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Legado. “Juntos somos más fuertes”

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Por Clemencia Anaya Maya

Vicepresidenta Academia Olímpica Colombiana

Cuando me pongo a pensar en la forma como el Barón Pierre de Coubertin fue consolidando la estructura del Movimiento Olímpico y su gran preocupación por reforzar la filosofía del Olimpismo, como una forma de inspirar a los jóvenes en la búsqueda de la excelencia y de ofrecerles la oportunidad de vivir en un mundo más respetuoso y sobre todo pacífico, siento su entusiasmo por la vida, su ilusión por llevar a cabo el sueño y su pasión por no desfallecer ni un solo día en el intento.

Uno de esos pasos fue, por supuesto, la determinación de legar al Movimiento Olímpico un lema sólido y contundente, y ahí fue cuando aprovechó su amistad con el padre dominico francés Enri Didon, quien enseñaba deportes en París  e inspiraba a sus estudiantes con el “Citius, Altius, Fortius” que todos conocemos como el lema olímpico desde 1894.

Nuevo lema olímpico.

Por esa época era perentorio, necesario y urgente que así fuera. El lema que hoy traducen como “mas lejos, mas alto y mas fuerte”, serviría para inspirar al mundo por más de un siglo y daría la fortaleza a los atletas para ver más lejos en sus metas y entender que para alcanzar el éxito es necesario practicar sin pensar en el cansancio, sino en la meta propuesta. Les serviría, además, para tener la fortaleza suficiente para alimentar el sueño durante años y no renunciar a ello por una lesión, por una derrota o por cualquier otro obstáculo que apareciera en su camino y le daría además la alegría rebosante de subir al podio para estar más cerca de los dioses.

Desde 1896 hasta el 2021, ciento veinticinco años de inspiración olímpica para el centro del Movimiento Olímpico representado por los atletas, el lema ha inspirado a las leyendas de los Juegos Olímpicos durante todo este tiempo para ser los mejores en cada una de sus disciplinas. La lista es muy larga, y la abro con Spiridon Louis, de Grecia, ganador de la prueba de Maratón que se corrió por primera vez en Atenas 1896;

Paavo Nurmi, atleta finlandés especialista en pruebas de media y larga distancia, quien dio una demostración de talento y fortaleza desde los Juegos de Amberes 1920 hasta los de Amsterdam 1928. Conocido como el Finlandés volador, dominó en las pruebas atléticas de inicios del siglo XX, registró 22 plusmarcas mundiales oficiales en distancias de semifondo y fondo y alcanzó nueve medallas de oro y tres de plata, en los Juegos en los que participó.

Jesse Owens. Foto: Milenio.

Jesse Owens, de Estados Unidos, ganador de cuatro oros olímpicos en los Juegos de Berlín 1936, en 100 y 200 metros planos, salto largo y el relevo de 4×100. Pero su hazaña al ganar en salto largo al alemán Luz Long en la época en la que Adolfo Hitler quería demostrar la supremacía de la raza aria, lo hizo ser reconocido mundialmente como el atleta que representa la mayoría de valores olímpicos.

Fanny Blankers-Koen, de Holanda, participó en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 a la edad de 18 años. La Segunda Guerra Mundial no permitió que se celebraran los Juegos de 1940 y de 1944. Fanny se casó y tuvo dos hijos, pero volvió a competir en Londres 1948, y ganó cuatro oros, en 100 y 200 metros planos, 80 metros vallas y relevos de 4×100 metros. Durante su carrera batió veinte marcas mundiales. En 1999, la Federación Internacional de Atletismo le otorgó el premio como la mejor Atleta del Siglo XX.

Emil Zátopek (Checoslovaquia), reconocido como la Locomotora humana por su gran capacidad para las pruebas de fondo, se distinguió  en los Juegos Olímpicos Helsinki 1952, al ganar tres medallas de oro, en 5.000 y 10.000 metrps, y en el maratón, carrera en la que decidió participar en el último minuto y en la que competía por primera vez en su carrera. En cada una de estas carreras también estableció récord olímpico.

Larisa Latýnina, de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS), la atleta más condecorada en la historia de los Juegos Olímpicos, récord que no ha podido ser roto, al acumular 18 medallas, de ellas, nueve de oro. Es conocida como la «La Diosa de la Gimnasia Olímpica”.

Muhammad Ali, de Estados Unidos, considerado como el mejor boxeador de todos los tiempos, quien ganó oro olímpico en Roma 1960, pero, además fue muy famoso por sus múltiples títulos mundiales, por defender la causa del Islam y la de los afroamericanos.

Bob Beamon, de Estados Unidos, oro olímpico en salto largo en los Juegos de México 68, considerada la gran hazaña del siglo XX, porque su registro de 8,91 metros superó en 55 centímetros la marca anterior y se mantuvo por más de 22 años sin poder ser superado.

Mark Spitz, de Estados Unidos, nadador que se convirtió en el primer atleta en conseguir siete medallas de oro en un mismo evento, en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972.

Nadia Comanecci, de Rumania, la primera gimnasta en conseguir el 10 perfecto, que le concedió cinco medallas de oro y cuatro de plata, en los Juegos Olímpicos de Múnich 1976 y Moscú 1980; fue condecorada dos veces con la orden olímpica que otorga el Comité Olímpico Internacional.

Carl Lewis, de Estados Unidos, especialista en las pruebas de velocidad y salto largo, obtuvo siete medallas de oro, dos de plata y una de bronce en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, Seúl 1988 y Barcelona 1992, lo que le mereció el calificativo de el Hijo del viento.

Ian Thorpe, de Australia, ganador de cinco medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000. Por su forma arrolladora al ganar las competencias lo denominaron el Torpedo”.

Michael Phelps (USA) participó en Beijing 2008, Londres 2012  y Rio 2016, y obtuvo el total 28 medallas olímpicas, de las cuales 23 fueron de oro. Ha sido el nadador más galardonado de todos los tiempos.

Usain Bolt, de Jamaica, el atleta más veloz sobre la tierra, quien obtuvo ocho medallas de oro en pruebas de 100 y 200 metros planos, en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, Londres 2012 y Rio 2016.

Mariana Pajón, de Colombia, la Reina del BMX, doble medallista olímpica de oro tras su participación en Londres 2012 , Rio 2016. Además ganó plata en Tokio 2020. Es la única atleta colombiana que ha logrado obtener dos medallas de oro olímpicas en el contexto latinoamericano, en una disciplina individual,

Shelly Ann Fraser Price, de Jamaica, conocida como la Mamá cohete o también como la mujer más rápida del planeta, es doble campeona olímpica y nueve veces campeona mundial en 100 y 200 metros y en el relevo 4×100 metros.

Todos estos atletas y muchos más, inspirados por el lema olímpico que instauró Coubertin a finales del siglo XIX deslumbraron al mundo con su talento, su carisma y, sobre todo, su pasión y amor por sus disciplinas deportivas, y se consagraron para la historia como verdaderas leyendas mundiales, continentales y nacionales, siguiendo el sendero olímpico.

El impacto de la pandemia

Habría de venir la pandemia del COVID 19 en 2019 en Wuhan, China y empezaría el 2020 con gran temor y sigilo sobre la faz de la tierra. El espíritu olímpico del atleta individual exaltado por su búsqueda de la excelencia empezó a significar mucho más a la hora de pensar en un mundo mejor para todos y todas. Las preocupaciones del Movimiento Olímpico, basadas en el poder de transformación que tienen el deporte y los Juegos Olímpicos, para ayudar a la humanidad, lo llevaron a dar un giro filosófico para que los atletas no sólo den lo mejor de si mismos sobre la arena olímpica, sino que inspiren a la humanidad y la cautiven, para que a través de la práctica deportiva nos ayudemos y apoyemos para seguir adelante, no importa si hablamos de deporte de alto nivel, recreativo o formativo, sino que esta práctica contribuya al bienestar y la salud mental, a la eliminación de la pobreza, a la equidad y a la igualdad de género, en especial, para que sea más evidente  la solidaridad en todos los rincones sobre la tierra.

Fue así como el  20 de julio de 2021, la Sesión del Comité Olímpico Internacional aprobó un cambio en el lema olímpico que reconoce el poder unificador del deporte y la importancia de la solidaridad. El cambio agrega al lema tradicional la palabra «juntos» después de un guion corto. El nuevo lema olímpico ahora dice: «Más Rápido, Más Alto, Más Fuerte-Juntos».

En palabras de Thomas Bach el presidente del Comité Olímpico Internacional, “La solidaridad impulsa nuestra misión de hacer del mundo un lugar mejor a través del deporte. Solo podemos ir más rápido, solo podemos apuntar más alto, solo podemos volvernos más fuertes si estamos juntos, en solidaridad».

De tal forma que ahora el lema en latín es “Citius, Altius, Fortius-Communiter”, en inglés es “Faster, Higher, Stronger–Together”  y en francés, “Plus vite, Plus haut, Plus fort-Ensemble”.

Para reforzar este cambio, el Comité Olímpico Internacional creó una campaña que tituló “Juntos, más fuertes”, a través de la cual resaltó el esfuerzo de los atletas en prepararse, mantenerse en forma y alimentar su espíritu para llegar a los Juegos Olímpicos Tokio 2020 el pasado mes de julio, muy por encima de la crisis humanitaria que desató el virus. La campaña además enfatizó el sentido de poder lograr las metas unidos y solidarios y la tremenda fortaleza que tienen los Juegos Olímpicos para unir al mundo y sus comunidades.

Por allá en los inicios del siglo XX, en una misa, el obispo de Pensilvania, durante los Juegos de Londres 1908 expresaría una de las frases más contundentes en términos de filosofía olímpica que envuelve el lema olímpico y lo hace trascender como una doctrina: “Lo importante en la vida no es el triunfo, sino la lucha; lo esencial no es haber ganado, sino haber peleado bien”.

Juntos, el lema y el anhelo olímpico encarnan un ideal en el que creía Coubertin. Dar lo mejor de uno y luchar por la excelencia personal eran objetivos valiosos. ¿Y dónde mejor para hacer esto que a través de la búsqueda del deporte y la participación en los Juegos Olímpicos? Esta es una importante lección de vida que sigue siendo igualmente válida en la actualidad, no solo para los atletas, sino para toda la humanidad.

Ver el siguiente video:

https://www.youtube.com/watch?v=6

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