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Opinión: Estos son los cambios, por el aplazamiento de Tokio 2020

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Guillermo González López
Presidente Academia Olímpica Colombiana

El aplazamiento de los Juegos Olímpicos 2020 representa no solo un hecho inédito en la historia escrita durante los últimos 124 años de olimpismo, sino, además, un reto de administración deportiva que, para los estudiosos e interesados, será un ejercicio digno de ver.

Cuando el COJO (Comité organizador de Juegos Olímpicos) de Tokio 2020 estaba prácticamente listo para presentar al mundo su arduo y detallado trabajo de casi una década debió afrontar una decisión que nunca estuvo en la cabeza de nadie: un año de aplazamiento, con las implicaciones de nuevas e imprevistas tareas.

Los japoneses, líderes desde hace ya varias décadas, en temas de la ciencia administrativa, con teorías exitosas que alcanzaron cubrimiento universal estaban listos para sorprender al mundo, con el resultado de lo que fue un detallado proceso de gestión, en el que no solo estaba muy claramente definido el propósito de los Juegos, como una expresión nacionalista y de raza, sino, además, los valores de una cultura que nunca deja de sorprender por la forma como la minuciosidad y el rigor les ha conducido al éxito.

Con poco tiempo, con la premura de atender asuntos en los que hay dependencia de terceros, con los ojos del mundo ,y especialmente del deporte internacional, puestos en ellos, pero, sobre todo, con la necesidad de cumplir con una gestión sobresaliente, el COJO Tokio 2020 debe responder eficientemente al mundo, el 23 de julio del 2021. En esa fecha, estaremos inaugurando unos Juegos que tienen como su máxima expectativa lograr, por lo menos, una calidad cercana a la de aquellos que se iban a realizar en el presente año. Reflexionemos un poco en cuáles deberán ser los aspectos claves, key issues, en los que deberán trabajar muy especialmente el COJO 2020. No los únicos, sino los más relevantes.

VOLUNTARIADO

Para los Juegos Olímpicos de Tokio se estimaba una necesidad de más de 80.000 voluntarios. El proceso de inscripción, selección, y formación de este número de voluntarios tenía cerca de tres años de gestión. Los voluntarios venían de Japón, pero también de muchos países del mundo; incluso, algunos colombianos estaban en la lista. Habían separado en su agenda parte de julio y agosto para estar allí. Era su tiempo de vacaciones laborales o educativas. También habían separado de sus ahorros, los recursos para tiquetes aéreos, alojamiento y manutención de esos días, en una de las ciudades más caras del mundo, especialmente en época de Juegos.

Ahora, la pregunta que deben estar respondiéndose es, si estarán listos y disponibles para la nueva fecha del 2021. ¿Cómo habrán cambiado sus agendas y sus presupuestos? Con base en ello se deberá decidir si es necesario abrir de nuevo las inscripciones, reiniciar el proceso de selección para reemplazar a quienes deben desertar, e iniciar un nuevo proceso de capacitación y conformación de los equipos de trabajo de un cuerpo, sin el cual es imposible realizar los Juegos, como lo resaltan las autoridades en todos los discursos de las ceremonias inaugurales y de clausura de todos los Juegos. Será este un trabajo detallado, de los que no pueden fallar. El éxito de unos Juegos Olímpicos está, necesariamente, ligado a la calidad del trabajo de los voluntarios. Es uno de los recuerdos que más quedan en la mente de quienes han tenido la fortuna de participar en los Juegos y de haberse servido de ese apoyo. Los voluntarios suelen volverse amigos para toda la vida, trascienden en el tiempo y en el espacio y hacen posible un recuerdo vivo y permanente de la mejor experiencia de paz y convivencia

CUPOS HOTELEROS Y TIQUETES AÉREOS

Estaban ya copados. Era ya difícil encontrar un cupo en las diferentes líneas aéreas que llegarían a los aeropuertos de Narita y Haneda, en las fechas de los Juegos. Los hoteles estaban ya reservados, aún con tarifas cinco veces más costosas que las de temporadas normales. Todo se canceló. La oportunidad de la recuperación, o más bien del desquite, en términos coloquiales nuestros, estará en julio del 2021, época en la que normalmente existe un alto flujo de turistas, que ya podrían haber reservado sus servicios de viaje. Así que habrá que empezar de nuevo para poder garantizarlos, especialmente a aquellos que vienen a cumplir alguna función en los Juegos, sin poder alojarse en la Villa Olímpica. Miles de personas, tanto de la familia Olímpica, COI, CONs, Federaciones Internacionales, apoyo técnico a las delegaciones, cubrimiento de medios de comunicación, transmisiones televisivas, jueces y oficiales, además de los ya mencionados voluntarios, pero, principalmente, para los turistas que acuden de todo al mundo a presenciar la única cita orbital en la que todos los países, territorios y regiones del mundo muestran lo mejor de sus pueblos.

Este es un asunto en el que el COJO y los visitantes deberán acudir a su caja en Yens  (¥, JPY), para encontrar soluciones efectivas.

ESCENARIOS DEPORTIVOS

Estaba claro para el equipo organizador de los Juegos, que algunas de las instalaciones deportivas en las que se iban a desarrollar parte de las competencias oficiales estarían disponibles hasta 9 de agosto del 2020, fecha de terminación de los Juegos. Algunos de ellos habían sido montados únicamente para los Juegos y serán deshabilitados. Otros, simplemente no estarían ya disponibles.

La tarea es entonces bastante delicada y con importantes repercusiones técnicas y financieras. Debe empezar de nuevo el trabajo conjunto con las federaciones deportivas internacionales, que deben aplicar todo el rigor técnico reglamentario para tener la mejor instalación deportiva, para el máximo evento de su deporte. El escenario en el que se desarrolle la competencia deportiva olímpica ha sido normalmente el de mejores especificaciones posibles, en cada uno de los deportes del programa olímpico. Algunos de ellos se convirtieron en íconos de la arquitectura de las ciudades sedes. Sin embargo, las variables de tiempo y costo no están a favor del éxito en este reto.

Las decisiones que se tomen impactarán a otras áreas críticas de la organización de los Juegos. Una de ellas es, sin duda alguna, la del transporte y la del desplazamiento de los atletas a sus sitios de competencia. Habría que reformar los esquemas ya listos, calcular nuevos tiempos y flujos y proponer nuevas rutas. Si está así previsto será talvez necesario generar nuevos kilómetros de lo que ya es tradicional en los Juegos: el carril olímpico que favorece la circulación de los atletas y oficiales.

Adicionalmente, y con base en los aforos de los nuevos escenarios deberá conciliarse el número de boletas a disposición del público, con el riesgo, más bien con la posibilidad, de que se hayan vendido más boletas de las que resulten disponibles en el nuevo escenario.

VILLA OLÍMPICA

La verdadera esencia de unos Juegos Olímpicos se vive en la Villa Olímpica. Los valores que pregona el olimpismo pueden sentirse en cada uno de sus edificios, esquinas y plazas. Atletas y oficiales de más de 200 países, regiones y territorios del mundo, bajo el mismo techo y en la misma mesa, son una expresión de paz y convivencia que solo ofrecen los Juegos. Por eso, la Villa es, definitivamente, un tema clave para la ciudad sede.

No puede ignorarse una peculiaridad de la ciudad sede con respecto a los espacios. Tokio se caracteriza por la escasez de metros cuadrados y el aprovechamiento al máximo de los pocos que están a disposición de sus ciudadanos. Pequeños, muy pequeños apartamentos, en algunas zonas de la ciudad, cuestan sumas de dinero muy superiores con relación a otras importantes ciudades del mundo.

La Villa, que se había preparado para julio de este año, debía entregarse inmediatamente terminaran los Juegos, para que los nuevos propietarios de cada uno de los apartamentos, empezaran a habitarlos desde finales de agosto.

Si tenemos en cuenta la circunstancia especial de los metros cuadrados en la ciudad, la importancia relativa e indispensable de la Villa en unos Juegos Olímpicos y a eso le agregamos el escaso tiempo de algo más de un año con el que se cuenta, el reto es bien importante. ¿Se logrará disponer de la misma Villa? ¿Empezará una carrera contra reloj para habilitar una nueva Villa?

SISTEMAS DE CLASIFICACIÓN

Este aspecto fue tal vez el que más afectación generó a las tareas del COJO Tokio 2020, pero sobre todo a todos los atletas del mundo, que tienen la esperanza de estar entre los 10.500 que participarán en los Juegos.

Muchos torneos clasificatorios no lograron realizarse debido a la pandemia. Atletas de todos los países tuvieron que interrumpir o por lo menos modificar drásticamente sus programas de entrenamiento, para clasificarse o para estar a punto en el momento justo del presente año. Los que lograron la marca mínima o el puesto en los eventos clasificatorios, han visto afectado negativamente su rendimiento.

Para la definición de la forma en que se clasificará el 47% de los atletas, que al momento del aplazamiento aún no estaban definidos, las Federaciones Internacionales jugarán un papel definitivo. Son estas organizaciones deportivas las que establecerán los nuevos procesos de clasificación, la definición de los eventos en los que pueden realizarse las marcas mínimas en deportes de tiempos y marcas, las eventuales modificaciones a los ya clasificados, por ejemplo, en términos de edad para el caso específico del fútbol y la expedición de Wild Cards. Será este último recurso, una herramienta muy útil para corregir eventuales inequidades como resultado del irregular proceso de clasificación que ha tenido Tokio 2020.

En rigor, este es un tema en el cual el COJO Tokio 2020, depende ampliamente de un actor externo, las Federaciones Deportivas Internacionales.

BOLETERÍA

Aunque es un aspecto de especial cuidado, por las repercusiones que pueda tener en temas de ética y trasparencia, fundamentales para la imagen de los Juegos y, especialmente, del Olimpismo, a mi juicio exigiría una sencilla gestión correctiva. Es evidente que el aplazamiento por causa de la pandemia no podía ser previsto y no puede imputarse culpa alguna a la organización.

Así las cosas, el primer principio general que debe aplicarse es respetar el derecho de quienes ya habían adquirido boletas de ingreso a las diferentes ceremonias y competencias, sin generar absolutamente ningún cambio en los valores ya convenidos. El segundo criterio a aplicar debe ser la devolución total del dinero a quienes, habiendo adquirido boletas, quieran o tengan que resignar su asistencia, sin necesidad de ningún requisito adicional a la manifestación de su voluntad.

De seguro habrá muchos en la cola, esperando adquirir las boletas devueltas o aquellas que aún no fueron vendidas. Lo fundamental es demostrar en cada decisión una estricta transparencia en las decisiones, para lo cual deben definirse unos procesos y unos tiempos, no solo muy claros, sino además muy públicos y conocidos por todos los stakeholders (interesados) del olimpismo.

Ya el COJO se pronunció al respecto: “Queremos que los tickets puedan ser usados en 2021, pero si hay gente que no pudiera hacerlo, debido al cambio de fecha o eventual modificación de la sede, habría posibilidad de reembolso”, dijo el director ejecutivo de Tokio 2020, Toshiro Muto, quien, no obstante, reconoció que los detalles de todo este proceso están por determinarse.

OTROS JUEGOS DEL CICLO OLÍMPICO

Durante la Olimpiada Tokio 2020, léase el tiempo comprendido entre el año 2020 y el inicio del 2024, tendrán lugar en los cinco continentes otros Juegos de menor ámbito e importancia. Esos Juegos, que conocemos como del Ciclo Olímpico, se verán afectados por el cambio de fecha de los Juegos Olímpicos de esta Olimpiada. Muy especialmente serán motivo de revisión aquellos que están programados en el 2021. 

Los Juegos Bolivarianos son un ejemplo que nos toca muy de cerca. Su sede será Valledupar, luego de la decisión tomada por la ODEBO, de retirarla a Venezuela, dadas las circunstancias por las que atraviesa ese país. (Originalmente, esta edición estaba programada para la región de los Valles del Tuy en Venezuela). Aunque estos Juegos están programados entre el 11 y el 25 de noviembre del año 2021 se presume que los mejores deportistas de los países que asistan a los Juegos Olímpicos, difícilmente puedan estar en la debida forma competitiva para las fechas Bolivarianas.

Aunque no se espera que el COJO Tokio 2020 tome muy en cuenta esta coyuntura sería una justa aspiración de las organizaciones y confederaciones continentales y regionales, esperar un apoyo y una consideración especial del Comité Olímpico Internacional.

Finalmente es importante, además, anotar que desde que el COI y el Gobierno de Japón anunciaron el aplazamiento de los Juegos Olímpicos, la organización también se ha puesto manos a la obra para resolver otros asuntos, como el reajuste del presupuesto de los Juegos o la reorganización del recorrido que hizo y hará el año entrante la llama olímpica en Japón.

Está ya claro. Por primera vez se realizarán unos Juegos en el segundo año de una olimpiada y no en el primero, como siempre se hizo. Por primera vez en la historia del olimpismo moderno tendremos un aplazamiento de los Juegos Olímpicos, que no serán de ninguna forma los mismos que hubiésemos tenido en este año 2020. Esperemos que las decisiones que se tomen para la realización de los Juegos 2020 en 2021, representen el éxito de una gestión deportiva inteligente, eficaz y exitosa, para bien del país y de la raza nipona, pero, sobre todo, para un nuevo triunfo de los valores, principios y filosofía del Olimpismo.

La gestión de los administradores deportivos olímpicos ante el aplazamiento deberá estar definitivamente enmarcado y cobijado por el lema de estos Juegos: “Unidos por la Emoción”, y así esperamos celebrarlos en agosto de 2021.

otos: Comité Olímpico Internacional.

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