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Pioneros. Henry Rowan Lemly

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Ricardo Ávila Palacios
Periodista y autor del libro La Fabulosa historia del atletismo colombiano

La primera señal de vida del atletismo colombiano la hallamos en la última década del siglo XIX. Corría el año 1891 y Colombia estaba sumida en guerras civiles,  inestabilidad política e intolerancia ideológica. Fue en medio de ese rudo ambiente que un militar estadounidense tuvo tiempo para organizar las primeras competencias, quizá, como ocurrió en la antigua Grecia, para mantener a sus guerreros en la forma física ideal.

Su nombre: Henry Rowan Lemly (1851-1925), un destacado soldado e ingeniero civil, que en 1876, como ayudante de un batallón de caballería, enfrentó en el campo de batalla a los indios sioux, al mando de Caballo Loco.

Lemly tuvo una estadía intermitente en Colombia, en momentos en que el país era escenario de cruentos enfrentamientos, que protagonizaban liberales y conservadores. El militar en mención arribó a Colombia por primera vez en 1881, año en el cual fue nombrado docente de la Escuela de Ingeniería Civil y Militar, en Bogotá, fundada por el presidente Rafael Núñez.Posteriormente, “el Ejecutivo Nacional contrata por primera vez a un instructor extranjero en 1891, con los Estados Unidos de América. Fue seleccionado por el Congreso norteamericano el teniente primero Henry Rowan Lemly, quien colabora eficazmente con los gobiernos de Rafael Núñez, Carlos Holguín y Miguel Antonio Caro, como instructor, subdirector de la Escuela y director titular. Introdujo cambios significativos a la organización, la instrucción y entrenamiento, apareciendo por primera vez lo que se llamó el Batallón de Cadetes al mejor estilo Westpoint. Se le confirió el grado de teniente coronel honorario del Ejército de Colombia y fue asesor del Gobierno, hasta finales de siglo, para la adquisición de armamento y equipo”. 

En esos ires y venires, Lemly incentivó la práctica de los deportes entre sus subalternos. Una prueba de ello reposa en una nota aparecida en el Correo Nacional (ver facsímil), en mayo de 1891, en la cual se hace alusión a una revista militar publicada el 19 de mayo de ese año, con motivo de una visita que el ministro de Guerra, general Ikegario Rivera, hiciera a la Escuela Militar. Una parte del texto dice: “…la compañía de cadetes, que ya tiene unas 60 plazas, hizo el manejo del arma, algunas maniobras de marcha y ejercicios de tiradores, a señales de pito, nuevo sistema que ha introducido el coronel Lemly. Después hubo carreras y saltos, en los cuales se distinguen los cadetes Uscátegui, Quijano y Velasco. El cadete Julio Uscátegui, en tres saltos seguidos, brincó 9 metros 85 centímetros. Luego los cadetes jugaron al celebre juego inglés lawn-tennis, ayudados por el simpático Mr. Wheeler, encargado de negocios de su majestad británica. Pronto pondrán otros juegos de pelota al aire libre, como el football, que tanto conviene para el desarrollo físico…”.

Esta nota del Correo Nacional permite inferir que Lemly impulsó deportes como el tenis, el fútbol y el atletismo. Él dejó la inquietud entre los militares, para que el deporte fuera una práctica más seria, pero la guerra civil, insistimos, aplazó la masificación de estas disciplinas deportivas en Colombia. Algunos historiadores también le atribuyen a Lemly el haber importado a Colombia los primeros balones y uniformes para la práctica del fútbol en nuestro país, así como la traducción del inglés al español del primer reglamento que en ese deporte se implementó en la Escuela Militar de Cadetes. Pero por ser un deporte de multitudes, los egos se sensibilizan al límite y otros investigadores, al parecer sin mucho fundamento, rechazan la paternidad de Lemly sobre el fútbol colombiano.

Era tal el interés de Lemly en la práctica deportiva, que incluso publicó, en 1884, en Nueva York un libro sobre ejercicios gimnásticos. Sus inquietudes intelectuales fueron más allá de los deportes y de la actividad castrense. Su vena de historiador fue seducida por el Libertador, sobre quien escribió un libro titulado Simón Bolívar, libertador de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, publicado en Estados Unidos en 1923.

Fue el conflicto conocido como la Guerra de los Mil Días el causante de que este militar decidiera terminar su estancia en nuestro país. Dicha guerra -la más larga en la historia republicana de Colombia- dejó alrededor de 100 mil muertos. En ese entonces (1899) el país tenía cuatro millones de habitantes, incluida Panamá, el 90 por ciento de la población era analfabeta y la miseria era general. La guerra terminó en noviembre de 1902.

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