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In Memoriam. Álvaro Teherán: adiós a una leyenda del baloncesto colombiano

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Álvaro Teherán Teherán, convertido en la más recordada leyenda del baloncesto colombiano, por su paso por la pretemporada de la NBA y su carrera en clubes estadounidenses, europeos y colombianos, falleció este martes, 4 de mayo, en Cartagena, luego de soportar una enfermedad renal crónica.

Teherán había nacido el 6 de mayo de 1966, en el hogar de Romualdo y Cecilia Teherán, en María la Baja, municipio a 72 kilómetros de Cartagena, y creció, con sus seis hermanos, criado por su abuela Vita, en medio de fuertes limitaciones económicas.

A pesar de los precarios recursos, los Teherán Teherán pudieron adelantar estudios primarios en su pueblo, mientras trataban de definir sus perfiles, en una región escasa de oportunidades, limitadas a la agricultura, rica en el cultivo de arroz, yuca, plátano y maíz, así como en la producción de la leche, carne de res y pesca, en las diversas fuentes hidrográficas que descienden de los Montes de María.

A pesar de la fuerte influencia del béisbol entre los pobladores de María la Baja, a Álvaro Teherán le gustó el fútbol, porque era la actividad que más se practicaba en las polvorientas calles de su pueblo

Cuando tenía 18 años, y, por razones obvias, era el más visible habitante de María la Baja, Alfonso Torres, ex jugador de baloncesto, lo vio jugar fútbol, y en cambio de aconsejarlo que siguiera en este deporte, le dijo que su futuro estaba en el baloncesto, con el cual el joven nunca había tenido el más mínimo contacto. Torres le prometió su apoyo y cuando regresó a La Heroica se lo recomendó  al entrenador departamental de baloncesto, Jairo Ramírez, y lo convenció de apoyar a ese diamante en bruto que permanecía oculto en María la Baja.  Dos emisarios llegaron hasta el pueblo para llevárselo para Cartagena, en donde el presidente de la Liga de Baloncesto de Bolívar, Mario Ramos Vélez, lo adoptó casi como un hijo y le ofreció una beca para estudiar de día y trabajar de noche, en Comfenalco.

Cuando este gigante de 2.14 metros, que no tenía ni idea de baloncesto, fue probado por el entrenador Ramírez, en un partido en Cartagena, confiesa el jugador que sintió mucho miedo, porque nunca había tocado una pelota de baloncesto. No obstante no atinar ni una durante todo el partido, el entrenador concluyó que aprender a jugar era lo de menos, y cuando aprendiera, su estatura sí era una gran ventaja.

Teherán aprendió rápido y en menos de un año se convirtió en figura del baloncesto colombiano. En 1986, durante el Campeonato Nacional Interligas, en Cali, fue visto por el buscatalentos estadounidense Tom Jones, quien le ofreció una beca en la Universidad Bautista, de Houston, que él aceptó gustoso. Luego pasó al primer equipo de baloncesto de los Sixers, de Filadelfia, de la NBA. Más adelante aceptó viajar a España a mejorar sus condiciones y foguearse más. En la península ibérica jugó dos años, con el Unicaja Málaga y en 1992, en el Montakit Fuenlabrada, y regresó a los Sixer, de Filadelfia. Mientras tanto estudió cuatro años de educación física, pero no se graduó.

Teherán jugó la pretemporada del torneo de 1994 y fue confirmado en el equipo que estaría en la NBA, en la temporada siguiente. Sin embargo, fue excluido el jueves 4 de noviembre de 1993, un día antes de comenzar el torneo.

Decepcionado regresó a Houston, viajó a  España y jugó en el Real Madrid y en el Málaga, y una temporada, en Eslovenia, y retornó a Estados Unidos, sin ninguna trascendencia.

En 1996 volvió a Colombia para jugar en la copa profesional, con Los Arrieros, de Antioquia, con los cuales ganó el título de ese año. Posteriormente vistió las casacas de Los Piratas de Bogotá y de Sabios, de Manizales, y finalmente regresó a los Arrieros, para jugar en 2001 y 2002. En 2006, con 40 años, se retira del baloncesto activo.

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