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Crónica. El ajedrez, un instrumento de paz

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Esta historia me hace pensar en la belleza, en lo bueno y en lo bello del deporte, ese deporte libre de dopaje, de intereses muchas veces políticos y económicos. El deporte en sí mismo une a la humanidad y al integrarlo con el arte, la cultura y la educación contribuye a formar una filosofía de vida que hoy denominamos olimpismo y que tiene como centro al ser humano. 

Ajedrez en vivo, por la paz.

Por Clemencia Anaya Maya 

Vicepresidente de la Academia Olímpica Colombiana

Desde Marostica, Italia.

Por esas cosas de la vida que lo llevan a uno de un lugar para otro he tenido la oportunidad de llegar a lugares recónditos y maravillosos, como el que descubrí en un recorrido por la región del Véneto, en Italia, precisamente en la semana en la que se celebra el Día Internacional de la Paz, el 21 de septiembre[1] y que este año ha sido enfocado en dar la oportunidad a las personas que viven en medio de conflictos bélicos, de vacunarse contra el COVID 19.

Para mi sorpresa, en el horizonte divisé no muy lejos de la carretera que de Venecia conduce hacia Vicenza, a unos 15 minutos de Bassano de Grappa, una muralla que rodeaba un castillo en lo alto de la montaña. Indagando acerca de tal belleza me encontré prácticamente en la puerta de una fortaleza medieval en la que han sucedido cosas maravillosas, que exaltan el poder del deporte en la construcción de la paz.

En realidad son dos castillos, uno en la parte inferior  y otro en la parte alta de la montaña, rodeados de una muralla de, aproximadamente, 1.800 metros. Se siente algo así como si se  transportara uno en el tiempo y fácilmente uno puede imaginar a los soldados apostados en lugares estratégicos, para defender la ciudad que lleva el mismo nombre del Castillo, Marostica.

La muralla alta de la entrada principal tiene unos 20 metros de altura y se observan allí las banderas que identifican el lugar, la de Venecia, con el famoso león; la de Italia, verde, blanco y rojo, y la de Vicenza, que es a la provincia que combina los colores de Italia, con el escudo de la provincia en el centro, blancas con cuadros rojos y negros, grises con la cruz amarilla o roja. Al pasar el puente de la entrada, la vista se entretiene con la imponencia de la arquitectura del lugar, se detiene sobre el piso que muestra cuadros blancos y rojo grana de dos metros cuadrados, que enmarcan la Plaza de Marostica, desde el siglo XV, y acogen un inmenso tablero de ajedrez sobre el piso.

Mi curiosidad fue enorme por conocer la historia que defino entre poética y deportiva, llena de valores legendarios que caracterizan a toda una población que ha sabido perseverar en el tiempo, para contar al mundo cada dos años (los años pares), lo segundos viernes y sábados y domingos de septiembre, que sobre ese piso se impidió la guerra entre dos familias, porque dos de sus hijos se enamoraron de la misma princesa.

Estamos hablando de que en pleno siglo XV, cuando para la época se intentaba dar el paso para salir del feudalismo que alimentaba la guerra a muerte para defender el honor y la dignidad de sus feudos, la magia del deporte hizo su aparición en una forma que solo se juega actualmente en el mundo, con atuendos de la época, con personajes de carne y hueso y unos caballos magníficos, que realzan la naturaleza del juego de ajedrez y destacan cada movimiento con elegancia real, en el mejor sentido de la palabra.

Llama poderosamente la atención, que allí en Marostica viven el rey y la reina, los príncipes, las princesas, los caballos, los soldados y todos los que de una u otra forma enriquecen el espectáculo. Toda la población está involucrada y, lo que es mejor, comprometida con este magnífico evento que tiene al mundo admirado por su singularidad y emocionante historia, que empezó en el siglo XV y continúa hasta nuestros días.

La historia

El amor ha estado de por medio en las historias de grandes ciudades italianas y, por supuesto, de otros lugares en el mundo, pero en Marostica no fue la excepción. El caso es que dos  guerreros nobles, Rinaldo d´Angaro y Vieri da Vallonara,  hijos de prestantes familias se enamoraron perdidamente de la hija mayor del gobernador de Maróstica, Taddeo Parisio. 

En aquel tiempo, situaciones como estas se definían mediante un duelo a muerte, en el que el ganador obtendría la mano de la princesa. Aquí viene el momento en el que el Gobernador, de una forma impredecible cambia la costumbre del duelo que es claro no admitía porque no quería que se derramara más sangre, lo prohíbe y propone  que a cambio se defina el ganador mediante una partida de ajedrez entre los dos guerreros y que el ganador se quede con la hermosa princesa Lionora. 

Lo increíble, además, es que el gobernador piensa también en el perdedor y propone que este se quede con su hija menor, Oldrada. Así las cosas, la partida empieza colocando a los dos contendores frente a frente, en una mesa amplia, con un tablero de ajedrez con figuras blancas y negras, de 10 centímetros de alto que son movidas por ellos estratégicamente, en busca de la victoria. 

Los espectadores observan desde la tribuna el juego y escuchan al voceador que anuncia cada movimiento que debe hacerse fielmente sobre el tablero de la plaza, desplazando a cada peón, caballero, alfil, reina o rey, hasta que alguno logra la victoria. Como consecuencia  se impide el derramamiento de sangre, se hace feliz a las dos princesas, se le da paz a las familias y la ciudad celebra la unión de dos parejas, para dar origen a una leyenda que se cuenta desde 1454, cada dos años, es decir, mas de cinco siglos compartiendo una fantástica historia, que fue posible gracias al deporte del ajedrez.

Actualmente, este es un evento deportivo de carácter histórico y cultural, que deslumbra al mundo con la participación de más de 600 nativos de Marostica, que comparten en armonía, música medieval, vestuario excepcional, personajes atractivos y pintorescos, infantería, caballeros, canciones, danzas, con un espíritu de amistad y respeto que distingue al evento y lo hace hermoso y mágico, en el esplendor de la noche iluminada por antorchas, como en la época en que originalmente se dio.

Todo esto me hace pensar en la belleza, en lo bueno y lo bello del deporte, ese deporte libre de dopaje, de intereses muchas veces políticos y económicos. El deporte en sí mismo une a la humanidad y al integrarlo con el arte, la cultura y la educación contribuye a formar una filosofía de vida que hoy denominamos olimpismo y que tiene como centro al ser humano.  

Les invito a disfrutar algunas imágenes, de lo que pueden ver ustedes el próximo año en septiembre de 2022, en el siguiente enlace  https://www.itinari.com/es/marostica-the-chess-village-82cz


[1] La Asamblea General de la ONU estableció este día para fortalecer los ideales de la paz y le pide al mundo que durante 24 horas cesen las hostilidades y haya un alto al fuego 

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