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Investigación. Mujeres en las pesas. Capítulo VIII. Entrenamiento de la fuerza en edades tempranas

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Raquel Salome Correa
Est. Especialización en Teoría y Metodología del Entrenamiento Deportivo
Lic. en Educación Física, Recreación y Deporte
Tecnóloga en Entrenamiento Deportivo

En el pasado se solía decir que el individuo solo podía empezar a trabajar  la fuerza al final de su adolescencia, cuando alcanzaba la mayoría de edad (18 años). Actualmente, la madurez biológica del individuo permite trabajar el desarrollo de la fuerza en edades tempranas. Si tenemos en cuenta que algunos chicos tienen una madurez biológica de hasta 4 o 5 años, entre niños y jóvenes del mismo sexo, encontramos niños de 10 u 11 años, con una estructura corporal como un niño de 14 años; es allí que se debe diferenciar la preparación deportiva del chico (escala de tanner).

Es importante resaltar un dato de la Academia Americana de Pediatría, que recomienda evitar la práctica de la fuerza hasta un estado madurativo, argumentando un riesgo lesivo músculo–esquelético. [“Dentro de la experiencia en este trabajo de fuerza puedo decir que es completamente falso, si se tiene en cuenta que la utilización de la fuerza en cualquier individuo, dirigido por un profesional calificado, solo trae grandes beneficios, como la prevención y reducción de lesiones y la mejora de la salud ósea. Las etapas evolutivas, claves que suponen una oportunidad para aumentar la densidad y contenido mineral óseo, para conseguir así un buen capital de reserva para el futuro, son precisamente la niñez, la pre adolescencia y la adolescencia Durante estos periodos sensibles de formación ósea se puede llegar a adquirir el 50 por ciento del pico de masa ósea. La práctica regular en actividades físico-deportivas, con soporte del peso corporal en general y con alto contenido de acciones de fuerza en particular son potentes estímulos ontogénicos, que pueden ayudar, junto a otras medidas nutricionales, a conseguir ese objetivo en estas fases etarias. Sobre esto, algunos estudios han comprobado que la densidad y contenido mineral óseo de adolescentes halterófilos es mayor que la de controles de la misma edad, que no realizaban entrenamientos de fuerza”] párrafo copiado de la publicación de Google Academy. Iniciación al entrenamiento de fuerza en edades tempranas: la implementación de los entrenamientos de fuerza correctamente planeados y supervisados en programas de acondicionamientos físicos general ha demostrado reducir la incidencia de lesiones deportivas en niños y adolescentes. Al contrario, los jóvenes que no posean adecuados niveles de fuerza y acondicionamiento físico tendrán más riesgo de sufrir lesiones deportivas tan comunes, como la rotura de ligamentos y demás trastornos de las articulaciones.

Es importante resaltar que el mejoramiento de la fuerza muscular y el rendimiento de las habilidades motrices ayudan a la construcción de un gran levantador. Las habilidades motrices es un aspecto fundamental a trabajar en un pesista, junto con el desarrollo de las capacidades condicionales y coordinativas. La mejora de la saltabilidad, de la velocidad, de la flexibilidad y de la coordinación son transferibles para elevar el nivel de la fuerza, y viceversa.

Otro aspecto muy importante en estas edades es el manejo de la técnica. Es un fundamento de la preparación inamovible, ya que es la clave para la construcción de un excelente atleta.

En las edades tempranas es importante trabajar por planteamientos de programas deportivos, en los cuales debe estar inmerso el juego y el desarrollo de todas sus capacidades.

Un aspecto importante para resaltar en el entrenamiento de la fuerza es que la misma puede ayudar a preparar físicamente a un niño con sobrepeso u obesidad, ya que este tipo de personas con otra clase de entrenamiento, como el trote, trabajo pliométrico o, especialmente de cardio suelen tener secuelas especialmente en las articulaciones y quedar con lesiones de por vida.

Juegos Escolares 2016, en Frontino.

Frecuencia de entrenamiento.

La recomendación general para los niños que inician su trabajo de fuerza es un mínimo de tres sesiones a la semana, en días no consecutivos, lo que permitirá una recuperación adecuada. A su vez será una frecuencia eficaz para la mejora de la fuerza los otros 2 o 3 días con trabajos de preparación general, que ayuden al desarrollo de las demás capacidades. La frecuencia se va aumentando, según la preparación y el tiempo que se avance en el proceso.

El volumen a trabajar en chicos sin experiencia previa en entrenamiento de la fuerza se debe realizar con un mínimo de dos series por ejercicio, de cuatro a seis repeticiones. A medida que van adquiriendo experiencia podrá hacer de tres a cuatro series, teniendo en cuenta que en estas edades se trabaja con base en repeticiones.

Respecto a los ejercicios se debe trabajar máximo cinco, entre específicos y generales. En cuanto a la aplicación de la intensidad, cuando se hace en función al porcentaje 1RM, la recomendación para niños desentrenados es que utilicen resistencia inferior o próximas al 60 por ciento de la 1RM, mientras que a medida que aumente la experiencia podrá ir incrementando lentamente la intensidad, para llegar a utilizar resistencia de 70–80 por ciento 1RM. Y si hablamos de chicos que nunca han entrenado y empiezan un proceso de desarrollo de la fuerza, su peso corporal será el referente fundamental a trabajar.

Podemos anotar, que este tema tiene una amplia gama de conceptos científicos, que nos ayudarían a la correcta ejecución de un plan de preparación de un excelente levantador. Sin embargo resalto como la parte fundamental para empezar un trabajo con chicos en edades tempranas a la técnica. Sin temor a equivocarme puedo afirmar que muchos autores toman la fuerza como la clave para la preparación del futuro campeón.

Juegos Escolares, en Guatapé 2017.

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