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Libros. El Caballero de la Esgrima II

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Como lo anunciamos en la edición anterior de la Revista Olímpica, publicamos apartes de la vida de Miguel Valderrama, uno de los iniciadores de la esgrima en Colombia, quien de 1938 a 1954, integró delegaciones nacionales como atleta y como instructor, en certámenes del ciclo olímpico, en los cuales obtuvo importantes resultados y sembró las bases de la organzación de este deporte en Colombia.

Carátula del libro.

Por Diana de los Ángeles Torres

Autora del libro El Caballero de la Esgrima.

Parte I

De origen boyacense

El pueblo de Belén de Cerinza, otrora gobernado por el cacique Cerinza, del caserío Muisca, está enclavado en la cordillera oriental, en la provincia de Tundama. Esta población, que se conoce como “Noble y Legendaria”, se encuentra ubicada al norte del departamento de Boyacá, Colombia, en la ruta de Tunja, Duitama y Sogamoso. Tutelada por el cerro Caracoles, cuenta en su región con bosques húmedos y páramos, con abundancia en especies propias como mangle, alisos y helechos. En la noble y leal población boyacense, nació Miguel Antonio de las Mercedes Valderrama Lizarazo, el 12 de octubre de 1912. Fueron sus padres, Miguel María Valderrama y María Lizarazo  Prado. 

Podemos imaginar la infancia del niño, como bien lo exigía la constitución de su hogar, de tradicionales costumbres y, adicionalmente, con la exigencia y rigor en la educación impartida por su padre, de formación militar. Tal vez fue allí donde se alentaron sus primeros sueños de niño en el manejo de las armas. Es fácil recrear los momentos que tuvo para admirar a su padre dedicado a la limpieza y manejo de sus espaldas y sables. Algunos otros, en prohibida actitud, ensayando con ellos las decenas y ataques de los tres mosqueteros, como bien lo recreaban los primeros libros de lectura.  La tradición oral recibida de sus padres y de las personas mayores de su pueblo debieron influir también en su talante y aspiraciones. No en vano la historia de Belén de Cerinza, su pueblo natal, estaba llena de actitudes y compromisos patrióticos. Un hijo de Tasco, Antonio Valderrama, había regalado numerosas recuas de caballos al Libertador Simón Bolívar, con destino a la causa libertadora. También, a su paso por Belén de Cerniza, Bolívar había designado al niño Pedro Pascasio Martinez el cuidado de sus caballos, el mismo niño héroe de 12 años, quien no se dejó sobornar e hizo prisionero al Coronel Barreiro, jefe de las tropas españolas, en la batalla de Boyaca, el 7 de Agosto de 1819.

Miguel Valderrama, como instructor de esgrima.

Capital acogedora 

Pero no todo sería felicidad para Miguel. Muy joven aún tendría que afrontar la muerte de su padre y la forzosa decisión de partir de su pueblo natal con su madre y sus hermanos, Carlos, Hernán, Graciela y Lucila. Por motivos de fuerza mayor, tuvieron que abandonar su pueblo, bienes y pertenencias y trasladarse a la ciudad de Bucaramanga, en donde se encontraron con algunos parientes, quienes los acogieron con cariño. Fue un pariente, Alfredo Ribera Valderrama, después Zar de Precios del presidente Gustavo Rojas Pinilla, quien los ayudó a instalarse en Bogotá, capital de la República, ciudad que sería su segundo terruño y donde ingresó al Colegio San Bartolomé, para cursar su etapa formadora. Tenia entonces 17 años. En este momento de su vida lo vemos siempre activo. Consigue un trabajo en el almacén “La Chaqueta roja”, de propiedad de Germán Posada. En sus ratos libres juega fútbol en la cancha “La Pepita”, con parte del equipo Tequendama. Al llegar a los 21 años, mayoría de edad, saca su cédula de ciudadania. 

El alumno de John de Pool Danis  

Desde sus primeros años, Miguel demostró diferentes habilidades artísticas, lo cual lo llevó, en 1933, a participar en una convocatoria de dibujo y pintura promovida por la Alcaldía de Bogotá. Decepcionado ante el hecho de haber sido ganador, pero no habérsele reconocido  premio por un error en la premiación, se trasladó a Panama y luego a Cuba , en donde el destino le tenía reservado su primer  encuentro con la esgrima. Adelantó este aprendizaje en la academia del maestro cubano Ramón Fonst, donde obtuvo el grado en Educación Física y Esgrima. Allí aprendió las artes marciales de filo y contraataque, en la modalidad de competición para los Juegos Olímpicos, bajo la instrucción de maestro John de Pools Danis.

Un teniente de armas tomar

En 1937, Miguel regresa al país interesado por ingresar a las Fuerzas Armadas de Colombia. Efectivamente, inicia el curso de teniente en la Escuela de Aplicación de Caballería. En esta institución se desempañaría durante 22 años con dedicación ejemplar y resultados altamente satisfactorios. Fue director de Deportes y maestro de Esgrima de la Escuela de Cadetes General Santander, y obtuvo con sus alumnos, para la institución y el país, connotados triunfos en Colombia y el exterior. 

También fue oficial de reserva en el curso para oficiales en el conflicto con el Perú.   

Caricatura de Miguel Valderrama, en 1935.

Parte II Los logros 

Se organiza la esgrima 

Por iniciativa de Alberto Nariño Cheyne, descendiente del prócer Antonio Nariño y como director de Educación Física de Colombia, se organizaron los juegos Deportivos Bolivarianos. En conmemoración del cuarto centenario de la fundación de Bogotá en 1938, se organizaron del 5 al 22 de agosto, en la misma ciudad, los primeros juegos. El profesor Valderrama fue designado por la presidencia de Colmbia. 

Con la aparición de civiles y militares se conformó el primer equipo de esgrima: Camilo Vásquez Carrizosa, Luis Nieto Umaña, Hernando Torres Quintero, Ernesto Matiz Umaña, Alfonso Ahumada, Enrique Muñoz Rivas y Rafael Corredor Hurtado, entre otros. 

Mediante el decreto 2216 del 3 de diciembre de 1939, el presidente Eduardo Santos reglamentó en forma definitiva el deporte colombiano, con una estructura de comité olímpico (COC). Reconoció en total dieciséis asociaciones deportivas, entre ellas, la esgrima, con sede en Bogota. 

Las Salas de Esgrima Rex, toda una odisea 

Su afán por difundir la práctica de la esgrima como deporte y su compromiso decidido por la enseñanza de esta disciplina llevaron al maestro Valderrama a la realización de un proyecto ambicioso: el montaje de varias salas de esgrima. 

Con los esgrimistas Ernesto Matiz y Ramiro Umaña montó seis salas de esgrima en la capital, con el nombre de “Sala Rex”. Una de ellas estaba situada en el centro de Bogotá, en la carrera 11; otra, en la Escuela de Cadetes de San Diego. Los implementos se importaron de Francia, de Emilio Echeverry, Juan Di-Doménico, Emiliano Camargo, Pablo Uribe, Jaime Duque, otros civiles y varios militares. En este mismo período se dedicó a la elaboración de una escrito sobre la reglamentación y tratado de las armas florete, espada y sable.  Como dato curioso existe en su archivo personal una carta de recibo de una publicación sobre este tema, con firma autógrafa del entonces alcalde de Bogota, Jorge Eliécer Gaitán. 

Como profesora de esgrima del Ejército, continuó enseñando en el curso de Tenientes de la Escuela de Aplicación de Caballería. 

Su matrimonio 

Su vida personal en este año se ve gratificada por su matrimonio con Margoth Mahé Jaime, en la iglesia de Lourdes de Bogotá. Ella sería en la sucesivo su compañera de vida, esposa dedicada y madre amorosa  de sus tres hijos Gloria, Miguel y Alberto. 

Entrenador de instrucciones 

El Instituto de Educación Física tuvo como inicio la Ley 80 de 1925, la cual, mediante la creación de un Plan Nacional de Educación Física permitió la formación de instructores de gimnasia para las escuelas y universidades. En 1936, mediante Decreto 1538, se conformó el Instituto Nacional de Educación Física (INEF), que fue incorporado a la Universidad Nacional de Colombia. El maestro Valderrama participó en su fundación y fue subdirector del mismo. 

Como profesor de esgrima participó activamente en la formación de estos instructores que luego llevarían este deporte a grandes logros, en especial en las Olimpiadas y Juegos Nacionales. Precisamente, con motivo de la celebración de los V Juego Atléticos nacionales, en la ciudad de Bucaramanga en 1941, conformó el Comité Organizador y adicionalmente fue contratado como entrenado técnico de esgrima de los deportistas por la Dirección de Educación Física de Santander. En la universidad Nacional se desempeño como profesor de deportes. Este miso año nace la Asociación Colombiana de Educación Física. 

Foto Val 

No deja de sorprender la creatividad y permanente incursión del Miguel Valderrama en los diferentes campos profesionales y aptitudes artísticas. Es así como en 1942 monta, con su hermano Carlos, un estudio de arte y fotografía “Fotos Val Estudios Miguel A. Valderrama Hermanos” ubicado en la calle 19 número 6-65, en el centro de Bogotá, teléfono 69-78. Este estudio fotográfico se construyo en un sitio de reconocida predilección de la sociedad bogotana con una variada oferta de servicios. Así se promocionaba: 

“Toda calse de trabajos fotográficos, óleos, pasteles, acuarelas, crayones y finísimos coloridos sobre impresiones fotográficas, paisajes en lienzo o marmolista, FTC”.

Posteriormente, el estudio fue trasladado a la calle 18 # 69-78 con el mismo teléfono, sitio donde. Ampliaron sus ofertas de servicio: 

“Hacemos mosaicos desde un retrato pasaporte hasta un óleo, reproducciones, cabezas al carbón, ampliaciones y en general todo lo relacionado con la química fotográfica”. 

Sin embargo, un suceso nefasto para él y su familia, vendría a acongojarlo. La muerte trágica de su hermano Carlos. Después de este duelo, trasladó su estudio a la calle 12 con carrera 6, frente al teatro Atenas, con el nombre de “Foto Estudio Val” donde funcionó hasta 1948, cuando el local fue incendiado junto con todo su archivo personal y fotográfico durante los eventos conocidos como “El Bogotano”, con motivo de la muerte de Jorge Eliecer Gaitán. Se perdió con ello buena parte de la memoria fotográfica de la sociedad bogotana y muchos datos de su biografía. 

El aprecio social 

Su caballerosidad, porte y don de gentes, fueron siempre de aprecio social. En su archivo personal se encuentran diversas invitaciones a eventos sociales que van desde un baile en la Delegación de Francia, hasta un almuerzo celebrado el 6 de agosto de 1942, ofrecido por los oficiales de la. Guarnición de Bogotá, en representación de las fuerzas militares de la nación, al presidente de la república doctor Eduardo Santos. En esa ocasión demostrando una vez más de su rostro. Como dato curioso, guarda en su archivo la invitación que registra el programa musical ofrecido en esa ocasión. 

“Repertorio: 1-Obertura. El Guaraní de Gómez. 2-selección-gioconda de Ponchielli. 3-Valses y Zardas. Ballet ruso Luignitz. 4-Vals. Retorno de primera. Waldteufel”.

Un golpe de gracia 

Pero su condición de esgrimista reconocido y su polifacética personalidad y aptitudes, hacen que el director técnico de Cine Oswaldo Duperly, llame a Miguel Valderrama a participar en una película junto a Emilio Camargo, también esgrimista. Su espíritu abierto para las manifestaciones del arte, lo hacen aceptar esta aventura cinematográfica que se tituló “golpe de Gracia”. En la cinemateca Distrital de Bogotá existe un registro del film, el cual fue estrenado en 1944, en los teatros de Lux, España y Caldas de Bogotá. Desafortunadamente, en el film parcialmente restaurado por esa entidad, de solo quince minutos, no aparecen actuando los esgrimistas. Sin embargo, se corrobora la participación actoral de los esgrimistas en el reparto escrito en el libro sobre las memorias de Oswaldo Duperly Angueyra “Lo que se hereda no se hurta” donde, por cierto, el autor hace una divertida recreación de la filmación: 

“En una de las escena de Bogotá colonial, la más artística y trágica, los dos esgrimistas de reputación nacional, señores Camargo y Valderrama, supuestamente tenían que ejecutar un duelo muerto por el amor de una dama santafereña. Las escenas se filmaron en las escaleras coloniales de la Universidad de Rosario. Cuando se rodó la escena definitiva, ellos combatieron con sus floretes muy profesionalmente y cada vez lo hacían más real. Cuando di la orden de “corten”, ellos siguieron esgrimando, pero esta vez de pura verdad. El señor Bruckner y yo tuvimos que filmar la estocada final. Camargo tenia que ser atravesado por el florete dejando a Valderrama como héroe. Se colocó la cámara en ángulo especial para que cuando el florete penetrara en el supuesto pecho, entre el brazo y la costilla, se viera como algo real. Cuando se cumplió este movimiento, le grita a Camargo: “másquela”, esto era una cápsula rellena de chocolate espeso que al mascarse, la supuesta sangre debía salir por entre los labios antes de desplomarse y morir…esta fue muy bien lograda”. 

Por los estatutos de la esgrima 

En 1946, el Jockey club de Argentina, lo premia, con la presea como Tirador de Mejor Estilo Latinoamericano. A su regreso, y en su empeño por comprometerse cada vez más con la organización de la esgrima colombiana, participa en el estudio y aprobación de los estatutos de la Asociación Colombiana de Esgrima, los cuales fueron aprobados por La Federación Nacional de Deportes. La Junta Directiva quedó conformada por Juan Di Doménico, presidente; Emiliano Camargo, secretario general; Juan Córdova, vicepresidente; Enrique Muñoz Rivas, vicepresidente; Emilio Echeverry, fiscal y Miguel Valderrama, presidente honorario. Su libro, Tratado de la Esgrima con Daga

Miguel Valderrama con uno de sus profesores, el francés John Pool Danis.

Se destaca, igualmente, su vinculación con la Policía Nacional, como maestro de armas. En el año 1946, con auspicio de la Escuela de Policía General Santander, publica el libro Tratado de la Esgrima con Daga (Empleo de las Armas de Filo, Contrafilo y Punta). El prologuista inicia el libro con palabras alusivas al maestro Valderrama como esgrimista experto y sobre la calidad de la obra:

“El profesor de armas Miguel A. Valderrama Lizarazo, maestro y director de la Academia de Armas de Bogotá, miembro de la Academia de Esgrima Francesa, discípulo de John de Pool Danis, uno de los grandes maestros de América, ha redactado especialmente para la escuela de Policía General Santander, un tratado de esgrima con daga. El profesor Valderrama ha sido instructor oficial de esgrima del ejército y por varios años ha tenido a su cargo el adiestramiento de futuros funcionarios de la policía, en el difícil arte de jugar las armas de filo, contrafilo y punta. El profesor Valderrama es, sin duda, el más experto esgrimista con que cuenta Colombia. La obra del profesor Valderrama contiene una serie de indicaciones prácticas y se halla concebida y articulada en tal forma, que bien puede decirse de ella que constituye un verdadero manual del instructor de esgrima. Precisamente con esta finalidad ha sido escrita y sobra decir que el propósito no solo ha sido alcanzado en forma satisfactoria, sino que, además, la presentación es muy sugestiva. Numerosas ilustraciones hechas por el mismo autor facilitan la comprensión de la materia y hacen más interesante y amena la lectura. 

La obra está dividida en los siguientes capítulos 

-Generalidades.

-De la escuela.

-De cómo empuñar la daga.

-Posición de atención, posición de guardia, pasos y movimientos.

-De las paradas.

-Parada de primera.

-Parada de segunda. 

-Parada de tercera.

-Parada de cuarta.

-Parada de quinta. 

-Combates de escuela. 

-Lecciones de combate. 

-De la táctica. 

-Cualidades de esgrimista. 

En el final del libro, el autor ofrece unas pautas sobre las cualidades del esgrimista, que hoy siguen vigentes:

“El esgrimista debe ser al mismo tiempo vigoroso y flexible; audaz y prudente, tener cálculo y temeridad; perspicacia, sangre fría e impasible para saber evitar todos los peligros sacándoles ventaja a todos los instantes, a fin de ver en una ojeada las cosas y encontrar en lo fértil de su intelecto, los recursos necesarios durante el combate. El éxito de los combates es siempre de aquel tirador mas ágil, por tanto el músculo debe estar entrenado para obedecer al unísono el mandato cerebral. La esgrima requiere el mayor rendimiento de habilidad y agilidad coordinada. Algún tratado del siglo pasado decía: ´El esgrima debe poseer, ojos como el águila, corazón de león, mano presta como de gato, astucia como de zorra´”. 

La lección de un pirata 

En el año de 1954 el maestro Valderrama viajó con visa de cortesía a México, para participar como director del equipo de esgrima de los Vll Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe. Según consta en la tarjeta de identificación abordó el avión HK 115, con 119 piezas de equipaje. 

En 1946, sobre el evento de los juegos Centroamericanos y de Caribe en Barranquilla, el maestro narra una anécdota que construyó lección para todos: 

“En una de esas cosas simpáticas, competía un oficial de la armada de Curazao. Semejaba un legendario pirata, tenía una pierna artificial, y a todos nos parecía injusto tratarlo con rigor. Este oficial de origen holandés llegó a la final y ganó invicto en sable. Cuando reaccionamos ya nos tenía vencidos. Luchó como un tigre”. 

La esgrima, su pasión y desempeño 

Fueron muchas las preseas obtenidas por el maestro Valderrama, en eventos en los cuales participó, siempre perseverante en su pasión por este deporte, en especial por su compromiso en la formación de nuevos esgrimistas y su decisión por obtener para el país los mejores resultados. Su archivo personal, registra esos logros:

V Juegos Deportivos Centroamericanos del Caribe en Barranquilla, 1946. 

Campeonato Nacional en las Tres Armas, obtenido en el subcampeonato, 1947.

Juegos Olímpicos de Londres, 1948. Delegado y entrenador de los equipos de Esgrima y Tiro. En este evento participó con los esgrimistas Alfonso Ahumada y Emiliano Camargo; este último clasificó en la semifinal en espada. Este mismo año participó en el Pentatlón Militar de Bogotá, en donde obtuvo medalla.

En 1951 viajó, primero, a Caracas, Venezuela, a los lll Juegos Deportivos Bolivarianos, en donde participó en Esgrima y Tiro y obtuvo medallas. 

Luego, a Buenos Aires, Argentina, a los Primeros Juegos Deportivos Panamericanos. En los primeros y segundos Juegos Bolivarianos participó como delegado de la Presidencia de la República. También asistió a los Terceros Juegos Suramericanos, en Buenos Aires, Argentina y los Segundos Juegos Centroamericanos y del Caribe en Ciudad de México. En 1954 participó como delegado de Colombia al Campeonato Suramericano de Pentatlón Moderno. 

A nivel nacional participó en los Juegos Atléticos Nacionales, en los cuales ganó medallas. En 1955 participó en el Primer Campeonato Nacional de Esgrima, en el, cual obtuvo el primer puesto. Por su parte, la Asociación Colombiana de Esgrima le entregó, dados sus méritos, las insignias que lo acreditan como “Caballero de la Esgrima”. 

En el Abierto de Esgrima Luker, en Manizales, obtuvo el primer puesto. 

En 1955 participó como delegado en el Primer Cincuentenario de Caldas. 

Este mismo año preparó para la competencia el Pentatlón Militar Suramericano, a celebrarse en Río de Janeiro, a un equipo conformado por el Mayor Vidal y los tenientes de Mozos y Escobar. Un destacado cuarto lugar, ente siete países fue la recompensa de este esfuerzo, “una gran victoria mía”, fueron las palabras del maestro Valderrama. 

En 1954 obtuvo otra medalla, en los Vll Juegos Atléticos Nacionales, de Cali. 

Cambiar las armas por el florete 

En 1954 el profesor Valderrama fue llamado como Asesor de Deportes y Director de Sala de Armas de la presidencia de la República. En este cargo dio clases de esgrima al presidente de la República, Teniente General Gustavo Rojas Pinilla. Para tal efecto, consta una autorización de entrada al Palacio, expedida por el Coronel Daniel Cuervo Araoz, Jefe de la Casa Militar de la Presidencia de la República: Como una forma de proporcionar la difusión de la esgrima, el profesor Valderrama le propuso al Presidente Rojas Pinilla “Cambiar las armas por el florete” y así fue como se abrieron más puertas a este deporte, en especial en las distintas escuelas de cadetes de las diferentes armas. Con ese propósito fueron contratados varios entrenadores de esgrima y educación física húngaros, quienes llegaron al país al término del mandato del presidente Rojas Pinilla. Entre ellos es oportuno destacar al profesor de esgrima húngaro, Istvan Hegedüs, con quien el profesor Valderrama consolidó, no solo un vínculo profesional, sino también una sincera amistad que lo llevó a darle acogida en su círculo familiar. 

Acerca de su amigo Itsvan Hegedüs 

Desempeñó su labor en la escuela Naval de Cadetes de Cartagena, en donde dejó en sus alumnos lecciones de formación y ejemplo de comportamiento. Fernando Molano, su alumno en la escuela de cadetes, expresa entre otras apreciaciones, cómo el maestro dejó en él una huella imborrable: “Nadie pasó por la escuela de esgrima sin haber recibido sus hoy no tan ortodoxas, pero sí muy especificas correcciones. Pero de allí no solamente se formaron campeones, también espíritus recios de hombre de mar y guerra. Quienes pasamos la pruebas, amamos, vivimos la esgrima de ayer y de hoy como una filosofía de vida. Nos enseñó a vencer nuestros fantasmas, a vencer obstáculos y a crecer en nosotros mismos. Aprendimos a darle el sentido de solidaridad y sana competencia. El respeto por el oponente más no el temor a él. Pero lo más importante de todas sus enseñanzas, fue a ser mejores seres humanos” 

Una pedana Olímpica en el Congreso 

Para las prácticas del esgrima y enseñanza se decreto la construcción y dotación de un salón de esgrima, situado debajo del Salón Elíptico del Capitolio. Fue dotado de una pedana Olímpica con todos los servicios (baño, cafetería, gradas para el público, zona de descanso, iluminación especial, espejos reflectados, vestieres, etc.) Allí se estrenó por vez primera el control electrónico de golpes para los eventos en espada. Posteriormente también se dotó a la estación 100 de la Policía, de otro salón de esgrima. 

El retiro de las Fuerzas Armadas 

En 1960, después de 22 años de impecable servicio como profesor de Armas en la diferentes guarniciones del país, el maestro Valderrama presentó su retiro. El comandante General de las Fuerzas Armadas de Colombia, Mayor General Jorge E. Villamizar Flórez, así lo reconoce en su carta.

Valoración de la escuela clásica

El maestro Miguel Valderrama hizo honor a la formación dada por sus maestros de esgrima. Su elegancia, arte y porte, representativos de la Escuela Clásica Francesa de Esgrima fueron una constante es su desempeño. Sin embargo estuvo siempre dispuesto a reconocer las innovaciones técnicas, tal es el caso de los controles eléctricos. Su concepto sobre este y otros temas referentes a la esgrima fueron registrados acertadamente en el periódico El Tiempo, en su edición del 30 de diciembre de 1962. De esta entrevista registramos algunos apartes: 

Apunta el entrevistador, “en todos los alumnos ha incluido mística, consagración, apego a las normas ortodoxas; no concibe la esgrima, sino como deporte de caballeros, ceñido a reglas severas, inseparables de principios nobles”.

Opina el maestro Valderrama: “En ese criterio coinciden todos los maestros de armas del mundo. Hoy, solamente existe una ley, con lo que se ha disminuido la universalidad; del canon de la defensa y del ataque solamente queda lo último. Qué harían dos esgrimistas adeptos a las modalidades modernas si se vieran enfrentados a un juego limpio, son careta, sin petos protectores y con espadas reglamentarias. Seguramente se quedarían tiesos, porque solamente se ha cultivado un aspecto, en detrimento de otro no menos vital. La aceptación de la velocidad ha quebrado el axioma de Molière en esta disciplina”. 

“Herir sin ser herido”, el tirador es adiestrado en la actividad, no solo en Colombia, sino en todos los países del mundo (se menciona una evolución generalizada y es una crítica localista), para tocar primero a cualquier precio. Ese es el mandamiento supremo ante el cual hay que plegarse y desaparecer… En otra forma se convierte en una perrera y cualquier día pararemos, si así lo consentimos, dándonos patadas”.

Miguel Valderrama, a la derecha, con amigos practicantes del tiro deportivo.

Incursión en otras disciplinas 

Siguen sorprendiendo las actividades del maestro Miguel Valderrama, en diferentes disciplinas. De ello queda el registro en archivos y copias que aún conserva la familia. Es así como vemos su participación en el primer campeonato interno, Copa Clopatofsky, Club Náutico del Muña, tercer puesto, tiro al platillo. 

Aficionado a la cacería, fue socio honorario el Club de Tiro. Sus escopetas eran marca Fumé, calibre 20; Darve, col 20, y la belga, a partir de dos cañones calibre 12, gravada en su cuerpo a mano. 

Fue miembro de la Federación Militar de Deportes afiliado a la Federación Mundial de Deportes FMD, y socio Honorario de la Asociación Colombiana de Tiro. 

En Artes Plásticas fue dibujante y pintor. De ello dan cuenta innumerables pinturas y retratos, incluido un autorretrato que hoy conserva la familia. 

Su retiro de la Universidad Nacional 

En 1963 se retira de la Universidad Nacional de Colombia. El Director de Deportes de dicha institución, Jorge Combariza, así lo expresa: “Esta Dirección y la Universidad Nacional lamentan profundamente la separación del profesor Valderrama, quien durante el tiempo que estuvo al frente de la esgrima universitaria, no solamente enseñó su técnica e infundió en sus discípulos amor por las armas, sino que dejó un ejemplo de verdadero caballero del deporte”.

El diplomático 

Mediante decreto 24, del 8 de febrero de 1963, fue nombrado en España como Cónsul General con jurisdicción en Santander, León y Oviedo, nombramiento aceptado por Francisco Franco, entonces jefe del gobierno español. Con este motivo su amigo y periodista Mike Forero Nougués lo presentó ante don Manuel Rosón, del Real Madrid, como cónsul y viejo amigo.

En el desempeño de su cargo en el consulado se destacó positivamente en los círculos sociales e intelectuales de Santander, en donde ganó sinceros amigos, cuya repercusión aun se percibe en sus descendientes. Como cónsul realizó una exitosa gestión, dejando en alto el nombre de la patria que tanto amara. 

Siguiendo su formación como deportista, obtuvo ese mismo año, en Madrid, el título de escafandrista autónomo de 1° clase, en el Centro de Investigaciones y actividades subacuáticas C.I.A.S. 

Un final inesperado

A los 51 años y cuando se encontraba en plena gestión diplomática y gozando del aprecio y reconocimiento de la sociedad de Santander, España, falleció el 31 de noviembre de 1963, después de recibir como católico prácticamente en la fe de sus mayores, los santos sacramentos y y la bendición apostólica. Su familia, así como la colonia colombiana y su círculo de amigos hicieron manifiesto su pesar y recordación por quien, en tan poco tiempo, se había ganado el aprecio de toda una sociedad; a su vez, las entidades civiles y gubernamentales hicieron llegar a su familia sentidas notas de condolencia. 

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