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Editorial. El retorno

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Baltazar Medina
Presidente Comité Olímpico Colombiano

La crisis mundial por cuenta del COVID – 19, y sus efectos,  impactarán negativamente  todos los sectores de la vida nacional de todos los países.

En nuestro caso, ya el Presidente de  la República ha venido anunciando todos los cambios que se tendrán que hacer en muchos de los programas del Plan de Desarrollo, que, por supuesto, afectarán al sector del deporte, y producirán, como es lógico, muchas preocupaciones en todos los estamentos del Sistema Nacional del Deporte.

Todos los temores y preocupaciones que nos genera el anuncio de la llegada de una crisis de recursos para financiar adecuadamente todas las actividades físicas y deportivas nos llenan de dudas acerca de la manera correcta de enfrentar la crisis, y es ahí en donde empiezan a surgir hipótesis, propuestas, señalamientos y premoniciones. A todo este estado de cosas es lo que el filósofo francés Edgar Morín denomina Festival de Incertidumbres, pues según él, cualquier crisis en una sociedad suscita dos procesos contradictorios:

El primero, el más deseable a mi juicio, estimula la imaginación y la creatividad para investigar nuevas soluciones.

El segundo tiene dos caminos: la búsqueda a toda costa del retorno a la normalidad del pasado, que para muchos podría representar volver a la llamada zona de confort, o la espera de una salvación providencial, sin pasar primero por el señalamiento de posibles culpables.

Dándole validez a estas tesis del profesor Morín, podríamos decir, entonces, que para enfrentar los posibles efectos negativos de la crisis en el sector deporte, tenemos que buscar la claridad suficiente sobre el qué hacer, antes de emprender cualquier camino que nos conduzca a las soluciones deseadas y esperadas, sin apartarnos de la lógica racional, en medio de la crisis, para lo cual debemos tener siempre presente, muy presente, los siguientes aspectos:

  • En primera instancia debemos aceptar que estamos frente a una crisis de efectos negativos incalculables todavía, que nos ha cambiado la realidad en que vivíamos. Por consiguiente no tendría sentido seguir haciendo lo mismo. Surge, entonces, la inaplazable necesidad de asumir nuevos retos, quizás nuevas oportunidades, si somos lo suficientemente creativos
  • Por lo anterior necesitamos identificar con claridad las condiciones en que quedamos con respecto a los demás, para poder calcular con precisión, nuestras posibilidades de éxito.
  • En este escenario, y ante la inminente limitación de recursos, debemos tener criterios muy definidos para establecer prioridades y orientar adecuadamente la inversión de los recursos disponibles
  • Lo anterior depende de nuestra capacidad para hacer lecturas inteligentes de los distintos contextos en los que se realizan las prácticas físicas y deportivas, como paso inicial para decidir los criterios para la priorización de la inversión de los recursos
  • Hay que romper esquemas y escuchar con atención las sugerencias y recomendaciones de los expertos, para evaluar la adaptabilidad a nuestro medio de nuevas tendencias, de nuevos métodos de trabajo y de nuevos criterios, para definir la importancia de la participación en los grandes eventos deportivos, que de suyo son los que requieren mayores inversiones
  • Sin necesidad de recurrir a los expertos, por ahora, es fácil deducir de este análisis, que el único camino que tenemos es el del cambio, pero del cambio no como opción de supervivencia, sino del cambio como una oportunidad para mejorar en todos los aspectos, a partir de nuevos modelos y de propuestas de acciones más ajustadas a los intereses y necesidades de la comunidad deportiva en general. En consecuencia, la gestión del cambio será el gran reto para todos los dirigentes deportivos y entidades del Sistema Nacional del Deporte, para lo cual se requiere “mucha plasticidad cerebral  y de prácticas disruptivas, como la base para el cambio”.

Recorrer este camino no será fácil. Todo  lo contrario: será muy difícil, pues requerirá de nuevos aprendizajes y de muchos procesos de readaptación a nuevos modelos de gestión. Pero debemos emprenderlo con el optimismo propio del deporte, con la certeza que nuestro deporte no se marchitará y que, por el contrario, seguirá brillando con luz propia y se recuperará de este difícil momento, gracias a su poder para convertir derrotas en revanchas victoriosas, por encima de cualquier adversidad.

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