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Medio ambiente. Una razón universal (3). Comunicación multivalente

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Parque Metropolitano Simón Bolívar. Foto: Alcaldía de Bogotá.

Fabio Alfredo Navarro Pasquali

Filósofo de la Universidad Nacional, Abogado de la Universidad Libre de Colombia, Especialista en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica de la Universidad Libre, Magíster en Historia de la Pontificia Universidad Javeriana. 

Utilizando la teoría de Antonio Pasquali sobre la comunicación es posible asimilar de mejor forma la íntima conexión entre hablantes, en función de un diálogo que por vía de experimento y por línea paralela del autor citado se puede hacer extensivo a otras especies representadas por científicos capaces de reconocer los alcances de la devastación que puedan sufrir los ecosistemas, en los plazos de ejecución de un proyecto.  

No bastaría entonces la sola presencia dialogal de seres humanos en defensa de los propios intereses, sino que se entablarían garantías adicionales específicas en función de derechos intergeneracionales, entendiendo por ellos los que asisten a generaciones futuras, que pese a no haber nacido no significa que no se le deba respeto al ejercicio de su vida.  

La defensa de la vida a ultranza de los tiempos, lo cual lleva a entender como premisa fundamental la defensa de la vida de especies distintas a la humana, que garanticen con su existencia el lugar humano en el multisistémico escenario planetario.    

Deporte y medio ambiente un dialogo universal.

Proteger tales encadenamientos de vida resulta ser la vinculación dialogante con las demás especies, dado que su presencia garantiza los ritmos vitales, sin el detrimento  que en el largo plazo lleve a quebrantar la interactuación sistémica por pérdida de eslabones de vida o especies desaparecidas, que tarde o temprano afectan la existencia humana.  Para el autor en cita, la comunicación es interacción entre sujetos en igualdad de condiciones, para transmitir, recibir y llevar a cabo intercambio dialéctico de mensajes dentro de la denominada ley de equivalencia. (Pasquali. 2011)

Esta capacidad de comunicarse expuesta por Antonio Pasquali puede asimilarse por vía de figuración teórica experimental, a la posibilidad comunicativa del ser humano con otras especies, si bien no verbal, si lo suficientemente apta para interactuar dialécticamente en función de relaciones intergeneracionales e inter especies que garanticen la mutua existencia planetaria. 

Lo anterior significa estar en capacidad de dialogar aquí y ahora sobre las condiciones de vida de las generaciones humanas por nacer y los derechos que les asisten a hoy, en términos de expectativas en función de vida futura, lo que significa, entre otras, la protección de especies naturales que garanticen los ciclos vitales fundamentales. Así, debe entenderse que la vida humana depende de su lugar en un mundo multisistémico que debe estar protegido y asegurado.

Deporte, una lectura intergeneracional.  

Uno de los problemas que advierte Antonio Pasquali en su texto La Comunicación Mundo hace referencia a la carencia de canales apropiados para la comunicación e interacción social y la ausencia de masa crítica capaz de resolver problemas puestos a su consideración. 

Por ejemplo, siguiendo con la aplicación de la teoría de la comunicación del citado autor,  llevar el diálogo y resolver desde la perspectiva “mundo” sobre la construcción de escenarios y las formas del quehacer deportivo, sin obedecer a una racionalidad impuesta a partir de una eventual consideración de carácter político o de cualquier otra índole, sino que debe ser el resultado de ese proceso dialéctico comunicacional con las comunidades y ciudadanía en general en el aquí y el ahora del propósito, pero en términos intergeneracionales e inter especies, esto es, a futuro, que puedan resultar afectadas o beneficiadas. 

“El tiempo, el más metafísico, inasible e incontrolable componente de la existencia; el amado, soñado, esperado, acariciado o temido, escrutado, profundizado o asaltado en su parcela llamada futuro; intransferible lar de la última diosa la Esperanza…” (Pasquali, 2011)     

Como la línea vertical de acción no resulta prudente es necesario entender que todo acto que se lleve a cabo es un ejercicio de comunicación entre sujetos que producen una obra y quienes la reciben; por ello, el mensaje debe ser claro y limpio, cuando se trata de la relación comunicacional entre lo deportivo, la comunidad en general y el medio ambiente.

Parque del Lago o de Los Novios. Foto: Alcaldía de Bogotá.

Modelos de construcción ambiental-deportivo. 

Un estadio no puede ser construido únicamente para satisfacer intereses económicos y a las multitudes seguidoras de los equipos del alma, sino que además debe atender la estética urbana y el consiguiente bienestar de quienes no forman parte de la fanaticada, además de las consideraciones de protección ambiental que garanticen una apropiada  interrelación ciudadano–ambiental.    

Un ejemplo de ello puede ser el modelo de parque o megaparque Metropolitano Simón Bolívar, en Bogotá, integrado por el parque Central Simón Bolívar, el Parque del Lago o de Los Novios, el Parque El Salitre, el Parque recreo–deportivo El Salitre (PRD), el Museo de los Niños, el Palacio de los deportes, el Complejo Acuático Simón Bolívar, la Unidad Deportiva El Salitre (UDS), el Coliseo El Salitre, el Coliseo Cubierto El Campin, el Velódromo Luis Carlos Galán Sarmiento, la Bolera Centro de Alto Rendimiento, la Biblioteca Virgilio Barco, la Plaza de los artesanos, el Jardín Botánico José Celestino Mutis, la Cancha popular de Golf y demás instalaciones deportivas que le son consustanciales. 

Es un múltiple escenario, caracterizado por distintas actividades, entre ellas el deporte, cada una con sus propias identidades y lenguajes en el centro de una ciudad de millones de personas que pueden interactuar desde sus propias convenciones, convicciones y dinámicas individual–colectivas.   El lenguaje se hace público, pese a la privacidad de los hablantes, porque el entorno mismo en un escenario de tal naturaleza y proporción, que permite captar no solo la magnitud de la propuesta urbanística, sino que puede manifestarse y saberse ciudadano en ejercicio, apropiándose de una identidad cultural-ambiental.  

Esta visión de instalación recreo–deportiva puede servir como modelo de pensamiento dialogal intergeneracional, a pesar de dificultades que deben resolverse en términos administrativos y de conflicto de intereses, dadas las condiciones naturales y de protección ambiental que brinda a la ciudad y a la práctica de distintas actividades.

Grandes instalaciones deportivas con asiento en extensas zonas verdes, protegidos sus espacios, especies y la plena convivencia de las gentes asociadas a un proyecto de vida que atiende no sólo sus necesidades de competencia, recreación, sosiego, sino que además lo lleve a tener una cierta confianza frente al futuro de quienes, sin nacer, deben tener garantizados sus derechos.

Una de las previsiones sobre las condiciones del medio ambiente y la necesidad de establecer mecanismos de corto, mediano y largo plazo para su protección a hoy, se funda en la imperiosa necesidad de garantizar la vida de la especie humana y las demás que hacen posible su existencia. Lo anterior significa que para poder sobrevivir como especie, el ser humano debe garantizar la existencia de las especies animales y vegetales que constituyen su entorno vital. 

La consulta previa en la Constitución Política Colombiana cumple con tales exigencias y se aplica cuando se afecta la vida de comunidades raizales o indígenas, en el desarrollo de proyectos de largo plazo, pero, eventualmente, podría hacerse extensivo el mecanismo constitucional para el desarrollo de proyectos de tal naturaleza.

En la sentencia de Unificación SU – 123 / 18, la Corte Constitucional señala la viabilidad de la Consulta, cuando en el desarrollo de una medida o proyecto se vea la posibilidad de afectación positiva o negativa a comunidades étnicas:

“La jurisprudencia constitucional, en armonía con el derecho internacional, ha definido la afectación directa como el impacto positivo o negativo que puede tener una medida sobre las condiciones sociales, económicas, ambientales o culturales que constituyen la base de la cohesión social de una determinada comunidad étnica.” (SU – 123/18 Consulta previa., 2018)   

Se trataría de establecer una especial comunicación a través de la cual el eco-sistema pudiera ser entendido como interlocutor válido, que a través de quienes ejercen la palabra y argumentan científicamente en su nombre se manifiesten en pro de su defensa o quienes tienen inscrito su quehacer histórico–cotidiano en ambientes y eco–sistemas, que les permita entender los alcances de la eventual devastación.

Cada especie tiene su propio valor, para garantizar los ritmos planetarios en general. Esa existencia particular es la que justamente garantiza la universalidad de la vida, incluyendo la humana. Pero tal existencia universal debe tener como sustancial, la preservación del hábitat, es decir, no es posible la vida sin un lugar para ella. Ejercer la vida requiere de espacios apropiados, en términos de recursos, agua, tierra fértil, aire y temperaturas, entre otros.

Unidad Deportiva El Salitre. Foto: Zona Bogotá DC.

Bibliografía

Pasquali, A. (2011). La comunicación mundo. Releer un mundo transfiguradopor las comunicaciones. Manganeses de la Lampreana. España: Comunicación social. Ediciones y publicaciones.

SU – 123/18 Consulta previa. (Corte Constitucional 15 de Noviembre de 2018).

Pasquali, A. (2011). La comunicación mundo. Releer un mundo transfiguradopor las comunicaciones. Manganeses de la Lampreana. España: Comunicación social. Ediciones y publicaciones.

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