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La filosofía: una experiencia deportiva en las pesas olímpicas 

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El deporte en Colombia se convierte en un medio de ascenso social, que busca estratificarse en una sociedad desigual de oportunidades, lo que hace que, para el deportista, el deporte represente, una puerta de vinculación al sector económico, cediéndole mejor calidad de vida.  

Por Ingrid Vallejo

Ms.C Metodología del entrenamiento deportivo UCCFD Manuel Fajardo, de Cuba. Esp. Periodismo Deportivo. Profesional en Deporte. Docente investigadora. Grupo de investigación EDUCAR 2030 IU Escuela Nacional del Deporte

Construcción y pensamiento del cuerpo.

¿El deporte te llevó a estudiar filosofía? No, contesta Gustavo Castro Imitola, aspirante a la titulación en filosofía, quien ya se desempeña como docente de ética y filosofía en la Institución Educativa Nuevo Colegio María Montessori de Soledad 2000, en el municipio de Soledad, Atlántico. Gustavo, en sus experiencias hace una simbiosis, entre la filosofía y el deporte, ya que también fue pesista atlanticense y actual juez internacional del equipo oficial nacional de jueces, para los I Juegos Panamericanos Junior Cali Valle 2021, que se están realizando en la ciudad de Santiago de Cali y sedes del Valle. 

Resalta Gustavo: “Las experiencias de lo aprendido, brindó responsabilidades en la enseñanza de la técnica, a jóvenes que apenas se estaban incorporando a la práctica deportiva de las pesas olímpicas”; esto, debido a que Luis Carlos Arrieta, actual entrenador de la selección nacional del equipo mayores, preparaba a sus pesistas en la escuela de formación que nacía en ese momento y que aún se mantiene vigente, ya que su objetivo era disponer de la preparación teórica–intelectual de sus pesistas, como dinámica pedagógica y formativa. Gustavo menciona que: “El levantamiento de pesas se fue convirtiendo en un proyecto de vida, en una construcción de identidad a través del deporte, con la intención de ser deportista de alto rendimiento”. Estas experiencias deportivas lo llevaron a ser hoy docente en filosofía, abstraer que existe una sociedad culturalmente carente cuando se cree “quien cuida la cultura del cuerpo, descuida la cultura intelectual”. Se entiende así, la concepción del cuerpo como un resultado del dualismo, un cuerpo dividido y opuesto, como diría Gustavo, “creer que hay dos dimensiones humanas, por un lado, la mente y por otro el cuerpo”. Si bien, la antigua Grecia ha sido una de las culturas filosóficas más enriquecidas con posturas del pensamiento acerca del cuerpo, y esto, deja clara, una vasta reflexión hacia lo que simboliza y representa el cuerpo humano. Fuera y dentro del deporte es importante identificar, que la cultura del cuerpo va más allá de un resultado deportivo, por lo tanto, explica que a través del cuerpo se logra interpretar el juicio de un individuo. Los alcances de un logro honesto, en términos de salud, se armonizan en su forma, disposición y funcionalidad. El cuerpo musculoso o definido, para los griegos representaba la belleza, la integración del joven en la sociedad, y distinción del sexo masculino y femenino. A pesar de las diferentes corrientes filosóficas, Aristóteles nos acerca a entender el cuerpo como un todo, en el cual la concepción de dicho cuerpo no es dividida. Esta última concepción del cuerpo se ve integrada en la preparación deportiva que recibe todo deportista que busca resultados deportivos, expresando valores determinantes, como disciplina, autocuidado, respeto, perseverancia, voluntad, resiliencia y heroísmo. Por lo tanto, en el deporte competitivo, la dicotomía del cuerpo implica un desbalance en la formación y preparación de los atletas, resultado de privación psíquica y emocional o intelectual. 

Gustavo Castro Imitola.

Normatividad, ética y otras perspectivas

El deporte de alto rendimiento incorpora ciencias transversales para la preparación de un deportista integral. Sin embargo, su dimensión humana no se define por el seguimiento de las normas, sino, por la problematización del pensamiento crítico. Para Gustavo, los deportistas son seres políticos, y, como tales, la norma establecida, aunque esté legalizada no necesariamente significa que la norma sea buena, porque existe una consciencia propia de concebir el mundo que los rodea (el deporte) y el que gira en su entorno de desarrollo. La academia ha desarrollado investigaciones de modelos pedagógicos para caracterizar y profundizar cuáles son las estrategias y estructuras que refleja el deporte competitivo o de altos logros. Como efecto presta más atención a los modelos de educación conductual y poco a los modelos educativos constructivistas dentro de la práctica deportiva, lo que conduce a que el deportista pierda autonomía como ser político. A esto Gustavo lo denomina “una ética heterónoma a la que les es impuesta y no ética autónoma”, por lo que agrega, “la adaptación al sistema debe ser en colectivo, pero autónoma”. Hace hincapié: “el deportista debe desarrollar la ética autónoma, por los compromisos que tiene y por los objetivos que quiere alcanzar en su disciplina, pero no por la ética que el medio le impone”, de manera que el deportista representa en la sociedad, un ser humano simbólico, que retribuye a todas las esferas de una sociedad, que desde su práctica y hacer deportivo gestiona emociones, conductas, valores, economía, pensamiento y educación, entre otras citas que se queden en el camino. 

El deporte entendido como fenómeno social reivindica los nuevos conocimientos a través de la experiencia práctica, planteando lo teórico a una praxis y de ésta, a una nueva experiencia, si bien, Paulo Freire se refería a este concepto en términos de una educación de igual a igual, que se manifiesta de forma horizontal y no vertical, cuando se trata de enlazar la coyuntura del ser político a un sistema educativo que permea culturas, valores y la constitución de un ser humano integral. Por lo tanto, para Gustavo, el deporte en Colombia se convierte en un medio de ascenso social, que busca estratificarse en una sociedad desigual de oportunidades, lo que hace que, para el deportista, el deporte represente, una puerta de vinculación al sector económico, cediéndole mejor calidad de vida.  

Es de precisar, que la obediencia ciega a la normatividad, es negativa, porque no deja de ser un estado autoritario, lo que el pensamiento crítico y reflexivo aproxima a aprender a convivir en un mundo polarizado, cambiante y diverso, invitando a ser seres humanos más empáticos, compasivos y solidarios, valores éticos que favorecen para la congregación de todos en hermandad, sin distinción de color, nación, religión o pensamiento. Es así, como el arte de pensar delibera en el deporte, un compromiso autónomo y consciente a la confabulación de los valores olímpicos, fomentando la participación activa y accesible para todos. 

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