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Génesis IV. Cundinamarca, primer campeón en la nueva era

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Los V Juegos Nacionales, celebrados en Bucaramanga en 1941 fueron realizados bajo la nueva estructura, frágil aún del Deporte AsociadoColombiano. Sin embargo, pasaron muchos antes de consolidarse en lo que tenemos hoy.

Por Alberto Galvis Ramirez

Director de la Revista Olímpica y Secretario de la Academia Olímpica Colombiana

Los deportistas de Cundinamarca lograron dominar la mayoría de las competencias. En natación, su representante Jorge Carulla, volvió a ser la figura de este deporte en los juegos, luego de su consagración en los celebrados en Manizales, en 1936, en los cuales ganó cuatro medallas de oro y una de plata. En Bucaramanga, Carulla venció en 100 metros estilo libre; 100, estilo espalda, y 200 metros por equipos, estilo libre, en el calendario que se cumplió en la población de San Gil, a 4 horas vía terrestre de Bucaramanga. 

El también jugador de Cundinamarca y primer tablero colombiano, Miguel Cuéllar Gacharná, fue el campeón de ajedrez. Cuéllar sumó acumuló 8.5 puntos, medio más que su paisano  Antonio Bonell, quien fue subcampeón. En el tercer puesto se ubicó Luis E. Márquez, de Atlántico, con 6.5.

En tiro, nueva modalidad del certamen, los deportistas de Cundinamarca obtuvieron la mayoría de títulos. En este deporte, que se realizó en el polígono construido junto al estadio Alfonso López, fueron superadas por los tiradores de Cundinamarca, las marcas nacional y bolivariana de la prueba de fusil militar, tendidos.

La hegemonía de los deportistas del altiplano se extendió también a la esgrima, celebrada en el Club Campestre, de Bucaramanga. 

En levantamiento de pesas, casi todos los galardones se fueron para la capital de la república.

El tenis, que venía siendo dominado en las intensas actividades adelantadas en todo el territorio nacional, por el bogotano Jorge Combariza, esta vez fue ganado por el caldense Carlos Restrepo, quien lo venció en la final, 4-6, 6-2, 6-4 y 7-5.

En waterpolo sólo participaron tres equipos, Antioquia, Valle y Santander, que terminaron en ese orden en la clasificación general.

El Coliseo Peralta, en el centro de  Bucaramanga, fue escenario de las contiendas del boxeo. Las finales, que se disputaron el 21 de diciembre, fueron las siguientes:

Mosca: Alfredo Rodríguez, de Cundinamarca venció por decisión a Julio 

Hortúa, de Santander.

Pluma: Humberto Linares, de Cundinamarca, derrotó a Gabriel Mutis, de Santander, por decisión.

Ligero: Guillermo La Flecha Hoyos, Caldas, superó a Luis A. García, de Santander, 

por decisión.

Walter: Tony Silva, de Santander, obtuvo el titulo ante la no presentación 

de Simpson, de Cundinamarca, quien se encontraba enfermo.

Medios: Guillermo Pica Pica Hoyos, de Santander, venció a Diego León, de Bolívar, por decisión de los jueces.

El ciclismo se realizó en la Avenida del Libertador, después carrera 15, entre calles 1ª. y avenida Quebrada Seca. El más importante resultado fue logrado por el corredor de Atlántico Rafael Velásquez, quien en el kilómetro contrarreloj, corrido el 15 de diciembre, estableció 1 minuto, 10 segundos, 7 décimas, que se convirtió en nuevas marcas nacional y bolivariana.

Irregular definición del fútbol

Pero el deporte que más impacto causó en los Quintos Juegos fue el fútbol, que terminó de manera irregular. El partido final entre Magdalena y Atlántico fue programado para el 23 de diciembre a las 3 de la tarde, en el estadio Alfonso López. A las 12.30 p.m. de ese día, los organizadores comunican por escrito a los dos equipos, que el árbitro de ese partido era el técnico vallecaucano Ernesto Schelesinger. De inmediato, Eduardo de Castro, delegado de Atlántico envía una carta a la Asociación de Fútbol en la cual solicita sea cambiada esta designación, por cuanto el nombrado no había sido inscrito como árbitro para los juegos, en contra de lo establecido por los reglamentos.

A las 3 de la tarde se informa que el nombramiento del árbitro para el partido final había sido revocado, porque Ernesto Schelesinger, como lo indicaba la delegación de Atlántico, no estaba inscrito. En su lugar es designado el juez santandereano César Pinto, quien de inmediato se dirigió al estadio para dar comienzo al partido.

El equipo de Magdalena no salió al campo de juego, aunque sus integrantes sí se encontraban presentes en el estadio Alfonso López. El juez, César Pinto, espera los 15 minutos reglamentarios y sanciona la terminación del partido, con victoria y título para el equipo de Atlántico.

Ante la protesta del público asistente, el alcalde de Bucaramanga, Benjamín García Cadena, intercede para que se juegue por lo menos un partido amistoso entre los dos mejores conjuntos de los juegos, petición que es aceptada. De inmediato los jugadores de Magdalena ingresan al terreno de juego, pero ya el árbitro César Pinto se había retirado, para redactar el informe que debía entregar a la organización. Entonces es solicitada la colaboración de Ernesto Schelesinger, para dirigir el encuentro amistoso entre los dos equipos, que buscaba sólo complacer al público asistente al estadio.

Pasadas las 6 de la tarde, cuando aún restaban 19 minutos del tiempo reglamentario, la oscuridad obligó a la terminación del partido, que ganaba Atlántico, 3-2, y se confirmaba como el mejor equipo de los juegos.

Sorpresivo cambio de decisión

Cuando todo parecía haber terminado, a las 8 de la noche de ese día empezó a circular el rumor de que el juego amistoso de la tarde, que ganaba Atlántico a Magdalena, 3-2, era oficial, y que debía terminarse al otro día. A las 12 de la noche, el delegado de Magdalena, Eduardo de Castro, recibió una comunicación en la cual le informaba la Asociación Colombiana de Fútbol, que “el partido jugado en la tarde de hoy entre su equipo y el del Magdalena, bajo el arbitraje del señor Ernesto Schelesinger, era partido de campeonato y fue suspendido, según informe del árbitro del encuentro, por falta de luz. En consecuencia, usted se servirá dar las órdenes del caso al conjunto que representa, para que mañana se presente en el estadio Alfonso López, a las 9 a.m., con el objeto de terminar dicho encuentro, en el tiempo que faltó para cumplirse, que fue de 19.20 minutos”. Archivos de la Fedefútbol.

Sorprendidos, los dirigentes del Atlántico encabezados por Eduardo de Castro, redactaron de inmediato una carta, entregada a las 7 de la mañana del 24 de diciembre, en la cual fijaban su posición sobre la decisión de la rectora del fútbol colombiano, que cambiaba un resultado que según ellos les favorecía desde la víspera y los consagraba campeones del fútbol de los juegos. En la misiva, los dirigentes barranquilleros sostienen: “Sorprende extraordinariamente a la delegación y a la Liga de Fútbol del Atlántico la anterior declaración, cuando en carta firmada por los mismos delegados de la Adefútbol, con la misma fecha y entregada a nosotros a las 12.30 de la tarde de hoy, se nos informa que ‘ha sido revocado el nombramiento recaído en el señor Ernesto Schelesinger, como árbitro del partido Magdalena vs. Atlántico, y en su lugar se ha designado al señor César Pinto, árbitro acreditado por Santander del sur’… El árbitro, señor César Pinto, en presencia de los delegados de la asociación y de los miembros del tribunal de penas, en cumplimiento de la misión que los mismos delegados le habían encomendado y nos habían comunicado, llamó a los equipos Atlántico y Magdalena para celebrar el partido oficial. A su llamado atendió el equipo Atlántico, no haciéndolo el equipo Magdalena”. Agregan los directivos que una vez aplicado el reglamento, se les declaró ganadores del partido. Una demostración de que todo había concluido, dicen los dirigentes de Barranquilla, fue la aceptación de jugar un encuentro amistoso bajo el arbitraje del señor Schelesinger, y no del señor Pinto, quien había sido designado oficialmente como juez. Termina la carta con un anunciado desacato a la determinación de la Adefútbol para concurrir a la terminación del partido, ese día, desde las 9 de la mañana.

 El 24 de diciembre, a la hora señalada, se presentó al estadio Alfonso López el equipo de Magdalena, para cumplir con la sorpresiva orden emanada de la Adefútbol para definir el único título que restaba de los Quintos Juegos, que ya habían concluido. Al no presentarse Atlántico, fue declarado ganador Magdalena.

Desacato y título para Magdalena

Ante este desenlace y las críticas que abundaron por la forma tan irregular como sucedieron los hechos. La Adefútbol decidió desconocer todo lo sucedido y convocar a un partido extra en otro lugar diferente a Bucaramanga. Esta determinación causó la reacción de los organizadores de los juegos, quienes reclamaron el derecho que les asistía de definir este título en la capital de Santander, que era la sede oficial del certamen, y no en otro lugar.

Entonces el Comité Organizador, en desacato con la Adefútbol, ordenó que se jugara el partido ahora sí final, el 28 desde las 3 de la tarde, con el arbitraje del santandereano Cayetano Cañizares, único protagonista de los juegos que actuó como dirigente, deportista y ahora árbitro, condiciones no acreditadas por ningún otro colombiano en la historia del certamen.

A las 3 de la tarde del 28 de diciembre, sólo apareció en el campo del Alfonso López el equipo de Magdalena. El árbitro esperó los 15 minutos reglamentarios y señaló la terminación del partido y el triunfo para los samarios.

A pesar del choque entre la organización de los juegos y la Asociación Colombiana de Fútbol, Magdalena fue oficialmente declarado campeón del fútbol de los Quintos Juegos Nacionales, aunque quedó la certeza, según los dirigentes del Atlántico, de “una tremenda injusticia que se cometió con nosotros, porque legalmente fuimos los campeones”, según expresó Eduardo de Castro, su delegado.

El Presidente, en la clausura

La última curiosidad de los Quintos Juegos Atléticos Nacionales, fue la presencia del Presidente de la República sólo en la ceremonia de clausura. Como se recordará, el primer mandatario, Eduardo Santos, canceló su viaje a Bucaramanga para la inauguración, por la declaratoria de guerra hecha por su gobierno al Japón, como protesta por el ataque de ese país a Peal Harbor, como parte del desarrollo de la Segunda Guerra Mundial.

El Presidente Santos llegó a Bucaramanga acompañado por su esposa, Lorencita Villegas de Santos, y por los Ministros de Gobierno y de Obras Públicas.

La ceremonia de clausura se realizó desde las 3 de la tarde de ese sábado 27 de diciembre, en el estadio Alfonso López, de la capital santandereana, con entrada gratuita, por solicitud del presidente Santos. 

El primer acto fue el desfile de las delegaciones en orden alfabético, con cierre del anfitrión, Santander.

Posteriormente fue entonado el Himno Nacional, interpretado por la Banda del Departamento, como antesala a la entrega de las medallas de oro, plata y bronce, a los tres primeros equipos en el baloncesto masculino y femenino de los juegos.

A continuación se realizó la última competencia de los juegos, el concurso hípico, para damas y varones, ganado por Beatriz de Retz, en femenino, y el teniente Rubiano, en masculino.

Una vez terminada la competencia fueron entregadas las copas a los campeones generales de cada uno de los deportes, de acuerdo con el siguiente orden:

Copa de la Victoria, Copa Olímpia y Copa del Atletismo: Cundinamarca.

Copa de Básket-ball femenino: Santander, recibida por su jugadora Alicia Silva.

Copa de Básket-ball masculino: Boyacá, recibida por  su capitán, Néstor Sandoval.

Copas de Tennis y Keda, al departamento de Caldas.

Porque aún no habían terminado las competencias, fueron aplazadas las entregas de las copas correspondientes al fútbol y a la natación.

La premiación concluyó con la entrega de las plaquetas y medallas a las reinas del civismo, belleza y deporte que asistieron a los juegos, por parte de la primera dama de la República y las esposas de los dos ministros presentes.

Como penúltimo acto de la clausura, intervinieron primero el director del comité organizador, Horacio Rodríguez Plata y el Presidente de la República, Eduardo Santos, encargado de declarar clausurados los Quintos Juegos Atléticos Nacionales.

El punto final fue el apagado de la llama olímpica, por el primer mandatario de Colombia, mientras se escuchaba una emocionante intervención del delegado del Comité Olímpico Colombiano, Alberto Nariño Cheyne, y “toques de silencio” interpretados por la banda de música, que le dieron al momento un aire solemne.

Ese año de 1941 marcó el comienzo de la construcción de la estructura del deporte asociado colombiano que tenemos hoy, luego de muchos años de tropiezos.

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