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Legado. La necesaria inclusión de la comunidad LGBTQ+ en el Movimiento Olímpico

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La nueva hoja de ruta estratégica del Movimiento Olímpico internacional reconoce la deuda histórica y la necesidad presente por la defensa de la inclusión y la diversidad sexual en el deporte.

Por Catalina Melendro Blanco.

Miembro de Número de la Academia Olímpica Colombiana. Consultora en gobernanza deportiva y equidad de género en el deporte. Magíster en Ética e Integridad deportiva Universidad KU Leuven. Ex deportista selección Colombia balonmano playa. Candidata a PhD Sport and Exercise Faculty, Canturbury Christ Church University.

Foto: www.centralnd.com.mx

El Comité Olímpico Internacional (COI) ha vuelto a enfatizar la importancia de la inclusión y la no discriminación de la comunidad LGBTQ+ tanto en el Movimiento Olímpico deportivo como en la sociedad en general.

El presidente del COI, Thomas Bach, reiteró a comienzos del mes de junio pasado, que la práctica del deporte sin discriminación de ningún tipo es un derecho humano y un principio fundamental del Movimiento Olímpico. Igualmente reiteró la firme creencia en el poder del deporte para construir puentes entre personas, comunidades y culturas sin ningún tipo de discriminación basada en orientación sexual o identidad de género.

Estas palabras son igualmente respaldadas en el cuarto Principio Fundamental de la Carta Olímpica en el cual se estipula que “la práctica del deporte es un derecho humano. Todo individuo debe tener la posibilidad de practicar deporte, sin discriminación de ningún tipo y con espíritu olímpico, lo que requiere entendimiento mutuo con espíritu de amistad, solidaridad y juego limpio”.

Adicional a ello, en 2014, el COI fortaleció su compromiso con la comunidad LGBT+, en particular, al aprobar una recomendación de la Agenda Olímpica 2020 para enmendar la Carta Olímpica e incluir específicamente la no discriminación, con respecto a la orientación sexual en el Principio Fundamental 6, que ahora establece: “El disfrute de los derechos y libertades establecidos en esta Carta Olímpica se garantizará sin discriminación de ningún tipo, como raza, color, sexo, orientación sexual, idioma, religión, opinión política o de otro tipo, origen nacional o social, propiedad, nacimiento u otro estado.»

De igual manera, el compromiso del COI con la diversidad y la inclusión de la comunidad LGBTQ+ se subrayó en la reciente aprobación de la Agenda Olímpica 2020 + 5, la nueva hoja de ruta estratégica del Movimiento Olímpico, que reconoce que la igualdad de género, la inclusión y la diversidad son componentes integrales del cumplimiento de la visión de construcción del COI: un mundo pacífico y mejor a través del deporte.

El COI también ha adoptado medidas para incluir la orientación sexual en la cláusula de no discriminación del contrato de ciudad anfitriona de los Juegos Olímpicos, que exige que todas las sedes respeten los Principios y valores fundamentales del Olimpismo, en particular, la prohibición de cualquier forma de discriminación, en todo su proyecto de Juegos.

Este enfoque debió ser visible durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 teniendo en cuenta que el Comité Organizador ha adoptado la “Unidad en la diversidad”, como uno de sus conceptos centrales. El objetivo del Comité era ofrecer unos Juegos que subrayasen la importancia de la diversidad y la unidad, con el objetivo de ayudar a fomentar una sociedad que acepte y respete las diferencias.

Inauguración de la Casa del Orgullo de Tokio, Pride House Tokyo.

Un aspecto que ilustra este compromiso fue la creación de la Casa del Orgullo de Tokio (“Pride House Tokyo”) que se constituyó en el primer centro de apoyo LGBTQ+ permanente de Japón. La apertura del centro sigue un concepto que ha estado presente de alguna forma en todos los Juegos desde Vancouver 2010 y tiene como objetivo promover la comprensión de LGBTQ+ y otras minorías sexuales, al mismo tiempo que sirve como un espacio seguro que da la bienvenida a los atletas LGBTQ+, sus familias y fanáticos.

Finalmente, como parte de su compromiso con la inclusión en todo el Movimiento Olímpico, el COI también está trabajando en un nuevo marco para garantizar la implementación efectiva de los valores de equidad, seguridad y no discriminación de los y las atletas, sobre la base de la identidad de género y las características sexuales. Para ello, el COI está realizando un proceso de consulta para considerar no solo las perspectivas médicas, científicas y legales, sino también la de los derechos humanos, con énfasis en las opiniones y experiencias de los y las atletas afectadas.

Se espera que este proceso de consulta sea fundamental en el desarrollo de un nuevo marco de defensa de los derechos LGBTQ+, que cree mecanismos, políticas, enfoques adecuados y comprensivos de las diversas discriminaciones y barreras adicionales que han experimentado históricamente las personas de la comunidad LGBTQ+, en el sector deportivo. Esto, con el fin de garantizar la inclusión, la no discriminación, la equidad, la proporcionalidad y la seguridad de la comunidad LGBTQ+ en cada uno de los deportes del Movimiento Olímpico.

Estos avances resultan importantísimos, en un sector que se ha históricamente caracterizado por ser un terreno en donde las diversidades sexuales son particularmente  no visibilizadas y discriminadas. Sin embargo son también un recordatorio de que aún queda un largo camino por recorrer en favor de la igualdad, la diversidad y la inclusión de la comunidad LGBTQ+, en el Movimiento Olímpico.

Es un recordatorio de que el desarrollo del deporte hacia valores más progresistas, inclusivos, democráticos y éticos no ha estado, ni está aún garantizado plenamente y, por ende, desde el Movimiento Olímpico se debe continuar esta lucha por los derechos humanos de la comunidad LGBTQ+.

Por ello resulta importante exponer los resultados de investigadores académicos a nivel internacional, quienes defienden en términos de filosofía, prácticas y cultura organizacional, la inclusión de la población LGBTQ+ en todas las áreas del sector deportivo. De esta forma, tal como lo expone el profesor Geoffery Kohe, de la Universidad de Kent, en el Reino Unido, cuando haya desafíos en la implementación de las estrategias de inclusión y diversidad hacia la comunidad LGBTQ+, las entidades deportivas podrían centrarse en lo siguiente:

1) Mayor transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad del COI y los Comités Olímpicos Nacionales (CON) para garantizar, tanto la igualdad de representación descriptiva, como de representación sustantiva, dentro de las organizaciones olímpicas por parte de la comunidad LGBTQ+.

2) Garantizar culturas y prácticas laborales seguras para todas las personas, empleadas, voluntarios y dirigentes de la comunidad LGBTQ+.

3) Garantizar el derecho relacionado a procesos de apoyo, independientes y justos cuando ocurran problemas o incidentes frente a la orientación o identidad sexual de sus partes interesadas. (En este caso, el COI ha vuelto a dar algunos pasos en el apoyo a deportistas profesionales, no obstante, estas estructuras deben extenderse primero a todos los profesionales del deporte y también descender a todos los CON)

4) Apoyo y participación continua de los gobiernos estatales y locales, organizaciones de observatorios internacionales, académicos, medios de comunicación y partes interesadas corporativas, para hacer que el COI, los CON y sus socios rindan cuentas y tomen medidas contra todas las formas de discriminación, marginación, desigualdad y desempoderamiento.

5) Realizar compromisos reales y medibles por parte de todas aquellas personas que hacen parte del movimiento olímpico para la defensa de los derechos de la comunidad LGBTQ+, para garantizar que en todas las actividades, campeonatos y proyectos se asegure que la ética y los deberes de cuidado estén consagrados, no solo en el pensamiento y la palabra, sino también en las acciones, políticas, proyectos y la cultura organizacional misma.

Adicionalmente, en los casos en que se infrinjan estos deberes de cuidado en relación con la discriminación de género u orientación sexual se deben establecer procesos internos de manejo de escucha y participación de la comunidad LGBT+ y se trabajará por tomar medidas efectivas al respecto.

Por ello, como personas interesadas y dedicadas en preservar y promover el olimpismo como filosofía de vida, desde la Academia Olímpica Colombiana se invita a todas las personas que hacemos parte del movimiento olímpico, tanto a nivel internacional, como nacional y local, a seguir comprometidos y comprometidas con la crítica, el empoderamiento y con acciones reales y efectivas que busquen transformar los espacios, las organizaciones y las prácticas del sector deportivo, en terrenos de juego en donde todas, todos y “todes” podamos ser.

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