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Columna joven. Nosce te ipsum: el oráculo del templo de Apolo, en el siglo XXI

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Por María Camila Martínez

Asistente Academia Olímpica Colombiana

En la antigüedad grecorromana se reconocía el oráculo como aquel lugar sagrado en el que un Dios intercedía por medio de un mortal, para dar respuesta a dudas que tenían los humanos respecto a su actuar o vivir, más específicamente, hacia que decisiones que podrían tomar, sin que estas trajeran desgracia y malestar a su cotidianidad, que por el contrario les permitiera recoger buenos frutos de lo que ha sembrado tanto en sus vidas amorosa laboral y personal. El  oráculo del templo de Apolo, situado a los pies del monte Parnaso en la provincia de Fokida, Grecia, se encargaba de desentrañar los secretos que deparaba el futuro desde el Olimpo  hasta el plano terrenal. Una sacerdotisa, o pitia, como también era conocida,  voluntariamente decidía enclaustrarse el resto de su existencia, para interceder por el bienestar y prosperidad de la civilización Griega. En el proceso de revelación, la sacerdotisa  se sentaba en el adyton (espacio reservado para funciones religiosas), en el que se envolvía de harina cebada y de humo de las hojas de laurel, al mismo tiempo que la rodeaban el agua de la fuente Castalia y el ónfalos, (una piedra cónica que simbolizaba el centro del mundo).

Foto: Centro de Estudios Filosóficos Aleteia.

En el momento en el que finalizaba el proceso, las personas que requerían ver su futuro eran autorizados a pasar para hacer las preguntas necesarias. La pitia desenvolvía el mensaje de los dioses mediante movimientos corporales y sonidos que posteriormente eran interpretados por los súbditos, que allí servían para compartir las respuestas con aquellos que tenían la duda ante el futuro incierto. Cabe resaltar que esta no daba profecías específicas, sino que confirmaba la oportunidad de hacer algo para obtener o no el apoyo de dios. A este lugar llegaron personalidades como Alejandro Magno, para confirmar si lo que decía su intuición era lo correcto o, por el contrario, debía enderezar su camino . 

En la entrada de este templo se talló la frase “Nosce te ipsum”, que en castellano significa “Conócete a ti mismo”, situación que permite preguntarse: ¿fue realmente el oráculo del tempo de Apolo una herramienta espiritual o paranormal, efectiva para definir el futuro de miles de personas que construyeron su destino en épocas Griegas? o ¿acaso los griegos reconocían el potencial humano y la pureza del alma construida desde los valores, la ética y la moral de cada individuo y hacían este tipo de ´´orientación´´ sobre el futuro, solo para potencializar el deseo y el amor hacia lo que realmente quería el corazón, a sabiendas de que si se actúa por amor se garantiza un proceder puro y honesto en cualquier ámbito de la vida terrenal? 

Cual fuere la razón, esta respuesta proporcionaba paz y seguridad para proceder, pues como lo afirman variedad de filósofos griegos, solo después de conocerme a mi mismo como un todo en el que comprendo el actuar de la conducta humana a nivel moral y en lo que a su accionar respecta, esta vez enfocándome en mi mismo como eje principal, eliminando todos aquellos prejuicios o vanalidades como la envidia, el rencor, la enemistad, entre otros, que dejan en un segundo plano los valores del constructo humano, puedo entender que después de saber quién soy sabré qué es lo que quiero. 

“Pienso, luego existo”: René Descartes. La tarea del autoconocimiento no es un proceso esporádico, mucho menos sencillo. Día a dia aparecerán preguntas, respuestas, situaciones que serán un alto en el camino y que nos ayudarán a llegar muy alto o a caer como nunca. Sin embargo es allí cuando la construcción del ser será el eje medular y estratégico para la catarsis del ser humano. 

Desde la antigua Grecia hasta hoy, en pleno siglo XXI, como humanidad continuamos esperando una respuesta, la cual no llegará hasta que estemos preparados para recibirla. Y no vendrá de Apolo ni de Zeus y, mucho menos, de la sacerdotisa. Esta se construirá desde la mayéutica socrática, la cual se define como el proceso continuo de búsqueda de la verdad usando el racionamiento personal, Nosce te ipsum (Conócete a ti mismo) confía en la respuesta que viene dentro de ti para cumplir tus aspiraciones de manera plena e individual, con la única finalidad de ser dueños de un destino labrado desde los valores del Olimpismo.

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