Skip to content

Momentos. Batazo del béisbol colombiano

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

El 27 de febrero de 1966, es decir, hace 55 años, Colombia se proclamó por segunda vez campeón mundial aficionado, en certamen realizado en Cartagena. Recordamos ese momento histórico.

Selección Colombia, campeona mundial de béisbol en Cartagena 1966.

Hace 55 años, Colombia ganó su segundo título mundial de béisbol aficionado, en certamen que se celebró en Cartagena.

Conformaron la delegación nacional, bajo la dirección el cubano Tony Pacheco, contratado por la Asociación Colombiana de Béisbol, los siguientes jugadores, todos oriundos de la costa Caribe colombiana:

Milcíades Mejía Núñez, 25 años, Barranquilla; Oscar Luis Gómez Martínez, 28 años, Cartagena; Gabriel Martínez, 21 años, Cartagena; Alberto Miranda, 29 años, Santa Marta;

Juan Guerrero, 33 años, Ciénaga; Guillermo Rodríguez Martín, 26 años, Cartagena;

Wilfrido Rodríguez, 27 años, San Estanislao; Tomás Moreno Junco, 28 años, Cartagena;

Alfonso Lambis, 23 años, Cartagena; Edmond Elías Cordero, 23 años, Montería;

Adán Pereira, 23 años, Cartagena; Astolfo Alvear Castillo, 28 años, Villarrosa (Atlántico);

Ascención Díaz Puerta, 24 años, Cartagena; Esteban Bonfante, 25 años, Cartagena;

Gerardo Guzmán, 27 años, Barranquilla; Teófilo Gutiérrez, 25 años, Barranquilla;

Arturo Forbes Roy, 18 años, San Andrés Islas; Isidro Herrera Acuña, 18 años, Cartagena;

Martin Austin, 24 años, Cartagena; Luis de Arco, 26 años, Barranquilla;

Ubaldo Esteban Salinas, 25 años, Barranquilla, y José Miguel Corpas, 22 años, Cartagena.

República Dominicana, el campeón defensor, Puerto Rico, Guatemala, México, Nicaragua, San Salvador, Antillas Holandesas, Panamá y Colombia, comenzaron el 12 de febrero en Cartagena, la XVI Serie Mundial de Béisbol Aficionado.

Desde sus primeras presentaciones, Colombia y México se insinuaron como los equipos más fuertes. Los manitos abrieron su participación estableciendo una marca mundial de ponches, el 13 de febrero, por intermedio de su lanzador Luis García, quien ponchó a 15 bateadores de Aruba en el juego inaugural, para quebrar el registro orbital que estaba en poder del cubano Jiqui Moreno, con 14, desde 1964. El juego lo ganó finalmente México, 6 0.

Colombia, debió abrir con Aruba, el domingo 14 de febrero. Su triunfo 3 0 no generó mayor entusiasmo, por la debilidad del rival, que no permitía formar una idea completa del conjunto orientado por Tony Pacheco. Las carreras fueron anotadas por Milcíades Mejía, en la segunda entrada, y Luis de Arco y Esteban Bonfante, en el quinto. El lanzador ganador fue Rafael Castro.

Nuestro país ganó su segundo juego, el 15 de febrero, por un marcador concluyente de 15-1 sobre El Salvador. En el primer episodio, la ventaja ya era de 4-0, por carreras anotadas por Luis de Arco, Wilfrido Ramírez, Milcíades Mejía, Ubaldo Salinas. En el segundo se lograron tres anotaciones más, por De Arco, Oscar Luis Gómez y Wilfrido Rodríguez. En el tercero, la única carrera fue salvadoreña, por intermedio de Joaquín Mixto, el mejor bateador del equipo. Tres carreras más llegaron en el cuarto por cuenta de Gómez, Mejía y Salinas. Las dos siguientes las lograron en el sexto episodio, Rodríguez y Mejía. De Arco y Ramírez anotaron en el séptimo, y Aguirre en el octavo. El lanzador ganador por Colombia fue Ascención Díaz.

México, entre tanto, vencía a Panamá, 2-1, para conservar el primer lugar del certamen, con un promedio de 1.000 en sus tres apariciones. Hasta ese momento se le consideraba el conjunto más opcionado al título; Colombia y República Dominicana le seguían.

A costa de Panamá alcanzó Colombia su tercera victoria en el Mundial, 2-1, en juego cumplido el 16 de febrero. Corpas fue el autor de la primera carrera en el quinto episodio; Salinas, en el séptimo, anotó la segunda. Actuó como lanzador por Colombia, Arthur Forbes.

Debido a que México no jugó en esta jornada, Colombia lo igualó en las posiciones con promedios de 1.000 en las tres intervenciones cumplidas por los dos conjuntos. La gran sorpresa parecía causarla el equipo de Puerto Rico, que acumuló su tercera victoria en cuatro apariciones, y quedó como único acompañante de Colombia y México, en el liderato.

El 17 de febrero se produjo un revés para Colombia, que bajó sus dividendos en favor de Puerto Rico, su verdugo, que parecía incontenible. La cuenta final fue de 3-2 en favor de los isleños, quienes con este resultado pasaron al segundo lugar, detrás de México, y enviaron al cuarto a los colombianos.

Los colombianos reanudaron su participación al otro día, con una contundente victoria, 9 0, ante Guatemala. Las carreras fueron anotadas, cinco en el segundo asalto, una en el tercero, y las restantes en el quinto. Fue lanzador ganador el novato Isidro Herrera, quien se insinuaba como revelación del torneo a pesar de sus escasos 18 años de edad.

México no detuvo su marcha en el lance contra el embalado Puerto Rico; ganó el juego ampliamente, 7-3, y prosiguió su camino hacia lo que se consideraba sería un paseo que concluiría con la consecución del galardón. La quinta victoria colombiana se logró a expensas de Nicaragua, el 19 de febrero, por marcador de 4 0.

La única forma de que nuestro país desmontara a México y obligara a una miniserie extra, era ganándole el 20 de febrero el crucial juego que debían sostener. Así sucedió; el conjunto criollo venció 5-4 en emocionante encuentro, que tuvo en Ascención Díaz el lanzador ganador, en una tarde memorable.

República Dominicana sería el juez supremo, porque debía enfrentar a los dos equipos punteros, en sus últimos juegos. Primero pasó Colombia, y ganó 3-2, el 21 de febrero; al otro día estaba previsto el juego de los dominicanos con los mexicanos. De ganar los primeros, Colombia sería el campeón; de suceder lo contrario, se haría necesario adelantar dos juegos para romper la paridad.

México ganó el partido, 3-1, y el torneo terminó igualado entre manitos y locales, con sendos promedios de .875.

El juvenil colombiano Isidro Herrera, la revelación del Mundial de Béisbol de 1966.

Miniserie definitiva

El 26 de febrero empezó la pequeña serie entre Colombia y México, en medio de un impresionante interés en todo el país, que miró desde los rincones más escondidos hacia el estadio Once de Noviembre, en donde se proclamaría un nuevo campeón mundial de béisbol aficionado.

El día programado, a las 8:30 PM., comenzó el primer juego, en un escenario cundido de aficionados venidos de las más importantes ciudades de la costa norte y de pueblos y veredas vecinas.

México congeló las esperanzas colombianas al ganar el primer juego 4-2. Los aztecas anotaron las dos primeras carreras en la conclusión del cuarto episodio, por intermedio de Bernardo Calvo y Jesús Patiño. Jesús Calvo y David García, en el siguiente, aumentaron a 4-0 la diferencia. Colombia anotó sus dos carreras en la novena entrada, por parte de Guillermo Rodrígues y Tomás Moreno, poco antes de desatarse una bronca por la decisión del árbitro de no validar una tercera anotación colombiana.

Con muy publicitadas amenazas de demanda del juego perdido ante México, por parte de Colombia, y que no se concretaron, se inició el segundo encuentro el 26 de febrero, que le representó a nuestro país un gigantesco paso hacia el título, al ganar inobjetablemente 11-5, bajo la guía de Rafael Castro desde el montículo. Tres carreras anotó Colombia en el primer episodio, por intermedio de Corpas, Tomás Moreno y Oscar Luis Gómez; en el tercero aumenta Guillermo Rodríguez, y en el cuatro, Austin. De ahí en adelante, Colombia conserva el control del juego, y a pesar de ceder cinco carreras -dosen el quinto, y las restantes en el noveno-, consigue aumentar la cuenta a 11, con 5 carreras en el sexto y una en el octavo.

El 27 de febrero, a las 4 de la tarde, se da comienzo al juego crucial de la serie, que llama la atención nacional, porque las posibilidades del conjunto local eran amplias, visto el desarrollo del segundo encuentro de desempate.

Colombia ganó 4-0 y se proclamó por segunda vez campeón mundial aficionado, conducido por un juvenil que no era el lanzador estrella, pero que se reveló como una auténtica promesa: Isidro Herrera, quien vapuleó a los mexicanos, especialmente después del quinto asalto.

Artículos DE LA REVISTA relacionados

PATROCINADORES