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Libros. El Caballero de la Esgrima

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Presentación del libro El caballero de la esgrima, escrito por Diana de los Ángeles Torres, sobre su tío, Miguel Valderrama, uno de los pioneros del deporte colombiano, en la esgrima. 

El objetivo de este libro busca destacar y resaltar para la esgrima colombiana, la figura de mi tío, el maestro Miguel Antonio de las Mercedes Valderrama Lizarazo. Para sus familiares y amigos, el reconocimiento y la exaltación de sus cualidades y desempeño como ser humano.

Es imposible calificar a una persona mostrando una sola faceta de su vida. Lo hace su comportamiento integral, sus actuaciones, sus obras, su aprecio social y familiar. En el caso del maestro Miguel Valderrama, su actuación de vida lo demuestra.

Digno exponente de una noble generación, durante los decenios del Siglo XX, desde los años treinta a los sesenta se preparó y dedicó a la enseñanza y difusión de la esgrima.

La práctica de este deporte, no fomentado anteriormente en el país, vivió con su aporte una época de auge, por la cantidad de aficionados y profesionales formados que lograron

para el país, destacados reconocimientos y triunfos. A nivel personal se distinguió por sus calidades humanas y sociales. Los archivos personales suelen componerse de la recopilación de fotografías y documentos que se van guardando, en recuerdo de los momentos especiales vividos. Algunas veces se conservan, otras se van perdiendo en el tiempo y el olvido. Es lástima, porque no hay ser humano que no tenga una historia que contar y compartir.

En el caso del maestro Valderrama, parte de su archivo correspondiente  a su primera etapa de vida, se perdió en un incendio. Sin embargo, por fortuna, su hermana Lucila Valderrama de Gamboa y mi hermano Hernando Torres Valderrama, fueron depositarios de su archivo personal, con importantes documentos, fotografías, dibujos y medallas.

De allí nació el interés mutuo para rescatar su historia y asumir yo este propósito.

¿Por dónde empezar?

Este fue mi interrogante inicial. Aparte de los documentos y fotografías a la mano sobre su desempeño como esgrimista, afluyó en mí todo el componente familiar de vivencia

y apreciación. Eran muchos los recuerdos de infancia y juventud, muchas las narraciones de sus hermanos sobre su carácter y desempeño y un recuerdo especial de imagen

dado en una de sus competencias, donde tuve la fortuna de admirar su porte, distinción y manejo impecable de la esgrima. A nivel familiar estaba el tío cariñoso que me tomó en su taller fotográfico las fotografías de infancia, cumpleaños y primera comunión.

Pero había que iniciar la construcción del relato con las pocas fuentes disponibles, debido a que, por una parte, el archivo recibido, si bien contenía datos importantes no aportaba suficiente información sobre sus competencias en el deporte.

Acudí entonces a otras fuentes. Me interesaba su participación en la historia de la esgrima en Colombia, de la cual fue artífice en su conformación y reglamentación. No obtuve mayor información. Desafortunadamente en los medios periodísticos escritos y digitales solo encontré algunas reseñas y unos cuantos reportajes. Sin embargo, en este proceso de reconstrucción biográfica acudieron a mí llamado tres personas vinculadas a la esgrima: Jenny Barrientos, Juan Pinto y Fernando Molano, quienes me animaron en el propósito y me aportaron algunos datos, referencias y conceptos los cuales me fueron útiles. 

Empecé entonces mi escrito con la reconstrucción del archivo personal, encontrando además un aporte fundamental: las fotografías que hablaban por si solas y recreaban

algunas vivencias a nivel personal y profesional. En este proceso se fueron revelando y cruzando datos sorprendentes, que evidenciaron hechos no conocidos y que permitieron

mostrar además de la esgrima, sus incursiones en el arte, otros deportes y aficiones.

Surgieron escritos, documentos y certificaciones sobre sus competencias y logros en la esgrima, la autoría de un libro sobre el manejo de armas y su desempeño en las fuerzas

militares como maestro de armas e instructor. Para concluir este relato me fue grato recibir las voces de familiares, amigos y relacionados quienes revelaron aspectos y anécdotas no conocidas y evidenciaron sus testimonios de amistad y aprecio.

Los libros suelen ser tan solo una página en la historia de una persona. Mucho queda por conocerse sobre el maestro Miguel Valderrama. Mucho por indagar, mucho por develar. Sin embargo, esperamos que este registro lograd, permita que no quede en el olvido su trabajo, su recto proceder y su aporte al deporte colombiano, el cual hoy se ve reflejado en los logros de los jóvenes esgrimistas quienes siempre tendrán en él a un referente digno de seguir e imitar.

Diana de los Ángeles Torres de Ospina.

Próxima edición, 14 de diciembre: vivencias del Maestro Valderrama.

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