuales.

Foto: La Nación.

Contra sus demonios

“Desde que entro al tapiz, últimamente me he sentido quebrada, y cuanto más trato de apagar las voces de los demonios de mi cabeza, más fuerte son los gritos. Ya no tengo miedo de contar mi historia. Tengo que hacer lo que es bueno para mí y concentrarme en mi salud mental, para no poner en peligro mi salud y mi bienestar”, sigue diciendo Biles. 

Pero, ¿qué le pasa a esta joven de 24 años, que, por demás es una gimnasta prodigiosa que ha logrado ser cinco veces campeona del mundo, tres veces de manera consecutiva, lo que la convierte en única?

Antes, los deportistas en general se metían en una esfera y se protegían por la simple circunstancia que no existía la inmediatez de este tiempo ni los hackers capaces de escudriñar los secretos más profundos. Eso le sucedió a Simone Biles, quien se mueve de manera constante en su teléfono.

Los hackers, sin pensar el daño que podían hacer, dieron a conocer en el 2016 los historiales médicos de la gimnasta, en los que se mencionaban sustancias que podían ser confundidas con productos dopantes.

“No uso doping para competir. Estoy medicada, porque sufro de Trastorno de Déficit de Atención por Hiperactividad”, dijo en ese entonces.

Pero, ¿qué es Trastorno de Déficit de Atención por Hiperactividad? En líneas generales, como lo explicó Michael Wood, especialista en psiquiatría, es una alteración de la salud mental que comprende una combinación de problemas persistentes, como dificultad para prestar atención, hiperactividad y conducta impulsiva. El TDAH, sigla por su nombre en inglés, en los adultos puede llevar a relaciones inestables, mal desempeño en el trabajo o en la escuela, baja autoestima y otros problemas.

En esta historia hay que recordar que Aimee Borman, su entrenadora, la dirigió desde niña, hasta el punto que ella dejó de ir a la escuela, pero la obligó a terminar la secundaria desde la casa sin dejar de entrenar durante 32 horas a la semana, para convertirse en la gran estrella de la gimnasia en el mundo.

“Debido a los mensajes recibidos en mis redes sociales, quiero decir que no estoy dispuesta a ser una desechable del deporte”, dijo Simone Biles, a los medios estadounidenses televisivos.

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