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El valor completo de los Juegos

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Para que la tarea sea completa, los atletas que participan en los Juegos deberán volver a sus hogares, al margen de los resultados deportivos, con las enseñanzas suficientes para seguir creciendo como seres humanos, destinados a contribuir con la construcción de una mejor familia y, por ende, de una mejor sociedad.

Por Alberto Galvis Ramírez

Director Revista Olímpica y Secretario de la Academia Olímpica Colombiana

Los I Juegos Panamericanos Junior Cali Valle 2021 hacen honor a los postulados que inspiraron su creación por parte de Panam Sports, que obedecen a las mismas raíces que sembró y cultivó Jacques Rogge, como Presidente del Comité Olímpico Internacional, en 2008, para lograr la aprobación de los Juegos Olímpicos de la Juventud, de los cuales se desprenden estos regionales, en curso desde la semana pasada, en Cali, el Valle y Barranquilla.

Son ellos: “impulsar a las nuevas generaciones, visibilizar nuevos talentos, apoyar el desarrollo del deporte en los atletas juveniles, fortalecer el papel del deporte en la sociedad y promover los valores del deporte, bajo entornos de sostenibilidad, credibilidad y juventud”.

“Impulsar a las nuevas generaciones” significa brindarles a los atletas menores de 24 años, la oportunidad de foguearse y aprender entre sí, para fortalecerse como atletas. Visibilizar nuevos talentos”, es decir, descubrir a la nueva generación que conforma la reserva deportiva, frente a, por lo menos, los dos siguientes ciclos olímpicos, aquellos que conducirán a París 2024 y a Los Ángeles 2028. “Apoyar el desarrollo del deporte en los atletas juveniles”, o sea, brindarles los elementos necesarios para su adecuada formación deportiva. “Fortalecer el papel del deporte en la sociedad”, de acuerdo con los viejos postulados creados por Pierre de Coubertín, que le daban una importancia educativa y cultural, a la preparación para dar mejores zancadas, saltos más altos, giros más rápidos, es decir, acciones en busca de la victoria deportiva. Y “promover los valores del deporte, bajo entornos de sostenibilidad, credibilidad y juventud”, postulado que comprende el valor del deporte en favor de un mundo que permita garantizar una vida saludable, promover el bienestar, crear una cultura del juego limpio, rechazar la discriminación y lograr la equidad de género, como lo contemplan los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas, ONU.

Atletas=seres humanos

Los más de 3.500 atletas, de 41 países que protagonizan la fiesta panamericana junior, en tierra colombiana son los depositarios de la confianza de las autoridades de Panam Sports, en la continuación de la creación de un mundo mejor para ellos, sus familias y sus futuros hogares, además de probar sus capacidades como atletas en formación, que integran la gran reserva de sus países y reciben importantes enseñanzas personales durante el intercambio de 15 días, claves para su formación como personas de bien.

La meta es que al final de los Juegos haya unos campeones, que puedan ser reconocidos como los héroes y heroínas pioneros de un certamen que nació grande, pero mucho más aún, que tengan ese sello de excelencia, respeto y amistad, que ordena el Comité Olímpico Internacional, para que estas virtudes sirvan para mejorar el futuro de la humanidad.

“Se busca hacer que el deporte sea transicional, crear un vínculo de acción social, entre el deporte, la cultura y la educación ciudadana, demostrando de qué es capaz la juventud, cuando se fija un objetivo”, reza de manera magistral la filosofía de estos Juegos, para dejarles en claro a todos, especialmente a los líderes de las organizaciones deportivas, de las delegaciones presentes y a sus atletas, que el deporte en más que músculo, más que resultados, más que gloria, más que éxito: es un enorme factor educativo, que brinda herramientas para la formación de verdaderos seres humanos. Y esto, con seguridad muchos lo han aprendido en sus primeros años en el deporte y ahora lo consolidan, cuando maduran y se convierten en atletas de altos logros.

Hace 50 años…

En julio de 1971, exactamente hace 50 años, Cali vivió una fiesta parecida, con los VI Juegos Panamericanos, pero de la categoría de mayores, es decir, de un nivel superior. Eran otras épocas. Sin embargo, los impulsores de la idea, de la organización y de la realización de una justa que reunió a atletas de 35 países, en medio de sus aún precarios conocimientos sobre los verdaderos alcances del deporte querían ir mucho más allá del certamen. Eran conscientes de los beneficios paralelos que se lograrían, para la ciudad, como lo habían evidenciado en el lejano pasado, cuando nacieron los Juegos Nacionales, precisamente en Cali, en 1928, y se repitieron en 1954, bajo otra mentalidad, que comprendía el desarrollo urbanístico de la ciudad.

Los Panamericanos de 1971 le dejaron a Cali: una ciudad universitaria sobre un área de un millón de metros cuadrados, que comprende edificios para el funcionamiento de varias facultades y otras instalaciones, aparte de diez bloques de apartamentos para la villa, con capacidad para albergar a 4.000 personas. Un nuevo palacio de gobierno departamental y un centro administrativo municipal. El aeropuerto de Palmaseca completamente terminado, con capacidad para vuelos internacionales, en un área de 28.000 metros cuadrados. La Central de Transportes. La autopista suroriental, que beneficia a 45 barrios. La autopista Cali Yumbo, que une a la ciudad con el aeropuerto. 40.000 líneas telefónicas nuevas. Ampliación del sistema de agua potable que triplicó su capacidad. Un gigantesco plan de interconexión de barrios mediante la pavimentación de las vías. El Hotel Intercontinental, el más moderno construido en la ciudad. El estadio Pascual Guerrero, ahora con capacidad para 60.000 espectadores. El coliseo cubierto. Varios gimnasios y las dotaciones necesarias para su funcionamiento. Y la Escuela Nacional del Deporte, que quedó trazada en el papel y hecha efectiva años después, considerada, tal vez, la obra cumbre del deporte nacional con ocasión de esos Panamericanos.

Una nueva conciencia

Pero lo más importante del legado recibido por Cali, el Valle y Colombia fue una nueva consciencia nacional sobre la importancia del deporte para la formación integral de los futuros ciudadanos. Cali, el Valle y Colombia, en materia deportivo fueron diferentes después de esos VI Juegos Panamericanos, porque sus habitantes percibieron que el deporte podría ayudarlos a construir un futuro mucho mejor, si respetaban los valores y principios que venían impulsando el crecimiento deportivo, desde aquel amanecer olímpico, en el que un educador francés llamado Pierre de Coubertin pregonó, entre otras ideas:

“Al asociar el deporte con la cultura y la educación, el olimpismo se propone crear un estilo de vida basado en la alegría del esfuerzo, el valor educativo del buen ejemplo y el respeto por los principios éticos fundamentales universales. Es por ello que el objetivo del olimpismo es poner siempre el deporte al servicio del desarrollo armónico del hombre, con el fin de favorecer el establecimiento de una sociedad pacífica y comprometida con el mantenimiento de la dignidad humana” (Carta Olímpica).

Pasarán las competencias de los I Juegos Panamericanos Junior, en Cali Valle 2021; se proclamarán muchos campeones y muchos más sufrirán por las metas no alcanzadas; Cali y las subsedes vivirán la fiesta deportiva, celebrarán los éxitos de los nuestros, sufrirán por sus derrotas y podrán disfrutar de los nuevos escenarios;  se harán los balances deportivos frente a la necesaria renovación de su reserva, en este nuevo y singular ciclo olímpico, de tres años, y todos regresarán a casa con una nueva experiencia deportiva. 

Pero, para que la tarea sea completa, los atletas deberán volver a sus hogares con las enseñanzas suficientes para seguir creciendo como seres humanos, destinados a contribuir con la construcción de una mejor familia y, por ende, de una mejor sociedad.

Fotos: I Juegos Panamericanos Cali Valle 2021.

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