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Medallistas. Anthony Zambrano, campeón desde el vientre de su madre

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Por Luz Mila Torres Ruiz

Periodista de Barranquilla

Con solo 23 años de edad, Anthony Zambrano de la Cruz, atleta atlanticense (aunque nació en Maicao, La Guajira) empezó a dejar su huella en el atletismo mundial, cuando con un registro de 44.08 alcanzó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, superado por Steven Gardiner (43.85), de Bahamas. Esto se debe a que comenzó su carrera cuando tenía 12 años de edad, entrenando en la pista atlética del estadio metropolitano Roberto Meléndez, de Barranquilla.

Anthony Zambrano, con 17 años, finaliza sexto, en los 400 metros planos, del Mundial de Menores de Atletismo, en Cali 2015.

A los 17 años de edad formó parte del equipo de atletismo del Atlántico, luego de representar a la Institución Educativa Distrital para el Desarrollo Humano María Cano, de Barranquilla, en los Juegos Intercolegiados del año 2015, y desde entonces demostró su habilidad para la velocidad. Ese mismo año compitió por Colombia en el Campeonato Mundial  de Menores  en la ciudad de Cali, en el cual se ubicó séptimo, en los 400 meros. Un año más tarde fue sexto en el Mundial Juvenil de Polonia.

A pesar de haber tenido un inicio prometedor para su corta edad, después que ser campeón nacional sub 23, en el torneo celebrado en Medellín, en 2018, Zambrano tuvo una pausa de dos años, por culpa de una lesión, que lo mantuvo ausente de la pista. Sin embargo, Atlántico, departamento que no lo vio nacer, pero que lo vio iniciarse, formarse y crecer como atleta y al cual siempre ha representado, nunca le quitó su respaldo ni su apoyo moral y económico, en cabeza de Orlando Ibarra Echeverría, ex atleta de campo del departamento, varias veces campeón nacional en bala y disco, quien como presidente de la liga de atletismo regional, siempre estuvo allí para apoyarlo y luchar por su recuperación y evolución.

Y como el que persevera alcanza, gracias al infinito amor de su señora madre, Miladis, mujer esforzada, valiente, quien no solo fue padre y madre desde que nació, sino también su fuerza, su eterno apoyo, Anthony se fue poniendo metas, objetivos, y así empezó el ascenso de su nivel atlético.

Anthony Zambrano con su mamá, Miladys, el gran motor de su vida. Foto: El Heraldo.

En Lima supera un alto peldaño

Seguidamente continuó su ascenso con el oro en los 400 metros planos en los Juegos Panamericanos de Lima, Perú, 2019, y con esta medalla Anthony Zambrano se convertía en referente del atletismo colombiano, pues en esas justas obtuvo además el primer lugar con el equipo de relevos de 4×400.

El mundial de atletismo de Doha, Catar, 2019 (con tan solo 20 años de edad) fue el inicio de un sueño olímpico, porque paró el cronómetro en 44.15, para ser segundo en los 400 metros planos. Allí empezó su presentación en sociedad, ante la élite del atletismo orbital.

Posteriormente, en los Juegos Deportivos Nacionales Cartagena 2019 le entregó con autoridad  al Atlántico la  medalla de oro en la distancia de los 400 metros planos y la de plata en los 200 metros lisos.

Una mención muy especial merece su entrenador, Nelson Gutiérrez Pérez, un cubano radicado en Ecuador, especialista en velocidad asistida, quien como orientador ha logrado nueve medallas mundiales, tres finales olímpicas (con la de Anthony, en Tokio 2020) y una medalla en los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018, un hombre de pocas palabras, pero muy analista, quien no solo es su entrenador también ese ser humano que está siempre allí, alrededor de él, como persona.

Anthony Zambrano, campeón panamericano, en los 400 metros, de Lima 2029.

Ganador, por siempre

Sus triunfos, sin lugar a dudas enorgullecen a un departamento, Atlántico, a la región Caribe y a Colombia, pero más allá de las medallas, de ese lugar en el podio que siempre quiso  alcanzar, Anthony, desde el vientre de su madre ya era un ganador, porque solo ese amor que nació desde su gestación es el que lo ha impulsado a ganar en la pista, a  correr no solo con impulso, sino con decisión, a esforzarse siempre para mejorar su marca.

Más allá de su pasión por el atletismo, Anthony Zambrano jugó fútbol, fue bicitaxista y trabajó en la construcción. En sus comienzos corrió descalzo, porque su mamá no tenía los recursos para comprarle un par de zapatos.

Anthony ha competido con la mente puesta en metas y objetivos definidos, a través de procesos que lo han hecho buscar siempre la excelencia. Cada desafío asumido por él lo moviliza a prepararse cada vez más, en sus intentos por lograr su sueño olímpico.

Es una persona de fondo noble, pese a las dificultades por las que atravesó desde niño. Es un habitante más de Colombia (aunque desde hace más de un año entrena en Ecuador), que cada día se levanta pensando en los desafíos que él mismo se propone y en los obstáculos que le oponen el deporte y la cotidianeidad. Pero siempre trata de vencerlos con el mayor empeño posible, para demostrar que cuando una persona se traza objetivos, en cualquier plano que fuere, basta con la voluntad, el tesón, el amor y, desde luego, el trabajo y la disciplina.

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