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Medio ambiente. El juego de los tiempos ¿Un futuro incierto? (IV)

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Hace falta una conciencia universal, que permita alcanzar el sentido de la responsabilidad trazado desde la Ley de Origen o Ley de la Madre y las tantas otras manifestaciones de los pueblos ancestrales que pueblan el territorio Nacional y la perspectiva que desde la filosofía plantean el obrar en función del bien común.

Fabio Alfredo Navarro Pasquali

Filósofo de la Universidad Nacional, Abogado de la Universidad Libre de Colombia, Especialista en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica de la Universidad Libre, Magíster en Historia de la Pontificia Universidad Javeriana. 

Introducción.

En el sentido expuesto a lo largo de los escritos que han precedido vale observar la conexidad entre el ser humano como especie y las demás que le son consustanciales para el hecho de la vida. No es posible entender la autonomía humana sin considerar las condiciones del sistema natural–planetario, esto es, la multiplicidad sistémica que obra en la relación hombre–naturaleza, como lo afirma la Sala plena de la Corte  Constitucional, en la sentencia S-C 339 / 02, citando documentación del Ministerio del Medio Ambiente, Departamento de Planeación Nacional y el Instituto Humboldt, los principios de lo tangible e intangible en la relación entre el ser humano y el medio natural con fundamentales para la viabilidad de la vida presente y futura y patrimonio de la Nación.

“La biodiversidad es patrimonio de la Nación y tiene un valor estratégico para el desarrollo presente y futuro de Colombia. 

La diversidad biológica tiene componentes tangibles a nivel de moléculas, genes y poblaciones, especies y comunidades, ecosistemas y paisajes. Entre los componentes intangibles están los conocimientos, innovaciones y prácticas culturales asociadas.

La biodiversidad tiene un carácter dinámico en el tiempo y en el espacio y se deben preservar sus componentes y procesos evolutivos.

Los beneficios derivados del uso de los componentes de la biodiversidad deben ser utilizados de manera justa y equitativa en forma concertada con la comunidad.”  (Corte Constitucional. Mag. Ponente. Jaime Araujo Renteria , 2002)

Principio de precaución. 

Puede afirmarse una cierta afinidad entre el principio de responsabilidad propuesto por el filósofo alemán Hans Jonas con las leyes de pueblos ancestrales que reclaman desde su historia la necesidad de actuar frente al mundo natural en función de cautelas vitales dispuestas en esas sus propias expectativas de vida futura. 

No debe olvidarse la Ley de Origen de los pueblos de la Sierra o el concepto de la autonomía del individuo y su quehacer histórico-comunitario del pueblo guambiano, así como tantas otras manifestaciones y llamados de pueblos originarios, en el sentido de preservación del medio natural como ejercicio fundamental para garantizar la vida de generaciones futuras. 

El principio de precaución desarrollado por distintas culturas, a través de acciones que, atendiendo circunstancias provocada por actividades económicas desbordadas en aras del consumo, que pese a los beneficios   obtenidos, afectaban la estabilidad de especies sometidas a explotación, pretendía regular a través del uso racional de los recursos, las condiciones de vida presente y futura.

Este principio de precaución, en la actualidad permite a las autoridades competentes la adopción de medidas cautelares, ante la sospecha que productos o la utilización de tecnologías sean peligrosos para la vida de la ciudadanía. Tales medidas de precaución pueden tomarse, aunque no existan estudios definitivos que así lo confirmen.

El principio de precaución tiene una larga tradición legal en Colombia, como señala la abogada de la Universidad Santo Tomás de Bogotá, Sandra Milena Bermúdez Cárdenas en artículo  titulado La evolución del principio de precaución en Colombia y su aplicación para la protección y cuidado del medio ambiente.

Éste principio, también denominado de Cautela, afirma, tiene su origen en la Ley 23 de 1973, que facultó al ejecutivo de forma extraordinaria para expedir el Decreto Ley 2811 de 1974, mediante el cual se crea el Código de los Recursos Naturales renovables y de protección al Medio Ambiente:

“En Colombia, el principio de precaución o cautela encuentra sus bases en la Ley 23 de 1973, que concedió las facultades extraordinarias al ejecutivo para la expedición del Decreto Ley 2811 de 1974, el Código de los Recursos Naturales renovables  y de protección al Medio Ambiente, señala en el artículo primero como objetivo de la mencionada disposición normativa: “prevenir y controlar la contaminación del medio ambiente y buscar el mejoramiento, conservación y restauración de los recursos naturales renovables, para defender la salud y bienestar de todos los habitantes del territorio nacional”. (Cárdenas, 2016)

En los desarrollos jurisprudenciales de la Corte Constitucional se encuentran decisiones dirigidas a consolidar la responsabilidad, como principio que garantice el futuro, esto es, a partir de la protección de derechos individuales y colectivos se estatuyen lineamientos de acción protectora como el citado principio de precaución, el derecho al agua individual y colectivo, no solo para las actuales generaciones, sino que las decisiones de la Corte se extienden a la protección de generaciones futuras.

En la Sentencia C – 220 de 2011, la Corte Constitucional establece la protección de los recursos hídricos, en el entendido de su preeminencia como derecho, que en sentir de la Corte es fundamental hoy y siempre. Al recabar la Corte en el principio de humildad del hombre frente a la naturaleza, señala:

“El principio de humildad de otro lado, obliga a comprender que el ser humano es dependiente de la naturaleza, de modo que la naturaleza no puede ser entendida como una simple fuente de recursos dominada por el hombre, sino como un sistema complejo en el que el hombre interactúa con otros agentes y del que depende para vivir.”  (Corte Constitucional.. Mag Ponente Eduardo Montealegre Lynnett, 2011)       

Acercamiento a una Conclusión.

A lo largo de este trazo teórico encontramos de forma variada el sentido de la necesidad de una conciencia universal, que permita alcanzar el sentido de la responsabilidad trazado desde la Ley de Origen o Ley de la Madre y las tantas otras manifestaciones de los pueblos ancestrales que pueblan el territorio Nacional y la perspectiva que desde la filosofía plantean el obrar en función del bien común, imperativo categórico de Enmanuel Kant, principio responsabilidad de Hans Jonas.

Sumado a lo anterior, las distintas sentencias de las cortes Constitucional y Suprema de Justicia colombianas, que han fundado sus pronunciamientos en profundos análisis sobre las implicaciones y nefastas consecuencias ambientales derivadas de un inapropiado manejo, resultado de modelos de producción que a hoy desconocen las implicaciones futuras para el bien común.  

Bibliografía

-Corte Constitucional. Mag. Ponente. Jaime Araujo Renteria , S C 339/02 (Corte Constitucional 7 de mayo de 2002).

-Cárdenas, S. M. (9 de Septiembre de 2016). La evolución del principio de precauciómn en Colombia y su aplicación para la protección y cuidado del ambiente. Obtenido de https: //repository.usta.edu.co

-Corte Constitucional.. Mag Ponente Eduardo Montealegre Lynnett, SC 220/11 (Corte Constitucional 29 de Marzo de 2011).

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