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Jéfferson Andrés Benjumea y Adriana Ávila Molina

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Ganaron la medalla de oro en baile deportivo, modalidad de salsa, de los IX Juegos Mundiales 2013 Cali, por motivo específicos: casi desde su nacimiento han bailado salsa, viven en una región que se convirtió a la salsa en los últimos 40 años y son unos apasionados por lo que hacen y, por tanto, logran multiplicar los efectos de su esfuerzo.

Jéfferson, quien para 2013 tenía 19 años, y Adriana, 15, se consagraron en una noche inolvidable tras su impecable actuación en la plaza de toros Cañaveralejo, que les permitió ser los atletas más ovacionados de los IX Juegos Mundiales 2013.

Las dos estrellas mundiales de la salsa tienen historias parecidas, especialmente por sus orígenes.

Jéfferson Benjumea nació en Cali, en el hogar de Alberto Benjumea y Ana Marulanda, y vivió desde niño en el popular barrio Israel, deambulando por sus calles sin rumbo alguno. A partir de los nueve años se dedicó por completo al baile y comenzó una carrera que lo llevó por diferentes escenarios culturales, primero, y deportivos después, del mundo, hasta ganarse un espacio entre los danzarines deportivos de Colombia.

Adriana Ávila nació en el hogar de Florián Ávila, entrenador en aquel momento de la selección nacional de baile deportivo, y Adriana Molina, los dos bailarines, quienes le inculcaron el amor por este arte.

Su infancia transcurrió en el barrio La Independencia, de Cali, entre el estudio y la rumba, eso sí sana, en la que ella considera su otra familia, la Academia Imperio Juvenil.

Su vida se cruzó con la de Jéfferson en alguna actividad, hasta que quedaron planillados entre los mejores bailarines de Colombia, rumbo a los Juegos Mundiales de Cali, en los cuales se consagraron en el baile que más han practicado en sus cortas vidas: la salsa.

Jéfferson Andrés Benjumea y Adriana Ávila Molina, baile deportivo

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