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MELBOURNE 1956: Regreso definitivo de Colombia

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Colombia no participó en los Juegos Olímpicos de Helsinki, en 1952, por la difícil situación política y de orden público que se vivió, tras el golpe de estado sufrido por Laureano Gómez, padre del presidente del COC, Enrique Gómez Hurtado. Tras una campaña de casi cuatro años, liderada por el periodista Mike Forero Nougués, se lograron los dineros para la presencia de Colombia, en Melbourne 1956.

Por Alberto Galvis Ramírez, Director de la REVISTA OLÍMPICA

En 1952, Colombia era víctima de la violencia partidista entre liberales y conservadores, que había comenzado el 9 de abril de 1948, tras el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán. En la presidencia de la República se encontraba el conservador Roberto Urdaneta Arbeláez, primer designado, quien había remplazado al presidente titular, su copartidario Laureano Gómez, quien se separó del cargo el 5 de noviembre de 1951, por enfermedad.

La violencia se había apoderado de muchas regiones del país y crecía de manera alarmante. Aunque en ese ambiente era imposible hablar de deporte, se hacía necesario definir la presencia de equipos deportivos a los torneos internacionales, en especial, a los Juegos Olímpicos programados en 1952, en Helsinki, Finlandia.

Ese año se realizó la asamblea electiva del Comité Olímpico Colombiano, que debería definir la presencia del país en los Juegos Olímpicos de Helsinki, y conseguir los recursos necesarios para dicho viaje.

Entre los delegados presentes en el Ministerio de Educación Nacional se encontraba Enrique Gómez Hurtado, periodista y abogado de 26 años, Jefe de Redacción del diario El Siglo -la contraparte conservadora de los periódicos liberales El Tiempo y El Espectador-, quien era hijo del presidente de la República, Laureano Gómez, en ese momento ausente de su cargo, por enfermedad.

Una vez celebrada la asamblea, Gómez Hurtado fue propuesto y escogido como nuevo presidente del COC. 

A pesar de las influencias del presidente del COC, no fue posible conseguir los dineros y se canceló la presencia colombiana en los Juegos Olímpicos de Helsinki, en 1952. Este hecho creó una frustración en la gente del deporte, en especial por las ilusiones que despertaba Jaime Aparicio, quien cuatro años después, con 30 de edad, con seguridad no daría los resultados esperados en unos Juegos Olímpicos. 

Dos meses más tarde, el teniente coronel Gustavo Rojas Pinilla dio un golpe de Estado y asumió la Presidencia de la República, quien. lo primero que hizo fue notificarle a Laureano Gómez su acción e invitarlo a abandonar de inmediato el país.

A los pocos días, la familia Gómez Hurtado, con el presidente del Comité Olímpico Colombiano a bordo, partió rumbo a España, y recibió asilo político.

Al frente del COC quedó de manera interina, el primer Vicepresidente, el ex esgrimista Miguel Valderrama.

Campaña para “no faltar nunca a los Olímpicos”

Casi de manera paralela a ese proceso ocurrió un hecho que conduciría, cuatro años después, a alcanzar el objetivo de lograr la presencia colombiana en unos Juegos Olímpicos.

El periodista Mike Forero Nougués trabajaba para la Radio Nacional y fue contactado por el joven periodista Guillermo Cano Isaza, quien lo llevó a El Espectador. Una vez se canceló la participación, Forero Nougués  inició una campaña que sería definitiva para el futuro de Colombia en los Juegos Olímpicos

Días después de la renuncia de Gómez Hurtado se realizó la asamblea del Comité Olímpico Colombiano, y en la presidencia fue elegido el abogado bogotano Carlos Castillo de la Parra, quien ocupaba el cargo de presidente de la Federación Colombiana de Golf. De la Parra estuvo en su cargo un año, porque renunció en 1954. Ese mismo año de 1954, cuando aún la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla contaba con popularidad entre los colombianos se realizó la asamblea para nombrar el sucesor de Castillo de la Parra.

La influencia del gobierno se hizo evidente y en el alto cargo fue elegido el general del Ejército Guillermo Padilla Manrique, quien acompañó la campaña para volver a los Juegos Olímpicos, como máxima cabeza del deporte colombiano, y  creo un buen ambiente en el gobierno.

A la campaña liderada por Mike Forero Nougués dio sus frutos y Colombia pudo integrar su equipo para volver a los Olímpicos y no faltar nunca más.

La delegación colombiana

Ney López, pesista colombiano en Melbourne 1956

Esta fue la delegación colombiana que reinició las participaciones en Juegos Olímpicos:

Atletismo: Rubén Guevara, Guillermo Zapata, Alfonso Muñoz, Carlos Sierra.

Esgrima: Emiliano Camargo, Gabriel Blando, Emilio Echeverri, Alfredo Yanguas, José del Carmen Gómez y Pablo Uribe.

Ciclismo: Ramón Hoyos, Jorge Luque, Pablo Hurtado, Jaime Villegas, Honorio Rúa, Leonel Ángel Mejía, Héctor Monsalve, Octavio Echeverri, Diego Calero, Mario Vanegas y Roberto Buitrago.

Levantamiento de Pesas: Carlos Caballero y Ney López.

Natación: Gilberto Martínez, Sergio Martínez y Álvaro Gómez.

Tiro: Juan Millón, William Peters, Carlos Olano Cruz, Enrique Hannaberg y Guillermo Padilla, el presidente del COC.

Un viaje de 32 horas

El viaje del equipo nacional duró 32 horas a bordo del avión Sin embargo, la aeronave hizo paradas en varias islas del Pacífico, para ser sometido a revisiones.

El avión, el HK-136 de la empresa Avianca, que llevó a la delegación a Australia, que había sido reformado en sus tanques de gasolina, para lograr que el combustible alcanzara, partió el 18 de noviembre a las 4 de la tarde, del aeropuerto de Techo, en Bogotá. La primera parada fue en Barranquilla. De allí el avión salió con destino a Brownsville, Estados Unidos. Luego atravesó California para llegar a San Francisco, en donde se le hizo la primera revisión y se llenó de combustible. Abandonó la plataforma continental y después de 12 horas aterrizó en Hawai, para un nuevo chequeo. El siguiente destino fue la isla Nandy Cantón, en donde paró exclusivamente para otra revisión. De ahí se dirigió a las Islas Fiyi. Posteriormente pasó por encima de Sydney, la capital de Australia, y tras dos horas más de vuelo aterrizó en su destino, Melbourne.

Descalificaciones y lamentables errores 

Gabriel Blando, Esgrimista colombiano en Melbourne 1956

Los esgrimistas fueron los primeros colombianos en salir a la escena olímpica. El 23 de noviembre, en la mañana, Gabriel Blando, Emilio Echeverri y Pablo Uribe, sembrados en el grupo B, perdieron en florete ante Inglaterra, y en la tarde, frente a Italia, y quedaron descalificados.

Luego, en espada, en el Grupo C, no obstante dos victorias obtenidas por Emilio Echeverry y Emiliano Camargo, el equipo, complementado por Alfredo Yanguas y Pablo Uribe perdió, 14-2 ante Hungría y quedó por fuera. Finalmente, en sable, el conjunto, que debía competir con Estados Unidos y Hungría, no participó.

En tiro, los selectivos en el país se habían hecho en skeet y las competencias eran en fosa olímpica, lo que descartó de entrada a Carlos Olano Cruz y a Juan Millón y redujo el grupo a tres participantes.

En el platillo (pichón) William Peters fue vigésimo segundo, con 53 puntos, frente a 195 del campeón Galliano Rossini. A su vez, Enrique Hannaberg, tras catorce  pruebas de pistola y 32 de siluetas se ubicó como el mejor latino, con 533 puntos. De otra parte, en 50 metros carabina tres posiciones, el Coronel Guillermo Padilla (presidente del COC) se encasilló cuadragésimo cuarto, con 983 puntos, contra 1.172 del ganador, Anatoli Bogdanov, de la Unión Soviética.

Fuera Aparicio, nadadores y pesistas

En natación, Sergio Martínez quedó eliminado en la primera serie de los 100 metros libres, al hacer el quinto tiempo (1.00.02). También su hermano Gilberto, en los 400 metros libres, al quedar séptimo, con 4.54.4. Para completar la jornada, Álvaro Gómez fue eliminado por utilizar el estilo de nado incorrecto, en los 200 metros pecho.

Algo similar ocurrió en la halterofilia con uno de los integrantes, el vallecaucano Ney López, quien fue eliminado por errores técnicos en los tres intentos, en la división de las 131 libras. En cuanto a Carlos Caballero, en la misma categoría, se lesionó sin terminar su participación.

Quedaban atletas y ciclistas. De los primeros, el único referenciado era Jaime Aparicio porque había estado presente en Londres 1948. En los 400 metros con vallas hubo 28 inscritos, repartidos en seis series, y a él le correspondió la tercera. El colombiano fue una exhalación en la partida, por lo que comandó el grupo hasta los 150 metros, pero tras un codo a codo en los últimos 15 metros cedió su opción y quedó tercero y eliminado, porque únicamente había cupo para dos.

El 28 de noviembre, Jaime Aparicio intervino en los 400 metros lisos y terminó segundo en su serie, pero como había 43 participantes, sólo lograba la clasificación a la siguiente ronda el primero. Rubén Guevara, inscrito en esa prueba, no participó, por enfermedad. 

En los 110 metros con vallas, Guillermo Zapata quedó al margen en la primera vuelta al llegar último (sexto) en la serie, que ganó el estadounidense Jack Davis, con 14 segundos. 

El 26 de noviembre Colombia fue último en el relevo de 4×400, con una desventaja de 17 segundos. En esta prueba, el atleta vallecaucano Carlos Sierra fue acusado de haber callado una lesión, para asistir a los juegos, hecho que se reflejó en su mala presentación en esa prueba.

Las expectativas de los ciclistas  

Los ciclistas también tenían cierto reconocimiento, en especial por sus recientes actuaciones en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, de 1954 y en los Panamericanos de México, en 1955. Sin embargo no lograron buenos resultados.

En la pista, Leonel Ángel Mejía perdió sus enfrentamientos con Evrad Godefroid de Bélgica, Van Phuoc Lee Vietnam y Richard Ploog de Australia, tercero en la final, en los 1.000 metros sprint. 

Entre tanto, en el kilómetro contra reloj -velocidad pura- Octavio Echeverri fue decimoquinto. En su participación fue derrotado por el italiano Leandro Faggin, finalmente ganador de la medalla de oro. 

En la persecución por equipos se presentaron ocho países. En la ronda inicial el rival colombiano era Pakistán, país que no se presentó. Aun así, Colombia, con Ramón Hoyos, Octavio Echeverri, Honorio Rúa y Héctor Monsalve), debía hacer un tiempo para avanzar de serie, pero el guarismo de 5.09.02 fue el más pobre de todos, por lo que la cuarteta quedó eliminada. 

Buen cierre de Ramón Hoyos

Restaba la prueba de ruta de Gran Fondo en Carretera, a la cual asistieron Rúa, Hoyos, Jaime Villegas, Jorge Luque y Pablo Hurtado. Ramón Hoyos se destacó porque estuvo involucrado en las posiciones de honor, pero en los metros definitivos fue desplazado. Terminó en el puesto 13 y fue el segundo mejor latinoamericano, después del mexicano Magdaleno Cano, noveno, en la prueba ganada por el italiano Ercole Baldini, último campeón mundial de ruta. Los demás colombianos finalizaron en puestos posteriores, menos Jorge Luque, que se retiró por una caída.

Terminaron los Juegos Olímpicos con triunfo de la Unión Soviética con 37 finales ganadas, cinco más que Estados Unidos.

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